Había pasado un año y un mes de noviazgo. Los dos estaban en el Departamento de Hermione, eran las 9 am…

Draco y Hermione estaban muy abrazados en la cama, él la contemplaba mientras ella seguía durmiendo, relajada y tranquila. Draco pensaba…

"No recordaba verla de esa manera, por lo general, la veía preocupada, nerviosa, siempre pensando en sus estudios o las personas más queridas que tenía. Por eso, siempre, desde que se volvieron muy unidos, no podía dejar de hacer algo para que ella sonriera, era muy importante para él. Le gustaba que él fuera el causante de su sonrisa, de su enojo, de sus mejillas sonrojadas.

Antes no sabía, que era porque él estaba enamorada de ella, de Granger, de en la que una vez insultaba o humillaba. Ella que no le importaba su status en la sociedad, solo lo veía como un ser más en esta tierra, un igual, ni más ni menos, que se enfrentaba a él, sin temor alguno. Aun, con su nueva posición en la sociedad, ella lucha para ganarse un puesto por sus esfuerzos y no por su amistad con Potter o por la ayuda que hizo en la sociedad mágica.

Era una gran mujer, su mujer, su Hermione. Porque era de él, de más nadie. Nunca la perdería, lucharía contra quien sea. Quien se oponga, no importa si son sus padres, sus amigos o los amigos de Hermione. Lucharía por su relación y por algún día, sea su futuro. Solo con ella, deseo un futuro, con más nadie. Aun si él no es merecedor de su amor, de ella, no importa, estaré con ella, hasta que ella misma decida, no estar más a mi lado…"

Draco dejo de pensar, cuando Hermione se removió. Abriendo los ojos, lentamente, ella lo miro mientras sonreía, al igual que él.

-buenos días, Leona. -saludo el rubio, Hermione amplio su sonrisa.

-buenos días, Dragón. -ella se acercó a él, dándole un tierno beso.

El reflejo del sol, que se infiltraba por las gran ventana, permitió a Draco ver los ojos marrones de Hermione, más claro que él nunca lo había apreciado ver.

-me agrada ser el mago, que te hace ver los ojos marrones más claro, por felicidad. -declaro orgullos Draco. Hermione le pincho con el dedo, la costilla.

-pretencioso. -declaro Hermione, sonriendo.

Con agilidad, Draco se colocó sobre Hermione y con su pierna derecha, le separo las piernas de ella.

-lo soy, pero, en verdad, soy el único que ha tenido la fortuna de hacerte llegar a los límites de felicidad o de rabia. Cuando estas feliz, tiene los ojos dorados, muy brillante. Y cuando estás muy, pero muy molestas, tus ojos se vuelven verdes oscuros. -explico Draco con una sonrisa de satisfacción. Hermione sonrió.

-pensé, que nadie lo había notado, aparte de mis padres. -confeso, la castaña.

-pues, te equivocas. Son muy observador, cuando se trata de ti… -decía Draco, con su mano, comenzó a recorrer la cara y el cuello de Hermione. -Quiero saber siempre todo de ti, tu cuerpo, tus pensamientos, tu sueños, todo, absolutamente todo. -dijo Draco, luego la beso con pasión.

Sus besos eran exigentes, posesivos. Cuando le faltó el aire, Draco empezó a besarle el lóbulo de la oreja mientras sus manos comenzó a recorrer los senos de Hermione, bajando hasta su intimidad, ella jadeaba del placer que estaba sintiendo, perdiendo la noción del tiempo y espacio. Tanto que, cuando Draco le pregunto…

-¿vamos a ducharnos?

-aja. -acertó decir, Hermione.

Draco sonrió, tomando su varita de la mesa. Encendió la ducha y el agua fría, la transformo caliente.

Entre besos, Draco se colocó entre medio de las piernas de ella. Hermione rodeo con sus piernas la cintura de él, los dos gimieron al contacto de su intimidad sin unirse, por un momento, Draco estuvo a punto de sucumbir hacerle el amor a Hermione, en la cama. Pero luchando con un poco de lucidez, se deslizo hasta el borde de la cama junto con Hermione y comenzó a levantarse, haciendo que las sabanas cayesen.

Hermione al sentir el frio de la mañana recorrer por su espalda, se dio cuenta de la posición en que se encontraba, sus mejilla se sonrojaron hasta mas no poder. Draco sintiendo que ella estaba aflojando su pierna en la cintura, con sus manos, la detuvo y la aprisiono más. Mirándose fijamente, ella estaba sonrojada. Con el tiempo, él se había dado cuenta, que la relación íntima que ella había compartido con la comadreja, fue mediocre.

-te amo, leona. -dijo Draco, Hermione sonrió, sonrojada. -¿confías en mí?

-siempre. -aseguro, Hermione.

Draco la comenzó a besar mientras se dirigieron a la ducha.

-sostente. -susurro, Draco. Ella lo hizo.

Draco entro al jacuzzi, entre besos y caricia, Hermione aflojo sus piernas de la cintura, quedándose de pies frente a Draco. El agua caliente caía sobe ellos, Draco recorría con su mano el cuerpo de Hermione mientras ella tenía apoyada sus manos en los hombros de él y se besaban. Draco hizo que se volteara, besándole el lóbulo de la oreja hasta bajar por su cuello, sus manos habían recorrido su cintura bajando hasta su intimidad.

Hermione jadeaba, recostándose sobre el cuerpo desnudo de Draco, sintió la virilidad proporcionada muy dura de su novio. Ella sentía que ardía por dentro…

-ya… te quiero… dentro de mí. -dijo entre jadeo, Hermione.

Draco, que también deseaba estar dentro de ella, hizo que ella se inclinara y se apoyara a la pared con las manos mientras él le separa las piernas y se colocaba entre ellas. Penetrándola con un certero movimiento, gimieron estruendosamente, el empezó a moverse con un ritmo lento y constante. Por un corto tiempo, estuvieron así, hasta que Hermione entre jadeo, exigiera con las mejillas sonrojadas que fuera más rápido, él la estrecho más y acercándose a sus oídos…

-pídemelo, una vez más. Quiero escucharte, quiero escuchar tu voz. -susurro, Draco de manera muy sensual. Separándose de ella, la hizo que se voltear a, quedando Hermione de frente. -solo dilo. -su mirada era retadora, pero con mucho deseo.

Hermione pasó sus brazos alrededor de su cuello y se estiro hasta llegar en el oído…

-mas, más rápido. -susurro Hermione, luego beso a Draco, con toda su pasión.

Draco lo estrecho más, impulsándola, para que nuevamente ella enrollara con sus piernas en su cintura, penetrándola profundamente, apoyándola en la pared, comenzó a moverse más rápido pero más duro. Llegando al clímax los dos, Hermione lo aruño toda la espalda mientras Draco le había mordido el cuello. Dejándole un chupete.

Teniendo su frente y su cuerpo juntos, su respiración se normalizaba. Luego comenzaron a bañarse, se enjabonaban, Draco le aplico la poción alisadora al cabello indomable de Hermione. Cuando terminaron, Draco se despidió de ella para irse a su pent-house a cambiarse mientras Hermione se terminó de vestir y comenzó hacer el desayuno mientras Draco llegara.

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Hermione estaba muy entretenida preparando los huevos revueltos y Bacon, las tostada, tomate y café, cuando sintió unos fuertes brazos cruzándose por su cintura mientras recibía un beso en el cuello.

-hmm, huele muy rico, como siempre. -susurro Draco mientras tenía apoyada su cabeza en un lado del cuello de Hermione. - ¿en qué puedo ayudar? -Dándose la vuelta, Hermione, le dio un casto beso y los dos sonrieron.

-puedes servir el juego y el café. -contesto.-Esto, está listo. -dijo, mostrando el sartén con los huevos revueltos.

Mientras desayunaban, planeaban…

-la otra semana será navidad. Creo que es hora de decirles a mis padres de nuestra relación. -comento, Hermione, antes de tomar su juego.

-me parece bien, pero solo a ellos. -acepto, Draco.-por mi parte, prefiero tomar la decisión cuando vea a mi madre. -Hermione lo miro, extrañada. -sé que ha cambiado en algunas tradiciones arcaicas, pero no sé, si tanto como para aceptar esta relación. -confeso. Hermione asintió, comprensiva.

-entiendo.

-y por nuestros amigos, es mejor, enfrentarlo, cuando los dos estemos establecidos en Londres… -dijo, Draco. -no quiero que te insulten, sino lo aceptan. No estaría tranquilo aquí…-decía, Draco en tono protector.

-pero… -iba protestar, Hermione.

-no, está decidido. Se lo comunicaremos a nuestros amigos, cuando termine mi carrera y regrese a Londres. -declaro, implacable. Ella bufo y suspiro, derrotada.

-está bien. -acepto, Hermione. -pero, solo hasta que regreses. No quiero seguir guardándoles secreto a mis amigos. -confeso, Hermione. Quedándose en silencio, Draco observo a la castaña, pensativo. Ella se percató.- ¿en qué piensas, Dragón? -él carraspeo un poco.

-bueno, quería hacerte una propuesta. Pero, sé que tenemos poco tiempo de novios… -explicaba el rubio, pero fue interrumpido por Hermione.

-solo dilo, ¿Qué quieres proponerme? -pidió directamente, la castaña. Draco sonrió.

-siempre tan directa. -ironizo, Draco. Hermione frunció las cejas. -está bien. Quiero, que vivamos juntos. ¿Qué opinas? -Hermione, lo miraba sorprendida.

-¿vivir junto? -susurro, Hermione en shock.

-sí. Falta poco para que termines tu carrera y regreses a Londres, no tendremos mucho tiempo para estar junto. Por eso, quiero aprovechar todo el tiempo que te queda en Francia y vivir junto. Además de la comodidad que podríamos tener. -confeso, Draco con una pícara sonrisa. Hermione sonrió, ruborizada.

-me parece bien -dijo la castaña sorprendiendo a Draco, lo rápido que ella acepto.

-¿en verdad? -pregunto, Draco para asegurarse que escucho bien. Hermione sonrió ampliamente.

-por supuesto que sí. -Draco sonrió, ampliamente.-pero, ¿A dónde vamos a vivir?

-tenía pensado, mudarme aquí. -Hermione lo miro, esperando una explicación.-aquí seria genial. Si te habrás dado cuenta, lo dos hemos estado más tiempo aquí, que en mi pent-house.-explico Draco, Hermione asintió. -además, no tendríamos que perder tiempo en buscar un lugar cómodo para los dos, cuando ya lo tenemos. -comento. Hermione sonrió.

-tienes razón. -concedió, Hermione. - ¿Cuándo piensas mudarte?

-bueno, que te parece hoy. -pregunto.

-está bien, entonces terminemos con el desayuno. Y luego, empezamos con tu mudanza. -dijo, Hermione emocionada. Draco sonrió.

Hicieron como habían dicho, Hermione hechizo su ropero para que pudiera caber toda la ropa de Draco, también la cómoda para guardar las pocas pijamas que tenía. Brindaron por una nueva etapa en su vida.

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Australia, Navidad, 2001…

Hermione y Draco habían llegado en la casa de los Granger, Luke y Jean estaban felices de pasar la navidad con su única hija y con su amigo. Draco y Hermione se acomodaron en sus habitaciones que Jean les había ordenado a ellos. Cuando los dos terminaron de acomodarse, Draco que había salido primero, estaba esperando a Hermione para hablar con Luke y Jean. Hermione salió y sonrió…

-está listo. -pregunto Hermione, observando a Draco, un poco nervioso.

-sí. -mintió, Draco. Hermione no le creyó.

-sí, claro. -dijo burlona, Hermione.-no debes preocuparte, mi padre es muggle, no te podría hechizar, aunque quisiera. Cosa que, yo si correría riesgo con tu madre. -aseguro. Draco bufo.

-eres hija única, créeme, cuando se trata de la princesa de papá, se pueden encontrar modos para deshacerse del tipo que le quiere quitar a su pequeña. -aseguro, Draco. Hermione ladeo una pequeña sonrisa. -y por mi madre, no te preocupes, yo me encargo. -aseguro Draco en todo protector, Hermione sonrió.

Bajando la escalera, los padres de Hermione estaban sentados en la sala, Draco y Hermione inconscientemente respiraron profundamente…

-papá, mamá, tenemos algo que comunicarles. -hablo, Hermione seria.

Luke al reconocer el tono de voz de su hija, había parado de sonreír por algo que le había dicho su esposa.

-¿Qué pasa?-pregunto, Luke.

Hermione sonrió nerviosa y tomando la mano de Draco, que estaba a lado, respondió…

-Draco y yo, somos novio. -dijo Hermione sin rodeo, su madre ladeo una pequeña sonrisa mientras su padre estaba en shock.

Se hizo un silencio sepulcral, después de haber procesado la impactante noticia, Luke miro a su hija, que estaba nerviosa y luego miro al ladrón, quita princesa, como lo nombro en ese momento a Draco, él estaba serio, imperturbable.

-Sr. Malfoy, Demos un paseo. -no pregunto, ordeno, Luke. Hermione iba a protestar. -contigo, hablare después. -Hermione se sonrojo y miro a Draco, preocupada.-vamos. -dijo por última vez, antes de salir, dirigiéndose a su jeep.

-no te preocupes, volveré. -dijo Draco, dándole un beso.

Se fue con Luke en el Jeep. Jean miro a su hija, sonrió con ternura, al ver a su única hija, mordiéndose los labios, por la preocupación.

-no te preocupes, volverán. -afirmo, Jean mientras abrazaba con su calidez de madre. Hermione sonrió.

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5 kilómetro desde la casa de los Granger's…

Luke había llevado a Draco a un restaurante de marisco, cerca de la costa, sentados en unas de la mesa más apartada, para conversar.

-Luke… -empezó Draco, pero fue interrumpido.

-de ahora en adelante, para ti, soy señor. -dijo con voz serena, pero con expresión muy seria, casi severa, Luke.

-está bien, Señor. -acepto, Draco serio.

-antes de que me pintes todo lo hermoso de su relación, ¿quiero saber, que pretendes con mi hija? -pregunto directo, Luke mirándolo a los ojos.

-pretendo en todo con su hija, quiero que sea mi amiga, mi confidente, la mujer de mi vida, solo con ella, tengo el deseo de casarme y estar siempre a su lado. Solo con ella, me quiero dar la oportunidad de amar y ser amado. -contesto Draco, impasible.

Luke asintió pero mantenía su reto de mirada con Draco.

-Sé que has pasado por muchas cosas dura y en todas has sabido levantarte, como te lo dije una vez, es admirable eso en ti. Pero, ahora tienes una relación con mi hija. No me gusta involucrarme en las cosas personales de mi hija, pero solo en esto tema, soy muy cuidadoso, ya que, como sabes es mi única princesa y no permitiría si está en mis manos, que ella sufra por un bastardo. Si tienes hija alguna vez, entenderás ese sentimiento de protección, como dicen mucho, celos de padre… -Draco asintió.-puede ser, pero es mi hija y la amo. Y cuando amas a alguien…

-no quieres que nunca sufra. -termino, Draco. Luke asintió. -no soy perfecto, señor. No le puedo asegurar que no la haré llorar de alegría o de enojo, no puedo asegurarle que algunas veces no pueda evitar ser un idiota. Pero sí le puedo asegurar, lo que este en mi corazón y mis manos, la hare feliz hasta que ella lo decida así. -Luke lo miraba atentamente. -no soy la mejor persona que se merezca a su hija, pero solo con ella, me siento el hombre más importante, porque estoy a lado de una gran mujer. Una mujer que ilumina mi oscuridad, que con su sonrisa cálida es el mejor regalo que reciba todos los días que la veo. Algo tan sencillo pero tan puro, como lo es su noble corazón. -aseguro, Draco. Luke ladeo una pequeña sonrisa.

-sé que mi hija no es perfecta, que tienes cualidades tanto buenas como incorrectas. Pero también, te puedo asegurar que cuando se entrega algo o a alguien, lo da todo por el todo. -aseguro, Luke.-no acepto a las persona que aparenta ser perfecta, ya que todo es fachada. Acepto a las personas que no se muestran perfectos, sino que son mortales como todos. -Luego extendiendo su mano hacia Draco.-todavía no te acepto como novio de mi hija, pero te doy la oportunidad que me muestres que eres lo suficiente hombre para estar a su lado. -Dijo relajado, Luke. Draco asintió, ladeando una pequeña sonrisa, estrecho su mano.

-lo hare. -aseguro, Draco.

-dime, sabes conducir, digo sin magia. -pregunto Luke, probando a Draco. El rubio ladeo una pequeña sonrisa.

-sí. -contesto Draco, Luke sonrió complacido.-Hermione me enseño, y aunque al principio me costó, logre sacar mi licencia y me compre un auto.

-¿Qué marca de auto tiene?

-un Mercedes Benz Slk 230. -dijo Draco con satisfacción, Luke lo miro maravillado.

-a mí me fuera encantado comprarme un deportivo, pero Jean no quería, no se sentía segura. -dijo Luke un poco molesto, pero luego sonrió, mirando a Draco. -Te salvas que mi hija, tiene ciertos gustos como los míos.

-sí, lo sé. -aseguro, Draco sonriendo.

Y así, siguieron hablando, de momento, Luke probaba a Draco, si sabía algunas cosas muggles. Pero Draco, a diferencia de Ronald, él se interesó por todo lo que el mundo muggle ofrecía, en especial los autos y la tecnología.

Había pasado dos horas, Hermione le había explicado a su madre sobre su relación, lo cual estaba muy feliz por su hija. Al pasar el tiempo, Hermione se asomaba por la ventana cada cinco minutos, por si aparecía el jeep de su padre. Cuando estaba entretenida cortando la lechuga, escucho el jeep llegar, rápidamente soltó el cuchillo y se dirigió a la entrada, sonrió al ver a Draco entregándole la llave del auto su padre.

Avanzando hacia ellos, Draco le brindo una cálida sonrisa, que pocas veces estaba acostumbrado hacer. Antes que Hermione se acercara a Draco fue interceptado por su padre.

-tú y yo tenemos que hablar de muchas cosas, Hermione. -Declaro Luke, la castaña se sonrojo.

Ella miro a su novio.-vamos. Draco no se va a ir. -dijo, pasando su brazo por los hombros de ella y llevándosela cerca de la orilla de la playa.

-no se demoren. -exclamo Jean, Luke alzo una de su mano, asegurando así a su esposa, que no demoraría. Jean sonrió, complacido. Miro a Draco.- ¿quieres ayudarme a terminar de hacer la cena? -Draco sonrió.

-será un placer, señora Granger. -Jean lo miro risueña.

-por favor, no me llames así. Sígueme llamando Jean, no me incluyas en los asunto que hablaste con Luke, ¿entendido? -dijo Jean tranquila. Draco asintió.

-está bien, Jean.

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En la orilla de la playa…

-¿cuéntame? -le dijo su padre.

-lo amo, papá. Lo amo, como nunca he amado a nadie, es como mi aire. Cuando no estoy con él, es como si me faltara el aire. Con él, puedo compartir todo lo que soy, puedo ser yo, sin sentir la inseguridad de no agradarle, cuando estoy con él puedo estar tranquila, porque siento la seguridad que se encargara de todo. Me siento feliz y me hacer enojar, también que no me da la razón. Pero amo a Draco, tal y como es. -su padre lo miro, escudriñándola, suspirando, abrazándola.

-mi pequeña, recuerdo, cuando naciste y el susto que nos pegaste, al mostrar tus primeros signo de magia. -los dos sonrieron.-has crecido tan rápido, que no me he dado cuenta. -Hermione separándose, sonrió.

-hay papá, no hables así. Ni que me fuera a casar

-pero algún día lo harás, es la ley de la vida. -interrumpió, Luke. Brindándole una cálida sonrisa. -pero, sé que Draco te cuidara como se debe, eso tranquiliza este corazón de padre.-dijo palpándose en el torso izquierdo. Su hija sonrió.

-pero a pesar que Draco te cae bien, lo seguirás probando. -más que una pregunta fue una afirmación de Hermione.

-veo que lo notaste. -su hija asintió.-tienes la inteligencia de tu madre. -aseguro Luke. -y si, seguiré probando a Draco, son algunos de los pocos deleites que uno obtiene al tener un futuro yerno. -dijo divertido. Su hija sonrió, negando con la cabeza.

-eso suena muy malvado, papá. -reprendió su hija.

-Sabes que los Granger no podemos evitarlos, está en la sangre. -se defendió su padre con un encogimiento de hombro y una cara "inocente". Su hija sonrió.-pero hablando en serio, sé que no necesitas mi aprobación para tu relación, pero tienes totalmente mi apoyo. -aseguro, Luke. Ganándose un fuerte abrazo por su hija.

-sabes lo importante que es para mí tu apoyo, ¿verdad? -susurro su hija.

-lo sé. -aseguro su padre.

-gracias. -dijo muy feliz, Hermione.

Al regresar padre e hija, disfrutaron de la deliciosa cena que preparo Jean con ayuda de Draco. En noche buena, los Granger y Draco, disfrutaron de la velada e intercambiaron sus regalos. Eran casi las doce de la noche, Draco y Hermione estaban cerca de la orilla…

-quiero enseñarte algo… -dijo Draco sacando de su abrigo, la varita.

-¿Qué? -pregunto curiosa, Hermione.

-mi encantamiento patronus. -respondió, ella sonrió.

-así que, lo lograste. -Draco sonrió con petulancia.

-soy un Malfoy, siempre logro lo que me propongo. -Hermione rodo los ojos.

-en algunas cosas no cambias. -amonesto, Hermione tranquila. Draco lo miro divertido.

-así es, mi querida leona. -acepto, Draco con una amplia sonrisa.-bien, te presento mi luz en la oscuridad. -ella lo miraba expectante. -expecto Patronum. -de su varita salió una luz plateada hasta formarse en una leona, que rugió.

-sé que no te digo lo mucho que significas para mí. Pero te lo digo ahora, te amo, con todo mi corazón y mi ser, eres mi luz, leona, mi luz en toda mi oscuridad. -dijo Draco, sus ojos grises brillaban demostrando claramente su sentimiento hacia a la castaña.

Hermione se les volvieron los ojos brilloso de felicidad. Le sonrió a Draco…

-¿sabe que te amo? -le dijo Hermione mientras sacaba su varita, Draco sonrió con una amplia sonrisa.

-lo sé. -aseguro, Draco con satisfacción.

-expecto patronum. -exclamo, Hermione.

De su varita, salió una luz plateada convirtiéndose en un gran dragón, que rugió. Draco abrió los ojos de sorpresa.

-cuando cambiaste tu nutria por un dragón. -pregunto Draco mirando fijamente.

Hermione le sonrió, ampliamente con sus ojos marrones más claros de los normales.

-desde que mi corazón supo, que eres el amor de mi vida, Dragón. Eres mi gran luz. -aseguro, Hermione.

Draco la atrajo hacia él y lo beso con toda su pasión y amor, mientras que su patronum jugaba. Eran como el gato jugando con Lazo, lo trataba con cuidado.

-eres mi todo, mi mundo, mi hogar, mi familia, Hermione Jean Granger. -dijo Draco acunando la cara con sus manos y mirándola fijamente con una sonrisa cálida.

-y tú, Draco Malfoy Black, eres el aire que respiro, sin ti, no tengo vida. -dijo Hermione, antes de besarlo. Separándose, Draco sonrió con orgullo.

-recuerde quien dijo primero sus sentimientos. -comento Draco, Hermione rodo los ojos.

-idiota, pretencioso.

-ah, pero soy tu idiota, presuntuoso.

-mi idiota, pretencioso y muy sexi. -Draco sonrió y la beso, apegándola más a él.

Muy entretenido besándose, fueron interrumpidos por un grito de Jean…

-Hermione, Draco, ya vamos a contar el retroceso para la navidad. -exclamo y le hizo seña que se apuraran. Los dos jóvenes sonrieron…

-vamos o tus padres, me golpearan sino celebras su tradición de familia. -comento Draco divertido mientras comenzaron a caminar, Hermione sonrió.

-no exageres, sabes bien que le agradas a mis padres, no te harían nada. -aseguro, Hermione, el rubio sonrió, feliz.

Cuando llegaron, Jean sostenía una pequeña canastita con tres globos de color verde, blanco y rojo. El verde representa la esperanza, el blanco, fe y el rojo el amor. Adentro de la canasta había cuatros luces de bengala sin encender mientras Luke tenía dos copas y señalo a la pareja, que tomara sus copas. Jean le entrego la canastita a su hija, Hermione sonrió. La familia Granger y Draco comenzaron a contar…

-7, 6, 5, 4, 3, 2, 1…. Feliz navidad. -Exclamaron al unísono. Hermione sonrió mirando a Draco.

-¿quieres hacer los honores de encenderlo? -pregunto, la castaña. Draco lo miro, sorprendido.

-yo…-iba objetar, Draco.

-hazlo Draco, después de todo, ahora eres parte de esta familia. -comento, Luke. El corazón de Draco, palpita de alegría.

-gracias, señor. -dijo Draco emocionado.

Sacando su varita, encendió las luces de bengalas, Hermione soltó la canastita, este floto hacia arriba, cada una de las luces brillaban con intensidad. Hermione y Draco se miraron y sonrieron…

-Feliz navidad, Hermione.

-Feliz navidad, Draco.

Los dos se sonreían como si estuvieran en una burbuja y nadie más existiera, en su pequeño mundo.

Luke y Jean se miraron y sonrieron de felicidad, al saber que los sentimientos de su hija eran correspondidos de la misma manera.