DISCLAIMER: Inuyasha © Takahashi Rumiko

N/A: A partir de este capítulo, el "diálogo" de Kagome se expresará (entre paréntesis), pues en realidad son señas, movimientos que hace con los dedos y manos que representan palabras e ideas.

PREVIAMENTE…

Kagome se acercó a Inuyasha, quien mantenía su cabeza inclinada. Se arrodilló ante él y puso sus manos sobre sus rodillas… y buscó su rostro. Alargó sus manos hacia él y pudo sentir sus cabellos plateados, tan largos, que llegaban a sus hombros.

Pasó las puntas de sus dedos sobre su rostro y al rozar sus labios, él las besó… provocando la sonrisa en ella…

- (Inu malo)… - Indicó ella.

- Inuyasha… - Susurró él, a su oído.

CAPITULO 7

La tenía tan cerca. Podía sentir su respiración, su corazón latiendo con fuerza… el aroma de su cabello…

- (Inuyasha) – Expresó la chica con sus dedos y girando su muñeca.

Inuyasha sonrió. Algo dentro de sí le hizo sentir que ése movimiento era su nombre.

Estuvo tentado a besarla, pero, al notar que ni siquiera el más leve resplandor provocó reacción alguna en su pupila, supo que ella jamás podría ver en sus ojos todo el amor que había despertado en él…

- ¿Inuyasha? – Preguntó Inu No Taisho, tratando de adivinar el siguiente movimiento de su hijo, ante la chica arrodillada frente a él.

Inuyasha se acercó a ella y cerró los ojos, depositando un beso en su frente, a lo que Kagome, al sentir sus labios, también cerró los ojos y sonrió levemente. Inuyasha se levantó de la silla, tomándola por los brazos, haciendo que se levantara también y la abrazó. Ella lo estrechó con fuerza. La reacción sorprendió a Sango.

- ¿Kagome?- Le habló a la chica, quien se soltó del abrazo y le tendió su mano a Sango, para "hablar" con ella:- Creí que Inuyasha no te agradaba…

- (Inuyasha durmió conmigo. No sentí miedo… ni frío…)- Dijo Kagome.

- Oh… Bueno. ¿Y por que estabas tan agresiva con él hace unos momentos?- Le preguntó Sango.

- (Tú sabes que no me gusta que me toquen. Yo soy quien debe tocar, para conocer a las personas. Él estuvo tocándome, hasta cuando estuve sin ropa… ¡Lo sentí!)

- Bueno… - Sango empezó a susurrarle:- Creo que le gustas…

- (Recuerda amiga, que soy ciega… no estúpida. Es más probable que sienta lástima por mí, porque no me conoce… En cuanto me conozca, descubrirá que no soy tan indefensa como cree)

Inuyasha se acercó, silencioso, tratando de adivinar las señas que hacía Kagome.

- (¿Está detrás de mí… verdad?)- Preguntó a Sango, quien como respuesta, soltó una risita nerviosa.

- Creo que lo mejor será que nos vayamos…- Dijo Miroku, un tanto aburrido por ser solo espectador. Además, empezaba a dolerle la mano. Necesitaba remover la prótesis baleada y ajustarse la nueva:- Inu No… ¿Me prestas tu teléfono? Necesito solicitar una cita en el hospital para esta tarde… en ortopedia y prótesis.

- Sí Miroku, toma el de la sala.- Le respondió el Taisho, mientras Miroku se dirigía a la sala.

- Pero… no puedes irte hasta que me enseñes Sango. Debo poder entenderle…- Empezó a quejarse Inuyasha:- ¿Cómo sabré que es lo que quiere… o necesita?

- No te preocupes por ella. Es más independiente de lo que crees. Sólo necesita familiarizarse con la casa y no se tropezará… Te lo juro.- Le dijo mientras guardaba en el armario sus implementos de limpieza. Se volvió hacia Inu No:- ¡Hasta pronto sensei!... y por favor ¡No dejes que ella cocine!- Se dirigió hacia Kagome para besarla y despedirse.

- Por supuesto que no cocinará… Podría cortarse o quemarse.- Dijo Inuyasha.

- No es por eso tonto… - Se dirigió a él para besarlo:- Es que Kagome usa mucho picante y adora el curry. Tiende a exagerar cuando condimenta la comida.

- (¡No exagero!)- Gesticuló con las manos, molesta.

- ¡Claro que sí exageras!- Se volvió a acercarse a Kagome:- Pórtate bien y no lo hagas sufrir. Te traeré la ropa que dejaste en casa y te compraré lo que necesites: tu cepillo, tus cremas, y…

- No es necesario Sango, aquí nos haremos cargo. Sólo haznos una lista de lo que necesita y usa.- Le dijo Inu No.

- Hai...- Se inclina levemente hacia su maestro y se incorpora:- ¡Miroku! ¡Ya vámonos!

- Ya voy amor…- Dijo Miroku, llevando su caja en su mano izquierda:- Te veo más tarde en la jefatura, Taisho. No vayas a faltar… Adiós Inu No… Hasta pronto señorita Kagome - Se despidió, siendo jalado hacia la puerta por Sango.

Kagome sonrió hacia donde escuchó el sonido y alzó la mano, despidiéndose, fascinando a los dos hombres con quienes se quedaba.

- Bueno… por lo que veo le quedará chica la ropa de Kagura… Así que buscaré entre la ropa vieja si hay algo mío o de Sessh que le quede. Así cuando menos lucirá menos… provocativa.- Empezó a decir Inuyasha, observando detenidamente el trasero de Kagome… así como sus piernas… y sus pantorrillas.

- Por si no lo recuerdas… Ella ya te escucha, así que mide tus palabras.- Le indicó Inu no a su hijo. Efectivamente, a Kagome se le podía observar una pequeña vena en la frente, que denotaba su enojo… y una naranja entre sus dedos, como probable proyectil, para el insolente.

- ¡Feh! Estoy seguro que aunque me ponga frente a ella, sería incapaz de darme.- Dijo dándose la vuelta, dirigiéndose hacia la sala, mientras llevaba una taza de té caliente.

- ¡PLAFF!... ¡CRASH!

Inuyasha sintió con fuerza el golpe que lo hizo estrellar la taza contra su rostro en sus manos. Por lo caliente de la infusión soltó la taza que cayó, contra el piso, rompiéndose. La naranja rodó frente a él.

- ¡Maldita mocosa!- Rugió, molesto, volviéndose contra la chica, quien rápidamente había buscado refugio en los brazos de Inu No.:- ¡Esa escuincla merece unas nalgadas! ¡Dámela! ¡No la defiendas!

- Yo te lo advertí… que no la provocaras.- Volviéndose a la chica, que sonreía traviesamente:- Y tú pequeña, si juegas con el perro, aguántate las mordidas…

- ¡¡PAPÁ!!- Gritó Inuyasha, furioso:- ¡Ya te dije que no me digas así!

- ¡Ya hombre, cálmate! Mira, mejor vete al armario y búscale la ropa. Yo iré a casa de Tendo, a ver si Kasumi tiene unas sandalias que le sobren…- Dijo Inu No.

Inuyasha se dirigió hacia las escaleras, rumbo a su habitación:- ¡Mocosa insolente! ¡¿Qué yo la provoqué?!... "Si juegas con el perro…" ¡Feh! - De pronto lo pensó:- "¿Mordidas?… ¡Claro que la voy a morder!..."

Cuando bajó, su padre aún no regresaba. Kagome se encontraba en el suelo, recogiendo los trozos de la taza. Se acercó a ella en silencio. Notó que cada trozo lo colocaba en una servilleta de papel. Terminó de recogerlos todos, sin lastimarse. Luego, envolvió cuidadosamente la servilleta. Se veía hermosa con el cabello suelto y el yukata entallado, que dejaba entrever por el ajustado escote sus senos bien formados. Sentada en el suelo, con las rodillas juntas, ofrecía una imagen muy sexy, mostrando sus bien formadas piernas.

Kagome le ofreció la servilleta y esperó que él la tomara. Cuando lo hizo, se levantó del suelo y se dirigió hacia la cocina. Inuyasha la siguió, recordando las palabras de Sango "… Es más independiente de lo que crees. Sólo necesita familiarizarse con la casa y no se tropezará…" Dejó la servilleta en el basurero y se volvió hacia ella.

- Aquí está la ropa. Es el pantalón más pequeño que pude encontrar, de hace 3 años. La playera era de Sessh y fue su favorita muchos años…

Ante su sorpresa, Kagome se quitó el yukata, obsequiándole la vista total de su cuerpo. Ella sólo cerró los ojos, muy segura de sí misma, mientras él…

Tomó la playera y luego el pantalón. Con desagrado, notó que ambas prendas le quedaban un poco… grandes. Sujetó la playera y la rasgó, quitándole una tira de la orilla. Aún le quedaba demasiado larga. La volvió a rasgar, esta vez, hasta el cuello, en línea recta. Tomó los extremos y los ató, convirtiendo la prenda en un sexy top atado a la altura de su pecho. Con el pantalón fue más fácil. Lo dejó sin abotonar, abierto totalmente y lo sujetó con la tira arrancada de la playera, dejándolo hasta su cadera, luciendo su ombligo y su vientre plano. Para terminar, dobló las orillas del pantalón. Lucía hermosa.

- Vaya, no pensé que tuvieran ropa de mujer en la casa…- Dijo Inu No, entrando:- Hijo, cierra la boca y… ¿Por qué estás tan rojo? Cualquiera diría que está a punto de sangrarte la nariz…

- N-No… no es nada.- Dijo Inuyasha y salió de la cocina:- Debo prepararme para ir a trabajar… ¡Te la encargo papá!

Inuyasha subió a su habitación. ¡No creía lo que acababa de ver! Esa chica… ¡Esa chica! Y las palabras de Sango le volvieron a la mente "… Pórtate bien y no lo hagas sufrir…"

Sonrió. Definitivamente esta niña va a cambiar su vida.

Se duchó rápidamente, se vistió y bajó. Apenas iban a dar las 11 de la mañana. Se acercó a la cocina y lo que vió lo dejó boquiabierto.

Kagome cortaba las verduras con rapidez y precisión. Manejaba los cuchillos con mucha destreza. Parecía todo un chef profesional.

Inuyasha recordó a su agresor… Lo único que parecía tener en común era la estatura, la habilidad con los cuchillos y… ¡La excelente puntería! Su corazón empezó a latir furiosamente, que hasta Kagome detuvo el cuchillo y dirigió su cabeza hacia él.

- "¡E-Está escuchando el latido de mi corazón!... ¿Será posible que ella sea…?"

- (¿Inuyasha?)- Preguntó Kagome, moviendo sus dedos al aire, sin determinar una dirección.

- Kagome… - Se acercó a ella. Trataba de ver en ella a su cruel asesino. No podía ser ella.

- Papá debo adelantarme al trabajo… - Le dijo a Inu No.:- Te veré en la noche, Kagome…- Le dijo a ella, mientras acariciaba su mejilla. Su respuesta fue una linda sonrisa. "No… ella no es."

Ya en la jefatura, terminaba de redactar el informe de su atentado, cuando Hiwatari se acercó tras él, tocándole el hombro.

- Taisho, el capitán te espera en su oficina… Suerte.

Inuyasha imprimió la última hoja de su reporte y lo puso en la carpeta. Su capitán era de cuidado. Tocó la puerta.

- Adelante…- Dijo una voz desde el interior.

Inuyasha entró. Ante la indicación de su capitán le ofreció la carpeta y tomó asiento ante él.

- Entiendo que Moushin está en el hospital…

- Sí señor.- Respondió Inuyasha.

El hombre de facciones impasibles leyó rápidamente el reporte. Luego, lo colocó sobre el archivero.

- Eres un irresponsable Taisho. Si tus sospechas son ciertas, tu familia podría estar en peligro.

- Lo sé señor, pero… son sólo sospechas.

- El problema aquí es que parece que estas interfiriendo con otro caso.

El de cabello plateado abrió aún más sus ojos, sin comprender.

- El caso Higurashi pertenece a homicidios. Hiwatari es quien lo lleva. Si no cooperas con él, tendré que retirarte del caso Naraku, hasta que se aclare.

- ¡No puedes hacerme esto!- Gritó Inuyasha, levantándose.

- ¡No me alce la voz!… agente Taisho.

Inuyasha volvió a sentarse, bufando. Su capitán cambió su tono de voz.

- Por otro lado… Hago de su conocimiento que su familia acaba de ser iniciar el proceso para solicitar la custodia de la menor a su cargo. Servicios al Menor ya fue informado para tramitar la tutela temporal a su favor… si está usted de acuerdo.

- Por mí no hay problema… Será un placer.- Dijo Inuyasha.

- En ése caso, puede retirarse.- Ordenó el capitán.

Inuyasha salió de la oficina. Por un lado se sentía aliviado: Kagome estaría con ellos un buen tiempo, aunque tendrían que soportar las visitas de Kouga. Por el otro, la muerte de su familia adoptiva estaba siendo investigada, eso era bueno. Con suerte y sería otro cargo más contra Naraku. Y como broche de oro, tenía pendiente la intercepción de un cargamento fuerte de armas y drogas. Mucho trabajo y poco tiempo.

Dirigió el operativo y afortunadamente pudieron interceptar la carga. Naraku se llevaría un gran disgusto. Sus compañeros trataron de llevárselo a celebrar, pero él sólo pensaba en volver a casa… con ella.

Mientras tanto, en el "Castillo de Shikón", Naraku recibía una visita…

- ¿Ya apareció mi ahijada?- Preguntó Naraku.

- N-no… Aún no señor Kurozawa… - Respondió el agente Kouga.

- Supongo entonces que ha venido a entregarme la documentación que me otorga la custodia legal y completa de mi ahijada.

- Lo siento señor Kurozawa…- Dijo Kouga:- Pero la razón de mi visita es para informarle que…

- ¿Si?... – Preguntó Naraku. Dentro de sí, presintió algo desagradable.

- Otra familia ha presentado otra solicitud para la custodia legal de la menor.

- ¿Otra familia? No hay nadie en todo el mundo que se interese por esa chiquilla más que yo.

- Es que… esta solicitud… es especial. Han presentado documentación que les permite probar la filiación con la menor…

- ¿Y?... – Volvió a preguntar, esta vez con un tono menos paciente.:- ¿Por qué hasta ahora? ¿Por qué creen que se trata de su chica?

- La familia alega que desconocían el paradero tanto de la madre como de la niña, pero que tenían conocimiento de su existencia. La prueba es que han presentado un acta de matrimonio con la madre y un acta de nacimiento a nombre de la menor.- Dijo Kouga, sudando frío.:- Es casi seguro que ellos sí obtengan la custodia.

- Podría llegar a un acuerdo muy conveniente con ellos…

- Lo dudo.- Respondió Kouga.

- ¿Porqué? El dinero da mucho poder y yo soy muy poderoso.

- El poder de esta familia no radica en el dinero.

Naraku tomó la carpeta del escritorio y leyó el primer documento: El acta de nacimiento estaba expedida a nombre de Kagome Taisho.

- No hay nada legal que se pueda hacer.

- ¿Nada legal? – Naraku sonrió… Eso era justo lo que quería escuchar:- ¡Onigumo! Comunícame con Ariel… es urgente.

El asistente asintió y empezó a usar el teléfono.

- ¿Señor? – Empezó a decir Kouga:- No pretenderá otra vez…

- Kouga, te pago lo suficiente para que me cubras las espaldas legalmente… Déjame a mí lo ilegal… Retírate.

Kouga sólo asintió y se dio la vuelta. Desde la primera vez que aceptó el dinero de Naraku sabía que estaba vendiendo su alma al diablo… Sólo podía confiar en que los Taisho y sobre todo Inuyasha, supieran proteger bien a esa niña.

CONTINUARA…