¡Hola!

Solo una aclaración: Este capítulo no tiene punto de vista de Oliver, ese será hasta el siguiente. Por eso este está cortito.

Disclaimer: Lo de siempre... Harry pertenece a J.K. y shalalá.

Ahora... ¡a leer! Y espero que les guste. Hasta más abajo.

A.B.


Capítulo 6: Confusión

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–Cedric es el mejor chico –Katie esbozó una sonrisa atolondrada y Alicia soltó una risita.

–Es asombroso que andes con Diggory, la mayoría de las chicas mueren por él.

Leanne sonrió y agarró una tostada.

–Katie es sumamente adorable. Claro, cuando se lo propone.

Ella sonrió.

–Siempre soy adorable.

Angie rió y siguió comiendo su desayuno.

–Lo que me sorprende es que su relación siga en el anonimato. Cualquier chica ya lo estaría gritando a los cuatro vientos.

–Katie no es cualquier chica –protestó Alicia y le revolvió el cabello, con cariño.

–Acordamos no decir nada hasta que pase el partido –murmuró Katie, mirando de reojo hacia la entrada del Gran Comedor, con la esperanza de ver a Cedric antes de que tuviera que marcharse a su primera clase–. Si Oliver se llega a enterar de nuestra relación… no quiero ni imaginar lo pesado que se volvería. Empezará a decir algo como: "Solo está contigo porque quiere nuestras estrategias" –Katie imitó a la perfección la voz del capitán, por lo que las chicas rieron asombradas, varios chicos de cursos inferiores las miraron como si estuvieran locas.

–Sería horrible –corroboró Alicia unos segundos después–. Probablemente Angie lo mataría y los gemelos no dudarían en ayudarla.

–Además, Oliver ya está demasiado alterado –Angie miró pensativa su comida por unos segundos–. Antes estaba raro, sí, pero no tanto como los últimos días.

–Bueno, el partido es mañana –Katie hizo una mueca divertida al ver aparecer a Harry, que tenía una cara de fastidio, seguido por un Oliver Wood susurrándole consejos respecto a Diggory, después de que pasaran por su lado apresuradamente, Katie suspiró–. Pobre Potter, no me gustaría estar en su lugar.

Leanne la miró con una sonrisita.

–Pensé que tu sueño era el que Oliver te acosara por un día entero.

Katie se sonrojó, atragantándose con su jugo de calabaza.

–Yo nunca he deseado eso –farfulló segundos después–. Yo… –se interrumpió cuando Cedric apareció en el Gran Comedor.

Él le sonrió y ella no dudó en corresponderle con sinceridad, era un chico sumamente atento y gracioso.

Las chicas los contemplaron por unos segundos, mientras que, a lo lejos, Oliver miraba con interés su saludo silencioso, aliviando a Harry de su acoso.

Cedric se sentó de espaldas a la mesa de Gryffindor y Katie esperó diez minutos antes de salir del Gran Comedor, caminando con paso rápido hasta que llegó a un pasillo vacío y esperó.

Cinco minutos después unos pasos resonaron por el pasillo y sonrió antes de ver la silueta del chico se le acercara apresuradamente, pero se quedó paralizada al descubrir que quien la había seguido no era otro sino Oliver Wood.

–Wood –farfulló segundos después de que él quedara frente a ella–. ¿Qué haces aquí?

Él frunció el ceño y Katie tuvo que recordarse que tenía a Cedric para refrenar el impulso nato que tenía de ponerse de puntitas y alisar las arrugas de su capitán cuando hacía ese gesto tan suyo.

–Necesito hablarte sobre el partido de mañana –dijo Oliver, serio.

Katie hizo una mueca involuntaria.

–Oh, ¿no podría ser en otro momento? Estoy…

– ¿Ocupada? –la interrumpió él, alzando una ceja–. ¿En qué? Solamente estás parada aquí, sin hacer nada.

Katie se enfureció por su comentario.

–Eso no te incumbe, Wood –replicó con frialdad–. Ayer y toda esta semana hemos platicado siempre sobre las estrategias, las características de todos los jugadores de Hufflepuff, sobre la mejor forma de coger y pasar la quaffle e incluso sobre la mejor manera de montar la escoba. No se me ha ocurrido otra estrategia para que la tomes en cuenta y dudo mucho que a ti sí, dado que has estado persiguiendo al pobre Harry desde ayer.

Oliver se la quedó mirando, en silencio y Katie frunció el ceño, estaba desperdiciando minutos que podía aprovechar con Cedric en alguien que nunca la podría ver como a una chica.

–Debo irme, Oliver –murmuró, resignada y se marchó por un camino diferente, no pudo encontrar a Cedric y ni siquiera pudo verlo por el resto del día por culpa de Wood ya que su capitán se había pegado a ella después de que Harry huyera de él y los otros jugadores lo hubieran despedido con una excusa precipitada, o, en el caso de Fred y George, simplemente echarse a correr cuando lo vieron acercarse a ellos, por lo que Katie tuvo que soportar su acoso constante, cosa que, secretamente, le encantaba.


Katie abrió los ojos a la mañana siguiente con un sentimiento extraño. Ese era el día en el que se enfrentaba a su novio en el quidditch. Bostezó y se enderezó segundos después, mirando alrededor. Afuera todavía estaba oscuro, por lo que sospechó que todavía faltaban muchas horas para el amanecer, pero no podía volver a dormir. Sabía que los nervios y el ruido de la tormenta no la dejarían.

Suspiró y salió de la cama, estremeciéndose en el momento en el que su pie tocó el suelo.

Minutos después bajó a la Sala Común, usando su uniforme de quidditch, miró alrededor para comprobar que ésta se hallaba vacía pero se sorprendió al encontrarse con Harry, que sujetaba a un gato al que le hablaba con enojo, reprimió una risa floja y procuró caminar de forma silenciosa, pues no quería que el buscador supiera que se encontraba ahí, no estaba de ánimo para contestar preguntas incómodas, por lo que salió y caminó hasta llegar al vestíbulo, donde se estremeció, pues ahí el sonido de lo tormenta era más molesto que en los pasillos del castillo.

–Deberías de ponerte algo más abrigador o me temo que te enfermarás –dijo una voz familiar, Katie no se volvió a mirarlo. Ni siquiera sonrió.

–Hoy es el partido.

–Lo sé. ¿Estás preocupada por lo que pase con nosotros después? –Cedric se colocó a su lado y tomó su mano, Katie sonrió ligeramente ante su contacto, entrelazando sus dedos con los de él.

–Absolutamente no. Es solo que tengo un mal presentimiento.

– ¿Sobre el partido?

Katie hizo una mueca.

–Algo así. Siento que algo… que algo va a pasar.

Su novio la miró de reojo y Katie sospechó que pensaba que era una chica desquiciada. Pero él se limitó a sonreírle.

–Deberías de unirte a Adivinación, Trelawney estaría encantada con tus profecías.

Katie se sonrojó y rió.

–No, gracias. Estoy bien con Cuidado de Criaturas Mágicas y Estudios Muggles.

– ¿No es peligroso estudiar con Hagrid? El chico Malfoy sigue con su brazo vendado.

Katie se enfureció y gruñó.

–Malfoy solo está fingiendo, Harry lo dice y yo le creo. Además, solo sigue con eso para que no jueguen en estas condiciones.

–Un poco de viento –comentó Cedric con ligereza, aunque la potencia de éste hacía temblar a Katie, que recordó un consejo de Oliver sobre cómo mantenerse estable cuando el viento no le era favorable.

En ese momento se escuchó un trueno lejano, ahogando por un momento el sonido de las gotas de lluvia.

–Y un poco de agua –añadió Katie, nerviosa.

–Mejor vamos al Gran Comedor, temo que te enfermes si permanecemos mucho tiempo aquí.

Katie asintió y empezaron a caminar cogidos de la mano.

–Gane quien gane, después del partido se acaba el anonimato –Cedric la detuvo, mirándola con una sonrisa enorme–. Mañana u hoy mismo todos sabrán que la maravillosa Katie Bell es mi novia.

Ella rió ante su tono de alegría y se puso de puntitas para intentar besarlo, Cedric lo entendió y se inclinó para que fuera más fácil que lo hiciera.

– ¡Bell! –Katie dio un respingo y se apartó a toda prisa de Cedric, cuya sonrisa disminuyó. Ambos voltearon para ver a Oliver en el pasillo, con el resto del equipo tras él.

–Hola –Katie esbozó una sonrisa pequeña y las chicas le sonrieron.

–Te levantaste temprano –señaló Angelina al llegar a su lado–. Hola, Diggory –saludó.

–Hola, Angelina –contestó el aludido con amabilidad.

– ¿Intentando robar nuestras estrategias? –bromeó Alicia después de sonreírle.

Cedric rió y sacudió la cabeza.

–Claro, estaba esperando en el pasillo al primero de ustedes para acosarlo con un "dame tus estrategias o te encanto".

Los gemelos fruncieron el ceño y Oliver se limitó a mirarlo con frialdad.

–Si es una broma, no es divertida, Diggory –murmuró su capitán segundos después.

Cedric alzó las cejas, sorprendido.

–No sabía que uno no podía bromear contigo sobre el quidditch.

Fred se adelantó un paso y palmeó la espalda de Wood de forma tranquilizadora.

–Bromea con todo lo que se te ocurra con Oliver, pero con el quidditch no. Está prohibido.

Cedric los miró con incredulidad antes de que apareciera el resto del equipo de Hufflepuff.

– ¿Capitán? –preguntó uno de ellos, al que Katie reconoció como a uno de sus amigos.

–A desayunar –murmuró Cedric después de despedirse de ellos con una inclinación de cabeza y meterse al Gran Comedor.

Angelina miró a Fred y Oliver, con enfado.

–Diggory no es como Flint –masculló.

–Se debe prevenir –Oliver se acercó a Katie, cuyo corazón comenzó a latir con rapidez–. ¿Le contaste algo sobre nuestras estrategias?

Katie frunció el ceño, irritada.

– ¡Claro que no! ¿Quién crees que soy? Además, Cedric solamente estaba bromeando.

George esbozó una sonrisa burlona.

–Oh, es Cedric y no Diggory, ¿te gusta, pequeña Katie?

Ella se sonrojó violentamente.

–No es asunto tuyo, Weasley –repuso con una mueca de enfado.

George sonrió maliciosamente.

–Estar a la defensiva es un "Sí" –le revolvió el cabello–. Cuando pierdan, te doy permiso de que vayas a consolarlo –se rió y jaló del brazo a Alicia–. Vamos a comer algo o no podré golpear con fuerza necesaria a las bludgers.

El resto del equipo asintió y se metieron al Gran Comedor con más ánimo que unos minutos antes, Katie se adelantó para poder sentarse al lado de Harry, que comía sus tostadas con lentitud y una cara de preocupación que aumentaba cada que se escuchaba un trueno.

Fred y George comenzaron a hacer bromas mientras comían, Angelina y Alicia, junto con ella, se limitaban a reír al tiempo que engullían su desayuno, pero Oliver no probó bocado. Katie trató de ignorar eso, estaba todavía un poco molesta con él por la forma en que había tratado a Cedric.

–Va a ser difícil –dijo el capitán, mirando por la ventana con el ceño fruncido.

Katie puso los ojos en blanco y miró a Alicia, que sonrío mientras le daba unas palmaditas a Wood.

–Deja de preocuparte, Oliver. No nos asustamos por un poquito de lluvia.

Los gemelos hicieron una mueca al escuchar otro trueno y Katie pensó en las posibilidades que tenía para no ser arrastrada por el viento. Se tapó la boca, ahogando una risita al imaginarse a sí misma de esa forma. Angelina la miró con escepticismo, los gemelos se limitaron a sonreírle murmurando un: "es oficial, la hemos perdido gracias a Diggory", y el resto del equipo solo la miró, Oliver con el ceño fruncido, pero eso era algo habitual en él, por lo que no le tomó mucha importancia y siguió pensando en tonterías para no ponerse más nerviosa con el partido.


–Un poquito de lluvia –refunfuñó Katie para sí misma, mientras luchaba por sostenerse en su escoba.

Tenía las manos engarrotadas y estaba empapada, los dientes le castañeaban de una forma espantosa pero aun así intentaba agarrar la quaffle, hacer pases, fintas y marcar. Hasta el momento iban ganando cincuenta a cero y rogaba porque Harry lograra atrapar la snitch pronto para que pudiera irse a un lugar cálido.

Sabía que ganarían gracias a que Hermione Granger había hecho algo con las gafas del buscador, tanto que le había parecido que Oliver la besaría con pasión.

Frunció el ceño ante ese pensamiento, sacudiendo la cabeza para despejar su mente y concentrarse en el juego.

De pronto paró y dejó caer la quaffle. Un sentimiento de tristeza la invadió y todo a su alrededor se volvió más oscuro. Jadeó cuando Angelina se acercó a toda velocidad hacia su posición, gritando aterrorizada mientras señalaba algo. Katie miró hacia donde le indicaba y sintió un miedo atroz, los dementores parecían mirar algo que caía a gran velocidad, entrecerró los ojos solo para reconocer a ese algo como Harry. Abrió la boca, asustada, mientras que el director se acercaba al campo, haciendo que la caída de su buscador fuera menos veloz y ahuyentar a los dementores con una especie de cosa plateada.

En ese momento la señora Hooch hizo sonar su silbato y, al alzar la mirada para ver a Cedric luciendo una sonrisa gloriosa mientras sostenía la snitch, supo que, por primera vez en su vida, había perdido un partido de quidditch. Dejó de pensar en ello cuando Angelina la jaló del brazo para llevarla al lado del cuerpo inerte del pequeño Potter, donde se encontraban ya el resto del equipo, Hermione Granger y Ron Weasley.

Suspiró aliviada cuando llevaron al jugador a la enfermería, eso significaba que se pondría bien, por el rabillo del ojo vio como Cedric discutía acaloradamente con la señora Hooch mientras Oliver los escuchaba con una cara de desolación.

Alicia sacudió la cabeza, llamando por completo su atención.

–Ha sido espantoso. Dementores.

– ¿Saben qué es lo más asombroso de todo? –Fred recogió su escoba e inició la marcha rumbo a la enfermería.

Katie lo siguió.

– ¿Qué cosa? –preguntó.

–Que ni siquiera se le han roto las gafas.

Katie no pudo evitarlo, se rió. En ese momento Alicia los alcanzó, con una mirada preocupada.

–El profesor Flitwick se ofreció para ir a buscar la Nimbus de Harry -murmuró–. Espero que no le haya pasado nada malo a su escoba, sé que para Potter será muy duro afrontar la derrota.

Katie suspiró.

–Lo sé, ¿por qué discutía Cedric con la señora Hooch?

–Cedric nos ganó –masculló Fred y se retrasó para esperar a Angelina y su hermano, quienes venían muy atrás–. Nunca superaré esto.

Alicia sacudió la cabeza y dirigió su atención a Katie.

–Debes de traerlo muy loco, Bell. Ha pedido que se repita el partido –Katie se sintió muy conmovida y miró atrás, a lo lejos Cedric la miraba con preocupación, ella le sonrió, cariñosa, perder o no ante él no le importaba en absoluto, sabía que eso no afectaría en su relación, le hizo una seña para que entendiera que el anonimato terminaría a la mañana siguiente.

–Cedric es una buena persona.

–Ya, pero la señora Hooch no quiso hablar de eso y Wood ha admitido que fue una victoria limpia.

Katie dio un respingo, por unos momentos su capitán de quidditch había desaparecido por completo de su mente.

"Gracias a Cedric" pensó, reprimiendo una sonrisa.

– ¿Y dónde está Wood?

–En las duchas –Alicia suspiró satisfecha cuando entraron al castillo, donde el ambiente era cálido–. Como siempre.

–No siempre –Katie arrugó la nariz, ambas sabían que se dirigían a la enfermería–. A veces busca consuelo en Abby.

–Deberías de dejar ese tema en paz, Katie.

–Lo sé, pero no puedo.

– ¿Irás a verlo?

–Absolutamente no –Katie bajó más la voz cuando se hallaron frente a las puertas de la estancia en donde se encontraba su jugador estrella–. Yo ya no tengo nada que hacer con él. He decidido que debo de mantenerme aparte, es la única forma de poder sacarlo de mi corazón –le dedicó una sonrisa triste antes de llamar–. Tal vez para siempre.

Alicia abrió la boca pero no pudo replicar nada pues el resto del equipo llegó a su lado, Katie lo agradeció internamente porque sabía que su acompañante le diría que eso era un gran error y, muy en el fondo, le daba la razón, pero no podía seguir luchando por alguien que nunca la vería como ella deseaba. Y eso podía desanimar a cualquiera.


Hola, de nuevo

Antes que nada quería agradecer a todas y todos aquellos que me han dejado sus comentarios (siempre caen tan bien), a los que han dado en favs o follow y a los que leen. Eso inspira a seguir escribiendo. Espero que haya quedado bien el capítulo, es raro no ver las caras que pone la gente cuando lo hace.

Bueno, como ya mencioné, planeo hacer un punto de vista diferente (tos, Wood) para el próximo capítulo, aunque temo salirme mucho de contexto.

Un beso

Arya Bromsson

p.d. Ya saben, dudas, críticas, comentarios, amenazas... son bien recibidas