Hola a Todos! Soy Neko y les traigo un nuevo capitulo de Problematica Vida Magica.

Ahora si... Comenzamos con la verdadera historia.

Espero les guste!... y me perdonen.

Fairy Tail es de Hiro Mashima


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Historia 7. Te queremos…Adiós.

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Tras unos días de deliberación lo chicos decidieron quedarse con Poliuschka y Gajeel hasta que Natsu se curase, después verían que hacer exactamente. El tiempo paso y aunque esa idea seguía, ninguno negaba que estar en ese lugar era… agradable… Bueno, casi siempre…

Mes 1

-No voy a tomar eso. -amenazo Natsu tratando de huir sin mucha suerte de la cuchara con contenido oscuro, para el mortífero, que Poliuschka trataba de darle.

-Niño no agotes mi paciencia. Te lo tomaras quieras o no. -amenazo la anciana, pero el peli rosa siguió negándose. Escucharon unas risas y miraron a la puerta donde Gajeel, Wendy y Juvia se reían de la cara del joven dragón, logrando enojarlo.

-De que rayos se están...*Glup*-Poliuschka había aprovechado para meterle la cuchara en la boca y él no tuvo otra opción que tragar para poder respirar en ese instante. Todo el cuerpo del peli rosa se vio envuelto por un escalofrió, para después dejarse caer de lado con la cara azul y babeando, lo que aumento las risas del lugar. -Horrible…

3er Mes

-Juvia-san! Natsu-san! Gajeel-san! -festejo Wendy con una gran sonrisa entrando al cuarto donde los mayores estaban enfrascados en un juego de cartas que Gajeel les enseño. Juvia tenía un vestidito celeste con un sombrerito a juego, mientras que Gajeel tenía su fiel camisa negra y pantalón Gris. Natsu, quien ahora usaba una camisa roja y pantalón amarillo, sin contar el brazo en cabestrillo, bajo la mirada del juego que tenía ayudado por su cola

-Que pasa Wendy? -los otros dos la miraron.

-Ya se leer!-festejo la niña con una sonrisa.

-Sí, claro. -le comento Gajeel volviendo a centrarse en el juego. Wendy voló molesta y se le puso enfrente. El niño suspiro y la miro -Que quieres hadita?

-Que no soy hada. -dijo mostrándole un libro de plantas medicinales de Poliuschka. -Escucha.- se aclaró la voz y abrió el libro en una página. Mientras Juvia se ponía a su lado-La… La co-consenencia…

-Consistencia.-corrigio la mayor con una sonrisa que le fue devuelta.

-La constecensia de la mez-mezcla debe… debe ser u-uniforme para que…. para que la mis-ma no sea pregiciosa.-termino de leer la línea con orgullo.-Se leer mas que todos!

-Eso solo vale con Salamander. -aclaro Gajeel valorando su esfuerzo. -El solo sabe que las letras forman palabras.

-Oye!

5to mes

Los niños estaban jugando un juego que Gajeel llamaba "futbol" cuando una persona se acercó a la casa, pasando casi desapercibido… excepto porque Natsu lo olio.

-¡¿Quien anda ahí?!-grito mirando a la parte de atrás de la casa, dejando a todos quietos. Un señor viejo, enano y casi calvo apareció en su vista. Natsu alzo las alas reconociendo que era humano y gruño. Gajeel iba a decirle algo, pero Poliuschka, quien había salido tras escuchar el grito, le gano.

-Creí haberte dicho que avisaras, Makarov. -sentencio con voz neutra. Luego miro a Natsu. -Tranquilízate. Es uno de los que les hable.

-Que hace aquí? -interrogo Natsu bajando las alas pero no la guardia. Poliuschka miro al viejo con casi la misma expresión.

-Lo mismo me pregunto. -comento esperando una respuesta. El hombre dejo de mirar a los niños, de los cuales las dos chicas estaban medio en defensa medio escondiéndose detrás de los chicos, y se centró en la señora.

-Estaba de paso cuando escuche algo interesante en el pueblo y creo que deberías saberlo. -observo con voz calmada. Luego miro a los chicos. -Me llamo Makarov Dreyar, amigo de Poliuschka y tío abuelo de ese mocoso que esta atrás de ustedes.-Los otros tres miraron a un molesto Gajeel, que solo dio una cabezada de asentimiento. Makarov alzo una ceja mirándolo- Que no saludas?

-No.-y se fue para el bosque molesto. Natsu lo miro sin entender, pero sintiendo muy a su pesar que el tipo no era malo. Le lanzo una mirada molesto al viejo y Poliuschka lo noto.

-Vayan con Gajeel.-indico a los niños.-Hablemos dentro.-le dijo a Makarov. El hombre miro a los niños alejarse, notando la mirada sobre el ala del peli rosa. El viejo iba a preguntar algo pero la señora lo callo con un gesto, señalando la puerta.-Adentro.

6to mes.

-Poliuschka-san! Makarov-san! -los dos adultos miraron como la puerta se abría por una muy asustada Wendy mientras que Gajeel y Juvia llevaban a un cansado peli rosa para que no se cayera o tropezara con su cola. Poliuschka se levantó en el acto.

-Que sucedió? -interrogo cuando sentaron al niño en el sofá. Natsu negó con la cabeza y cerró los ojos. La señora le paso la mano por la frente frunciendo el ceño al notar su sudor y poco despues su respiración agitada. Miro a los otros pidiendo explicaciones.

-Estábamos jugando carreritas cerca del rio cuando Natsu-kun dijo que olio algo raro y poco después que se sentía mal.-contesto la peli azul muy preocupada.-Juvia y Gajeel-san tuvieron que traerlo para que no se desmayara…

-Como dices que paso? -interrogo Makarov con calma, aun consolando a una asustada Wendy que había ido a refugiarse con él. Juvia lo miro entre preocupada y precavida, pero fue Gajeel quien contesto.

-Salamander dijo que había una cosa extraña en el aire… Olfateo un poco y al rato se llevó la mano a la frente antes de casi caerse. -contesto el niño preocupado luego miro al suelo.-También hay algo raro en el bosque… como si… no tuviera tanta vida como antes. -Los dos adultos se miraron fijamente ambos con la misma idea en la cabeza.

8vo Mes

Este día los niños estaban haciendo una carrera a las orillas de otro rio diferente al anterior. Wendy y Natsu volaban por encima del área mientras Juvia nadaba a toda velocidad luciendo su habilidad como sirena. Gajeel, aunque humano y teniendo que correr, trataba de hacerles carrera desde la retaguardia.

-ESTA VEZ GANARE!-soltó el pelinegro soltando un grito de guerra y aumentando la velocidad, logrando rebasar a Wendy y a Juvia y colocarse a la cabeza con Natsu. El peli rosa lo miro y le saco la lengua para después transformarse en dragón y aumentar mucho la velocidad, ganando por poco más de un ala. Gajeel quedó en segundo y lo miro molesto–Eres tramposo Salamander. -El reptil de casi dos metros rio un poco por el comentario antes de tocar tierra encendiéndose en fuego y volviendo a ser niño.

-Todo se vale en la guerra y el amor, sea lo que signifique. -argumento con una sonrisa un poco cansada que solo logro que el pelinegro lo mirara con una gota. Pronto escucharon un chapoteo y miraron a Juvia que había llegado, seguida un minuto y medio después por Wendy.-Otra vez llegaron al final.

-Pero volé más rápido! - se emocionó la niña peli azul tocando tierra y poniéndose a saltar entre los chicos. -Pronto seré más rápida que Gajeel-san y Natsu-san juntos!

-Ese es un gran sueño chiquilla. -rio el pelinegro revolviéndole el pelo. Ella rio por ese gesto. Juvia se apoyó en la orilla y salió del agua pasando de la cola a sus piernas, con el vestido seco por su nueva habilidad de transformarse en agua y no mojarse.

-No te olvides que Juvia ganaría si Juvia no tuviera que nadar contra la corriente. Si no fuese así nadie podría ganarle a Juvia! -argumento la niña con confianza, logrando que los otros riesen. Natsu se detuvo y miro atrás. -Que sucede Natsu-kun?

-La vieja nos llama. -comento con una sonrisa de lado. -Vamos corriendo o los llevo?

-Solo porque ahora si puedas convertirte en dragón por más de quince minutos no significa que tengas que hacerlo a cada rato.-le dijo Gajeel con una ceja alzada.

-Celoso? -soltó Natsu con un gesto burlón.

-De qué? ¿de ti? -bufo Gajeel, logrando que Natsu le mirase muy mal.

-No peleen! -les dijo Wendy con voz seria ambos tuvieron que evitar molestarse por eso. Ella se acercó y los empujo. -Las traen! ¡Vamos Juvia! – y con una risa las dos chicas se alejaron de los varones quienes no tardaron nada en unirse al juego. Llegaron a la casa envueltos en risas y peleas infantiles que cesaron casi al instante al ver a Poliuschka despidiéndose de Makarov.-Makarov-san?

-Hola niños.-saludo con una sonrisa amable.

-A dónde va Makarov-san?-interrogo Juvia con duda. Natsu y Gajeel se miraron con la ceja alzada. EL hombre mayor suspiro.

-Tengo que arreglar unos asuntos en la ciudad. -acato logrando que los chicos se tensasen y entristeciesen poco, aunque Gajeel intento ocultarlo -Pronto vendré de nuevo, así que no se preocupen.

-Por qué nos preocuparíamos por ti, viejo loco? -soltó Gajeel cruzándose de brazos. Makarov suspiro con una sonrisa mientras negaba con la cabeza, recibiendo poco después un abrazo de Wendy.

-No se vaya… quédese! Usted es de los pocos humanos que me caen bien…-pidió la niña con lagrimitas en los ojos.

-Tú también me caes bien Wendy, pero Lo siento pequeña, tengo que ir. -aseguro acariciando su cabello antes de mirar a los mayores. -Poliuschka tiene que hablar con ustedes, así que ya me marcho.-Wendy asintió y le dio otro abrazo, seguida de Juvia quien era un poco más alta que el señor. Natsu le sonrió de lado sin acercarse y Gajeel asintió.-Nos veremos niños…

-Hasta Luego Makarov-san!

-Cuídese mucho.

-No hagas cosas raras viejo!

-Nos vemos abuelo! -termino Natsu logrando que todos se sorprendiesen, pero el niño solo rio cuando el viejo lo miro perplejo. Los muchachos se le quedaron viendo hasta que se fue. El peli rosa miro a Poliuschka, ignorando a los demás. -De que tienes que hablarnos vieja?

-Sera mejor que entren a la casa. -indico la señora tras soltar un suspiro por lo sucedido. Poliuschka mantuvo la puerta abierta mientras todos entraban extrañados. Natsu y Gajeel se sentaron en el suelo, las niñas en el sofá. Poliuschka coloco una silla enfrente de ellos y se les quedo mirando con algo de tristeza.

-Sucede algo Poliuschka-san? -pregunto Wendy notando su ánimo. -Algo muy serio?

-Me temo que sí, Wendy. -acepto la señora mirando fijamente a cada niño. Tras un rato de duda decidió ser directa con lo que iba a decir. - Pronto los cuatro tendrán que abandonar este bosque. -Y soltó la bomba.

-QUE? -corearon Natsu y Gajeel a la vez. –Por qué?!

-Hicimos algo malo? -pregunto Wendy casi a punto de llorar. Juvia la abrazo con una mezcla de tristeza y una mirada que le decía a la anciana que, aunque no quisiera, se lo esperaba.

-Dejen hablar a Poliuschka-san, por favor. -pidió Juvia con calma a los chicos, que dejaron su enojo y se quedaron viendo a la anciana, exigiendo respuestas. La peli rosa los miro otro rato antes de suspirar.

-No, no han hecho nada malo. -los calmo la señora negando con la cabeza. - Recuerdan lo que le sucedió a Natsu hace unos meses? Cuando olio algo y casi se desmayó. -los niños asintieron. -Ese es el problema. Sea lo que sea ha afectado al bosque por completo y puedo decir que poco a poco ha estado enfermando. Les digo eso porque podría llegar a afectarlos seriamente si se exponen por mucho tiempo.

-Pero… eres una gran sanadora-comento Gajeel choqueado. -Por qué no curas al bosque y ya?

-No es algo tan sencillo. -acepto la señora mirándolos con firmeza. -Makarov ha estado ayudándome estos tres meses, pero el esfuerzo de ambos ha dado pocos resultados, incluso él siendo humano se ha visto afectado por la constante exposición directa. El hecho de que solo a Natsu le afectase un par de veces de por si es algo sorprendente. -Los niños se miraron mutuamente sorprendidos. -Por eso le pedí que fuera a su pueblo, su ciudad, y les preparara a ustedes un lugar para vivir en él.

-Espera… Estas diciendo que nos estas largando a Magnolia? - pregunto el pelinegro de nuevo.

-Magnolia?-soltó Natsu mirándolo con clara duda y desconfianza.

-Allí es donde vivía antes… El viejo es director de una escuela del lugar… o lo era…-contesto el chico sin muchos problemas, pero claro tono sombrío.

-Escuela? Quieres que vayamos de cara al mundo humano? -pregunto una perpleja Juvia con los ojos abiertos, ignorante del tono utilizado. -Makarov-san y Gajeel-san son una cosa pero eso…

-Una cosa que hacen las criaturas mágicas, puros o mestizos, es tomar una apariencia humana y convivir con ellos para evitar problemas si les es posible. -contesto la señora con calma. Natsu la miraba molesto e iracundo. Ella los miro y suspiro. -No quiero obligarlos a irse a ese lugar, pero yo he ido a esa área y es perfecta para que un dragón, una sirena, una sílfide mestizos y un huraño humano tengan una vida tranquila. Y sé que Makarov no los va a dejar en un sitio donde puedan tener problemas ni dejara que pasen paramos, saben cómo es el.

-Vendrías con nosotros, Poliuschka-san? Si aceptamos ir -pregunto Wendy con lagrimitas en los ojos de nuevo, logrando que la mujer la mirase xon algo de tristeza.

-No puedo dejar el bosque solo, Wendy. Me quedare haciendo lo que pueda hasta que llegue el momento de lo inevitable. -les dijo la señora con voz pausada. - Pero no puedo dejar que unos niños se queden aquí esperando un posible fin. Por eso les pido que acepten esta propuesta, por favor. -Gajeel se veía furioso por haber entendido a que se refería, Wendy y Juvia estaban llorando porque tendrían que irse quieran o no, más la pequeña que la mayor. Natsu, en cambio dejo de mirar a Poliuschka con molestia y cerró los ojos sabiendo que la señora lo hacia por su bien… de verdad quería lo mejor para ellos, aunque fuese algo como eso. Además… Tenía curiosidad de ver como reaccionaria al mundo humano con su nueva perspectiva.

-Acepto. -hablo por fin el peli rosa, provocando el silencio entre los niños, que lo miraban perplejos, claramente pensando que era quien más se iba a oponer. Natsu miro a la peli rosa mayor. -Acepto ir a… a esa Magnolia.

-Natsu…-comento Juvia sorprendida por que él era el primero en aceptar, siendo ellos dos los más precavidos. EL chico le sonrió moviendo la cola un poco, como un gato.

-Conocemos al viejo y a Poliuschka. No nos pedirían hacer eso si no hubiese otra opción-comentó el chico con voz baja. -No quiere que nos hagamos mal al aislarnos del mundo como hacíamos antes así que…. Para que se sientan tranquilos, acepto. Se lo debemos, no? -termino sonando muy maduro. AL rato miro a otro lado sonrojado. -Pero no prometo que me caigan bien las personas.

-Si… Si Natsu-san va, yo también puedo ir. -indico Wendy limpiándose las lágrimas. -Puede que no sea muy buena mintiendo, pero lo intentare. -Poliuschka miro a Wendy sorprendida. Gajeel la miro y luego a la vieja

-Tch. Vale, pero solo porque… porque sí. -acepto el chico sin mirar a Nadie. Juvia miro alrededor y sabiendo que se arrepentiría dijo.

-Juvia también va. -La señora peli rosa sonrió a sus palabras y asintió. -Pero Juvia ve un problema… Como podemos fingir ser "humanos"? -pregunto alzando la mano palmeada, mostrando de paso su antebrazo.

-Esa es una buena pregunta. -acepto Natsu mirando hacia arriba, aunque sabía que no podría ver sus cuernos, aunque quisiera, pero con las alas a la vista.

-Que tenemos que hacer Poliuschka-san?-pregunto Wendy moviendo las alas con entusiasmo, aunque se sentía algo triste. Gajeel alzo una ceja curioso mirando a la señora quien sonrió y se puso de pie.

-Aunque pueden hacerlo por su cuenta, no tienen la experiencia ni el tiempo para lograrlo con precisión. Para ayudarlos necesitaremos conseguir unas cosas, si no les molesta ayudarme. -contesto mirándolos con una mirada maternal que nunca le habían visto pero que a todos les calo hasta el fondo. -Lo harán?

-Hai!

Y así pasaron casi dos meses buscando cosas por el bosque y los alrededores; piedras, metales, minerales, plantas, madera de árboles caídos, etc. Poliuschka y Wendy se la pasaban en casa, la pequeña aprendiendo lo que podía y siendo asistente, mientras que la peli rosada hacia la mayor parte del trabajo. Juvia, Natsu y Gajeel fueron los recolectores de los materiales pues al ser agiles en diversas áreas podían llegar a lo más profundo de un lago cercano, casi a la parte más alta e intocable de un precipicio o meterse en huecos pequeños con facilidad.

Aunque los niños habían aceptado la petición que les habían dado, estaban algo tocados con el asunto de irse, pero a pesar de ello decidieron pasar lo mejor posible el tiempo que les quedaba con la mujer que los había acogido en su casa como una madre.

Algunas veces trasnochaban ayudando a Poliuschka hacer su labor u otras veces madrugaban para ayudar con la lavandería, sea lo fuese trataban de estar juntos. Por primera vez, especialmente para los tres nuevos, se sentían como si fuesen una familia de verdad. El día que terminaron de hacer lo que necesitaban, una lechuza búho o algo así trajo un sobre con una carta de Makarov que decía que ya había arreglado todo, que iría por los niños en tres semanas.

-Justo a tiempo, se podría decir. -comento Poliuschka dejando el sobre en la mesa. -Ahora solo falta que se acostumbren a esto…-dijo mirando los objetos que habían hecho, que, aunque la habían ayudado a hacerlos, al menos tuvieron dos proyectos en que no le habían dejado saber nada a los dueños. Los niños alzaron la cabeza con una mezcla de resignación y emoción. -Quien va primero?

-Yo voy. -alzo la mano Juvia ganándole a Natsu, quien se puso quejumbroso por el tema, pero se calló tras un chitón de Wendy. Poliuschka agarro un collar con una liana idéntica a la del collar de Natsu, solo que esta tenia entretejida algunas cosas en azul y verde agua parecidas al viejo collar de la niña, dejando al final una piedra de color azul en forma de gota. Delicado, largo y bonito. Juvia miro eso y suspiro, cerró los ojos dándose la vuelta para que se lo pusieran. Así se hizo y en cuanto Poliuschka termino de atarlo, a Juvia la envolvió un breve brillo que al acabarse hizo que los chicos soltaran una exclamación de asombro. –C… Como se ve Juvia?

-Rara, pero nada mal. -acepto Natsu con una sonrisa, recibiendo un codazo de Wendy quien asintió sonriente mientras Gajeel musito algo de "bien para una Amenoko". Juvia abrió los ojos y se miró las manos, notando que ya no eran palmeadas, también Se llevó la mano a las orejas y se fijó que había una cosa suave y redonda en su lugar, aunque sentía que eran sus orejas normales de alguna manera.

-Mira. -indico Poliuschka mostrándole un espejo, por lo que Juvia pudo ver como se le caía la boca al ver en su lugar a una chica humana de cabello y ojos azules… Normal.

-Esto es raro. -acepto tocándose las orejas con extrañeza, mirando cómo le quedaban en el espejo, notando lo curioso que se veía su antebrazo sin las aletas. -A Juvia no le gustan estas orejas…. Pero no están mal. -acepto con una ligera sonrisa a su reflejo.

-Si te concentras firmemente puedes volver a la normalidad. Si practicas puedes cambiar de una forma a otra sin el collar. Aun así, ten cuidado en el agua, por favor. No prometo que tu cola no aparezca. -comento la señora mayor bajando el espejo y mirando a los otros. -Wendy.

-Hai! -apoyo la niña volando al lugar curiosamente rápido. Su collar era de una especie de cuerda dorada con una especie de libélula tejida cuyo centro era una piedra verde. Apenas se lo puso sus alas brillaros y…desaparecieron, arrancando una exclamación de los chicos. Ella lo noto y miro atrás frunciendo el ceño tras un ligero susto. -Qué raro…-la niña intento volar y aunque se elevó un par de centímetros pronto cayó al suelo. -Siento que muevo las alas, pero no puedo usarlas…

-Es un pequeño inconveniente. -acepto Poliuschka con un asentimiento. -Al igual que con Juvia con practica sabrás hacerlo. -Wendy sonrió y se sentó junto a Juvia, quien todavía seguía tocándose la oreja extrañada. Tras notar que estaba igual Wendy la imito sin dejar de mirar al resto -Sigue…

-Yo! -salto Natsu pegándole a Gajeel con el ala. El pelinegro lo miro con fastidio, pero Natsu solo sonrió algo apenado -Perdón…

-De verdad me alegrare no ver esas cosas. -comento el pelinegro sobándose la cabeza. Natsu le saco la lengua y luego se acercó a Poliuschka. Las niñas y Gajeel intercambiaron una mirada y rieron, llamando su atención. -De que se ríen.

-Ten. -aclaro Poliuschka poniéndole algo alrededor del cuello. El chico sintió algo de calor y bajo la mirada para ver una blanca bufanda que parecía estar hecha de escamas, aunque la tela era muy lisa, alrededor de su cuello. -Los humanos no acostumbran llevar dos collares así que consideramos que esto era mejor. Magnolia es algo frio y esa es una buena excusa para utilizarla. -Explico Poliuschka mirando como el chico admiraba la bufanda sin notar como sus alas, escamas y cuernos desaparecían a la vista. Incluso un tono verde oscuro más normal… solo quedaba una cosa a la vista aunque no lo sabía…

-Ey, puedo ver mi cola!-comento el chico mirándola asombrado tras notar que lo demás desapareció. No era que fuese invisible, sino casi traslucida pero ligeramente tangible.

-Yo no veo nada. -comento Gajeel frunciendo el ceño mirando alrededor del peli rosa para confirmar.

-Yo tampoco. -aseguro Juvia mirándolo extrañado. Wendy también lo negó.

-Tal vez no lo cubre por completo de tus sentidos. Puede que necesitase algo más fuerte en la preparación, pero debo admitir cumple su función en ocultarla de los demás.-comento Poliuschka incapaz de verlo también, pero mirando al punto con ojo crítico.- Puedes moverla?- Natsu la miro dudoso y luego le hizo caso, logrando tirar un tarro pequeño que estaba cerca. -Aun es tangible. Tendrás que tener cuidado con lo que toca-aseguro la señora mirando el desastre con el ceño fruncido. - Tal vez pueda mejorarlo, pero podría perjudicar el efecto.

-Wau… Espera. -se cortó Natsu dejando de observar su cola fantasma para mirarla con sorpresa, dándose cuenta de algo tardíamente. - ¿Cuándo estabas explicando la cosa de los collares, Dijiste consideramos? ¿Por qué?

-No creas que lo he ideado sola. Todos ayudaron. -comento mirando a los chicos con una ligera sonrisa. Natsu se dio la vuelta para mirarlos también, notando las sonrisas alegres de las chicas y la socarrona de Gajeel.

-Es que Natsu-san siempre se queja de la cicatriz del cuello. -comentó Wendy marcándosela en el suyo.

-Y así no tenemos que andar escuchando tu quejadera. -aseguro Gajeel riendo tras un rato.

-Además, así no sentirías que dejaste de ser dragón. -aporto Juvia con una sonrisa tímida.-Ya sabes, por si extrañas tus escamas.- Natsu los miro un rato mientras se le cristalizaban los ojos y se sorbió la nariz con gesto serio para risa de Gajeel.

-No me digas que vas a llorar…-se burló el pelinegro recibiendo un codazo. Poliuschka le coloco una mano en el hombro al peli rosa con amabilidad.

-Tranquilo sí? -el niño asintió… para después darse la vuelta y abrazar a la señora, dejando a todos perplejos. -Natsu…

-Vale. -acepto el chico asintiendo y respirando, esperando un rato antes de soltarla. La mujer le sonrió y le revolvió el cabello antes de centrarse en los demás.

-Ahora Gajeel.-comento con calma, sorprendiéndolo.

-Yo que? -pregunto el pelinegro alzando una ceja. Ella le indico que viniese y el extrañado se acercó. Ella le dijo que se diese la vuelta y él lo hizo con una mezcla de recelo y ansiedad. Poliuschka le puso una cuerda negra con la cabeza de un lobo plateado sin muchos detalles en el cuello. El la miro extrañado. -Pero yo no…

-Fue idea de Juvia. -aporto Natsu señalando a la chica que se sonrojo. -Menciono que todos tendríamos un collar menos tú, así que sugirió hacerte uno. Juvia consiguió el metal, yo lo fundí, la vieja le dio forma y Wendy le ayudo con los detalles.-Termino de explicar Natsu con una sonrisa.

-Decidimos hacer un lobo porque es tu animal favorito…No le gusta Gajeel-san? -pregunto Wendy con ojos de corderito. EL chico la miro, luego a Juvia, luego a Natsu y de ultimo a Poliuschka y puso la misma cara que Natsu minutos atrás. El peli rosa rio.

-No me digas que vas a llorar? -soltó el dragón a modo de burla, para risa de todos

-Cállate, Salamander.-aseguro Gajeel con voz firme y un rostro muy gracioso. Todos rieron por eso y él se les unió tras un rato. Una de sus últimas tardes tranquilas. El resto de las tres semanas los tres aprendieron a moverse con el cambio, siendo el principal afectado Natsu, incapaz de encontrar su centro de gravedad cuando se agachaba, inclinaba o encorvaba. Al final todo salió bien… y el plazo se acabó.

Ese día, contrario a los ánimos de los chicos, estaba radiante como nunca. Poliuschka había metido todas las cosas que ellos tenían en dos bolsas pequeñas y agrego una maleta grande con algunas cosas de ella que creía le serian útiles de aquí a futuro. Los niños estaban dando una última vuelta conmemorativa al bosque antes de partir, dejando a la señora sola con Makarov. El viejo la veía revisar, buscar y guardar cosas con una sonrisa. Ella lo noto y frunció el ceño.

-De que te ríes, Makarov.-interrogo con seriedad. El hombre no dejo de sonreír.

-Es que nunca pensé ver tu instinto maternal tan desarrollado, Poliuschka. Esos niños te han mermado mucho en poco tiempo. -comento el hombre logrando que ella siguiera con lo suyo. Al rato Makarov dejo de sonreír y la miro con triste seriedad. - No crees que…

-Es mejor así. -lo callo la mujer cerrando todas las maletas. -No… quisiera que viesen algo como eso. -acepto bajando la cabeza. -Ya han pasado por mucho y preferiría que no tuviesen esa memoria. - Luego la alzo mirando a Makarov.-Seguro que estarán bien?

-Ya los cuido, mamá gansa. -La mujer le arrojo una botella de lleno en la cabeza, aunque no pudo evitar sonreír un poco. Escucharon un rugido lejano. -Mejor sacamos las cosas…Sera más fácil. -Poliuschka asintió. Cuando salieron los chicos venían corriendo a toda velocidad, riendo como siempre. Cuando llegaron los miraron con una sonrisa que poco a poco se apagó y se torno en un gesto cargado de tristeza. Tras un rato observándose Makarov recordó algo y carraspeo llamando la atención. -Si no les molesta, podría tomarles una fotografía a los cinco?- comento sacando una cámara del bolsillo, sorprendiéndolos por el gesto. Los cuatro niños se miraron y luego a la señora, quien suspiro y asintió. Ella se colocó frente de la casa, las dos niñas ante ella y Gajeel y Natsu a los lados. -No quieren…tomarla en su otra forma?

-Asi estamos bien.-acepto Juvia con una sonrisa, acomodando su collar para que resaltase. Los otros dos no humanos asintieron. EL viejo miro a su amiga, quien precia estar aguantando alguna emoción. Makarov se acomodó y tomo la foto.-Listo?-el hombre asintió. Los niños se voltearon a ver a la mujer. -Poliuschka-san…-la niña abrió la boca, el cerro… y le abrazo. –Gracias por todo…

-Juvia…-se sorprendió la señora en un principio, pero después se agacho para corresponderla, siguiendo a ese abrazo el del resto. Makarov se apartó un poco queriendo no llorar. -Cuídense por favor. No hagan desastres y estén atentos. Recuerden que son diferentes a su manera y eso los hace especiales, no malos. -comento mirándolos a todos con algo de aire maternal. –No peleen en demasía y tomen decisiones en conjunto. Y sobretodo sean buenos y cuídense mutuamente, vale?

-Aja. -acepto Gajeel limpiándose una "cosa que se le metió en el ojo" al igual que Natsu. Juvia y Wendy estaban llorando un poco. -Tu también cuídate vieja… Nos… Nos vemos…

-Lo hare -declaro con una sonrisa algo pesada. -Mejor se apresuran, el transporte humano tiene muchos problemas con el tiempo. -Juvia asintió y con Gajeel comenzaron a agarrar las cosas que se llevarían. Poliuschka miro a los otros dos-Ustedes también.

-Vieja. -pregunto Natsu mirando al suelo. Para luego sonreír de lado. -Te veremos de nuevo? -ella no contesto, solo le revolvió el cabello. El chico asintió -Espero poder hacerlo… Gracias… Por todo -comento limpiándose los ojos y yendo a apoyar. Wendy le abrazo de nuevo y sonrió como solo ella sabía, dándole de paso un beso en la mejilla.

-Te queremos mucho Poliuschka-san…Todos.-comento mirándola a los ojos y dándole otro abrazo.-Adiós…-La señora se quedó quieta viéndolos alejarse. Ellos siguieron despidiéndose con la mano y ella se despidió de Makarov con solo una mirada y un asentimiento. Cuando se fueron de su vista, la peli rosada tuvo que admitir que nunca sintió más profunda la soledad.

-Por favor que les vaya bien…-comento la señora a nadie en particular sintiendo la brisa del bosque. Sonrió para sí misma con los ojos ocultos mientras una lagrima caía por su mejilla-Adiós.

…..

7 años después.

…..

Un chico de alrededor de diecisiete años, peli rosa y de ojos verdes, corría por las calles de la ciudad de Magnolia, inconsciente del desastroso modo en que tenía puesto el uniforme debajo de su bufanda, mirando con suma preocupación el reloj de su móvil.

-Rayos, Erza va a matarme…-comento el chico mirando alrededor y encontrando su salvación. -Salvado por la fresa…-Entro a la panadería y miro decepcionado que no había ningún trozo de pastel de fresa. -Oh Mavis, de verdad estoy muerto.

-Tranquilo Natsu, te guarde tu salvamento. Y me imagino no desayunaste de nuevo, no? Te doy un bagel, invita la casa -rio una señora regordeta saliendo de la parte trasera del lugar mostrándole una caja y la comida. EL chico suspiro aliviado y le entrego el dinero por su pedido no pedido, haciéndola reír mas. -Eres demasiado despreocupado, chico.

-Gracias Willemina. Me salvaste.

-Sí, sí. Ahora muévete que mi mejor cliente te espera.-el peli rosa asintió y salió del local ahora caminando lentamente por su perfecta excusa, alias pastel. Natsu rio divertido por lo que acaba de suceder y se preparó para morder su premio cuando alguien le tocó el hombro.

-Disculpa… Sabes cómo puedo llegar al instituto Fairy Tail? -el chico se dio la vuelta para ver a una chica rubia, de ojos castaños y puros, vestida con el uniforme de su escuela y mirándolo con total incomodidad. -Es que te vi con el uniforme y…

-Eres nueva, no? -ella asintió algo sorprendida. EL chico dejo su bagel y sonrió. -No hay problema, voy para allá ahora mismo, puedes venir conmigo. Por cierto, me llamo Natsu Dragneel. ¿Tu eres?

-Lucy. Lucy Hearthfilia-contesto la chica con una sonrisa de lado mientras comenzaban a caminar.-Un gusto conocerte.


Listo! Gracias por leer!

En serio espero les gustase el capitulo. Ahora si llegamos a la parte verdadera de la historia!

Espero sus comentarios!

Matane! (o como se diga)