Capitulo 7 Un nuevo viaje
Llegaron Roberto y Adriano al despacho del doctor y dijeron:
- Usted dirá, doctor.
- Les voy a ser muy sinceros… esa chica no está para darle el alta y aún menos después de la úlcera que sufrió anoche… deberán cuidarla mucho, y sobretodo asegurarse de que tome su medicación cuando le toque… le recetaremos calmantes, antiinflamatorios, medicación para la úlcera y también le daremos relajantes musculares, para que este tranquila y pueda dormir…
- Doctor no lo entiendo… si aún no está bien ¿porque le da el alta? -preguntó Roberto confuso.
- Por qué, aparte de ser doctor, soy el director de este hospital y ayer recibí una llamada un tanto extraña, un tipo preguntó si ella se encontraba en este hospital, le pregunté si era familiar suyo y cambió de tema rápidamente... eso no me pareció normal y como no puedo dar información confidencial a nadie que no esté dispuesto a facilitarnos su nombre, su dirección y la causa de la llamada… le dije que esa señorita no se encontraba en este hospital.
Para asegurarme, de que mi intuición no me fallaba…llamé pasados unos minutos al mismo número de teléfono desde el cual me habían llamado y me salió una chica diciendo: "Despacho de investigación de Barcelona del señor Deivid ¿en qué puedo ayudarle?"
Roberto y Adriano no salían de su asombro… aún no había salido del calabozo y la única llamada que le dejaban hacer, la había utilizado en llamar a alguien de su trabajo para que empezaran la labor de encontrarla lo más rápido posible… ese tipo no la iba ni a dejar respirar, ni poder recuperarse….
El doctor continuó hablando:
- Además ustedes me habían dicho que esa joven estaba sola en Japón y si ella no ha podido hablar con nadie desde que entró en el hospital ¿Cómo ese tipo podía saber que ella estaba en este país y en un hospital? Y no falta decir que ayer ustedes me comunicaron que su ex-pareja fue el que le dio esa tremenda paliza, causándole todos esos golpes y esas heridas… y por otro lado, recuerdo perfectamente las palabras de esa chica cuando me pidió muy alterada que le diese el alta, me dijo:-"Necesito que me dé el alta, ¿no lo entiende? Tengo que irme de aquí ahora mismo o él me encontrara de nuevo…" Por eso le negué la información sobre esa chica a ese hombre… y por eso le doy el alta, para que pueda irse a otro lugar…
- Se lo agradecemos mucho doctor -dijo Roberto.
- Nosotros vamos a ayudarla para que ese hombre no pueda volver a golpearla -dijo Adriano.
- Otra cosa chicos, os he llamado a mi despacho, para poderos explicar todo esto, sin que ella se entere… hacer lo posible para que esa pobre chica esté tranquila… si en su estado se llega a enterar de esto… empeorara de golpe, la úlcera volverá a darle problemas y volverá a estar aterrada y sufriendo ataques de ansiedad… cuidarla y ayudarla todo lo que podáis…
- Lo haremos doctor, muchas gracias por su ayuda…
Adriano y Roberto se sentaron un momento fuera… aún no podían creer la obsesión que llegaba a tener ese tal Deivid por ella, le daba igual si estaba en un país o en otro, si estaba bien o grave por los golpes de sus palizas… solo quería encontrarla para obligarla a estar a su lado… y encima por lo que habían visto solo intentaría obligarla a estar con el de una manera… pegándola…
Por lo que habían escuchado decir al doctor era evidente que Marian no mentía cuando les dijo que él tenía mucho poder y medios para encontrarla… por eso estaba tan nerviosa y quería irse inmediatamente de Japón, nada más se lo llevó la policía sin importarle su estado y por eso estaba tan nerviosa y asustada, en cuanto se despertó en el hospital… él podía encontrarla demasiado rápido si seguía en ese país…
Adriano fue el primero en hablar:
- Roberto esto se está complicando, en cuanto le den el alta hay que ir a recoger sus cosas y tendréis que iros lo más pronto posible de Japón…
- Sí ya lo sé… será mejor que compre yo el billete de avión de Marian antes de que puedan rastrear adonde va.
- Sí, será lo más seguro para ella… En un dos o tres semanas, viajaré a Brasil para estar con vosotros unos días y ver como se recupera Marian… y por supuesto ver cómo se desenvuelve Oliver allí -dijo Adriano.
- Será mejor que volvamos a la habitación de Marian, en cualquier momento le darán el alta… tenemos que disimular y no decir ni una palabra de lo que nos ha dicho el doctor a nadie, ni a Marian ni a los chicos, si no es que llega el momento en el que es necesario que lo sepan. Tendremos que intentar disimular también la rapidez con la que tendremos que recoger todas sus cosas e ir rápido al aeropuerto…
- Sí me parece lo más correcto -dijo Roberto.
Cuando entraron a la habitación, vieron que todos estaban hablando animadamente y algunos reían… miraron a Marian, ella sonreía e intentaba no reír para que no le dolieran las heridas…
- ¿Qué nos hemos perdido? -pregunto Roberto con curiosidad…
- Estábamos explicándole a Marian anécdotas de nuestros partidos, y no pudimos evitar reír, cuando nos acordamos de la técnica especial de Bruce, de detener algunos disparos con la cara… -dijo Patty.
- ¡Eh! vosotros os reís pero a veces eran muy útiles… -dijo Bruce.
- Eso es cierto -decían riéndose Oliver, Benji y Mark.
Roberto y Adriano sonrieron al recordar la de balones que había parado Bruce con la cara para que no marcaran un gol.
En ese momento entró el médico, dándole el alta a Marian.
- Bueno Marian, cuídate, no te esfuerces y sigue todas las indicaciones que te hemos dicho, ¿de acuerdo?
- Sí, me portaré bien, doctor -dijo Marian sacando la lengua, al sentirse que el médico le hablaba como si fuese una niña pequeña.
Todos tuvieron que contener la sonrisa por lo que había dicho y por lo que había hecho.
- Confío en ustedes -susurró el doctor a Roberto y Adriano.
- ¿Ocurre algo Roberto, Adriano? -preguntó Marian.
- No tranquila.
- Marian enseguida vendrá una enfermera para quitarte la vía y ayudarte a vestirte…
- Ostras vestirme… -dijo Marian… y ¿cómo lo haré? El vestido a parte de estar manchado… no me va a caber con la escayola en el brazo…
- Bueno el hospital puede darte un pantalón verde, de los que se usan en el hospital como pijama, pero creo que ninguna parte de arriba te irá con ese yeso tan grande… -dijo el doctor…
- No te preocupes -dijo Benji… pruébate mi chaqueta al ser de portero es más grande…
Marian se sonrojó por el gesto del portero… y se ruborizó un poco más al ver que al quitársela se quedaba en una camiseta de manga corta de color negro, muy ajustada…
Sólo pudo decir en un susurró:
- Muchas gracias… pero ¿tú no tendrás frío ahora?
- No tranquila, estaré bien…
- Bueno, en cuanto llegue a mi piso para recoger mis cosas, te la devuelvo… tengo unas ganas de ducharme y cambiarme de ropa…
En unos minutos, Marian salió de la habitación con la ayuda de la enfermera, que le dio una muleta para que le fuese más fácil caminar… En una bolsa llevaba su ropa… Salió del hospital, respiró aire puro y al caminar estuvo a punto de caerse, no se acordaba que no podía caminar de forma normal con el corte que tenía en la pierna, por suerte Benji, mostró sus buenos reflejos como portero y la cogió de la cintura… y le preguntó:
- ¿Estás bien Marian?
- Eh… sí… lo siento… es que no me acordaba que ahora he de caminar con la muleta y… -dijo sonrojándose de la vergüenza y de que él la hubiese cogido por la cintura…
- Veo que te cabe mi chaqueta y creo que te queda a ti mejor que a mí… -dijo Benji con una enorme sonrisa.
- Te aseguro que a ti te queda mucho mejor que a mí, tú la llenas, yo parezco un pez globo… podrían caber dos como yo como mínimo. Muchas gracias por dejármela.
- De nada hombre -le dijo Benji.
- Creo que hoy voy vestida como si fuese carnaval… pantalón verde de hospital, chaqueta negra de portero, ¡ah! y lo mejor que llevo puestas las botas grises que llevaba ayer con el vestido…
- Jajaja rieron todos…
Marian intentó reír, pero de nuevo sintió varios pinchazos en el estómago…
- ¡Ay! -dijo dejando caer la muleta al suelo, y acercándose la mano al estómago.
- Marian ¿estás bien? -preguntaron todos a la vez.
- Eh… sí… sí ahora se me pasa…
- Será mejor que te sientes en el coche y nos digas dónde vives, para ayudarte a recoger tus cosas… que en unas horas salimos hacía Brasil -dijo Roberto.
- ¿Podemos ayudaros? -dijeron Phillip, Mark, Julian… entre otros.
- Cómo queráis… ¿te importa si vienen Marian?
- Para nada… desde que me fui de España no he vuelto a tener visitas en mi piso, os serviré algo fresquito cuando lleguemos… tampoco hay mucho que recoger, siempre tengo la maleta a medio hacer por si he de irme en cualquier momento…
Todos la miraron con tristeza… tenía que tener siempre preparado todo por si tenía que huir… esa situación debía de ser inaguantable, y desde que se había ido de su país no había vuelto a tener invitados en su casa… es decir siempre había estado sola…
- Oliver tú ves a tu casa a acabar de preparar las cosas para el viaje, y aprovecha todo el tiempo que puedas con tu madre y con Patty -le dijo Roberto guiñándole un ojo.
- Está bien… vamos Patty -dijo cogiendo a su novia de la mano.
- Luego te vemos Marian -dijo Patty.
- Sí, tranquilos.
En quince minutos, llegaron al piso de Marian, todo estaba muy limpio y ordenado, no era muy grande pero estaba muy bien decorado… Benji ayudó a Marian a entrar en su casa y después pasaron los demás…
A Jenny y Amy les encantó como estaba decorado, los muebles y el sofá eran de color blanco, con detalles en negro, la cocina era muy bonita y sencilla, y las paredes estaban pintadas de un color entre azul cielo y verde claro, que resultaba muy relajante… incluso a los chicos les gusto… tenían la sensación de estar en un lugar tranquilo… Después en alguna pared había dibujos… unas tijeras, un peine, un secador, un rulo…
Roberto le preguntó:
- Marian ¿qué son todos estos dibujos?
- Son utensilios que uso en mi profesión… -dijo sonriendo, ya que no podía reírse por la pregunta de Roberto…
- ¿A qué te dedicas Marian? -le preguntó ahora Adriano.
- Soy estilista, bueno para que me entendáis, soy peluquera.
- Ahhhh -dijeron todos.
- Un día os pondré guapos a todos y todas como muestra de agradecimiento por todo lo que estáis haciendo por mí y por toda vuestra ayuda… ¿Queréis tomar algo?
- Vale -dijeron algunos.
- Creo que tengo Coca-cola, Naranjada, limonada, agua y cerveza que no recuerdo ni cuando la compré, si yo no bebo…
Cuando Marian iba a coger las cosas, apareció Adriano y Benji que le dijeron:
- ¿Adónde vas? Tú no debes moverte mucho, te lo dijo el médico.
- Ya… pero me hacía ilusión servíroslo… no tengo invitados en casa desde hace un año…
- Lo entendemos… pero podemos cogerlo y servirlo nosotros mismos… -contestaron los dos.
- Está bien… pues sentiros como en vuestra casa… yo voy a ducharme y a vestirme como pueda, en un rato estoy aquí… -dijo Marian.
Amy y Jenny estaban preocupadas por Marian… hacía ya bastante rato desde que, se había entrado a duchar y aún no había salido… Los chicos guardaban en un par de maletas todo lo que podía ser guardado por un hombre… y las chicas se estaban ocupando de la ropa que sí debía guardar una chica, ropa interior, vestidos, calcetines, zapatos…
Jenny y Amy decidieron picar a la puerta del baño…
- ¿Marian estás bien?
- Eh… ¡sí! -dijo Marian llorando e intentado disimular…
- Marian estás llorando… no trates de ocultarlo… ¿Podemos pasar?
- No hace falta… estoy bien.
Jenny y Amy empezaron a ver cómo salía agua por debajo de la puerta…
- Marian… vamos a entrar… está saliendo agua fuera del baño… -dijo Jenny.
Al entrar, vieron a Marian, mojada de pies a cabeza con una toalla encima empapada de agua… tenía los vendajes mojados… por suerte la escayola la tenía tapada con una bolsa…
- Marian ¿qué ha pasado? -dijo Amy.
- Yo… estaba intentando ducharme… pero me costaba mucho y cuando me vi en el espejo… cuando vi mi cuerpo, mi cara… -dijo llorando desconsoladamente- estoy horrible, hasta yo misma me doy lástima…
- Tranquila Marian -dijo apagando el grifo Amy, mientras Jenny iba a alguna habitación buscando una toalla seca y corría de lado a lado…
- ¿Qué ocurre Jenny? -preguntó Phillip.
- Pues que… Marian se ha visto en el espejo… -dijo con cara de preocupación y de pena- y al ver como estaba de golpeada… se puso a llorar, tiene todas las vendas mojadas… y está muy nerviosa…
Todos se entristecieron, debía de ser muy duro mirarse al espejo y apenas reconocerse…
Benji encontró una foto en una estantería de Marian, suponía que con sus padres y su hermano… sería de una boda o algo así por qué todos vestían muy elegantes… sus ojos se pararon en Marian, era muy guapa, salía con una enorme sonrisa, abrazando a sus padres y a su hermano mayor, llevaba un bonito vestido negro ajustado, tenía un cuerpo estupendo…
Esa foto no tenía nada que ver en cómo se tendría que sentir ahora Marian, parecía otra persona completamente diferente… después de los golpes que había recibido…
Les enseño la fotografía a todos…
- Debe haberse visto muy diferente a como es ella en realidad… quizá por eso se ha puesto a llorar… ¿Mirar? -dijo Benji entregándoles la fotografía.
- Seguramente -dijeron Roberto, Adriano, Julian, Mark, Phillip…
- Es una chica muy guapa… -dijeron Roberto y Adriano.
- La verdad es que sí -dijo Mark.
Los demás, afirmaron con la cabeza.
Jenny por fin encontró una toalla grande y fue rápidamente a ponérsela a Marian, quitándole antes la que estaba empapada… vamos Marian… nosotras te ayudaremos a vestirte y a secarte… vayamos a tú habitación.
Marian simplemente asintió con tristeza…
Todos la vieron pasar por el pasillo llorando, hacía su dormitorio, tapada con una toalla, descalza y la cabeza completamente empapada y cabizbaja… alguna venda se iba deslizando hacia abajo…
- Jenny, ves tú con Marian, yo iré limpiando todo el agua del baño, ahora voy a ayudarte… -dijo Amy.
- Está bien -dijo Jenny.
- Oye Jenny, pregunta alguno de los de ahí fuera, si alguno sabe volver a ponerle los vendajes a Marian, porque si no habrá que volver al hospital a que se los pongan…
- Vale -contestó Jenny.
-No te preocupes Marian… quién sea que venga a ponerte de nuevo las vendas, no te va a ver, te taparemos con la toalla, ¿de acuerdo? -le dijo Jenny, intentando calmarla.
Marian asintió con algo de vergüenza en su cara, mientras continuaba llorando.
- Enseguida vuelvo -dijo Jenny.
Jenny salió al comedor y preguntó:
- ¿Chicos, alguno de ustedes sabría volver a vendar correctamente, la pierna y el hombro de Marian?, si no habrá que volver a llevarla al hospital.
Todos se miraban y decían:
- Ostras yo sabría vendarlo… pero que esté bien, no lo sé… -dijo Mark.
- Yo no sé si lo haría bien -dijo Benji.
- Es que ese es el caso… que tiene que estar bien… si fuera de otra forma, lo podríamos hacer Amy o yo -dijo Jenny. T
odos miraron a Roberto y a Adriano…
- Quizá podamos intentarlo nosotros ¿no? -dijo Roberto mirando a Adriano.
- Hombre lesiones en nuestra época de futbolistas, hemos tenido muchas, así que quizá si podamos hacerle los vendajes bien -dijo Adriano.
Los dos chicos fueron para la habitación de Marian, ella estaba hecha una bolita con la toalla, temblando ligeramente por el frío y llorando…
- ¿Marian tienes vendas? -dijo Adriano.
- Sí, en ese cajón -dijo Marian.
- Muy bien, empezaremos por la de la pierna…-dijo Roberto.
Adriano empezó a acabar de desatarle la venda del muslo, realmente estaba empapada… con una toalla de mano que le dio Jenny, le secó la parte en la que estaba el corte… y continuó Roberto vendando su pierna.
- Bueno este ya está, ¿te aprieta mucho o algo? -preguntó Adriano.
- No, está bien… -dijo suavemente Marian.
- Vale pues vamos al hombro… -dijo Roberto.
Repitieron el proceso, Adriano le secó la zona y Marian bajó un poco la toalla tapando sus pechos, para que Roberto pudiera vendar bien el hombro.
A pesar de la situación un tanto violenta para Marian y quizá también para las otras chicas… ella estaba como siempre, Roberto y Adriano la estaban vendando las lesiones como si fuesen médicos… no veía ningún tipo de gesto o movimiento fuera de lugar… así que se sentía tranquila… en esos momentos quizá, lo que más le preocupaba era que pudiesen verla desnuda con todos los golpes y marcas…. eso aún le hubiera dado más vergüenza que si solo la vieran desnuda y en buen estado… Ya que Roberto y Adriano, eran quizá algo más mayores que ella, y ya estarían curados de espantos de ver cuerpos femeninos…
- Bueno ya está, ¿cómo te lo notas? Te ha de apretar un poco, pero sin hacerte daño -le dijo Roberto.
- Está bien… muchas gracias, sois muy buenos médicos -dijo Marian con una sonrisa.
- Gracias por el cumplido -dijeron los dos.
- Bueno Marian, que te ayuden a vestirte y salimos ya para el aeropuerto.
- Está bien -contestó Jenny y Marian.
Al rato, Marian salió vestida, con una camiseta de tirantes negra ajustada, y una chaqueta de punto bastante ancha, de esa manera le cabía el brazo con la escayola, se había puesto unos tejanos bastante ajustados, pero un poco más anchos a los que ella solía llevar, así la venda del muslo no le molestaba tanto, y una bambas.
- Toma Benji, muchas gracias -dijo Marian con una sonrisa, entregándole la chaqueta que le había dejado.
- De nada Marian -dijo Benji guiñándole un ojo.
- Muy bien, ya podemos irnos -dijo Adriano.
- Esperar un momento quiero darles algo, es una tontería pero bueno… -dijo Marian, volviendo a la habitación con la muleta.
A los cinco minutos regresó con una bolsita, llena de pulseras de cuerda… Quiero daros dos a cada uno, una para el hombre y otra para la mujer… las hago yo misma, y siempre he pensado que si se la regalan a la persona que quieren, y cada miembro de la pareja lleva la misma pulsera con el mismo color, estarán juntos para siempre… quizá no todos tengáis pareja, pero de igual manera os las daré para cuando tengáis.
Espero que os den suerte…
- Gracias Marian -dijeron todos los allí presentes.
Ya todos tenían sus dos pulseras, incluso Roberto y Adriano. Aún tenía más en la bolsa e iba diciendo en voz alta:
- Haber tengo que darles también a los demás chicos y chicas… a Patty, Oliver, Bruce, al otro portero…. Bueno creo que habrá suficientes para todos.
Se dirigieron al aeropuerto, aún faltaba algo más de una hora para que saliera el avión.
Por otro lado, Patty y Oliver, salían de casa de él hacía la estación de taxis… y como no Oliver iba jugando con la pelota de fútbol. En unos minutos cogieron el taxi y le indicaron al conductor que pusiera rumbo al aeropuerto… Una vez dentro ambos iban callados. Patty fue la que rompió el hielo:
- ¿Oliver?
- ¿Sí?
- Voy a echarte mucho de menos, pero quiero que sepas que te esperaré… pero escríbeme y llámame siempre que puedas ¿vale?
- Claro que lo haré, tú has pasado muchos años esperando por mí… sin que yo lo supiera ni me diera cuenta… pero ahora sé lo que quiero y lo que tengo… y no me arriesgaré a perder al amor de mi vida por no llamarla o escribirla… vendré siempre que pueda… te quiero Patty… y no me olvides por favor… -dijo Oliver cogiéndole de la mano y besándola dulcemente en los labios…
- Jamás podría olvidarte cariño… eres demasiado importante para mí… Toma, te compré un regalo…
- ¿Puedo abrirlo? -preguntó Oliver entusiasmado.
- Claro -dijo Patty sonriéndole.
Oliver abrió el paquete, y vio unas botas de fútbol, negras y rojas…
- Gracias vida, me encantan, me las pondré siempre que pueda…
- No sabía que regalarte, pero algo relacionado con el fútbol, contigo siempre es un acierto.
Ambos rieron, y Oliver le dijo:
- Yo no tengo nada que para ti Patty, no te compré nada…
- No te preocupes… no te compré esto, para que tú también tuvieses que regalarme algo…
- Bueno… pues yo te doy mi balón de fútbol a cambio -dijo cogiéndolo con las manos y entregándoselo a Patty.
- Gracias… te prometo que trabajaré mucho para poder ir a verte algún día a Brasil...
- ¿De verdad? ¿Vendrías a verme tan lejos? -dijo lleno de alegría Oliver.
- Por supuesto que sí… recuerda que soy la fan número uno de Oliver Atom -contestó Patty con una gran sonrisa.
- Ojalá puedas venir algún día a visitarme… pero avísame antes, para cuadrar mis días de fiesta con tú visita… así podremos estar juntos.
- Te avisaré tranquilo…
Hay que ver que pesadilla de hombre, ese tal Deivid aún estando en el calabozo, intenta encontrar a Marian... menos mal que el doctor pudo avisar a Adriano y a Roberto... Que bonita pareja hacen Oliver y Patty, que pena que tengan que separarse... Bueno espero que os este gustando el fanfic, muchas gracias por leer y no olviden dejar reviews ;)
