Saludos! Aquí les dejo el séptimo capítulo. Actualizé muy rápido, en cuanto lo tuve listo no pude esperar.

Espero que sea de su agrado.


Capítulo 7: Corta felicidad.

Mi vida ha sido toda una tormenta pero ahora al fin veo el tan esperado arcoiris. Las nubes grises que usualmente adornaban mi cielo ahora son interrumpidas por un pequeño rayito de sol llamado Edward Cullen. El hace que llevar mi pesada piedra, el baile, sea algo un poco mas llevadero. Definitivamente es un ángel que calló del cielo para salvarme. No todo es felicidad en estos momentos, las clases me agobian más y más cada día. El próximo mes es diciembre y no creo que pueda sobrevivir a tan terribles fechas. Se juntan las funciones del fin de semestre de la universidad y los recitales de navidad.

Esto es demasiado exagerado. Mi madre me obliga a participar en las múltiples funciones de la universidad y también debo bailar en las distintas obras que se presentan en la ciudad por la época navideña. Es insólito que tenga que hacer esto. Ningún estudiante de Julliard participa en alguna otra obra y ningún bailarín de las obras son estudiantes de Julliard. Es imposible hacer ambas cosas a la vez.

Cuando me llamaron para solicitar mi participacion en Cuento de Navidad intenté rechazar pero sorpresa...mi madre ya había aceptado por mí. Los ensayos son terribles. No tengo descanso alguno. Me preocupa mucho que mi relación con Edward se vea afectada por mi ajetreada carrera. Hace más de tres semanas que solo puedo verlo en una que otra ocasión por los pasillos de Julliard y nisiquiera podemos comunicarnos via telefonica. Cuando pensé que lo peor de la tormenta había culminado, llegó la virazón.

"Isabella." Me llamó la profesora.

"Si?"

"Necesito hablar con usted. Hemos visto su gran talento durante todo este semestre y deseo hacerle una petición. Quisiera que ejecutara un solo en la función de fin de curso." La profesora hizo silencio en espera de mi respuesta.

"No puedo..." Me detuve. Sería imposible. Debo participar en la función de Julliard, El Cascanueces con el Ballet de Nueva York y Cuento de Navidad con El Ballet Nacional pero recordé a mi madre. "No puedo rechazar tan extraordinaria petición. Claro que acepto." Dije lo más sonriente que pude.

"Me alegra que haya aceptado. Bailarás acompañada de un pianista. No se si lo conoces, Edward Cullen. Es el mejor pianista de Julliard y por tal razón he decidido que tocará durante tu solo." Sus palabras hicieron que mi corazón brincara de alegría. Es cierto que otra participación adicional implicaría más ensayos y trabajo pero al menos podré compartir con mi novio.

Los ensayos con Edward eran geniales. Hize la coreografía en menos de cinco minutos y el ya tenía la musica preparada. Los pocos minutos que podía estar ensayando con él repetiamos la rutina una y otra vez en busca de la perfección de la misma.

"La canción está genial." Comenté acercandome a mi novio.

"Tu baile está genial." Dijo haciendose a un lado para que me pudiera sentar junto a él. Edward apartó los mechones de cabello que estaban en mi rostro y acarició sutilmente mis mejillas con sus largos y finos dedos. Se acercó a mí y dejó un dulce beso sobre mis labios. "Amor, cuando podremos salir juntos nuevamente?" Preguntó poniendo una mirada de súplica muy tierna.

"Cuando todo esto termine." Suspiré. Aun no veia la hora en que terminara toda esta tortura.

"Bella, tengo un comentario acerca de tu baile. Me encanta y está perfecto pero me doy cuenta de que no sale de aquí." Señalo mi corazón con su dedo. "Aunque tienes mucho talento y eres perfecta, no le pones pasión a lo que haces."

Quizá era el momento de decirle la verdad. Una oscura verdad que solo conoce mi amiga Alice y mi madre. Bueno, mi madre lo pasa por alto. A ella nunca le ha importado lo que siento.

"Edward." Lo miré a los ojos. "No me gusta bailar."

Mi novio se tensó a mi lado. Al parecer no pod a creer lo que le decía. Permaneció en silencio por algunos segundos intentando procesar la información.

"Eso es absurdo. Comenzaste a bailar a muy temprana edad, eres una bailarina muy exitosa, incluso estas en Julliard...es imposible que no te guste bailar. Entonces, porque lo haces?" El tenía toda la razón, el baile ha estado junto a mí toda mi vida pero...

"Estoy obligada a bailar." Solté de golpe.

"Qué?" El enojo apareció repentinamente en sus ojos. Por esto le oculté la verdad. Sabía que se alteraría.

"Te lo contaré todo." Tomé una gran bocanada de aire y comenzé. "Mi madre era una gran bailarina en Forks. Una semana antes de ser la prima ballerina se rompió una pierna que le imposibilitó alcanzar su mayor sueño. Cuando nací ella decidió que yo cumpliría el sueño que ella no pudo. No heredé su pasión por el ballet pero de todas maneras estoy obligada a bailar desde que cumplí dos añitos. A mi madre le importa muy poco lo que siento asi que he tenido que bailar toda mi vida en contra de mi voluntad." Le hize un pequeño resumen de lo que ha sido mi espantosa vida.

Edward no abrió su boca ni emitió palabra alguna. Solo se acercó a mí y me abrazó. Comenzé a llorar desconsoladamente en su pecho. Mi novio me ayudó a desahogarme y me sentí un poco mas aliviada, quizas compartir mis penas con alguien las haría más llevaderas. Toda mi vida esperé por tener a mi lado a alguien que me apoyara y me entendiera. Estoy segura de que finalmente la encontré. Miré el reloj que se encontraba en la pared y salté del susto. En cinco minutos tengo ensyos de El Cascanueces y no llegaría a tiempo. Corrí para tomar todas mis cosas y me apresuré a salir por la puerta.

"Bella! Bella a donde vas?" Escuché el llamado de Edward a lo lejos pero no pude detenerme.

Mi teléfono móvil sonaba insistentemente en mi bulto así que lo saqué para ver de quien se trataba.

"Bueno." Contesté sin parar de correr.

"Bella, amor, me dejaste muy preocupado. Qué ocurre?" Preguntó un Edward muy angustiado.

"Tengo ensayos con el Ballet de Nueva York en pocos minutos y debo apresurarme." Respondí lo más rápido que pude.

"Con el Ballet de Nueva York? Bella debemos hablar seriamente. Eres una estudiante de Julliard. Como podrás bailar en otra parte? Es imposible que tu cuerpo soporte ambas cosas. Será peligroso que te esfuerzes tanto." Cada vez estaba más alterado. Mi novio se preocupaba por mí y tenía razones de peso para hacerlo. Si le decía que también bailaría con el Ballet Nacional...no reaccionaría nada de bien.

"Tranquilo, podré hacerlo." Me limité a responder. "Debo colgar, comenzará el ensayo."

El suspiró rendido. "Te amo" dijo antes de colgar.


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