Hoy demoré un poco en subir el nuevo episodio, el trabajo fue aumentando esta semana y solo quería llegar a casa para dormir.
Pero aquí se los dejo!
dragonPiscis muchas gracias por meterme entre tus favoritos! Te quiero criatura
capítulo 7: welcome to the Ice Castle.
Punto de vista de Yuuri:
Nunca pensé que un comentario dicho a broma y de la nada fuera a volverse realidad, aunque no me debe sorprender, es decir vivo junto a la persona más literal del mundo y esa persona casi nada se lo toma a juego viniendo de mi boca. Pero a veces solo me repito una y otra vez que debo tener cuidado con mis comentarios frente a Viktor.
Por si no lo saben soy un gran fanático de la gastronomía, adoro cocinar y sobre todo comer aunque siendo patinador me veo limitado en darme mis gustos como en aquel tiempo donde subí de peso, pero cuando tengo mis oportunidades en los viajes me doy mis lujitos a escondidas. En fin, basta de tanto rodeo, ahora, no solo puedo estar rodeado de tantos alimentos exquisitos sino igual prepararlos y servirlos, y no, no me sacaron de casa ni nada ni tampoco le debo nada a la mafia, ni tampoco destruí el valioso jarrón persa de Viktor que deba reponer sin que lo sepa.
Hace un mes durante una cena que tuvimos todos los chicos en un restaurante bastante lujoso, se me fue el comentario de decir que siempre quise tener mi propio establecimiento de comida si el ser patinador no me resultaba puesto que en la posada familiar casi siempre me ocupaba de la cocina y Phichit remató diciendo que mis crepas eran insuperables. Esa noche bromeamos mucho sobre el tema diciendo que yo podría ser el cocinero, Viktor el mesero y Yurio el cajero, incluso Beka nos apoyó con incluir comida kazaja y que nuestro especial fuera el katsudon ya que todos quienes lo probaban pedían repetir. Pero repito, todo era en broma.
Aunque creo que Nikiforov no se lo tomó a broma porque en toda la semana siguiente se la vivió fuera de casa, solo iba a entrenar, ducharse y dormir, sin embargo el domingo de esa semana literalmente me obligó casi arrastrado y en pijama a salir a la helada calle, subirme al auto y acompañarle a sepa dónde, solo lo noté con una sonrisa gigante en su rostro y no respondía mis preguntas. Hasta que llegamos al mero centro de San Petersburgo en la zona más concurrida y nos detuvimos frente un local cerrado, creí que a Viktor se le salió un tornillo otra vez cuando me lloriqueó que me tapara los ojos y solo por darle gusto lo hice.
Tras ayudarme a bajar y llegar hasta la puerta, escuché como era abierta y al empujarme para pasar al interior me hizo destaparme los ojos, me quedé sin palabras al ver lo que era, una cafetería restaurante muy acogedora, con mesitas y sillas, una barra al fondo con bancos altos, todo adornado con fotografías de los patinadores más famosos del mundo, una cocina mediana pero bastante surtida pero lo que más me atrajo la atención fue el nombre del lugar.
Ice Castle, esas dos palabras me hicieron retroceder a mi amado hogar, por unos minutos no dije nada hasta que Vitya me preguntó mi opinión.
-es para ti- me dijo. Eres el dueño de este sitio-
-pero…que?-
-quise darte un espacio solo para que Yuuri sea Yuuri, algo solo tuyo donde quien mande seas tú. Yo haré lo que me pidas- me susurró.
No pude más que abrazarle con tanta fuerza que me desconocí porque no soy nada fuerte, creo que la emoción me ganó pero reparé en algo.
-y Yurio?- pregunté
-está con Beka, fueron a comprar ingredientes frescos para katsudon, porque hoy a medio día abrirá el Ice Castle al público- sonrió animado.
Luego de ese día en el cual estuvimos hasta el tope de clientes, sin exagerar les digo que todos los días hemos estado llenos, con reservaciones de turistas o gente importante que deja la calidad de un lugar lujoso por un simple café de clase media pero como Phichit dijo vienen por la atención y sabor de alto nivel con precios módicos. Tenemos hasta estudiantes y nuestros propios compañeros de equipo. Con decirles que hasta el viejo Yakov y Lilia viene tres veces por semana por un café o un sándwich doble.
Se puede decir que el negocio es de todos porque cuando no puedo atender uno de los chicos se queda pero el que nunca falta es nuestro Yura porque a la semana le pagamos y se lleva buenas propinas, no somos explotadores y según Lilia dijo que es bueno que el enano tuviera un empleo y aprenda lo que es ganarse cada rublo, solo por ello nos rotaban los entrenamientos un día íbamos de mañana y al otro de tarde para que pudiéramos dirigir el lugar sin problemas.
Ahora a un mes de estar abiertos seguimos a reventar de clientela, cada vez nos recomiendan hasta por los medios y la verdad es que quien no quisiera ser atendido por el mejor patinador del mundo? Con derecho a una fotografía o un autógrafo? O que tu cuenta sea cobrada por el mismísimo tigre del hielo y que te diga esperamos pronto su nueva visita?. Cualquiera quisiera eso.
Me gustaba trabajar con mis amigos y mis rusos, nadie se quedaba en un solo lugar todos ayudábamos, había días en los que si no estaba cocinando estaba cobrando mientras Yurio y Otabek iban por nuevos ingredientes o mandaba a Viktor y Chris o Yurio tomaba órdenes. Y hoy era uno de esos días donde agradecía que estemos reunidos la gran mayoría porque estábamos al tope por ser domingo.
-oye cerdo! El especial de la mesa tres! Y dónde está mi pizza al pastor mexicana? La esperan en la cuatro!-
-Yuuri la mesa siete quiere otra orden de katsudon, dos bebidas, un plato de borsch y tres piroshkis para llevar- escuché la voz de Phichit quien venía corriendo a la ventanilla que daba a la cocina, yo iba de un lugar a otro haciendo maromas con sartenes y trastos.
Me iba a volver loco tenía diez pedidos en puerta y seguían llegando, necesitaba ayuda y el bobo de Viktor se decide por perderse en el supermercado buscando ingredientes para pastel de chocolate, sabía que era mala idea mandarlo solo.
-ok, Yuuri esto no es nada comparado con patinar ante miles de personas, no haz muerto en un mes no tiene porqué pasar hoy- me decía mientras me frotaba la cabeza para calmarme. Con actitud decidida comencé a sacar las órdenes amontonadas a velocidad no sobrehumana pero si adecuada.
-ya te creía con la cabeza en el horno otra vez cerdo- me dijo burlón el tigre del hielo mientras recibía dinero con una mano y entregaba paquetes para llevar con la otra, debía admitir que ese niño realmente era eficiente en su puesto, y cuando atendía mesas podía llevar hasta dos charolas a la vez, creo que su habilidad en el hielo tenía ventajas.
-salí a tomar aire ahora que está tranquilo el lugar- dije mientras daba un vistazo rápido al sitio lleno y todas las personas disfrutaban su comida, me sentía realmente bien estando ahí, me gustaba sentirme útil y que podía ganarme mi propio dinero, no es que no me agrade recibir todo de mi esposo con tan solo decirle dame pero no me educaron así, vengo de una familia donde si quieres algo para ti debes ganarlo por tu cuenta, no estoy acostumbrado al lujo ni a no hacer nada.
Mi celular comenzó a sonar con el tema de Eros, claramente mi marido me hablaba creo que para decirme que se perdió otra vez en el estacionamiento del mercado, me voltee un segundo para atender cuando otra clienta entraba.
-disculpe joven quisiera dos hamburguesas grandes con queso para llevar- escuché que le pedía a Yuri mientras yo terminaba de atender pero tuve la gran bendición de que Chris tomó mi lugar en la cocina, él cocinaba unas hamburguesas envidiables.
-oye niño playboy dos payasos de rodeo con monociclo!- esos y su lenguaje extraño juro que nunca acabaré de entender pero por extraño que parezca nadie se confundía con las claves.
-los quiere paseando al perro o pilotando un cohete?- preguntó el suizo desde la cocina.
-deja preguntar. Quiere ensalada o patatas?-
-patatas con chile joven Plisetsky-
-prefiere paseando al perro- le gritó a Chris y yo pude terminar de atender al pobre Vitya quien me lloraba a mares por estar perdido y también tuve que explicarle que nadie estaba matando a su mejor amigo que eran solo los gritos de Yuri con un pedido.
A la media hora mi campeón ruso regresó a restaurante cargado con varias cosas, fui a ayudarle antes que tirara la charola que Phichit llevaba con helados, Chris se había sentado a tomar su hora de almuerzo junto a Emile quienes desde la mañana nos estaban ayudando.
-que bueno que llegas cariño!- le digo al quitarle la última bolsa. –no nos damos abasto necesitamos manos-
-manda al gato a que almuerce o su novio nos acusará de explotación infantil yo me ocupo de la caja y tú descansa, que Chulanont te releve un rato- me dice, como si fuera tan fácil, las órdenes de katsudon entraban como agua y nadie más que yo sabía hacerlo. –amor no es que no crea que sabes matemáticas pero la única vez que dejamos que cobraras te pagaron con billetes de monopolio y ni cuenta te diste- le expliqué e la manera menos cruel que pude.
Iba a hacerme una escena como siempre pero entraron tres clientes, suerte que una mesa estaba recién desocupada y mi Viktor le ganó a Phichit, yo me dirigí donde estaba mi gato adolescente con su querido novio kazajo para pedirle a alguno que se ocupara de la cocina. No me vayan a echar a servicios sociales, el chiquillo igual cocina delicioso algunos platos y está en proceso para graduarse en elaboración de katsudon.
-Viktor llegó de rayo y le aventó en la cara de su compatriota menor la hoja donde tenía apuntadas las nuevas órdenes, cosa que enojó bastante al chico y solo una mirada bastó para que yo me alejara unos pasos y Otabek se metiera a la cocina.
-quiero dos ensaladas césar con todo, una orden de pollo a la diabla, el especial de la casa, dos órdenes de dedos de queso y un filete en forma de perro. -La cara del pobre Altin era de asombro y algo de nerviosismo, si bien era cierto que algunas veces nos aligeró la carga nunca le habíamos tirado encima tantas cosas para un solo momento. –alguna duda lindo?- le sonrió con superioridad el menor.
-dos levanta muertos, dos buzos ahogados, un motociclista en llamas y un perro hecho toro. Listo lo tengo-
Mi cara de idiota sorprendido me duró poco tras escuchar el potente grito de Yakov exigiendo ser atendido, no debía ser tan difícil ya conocía su pedido, lo difícil era que dejara de insultarme en ruso y no poder contestarle porque no sabía ni que me decía, solo me enteraba porque me lo traducían. Fui rpapido a su encuentro.
-bienvenidos al Ice Castle, soy Yuuri Katsuki, puedo tomar su pedido?- dije en el mejor ruso que me era posible, mayormente usaba el inglés.
-al diablo con tus formalidades niño, quiero…- pero lo interrumpí tal vez podía ganar puntos si mostraba que lo conocía tantito.
-adivino, un jugo recién exprimido sin azúcar y tres cubos de hielo, para comer una orden de kimchi y una ensalada de piña y manzana?- dije sin dudar.
-no animal asiático! Quiero una orden de esas quesadillas que Mila tanto alardea y una orden de empanadas para Lilia, y de postre dos órdenes de crepas dulces, no dicen que es tu fuerte? Entonces quiero comprobarlo- me dijo severo, maldito Phichit que subió una foto de mis crepas, apenas acabé e escribir me fui de ahí a paso rápido, ese par daba miedo.
Tras veinte minutos de espera los entrenadores rusos fueron atendidos y aunque lo duden recibí halagos por parte de ambos, Lilia hasta pidió para llevar y el viejo entrenador me dijo que esa sería su comida de cada domingo, esas mugres quesadillas habían sido idea de Leo y vaya que eran sensación, se vendían mucho en el desayuno.
Cerca de las 4 de la tarde finalmente pude sentarme a almorzar pese a los regaños de mi esposo las últimas dos horas, habíamos tenido bastante trabajo en ese rato y ni Yura había comido , descuiden igual era regañado por su pareja.
-creen que debamos abrir otra sucursal en Moscú? –
-estás idiota viejo? Estamos bien aquí además nuestras carreras de patinaje no nos dejarían tener más trabajo- se escandalizó el rubio menor.
-en todo caso es decisión de Katsuki- dijo Altin y todos me voltearon a ver, sentí mi rostro sonrojarse avergonzado odiaba ser visto.
-este lugar nació por un simple comentario a juego que hice pero cuando era joven ya tenía planeada otra opción por si no me resultaba el patinaje- comencé. –pero gracias a todos ustedes y su ayuda es que estamos saliendo a flote y la verdad me gusta este pequeño pedacito de mi querido Hasetsu, estar aquí me hace sentirme cerca de casa-
-además las propinas están buenísimas- dijo feliz Chris. –una señora me dejó un fajo de billetes de propina!- dijo mientras movía en nuestras caras su dinero. –porqué me miran así? Celosos!- se burló.
-oh si, ardo de celos porque no a cualquiera le regalan billetes de monopolio imbécil- le recriminó con sarcasmo Yurio a lo que el suizo solo hizo bolita cada papel y lo tiró, por algo era amigo de Viktor Nikiforov, solo que Chris creía que los caracoles eran dinero.
-opino igual que la gata del hielo estamos bien aquí, prácticamente todos tenemos un intento de trabajo donde ganamos algo de plata para los viajes porque no todo el tiempo hay competencias y no todo el tiempo tenemos medallas pagadas por el gobierno- comentó Emile. –además en lo personal me ayuda a seguir aprendiendo el mentado ruso al tener que hablar con las personas con eso de que estaré aquí medio año-
-bueno pues si mayoría dice que nos quedamos por mientras con un Ice Castle, mayoría gana- dije con el propósito de que dejaran de discutir sobre el tema, no me molestaba expandirme pero me asustaba pensar que si no se callaban Viktor era capaz de tenerme para finales del mes toda una cadena por todo Rusia, y toda esta manada de locos no termina de entender que delante de mi querido amor no se dice nada de juego.
-oigan bola de cirqueros- trató de llamar Yura nuestra atención tronando sus dedos en las caras de todos. –tenemos que comenzar a planear la clase de menú que vamos a servir el viernes o me van a salir que ya olvidaron que los imbéciles de la ISU van a venir a cenar y el lugar está apartado exclusivamente para ellos?- nos reprendió con sus manos en las caderas, esa pose era muy mía.
-es cierto, aún me pregunto cómo se dignaron a venir aquí solo por probar el auténtico katsudon- se cuestionó Otabek con una mano bajo el mentón pensativo.
-porque un burro tailandés que no quiero decir su nombre pero comienza con Phi y termina con Chit, publicó una selfie la semana pasada cuando tuvimos de invitados a los de la delegación francesa y dijo que todo aquel que se diga importante debía visitarnos- dijo remedando las palabras de mi amigo, ese día casi me pegué un tiro cuando recibí la llamada del mero presidente de la ISU prácticamente ordenándome el lugar solo para él y su gente junto a miembros de la prensa y sus familias, y ni chance me dieron de defenderme o de decir que se equivocaron de número literalmente ellos me fijaron el día, la hora y me colgaron.
-eso lo podemos ver mañana durante el desayuno, total que Yakov invita los lunes y puede darnos ideas, nadie mejor que él para conocer a los monos aquellos-
-al fín le encontramos otro uso útil al viejito además de ir a sacarnos de problemas en esas noches de copas locas- se burló Chris.
-pasando a otro asunto, quién va a estar en el turno nocturno hoy?-
Emile tenía razón, solo fines de semana teníamos tres turnos porque de tontos cerramos, los turistas y la gente local viene bastante en fines de semana y nadie es tarado para decir que no quiere esos turnos, las propinas son jugosas y ha habido casos donde nos dan un billete extra por nuestra buena atención. Me esconderé bajo la mesa porque van a volar las sillas otra vez, se matan peor que si les lanzaran una medalla de oro olímpica. Malditos interesados.
-por última vez yo debo tenerlo! Ustedes no saben tratar con los malditos borrachos que vienen del bar de la otra calle!- gritó el gato. –yo hasta los tiro a patadas, no como ustedes que les hablan bonito-.
-y yo te digo que no gato arisco! Mañana te toca entrenamiento a las nueve de la mañana y no te vas a levantar otra vez- reprendió Viktor. –Beka ayúdame- suplicó.
-voy a contarte hasta tres para que te levantes de esa silla, vayas por tus cosas y nos larguemos a casa en este instante Plisetsky- dijo seriamente el joven kazajo, todos palidecimos. –uno…-
-tengo cinco años o cara de que me ves?- siguió altanero.
-dos….-
Y al ver el segundo dedo arriba el rubio de ojos verdes se levantó como diablo en fórmula uno y antes de escuchar el temible tres ya estaba de regreso con su mochila y daba instrucciones a Chris quien se ocuparía de la caja.
-voy a contar una por una esas monedas mañana en la tarde, llega a altar una, un billete movido de su lugar y voy a matarte- amenazó. –los números de emergencia están anotados al reverso de la carta de postres, tiene hasta dibujitos para que los ubiques rápido y por tercera vez no hay muestras gratis de helado!- finalizó
-Beka llegaremos a la una de la mañana, vigila que cene comida de verdad y no solo botanas, tiene escondidas bajo la cama de nuestro cuarto, saquen a Maccachin a caminar veinte minutos, a las once ese enano ya debe estar durmiendo, pidan lo que quieran de la carta para su cena haré que Emile se los lleve-
-espera…nunca me ofrecí para….aaaaahhhh!- solo eso pudo decir el italiano cuando sintió el pequeño y doloroso pisotón que le metí como diciendo obedece y cállate. Cuando quiero soy cruel. –que diga…lo haré pero no vuelvas a hacer eso Yuuri!- solo lo miré desentendiéndome de lo que me acusaba.
-Yurio que bueno que mencionaste mañana por la tarde, irás con Beka y Yuuri a la tienda d repostería por ingredientes para postres, solo queda para hoy-
-Viktor muérete! Sabes que en ese lugar la maldita cajera no deja de coquetearme!- se escandalizó.
-y por eso siempre nos hace un descuentito así que irás. Ahora ahueca el ala niño- casi, casi lo corrió a patadas, no sé si es bueno o malo que mi Vitya esté aprendiendo a no ser tan consentidor.
-tenemos una hora antes de las siete para comenzar el nuevo turno, hay tiempo de ir a cambiarnos los uniformes por otros- sugerí antes de que se estallara otra guerra sin sentido así que todos nos levantamos, tomamos nuestras pertenencias y nos fuimos cerrando el sitio para poder darnos una manita de patinador antes de recibir el turno de la cena. Valía la pena las desveladas y estarse durmiendo parado en la pista cada lunes.
Listo! Un capítulo que ni idea de dónde nació, solo me puse a divagar por algún lugar y me imaginé esto.
