Disclaimer: Los personajes de Sekaiichi Hatsukoi y Jonju Romantica pertenecen a su majestad Shingiku Nakamura.

Pareja principal: Takano Masamune x Onodera Ritsu (Nostálgica).

Otras parejas: Romántica, Terrorista y Trifecta como las de mayor protagonismo.

Aclaraciones:

En letra normal, los eventos en tiempo presente.

En letra cursiva, los eventos en tiempo pasado.

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El lazo que nos une.

7

La fuerza del destino.

El castaño bajo del deportivo rojo siendo el centro de atención de nuevo. Bufo molesto… ¡Solo era un adolescente común y corriente! tener al gran Akihiko Usami como padre hacia las cosas un tanto particulares en el colegio.

─Misaki vendrá a recogerte en la tarde.

─Buena suerte en la firma de autógrafos, padre.

─Gracias… ─Usagi-san suspiro, dudaba escapar fácilmente teniendo en cuenta que Isaka y Aikawa estarían presentes─. Cuida a tu papá y a tus hermanos en mi ausencia.

─Déjalo en mis manos.

Yukihiko se despidió de su padre y se dirigió al enorme edificio central. A su paso muchos se alejaban como si él fuera un extraterrestre, otros lo miraban con recelo y las chicas lo miraban con corazones en los ojos. El castaño se había acostumbrado que la mayoría de sus compañeros se acercaran para saber más de su padre y no tanto por su persona. Pero no todo era malo, tenía a su grupo de amigos y eran los únicos que le importaban. Avanzo por el pasillo mirando al frente mientras escuchaba el nuevo tema de su cantante favorito. El pasillo estaba desierto, un escalofrió lo recorrió al recordar un capítulo de esa novela de misterio que había terminado de leer la semana pasada. De improvisto sintió un agarre en su cintura, volteo frunciendo el ceño, dispuesto a reñir al causante de un susto.

─¡Cuántas veces te he dicho que no hagas eso, Takuma!

─Veo que esperabas a alguien más

Mamoru Kusama lo miraba divertido como si lo hubiera agarrado en una travesura. El desvió la mirada, hace una semana que Takuma Miyagi no se le aventaba encima para saludarlo, al principio estaba feliz por dejar de ser acosado por el rubio pero en estos días se había dado cuenta que le afectaba su ausencia, aunque nunca lo reconocería públicamente.

─No es propio de ti que hagas eso.

─Solo quería probar algo.

─¿Qué?

─Extrañas a Takuma.

─Te imaginas cosas, Mamoru.

Yukihiko siguió su camino seguido de cerca del castaño de ojos azul profundo. Entro al salón y saludo a Kiyomi Miyagi quien le regalo una sonrisa y Takuma quien solo le respondió con un cortante hola. Eso lo molesto, pero mentalmente se daba de cabezazos, al principio le molestaba que el rubio estuviera acosándolo y ahora se enojaba porque lo había dejado de hacer. El castaño se sentó y se concentró en la clase sin prestar atención al rubio.

Al terminar las clases el castaño se fue sin despedirse de nadie, necesitaba pensar. Desde la distancia un rubio de ojos azul oscuro lo miraba escondido. Yukihiko subió al auto de Misaki y durante todo el trayecto no dijo nada, solo se perdió en el momento en el que inicio todo este desastre.

Yukihiko doblo el pasillo y sintió un agarre en su cintura.

¡Hola, Yuki-kun!

Hola Takuma.

Ya era un hábito recibir ese tipo de saludo de parte del rubio.

Takuma, podrías soltarme.

El aludido intensifico más su agarre y apoyo su cabeza sobre su hombro.

¡No, tu eres mío!

Yukihiko suspiro, el rubio no lo soltaría. Bueno ahora aprovecharía para preguntarle lo que le pidió Hiroshi, el hermano menor de Mamoru.

¿Takuma?

Mmm si…

¿Tu hermana tiene novio?

No.

Ya veo.

¿Por qué me preguntas eso?

Curiosidad.

¿Seguro?

Sí.

El castaño sintió como el rubio liberaba su agarre y se alejaba. ¿Había dicho algo malo?... bueno ahora porque se quejaba si él siempre decía que no quería tener al rubio como lapa todo el tiempo. Era muy posesivo y eso que no era nada más que amigos, a quien se acercaba le daba una mirada muy fea y siempre estaba donde él iba.

─¿Paso algo en el colegio, Yuki?

─Tuve examen de inglés y la próxima semana de español.

─Te entiendo, yo tuve problemas con el inglés.

─¿Quién te ayudo, papá?

─ Tu padre me dio clases.

Desvío la mirada, solo recordar como su marido se cobraba las clases le daba escalofríos.

─Oye, papá ─Misaki salió de su ensoñación─ ¿Sabes español?

─La tome como lengua extranjera en la universidad y me fue bien.

Eso era cierto pero no fue así como aprendió. Un día Usagi-san llego a la casa con un video "El pecado de Oyuki". Estaba a punto de darle de golpes a su marido cuando este lo jalo al sillón y puso el video. Debería estar ayudándolo a no reprobar español pero en cambio iba a ver una película japonesa. Cuál fue su sorpresa cuando los actores hablaron en español. Se dijo que si esos japoneses podían hablar español él también podía… después se enteró que eran actores mexicanos y que era una telenovela… algo así como un anime shoujo.

─Podías ayudarme a estudiar para mi examen.

─Claro.

En cuanto llegaron a su hogar, Yukihiko corrió a su habitación.

Misaki no se había creído ese cuento pero sabía que debía darle su tiempo para que tuviera la suficiente confianza para contarle su problema. El castaño mayor se encerró en la cocina para preparar la cena. Yukihiko y Nobuhiko estaban haciendo la tarea arriba y no bajarían hasta tarde, en tanto la pequeña Mizuki dormía en su cuna.

Yukihiko se tiró en su cama y coloco sus brazos bajo su cabeza.

Takuma había llegado a su vida como llegan los desastres naturales, sin aviso y cambiando todo a su paso. Todo había sucedido hace 6 meses. Takuma Miyagi era el nuevo estudiante del colegio, su cabello rubio y sus ojos de un azul oscuro lo hacían atractivo y sumando ser buen estudiante, jovial y sincero conquisto los corazones de varias niñas y la enemistad de sus compañeros. Por otro lado su hermana Kiyomi Miyagi era totalmente opuesta físicamente: cabello negro y ojos grises. Yukihiko no les prestó atención y siguió leyendo la nueva novela de su autor favorito.

¿Qué te parecen los nuevos?

Yukihiko volteo a ver a su interlocutor sin interés.

Me da igual ─respondió antes de volver a su lectura.

Mamoru Kusama suspiro, su amigo era de pocas palabras cuando se sumergía en el mundo de los libros. El también disfrutaba de un buen libro, desde que era pequeño había crecido en la biblioteca personal de su papá Hiro, un reconocido profesor de literatura de la Universidad Mitsuhashi. Esa había sido la principal razón por la cual se habían hecho mejores amigos en preescolar. Tiempo después supieron que sus padres se conocían, de hecho el padre de su mejor amigo era amigo de la infancia de su papá Hiro, lo que a veces ocasionaba celos en su padre.

Oye ─Mamoru pico su mejilla, el gruño en respuesta─ el nuevo no deja de mirarte.

Yukihiko mas por impulso que por interés subió su mirada topándose con esos ojos de un azul profundo. El rubio al verse descubierto, desvió la mirada. La profesora puso orden y el chico nuevo tomo asiento a su derecha.

¡Hola, soy Mamoru Kusama!

Kiyomi Miyagi, un placer conocerlos.

Takuma Miyagi, mucho gusto.

Mamoru le dio un ligero codazo a su amigo para que se presentara.

Yukihiko Usami.

El rubio le sonrió y eso lo descoloco. No era normal que una persona que acabas de conocer te sonriera con tanta sinceridad. La profesora rompió el momento al regañarlos por no poner atención. La tarde transcurrió sin contratiempos.

Mamoru tenía que ir al temido dentista y se disculpó por no poder acompañarlo a casa. Yukihiko le dijo que no se preocupara, él tenía que dejar unos libros en la biblioteca antes de regresar a casa. El castaño camino de regreso a casa silbando una tonada que escucho hace mucho aunque no se acordaba dónde. Un grito interrumpió su calmada caminata y quedo a la espera de una señal.

Estúpidos, suéltenme o pateare sus traseros de aquí a China.

Esa voz se le hizo familiar. Los pies de Yukihiko actuaron solos y al llegar al epicentro de los gritos vio al chico nuevo de su clase. Encontró al rubio unos cuantos centímetros más bajo que el siendo agarrado por dos chicos buscapleitos y un tercero que sostenía un bote de a saber qué cosa asquerosa sobre su cabeza. No supo porque pero intervino:

Que vergüenza, aprovecharse de un mocoso.

Tú no te metas, Usami.

A mí nadie me da órdenes ─sonrió al más puro estilo Usami─ hago lo quiero cuando quiero.

Los otros furiosos se lanzaron a su encuentro. El los esquivo con facilidad y al verlo en posición de pelea, los revoltosos salieron corriendo como alma que se lleva el diablo. No los culpaba era cinta azul en Judo. Un ruido los sobresalto. Entre los botes de basura apareció un perro color chocolate que brinco sobre el rubio babeándole toda la cara.

¡Basta, basta chocolate!

El perro siguió demostrándole su afecto a lamidas. El rubio aun no salía del shock, esos tipos pensaban meterlo en ese bote con asquerosidades dentro pero en eso llego ese castaño de ojos avellana a defenderlo sin ningún motivo. Era el destino… la vida había puesto al castaño en su camino. Estaban destinados a estar juntos.

¿Estas bien?

Asintió con la cabeza.

Es mejor que nos vayamos antes de que anochezca.

Yukihiko camino hacia la salida del callejón mientras llamaba a su papá Misaki para que fuera por ellos. En menos de diez minutos, Misaki apareció derrapando su auto sobre el pavimento. Después de explicar que había pasado y que estaban bien, fueron a dejar a Takuma y su nueva mascota a su casa.

Desde ese día Takuma se convirtió en su sombra. Siempre hablaba que el destino había hecho que lo salvara y que la vida tenía preparado algo para ellos dos. Suspiro, no entendía al rubio.

Tenía que hablar con alguien, como su padre Usagi no estaba por una firma de autógrafos, le pidió ayuda a su nuevo padre. Era fin de semana y le pidió a Misaki que lo llevara con él por un par de horas. Necesitaba hablar de hombre a hombre. El castaño mayor acepto aunque debía avisarle a Usagi-san o cuando se enterara a su regreso abriría las puertas del infierno.

Estando en la sala le conto lo que había pasado y que se sentía muy raro pues intuía que Takuma no le hablaba en clases por lo que paso. Takano sonrió y le conto sobre el malentendido que había tenido con Ritsu y que se aclaró una década después.

─¡Waaaa, 10 años!

Estaba sorprendido. Él no quería encontrar una década después a Takuma siendo todo un tsundere. Le gustaba como era el rubio ahora.

─Creo que pensó que me gusta Kiyo-chan ─suspiro frustrado y finalmente exploto─: ¡Que le pasa a ese loco, siempre esta detrás de mí hablándome del destino, que siempre estaremos juntos y después se desaparece por andar pensando tonterías!

Yukihiko bufo, el rubio acabo por destrozar su aparente tranquilidad, no estaba seguro de lo que sentía por Takuma pero lo averiguaría de una vez por todas.

─Puedes llevarme con Takuma.

En la entrada del edificio se encontraron a Ritsu que se coló en esa descabellada aventura.

Al llegar Yukihiko saludo a Shinobu-san y le pidió que no llamara a Takuma, el iría a darle una sorpresa a ese rubio loco. El castaño subió las escaleras como desesperado a quitarle esas estúpidas ideas en la cabeza al rubio.

─Soy Masamune Takano, lamento las molestias pero insistió tanto que no pudimos decir que no.

─¿Yuki-kun es…?

─¡Que les pasa, como se atreven a dejarme botado en la calle!

─¡Ritsu!

─¡Shinobu!

Ambos jóvenes se dieron un abrazo y empezaron a platicar. Takano al verse excluido ardió en celos. De donde se conocían esos dos y lo más importante… ¿Por qué tanta familiaridad?

─¡Shinobu, dejaste la puerta abierta…!

Miyagi callo al ver a su rubio terrorista prestándole atención a alguien que no era él. Un aura de celos inundo su ser y se sentó al lado del otro excluido. Ambos como si se hubieran puesto de acuerdo encendieron un cigarrillo y contemplaron al par con ojos asesinos.

Yukihiko entro a la habitación y sobre la cama había un bulto que identifico como al rubio que descontrolo su perfecta vida.

─Takuma.

─¿Qué? ─el rubio se destapo y vio a su primer amor ahí junto a su cama─. ¡Vete con mi hermana! ─grito mientras se volvía a esconder entre las sabanas.

El castaño harto de esas tonterías lo destapo.

─Me escucharas sí o sí.

─Vete con Kiyo-chan la perfecta.

─Escucha bien porque no pienso repetirlo… ─Yukihiko tomo al rubio de lso hombros para evitar que se escapara─ veo a Kiyo-chan como una amiga, no me gusta. Hiroshi me pidió que te preguntara si tenía novio, al parecer le gusta tu hermana.

─¿No te gusta mi hermana?

─No.

─¿Por qué?

─A mí me gusta alguien más.

El rubio desvió la mirada, quería preguntar pero temía saber que alguien más le había robado el corazón del castaño de ojos avellana.

─¿Quién?

─Un rubio latoso, que se la pasa abrazándome, hablándome del destino, diciéndome cada vez que puede que me ama y se llama Takuma.

El rubio abrió los ojos como platos sin poder creérselo, su primer amor era correspondido. Takuma sin poder resistirse se lanzo sobre los labios del castaño. Yukihiko abrió los ojos para después cerrarlos y dejarse llevar por el momento, no tenía idea de que hacer, era su primer beso pero lo único que se le ocurrió fue pegar más sus labios a los de Takuma. El sonido de un flash los hizo separarse sonrojados.

Kiyomi había tomado una foto de tan inesperado suceso.

─¡Kiyo-chan!

─Los dejo para que sigan en lo suyo.

La morena salió corriendo mientras la parejita no se atrevía a mirarse a los ojos.

─¡Papá, Takuma y Yukichan están haciendo un bebe en la habitación!

El sonido de un par de tazas de té caer al suelo los hizo salir de su asombro y bajar corriendo las escaleras para aclarar que era una mentira.

En la sala Miyagi, Shinobu, Takano y Ritsu miraban asombrados la foto del primer beso de sus pequeños.

─Yo quiero una copia.

─Quedara perfecta en el álbum familiar.

─¡Papá!

─¿Quieres otra taza de té, Ritchan?

─¿Ritchan?

─Shinobu y yo nos conocemos desde antes que ustedes nacieran.

─Ritchan fue mi compañero de embarazo en el hospital.

Yukihiko se quedó de piedra… Takuma siempre decía que era el destino, que sentía una conexión especial desde el primer día que lo vio, como si ya se conocieran de años… ahora sabía que las suposiciones del rubio no estaban tan erradas.

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Notas mías.

Usagi-san y Misaki tienen 3 hijos: Yukihiko (11 años), Nobuhiko (6 años) y Mizuki (2 años).

Los nombres de los niños me base en los nombres de los Usami varones: Fuyuhiko, Haruhiko y Akihiko. En cuanto el nombre de la pequeña Mizuki es por su parecido a Misaki.

Nowaki y Hiro-san solo tienen dos retoños: Mamoru (11 años) y Hiroshi (7 años). Debieron ver el trabajo que le costo a Nowaki convencer a su Hiro-san de encargar a Hiroshi, y como vieron al más pequeño le gustan las mayores, salió igualito a su padre.

Se le llama Padre al seme y Papá al uke.