Capítulo 7

Los días de otoño iban pasando, y la lluvia comenzaba a golpear fuertemente la ventana, haciendo ese repiqueteo que tanto me encantaba chocando contra el cristal.

Estaba sola en casa, sentada en el sofá leyendo un libro mientras tomaba un té que me calmara la garganta -y no sufrir daños para la función de la tarde- cuando la puerta se abrió de repente. Era Finn todo empapado y el pelo revuelto. Tenía el pelo brillante por la lluvia, pegado a su frente, y el chaquetón no había impedido que el agua se colara hasta sus huesos.

Me di la vuelta para mirarlo, dejando el libro y el té en la mesa, sobre saltándome.

-¿Finn? ¿No llevabas paraguas? -Digo frunciendo el ceño.

-No, me lo dejé aquí. -Dice señalando el paragüero que había en la esquina de la entrada.

-Dúchate, anda, y dame tu ropa mojada. -Dije metiéndolo en el cuarto de baño casi a la fuerza.

Me quedé sentada en el sofá, esperando a que saliera mientras me terminaba mi taza de té caliente, y leía unas tres páginas más de aquél libro.

Al rato, Finn salió con su pantalón del pijama con cuadros azules y blancos puesto, y su jersey de lana azul marino, que cubría también su cuello. Su aspecto no era el mejor, estaba pálido, tenía la nariz roja, y andaba como si fuera un zombie para darme la ropa.

-Rachel, tengo frío. -Dijo en voz baja casi tiritando, abrazándose a si mismo. Cogí su ropa y la metí en la lavadora, volviéndome hacia él. Era tan adorable así de indefenso, que lo que pude hacer es sentarlo conmigo en el sofá y echarle una manta por encima, echándole un poco de té en una taza, haciendo que se lo bebiera. -Gracias. -Susurró temblando bebiendo té.

-De nada. Has cogido un buen resfriado. -Dije encogiéndome en el sofá, con las piernas subidas a él y mirándolo.

-Lo sé. Estoy fatal. -Dijo con dificultad, cogiendo un pañuelo de la caja y sonándose la nariz. -Ay..

-Eso por no llevarte paraguas. -Dije mirándolo y sonriendo.

-No quiero discutir, Berry. -Tosió poniéndose la mano en el pecho y echó la cabeza hacia atrás en el sofá. Me levanté y lo cogí de la mano, casi llevándolo a rastras a mi habitación, tumbándolo en la cama, y tapándolo con las mantas. Él se encogió bajo las sábanas, tosiendo más fuerte y sonándose los mocos en el pañuelo.

-¿Quieres que te de friegas de mentol? -Susurré sacando un pequeño bote del botiquín del baño. Él asintió quitándose la camiseta y destapándose, y me senté encima de él, justo en su entrepierna.

-Si notas algo raro ahí abajo.. No tengo móvil.. -Dijo riéndose con dificultad, tosiendo al final.

-Idiota. -Dije sonriendo y negando a la vez, destapando el bote y cogiendo un poco de mentol con la mano, esparciéndolo por su pecho lentamente, mientras él soltaba algunos jadeo por el frescor -espero pensar que es por eso- que le daba el mentol.

-Empiezo a pensar que tus manos son mágicas.. -Susurró con los ojos entreabiertos. Sonreí mirándolo con la cabeza ladeada, sin dejar de masajear lentamente sus pectorales, extendiendo el mentol. Me quedé sentada unos segundos encima de él, sin que dijera nada, pero en lo único en lo que yo podía pensar es que en aquella postura solíamos hacer el amor en su coche, o en su cama cuando no había nadie. -Rachel.. -Me llamó en un susurro casi sin poder hablar.

-Dime. -Dije levantándome de encima de él, poniéndome al lado de rodillas.

-¿Me odias? -Susurró girando la cabeza para mirarme, mientras tosía un poco.

-Claro que no te odio. ¿Cómo iba a odiarte? -Dije sentándome en la cama, apoyando la espalda en el cabecero ayudando a que Finn volviera a ponerse el jersey.

-Porque yo.. Soy idiota.. -Susurra dándose la vuelta, poniéndose mirando hacia mí y cerrando los ojos, quejoso.

-No eres idiota. -Dije mirándolo a los ojos, recostándome en la almohada, pegada a él.

-Tú.. Lo dices.. -Susurró tosiendo y poniéndose la mano en la boca.

-Eres mi idiota. Siempre lo has sido. -Susurré haciendo que me mirara a los ojos.

-¿Qué cambia eso..? -Susurró con la voz tomada.

-Que es un mote cariñoso... -Susurré sonriendo.

-¿Como cuando te llamo enana? -Dijo él esbozando media sonrisa.

-Sí, justo así. -Acaricié su pelo echándolo hacia atrás, acercándome más a él.

-Vas a resfriarte.. -Dijo Finn, alzando la mirada hacia mí.

-No me importa. -Él se quedó en silencio, mirándome con los ojos entrecerrados, intentando mantenerse despierto para verme. La media sonrisa salía de mi boca, y Finn miraba mis labios.

-Voy a patearle el culo a los directores... -Dijo en voz baja, poniéndose la mano en la boca y tosiendo más fuerte. -Decir que Rachel Berry no es una estrella.. -Dice riéndose, tosiendo un poco más y cerrando los ojos. La imagen de Finn a escasos centímetros de mí, indefenso, con la voz tomada y ese jersey hacía que quisiera abalanzarme sobre él, y cuidarlo, y besarle cada segundo del día. Quería engancharme a él y decirle que lo quería, que lo necesitaba para ser Fanny Brice.

-Quizás tengan razón. -Susurré con media sonrisa encogiéndome de hombros.

-Nadie es más estrella que tú. -Dijo sonándose la nariz, cerrando los ojos. -Rachel, siento que te haya tocado el marrón de cuidarme... -Dijo con la voz tomada en voz baja, disculpándose por haber enfermado. Negué y le acaricié la mejilla, queriéndome acercar aún más a él.

-Me gusta cuidar de ti. -Me encogí de hombros.

-Te vas a resfriar.. Y no podrás hacer la función... -Dijo Finn tosiendo y agarrándose a la manta.

-Tengo sustituta. Además... Me pareces mono cuando estás así. -Dije encogiéndome de hombros mirándolo a los ojos.

-¿Cuando estoy apunto de morir? -Dijo con una de sus clásicas media sonrisas.

-Qué drama queen eres, y pensaba que lo era yo. -Dije soltando una carcajada y riéndome.

-A mi me pareces mona siempre. -Dijo encogiéndose de hombros.

-¿Mona? -Dije incorporándome en la cama mirándolo, recogiéndome el pelo en una coleta.

-Sí, adorable... -Susurró tosiendo y mirándome. -Como ahora, o como siempre. Cuando llevas el pelo recogido.. O suelto... Cuando te ríes con esa risa contagiosa que hace que me ría contigo aunque no tenga gracia.. Cuando vas sin maquillar.. Cuando eres Fanny Brice.. Cuando me cuidas.. Cuando desayunas y no quieres mirar a nadie.. -Tosió un poco y cerró los ojos, doliéndose de la cabeza. Me incliné sobre él.

-¿Y te gustaba cuando te besaba? -Dije poniendo una mano en su pecho, acariciándolo. Él asintió.

-Sí..

-¿Y te gustaría ahora? -Susurré acercándome un poco más a él.

-Ajá.. -Susurró débilmente, abriendo los ojos para mirarme. Me incliné sobre él y lentamente, posé mis labios sobre los suyos, deslizándolos suavemente, haciendo un beso lento y cálido, notando cómo la mano de Finn se posaba sobre mi mejilla, acariciándome mientras me besaba. Me separé de él.

-Puedes besarme de nuevo... Si quieres. -Susurré mirándolo a los ojos.

-Quiero... -Dijo en voz baja, comenzando a besarme de nuevo, haciendo que me apoyara en su pecho mientras lo besaba, sintiendo el calor de su cuerpo febril en mí.

-Voy a coger una buena gripe. -Dije sin dejar de besarle, mordiendo suavemente su labio inferior.

-Bueno, así me acompañas.. -Dijo tosiendo y respirando profundamente.

-Idiota.. -Susurré recostándome en su pecho, suspirando sobre él.

-No se lo diremos a nadie, ¿verdad? -Susurró poniéndose la mano en la cabeza, doliéndose.

-¿Que nos hemos besado? No.. -Negué en su pecho.

-Pero podemos besarnos una vez más.. -Susurró inclinándose sobre mí.

-Podemos.. -Dije alzando la cabeza para besarle una vez más, un poco más profundo, él me sujetaba de la nuca para pegarme más a él, y yo acariciaba su cuello con suavidad.

Finn tenía razón. Yo era su novia. Y no importaba ni cuándo, ni cómo, ni el tío con el que me acostara. Estábamos destinados, y los dos lo sabíamos.

-0-

Salí de la habitación para prepararle una sopa de pollo para cenar, mientras que Kurt, Santana y Dani habían llegado hacía un rato a casa. Kurt miraba por la ventana negando.

-Con este tiempo no puedo ni salir a la calle sin que se me encrespe el pelo. -Dijo con cara de asco. Dani le revolvió el pelo a Kurt, que se enfadó quitándose a Dani de encima, mientras Dani salía riéndose a más no poder.

-Dani, mi pelo no se toca. -Dijo alzando el dedo.

-¿Y Finn? -Preguntó Dani yendo a la cocina, sacando la leche, echándosela en un vaso. Señalé mi habitación con el dedo y me senté en el sofá, jugando con mi pelo.

-¿¡TE HAS ACOSTADO CON FINN CHRISTOPHER HUDSON, RACHEL BARBRA BERRY!? -Dijo exaltado Kurt viniendo hacia mí, un poco encorvado hacia mí.

-¡No! -Dije mirando aparentando normalidad. -Tiene gripe, y como aquí nadie se digna a darle una cama, he dejado que se quede en mi cama. -Dije obviando la tarde de arrumacos que habíamos pasado los dos, entre las sábanas y las mantas de mi cama, bajo su brazo y el calor de su cuerpo que se impregnaba con el mío, acariciando mis manos y volviendo a besarme con suavidad.

Eché la cabeza hacia atrás, y el aliento de Finn aún me golpeaba la cara de manera suave cuando se separaba mientras me besaba, y acariciaba mi mejilla. Aún parecía más pequeña entre sus brazos, y el cuerpo de Finn me protegía del frío del exterior, mientras veíamos como en la ventana se posaba la lluvia que caía con fuerza sobre Nueva York.

-Hudson como siempre, dramatizándolo todo. -Dijo Santana saliendo de su habitación, secándose el pelo con una toalla.

-Cállate, López. -Dijo Finn saliendo de la habitación con una mano en la cabeza. Mis ganas de asaltarlos aumentan al verlo así, y Kurt se acerca a él.

-Vuelves a tener el labio manchado de pintalabios rosa palo. -Dijo limpiándolo con un dedo. Finn suspiró cansado.

-Sí, me travisto cuando no me veis. -Susurró con la voz ronca, frotándose los ojos y dirigiéndose a la cocina.

-Finn, qué chica te está cautivando. ¿Nos vas a dejar? ¿Te vas a ir con ella? -Presionó Kurt a Finn mientras éste iba a la cocina.

-Kurt, que no. Que me dejes. No hay chica. -Dijo con la voz baja, tomada por el resfriado, sacando un poco de café y echándolo en una taza.

-No me mientas. -Amenazó Kurt con un dedo.

-Kurt, ya hemos hablado de esto. Y ya sabes lo que pasa. -Dijo con un tono más serio, tomando un sorbo de café, sentándose a mi lado. Kurt me miró apenado, sentándose a mi lado.

-Cabezota... -Susurró Kurt.

-Hummel, basta. -Dijo Finn volviéndose hacia Kurt, pegándose más a mí para amenazarlo con el dedo. Kurt se calló y se echó hacia atrás en el sofá, mientras que Finn tomaba un sorbo de café. Los músculos de sus brazos se marcaban de forma notable en el jersey de punto, y la nuez de su cuello rozaba el borde doblado del jersey, haciéndolo más atractivo. Sus grandes manos que antes habían estado acariciándome, ahora sujetaban con fuerza la taza de café, y con la otra sujetaba su cabeza.

-Creo que deberías tomarte algo, Finn. -Dije mirando la mano que estaba en su cabeza.

-La verdad es que sí.. -Susurró cerrando los ojos.

-¿A ella le haces caso y a mí no? -Dijo Kurt alterado.

-Kurt, me das dolor de cabeza. -Pasó sus manos por su frente, mientras yo le traía una pastilla con un vaso de agua. Él se la tomó, siguiendo con su café en silencio mirando al frente.

Kurt se quitó de mi lado y fue al baño a retocarse el pelo, que había revuelto Dani y Finn se acercó lentamente a mi oído.

-Deja de utilizar pintalabios.