Sí, ya sé que ha sido mucho el tiempo en que no he actualizado, pero estuve hablando con una chica que me animó a hacerlo y le prometí continuar el resto de mis historias lo más pronto posible ^^
No me sorprendería que me quisieran matar u_uU pero aún así, espero les guste el capítulo. Por cierto... espero hacer un corto de Train Heartnet, de Black Cat por su cumpleaños este 23 de abril ^w^
¡Comenten, por favor!
Dirigió su mano hasta la herida en su hombro izquierdo, de la cual chorreaba la tibia sangre. Sus ojos rojos le miraron coléricos, ella simplemente sonrió de medio lado. No podía, se negaba a aceptar que hubiese mejorado tanto. Sabía que Tsunade alardeaba con el resto de los Kages acerca de su discípula, pero nunca creyó del todo los rumores que circulaban alrededor de su monstruosa fuerza y grandes habilidades. En cuanto al físico… bueno, en eso sí se habían quedado cortos.
-¿Sorprendido, Uchiha? –le hizo burla.
-¿Ahora ya no soy "Sasuke-kun"? –contraatacó.
-Eso fue hace mucho… no pienso repetir ese error –dijo con desprecio.
La pelirrosa lanzó otro kunai, que fue repelido de inmediato por otro igual, sin embargo, cuando volteó a verla ella no estaba allí. Miró en todas direcciones, con ayuda del sharingan. Podía sentir varias corrientes de chackra que le rodeaban, seguro de que eran clones, puesto que apenas pesaban la mitad de Sakura.
Grande fue su asombro cuando todas ellas se acercaron corriendo, comenzando a describir un perfecto círculo a su alrededor. Sus ojos no podían seguirlas a todas, eran demasiado rápidas. Sólo debía de localizar aquella que era la verdadera y atacarla. Agudizó su oído, esperando percibir cualquier indicio de su presencia en las copas de los árboles. Pronto escuchó el viento al ser cortado por una cuchilla, lanzando un kunai para detener aquello que se dirigía a él. Sin embargo, para su sorpresa, el arma estalló en una nube de humo, revelando ahora a la chica que tanto buscara, quien tomó su instrumento y lo usó en su ayuda.
El resto de sus clones posicionaron las manos, activando un Sello que le impidió moverse, al mismo tiempo la pelirrosa colocaba el kunai en su cuello, sonriendo victoriosa.
-Felicidades –comentó divertido-. Caí en tu trampa.
Sakura desapareció, dejando en su lugar un tronco antes de que la lluvia de agujas zen la atravesaran, aunque quien sí las recibió fue el azabache, quien a su vez reveló a una figura de paja.
-¡Uchiha! ¡Deja de usar viejos trucos y muéstrate! –gritó a la mitad del claro.
-Fuiste tú la primera en utilizar el Jutsu de sustitución –le apremió él, saliendo detrás de un árbol, con algunos rasguños.
Ella sonrió, era muy divertido, debía admitirlo. La pelea era pareja, pero aún así sentía que algo estaba mal. Ni Kakashi ni Yutaro habían salido de la cabaña en donde se encontrara Akina, tampoco algo indicaba que en ese momento se enfrentaran a Taka. Sasuke notó que los ojos de ella miraron varias veces en dirección opuesta, por lo que definitivamente planeaba algo.
-Debí suponerlo… –masculló, corriendo en dirección a la cabaña.
-¡Alto, Uchiha! –se interpuso la pelirrosa- Esta batalla aún no termina.
-Entonces haré que termine –murmuró, mirándola con sus ojos rojos.
Antes de que cualquiera pudiera hacer algo, una explosión les hizo virarse. Las llamas consumían el sitio en donde Akina se encontrara. Corrieron en esa dirección, sólo para notar que una sombra salía de entre el fuego, en sus brazos cargaba a la azabache, demasiado débil para notar qué pasaba a su alrededor.
-¡Madara! –gritó Sasuke- ¡Maldito! ¡Déjala!
-¿O qué? –sonrió triunfante- ¿Cómo pudo sobrevivir otra Uchiha?
-¡Bastarlo, suéltala! –rugió Sakura.
-Itachi sabía que no podía perdonar a nadie… pero ahora le agradezco… –dijo para sí- La sangre de este Clan es demasiado poderosa como para dejarla perderse.
-¡Te dije que la bajes! –atacó el azabache, con un Jutsu de fuego.
La llamarada iba directa a ellos, pero Madara pudo regresarla con una sola mano, atacando a Sasuke, quien se quitó antes de que su propio ataque le dañara. El hombre sonrió satisfecho. Sakura comprendía que si Akina quedaba en manos de Madara los resultados serían catastróficos.
-Madara, que sea yo por ella… –ofreció el azabache.
Hubo un inmenso silencio, sin que ninguno de los allí presentes pudiera explicar si lo escuchado había sido correcto. Incluso para Sasuke era realmente difícil creerlo, a pesar de que fuera su boca quien lo pronunciara.
-Sasuke, a pesar de ser una oferta tentadora, en verdad la rechazo y ahora, más convencido que antes –inició Madara, sonriendo ampliamente-. Tú mismo te das cuenta de la gran importancia que representa para nuestro Clan el que una chica por cuyas venas corre sangre Uchiha esté aún con vida. En sus genes aún hay kekegenkais que incluso me pueden estar vedados a mí y, odio admitirlo, podría volverse mucho más poderosa que yo con el correcto entrenamiento.
-¡Antes tendrás que quitármela! –corrió Sakura hasta él, con el kunai en la mano.
El hombre lanzó un ataque, repeliendo a Sakura, quien salió disparada varios metros, estampándose contra Sasuke. Una lluvia de agujas zen cayó sobre ellos, sin que pudieran evitarla.
-Les agradezco, su pequeña pelea me fue de mucha utilidad, ya que ambos consumieron gran parte de sus reservas de chackra, incluso un ataque tan sencillo ha sido capaz de lastimarlos. Por cierto, si piensan cargar con tan valiosa joya, asegúrense de cuidarla correctamente. Sólo hube de usar un jutsu prohibido para inmovilizar a todos –se burló, antes de partir con la chica en brazos.
-Uchiha, estamos en problemas –murmuró la pelirrosa, intentando pararse.
-¡Maldición! ¡Ese desgraciado usará el poder de mi propia sangre y la pondrá en nuestra contra! –gritó molesto, agarrando su hombro izquierdo, de donde sangraba abundantemente.
-Guarda fuerzas, Uchiha –le apremió la ANBU.
-¡¿Cómo pudo llevársela? ¡Se supone la cuidaban!
-Aunque no me guste, tendremos que hacer equipo –le miró la chica.
-Claro… como si consintiera ello –sonrió maliciosamente de lado.
-¡Tú mismo sabes la gran arma que podría considerarse esa chica! Por cierto… se llama Akina…
-No… –murmuró él.
-¿Qué? –le miró sin entenderle.
-Su verdadero nombre es Amaya… Uchiha, Amaya…
-¿Cómo lo sabes? –se sorprendió.
-Pedí a un espía en Konoha que investigara un poco, lo cual no fue difícil. Deberían de reforzar la seguridad de la Biblioteca y los registros –se burló.
-Guárdate las sugerencias para después –se cruzó de brazos.
-Su familia era cercana a la mía, en la fecha de la matanza Uchiha ella aún era una bebé. Pese a ello, reconozco que su rama es una de las más importantes, en realidad, su padre fue un gran ANBU, aunque dudo mucho que se hallen registros de él, la mayoría de los documentos relacionados fueron destruidos poco después.
-Al parecer, sabes mucho, Uchiha.
-Lo más importante es que Madara tiene razón, la rama perteneciente a su familia está muy ligada con los Hyuga, lo que les otorga kekegenkais únicos. Si Madara… si Madara…
-Piensas lo mismo que yo, ¿no es así? Si Madara logra embarazarla… ese bebé sería demasiado poderoso.
Los dos se miraron seriamente, comprendiendo la gravedad del asunto, no sólo eso, sino que la chica aún no alcanzaba todo su potencial, sumado a la idea de haber aprendido nuevas técnicas en el sitio donde hubo de pasar los primeros años de su vida. Tenían que hablar con Yutaro antes de que fuese demasiado tarde.
Rápidamente llegaron hasta lo que quedaba de la cabaña, encontrando allí sólo algunos maderos quemados y a los chicos en mal estado.
-¡¿Cómo pudieron permitir que ese infeliz se la llevara? –gritó el azabache.
-Sasuke… –le llamó quedamente Kakashi.
-¡Son unos…!
-¡Basta, Uchiha! Con gritos no se soluciona nada, debemos de organizar un escuadrón de búsqueda y rescate, ahora mismo no podemos rechazar ninguna ayuda. Y lo que es más importante: debemos de hacerlo en absoluta discreción, si cualquier otra Aldea se entera de la sobrevivencia de otra Uchiha, son capaces de enviar ANBU por ella, lo cual complicaría la misión.
-¿Y quién te nombró la líder? –sonrió con burla- Hasta donde sé, Kakashi sigue siendo tu superior, ¿no deberías de respetarlo?
-Sakura es un ANBU capaz de dar órdenes –respondió el peliplata.
-O en otras palabras, te molesta tomar el liderazgo por temor a perder a más hombres en batalla, ¿no? –se burló.
-¡CÁLLATE! –le gritó la pelirrosa- Yutaro, necesito que rastrees nuevamente a Akina.
El chico, visiblemente herido, asintió. Sakura corrió a su encuentro para atraparlo antes de que se desplomara, ante el asombro de los demás, pues parecían no haberlo notado.
-¿Qué ocurre, Yutaro? Esas heridas no son tan graves –inquirió Akako.
-Tus reservas de chacra son débiles, pero no lo perdiste durante una pelea, Madara nos inmovilizó, ¿qué ocurrió, Yutaro? –cuestionó Kakashi.
-¡Idiota! ¡Practicaste el Sello en Akina!, ¿no es cierto? –le miró molesta Akako.
-¿A qué sello te refieres? –ahora se interesó Sasuke.
-En nuestra aldea se practica un sello para evitar que reveles información al enemigo o que ésta te sea arrebatada, cuando Yutaro la aplicó, con ello también hizo que ambos estén más conectados. Si a ello le sumamos que le colocó un jutsu de rastreo desde que éramos niños, el resultado es un gran consumo de chacra… ¡¿tan importante es ella para ti, idiota? –comenzó a sollozar la chica- ¡Tú bien sabes que no puedes utilizar tantas técnicas en una sola persona porque eso puede llevarte a la muerte por debilidad!
-Yutaro, ¿qué cantidad de chacra consumes al rastrear a Akina? –preguntó Sakura.
-No es importante… protegeré a Akina… –se enderezó el chico, llegando junto a la azabache- Akako… perdona por nunca enamorarme de ti, como lo hubiesen querido nuestros padres.
-Antes de iniciar este rastreo, será mejor que Sakura te ayude –se rascó la nuca el peliplata.
-No es necesario, Hatake-sensei, puedo hacerlo yo mismo, simplemente alentaré mi frecuencia cardiaca.
-Yutaro… kun…
Ante la mirada de los demás, el chico colocó una mano en su nuca, saliendo de él un brillo azul, con lo cual sus heridas sanaron. Sin embargo, en Akako seguía habiendo una mirada preocupada.
-Sasuke, no esperas que unamos fuerzas con ellos, ¿verdad? –se quejó Suigetsu.
-Por ahora deberemos de hacerlo… pero en cuanto tengamos a la chica, ya saben qué hacer –murmuró para Taka, evitando que Akako oyera-. Además, me interesa mucho aprender las técnicas que esos chicos traen de su Aldea, estoy seguro de que nos serán más útiles que esa mocosa.
-De acuerdo, primero debemos de pensar adónde llevarían a Akina –preguntó en voz alta la pelirrosa.
-Eso es sencillo –sonrió ligeramente Kakashi-. Hay un sitio al cual los Uchiha iban en la luna llena, ya que ése es el momento del mes en que sus energías eran más fuertes: el Templo de la Luna en la Isla Creciente.
-Recuerdo haber ido hace años, pero está a varios días de viaje –mencionó Sasuke.
-Sí, y la luna llena es en 6 días –agregó Jūgo.
-Madara también sabe que tiene el tiempo contado, lo más seguro es que tome el Paso Zennin –aclaró Sasuke.
-Quizás allí podremos interceptarlo, antes de que sea muy tarde. Estoy segura que utilizará un jutsu de amnesia para consolidar sus planes –aclaró Sakura.
-No, ésa no es la manera de actuar de Madara, él tratará de enfocar los sentimientos de la chica en el camino que desee, lo más probable es que la ponga en contra nuestra –aclaró el Uchiha.
-Lo mejor será dividirnos, de esta manera podremos atacar con mayor precisión –ideó un plan el peliplata, comenzando a trazar en el suelo con una vara-. Si nos dividimos en tres grupos, nuestra efectividad aumentará considerablemente.
-Somos 3 shinobis de Konoha y 4 de Taka –hizo cuentas Sakura.
-Iré con Sakura –sonrió Sasuke altanero.
-No lo creo –le hizo frente Kakashi.
-Ya no es tu pequeña alumna, Kakashi, ella puede cuidarse sola –le miró prepotente.
-Kakashi, está bien –le tranquilizó Sakura-, iré con él. Uchiha, te arrepentirás de tu elección. Yutaro irá con Suigetsu; Kakashi, Jūgo y Akako conformarán el tercer equipo.
-Estoy cansado de tus órdenes –se quejó Suigetsu.
-¡Basta! –le miró molesto Sasuke- Por el momento uniremos fuerzas, pero eso no indica que nos agrade la idea. Debemos de llegar antes de que Madara pretenda concebir un descendiente en el vientre de esa chica.
-¿Qué? –le miró sorprendido Yutaro.
-No me mires así, es lo más lógico tomando en cuanta que la sangre de los Uchiha es tan poderosa.
-¿U-Uchiha? –volvió a mirarle perplejo.
-¡No actúes así! ¡Es obvio que la chica es una descendiente directa! Y ahora no perdamos más el tiempo, si curarás a tus heridos, hazlo pronto, Sakura.
El azabache dio media vuelta, retirándose un poco con Taka, lo suficiente para darles instrucciones que no oyeran los demás. Por su parte, Sakura utilizó su chacra para curar las heridas de los otros dos, aunque en Yutaro ya no quedaba mucho por hacer, puesto que él mismo había podido sanarse.
-Yutaro, ¿cómo pudiste utilizar una técnica ninja tan avanzada en tu cuerpo? –le preguntó, notando que lo hecho por él era muy difícil de realizar.
-¿Avanzada? –le miró confundido- Esta técnica nos es enseñada en el Nivel 4 Ninja.
-¿Qué Nivel eres? –preguntó Kakashi.
-Lo siento, creo que he hablado de más –agachó la mirada el chico.
-Yutaro, no estás revelando grandes secretos, sólo queremos saber el Nivel en el cual te encuentras para predecir mejor los resultados de esta batalla. Necesitamos de toda tu fuerza si queremos rescatar a Akina.
-Era Nivel 8 en mi Aldea, pero sería promovido a Nivel 9 unos días antes de huir con Akina. El nivel más alto es el 10, sólo lo poseía el Comandante Ninja, el padre de Akako –aclaró con voz queda-. Yo era el candidato a sustituirlo pronto, en cuanto me casara con…
-Está bien –habló Kakashi, dándose cuenta de la situación.
Sakura sacó unas hierbas de un pequeño bolso de cinto, dándoselas a Kakashi y Yutaro, quienes las guardaron, notando que con ello podrían recuperar fuerza, sin embargo, sólo podrían utilizarlas en extrema necesidad, pues no era mucho. La pelirrosa también les dio unas cápsulas, con las cuales sus reservas de chacra se mantendrían estables, tomándoselas de inmediato.
-No te preocupes, Kakashi, no le perderé de vista –aclaró la pelirrosa.
-Eso es lo que me preocupa –se rascó la nuca.
-¿El gran Hatake Kakashi está celoso? –inquirió sonriente.
-Sólo soy cuidadoso –le dijo.
La ANBU le besó allí, sin que le importara si le veían o no, se daba cuenta de que no quería terminar como Akako, reprimiendo sus sentimientos.
-¿Por qué fue eso? –preguntó el peliplata.
-Porque quise –sonrió tranquila, luego cambió su tono de voz- ¡Muy bien, en marcha! Mientras descansamos, Madara se aleja.
Instantes después, cada grupo tomaba un rumbo distinto pero con el mismo destino, dispuesto a cumplir con lo asignado.
Sasuke y Sakura marchaban en silencio sobre las copas de los árboles, sabían que Yutaro podía rastrear a Akina, pero el hacerlo ese mismo día era casi matarlo, pues sus reservas de chacra habían sido casi utilizadas en su totalidad, además, estaban seguros de que Madara se dirigiría a la Isla Creciente, puesto que estaba deshabitada casi en su totalidad, ya que desde varias generaciones atrás los Uchihas se asentaron en ese sitio para entrenar y fortalecerse, debido a que allí sus energías se incrementaban notablemente.
-Odio darte malas noticias, Sakura, pero lo más probable es que ese maldito ya halla abusado de ella –se burló, agregando en voz baja-: yo lo habría hecho.
-No me importa tu sensibilidad, Uchiha, ahora me enfocaré en esa chica, si Madara la coloca en contra de Konoha tendríamos algo a lo cual temer aún más que a Akatsuki.
-Comprenderás que en cuanto la hallemos volveremos a ser enemigos, ¿no? –sonrió un poco.
-No hemos dejado de serlo –contraatacó.
-Creí que por un momento te volviste a sentir miembro del Equipo 7 –se burló.
-Nunca dejé de serlo, fuiste tú quien nos traicionó –apretó los puños-. Pero eso ya es pasado, Uchiha.
-Dime "Sasuke" –sonrió-, ¿sí, Sakura… chan?
