Capitulo 7:

Worst Day Ever:

Era día lunes, Edward se despertó un poco mas tarde que de costumbre, vio el reloj de su habitación, al fijarse en la hora supuso que su esposa ya no estaría en casa, por lo que no se molestó en asomarse a la ventana para asegurarse de que su auto no se encontrara ahí.

Se aseó en el cuarto de baño del pasillo y salió aun con su ropa de dormir, bajó las escaleras caminando silenciosamente hasta la cocina, quería tomar un poco de café.

Para su sorpresa, encontró a su esposa, sorpresivamente vestida de un color que no era negro, sentada en el mesón de la cocina, estaba comiendo unas tostadas con jalea y café humeante al frente, estaba ojeando la prensa, mientras le daba un sonoro mordisco a una tostada de pan.

Edward detuvo su avance tan sólo un segundo, sorprendido de encontrarla aun en casa, sin embargo mantuvo su camino y fue hasta la estantería para servirse un poco de café.

-"Buenos días" dijo de espaldas a ella, Bella incorporó su rostro un poco y esperó a que él se diera vuelta para hablar.

-"Buenos días Edward" dijo de manera educada, Edward asistió dándole una probada al café, normalmente se sentaba en ese mesón a leer un poco de prensa o ver las noticias en la pequeña pantalla plana que había en el otro extremo del mesón, pero imaginó que eso incomodaría a Isabella, por lo que prefirió salir al patio trasero a disfrutar de su café y dejarla tranquila.

En lo que sus manos se dirigieron a la manija de la puerta, ella, que no había vuelto la mirada a la prensa le habló.

-"Si quieres puedes sentarte" dijo en voz baja, Edward se giró sobre sus talones, sorprendido de sus palabras.

-"Ehh ¿estás segura?" dijo dudoso, ella lo vio extrañada.

-"Si… digo, no tienes que salir a tomarte tu café afuera, hace un poco de frio, si quieres puedes sentarte, hice suficiente tostadas para los dos"

Edward levantó sus cejas de nuevo asombrado, pero prefirió no forzar el buen humor de su esposa, ya que casi nunca lo presenciaba, así que lentamente se acercó, esperando a que en cualquier momento cambiara de opinión mientras avanzaba a la silla que estaba frente a la de ella.

Bella dejó sus manos libres y untó un poco de jalea de fresa a una tostada, cuando terminó se la pasó a Edward, él dejó su taza en la mesada y con un aire aun sorprendido tomó la tostada que le extendían.

-"Gracias" dijo en voz baja, ella se encogió de hombros.

-"De nada" dijo volviéndole a poner atención a la prensa.

Edward dio una probada a la tostada, después de llevar la mitad de su café, decidió entablar una conversación ligera.

-"¿Algo interesante?" preguntó haciendo que ella apartara los ojos un momento de la prensa.

-"Mas o menos" dijo con media sonrisa, él la vio subiendo una ceja.

-"¿A qué te refieres?" preguntó, ella con una sonrisa complacida le dio la vuelta a la prensa, haciendo que él pudiera leer.

Edward se encimó un poco sobre la mesada y leyó la noticia del New Yorker, en el área de variedades específicamente en el área de gastronomía, el título de la noticia central llamó poderosamente su atención.

Craw… la Excéntrica comida mediterránea de Isabella Cullen.

Levantó la vista emocionado, ese era el restaurante donde ella era chef.

-"¿Te hicieron un reportaje?" preguntó, ella asintió emocionada.

-"No sólo eso, la crítica fue muy buena, lee" le dijo aupándolo para que leyera el articulo.

Edward tomó con ambas manos el periódico y leyó la nota completa, donde, un crítico de gastronomía, especificaba que había ido a cenar al Craw y que la comida la atención y el trato le habían parecido excelentes, dándole así, a la Chef principal del restaurante, una condecoración de 5 estrellas.

Edward levantó la vista emocionado a verla.

-"¿Esto es bueno verdad?" preguntó con una sonrisa dibujada en los labios.

-"Y que lo digas" respondió ella con la misma sonrisa "esto es muy bueno" dijo riendo ligeramente, Edward se colocó de pie y caminó hasta ella, Isabella se giró un poco en su silla y él la rodeó tímidamente con sus brazos en un pequeño abrazo.

-"Felicidades" le dijo al oído, Isabella un poco incomoda asintió aun presa de su abrazo.

-"Gracias" le dijo en voz baja.

Edward se separó de ella y volvió a su puesto, haciendo caso omiso a la corriente que le recorrió el cuerpo cuando la tocó, volvió a tomar otra tostada y para cuando la llevaba por la mitad volvió a entablar una conversación.

-"¿Y les dieron el día libre por el articulo?" preguntó, se colocó de pie por mas café, haciéndole señas por si ella quería un poco más, a lo cual negó.

-"No, no nos dieron el día libre" contestó con el ceño fruncido, "¿por qué lo dices?"

-"Es que son pasadas las 9 de la mañana, tú los lunes a esta hora ya has salido"

Bella bajó la cabeza pasando las páginas del periódico.

-"No sabía que controlabas mi horario" dijo hablando en voz baja mientras le daba otro trago al café, Edward se alertó un poco.

-"No, no lo hago, sólo… sólo que" dijo tartamudeando, Bella apartó la vista de la mesada y lo vio a los ojos.

-"¿Sólo que, qué?" preguntó, Edward resopló derrotado.

-"No hago mucho, como sabes… Y no fue muy difícil aprenderme tus horarios, ya sabes, los días que llegas más temprano, o más tarde, los días que llegas mas cansada o cosas así" dijo encogiéndose de hombros, Bella lo vio un poco sorprendida.

-"No pensé que le prestaras atención" concluyó apartándole la vista nuevamente, Edward volvió a su asiento.

-"Si no hago eso, ¿qué mas podría hacer?" dijo encogiéndose de hombros.

-"Acerca de eso" dijo Isabella, llamando la atención de él.

-"¿Qué?"

-"¿El Dr. Parker no te ha dicho cuando te vas a curar?" preguntó, Edward se encogió apenado de hombros y respondió en voz baja.

-"La verdad es que no hablamos de eso" Bella lo vio con ojos desorbitados.

-"¿No?" preguntó incrédula "¿y de que hablan todas las semanas?"

Edward se sintió de repente un poco avergonzado, Isabella nunca le había preguntado de que iban las sesiones con su psiquiatra, qué normalmente se referían a ella en un 80%, por lo que debía pensar muy bien para poder contestar esa pregunta sin dejar en evidencia, lo que él mismo llamaba, la obsesión que tenía con su esposa.

-"¿Y bien?" preguntó Bella impaciente.

-"Ehhh" dijo volteando a los lados, intentando pensar algo que pudiera sacarlo de esa situación.

-"Ehhh, estamos estudiando la posibilidad…" dijo y finalmente su mente se iluminó "de que salga a la calle, ya sabes, que me empiece a manejar en la ciudad" dijo, Bella se ahogó un poco con el último trago de café.

-"¿Salir?" preguntó atacada, Edward asintió con cautela, "¿estás loco?"

-"¿Qué tiene?" preguntó Edward.

-"Edward" dijo Isabella colocándose de pie, caminando hasta él "Nueva York no es un pueblo, es una de las ciudades más grande, llena de gente y peligrosa que existe en Estados Unidos, si sales, solo y en tu condición, podrías perderte, además, ¿siquiera recuerdas como conducir? ¿Cómo vas a ir hasta la ciudad? ¿Y en que auto?" preguntó, cada vez que decía algún argumento más, le parecía mas absurda la idea.

-"No sería en ningún auto" dijo Edward, "Patrick me ha dicho que existen transportes públicos" agregó muy plagado de sí mismo.

Isabella soltó una carcajada, una ENORME carcajada, Edward la vio subiendo una ceja, sin entender de qué se reía.

-"¿Qué es lo gracioso?" preguntó inocentemente, después de todo lo que decía era verdad, él mismo se había subido a esos buses he ido a la ciudad muchas veces.

-"¿Tú?" preguntó Isabella señalándolo "¿tú?" repitió "Edward Anthony Cullen" completó "el hombre que me juró cuando compró su primer auto, que jamás volvería a pisar el subterráneo o un bus para ir a cualquier sito" dijo y se enderezó un poco aun con la risita burlona en el rostro "el mismo Edward que hasta para ir a la esquina, sacaba su flamante deportivo, ESE mismo Edward ¿me está diciendo que siquiera piensa en tomar un bus?"

Edward se quedó en silencio un segundo, mientras ella sacudía la cabeza con la misma expresión burlona y repetía bus como su fuera una palabra comiquísima.

-"Lamento interrumpirte" le dijo cuando considero que ya era suficiente de su risa, Bella interrumpió instantáneamente su risa "pero es obvio que no soy ESE mismo Edward del que hablas" completó con voz increíblemente seria, Bella entendió que había sido grosera.

-"Oye, no lo tomes a mal" dijo levantando sus manos en señal de tregua "sólo que me parece increíble que siquiera pienses en eso, simplemente no va contigo" dijo encogiéndose de hombros.

-"Isabella" dijo él tomándose la nariz con los dedos de su mano derecha "no tengo idea de que va conmigo" ella se tensó un poco.

-"Oye, no, no lo tomes a mal, disculpa, no, no estaba pensando" dijo en un tono sumamente apenado, Edward sacudió la cabeza.

-"No te preocupes, ya estoy acostumbrado" dijo encaminándose al jardín, definitivamente hubiese sido mejor idea ir allí desde que lo tenía planeado, fue un error tratar de comenzar una conversación con Isabella.

-"¿Qué quieres decir con eso?" preguntó ella un tanto molesta antes de que él terminara de abrir la puerta.

-"Nada"

-"¡Edward!" llamó molesta, él se giró lentamente.

-"Simplemente que no te preocupes por no pensar en mi condición, ya estoy acostumbrado"

-"Disculpa si no estoy preguntándote cada cinco minutos de que va tu nueva vida" dijo ella levantando sus manos, "te recuerdo que soy yo la que trabaja" dijo altanera "te recuerdo que soy yo la que le paga a tu flamante psiquiatra una pequeña fortuna ¡para que tú te cures!" dijo exasperada, Edward no se había movido un sólo centímetro, simplemente la escuchaba, aun con la mano en la manija de la puerta que daba al patio trasero, mientras ella sacaba todo lo que tenía por dentro.

-"Y Parker en vez de terminar de arreglarte, lo que hace es ¡ponerte ideas absurdas en la cabeza!" dijo dando un manotón en el mesón "¿a quien se le ocurre que sería buena idea que salgas a la calle?" completó irónica.

Edward por primera vez desde que había llegado a su casa se adelantó hacia ella iracundo, dejó el café en la mesada y se le acercó muchísimo, Bella por primera vez se asustó y retrocedió un paso.

-"¡Y que demonios quieres que haga!" le dijo molesto, las palabras de Bella lo herían profundamente y ya se había cansado de su actitud.

-"Estoy solo ¿entiendes?" le dijo viéndola a los ojos "¡no tengo nada! ¡No sé nada! ¡Y tú estás demasiado ocupada!" ella fue a interrumpirlo y él no la dejó.

-"Si ya se, soy la peor carga que puedas tener, trabajas como una esclava por mi culpa" dijo sarcástico "me sé el discurso Isabella" ella abrió sus ojos impresionada.

-"Pero déjame decirte algo" agrego él aun furioso, sus ojos se veían increíblemente brillantes.

-"Patrick no está tratando de curarme" le dijo bajando un poco su tono "lamento informarte que no estoy enfermo" ella colocó sus ojos en blanco.

-"¿Ah no?" dijo irónica, él sacudió la cabeza.

-"No, no estoy enfermo" dijo y se separó de ella dos pasos abriendo sus brazos.

-"¿Y cómo llamas entonces a lo que tienes?" preguntó ella.

-"Es una condición" dijo él, ella colocó sus ojos en blanco, ya el tono de ambos había bajado bastante.

-"Es una condición" repitió él "porque no sabemos si pueda reversarse" completó en voz baja, ella sacudió la cabeza sorprendida.

-"¿De qué estás hablando?" preguntó en voz baja, Edward respiró profundo y botó el aire con lentitud.

-"Que Patrick me ha estado diciendo que debo aprender a hacer una nueva vida, desde cero" dijo hablando en voz baja "los casos de amnesia son impredecibles, puede que recupere la memoria con una noche de sueño, o con una emoción fuerte, o si me consigo con alguien que tuviera grabado en mi memoria, pero…" dijo e hizo una pausa.

-"Pero…" dijo ella en voz baja.

-"Pero eso no ha pasado, ya llevo tiempo en blanco, nada de lo que he visto me recuerda nada de ese Edward del que tú hablas" dijo viendo sus manos "Patrick me dice que empiece una vida nueva, sin esperar la anterior, porque puede que no regrese"

Bella se quedó en shock unos segundos, ¿Edward estaba hablándole enserio?

Él se devolvió de nuevo sobre sus pasos, yendo finalmente a la puerta del patio trasero, antes de salir le habló por encima de su hombro.

-"La verdad no creo que recupere la memoria Isabella" dijo y salió cerrando tras él, era su primera discusión con su esposa y eso lo había hecho sentir bastante mal.

Bella se quedó en la cocina, estupefacta, no sabía cómo reaccionar, se suponía que Edward regresaría en algún momento, que el infierno que era su casa y su relación regresaría, simplemente estaban en unas vacaciones por llamarlo de alguna manera.

Pero nadie, absolutamente nadie, le había dicho que existía la posibilidad de que Edward quedara en blanco, ¿cómo podía reaccionar a eso? ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Cómo iba a seguir este matrimonio, si uno de sus principales integrantes no era el mismo?

¿Cómo iba a explicarle a este Edward que ellos se odiaban? Que el matrimonio era una fachada por cinco años más, cuando por fin ambos tendrían la posibilidad de divorciarse y de por fin vivir en paz.

¿Cómo le explicaba que ella no tenía nada que ver con él? ¿Qué los trabajos de ambos eran independientes y que si él no sabía cómo era su rutina en la cocina, ella sabia menos de su negocio de finanzas?

¿Tenía que informarle a la empresa de Edward de su incapacidad? ¿Cómo iban a tratar este asunto los directivos nuevos?

Entonces parpadeó, entendiendo que había algo mucho más importante que todas las cosas en las que había pensado.

Su familia.

Los Cullen…

Iba a tener que hablar con ellos, iba a tener que informarles a ellos, a su hija, su mamá.

El repique de su celular la hizo salir de sus cavilaciones, se colocó de pie, sin recordar muy bien cuando se había sentado, fue hasta la cocina y tomó el teléfono de su bolso, era un mensaje de texto, sólo decía 3 palabras.

Te estoy esperando.

J.

Bella sacudió la cabeza y subió a su habitación, era preferible que no pensara en esa cantidad de cosas en este momento, necesitaba distraerse un poco y después de todo hoy era lunes.

Por otro lado, Jacob arreglaba todo para su encuentro con Bella.

Se había demorado un poco, ella normalmente llegaba temprano a su casa, pero hoy se había visto en la necesidad de mandarle un texto, indicándole que lo tenía esperando, Jacob tenía todo preparado, la cama estaba con sabanas limpias, el apartamento estaba recogido, él estaba duchado, afeitado y realmente listo para la acción.

Hoy le cobraría con creces el hecho de que lo hubiera dejado la noche anterior limpiando la cocina del restaurante, además que el ofrecimiento de Jessica aun no se le salía de la cabeza, dejándolo realmente ansioso de tener contacto con el sexo opuesto.

Estaba muy expectante, el New Yorker había publicado una crítica muy buena del restaurante y sabia que Bella iba a querer celebrar de la mejor manera que ellos sabían hacerlo.

De sólo imaginar que pasarían todo el día, teniendo maravillosamente sexo hizo que los bellos de la nuca se le crisparan, acompañado de un estremecimiento que le recorrió toda la espina dorsal.

Pero tuvo que aguantarse esa sensación y ese estremecimiento por horas, Jacob había colocado un poco de música conectando su iPod a las cornetas, mientras calentaba un poco de comida, odiaba comer en completo silencio, para cuando terminó de comer algo, Bella se dignó a aparecer en su departamento, se colocó de pie violentamente yendo a la puerta.

-"¿¡Por qué demonios tardaste tanto!" le reclamó en lo que entró, Bella venía dispersa, lo vio con el ceño fruncido sin entender que era lo que le preguntaba.

-"¿Ah?" dijo despojándose de su abrigo y de su bufanda, había caminado un poco por la ciudad y estaban a punto de entrar en otoño, por lo que hacía un poco de frio.

-"Bella, llevo esperándote horas" dijo Jacob tomando el abrigo de sus manos "Te escribí un mensaje, ¿qué demonios te paso?" preguntó, ella sacudió la cabeza.

-"Te leí" dijo refiriéndose al mensaje "pero, necesitaba un poco de aire" dijo sacudiendo la cabeza, aun no se encontraba del todo centrada.

-"¿Te pasa algo?" preguntó Jacob, ya estaban en la sala del pequeño apartamento, habían dejado el abrigo y la bufanda de ella en el sofá de sala, él llevaba un suéter cuello en V de color blanco y unos jeans descolorados, tenía unas botas negras de trenzas desamarradas que se mostraban por encima de sus jeans.

-"Nada" dijo ella sacudiendo la cabeza, ni siquiera le había dado un beso a Jacob o lo había visto, eso no era buena señal, sin embargo Jacob no entendió la actitud de su amante, él estaba en otro mundo, él estaba ansioso por saldar cuentas.

Bella sintió entonces las manos de él en su cintura, girándola para que quedaran frente a frente, Jacob la apretó contra sí y bajó por sus labios, Bella siguió sus movimientos torpemente.

-"Espera, espera" le dijo ella apoyando las manos en sus hombros separándose de él un poco, Jacob la vio con una ceja levantada, "¿Tienes vino?" le preguntó, él mejoro su actitud y la separó un poco de su pecho.

-"Por supuesto" le dijo y la dejó sola mientras iba a la cocina, Bella se sentó en el sofá enterrando su rostro entre sus palmas, estaba demasiado dispersa hoy, pensaba que al ver a Jacob todo iba a terminar, todos sus problemas se iban a separar momentáneamente de su cabeza.

Pero ahí estaba, sin poder sacarse las palabras de Edward de la cabeza y sin saber cómo enfrentar lo que vendría si todo lo que le había dicho resultaba ser cierto.

Jacob se apareció a los pocos minutos con dos copas y una botella de vino tinto, sirvió una sola extendiéndosela a ella, Bella en cambio tomó la botella y se la llevó a los labios dando un largo y profundo trago, Jacob la vio con ojos desorbitados, sin embargo mantuvo una sonrisa en sus labios mientras él vaciaba entonces la copa.

-"Estas estresada" le dijo sentándose a su lado, masajeándole un poco los hombros, ella ronroneó un poco y dio un Ujum cómo respuesta, Jacob siguió masajeándole los hombros mientras ella daba tragos esporádicos a la botella de vino tinto que aun mantenía en sus manos.

-"¿Leíste el New Yorker?" preguntó él mientras le daba un beso furtivo en la piel, ella asintió con ojos cerrados.

-"Sí, lo leí" dijo en voz baja, Jacob depositó otro beso un poco más largo en su hombro.

-"¿No crees que debemos celebrar?" preguntó en voz baja subiendo por su cuello, ella se encogió de hombros.

-"La verdad no tengo ganas de nada"

Jacob colocó sus ojos en blanco, de las cornetas donde tenía conectado el iPod empezó a sonar una canción moderna y muy buena, Jacob se separó por completo de ella con una idea en la cabeza.

-"Linda" le dijo colocándose de pie frente a ella "hoy yo tengo ánimos y ganas por los dos, así que déjame ponerte en la onda" tomó el pequeño control de las cornetas y le subió el volumen a la canción.

-"Give me Everything tonight" dijo alzando sus cejas en una mueca picara.

Bella a su pesar rió sacudiendo la cabeza.

-"Lobo, ¿qué estás haciendo?" preguntó riendo mientras escuchaba la letra de la canción y Jacob empezaba a moverse al ritmo de la misma.

-"Shh" le dijo él colocándose un dedo contra sus propios labios, mientras lentamente movía sus caderas al ritmo de la música.

Bella siguió con su sonrisa viendo divertida como Jacob le dedicaba un baile bastante sensual, primero se despojó de sus botas lanzándolas a algún espacio de la sala, él detuvo sus movimientos tan sólo un segundo, sólo para dedicarle una mirada traviesa mientras tomaba los límites de su suéter y lo sacaba por su cabeza.

Bella mordió su labio viendo como Jacob apretaba mas sus abdominales haciendo que los cuadritos en ellos se marcaran casi con precisión clínica.

Jacob estiró su mano hacia ella, Bella la tomó y él la halo hacia ella, seduciéndola con el baile.

Bella rió divertida al ver como Jacob le cantaba y levantaba sus cejas refiriéndose a lo que decía la canción, poco a poco ella se fue desconectando, el alcohol y Jacob lograron que ella se olvidara de sus líos mentales.

Bella levantó sus brazos bailando entonces con él, Jacob supo que había hecho un buen trabajo cuando ella empezó a tocarle el pecho, dibujando y besando cortamente su torso, él la tomo del cabello y la apretó un poco mas contra él, Bella uso sus dientes y Jacob tembló de pies a cabeza, por fin ella empezaba a mostrar un poco mas de interés.

Jacob fue a los botones de la blusa de ella y los abrió con premura, los últimos dos los arrancó, ella lo vio recriminándole pero él no le hizo mucho caso, trabó su mano en la nuca de ella y la atrajó hacia sus labios con rudeza.

-"Jacob, Lobo, con calma" le dijo ella mientras él devoraba con lengua y dientes la piel de su pecho.

-"Me vas a dejar marcas, cálmate" le pidió ella halándolo del cabello, Jacob se separó de su piel y la vio a los ojos, ella vio con asombro las sombras brillantes que recorrían sus pupilas, tenía mucho tiempo que no veía a Jacob tan excitado, tímidamente le colocó una mano en la mejilla.

-"¿Por qué estas así?" le preguntó en voz baja, él emitió un gruñido bajo, no contestó, la apretó por la cintura y la colocó guindando sobre su hombro, como si fuera una presa o un saco gigante, ella se quejo sacudiéndose un poco.

-"Jacob por amor a Dios, ¡bájame!" gritó, pero él apretó su agarre en las piernas de ella y caminó hasta la habitación del fondo y literalmente la lanzó sobre la cama.

Bella no estaba asustada por la repentina ferocidad de Jacob, ella y él a veces jugaban rudo, pero hoy ella no había dado indicios de querer jugar así, por lo que no entendía su repentina fiereza.

Ella se retiró empujándose con los pies hasta las almohadas en la cama, él la vio y Bella recordó los reportajes de depredadores de Animal Planet.

-"Jacob" llamó ella en voz baja, estaba en sujetadores blancos y sus jeans, se había quitado sus zapatos deportivos al entrar.

-"Shh" le dijo él colocando un dedo sobre sus labios "olvídate de todo" le dijo apoyando una rodilla en el colchón, la haló fuertemente por la pierna y la posiciono bajo él.

-"Hoy no eres tú" le dijo Jacob con voz grave "hoy no eres la chef del Craw, no eres mi jefa" dijo bajando por un beso furtivo "no tienes vida apartando esta cama, apartando mis manos" dijo recorriendo con una de ellas su pecho "no tienes nada, estás en blanco" le dijo, Bella cerró sus ojos cuando él la beso en los labios profundamente.

-"Hoy estas en blanco" repitió, "no hay recuerdos, no hay consecuencias"

Eso la encendió, pero no de la manera que ninguno de los dos hubiera querido, Bella recordó amargamente que Edward le había dicho hacia unas pocas horas casi las mismas palabras, que no tenía recuerdos de ningún tipo, su conciencia y sus inconvenientes llegaron a ella como la ola de un tsunami.

Bella se retorció debajo de él intentando incorporarse, Jacob la vio realmente exasperado.

-"¡Qué diablos sucede contigo hoy!" le reclamó fuertemente apartándose, Bella se sentó en el borde de la cama, la música aun seguía sonando en la sala, ella trató de ignorarla enterrando la cara en sus palmas, Jacob se arrodilló detrás de ella y dándole un beso en el cuello le dijo al oído.

-"¿Podrías por favor dejarte llevar, dejar de pensar y acostarte conmigo?" le pidió, ella no le hizo caso a sus palabras tan poco educadas y no le contestó, él bajó una de sus manos hasta el escote de su sujetador, apretando tan solo un poco uno de sus senos por encima de la tela, ella colocó su mano encima de la de él.

-"¿Podríamos no acostarnos hoy?" le pidió ella en voz baja, Jacob paralizó sus caricias y dio una carcajada corta.

-"¿Estás bromeando verdad?" le dijo, inclinándose un poco para poder verla, ella se giró quedando frente a él, viéndolo a los ojos, el resopló colocándolos en blanco.

-"No, no estás bromeando" dijo dejándose caer en las almohadas, ella negó con la cabeza.

-"Lo siento" dijo "tengo la cabeza en otra parte, no… no tengo ganas" dijo hablando bajito, Jacob la vio levantando sus cejas.

-"¿Y mis ganas no cuentan?" preguntó irónico, ella colocó una mano contra su pecho.

-"Lo siento" dijo en voz baja "pensé que al verte sería como siempre, pero estoy en otra parte"

Se quedaron en silencio, en condiciones normales Jacob hubiera preguntado que le sucedía, pero hoy estaba simplemente cabreado, se suponía que para este momento no deberían estar hablando, por lo menos no palabras coherentes.

Jacob resopló realmente exasperado, se colocó de pie y fue hasta la sala, cuando Bella escuchó que había apagado la música caminó lentamente hacía él.

-"Jake, es que mi…" dijo y lo pensó un segundo, necesitaba contarle a alguien lo que sucedía en su casa, ella no quería involucrar a nadie en su vida personal, pero necesitaba con premura conversar lo que le sucedía con Edward a alguien y aunque Jacob no era el más indicado respiró profundo e intentó continuar, Jacob levantó una mano haciéndola callar, tomando la botella de vino que ella había dejado en la mesa del centro dándole un trago a pico de botella, Bella esperó paciente a que él terminara de beber.

-"No quiero saber cuentos de tu marido" dijo Jacob al bajar la botella, ella caminó hasta él.

-"Lobo, quiero contarte, necesito hablarlo con alguien" le dijo casi decidida a contarle lo que le sucedía, él dio un paso hacia atrás levantando su mano libre.

-"No me interesa" dijo sin ninguna delicadeza, Bella lo vio subiendo sus cejas.

-"¿Tu y yo tenemos un trato recuerdas?" dijo él empezando a verse realmente molesto "nada de problemas ni de cuentos, sé que eres casada" dijo colocando sus ojos en blanco "pero hasta ahí, no me interesa los problemas existenciales con tu marido, no sé cómo se llama, si te acuestas o no con él, si sabe de mi existencia o si estas por divorciarte" dijo cada vez más molesto "¡entiendes que no me importa!" agregó, haciendo que ella diera un brinquito "no me interesa, tu vienes aquí para que ambos podamos drenar de alguna manera, no soy tu pañuelo de lagrimas Bella, no soy tu confidente, soy simplemente ¡el tipo que te coge 2 veces por semana!"

-"¡Jacob!" gritó ella indignada, él colocó sus ojos en blanco.

-"No te hagas la ofendida, no te queda bien" le dijo sacudiendo la cabeza "componte Bella, vienes aquí para lo de siempre, no me cambies los planes, así que si no vamos al cuarto a tener sexo, lárgate, no me interesan visitas de despecho, no tengo ánimos para eso"

Bella lo vio realmente furiosa, no tenía que ser tan bruto, se sentó con furia en el sofá colocándose sus tenis, él le lanzó la camisa que había traído puesta, Bella se la colocó resoplando por los botones que él había roto, Jacob se dejó caer en una de las sillas mientras ella se colocaba su abrigo y se disponía a salir.

-"No tienes que ser tan salvaje y bruto" le dijo ella antes de salir del departamento "sólo quería hablar un poco" dijo abriendo la puerta, Jacob colocó sus ojos en blanco.

-"Tú fuiste la que pusiste las reglas desde un principio, nunca quisiste hablar, ahora no te molestes porque no te quiero oír, sólo sigo tus reglas, como siempre, Chef" Bella entrecerró sus ojos viéndolo con furia, salió batiendo la puerta tras ella, Jacob vio con rabia la puerta cerrada, luego recostó la cabeza al espaldar de la silla.

-"Esto no era lo que esperaba" dijo, bajó la vista al centro de su cuerpo y resopló.

-"No era lo que esperábamos en lo absoluto" dijo hablando con su anatomía, giró la cabeza a la derecha y divisó su celular en la repisa de uno de sus muebles, se levantó, lo tomó y buscó un numero en los contactos, lo pensó un segundo y marcó, después de la discusión con Bella sabía que le iba a costar mucho volver a estar con ella y de verdad, verdad necesitaba desahogarse.

-"¿Bueno?" dijo una voz femenina y un tanto chillona al otro lado de la línea.

-"Hey, es Jacob" dijo él cerrando sus ojos, Isabella lo iba a matar si se enteraba, pero en este momento estaba muy molesto con ella y le importaba poco lo que pensara.

Después de caminar en la ciudad y de dar vueltas como loca en el auto, Bella se encaminó a su casa casi al final de la tarde, en vez de tocar la bocina como siempre a esta hora los lunes, se bajó del auto, subiendo directamente a su habitación, necesitaba cambiarse la camisa, se quitó el abrigo lanzándolo en su cama para meterse en su vestier para tomar una franela nueva, vio casi con rabia la que Jacob había roto, hizo un montón de tela y la arrojó con furia en el cesto de la basura.

¿Cómo se le ocurría hablarle de esa manera? ¿Cómo podía haberla tratado tan mal?

Era cierto que la relación de ellos era puramente física, pero de vez en cuando ellos hablaban, no eran animales de puro sexo.

-"¡Aggg!" gritó Bella exasperada en su habitación apretando sus puños, hoy había sido un terrible día, no tenía ganas de estar en ningún lugar, quería literalmente desaparecer.

Pero no podía, debía llevar a su incapacitado marido al psiquiatra, dar vueltas por dos horas en cualquiera lugar y después irlo a buscar, resopló colocando sus ojos en blanco, este día parecía interminable.

-"¡Edward!" llamó desde su cuarto, ya se había colocado la camisa nueva, vio el reloj de su pared y tenían el tiempo justo para ir al consultorio del Dr. Parker.

-"¡Edward!" gritó de nuevo bajando las escaleras.

¡Genial! Dijo para sus adentros, ¿dónde demonios se había metido Edward?

-"Edward, tienes consulta con el Dr. Parker ¿lo olvidaste?" preguntó en voz alta, para luego colocar los ojos en blanco de lo retórica que se oyó la pregunta.

-"¡Edward!" gritó de nuevo en el medio de la sala, lo llamó también hacia el jardín trasero, nadie contestó, frunció el ceño, esto no era, ni por asomo algo normal, giró 360° en su sala y en la mesa de la entrada, donde reposaba un jarrón con flores silvestres que Antonia cambiaba cada semana, había un papel doblado a la mitad que rezaba su nombre.

Bella caminó hasta el desdoblándolo, cuando leyó la nota sintió que sus orejas se le iban a desprender de la rabia.

Salí a caminar un rato y luego voy al consultorio de Patrick por mí mismo.

Nos vemos después.

Edward.

Bella literalmente gritó de la furia, ¿es que todos se habían puesto de acuerdo el día de hoy para hacerlo especialmente miserable?

Se devolvió sobre sus pasos y fue hasta la puerta, tomando un abrigo nuevo del armario y las llaves del auto, pudiera ser que estuviera furiosa, pero de sólo pensar en Edward solo y desvalido en la calle, la llenó de angustia, podría no soportarlo pero, ¡él era el padre de su hija por Dios santísimo!

Bufó aun furiosa mientras arrancaba el auto y avanzaba por las calles no tan concurridas de los suburbios, hasta llegar a las atestadas de la ciudad.

Llegó en tiempo record al edificio donde funcionaba el consultorio del flamante Dr. Patrick Parker, ya la rabia que podía sentir porque Edward se hubiera marchado solo, fue mermando, dándole paso a una actitud bastante ansiosa, durante el recorrido, Bella no dejaba de ver a todas las esquinas, a ver si lo encontraba, a ver si estaba perdido en alguna esquina, ya estaba realmente asustada de que algo le pudiera haber pasado, estaba tan, pero, tan ansiosa por Edward, que había olvidado por completo su discusión de hacía algunas horas con Jacob.

Evidentemente no lo encontró vagando por las calles, silenciosamente rogaba para que estuviera en la sala de esperas del consultorio, su corazón latía muy rápido y las palmas de sus manos empezaban a traspirar, para cuando el ascensor terminó su lento recorrido y por fin entró en el área de espera del consultorio, se fijó que no había nadie más que la secretaria del doctor, Bella la recordó vagamente de la primera vez que había traído a Edward por recomendación del doctor que lo atendió en la clínica cuando tuvo el accidente.

-"Buenas tardes" dijo la chica bastante común de cabello negro y ojos iguales detrás del estante de madera de pino.

-"¿Edward Cullen?" preguntó levantando sus cejas levemente, sin contestar al saludo educado de la chica, esta la vio con ojos sorprendidos y tecleó en la computadora, mientras Bella colocaba sus ojos en blanco por su lentitud.

-"Su consulta es en 20 minutos, no ha llegado todavía" contestó la chica en voz educada.

-"¡Cómo que no ha llegado!" gritó Bella, perdiendo su compostura y haciendo que la chica tras el escritorio diera un pequeño sobresalto.

-"Sra. No, no ha llegado, ¿usted quién es?" preguntó manteniendo la voz calma, Bella colocó sus ojos en blanco.

-"¡Que quien soy!" dijo molesta levantando ligeramente sus brazos "no importa quién demonios soy, si a Edward le sucede algo, ¡él!" dijo señalando la puerta del consultorio "¡él será el único responsable!" dijo refiriéndose al psiquiatra.

La puerta del consultorio se abrió dándole paso a una mujer de mediana edad con un vestido floreado, Bella se quedó en silencio un segundo, detrás de ella un hombre robusto de unos 50 años de edad bastante más alto que Bella, de cabello gris y muy abundante se abrió paso a la sala de espera del consultorio.

-"Te veo entonces la semana próxima Joan" le dijo a la mujer del vestido floreado, Bella inmediatamente se quedó en silencio, ese hombre trasmitía mucho respeto y una tranquilidad que le resultaba abrumadora.

La mujer se despidió con un apretón de manos mientras se dirigía al escritorio de la secretaria a pagar la consulta, Patrick reparó entonces en Isabella.

-"Dr." Llamó su secretaria "la Sra. Estaba buscando…"

-"A Edward" dijo Patrick con una media sonrisa "creo que todo el piso escucho a quien buscaba" Bella sintió enrojecerse de la vergüenza.

-"Isabella, ¿cómo te encuentras?" preguntó educadamente extendiéndole una mano, como si se vieran con regularidad, cuando la verdad era que Bella había apenas visto al Dr. El día de la primera consulta de Edward, que se había empeñado en que ella lo acompañara hasta el consultorio, Bella reaccionó un poco tarde pero estrechó la mano.

-"Bien, ¿cómo le va Dr. Parker?" dijo en voz baja.

-"Muy bien, pero llámame Patrick, estoy seguro no tendrás problema ¿verdad?" dijo con una sonrisa tranquilizadora, Bella asintió como si fuera presa de un hechizo.

-"¿Por qué no pasas al consultorio?" le pidió extendiendo una mano hacia la puerta que todavía permanecía abierta "conversemos un poco mientras esperemos a que llegue Edward" agregó mientras veía el reloj en su muñeca.

Bella no había olvidado por qué era que estaba tan molesta, pero la actitud de Patrick le impedía explotar como le hubiera gustado hacerlo.

-"¿Quieres algo de tomar?" preguntó Patrick sentándose en su poltrona de cuero, y señalando gentilmente a la mesa que se encontraba frente a él con una jarra y algunos vasos, ella negó manteniéndose de pie, Patrick dio una pequeña carcajada.

-"Puedes sentarte Isabella, no va a pasar nada" Bella dobló sus rodillas y se sentó lo mas derecha e incómoda posible en una de las esquinas del diván que el psiquiatra mantenía para sus pacientes, el estar ahí, la consternaba un poco.

-"Tu me dirás" dijo Patrick dando un sorbo de agua de un vaso que se había servido.

-"¿Yo?" preguntó Bella "yo… yo no tengo nada que decir" dijo en voz baja, ¿sería que el doctor se había confundido? Ella no era su paciente.

-"Me pareció escuchar que si algo le pasaba a tu esposo el único culpable era yo, me gustaría que me expliques por qué piensas que yo sería el responsable" dijo demasiado calmado dando otro sorbo de agua, Bella bajó la vista a sus manos, palideciendo un poco.

-"Yo… Este… Yo no, no quise decir eso" dijo balbuceando.

-"¿Entonces eso no fue lo que oí?" preguntó Patrick, ella colocó sus ojos en blanco.

-"Si, bueno, si fue lo que dije… pero no me refería a que iba a acusarlo si algo le pasaba a Edward, sólo… Sólo quería saber si estaba aquí, él nunca sale y me dejó sólo una estúpida nota" dijo sacándola del bolsillo de su abrigo, extendiéndosela al doctor que dejó el vaso en la pequeña mesa y se estiró tomando el pedazo de papel de las manos de ella.

-"Así que estabas preocupada por tu esposo" dijo Patrick al leer la nota, Bella negó dando un bufido al aire mientras se encogía de hombros, pero él continuo conversando "crees que fue una locura que le haya dicho que saliera a la calle para que la conociera poco a poco, ¿no lo crees capaz de defenderse?" preguntó, ella lo pensó un segundo, luego relajó un poco su postura destensando sus hombros.

-"No pienso eso" dijo en voz baja "si alguien es capaz de cualquier cosa, ese es Edward" dijo con labios apretados, Patrick disimuló una sonrisa y le devolvió la nota.

-"Entonces ¿cuál es el problema?" preguntó dulcemente.

Bella respiró profundo antes de contestar.

-"No puedo vivir así" dijo "Edward y yo teníamos unos parámetros, un método de convivencia, él no se metía en mis asuntos y yo no me inmiscuía en los suyos, pero…. Ahora todo es diferente, él es diferente, no puedo vivir preocupándome eternamente por él, o sintiéndome mal si no me preocupo, tengo trabajo, cosas, asuntos pendientes y no puedo simplemente servirle de niñera" dijo exasperada, Patrick se quedó en silencio escuchado todas sus palabras.

-"Isabella" dijo después de que ella se desahogó, se colocó de pie y le sirvió un poco de agua extendiéndosela, ella la tomó y vació el vaso a regañadientas, al darle una probada lo acabó, no sabía que estaba tan sedienta.

-"Es normal que te preocupes por tu esposo" comenzó, ella casi se ahoga cuando fue a refutar, pero él levanto una de sus manos haciéndola callar.

-"Pero debes entender algo" dijo sentándose frente a ella nuevamente "Edward no es Renessme" dijo haciendo que Bella abriera los ojos desmesuradamente "Edward no es tu hijo" continuó Patrick, "no puedes querer manejarlo como pudieras hacerlo con tu niña, no puedes querer saber donde está las 24 horas" Bella colocó sus ojos en blanco.

-"Yo no lo monitoreo las 24 horas" dijo jactándose de que no lo trataba como si fuera su hijo.

-"No, no lo monitoreas, porque sabes o crees que está en tu casa las 24 horas del día" Bella lo vio sorprendida a los ojos, sacudió la cabeza.

-"Eso absurdo doctor" dijo enderezándose un poco "no es que me preocupe o no por Edward, sólo digo que mientras se cura, no puede salir por la ciudad como si la conociera, usted y yo sabemos que Nueva York es sumamente peligrosa"

-"Deberías tenerle más confianza a tu esposo, además te recuerdo un detalle, Edward no está enfermo Isabella" dijo Patrick dulcemente, ella colocó sus ojos en blanco.

-"Seh, seh" dijo con desdén "ese cuento ya lo escuché" completó, "pero enfermo o no, sabe que lo que digo es verdad" dijo de vuelta a su estado exasperado.

-"¿Y qué pasaría si te dijera que Edward tiene semanas saliendo de casa mientras tu trabajas?" preguntó haciendo que ella casi palideciera, Bella abrió su boca pero ninguna palabra salió, Patrick dio una sonrisita de suficiencia.

-"¿Podrías intentar convencerme de nuevo que esa expresión y tu actitud desde que llegaste al consultorio no es preocuparte por Edward?"

Bella se quedó sin palabras.

Un leve pitido en el teléfono hizo que Patrick se levantara de su silla para ir al escritorio, Bella aun continuaba pensativa, no escuchó las palabras que dijo el doctor por la línea, solo parpadeó cuando este se volvió a sentar frente a ella.

-"Edward llegó, mi secretaria me dice que se ve sano y salvo, ¿eso te tranquiza?" preguntó, ella frunció el ceño y abrió su boca para negar, pero no dijo nada, Patrick mantuvo su expresión divertida.

-"La consulta de él comienza en tan solo un par de minutos, ¿quieres esperarnos afuera? o ¿prefieres una consulta con ambos? apuesto que a Edward le gustaría"

Bella se colocó de pie, pestañando.

-"No, mejor espero afuera" dijo, Patrick asintió educadamente y la escoltó a la puerta.

-"Cuando necesites hablar o cualquier cosa, estoy a la orden" le dijo antes de abrir, ella asintió torpemente.

-"Quiero que me hagas un favor Isabella" agregó Patrick en voz baja, "piensa esto…" dijo haciendo una pausa "si fueras tú la que estuviera en la situación de Edward…" dijo viéndola a los ojos "¿no te gustaría saber que puedes contar con él?"

-"Pero.. Yo… él, él sabe que… Además, él y yo, nunca, quiero decir, no, somos…" Bella estaba balbuceando.

-"Isabella" dijo llamando su atención nuevamente "no porque antes te llevaras mal con él, debes llevarte así ahora" ella parpadeó extrañada.

-"¿Cómo sabe que nos llevábamos mal?" preguntó en voz baja.

-"No soy adivino, pero soy buen psiquiatra" dijo guiñándole un ojo, "y recuerda algo" le dijo en voz baja para concluir "no es malo que te preocupes por él"

Bella ya no tenía como refutar esa declaración, por lo que asintió muy apenada, saliendo finalmente por la puerta del consultorio, sólo para encontrarse con la mirada estupefacta de su esposo (sano y salvo) en la sala de esperas.