HOLA! Gracias por los maravillosos reviews, espero que este capítulo les guste :D intento dar una visión algo profunda a la amistad de Rosie y Scorpy jeje, de ahí que tenga muchos flashback esta historia. Mando un saludote a , myflights, Emiita, SangoNW, Nennylu Jny, y jjaacckkyy por agregar este fic a sus alertoas y/o favoritos. Y un abrazo para B. Vi ( a quien sigo sinpoder responder directamente), lizzie rodriguez, Emiita, diane potter, alastor82, Linda Tonks por sus reviews, si alguien de ustedes no recibió respuesta, culpen a mi ineternet que ha estado de odioso durante casi un mes. Disculpen, ahora sí, a petición de Linda Tonks, pondré las imágenes de Rose y Hugo Weasley, espero más feedback con respecto a los otros personajes, mismos que iré publicando en mi perfil de fanficition, en cuanto mi conexión me lo permita jeje (recuerden sólo eliminen los espacios y voilá)

Rose, http : / / tiny . cc / 977kv

Hugo, http : / tiny . cc / ia64b

También Fred y Roxanne

Fred, http : / tiny . cc / gzy71

Roxanne, la imagino un poco más joven jeje http : / tiny . cc / 3ez8c

Sin más el séptimo capítulo :D


¡ROSE MARY WEASLEY! —resonó la voz de Ron Weasley en el recibidor.

¡Granger! —gritó su mamá, su voz se escuchaba lejana.

¡Sí, Granger, también! Quisiera que me explicaras por qué demonios…

¡Ronald!

Recibí una carta de James diciéndome que habías quedado en Slytherin.

El vociferador permaneció en silencio unos segundos, Rose parpadeó confundida, eso había sido muy poco para un vociferador de la familia Weasley, a lo largo de los años había escuchado algunos de la abuela y de la tía Ginny. Si eso era todo, Rose no debió salir del Gran Comedor corriendo. Estaba esperando ese vociferador, ella no había tenido el valor de escribirle a sus padres, ni siquiera dos semanas después de la ceremonia de selección, cuando James y Fred se enteraron, el primero envió una carta con las noticias.

¡No pienses ni por un segundo que tu madre y yo estamos contentos con la manera en que nos llegó la noticia! —de repente continuó la voz de Ron.

Rose, cariño —era Hermione, conciliadora como siempre —,lo que tu padre quiere decir es que no debías ocultarlo, estaremos orgullosos de ti, no importa lo que pase.

Aún así debes patear el académico trasero del niño Malfoy.

¡Ronald!

Así terminó el vociferador. Rose volteó a ver a sus dos amigos rubios y se encogió de hombros. —No patearé nada tuyo, — aclaró Rose mientras Scorpius la evaluaba con la mirada.


Por fin era sábado, Rose estaba en su habitación con Faith; la primera, bastante tranquila; la segunda volviéndose loca por lo "simple" del atuendo de Rose. La pelirroja, por sus parte, no creía que el asunto mereciera tanta atención; después de todo, sólo era una cita con Frank.

—¡Te pedirá que seas su novia y tú me dices que no es para tanto!

Rose gimió internamente ante la perspectiva de decirle que no, sabía que esa noche había sido su oportunidad para negarse a cualquier situación que implicara un mayor compromiso, pero no lo hizo y ahora estaba entre la espada y la pared. Si decía que no, Frank estaría devastado y sin lugar a dudas, los adultos se enterarían. Si decía que sí…no podía decir que sí.

—No escuchaste nada de lo que dije ¿verdad? — acusó la rubia. Rose suspiró.

—Perdóname pero no estoy segura de querer ser su novia.

—Obviamente, aunque si tus dudas tienen algo que ver con cierto amigo tuyo…

—¡Que no!

—Está bien, está bien. Pero déjame advertirte que chicos como Longbottom no hay en cualquier parte, pon a Scorpius como ejemplo— dijo Faith, observando detenidamente como el cuerpo de su amiga se tensaba, decidió presionarla aún más. —Se la pasa un día con una chica y luego con otra, él no está buscando algo ni medianamente serio como lo que podemos querer a esta edad, así como piensa él, piensa el noventa por ciento de la comunidad masculina de este colegio.

Sonrió cuando el semblante de Rose decayó. Caíste.


Brenda Hoven de Raveclaw, tenía una cita con el capitán del equipo de quidditch…de Slytherin. Hablando de unión entre las casas. Patricia Wagner había quedado con Gerard Smith… Y ellas eran de las pocas chicas que sabían combinar inteligencia con belleza, claro además de las Weasley-Potter. Suspiró, no tenía acompañante para un día en Hogsmeade, ni siquiera un Potter o un Weasley de los mil que estudiaban en Hogwarts. Aunque, siendo sinceros, sólo Louis, Albus y Hugo, de entre toda la masa de pelirrojos, algunos rubios, castaños y pelinegros, eran sus opciones de compañía; sin embargo, los tres tenían un día ocupado. Louis con alguna niñata tonta y vanidosa, ésas parecían las preferidas del rubio; Albus había tartamudeado sabrá Merlín que cosa con respecto a "no tener un cita" pero aún así "tener algo importante" que hacer en el pequeño pueblo; y Hugo, había decidido hacer caso omiso del consejo de Scorpius al invitar a Antolina Fioré a recorrer el mágico poblado…Lo que el Slytherin había traducido, sin equivocarse, como un "maravilloso recorrido por todos los callejones más oscuros y escondidos del pueblo para dejar que Fioré sea un ente físico a su antojo".

El Scorpius del presente tomó asiento en la mesa de Slytherin y justo antes de darle la primera mordida a su tostada con mermelada de fresa, vio a Rose entrar ataviada con un vestido azul, contrastante con su cabello rizado y hacía más énfasis en sus ojos que estaban enmarcados por una delgada línea negra. El rubio sólo se quedó ahí, con cara de idiota y sosteniendo la tostada a medio camino hacia su boca, ni siquiera notó que sus dedos se bañaban en melaza.

Quería decirle lo linda que lucía o como sus ojos asemejaban los zafiros que simbolizaban los puntos acumulados en el reloj de Ravenclaw, en lugar de eso metió las cuatro patas: —¿Así te irás a Hogsmeade?

—Oh, por supuesto que no, me he disfrazado para verte desayunar, —respondió Rose antes de tomar asiento.

El chico lució ofendido y lo exteriorizó con una agresiva mordida a su tostada, incluso antes de terminar de masticar el bocado, volvió a hablar: —Te vas a congelar.

—Bruja más inteligente de nuestro año — dijo Rose sarcásticamente. —Usé un encantamiento para mantenerme, em, tibia.

—Cuando tú lo dices suena ególatra —intervino Faith. —Eh, Scorp, se te cae la mermelada…mejor cierras la boca.

El comentario le valió a Gallager una mirada desdeñosa. Ella ignoró a su amigo y comenzó a desayunar.

—Entonces…Longbottom ¿es oficial?

Rose hizo una mueca y Scorpius sonrió con suficiencia: Rose no quería ir a esa cita o por lo menos la idea de algo oficial, como él lo había puesto, no le entusiasmaba y él lo sabía pues su amiga no expresaba el mayor de los entusiasmos por personas tan, por llamarlo de alguna manera, correctas. Rose era el tipo de chica que buscaba alguien que la hiciera reír, que se atreviera a retarla y al mismo tiempo aceptara los retos que ella imponía, la hija de Ronald Weasley nunca se comprometería con alguien que no cumpliera con todas sus expectativas y él lo sabía. Rose necesitaba, y anhelaba, a alguien que supusiera un cambio en una vida llena de expectativas, mismas que habían cambiado cuando Rose llegó a Hogwarts y en lugar de ser una princesa Gryffindor como el resto de sus primas, había terminado en Slytherin, prueba fehaciente de que ser diferente no era tan malo.

Scorpius lo sabía y lo comprendía, no porque así lo hubiese expresado la pelirroja, sino porque él la conocía y había observado ese brillo de satisfacción en sus ojos cada vez que alguien comentaba que no era bromista como su padre o una ávida lectora como su madre…cuando la gente se enteraba de que su casa era Slytherin y no Gryffindor, le agradaba no ser una de las Weasley, sino Rose, como sólo ella podía ser. Aunque de cuando en cuando, Scorpius también notaba que ser diferente la confundía y traía a la memoria del rubio una ocasión en segundo año cuando Rose le confesó "querer satisfacer a sus padres en algo". Algo aterrizó en el estómago de Scorpius, algo que le hizo preguntarse si la infección estomacal de Rose había sido contagiosa porque ahora él sentía algo en el estómago y tenía miedo de averiguar la razón.


—No fue tan malo, claro, —dijo Rose antes de completar la frase sarcásticamente —,si no cuentas el hecho de que tuvieron que coserme porque a mi madre se le ocurrió llevarme con un médico muggle

Frank rió de buena gana. —Bueno, era sólo un comentario, he sabido de jugadores que pierden la consciencia después de caerse de su escoba.

Rose entrecerró los ojos y bufó. —Ésos son jugadores profesionales que caen de metros de altura, yo estaba en el jardín de la Madriguera jugando Quidditch con Albus, a los siete….

Estaban caminando hacia la taberna que administraba la madre de Frank, Hanna Longbottom. Las Tres Escobas estaba rebosante de alumnos buscando refugio del frío decembrino que había incrementado gracias a la primera nevada una semana antes de esa visita. En cuanto llegaron al pub, Frank abrió la puerta para Rose quien gruñó internamente ante el gesto.

A pesar de que lo que su madre predicara –Habrá caballeros mientras existan damas, era uno de sus refranes favoritos –a la pelirroja le fastidiaba un poco que los hombres se portaran así. Ella podía tolerar que le regalaran flores o que le cedieran el abrigo en una fría tarde, pero cosas como abrir la puerta por ella o que cargasen su mochila…No tenía manera de explicarlo, simplemente le incomodaba.

Ignorando la leve molestia que la caballerosidad de Longbottom le había producido, se apresuró dentro el establecimiento y tomó asiento en una de las pocas mesas vacías que había. Estaban en la parte más alejada de la entrada y la Sra. Longbottom se apresuró hacia ellos. Le dirigió una mirada cómplice a su hijo después de haber saludado a Rose.

—Hablando de momentos vergonzosos…—dijo Frank antes de acercar sus silla un poco más a la de Rose. Ella sólo le respondió con una sonrisita tímida, poco característica de ella.

Pasaron unos minutos en silencio hasta que Frank sacó al tema las materias que Rose se examinaría en los E.X.T.A.S.I.S. en su séptimo año. —Pociones, Defensa contra las Artes Oscuras, Transformaciones, Encantamientos y estoy entre Aritmancia y Herbología.

—Así que quieres ser auror —,concluyó el chico, Rose asintió.

—¿Y tú, qué planes tienes para el mundo real?

Frank se encogió de hombros. —Ser medimago no estaría mal.

Después de que Hanna les sirviera dos cervezas de mantequilla, la charla continuó durante una hora, ambos brincaban entre temas desde el Quidditch hasta sus respectivas familias, Rose estaba pasando un buen rato, sólo conversando, pero comenzó a tensarse cuando Frank tomó su pálida mano que descansaba sobre la mesa, justo a un lado de su tarro casi vacío; resistió las ganas de retirarla y eso alentó al castaño que comenzó a masajear el dorso de la mano femenina mientras Rose se mortificaba aún más.

—Lo que dije la otra noche era en serio, — dijo cuando notó que la mirada de Rose se había clavado en sus manos. Tragó saliva ruidosamente. —Así que, Rose ¿quieres ser mi novia?

Por Merlín, Dumbledore y el tío Harry.


—Te lo ha pedido ¿cierto?

Rose estaba pálida y moría de frío, el encantamiento había desaparecido una hora antes de que regresaran al castillo. Frank le había ofrecido su abrigo, pero ella, aún incómoda con la situación, había preferido que sus labios se tornaran morados.

—Sí, lo hizo.

Faith entrecerró los ojos y la examinó de cerca. Inhaló aire de manera exagerada y le propinó un golpe en el brazo.

—Eso dejará un moretón.

—Nada se comparará con la herida que has dejado en el corazón de Frank.

Rose se sintió peor.