Disclaimer: Harry Potter, Crepúsculo, los magos, licántropos y vampiros, no me pertenecen son propiedad de sus respectivas autoras, este fic es mero entretenimiento, para matar el ocio nomas.
Advertencia: Ésta historia contiene spoilers o adelantos de la trama y final, de los libros de Harry Potter y la saga Crepúsculo, si no quieres saber no sigas leyendo.
Nota: Para esta historia algunos personajes de Harry Potter no han muerto y otros son algo OCC. Así como unos cuantos de Crepúsculo.
Como siempre primero a dar gracias y después a disfrutar la comida (xD así diria mi mamá).
Beaa.- Gracias por tus comentarios. Que bueno que te gusto eso de zagal. La verdad no sabía si era una buena broma, o no tenia nada que ver. Que decir del encantador pelirrojo, lo adoro, pero creo que me he pasado con el en este capi...y Seth, la verdad a mi también me sorprendió el que fuera aceptado en Hogwarts, pero si no fuera ¿que hariamos sin él?
Cassiopea.-Jejeje. Grax. Que mas quisiera yop, que hacerte caso y no parar de escribir, pero lamentablemente ya se me acabaron las vacaciones, y ahora aunque no quiera dejare un poco el teclado, u.U.
Andrea and Narturberd.- Wow, cuantos comentarios. ¡Gracias! Sabes me hiciste sentir un poco mal, yo como lectora a veces ni comento, y tu tuviste la dedicación de comentar cada capi, en verdad te lo agradezco. Así que siguiendo tu ejemplo, responderé a cada uno de tus comentarios, enumerándolos, para no hacerme bolas.
1. Wow, ¡Gracias! y que bueno que te guste el tema, la verdad cuando empece esta historia lo hice después de buscar un crossover que leer y no encontrar uno a mi gusto, así que me imagine a Edward con una varita y túnica negra (no muy difícil de imaginar después de ver a Robert Pattison como Cedric) y decidí escribir sobre ello. Y lo del juego de ajedrez, también es de lo que mas me a gustado, sin duda los Cullen son algo tramposos.
2. Si, Carlisle realmente se sorprendió. No todo los días vez a un compañero después de siglos de conocerse, y que no sea un vampiro. Y ese Dumbledore siempre tan confianzudo, que hacerle. xD
3. La verdad yo siempre he visto a Dumbledore como un papá Noe a dieta, es la viva imagen de la bondad. Y si, Renessme tiene magia, ¡pero no solo ella!
4.¡Jake X Nessie!
5. Todos juntos al castillo.
6 Bueno llegando al ultimo comentario, quiero reiterarte mi gratitud. No solo me diste animo con tu comentario (como me los dan todos lo reviews siempre) sino ademas me diste una brillante idea para la venganza, digo el castigo, contra el vampiro burlón y su sarcástica esposa, lo veras en este capi. Jeje respecto a lo de Ron, pues si fue muy obvio y tambien es muy obvio que siempre esta en el lugar y momento equivocado, pobre. Y Nessie si puede comer, eso es algo bueno para Jake ¿no crees?
Después de esto solo me resta decir que espero disfruten el capitulo, y disculpen algunos e(ho)rrores con respecto al espacio y tiempo de cuando se conocieron Carlisle y Dumbledore. Veran, según Carlisle, se conocieron hace mas de dos siglos en Oxford, pero esta despistada escritora acaba de darse cuenta que eso es imposible por una notable lógica, hace tanto tiempo nuestro querido mago aun no había nacido, siendo que nació en podríamos decir que el error se arregla cambiando el par de siglos por un siglo y cacho, pero ahí también vienen varios problemas, ahora con nuestro adorado vampiro. Según la vida de Dumbledore este se graduó de Howarts en 1900 y luego ocurrieron todas sus desgracias (mencionadas en las reliquias de la muerte), así que el momento oportuno para irse a Oxford sería después de esto y antes de aceptar el puesto de profesor de transformaciones en Hogwarts, entre 1900-1940 (aproximadamente), suponiendo que sea así, para ese entonces Carlisle ya había dejado de estudiar y había cruzado el océano en busca del nuevo mundo, todo esto para poder transformar a Edward en 1918. Así que lo único, y muy poco probable, sería: que después de la muerte de su hermana, y con todo su dolor a cuestas Dumbledore decidiera irse inmediatamente en 1904 quiza, a Oxford, para ese entonces sería probable que Carlisle aun estuviera en la facultad de medicina, y solo se fuera con los años justos para convertir al enfermo joven Masen en el sexy Edward Cullen.
Bueno espero no haberlos liado con tanta explicación, discúlpenme nuevamente por ello pero lo creía necesario.
Cuidense y nos seguimos leyendo.
Bloody kisses
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Capitulo VII México, playa, sol y vampiros
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Harry se despertó por el ruido de la voz parlante, que anunciaba la llegada a la ciudad de México. Buscó sus gafas y las colocó sobre sus orbes verdes. Se estiró en el cómodo asiento, volteó hacia la ventanilla y al levantar la persiana pudo sentir le reluciente luz solar cegarle los ojos. Bajó la persiana rápidamente, recordando que todavía había gente con sueño mas pesado durmiendo, como cierto pelirrojo, el cual dormiría aunque un troll entrara a destruir todo a su alrededor. Sonrió con diversión, al recargarse en su asiento y dirigir su vista hacia su izquierda para enfocar al pelirrojo, pero solo pudo mirar las mantas y la almohadilla sobre el asiento. ¿Dónde se había metido el atolondrado mago?
X-x-X
Los Cullen habían hecho escala en New York, Florida, Nuevo México y ahora estaban varados en Guadalajara, por lo menos ya habían cruzado la frontera, pero ese vuelo estaba siendo larguísimo, y eso que la idea del tiempo era distinto para aquellos que tenían una eternidad para existir.
—Estoy absolutamente aburrido—murmuró Emmett, que estaba extendido en el amplio sofá del avión, con su exquisita esposa a un lado, la cual ojeaba una revista de moda sin prestarle atención a su marido.
—Estoy de acuerdo contigo—comentó Jacob mirando distraídamente por la ventanilla. El ambiente era tenso, todos estaban hartos, había sido demasiado tiempo de ver las mismas caras, y de oler los mismos aromas— ¿Por qué rayos no vinimos en un jet privado o algo así? ¡Hubiésemos llegado en una hora!
Los vampiros miraron a su padre y a Edward con aprensión, eso mismo se preguntaban.
—Eso sería sospechoso—musitó Edward fastidiado, sentía que había explicado eso lo suficiente para su paciencia, aunque en realidad solo había estado respondiendo a las quejas mentales de todos—si un avión privado hubiese salido de Seattle o cualquier otro lugar de Estados Unidos, nos rastrearían. Viajar en un vuelo comercial es mas seguro, además tenemos las mismas comodidades—apuntó el vampiro de cabellos cobrizo haciendo un gesto a la cabina donde estaban, era un lugar vip de primera clase, los asientos estaban acomodados en hieleras de tres, era espacioso y acogedor.
—Si claro—bufó una enfadada Rosalie—No hay nada más cómodo que viajar con apestosos chuchos.
La rubia arrugó la nariz mientras leía su revista, la mayoría había preferido ignorar su mordaz comentario, solo los ojos del moreno Quileute estaban atacándola en ese momento.
—Lo mismo digo de viajar con chupasangres—siseó entre dientes Jacob—Aunque nada es peor que tu perfume de mier…
— ¡JAKE! —Bella y Esme habían gritado al mismo tiempo, el licántropo calló enfadado, la rubia dejó su revista para lanzarle una asesina mirada, mientras su marido disimulaba una carcajada, las cosas se estaban poniendo divertidas.
X-x-X
El avión estaba apunto de despegar, en dos horas llegarían a su destino, Los Cabos Baja California Sur, y no había rastro de su amigo por ningún lado, lo había buscado en todos lados, en el baño, en la área turista, etc. Y no podía dar con él.
— Señorita— murmuró el moreno al ver acercarse a una azafata— disculpe podría pedirle un favor.
— A sus órdenes señor— murmuró la mujer con la clásica sonrisa de comercial.
— Vera, mi cuñado se perdió, necesito encontrarlo. Él tiene problemas con los aterrizajes, ¿podría llamarlo por el parlante?
La aeromoza le sonrió asintiendo como respuesta, luego de preguntarle el nombre de su amigo y datos específicos se fue, asegurándole que lo encontrarían. Harry regresó por el pasillo de primera clase hacia su asiento, cuando lo vio, a tres puestos de sus lugares, dormido y muy tranquilo.
— Mione, esos panecillos estaban deliciosos…— murmuró el pelirrojo mordiendo su almohada, Harry no podía disimular sus ganas de soltar una gran carcajada, ¿donde se había venido a meter su cuñado? — Claro que te compensaré con un besito.
El moreno intentó intervenir, para despertar a su amigo y que no hiciera un ridículo mayor, pero fue demasiado lento.
— ¡Que diablos! — maldijo un hombre muy alto y robusto parándose detrás de Harry.
El bello durmiente se despertó con el escándalo e intentó levantarse de su lugar, pero una fuerte presión en su brazo no lo dejó moverse de su posición. Observó somnoliento la expresión de su amigo y al furioso hombre detrás de él.
— ¿Alfred? —una voz áspera a su lado lo hizo voltear la cabeza asustado, una mujer mayor y de enorme complexión lo miraba extrañada—Amor eres tu ¿viniste por mi?
—Mamá, no es papá—la voz del hombre era terrible, parecía destilar rabia, el pelirrojo no atinaba a nada, su brazo seguía atrapado bajo la señora, y el miedo hacia el que parecía el hijo de la mujer que había besado lo tenía paralizado, demonios ¡como se metía en esas cosas!
X-x-X
Jasper jugaba ajedrez con Carlisle, parecía que el doctor llevaba las de ganar, cuando un sonriente hombre de larga barba llegó a la cabina.
—Vaya este aparato muggle es asombroso, ahora entiendo mejor la fascinación de Arthur —murmuró Albus sentándose con Alice a su lado—Gracias pequeña por llevarme a conocerlo—musitó mirando a la vampira adicta a las compras, esta le dedicó una sonrisa como respuesta.
—Profesor Dumbledore—murmuró Bella—Me gustaría que nos contara ciertas cosas sobre el mundo mágico y Hogwarts, ya sabe para prepararnos.
Los vampiros y hombres lobo dejaron sus ocupaciones para prestar atención al mago, este sonrió y saco su varita.
— ¿Qué es exactamente lo que desea saber Sra. Cullen? —preguntó.
— ¿Dónde esta el mundo mágico? —inquirió la vampira castaña, comenzando con algo que consideraba fácil de responder.
—Aquí mismo Sra. —contestó el mago señalando la ventanilla del avión con su varita, los demás pasajeros de esa cabina levantaron las cejas incrédulos—Vera, el mundo mágico no es en si un lugar específico. Podría decirle que esta en el callejón Diagon donde se venden objetos mágicos y otras cosas, o en el valle de Godric donde viven familias de magos. Pero le estaría mintiendo, la verdad es que el mundo mágico esta en todas partes donde haya magos y brujas, y por ende magia.
Edward sonrió, eso tenía lógica, era como con ellos, los temibles vampiros, no era que vivieran en Transilvania, u otro lugar de cuento, solo existían donde hubiera oportunidad, o como los licántropos que solo estaban donde había vampiros.
— ¿Eso quiere decir que América también hay magos y brujas? —exclamó Emmett sorprendido.
—Por supuesto. Hay aglomeraciones de magos y brujas en diferentes países del continente, así como escuelas de magia y lugares como el callejón Diagon—el viejo mago parecía paciente al saciar la curiosidad de los vampiros, ya vendría su turno de hacer las preguntas.
—Hay escuelas aquí, ¿En Estados Unidos? —Edward estaba impresionado, conocía el país como la palma de su mano, había viajado con Carlisle por muchas partes después de su conversión en 1918 y había pisado muchos institutos de Medicina, pero jamás había escuchado sobre escuelas de magia.
—Le aseguro que son muy reservados mi querido amigo, —murmuró Albus mirándolo a los ojos—Pero si, hay una escuela de magia en Estados Unidos, el colegio de Salem. Es algo diferente a Hogwarts, pero es buena escuela.
—Profesor—la vocecita de soprano llamó la atención de todos— ¿todos los magos son como usted?
Albus acomodó sus gafas sobre su ganchuda nariz, mientras miraba a Alice, la vampira lo veía con expresión ausente, como si le preguntara sobre el clima u otra trivialidad, pero el mago sabía todo lo que implicaba esa pregunta.
—Lamentablemente no—contestó algo apenado—Hay magos y brujas, talentosísimos, muy sabios y poderosos, pero no todos son buenos, algunos se dejan seducir por el atractivo del mal.
—Eso pasa en todas partes Albus—murmuró Carlisle mirando a su amigo con comprensión—La maldad existe tanto en el mundo de los humanos, como en el mágico o entre los vampiros.
Todos asintieron silenciosamente ante su observación, o casi todos.
—Se equivoca Doc. —Seth interrumpió con seguridad la charla—Entre los hombres lobo no hay tal cosa, la lealtad y hermandad nos mantienen a raya, somos chicos buenos.
Jacob sonrió a su compañero de manada, eso era cierto, no había escuchado jamás de hombres lobos malos, ellos eran protectores.
— ¡Oh querido joven eso es muy hermoso! y en parte cierto, pero jamás podremos saber que tanto—el mago miraba a Jacob y Seth con expresión sabia, cosa que molestó al lobo alfa.
—Pues no todos los licántropos son así, Seth—ahora era Edward el que hablaba, miró a Carlisle y este asintió para que continuara—Cuando enfrentamos a los Vulturi ellos dudaron al ver a los lobos, en especial Cayo temía de ustedes—Jacob sonrió con satisfacción—Para él, los lobos o hijos de la luna como los llaman, por transformarse en luna llena, son seres terribles sin sentido de la razón.
Los Quileutes miraban fastidiados al vampiro, ¿acaso estaba insinuando que uno de ellos podía llegar a ser como esos seres de películas de terror, despiadados y sanguinarios? mira quien hablaba.
—Edward solo trata de decir—el doctor miró el rostro de los jóvenes licántropos y pensó que era bueno calmar las cosas—que siempre existirán las personas que se desvían del camino, no importa raza…
—Nosotros no somos como los hijos de la luna—saltó Jacob desde su lugar.
—Eso es muy interesante—musitó el mago— ¿Podía contarme sobre usted y sus hermanos señor Black?
El licántropo miró la sonrisa sincera del mago, así que trató de calmarse, se volvió a sentar en su sitio y observó el paisaje que se extendía por la ventanilla, relajándose antes de hablar.
X-x-X
El moreno no podía evitar reír ante el afligido rostro del pelirrojo.
—Ya Harry para de…uac—Ron no pudo continuar, regresó el desayuno que no había comido en el traste cilíndrico que tenía entre sus piernas.
—Lo siento hermano—murmuró Harry mirando al enfermo pelirrojo, esa situación le recordaba la vez en segundo grado cuando el incidente con Malfoy lo hizo vomitar caracoles por mas de dos horas, eso fue traumático—¡Ay Ron! solo a ti se te ocurre besar ancianitas y dormir con ellas, ¡que diría Hermione!
El moreno puso una mueca graciosa ganándose un golpe departe de su mejor amigo.
— ¡Que yo pensé que eras tú!—expresó el pelirrojo exasperado, cuantas veces tendría que explicarle su confusión, suficiente había tenido con enfrentar al hijo de la señora y hasta la propia mujer que creía era su difunto marido que venía del mas allá a verla.
—Dios Ron eso es peor, pensar que querías besarme—el moreno esquivó un golpe de su amigo y lo distrajo diciéndole que ya iban a aterrizar en el aeropuerto de San José, su amigo se emocionó tanto de tocar tierra firme que olvidó sus problemas.
Habían llegado a los Cabos.
X-x-X
—Todo eso es fascinante—murmuró Albus mirando a los licántropos—Es como si fuese metamorfomagos, cambian a su gusto, tienen esa libertad—Jacob lo miró recelosamente ¿libertad? No sabía si era así exactamente—No es como si fuesen hombres lobo, o hijos de la luna. No los infectaron, nacieron así. Aunque tampoco tuvieron elección, sí pueden decidir no dañar a nadie. Son hermanos y…cuidan de los suyos.
Lo último lo dijo mirándolos a todos, licántropos o vampiros, había un vínculo entre ellos que había notado desde que los vio en la mansión Cullen, eran una gran y extraña familia.
—Profesor háblenos sobre la escuela, por favor—musitó Emmett con cara de cachorrito, Dumbledore sonrió.
—El colegio Hogwarts de Magia y Hechicería es una escuela donde se instruye a los jóvenes magos y brujas, para que se conviertan en grandes y respetables personas—los vampiros y licántropos lo miraban atentos, solo la pequeña Nessie se perdía de la charla ya que extrañamente dormía—En Hogwarts contamos con cuatro grandes casas, todas representadas por un animal y en honor de cada uno de los fundadores: Godric Gryffindor, Helga Hufflepuff, Rowena Ravenclaw y Salazar Slytherin.
—León, tejón, águila y serpiente— murmuró Seth.
—Exacto—exclamó el mago—Los valientes Gryffindors, los justos Hufflepuffs, los inteligentes Ravenclaws y los astutos Slytherins.
—Disculpe profesor alguien viene—musitó Edward, el profesor volteó hacia la conexión entre las cabinas y pudo ver a una mujer cruzar la cortina.
—Buenas tardes, disculpen la intromisión—musitó con tono profesional la azafata—Les informo que el desperfecto quedó arreglado y el avión hará el despegue en cinco minutos, permanezcan en sus asientos y abróchense los cinturones, gracias—la chica terminó sin aliento, mas que por el discurso, de ver tanta belleza junta, echó un último vistazo a los pasajeros y se fue de la cabina.
Edward sonreía cuando la chica desapareció tras la entrada, ganándose la mirada interrogante de los demás.
—Ella se inventó un cuento sobre nosotros—comentó el vampiro de cabello cobrizo ampliando su sonrisa—Ya saben, lo típico…cree que somos una adinerada familia de súper modelos, o algo así, solo que…
— ¿Qué?—pregunto Jasper, Edward lo miraba sin borrar la sonrisa de su rostro.
—Piensa que eres gay.
X-x-X
Ron miraba asombrado el auto que los esperaba en la entrada del aeropuerto de San José, era una limusina plateada.
—Harry te pasaste esto nos va acostar un…—el pelirrojo se acercó a la limusina, el chofer lo instó a subir abriéndole cordialmente la puerta plateada.
—Ron yo no conseguí una limusina—murmuró el moreno mirando el enorme vehículo— ¿Señor esta seguro que este es el auto para nosotros?
— ¿Señores Potter y Weasley?—el chofer les mostró nuevamente el letrero que poseía sus antiquísimos apellidos Ingles, los dos integrantes masculinos del trió de oro asintieron con la cabeza—La familia Cullen les desea buena noche, los escoltaré al hotel.
El moreno miró dudoso al pelirrojo, este solo se encogió de hombros restándole importancia y subió a la limusina, Harry lo imitó ¿Quiénes eran los Cullen? No tenía idea, lo que podía deducir era que tenían mucho dinero, y lo comprobó cuando llegaron al lujoso hotel "The Grand Mayan Los Cabos Wyndham Alliance Resort", hasta el nombre era ostentoso.
—Vaya Harry este lugar es maravilloso—exclamó Ron mirando a su alrededor en la recepción—Este si es un palacio, nada de castillos encantados.
Los amigos rieron la ocurrencia mientras eran abordados por los empleados del hotel, para su sorpresa había una reservación a sus nombres, una suite Junior, Ron bufó por que solo fuera una pero al mirar la amplia que era no protestó, tenía dos camas matrimoniales, un área de confort, comedor y una nevera personal.
—No se con quien se esta juntando el profesor Dumbledore, pero les agradezco, esto es fantástico—exclamó el pelirrojo derrumbándose en la cama.
X-x-X
—Entonces el ministerio es como los Vulturi—murmuró Emmett.
—Algo así Emmett—le dio la razón Edward—El ministerio es mas como el gobierno muggle de Estados Unidos—los vampiros alzaron las cejas ante los términos usados por el vampiro para referirse a los humanos, que pronto se acostumbraba—Mientras los Vulturi serian como los reyes de Inglaterra.
—Albus—el mago miró atento a su amigo— ¿Qué tan parecidos son?...Me refiero a que si ellos podrían molestarse porque nos contaste su secreto.
El mago sonrió casi imperceptiblemente, pero el gesto fue apreciado por todos.
—Mi amigo, como todo gobierno el ministerio tiene sus fallas, creen poder mejorar si son estrictos con las reglas, así que se vuelven injustos en ocasiones, pero siempre debemos luchar por que gane la justicia….
—Tenemos oportunidad entonces Profesor—murmuro una sonriente Alice.
—Siempre hay oportunidad Alice—le contestó el profesor, todos miraron al mago con una mezcla entre deseo y esperanza.
—Bienvenidos a San José del Cabo, estamos apunto de aterrizar, por favor abróchense los cinturones, American Airlines les dese buena noche— la voz parlante los sacó de su trance.
— ¡Llegamos!—exclamó una emocionada Nessie, quien había despertado con las sacudidas del avión, y ahora tenía toda la energía renovada.
X-x-X
—Esto esta muy bueno—murmuro un glotón pelirrojo devorando un suculento manjar de comida mexicana— ¡Harry tienes que probar el mole!
—Ron—el moreno miraba aprensivamente a su cuñado—No crees que te pasaste, no nos acabaremos todo eso—le echó una mirada rápida a toda la comida que tapizaba la mesa.
—No te preocupes amigo, aquí hay espacio—el mago se sobó la barriga en un gracioso gesto.
Harry observó a su amigo devorar todo el banquete él solo, la verdad el moreno había perdido el apetito solo con ver a Ron engullir todo esa comida, que se miraba deliciosa, pero en ese preciso momento no se le antojaba probar.
—Deberíamos dormir—murmuro el moreno sentándose en su cama, el pelirrojo dejó sus alimentos para mirarlo, había algo en su voz que no le gustó.
—Harry ¿sucede algo?—preguntó.
—Nada de importancia, solo que…—Harry miró por la ventana el oscurecido cielo—Tengo un mal presentimiento. Como si un peligro nos asechara.
El ojiazul siguió comiendo sin quitarle la vista de encima a su cuñado, compartía su sensación pero prefería no darle tanta importancia, sino no podría dormir.
X-x-X
Los Cullen y compañía llegaron al hotel en una lujosa limusina negra. Hubiesen preferido manejar cada quien un auto y quien quita jugar una carrera, pero no habían tenido tiempo de solicitar los vehículos. Así que se fueron todos; vampiros, licántropos, semi-vampira y mago en un mismo vehículo, conducido por un humano que maneja a una velocidad de tortuga, según observaciones de Emmett.
El hotel maravillo a muchos, y a otros les pareció muy poco comparado con lo que ya habían visto en su larga existencia, pero aun así ninguno podía negar que fuera fabuloso.
Carlisle y Edward pidieron las reservaciones en recepción, y checaron un par de asuntos que tenían pendientes, antes de reunirse con los demás en el restaurante del hotel "para cenar".
—Alice y Jasper—dijo Carlisle extendiéndole una tarjeta a sus hijos—habitación…
—92—murmuro la vampira adicta a las compras mientras le ganaba con extrema rapidez la tarjeta a su marido, su padre sonrió sacudiendo la cabeza, esa Alice no sabia lo que era la discreción—Bueno vámonos Jazz, tenemos que regresar a esa tienda y comprar la chaqueta azul.
Después de que Alice y Jasper desaparecieran, Carlisle continuó entregando las key-cards.
—Emmett y Rosalie la 93—el vampiro tomó la tarjeta y se sentó sin ganas a la mesa, era hora de su castigo, un suculento platillo mexicano de "enchiladas" lo esperaba—Jacob y Seth la 94—el licántropo mas joven recibió con alegría su tarjeta, mientras su alfa murmuraba entre dientes algo como "porque cerca de los depravados y escandalosos vampiros sin vergüenzas" mientras echaba un vistazo a la vampira rubia, y ésta le devolvía una mirada asesina —Profesor le tocó la 96—algunos se preguntaron que había pasado con la 95, pero decidieron no investigar, querían largarse de ahí y pronto, el verse unos a otros tantas horas seguidas los tenía mas que enfadados—a Edward, Bella y Nessie la habitación doble, y a nosotros la 98—terminó de explicar el vampiro mientras se acercaba a su esposa.
—Que tontería— murmuró Jacob entre dientes.
— ¿Qué sucede Jake?—preguntó una curiosa Bella, su marido miraba al licántropo con fastidio.
—Jake, piensa que es una estupidez que reserváramos tantas habitaciones si no dormiremos de todas formas—musitó Edward cansado.
—Estúpido chucho, dormir no es por lo único que se necesita una habitación—espetó Rosalie fulminando a Jacob con la mirada, el lobo agrandó su sonrisa.
—Claro, pero no sabía que con todo esto aun tienen ganas de foll…
— ¡JAKE!—Esme, Bella, Carlisle y Edward gritaron al mismo tiempo ganándose la curiosa mirada de los demás huéspedes (que estaban fascinados con el extraño grupo), una sínica sonrisa del joven Black, carcajadas departe de Emmett y Seth, la total indiferencia del mago que ajeno al pleito miraba el menú del restaurante, y la atención de Nessie, que veía a su lobito con curiosidad.
—Para tu información los vampiros también nos duchamos y cambiamos de ropa—comentó Edward exasperado.
—Pero como lo vas a entender, si los perros no saben de la higiene—contraatacó la rubia.
El licántropo le hizo una seña obscena y de nuevo fue reprendido, así transcurrió la cena, entre pleitos e insultos, al final todos se fueron a sus habitaciones, algunos para dormir, otros para ducharse, y algunos más para… bueno para estar a solas con su pareja.
X-x-X
Tres hombres estaban sentados en lo que parecían ser extravagantes tronos. Uno miraba distraídamente la decoración de la habitación, mientras los otros dos discutían en voz baja.
— ¿Tienen noticias?—inquirió el hombre del trono del centro al encapuchado que acababa de entrar a la habitación.
—Están en los Cabos México, señor—murmuró el encapuchado al inclinarse ante los hombres—Rentaron un jet para viajar a Sudamérica mañana.
—Interesante—musitó el hombre— ¿Ustedes que piensan hermanos?
El hombre que miraba el techo de la habitación miró a su hermano con aburrimiento, mientras el otro hermano se paraba de su ostentoso trono.
—Deberíamos interceptarlos de una vez Aro—masculló exasperado.
—Paciencia Cayo, Susan querida, ven—musitó Aro señalando a una figura encapuchada que se encontraba inmóvil en un rincón, la figura avanzó con elegancia hasta donde estaban los hombres e hizo una reverencia mientras se quitaba la capucha, dejando al descubierto un cabello oscuro y unas orbes ónix— ¿Tu que opinas querida?
La joven se acercó para que el hombre pudiera tocarle la mejilla con las puntas de los dedos.
—No creo que sea conveniente actuar en este momento—la voz de Susan se extendió por el salón— No hay que olvidar que el Profesor Dumbledore esta con ellos, y van a reunirse con dos de los mejores aurores que ha tenido el ministerio, lo mas prudente sería actuar con cautela y aguardar, solo un poco mas…
x-X-x
Se recargó en la baranda, sin poner todo su peso sobre esta. Observó el paisaje que se extendía frente a ella, era hermoso, la luna estaba enorme y el cielo estrellado se perdía por el infinito y oscuro mar, mientras el suave sonido de las olas rompiendo contra las rocas daba un toque nostálgico a la escena.
— ¡Que hermoso! — exclamó una aguda voz tras ella, se volteó al instante encontrándose con una cabellera de rizos broncíneos y unos ojos achocolatados—Mama ¿tienes alguna estrella favorita?
La pregunta de la pequeña sacó una sonrisa en el bello rostro de la vampira.
—Si, esa—murmuró señalando la enorme luna plateada—Es la mas hermosa.
La niña amplio su sonrisa.
—Y la mas cercana—el entusiasmo de la pequeña pareció esfumarse siendo sustituido por una mueca de enfado—Jake la odia…
Bella miró a su hija con curiosidad, parecía una pequeña, pero sus actitudes y razonamientos eran los de una persona adulta.
— ¿Por qué piensas eso cielo?
—Cuando es lobo la mira con odio y cuando es él ni nota su existencia…
x-X-x
En el bar los empleados nocturnos miraban de reojo y con asombro a los hombres que estaban sentados en la mesa mas apartada del lugar, su extrañez no se debía a que era mas de media noche, sino a la devastadora belleza de los caballeros.
El mesero dejó las bebidas en la mesa, el hombre rubio le sonrió colocando una considerable propina sobre su bandeja, el otro hombre ni siquiera volteó a verlo.
— ¿Crees que funcioné lo de Sudamérica? — inquirió Edward después de que el mesero se marchara.
Carlisle no contestó inmediatamente, fingió tomar un poco del whiskey que tenía en su mano, mientras miraba a su hijo fijamente, el peli cobrizo arrugó el entrecejo.
—Sabes que es así—musitó después de uno momento de jugar con su vaso—Aro no se lo tragará ni por un segundo.
—Pero quizá la impaciencia de Cayo…—Edward calló un instante, luego sonrió de la nada—el profesor quiere vernos, tiene una sorpresa para mostrarnos.
El doctor alzó el entrecejo, dejó el vaso en la mesa y se levantó con elegancia, su hijo hizo lo mismo.
—Le avisaré a Esme…—murmuró Carlisle.
—Si, yo iré por Bella. Alice ya sabe, está con Jasper, e irán por Rosalie y Emmett…. —los vampiros caminaron hacia los ascensores— así que nos vemos en la habitación 95.
"Solo vampiros"
El pensamiento de su padre hizo sonreír a Edward.
—Así es—murmuró mientras el ascensor cerraba sus puertas.
x-X-x
Ron intentaba abrir los ojos para enfocar a quien tenía enfrente, pero los parpados le pesaban demasiado, se estiró con la esperanza de así lograr despertarse.
—Buenos días Señor Weasley—la voz del anciano sonó mas fuerte de lo que esperaba, una ronca risa se extendió por la habitación cuando el pelirrojo se tambaleo en un intento de levantarse.
—Profesor…—murmuró Ron inseguro, Harry que se había mantenido ocupado abrochándose la chaqueta se acercó a ellos mientras el anciano saludaba al pelirrojo.
—Que bueno que te levantaste amigo—musitó el moreno—Ahora si ¿Qué iba a pedirnos profesor?
El anciano sonrió.
—Quiero presentarles a un viejo amigo y a su familia—los magos alzaron la cejas— ellos vendrán en un momento…
x-X-x
Bella acostó cuidadosamente a Nessie en la cama como cuando era una bebe. No pudo dejar de pensar que se veía encantadora con sus bucles cobrizos desparramados sobre los almohadones, y su serena expresión, como una muñeca. Su bebe. Porque aunque aparentaba 11 años, para ella siempre sería su niñita.
— ¡Que extraño, se durmió! —exclamó Edward desde la puerta de la habitación—Pero justo a tiempo, el profesor quiere vernos.
Mientras hablaba el vampiro se acercó hasta donde estaba su esposa, y besó a su hija en la frente con delicadeza, su mujer lo veía embelesada.
—Vamos—le extendió la mano a la vampira, instándola a abandonar la habitación.
Bella lo besó fugazmente en lo labios antes de que dejaran el lugar, tomados de la mano, como una joven pareja de enamorados. Y eso parecían para los ojos curiosos, dos adolescentes jugando a ser mama y papa con una pequeña que podía ser hermana de alguno de los dos. Nunca parecerían los padres de aquella niña, pero aun así lo eran, eran los padres más cariñosos, y sobreprotectores que hubiesen existido.
x-X-x
—Yo se lo que te digo hermano, es esa chaqueta—Emmett señaló el pecho de Jasper al hablar, marcando sus enormes dedos en la nueva chaqueta azul—A parte de que es horrorosa…
— ¡No lo es!—exclamó Alice molesta, ella había comprado esa chaqueta (al igual que todo lo que Jasper usaba), y era de muy buen gusto —Y no pareces gay, amor—musitó abrazando fuertemente al vampiro rubio, y matando a Emmett con la mirada.
—No por la chaqueta claro—siseó Rosalie entre dientes al pasar a un lado de sus hermanos, Emmett soltó una fuerte carcajada ante el comentario de su mujer, pero su risa fue inmediatamente sustituida por un sentimiento de culpabilidad que lo hizo mirar mal a su esposa, la rubia soltó un bufido.
—Deja de jugar sucio Jasper—murmuró Edward desde el otro lado del pasillo, Bella lo miraba intrigada— O no te diré porque la mujer pensó que eras gay…
Jasper rodó los ojos molesto, Emmett se relajó al instante riendo a carcajadas.
— Vaya a de ser bueno el chiste…—Carlisle y Esme aparecieron en el pasillo tomados de la mano y con el cabello húmedo, sus hijos levantaron las cejas, ¿acaso sus papas se habían ido a duchar… juntos?
—Carlisle se ve que estuvo mejor…—Emmett iba a comenzar a hostigar a sus padres con bromas indecentes, cuando la puerta de la habitación 95 fue abierta y por ella salió el profesor Dumbledore con una resplandeciente sonrisa en el rostro.
—Adelante.
x-X-x
El silencio era abrumador, sentía que se asfixiaba, entre esas cuatro paredes.
—Hola, Josep—la voz sonó mas fuerte de lo que él esperaba—Aquí tienes.
El traste apareció cerca de sus patas, el olor a comida inundo sus fauces, y no pudo evitar abalanzarse sobre ella sin control.
—Eso es… lindo perrito.
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Harry escuchó al profesor dar el pase a los invitados, y aunque les había instruido un poco sobre su inigualable belleza, nada lo hubiese preparada para ese momento.
Detrás del profesor entró un hombre rubio como de unos 30 pocos años, tomado de la mano de una mujer también rubia bellísima. Seguidos por una joven castaña que prácticamente danzó por la habitación como ninfa, arrastrando a un rubio que parecía afligido por algo que el enorme moreno que venía tras de él le susurró al odio. Lo que más lo sorprendió fue la escultural rubia, que bien podría ser una veela y aun así era más deslumbrante, y todo eso sumado a la insistente y perturbadora mirada del peli cobrizo que venía de la mano de una hermosa morena. Así que olvidando las normas de educación admiró sin disimulo alguno tanta belleza. Observaba de nuevo las curvas de la rubia veela cuando lo sintió, como un pequeño pinchazo en la cabeza, alguien intentaba penetrar en su mente.
—Buenas noches caballeros— el rubio de mayor edad los saludó con cordialidad — Soy el Doctor Carlisle Cullen, mi esposa Esme y ellos son mis hijos…
Ron levantó una ceja, después de quedarse embobado con la belleza de esas mujeres, que eran más fascinantes que las veelas, había prestado atención a ese hombre rubio, ¡que decía tener hijos adolescentes!
—Alice Cullen—la mas pequeña del grupo se acercó al moreno—Un placer conocerle señor Harry Potter.
Harry aceptó la mano de la joven con sorpresa. Luego cayó en cuenta que el profesor debía haberles hablado sobre él y Ron, o tal vez habían leído algún libro sobre la segunda lucha contra Voldemort, pero esa certidumbre no cambió el hecho de que el saludo de Alice lo hiciera sentir como cuando conoció por primera vez el mundo de la magia.
Luego de soltarle la mano la morena le sonrió y le dirigió una interesante mirada al profesor.
—Ella es la hiperactiva Alice —comentó el doctor sonriente—Su marido Jasper—el otro rubio los saludó con un gesto de cabeza, ¿casados tan jóvenes? —Rosalie—la rubia no sonrió parecía aburridísima—Y su esposo Emmett—al contrario de su mujer el hombre tenía una divertidísima sonrisa en su enorme rostro mientras les estrechaba con fuerza la mano, a Harry se le quitaron la ganas de admirar a la rubia, con semejante marido—Y ellos son Bella y Edward —y ahí estaba de nuevo ese insistente dolor de cabeza, Harry le estrechó la mano a la morena, luego saludó al peli cobrizo que le sonreía arrogante, le recordaba a alguien, pero en este momento no podía acordarse a quien.
—Estupenda familia los Cullen—murmuró el profesor, luego se acercó a los magos—Ellos son el señor Harry Potter—miró significativamente a Alice—Y el señor Ron Weasley.
Otro intercambio de saludos, y el silencio se apoderó de la habitación.
—Es justo —comenzó el profesor—Que los señores Potter y Weasley sepan toda la verdad, ya que ustedes si conocen nuestra naturaleza—Harry parpadeó ¿ósea que no eran magos?
—No exactamente—murmuró el tal Edward, Harry lo miró detenidamente estaba seguro de no haber hablado en voz alta, los demás no prestaron atención, cada quien había decidido hacer algo, la morena hiperactiva echaba una ojeada critica a la ropa de Ron ante la nerviosa mirada del pelirrojo, su marido rubio y el marido de la rubia discutían en voz baja, la morena permanecía abrazada al peli cobrizo, la rubia parecida a una veela miraba por la ventana el oscuro horizonte, y "los padres" hablaban con el profesor.
—Por supuesto que es justo Albus—musitó Carlisle con su habitual amabilidad—Y si tu lo crees conveniente…
Dumbledore sonrió ampliamente.
—Ten por seguro amigo, que Harry y Ron son los magos mas discretos que he conocido, a los que les confiaría mi vida—Ron miró a Harry asustado, el profesor había sacado su varita ¿no los iba a obligar a hacer el juramento inquebrantable, verdad? Harry rodó los ojos, dando entender que lo creía capaz. Pero el viejo mago no lo hizo, solo corrió las cortinas con un hábil movimiento, lo ultimo que pudieron apreciar antes de que la oscuridad reinara en la habitación fueron los primeros rayos de sol asomándose tras el mar.
—Lumus—la luz iluminó el rostro de Harry de cerca—Solo me gustaría saber si de algo sirvieron las clases de Defensas Contra la Artes Oscuras, ¿Qué me pueden decir de ellos? —El profesor volteó su varita hacia los invitados, estaban todos juntos, con expresión de extrañez, ellos tampoco sabían que tramaba el mago, pero quien iba a saberlo si era el profesor Dumbledore, nada predecible.
Harry miró a su derecha, Ron le rozaba el codo, no podía ver su expresión pero apostaría a que estaba asombrado, luego de intentar ver el rostro de su amigo, decidió observar a los otros, le sorprendió con lo que se encontró, lo miraban fijamente, sin desviar la vista ante la oscuridad, como si pudieran ver perfectamente, en definitiva no eran humanos comunes, desvió la miraba a Edward y se topó con su sonrisa.
—Son muy apuestos…—murmuró Ron inseguro, poniéndose como un tomate, el enorme moreno soltó una carcajada que fue censurada por su padre, pero ante todo el ruido algo en las palabras de Ron hicieron a Harry pensar en el baile del profesor Slughorn, cuando estaba en sexto año en Hogwarts, donde conoció a un peculiar personaje, era extremamente guapo, de piel pálida y fría, era un…
—Vampiros —exclamó Harry, Ron dejó escapar un chillido, la mayoría de los Cullen comenzó a reír.
—Si, Harry—el profesor Dumbledore lanzó un hechizo para iluminar la habitación por completo—Y no tienes de que preocuparte Ron, los Cullen son amigos, vampiros vegetarianos.
— ¿Vegetarianos? —preguntó Ron inseguro, rebuscaba con la vista el lugar donde había dejado su varita, el vampiro peli cobrizo se acercó a él.
—Significa que solo bebemos sangre de animales—dijo Edward mientras le entregaba la varita a Ron, el pelirrojo la tomó inseguro—Y no nos quemamos con el sol.
Emmet resopló fuertemente, odiaba que creyeran eso, ¿Qué puede hacer un poco de sol a un fuerte vampiro?
—Bien, ya que llegamos a ese tema…—el profesor caminó por la habitación—Ahora necesito que me ayuden con algo en lo que he estado trabajando.
El anciano miró con una sonrisa en el rostro a sus ex-alumnos.
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Se despertó cuando el sol le dio en el rostro, tratando de evitarlo se revolvió entre las sabanas, pero era demasiado tarde ya no dormiría mas.
—Cierra la ventana mamá—exclamó mientras se cubría la cabeza con una almohada, pero nadie le contestó— ¿Mamá, papá?
Buscó por la habitación rápidamente, encontrándola sorprendentemente desierta, así que un poco extrañada de no recibir su matinal apapacho paterno, se levantó con pereza. Se arreglaría y luego saldría a buscarlos por el hotel. No debían andar lejos, con el radiante sol que se colaba por la ventana, hasta podían estar escondidos en un armario. El pensamiento la hizo reír.
Mientras se lavaba los dientes alguien golpeó la puerta de la habitación.
— ¿Estas despierta, princesa? —era Jake, se secó las manos rápidamente y salió a su encuentro como una bala—Veo que si.
La abrazó con fuerza y le dio un par de vueltas en el aire, luego de que la dejó en el suelo ella le besó la mejilla con cariño.
— ¿No hay nada para el buen Seth? —Nessie parpadeó no había notado la presencia del otro licántropo, sonrió y alejándose de un repentinamente gruñón Jacob saludó a Seth con un amistoso beso en la mejilla.
— ¿Vamos a desayunar? —inquirió el joven Black con fastidió, su compañero de manada se reía disimuladamente mientras caminaban hacia el ascensor.
Conformaban un trió realmente extraño, los enormes morenos con pantalones cortos y playeras blancas, y la pequeña niña de rizos cobrizos, ojos marrones y un coqueto vestido azul cielo. No parecían de ningún modo familia.
— ¿Dónde están todos? —preguntó Nessie cuando salieron del ascensor en recepción, Jacob apretó suavemente su manita, mientras rodaba los ojos ante el guiñó de la recepcionista mas cercana y escuchaba la risita ahogada de Seth a su lado— ¿Se fueron por el sol?
La voz de Nessie había sido un tenue susurro, inaudible para cualquiera de los empleados o huéspedes, pero no para los lobos. Jacob sonrió, Nessie era una niña realmente astuta.
—Algo así, —contestó Jake cuando cruzaron la puerta este del hotel hacia la alberca principal—La verdad no se que estén haciendo, pero me pidieron…
—Ordenaron, es la palabra correcta—corrigió un divertido Seth mientras saludaba con un gesto coqueto a una chica que llevaba un bikini negro, la chica se ruborizó al instante.
—Como sea—Jacob resopló con fastidio—Dijeron que desayunáramos y luego pasáramos un rato en la playa, así que vamos princesa te mostraré las delicias que existen mas haya de la maloliente sangre.
Jacob había tomado a Nessie entre sus brazos mientras le hablaba al oído y la cargaba hacia la mesa mas cercana como si fuese una bebe, pero diferente a la manera maternal de Bella de cargarla, parecía mas un travieso niño con sus enormes manos juguetonas robándosela de su cuna.
Comieron entre risas y bromas.
El licántropo alfa insistía a Nessie probar todo lo que habían pedido y le aseguraba que después de comer esas delicias, alejaría por completo la sangre de su dieta diaria. Mientras Seth algo alejado de ellos, parecía fascinado con todo lo que veía, la exquisita comida mexicana, los mariscos, el azul mar rompiendo cerca de ellos y sobre todo las bellas jovencitas que se contoneaban por el lugar. No era como si en la Push no hubiese mujeres hermosas, tampoco era como si nunca hubiera salido con alguna, simplemente era que un extraño sentimiento se formaba en su pecho y lo hacia desear, el poder mirar a alguna de ellas como su alfa miraba a la pequeña frente a ellos.
—Creo que voy a dar una vuelta—murmuró Seth con una sonrisa forzada, que Jacob interpretó al vuelo, desde hace tiempo sabia lo que rondaba la cabeza del pequeño de los Clearwater, pero decidido a no dejar en evidencia a su hermano, no comentó nada al respecto, solo asintió y lo vio marcharse.
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— ¡Oh me encanta esta bebida tropical! —exclamó el anciano bebiendo del vaso alargado que sostenía en sus huesudas manos.
—Es limonada, Profesor—comentó Harry con gentileza, a su lado Ron se atragantó con unos canapés por el poco disimulado ataque de risa que experimentó.
—Por supuesto Harry, pero no hay que negar que sabe mas tropical que las limonadas que preparan en Hogwarts y aparte tiene esta agradable sombrilla—Dumbledore jugó como un pequeño con el aditivo de decoración de su bebida.
— Profesor, ¿De donde conoce a los vam…los Cullen? —inquirió Harry con curiosidad, Ron dejó aun lado la bandeja de la que había estado devorando canapés para prestar toda su atención a la charla. El anciano dirigió su vista hacia el azul mar, sorbió el último trago de su bebida, y regresó sus ojos grises hacia los magos.
—Realmente solo conozco a mi viejo amigo Carlisle. —Comenzó Dumbledore—Cuando era más joven, después de haber cometido tantos errores, como ya saben. Decidí, que lo mejor para mi era apartarme un poco de la magia. — Harry y Ron alzaron las cejas sorprendidos ¿dejar la magia? Eso era algo absurdo e inconcebible para cualquier mago—Si, como oyen. Me alejé por completo de cualquier contacto con el mundo mágico, rechacé las ofertas que me hacían en el ministerio, perdí contacto con mis viejos compañeros y amigos. Y me mude a un pueblo muggle. Un lugar ciertamente no muy alejado de la concentración mágica de Gran Bretaña, pero si lo suficiente para poder vivir como si fuese un muggle común. Ahí fue cuando decidí que quería conocer más del mundo de aquella época, y la mejor forma para hacerlo era matricularme en la universidad. No les voy a negar que hiciera trampa un par de veces, para poder ser aceptado en la prestigiosa escuela de Oxford, rompiendo así mi promesa de no volver a usar magia. —los magos sonrieron, era extraño imaginarse el tener que vivir sin agitar su varita, y sabían que si ellos hubiesen estado en la situación del profesor no hubieran sido un par de veces sino muchas mas. —Comencé a estudiar de todo, descubriendo lo increíble que podía llegar a ser lo que los muggles llamaban ciencia, y sintiendo peculiar atracción por la Alquimia. Oh, si una ciencia realmente interesante, con cierto toque mágico, que me cautivo de sobremanera…
— ¿Usted conoció a Nicholas Flamel en Oxford Profesor? —inquirió Harry atando cabos, sobre el viejo amigo de Dumbledore creador de la problemática pierda filosofal que una vez conoció. El profesor asintió con una sonrisa en su bonachón rostro, recordando viejos tiempos.
—Así es Harry. Conocí a Nicholas, sorprendiéndome de toparme en ese lugar muggle con el perdido mago que había descubierto el secreto para vivir eternamente y luego había desaparecido, perdiendo credibilidad…pero esa es otra historia que espero tener el placer de contarles alguna vez. De quien quiero hablarles, es del extraño joven, que vi por primera vez en la biblioteca. Una noche cuando me quede enfrascado en un interesante libro sobre filosofía y se me hizo realmente tarde —Ron sonrió, era de imaginarse que el profesor siendo tan brillante, había sido un verdadero come-libros en su juventud. De repente su sonrisa se esfumó, siendo sustituida por un suspiro, al recordar a cierta castaña realmente come-libros. La extrañaba demasiado, y eso que solo llevaban ¡dos días separados! —Tiene razón señor Weasley, era realmente come-libros —Dumbledore sonrió divertido. Ron maldijo para sus adentros, evitando los ojos azul eléctrico, se había olvidado por completo de los poderosos dones de legerimancia que el anciano poseía. Harry a su lado lo miró divertido, se hacia una idea por donde iban los pensamientos del pelirrojo, el también se sentía así por su pelirroja.
—Y lo supo, ¿Qué era un vampiro? —Ron bajó la voz al pronunciar la última parte, aunque nadie se veía cerca del balcón donde estaban. El brujo extendió sus dedos de forma pensativa.
—La verdad, no llegué a esa conclusión inmediatamente. Mas si noté que el joven, que se presentó como Carlisle Cullen, era diferente a los demás estudiantes y al igual que me pasaba a mí tenía un secreto que guardar. También comprendí, con solo mantener una amena conversación sobre filosofía en nuestro primer encuentro, que era uno de los hombres más inteligentes, juicioso y con un sentido de lo que realmente significaba la humanidad, que he tenido el gusto de conocer. Así fue como comenzamos una relación de camarería, que si bien tenía sus restricciones de ambas partes para proteger nuestros secretos, se mantenía en la confianza y sobre todo en el entendimiento. Carlisle y yo, éramos realmente apasionados con nuestros estudios, él buscaba ser el medico mas preparado de Oxford al graduarse, aunque después descubrí que esa sería su octava vez en graduarse en la facultad de medicina, y yo deseaba convertirme en el primer mago alquimista graduado de una escuela muggle.
— Profesor ¿Por qué no estudio en…?
— ¿Egipto? —Sugirió el profesor, el moreno asintió —Harry, debes comprender que mi mas grande deseo era demostrarme a mi mismo que el mundo que rechacé, que creí inferior. Podría ser igual, o mejor que mi mundo. Y descubrí, para mi sorpresa, que algo que pensaba totalmente mágico, también podía ser estudiado por personas sin magia. Eso fue de gran ayuda para centrarme, para dar un sentido a mi vida. —El anciano enmudeció. Harry lo miró sorprendido, nunca se hubiese imaginado que el actuar del profesor en defensa de los muggle, era el sentido de su vida. —En eso tuvo también mucho que ver Carlisle. Fue hasta que supe lo que era, y lo que hacia cuando realmente lo entendí—los integrantes masculinos del trió de oro levantaron sus cejas incrédulos ¿No se referiría a lo de tomar sangre humana, verdad? Para su sorpresa Dumbledore soltó una carcajada limpia cuando cruzo su mirada con ellos, luego cuando se hubo calmado prosiguió —No, no, por supuesto que no me refería a eso. Carlisle jamás sería capaz de arrebatar una vida humana. Al contrario. Él fue la muestra que estaba buscando, de que no hay que ser precisamente iguales a los demás para tratarlos como tal. A diferencia de mi, él siempre tuvo claro que su destino era ayudar a los demás, con entrega y dedicación. Porque entendía que aunque era superior a ellos en fuerza, rapidez y resistencia, eso no le daba el derecho a arrebatarles la vida.
— ¿El sabia que era un mago? —preguntó el pelirrojo mientras servía mas de la bebida alcohólica, que por cierto compartía nombre con él, en una copa.
—El se dio cuenta de que yo era mago, antes de que yo descubriera su naturaleza vampírica. Realmente brillante. Pero fue tiempo después de que los dos nos sinceramos, que ambos deducimos que había la posibilidad de que él poseyera magia. Y así fue, Carlisle prometía ser un gran mago.
—Pero ¿Qué pasó? ¿No desarrollo sus poderes? —inquirió Harry quitándose sus anteojos y dejándolos en la mesita, el sol estaba empezando a lastimarle la vista.
—Deben saber, que no solo nuestro mundo esta regido por normas que buscan mantener equilibrio y tranquilidad, también los vampiros tienen sus propias leyes y gobernantes. Unos realmente poderosos y estrictos. Y aunque estos eran amigos de Carlisle, él sabía que no podía confiar en que su intromisión al mundo de la magia no ocasionaría caos y problemas en ambos mundos. Por eso decidió que lo mejor era olvidarlo todo y que nos separáramos. Así que la última vez que supe de él fue cuando me dijo que se iría al nuevo mundo. —el viejo terminó su relato y luego bebió de su vaso, que se encontraba mágicamente lleno.
— Entonces…el que ellos vayan a Hogwarts, significa…—comenzó el pelirrojo con los ojos desorbitados.
—Que una nueva guerra se aproxima—completó el moreno en un susurró, demasiado agobiado de sus propias palabras.
El aciano suspiro, apreciando a los lejos un grupo de jóvenes que jugaba con una enorme pelota playera.
—Probablemente…
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— ¿Te gustó la comida, Ness? —preguntó un emocionado Jake, cuando caminaban hacia la playa, la niña se veía realmente contenta al ir de su mano.
—No estuvo mal. Pero hay algo que me gustaría mas ¿sabes que es? —contestó la pequeña con una sonrisa. Jacob negó con la cabeza ante su pregunta, la verdad tenía una idea de lo que hablaba, pero quería que ella misma se lo dijera. Nessie lo instó a ponerse a su altura y colocó delicadamente sus manitas sobre su rostro, para como tanta veces antes, compartirle sus pensamientos.
"Un enorme y furioso alce, que podamos cazar juntos".
Jake no pudo evitar reír. Tanto empeñarse desde que se enteró que Nessie podía comer como cualquier humano en quitarle su parte sádica y vampírica, para que lo único que la pequeña deseara fuera cazar junto a él. En definitiva no intentaría cambiar nada de esa niña de nuevo, así como era estaba perfecta, era perfecta.
— ¡Ey puedes pasarme la pelota!...Pulgoso —exclamó una irritante voz a su espalda, Jacob se enderezó, la ultima parte había sido un suave siseo, pero suficiente para su desarrollada audición. En definitiva la vampira oxigenada estaba cerca. Pero… ¿como? Si hacia un sol de bronceado seguro. ¿Acaso los Cullen se habían vuelto locos y habían decidido lucirse? O tal vez andaban como turistas del medio oriente, con turbante y toda la cosa. Se imaginó mil posibilidades mientras tomaba la enorme pelota de playa que estaba frente a él. Pero nada comparable con lo que encontró al darse la vuelta.
—Mamá, papá—exclamó emocionada Nessie, corriendo hacia sus sonrientes padres.
Jacob se talló los ojos, asombrado. Estaba viendo a los Cullen como solo en sus más locos sueños pensó verlos. ¡En bañadores! Y había que admitir que no era un espectáculo tan espeluznante como lo había pensado, ya que los vampiros frente a él no brillaban a la luz del sol y eso les daba un toque más humano, pero solo un poco.
— ¿Vas a pasarla o piensas babearla primero? —vocifero Rosalie, que lucia un bikini rojo sangre ceñido a su escultural figura, una risa se extendió a espaldas de la rubia, su enorme esposo vampiro del bañador también color rojo soltó una fuerte carcajada, Jacob salió de su ensoñación para regalarles un saludo al puro estilo de la conocida princesa del pop.
— ¡Jacob no empieces! —Reprendió Bella al licántropo, luego dulcificó la voz al dirigirse a su pequeña— ¿Cómo haz amanecido cariño?
— Excelente, mamá… ¡Me encanta tu bikini! —vociferó Nessie de respuesta, señalando el conjunto azul cielo que Bella traía puesto, y ganándose la atención de todos los huéspedes del hotel que habían decidido pasear por la playa esa mañana. Si la vampira hubiese sido humana su rostro estaría tan rojo como el bikini de su esbelta hermana.
—A mi también me encanta—susurró Edward acercándose a su esposa para abrazarla, una risita burlona se extendió a sus espaldas—Yo que tu no me reirá tanto Emmett Cullen, recuerda que aun estamos deliberando sobre la otra parte de su castigo.
El enorme vampiro convirtió sus labios en una forzada línea recta.
—Eso es verdad…—Jacob sonrió mientras le regresaba con excesivo uso de fuerza la pelota a la rubia.
Hay que quitarle el dulce al bebe. 0% de acción para los sinvergüenzas.
Edward rió ante el pensamiento del lobo, la idea de Jake para el castigo no era tan mala. Sería como una revancha por todas esas veces que se habían burlado de Bella y él.
—Estoy de acuerdo con Jake, sería perfecto. Podríamos hacer mas apuestas—aplaudió Alice la idea, Edward la vio con una ceja levantada en claro desconcierto, la vampira morena resopló acomodándose los tirantes de su bikini verde chillón—No, no puedo ver el futuro, como siempre. Pero si puedo adivinar los pensamientos del doggie.
Jake inesperadamente le lanzó a la vampira adicta a las compras una radiante sonrisa. De repente se sentía muy contento. Detrás de Alice, Jasper cruzó los brazos sobre su pecho y dibujó una sonrisa burlona en su rostro.
— ¿Asustado Em? —comentó el rubio vampiro.
Emmett retrocedió por inercia, ante las amenazantes miradas de los cuatro vampiros y el hombre lobo. Tropezando en el acto con su esposa, que había pasado de todos y estaba acostada sobre una toalla "bronceándose", y como si no fuese suficiente para el enorme vampiro, por los nervios, cayó sobre ella.
— ¡QUIERES QUITARTE DE ENCIMA EMMETT CULLEN! —Exclamó la rubia sacudiéndose la arena del rostro.
