Hola c:

He vuelto con un cap nuevo. Este ha sido hoy porque desde mañana y en dos semanas creo que no actualizaré ya que estoy en las temidas semanas de parciales (Recen para que pueda pasar cálculo)

En este capítulo empieza la verdadera trama de la historia. La historia que concebí en primer lugar y desde donde se van a dar las cosas entre Rose y Scorpius. Les quiero comentar que si esperan un romance rápido, esto será algo un poco más lento entre nuestros protagonistas y es cómo yo lo concibo.

Si les gusta dejen Reviews, ya que me ayudan muchísimo en mi proceso de escribir y me motivan para seguir actualizando.

Respuestas a reviews:

Raven Ailsa Weasley - Si, yo también pensé en no ponerlos a todos en Gryffindor, pero creo que así mi historia de desarrolla un poco mejor. Si sirve un poco cómo consuelo en mi concepción Molly era Hufflepuff y Victoire Ravenclaw. Muchas gracias por tu mensaje :)

Libete -Lo sé, no es algo demasiado lindo de leer (o de escribir) Pero también /y cómo lo escribí/ creo que era un capítulo que era necesario apra desarrollar la personalidad de Rose (No lo tomes a mal, no quiero decir que siempre es una chica cobarde, ¡Es hija de Ron!) Besos igual :)

Maryn90 -Muuuuuuuuuuchas gracias por los Reviews que me has dejado. Creo que vas un poco por donde son las cosas, pero mejor no Spoileo nada. Un abrazo-

En fin, creo que haré esto de responder Reviews un poco más seguido en los capítulos, pero creo que no siempre porque soy muy mala con las palabras de "Afecto" y esas cosas. En fin, quiero que sepan que los views, reviews, favs y todo eso me hacen saltar de emoción

Ahora dejaré la charla y pasaré a lo que importa.


Cap 6 - Regresiones.

El llanto de ella viene a ti como un susurro lejano, la oyes pero no la escuchas. Y cuando te das cuenta.
Ya has dejado de escucharla

El sol le daba junto en los ojos, imposibilitando su visión al otro lado del jardín. Sabía a ciencia cierta que Lily estaba allí junto a Lorcan, esperando el momento en que Lucy hiciese sonar el silbato, y entonces él debía llegar a la quaffle más rápido que ella. Sabía que seis metros a la derecha, Roxanne Weasley estaba sentada en el pasto, junto a Dominique Weasley, mientras miraban el partido dos contra dos, donde él era equipo con Hugo.

Sabía que tenía que ganar. Porque de no hacerlo, tendría que hacer un reto, y estaba cien por ciento seguro de que ese reto tendría que ver con Roxanne que curiosamente había estado bastante alejada, muy por el contrario de su personalidad alegre y burlona.

"Uno, dos, tres"

La quaffle tocó sus manos. Y voló hasta el aro que Lorcan intentaba defender (Aunque era pésimo en quidditch) y anotó.

Apenas pudo ver la sonrisa que Roxanne borró de su rostro tan rápido cómo la hizo.

No pensaba en nada más desde esa noche de jueves. En realidad no pensaba en nada más desde que él iba en quinto y ella en cuarto, desde que decidió ir a Sortilegios Weasley, con la excusa más rebuscada del mundo y decirle lo que sentía. Desde que decidió invitarla al baile. No pensaba nada más desde el primer beso y por supuesto, no pensaba en nada más luego de oler "por accidente" la amortentia de Lucy.

Al final, Lily ganó, cómo era la costumbre y él solo pudo descender con la escoba y darle un abrazo rápido a su hermano.

Se sentía realmente pequeño cuando ella respiraba el mismo aire que él. El aire que olía a pólvora, galletas de coco y a menta.

Y los labios de Roxanne sabían a menta.

-Lysander –Lily, llevaba la quaffle en sus manos, de vuelta a la madriguera – ¿Estás bien?

-Si Lil –Respondió, mientras dejaba la escoba en el jardín y caminaba con la cabeza abajo

-No luces muy bien –Lily siempre había sido buena descubriendo ese tipo de cosas en los demás

-Me duele un poco la cabeza –Se tocó la sien, por inercia y giró la cabeza para encontrarse con los ojos cafés de la chica

-Yo creo que te duele el corazón –La pelirroja puso una mano en el hombro del rubio –Ya verás cómo todo se arregla Lys –Le dijo con un tono suave, y guardando de estar lo suficientemente lejos de Hugo que hablaba con Lorcan y de Roxanne y Lucy que iban algo más adelante –Ella te quiere, lo puedo ver

-¿Y si no es así Lily? –Lysander cerró los ojos, evitando la penetrante mirada

-Si no es así, tienes que avanzar –Lily sonrió –Pero no creo que sea necesario, todos conocemos a Roxie, es un hueso algo duro de roer, y puede que se vea algo tosca por fuera, pero por dentro es cómo caramelo blando

-O galletas de coco –Susurró, mientras sintió el fuerte olor penetrándole la nariz

-Sus favoritas –Dijo ella, mientras entraban a la madriguera, donde Molly Weasley terminaba de servir la merienda

-Sospecho que George me regaló este tarro de galletas no solo pensando en mí –Dijo la mujer pelirroja, a la cual los años le empezaban a pasar cuenta, Roxanne río

-Las ha elegido Fred –Respondió la morena con mirada pícara –Yo no me involucré en esa decisión

-Eres una consentida Roxanne –Dijo Hugo, mientras se sentaba a la mesa tomando el vaso de leche y galletas que su abuela había servido

-Ni que lo digas Bill –Bufó Lucy –Creo que es la nieta favorita

-¿Tú que piensas abuela? –Preguntó Lily, con una sonrisa en el rostro

-Los quiero a todos por igual –Respondió Molly, sonriéndole a los chicos y los recordó cuando no tenían más de tres o cuatro años, cuando aún luchaban por quién era el favorito de la abuela

-A mi ni me gusta el coco –Dominique hizo un mohín

-Tus galletas son de vainilla –Replicó la abuela –Dominique, tienes muy poco sentido del olfato

-Lo siento Abue –Dijo la rubia algo apenada –Las alergias me invaden…

Los siete chicos rompieron a reír. Dominique tenía una serie de irreparables alergias que se activaban con casi todas las cosas en la faz de la tierra. El polen, las abejas, las flores, el prado, el coco, e incluso el polvo, hacían que la chica cuarta parte veela no pudiese oler nada, o que su nariz desatara una cadena catastrófica de estornudos y sarpullidos.

La merienda había concluido, y la tarde caía sobre la madriguera, inundando el lugar de un halo naranja rojizo, que hacía brillar los cabellos rojizos de Lucy y Lily y que daba cierto toque a las pecas de Hugo, Dominique e incluso Roxanne. Los gemelos Scamander, Lorcan, con el cabello atado en una pequeña coleta y Lysander, con el rubio y largo cabello que a veces caía sobre su frente, jugaban snap explosivo con Hugo, mientras que las chicas se dedicaban a pintarse las uñas, con uno de los barnices patentados de Sortilegios Weasley que cambiaban según el estado de ánimo, la personalidad o el ambiente del lugar. Lucy los encontraba particularmente interesantes, de hecho, sus uñas siempre se tornaban de un color amarillo fosforescente cuando aplicaba el barniz, muy por el contrario de Lily e incluso de su hermana Molly.

Las risas iban y venían, mientras Dominique relataba una de sus fallidas historias por hablar con Todor Krum, un moreno estudiante de Durmstrang al que siempre veían en el verano dado a la amistad entre sus familias, el menor de la familia Krum y un amante de las pociones. Por otro lado estaba Lily, hablando acerca de los hombres que no jugaban quidditch llamando obviamente la atención de Lorcan Scamander, Slytherin y por supuesto un negado jugador de quidditch desde siempre.

La tradición era simple. Los fines de semana, Roxanne (cuando no tenía que ir a la tienda de su padre), Dominique, Lucy, Lily, Hugo y los Scamander, se reunían en la madriguera, al principio la tradición había sido de toda la familia, pero con el paso del tiempo unos la habían acogido mejor que otros, y en ese momento, solo los siete jóvenes se reunían.

-¿Dónde están Albus y Rose hoy? –Preguntó Lucy mientras intentaba acomodarse de manera que pudiera alcanzar las uñas de sus pies

-Creo que están en un concierto –Lily intentaba acomodarse el cabello, sin las manos moviendo frenéticamente la cabeza

-Calling –Respondió Hugo desde la mesa

-Ah! Sí, es un festival muggle –Continuó Lily –Es una sorpresa de Albus a Rose

-¿Albus da sorpresas? –Dominique río –No sabía que mi primo fuese así de considerado…

-Eso es porque tú no eres Rose –Respondió Lily –Además, Dom, a ti no te gusta lo muggle

-¡Me gusta! –Se defendió la chica, es solo que todo es más complicado

-Todor Krum es complicado –Resaltó Roxanne, haciendo que Dominique se pusiera de un tono casi tan rojo cómo el cabello familiar

-Ya verán –Gruño la rubia por lo bajo, mientras sus primos reían.


-Porqué te fuiste del festival –Le espetó el chico de cabello miel

-Porque no quería escuchar música muggle –Scorpius, seguía caminando con las manos en los bolsillos en dirección al jardín

-Te perdiste de la última banda –Nott, lo obligó a girarse -¿Seguro que no estabas con ninguna muggle?

-Claro Jos –Scorpius levantó la ceja –Es lógico que estaba en lo más oscuro del lugar con una chica –Nott rió descaradamente

-Mientras que no fuera Weasley –Scorpius lo fulminó con la mirada –No negarás que no estaba tan mal, incluso creí verte mirándole el trasero, cuando se giró con el chico Potter –Joseph le apuntó con el dedo en el pecho y Scorpius frunció el ceño

-Estás enfermo amigo –Dijo secamente, mientras se sentaba en el jardín de la mansión

-Qué diría tu padre –Scorpius bufó –Un Malfoy y una Weasley… –Nott soltó una risa –No quiero imaginar que diría Draco, Astoria lo soportaría pero tu padre…

-Creo que le daría un infarto –El rubio se recostó sobre la hierba y dejó que el sol cayera en su piel blanca.

El silencio los invadió por unos momentos. Y Scorpius recordó la pelirroja, llorando, sin poder articular las palabras coherentemente y sacudió su cabeza intentando desechar el recuerdo que lo había atormentado la noche ó su vista en las bifurcaciones de los árboles que irremediablemente le recordaban a Mérida.

Y cómo si Joseph hubiese podido leer su mente, habló:

-Creo que empiezas a olvidarla –Susurró, mientras se incorporaba hasta quedar sentado –Ya sabes Scor, adoro a Mérida, pero lo que te hizo fue horrible –Scorpius levantó una ceja

-Mérida ya no es nada para mí –Dijo lo más convincentemente que pudo, mientras su cabeza evocaba el moreno de la piel de Zabini

-Eso no te lo crees ni tu –Nott le golpeó el brazo –Vamos Scorpius, te escuché llorar todo ese tiempo, la verdad es que no le dije a nadie porque te quiero –El ojiverde hizo una pausa y continuó –Soy el mejor amigo del mundo, merezco un premio…

-La verdad te odio –El tono de Scorpius se volvió algo serio

-Pero no podrías vivir sin mí

-Está claro porqué eres Slytherin.

-¿Ya has leído el profeta hoy? –Preguntó Joseph

-No, detesto ese diario, solo nos tildan de mortífagos –Alegó el rubio

-Deberías, creo que te va a interesar –Nott abrió los ojos cómo platos

-¿Viene con corazón de bruja? –Dijo Scorpius sarcásticamente –Porque de ser así, al único que le interesa es a ti

-Creo que te vas a emocional cuando lo veas…


Albus no podía mover un músculo después de leer El Profeta esa mañana.

En la primera plana, e incluso con una fotografía, el jefe del departamento de cooperación mágica internacional anunciaba una de las mejores noticias de su vida y el moreno simplemente no podía dejar de sentirse en shock. Su madre se lo había entregado diciéndole explícitamente que "Debía leer el anuncio de Oliver" Oliver había sido compañero de su padre en el colegio, y luego de jugar por años con el Puddlemere United, se había hecho un campo en el ministerio de magia, para ser el encargado del departamento de Cooperación Mágica Internacional.

Rose llegó al comedor de la casa con el cabello hecho un desastre, la camisa de quidditch de Albus que le llegaba un poco más debajo de la cintura y el short de pijama de Lily. Frotándose los ojos en un claro gesto de no haber dormido en toda la noche. "Seguramente escribiendo" pensó Albus, y saludando a Harry y a James, que estaban enfrascados en una conversación "De auror a casi auror" Cómo lo hacía llamar el chico se sentó en la silla del frente en el comedor.

-¿Por qué Albus está leyendo el profeta? –James río al escuchar en comentario, estaba claro que Albus solo leía las noticias de deporte (que reseñaba su madre) y que prefería diarios cómo "El quisquilloso" que llegaba gratis a la vivienda cortesía de Luna.

-Lee la primera plana Rosie –Dijo su tía sirviéndole café –Sé que te vas a emocionar cómo Albus –El moreno le extendió el papel y Rose pudo ver la cara de Olvier Wood en la primera hoja.

- "I Torneo Europeo Intercolegial De Quidditch" –Leyó en voz alta –En días pasados, los departamentos de cooperación mágica internacional se han reunido con motivo del primer torneo intercolegial de quidditch, un evento que se llevará a cabo en Hogwarts en el mes de septiembre –Hizo una pausa, mientras repasaba las palabras –Por primera vez desde hace trece años (Y luego de la abolición del Torneo de los tres magos) Los directores del Colegio Hogwarts De Magia Y Hechicería, Academia de Magia Beauxbatons y el Instituto Durmstrang, se reunirán esta semana y notificarán en un plazo de tres días a sus equipos que participarán por el honor de sus colegio. Recordemos que deberán ser catorce jugadores, los siete principales (Guardián, buscador, tres cazadores y dos golpeadores) y sus suplentes. Este nuevo reto lo ha sugerido el Departamento De Cooperación Mágica Internacional, en cabeza de su jefe el señor Oliver Wood (Famoso por su largo recorrido en el mundo del quidditch) "Esperamos que nuestros participantes dejen la cara en alto por Inglaterra, y por el quidditch en general" ¿Quiénes serán los elegidos para este nuevo torneo? Esa es la nueva pregunta que se hace el mundo mágico. –Rose quedó pasmada.

-Q-q-que –Fue lo único que pudo articular

-Lo que estás viendo –Respondió Albus, con emoción –¡Habrá un torneo!

-¿T-Tú Crees que nos elijan? –Acertó a decir Rose mientras sus manos temblaban de la emoción

-Ya lo creo –respondió Albus –Será Mcgonagall la que elija los candidatos ¿Verdad mamá?

-No puedo confirmar nada –Respondió Ginny con voz jocosa, mientras le pasaba el café a su marido –Ya sabes que lo he tenido que mantener en secreto…


Luego de terminar de tomar el sol, el rubio volvió a la casa con la intención de leer El Profeta. Pero sus intenciones se vieron desvanecidas al entrar al salón, donde su madre rápidamente lo tomó del brazo, mientras lo guiaba a toda velocidad lejos de allí.

-¿Qué hacen ellos aquí? –Preguntó Scorpius mientras detenía su mirada en la sala de estar luego de que Joseph se fuera

-¡Silencio Scorpius! –Le susurró su madre, mientras lo conducía hacia otra habitación.

En vano el rubio intentaba observar a los hombres que se reunían con su padre en el comedor, sospechaba quienes eran, pero en su alma guardaba la esperanza de que no fueran las personas que él creía

-¡Mamá! –Preguntó de nuevo, sin tener cuidado del volumen de su voz, mientras intentaba soltarse de la mano de su madre que agarraba su antebrazo

-Calla –Dijo de nuevo, mientras abría la biblioteca que era el salón más alejado de la sala de estar

Afuera, los gritos de su padre inundaban la casa, mientras adentro las lágrimas corrían por el rostro de Astoria que estaba sentada elegantemente, mientras Scorpius caminaba por toda la habitación

-¿Qué hacen aquí? –Continuó Scorpius –Creí que Papá ya había arreglado ese asunto años atrás

-No es tu padre Scorpius –La mujer estaba increíblemente nerviosa y Scopius recordó la última vez que había visto a esos hombres

Tenía solo cinco años y aún podía recordar el putrefacto olor del cuero mojado y los sucios cabellos del hombre de tez morena, con la marca tenebrosa aún negra en el brazo y la varita empuñada apuntaba al hombre de apenas veintiocho años que estaba justo en frente de él. Astoria, al igual que en ese momento estaba invadida por el llanto y la angustia y Scorpius solo podía asomar la cabeza entre las piernas de su joven padre que al mismo tiempo empuñaba la varita a los extraños hombres vestidos de negro. El piso blanco de la pequeña casita ubicada muy cerca al callejón Diagon, y la que era el hogar de la joven pareja compuesta por el exmortífago Draco Malfoy y de la joven Astoria Greengrass.

Scorpius solo sabía que esos hombres significaban problemas, y que con tal de evitarlos habían cambiado de casa hasta su cumpleaños número once, cuando sus abuelos decidieron cederles la mansión Malfoy a sus padres según ellos porque tenía más "protección". Había odiado esa casa en primer lugar, y aún podría recordar la pequeña casa cerca a los negocios de su padre (Que para esa época solo estaban comenzando) y con los cuales se había ganado la confianza del mundo mágico.

Varios pasos se escucharon entonces, proviniendo de la sala, pasos firmes que Scorpius reconoció de inmediato. Draco entró a la biblioteca y los tres se fundieron en un abrazo. El rubio besó a Scorpius en la coronilla mientras intentaba que su esposa dejara de llorar, calmándola con palabras sutiles y suaves.

-Se han ido –Era lo único que podía repetir –Se han ido

-Pero volverán –Dijo Astoria con la voz entrecortada por el llanto –Sabes que volverán, Draco

-Cuando vuelvan Scor estará en Hogwarts –La tranquilizó –Nada podrá pasarle allí.

A pesar de que era verano, el frío invadió a Scorpius Malfoy, y la habitación se llenó de un halo de tensión.

Draco sintió los ojos grises fulminándolo

-¿Qué querían? –Scorpius intentaba mantenerse en una pieza

-Scorpius… -Le reprendió su madre –Deberíamos dejar que tu padre descanse

-No, padre –Lo miró suplicante –Quiero saberlo, si es sobre mí, debo saberlo

Draco cerró los ojos, encontrando las palabras para explicar la situación, para explicarle a su hijo que tal vez todo lo que estaba por venir se debía a sus acciones del pasado

-Los tiempos difíciles han vuelto Scorpius –Dijo su padre mirándolo a los ojos –sobre todo para nosotros y eso es todo lo que debes saber.