El diario de una espada
Por supuesto ninguno de los personajes de Rurouni Kenshin me pertenece, todos ellos pertenecen a Nobuhiro Watsuki.
Aquellos que desconozcan de la obra de Rurouni Kenshin, si me pertenecen (aun cuando no lo puedo demostrar), o al menos la parte de su personalidad y diálogos.
Aquí la séptima parte, disfrútenla.
Mientras Kenshin y Sanosuke estaban en el gimnasio de exhibición de la universidad: Tomoe, Mitsuki y Kaoru se dirigían hacia el edificio Tonme, el cual era la casa de la familia Yukishiro.
En el camino Tomoe y Kaoru platicaban animadamente, insultando a Sanosuke con todo lo que se les ocurría.
-Y también tiene cabeza de chorlito-. Decía alegremente Tomoe.
-Tienes razón-. Completaba Kaoru el comentario, mientras ambas reían por la idea.
Tras 30 minutos de camino, llegaron al edificio Tonme.
El edificio Tonme era un alto e imponente inmueble, cubierto por miles de ventanas de todos los tamaños y desde afuera se podía admirar el gran lujo que en él albergaba.
Mitsuki las dejo frente al edificio, Tomoe la invito a pasar, pero ella rechazo la invitación, dado a que se encontraba en horas de trabajo y no quería que el matrimonio Yukishiro formara una mala impresión de ella en su empleo.
-Bueno, pero nos acompañaras al centro comercial, de ahí no te escaparas-. Comento sonriente la chica de ojos oscuros.
-Claro que si-. Dijo Mitsuki, subiendo de nueva cuenta al Ferrari, y perdiéndose de vista de ambas chicas.
-Vamos Kaoru, entremos-. Exclamaba Tomoe a la joven kendoka. Ella asintió y ambas chicas se dirigieron al edificio, el cual era custodiado por 2 hombres, los cuales al ver a las chicas saludaron con un amable:
-Buenas tardes señoritas, bienvenidas-.
Aquel par saludaron cortésmente e ingresaron al edificio.
Kaoru ya había entrado una vez al edificio Tonme, aun así, le impresionaba todo el lujo y elegancia que en él había. El primer piso era un enorme vestíbulo con lámparas enormes de cristal colgando en el techo, hermosas y coloridas pinturas adornaban las paredes, cómodos y numerosos sillones estaban distribuidos por todo el lugar, al fondo se ubicaba una señorita, la cual atendía a las personas que ingresaban para comer en alguno de los diversos restaurants, indicando en que piso se ubicaba el que buscaban y aun costado se encontraban 4 elevadores.
Kaoru siempre se había preguntado el porqué de los 4 elevadores y que mejor que ese momento para disipar su duda.
-¿Los 4 elevadores?-. Comento sonriente Tomoe -El primero te lleva del piso 1 al 7 solamente; el segundo te lleva a cada piso del edificio y es uso exclusivo de la familia Yukishiro; el tercero te lleva solamente al primer piso, y del 8 al 15, en donde se encuentran las instalaciones deportivas, dado a que todas ellas cuentan con estándares oficiales, mi papa las renta a la federación olímpica japonesa, para que algunos de sus atletas entrenen; el cuarto elevador te lleva al primer piso, al universum en el piso 26, y a empleados que atienden los últimos 5 pisos-.
Antes solo había 2 elevadores, pero desde que mi mama vio semidesnudos a unos chicos, se crearon otros dos para evitar conflictos-. Concluyo Tomoe.
-Ahhh, ya entiendo-. Dijo Kaoru muy impresionada.
-Ven, vamos-. Dijo Tomoe dirigiéndose al segundo elevador.
Al acercarse al segundo elevador, una voz robótica interrumpió la caminata.
-"Identifíquese por favor"-. Fue lo que exclamo la voz robótica.
Tomoe inmediatamente coloco su mano en un scanner cercano que apareció, así mismo su pupila y la puerta del elevador se abrió inmediatamente, la misma voz se escucho nuevamente:
-"Bienvenida señorita Tomoe"-.
-Gracias Larry-. Dijo cortésmente la chica de piel blanca, ingresando al elevador.
Kaoru siguió a su amiga y cada vez estaba más impresionada.
Al ingresar ambas al elevador, Kaoru pudo percatarse lo amplio que era, en el podía caber fácilmente 35 personas y en la parte de enfrente había un gran tablón de cristal, el cual mostraba el número de cada piso y lo que era cada uno:
1-Vestíbulo y recepción.
2-Restaurant Árabe
3-Restaurant Italiano y francés.
4-Restaurant Japonés
5-Restaurant Mexicano
6-Restaurant Argentino
7-Restaurant Alemán y Hungaro
8-Pista de Hielo
9-Raquetbool
10-Cancha de futbol y pista de atletismo
11-Canchas de basquetbol
12-Canchas de tenis
13-Tiro con arco y tiro con pistola
14-Alberca olímpica y clavados
15- Gimnasio de exhibición
16-Comedor
17-Sala
18-Bar
19-Centro de entretenimiento
20-Sala de cine
21-Habitación señores Yukishiro
22-Estética y salón de belleza
23-Habitación de Tomoe
24-Habitación de Miko
25-Disco
26-Universum
27-Centro de convenciones o reuniones
28-Habitación de invitados
29-Observatorio
30-Cuarto de meditación
31-Habitación sensei Rikuu
32-Dojo
33-Gimnasio
34-Habitación Enishi
35-Laboratorio de Enishi
36-Acuario
37-Mariposario
38-Serpentario
39-Insectario
40-Jardín y huertos frutales
Ahora Kaoru comprendía a cuales cuidadores se refería Tomoe, en los últimos pisos.
-Bueno, no perdamos tiempo y vayamos directamente al comedor, ¿Qué te apetece comer Kaoru, comida italiana, árabe, francesa, escoge?-. Comento Tomoe a su amiga, apretando el numero 16.
Kaoru no sabía que decir, claramente ella no pensaba que pudiera escoger el tipo de comida.
-Bueno, nunca he comido nada árabe, sería bueno probar un poco si es posible-. Dijo sonriente la joven Kendoka.
-Claro que si-. Respondió Tomoe.
El elevador al fin llego al piso 16, la puerta se abrió y ambas chicas salieron de él.
Kaoru casi se cae de espaldas al ver aquella majestuosa y elegante estancia.
Una gigante araña de cristal colgaba por encima de sus cabezas, en las paredes diversas pinturas de todos tamaños y géneros artísticos, había también una gran cantidad de jarrones y armaduras que custodiaban las esquinas. En realidad eso parecía más un museo que un comedor.
Dos delicadas mesas de cristal se ubicaban en las esquinas, la primera tal parece era para beber té o café.
En la segunda, un gran ajedrez hecho de jade y orix, ubicaban todo el espacio de esta.
Y para culminar, una gran e imponente mesa ubicada en el centro del salón. Era inmensa, Kaoru podía calcular que en ella cabrían fácilmente 90 personas distribuidas cómodamente.
-Buenas tardes señorita Tomoe, ¿desea comer ya?-. Interrumpió una dulce chica el asombro de Kaoru.
-No lo sé Hana, ¿no han llegado mis papas?-. Cuestiono la chica de grandes y atractivos ojos oscuros.
-Su madre llego hace bastante tiempo, está en el piso 22 con la señorita Rina; su padre aun no llega del trabajo-. Dio a conocer la bella chica de nombre Hana.
-¿Y Enishi?-. Continúo interrogando Tomoe.
-El joven Enishi se encuentra como de costumbre en su laboratorio, tan pronto llego de la universidad, fue directamente a él-. Siguió informando Hana.
-En tal caso, ven Kaoru, vamos a ver a mi mama-. Exclamo la chica de piel pálida, tomando de la mano a la joven de ojos azules y dirigiéndose de nueva cuenta al elevador.
Fue así como ambas chicas se dirigieron al piso 22, una vez más se abrió el elevador y Kaoru miro de nueva cuenta asombrada.
El piso 22 era una gran estética, completamente pintada de azul rey, por un lado había sillas de corte de pelo, con su respectivo espejo por delante, por otro, grandes maquinas de las cuales Kaoru ignoraba su utilidad, el resto del piso estaba constituido por 3 grandes habitaciones que se encontraban cerrados, pintados de un color llamativo diferente cada uno.
Ambas chicas salieron del elevador, se escuchaba un gran alboroto, cientos de risas provenían de uno de los cuartos, o al menos aparentaban ser cientos de risas.
Kaoru y Tomoe se acercaron al cuarto en donde salía el gran alboroto, Tomoe toco la puerta y de inmediato Kaoru se llevo una gran sorpresa.
Una, una, como llamarlo, una persona con rostro bastante varonil, con el pelo largo completamente rojo, con un gran vestido de pequeños estampados florales y grandes zapatillas de tacón salió a recibirlas.
-¡Tomoe, linda!, años sin verte por acá-. Exclamo aquella persona efusivamente con una voz bastante aguda.
-Hola Rina, ¿Cómo has estado?-. Contesto sonriente Tomoe-
-Hay pequeña, bastante abandonada, dado a que tu madre y tu ya no vienen tan seguido como antes, de que sirve tener mi genio estético y perfeccionista si no puedo trabajar en mis obras de arte, o sea ustedes cariño, es como si a Miguel Ángel no le dieran una capilla Sixtina que pintar, o si a Da Vinci nunca se le hubiera otorgado la gracia de pintar la mona lisa, es decir, me siento vacía y robada-. Concluyo dramáticamente la persona cuyo nombre era Rina.
-Lo lamento mucho Rina, pero he estado ocupada con la universidad y las clases del profesor Rikuu-. Se disculpo Tomoe.
-Lo sé preciosa, ese profesor tuyo no es feo, tan solo le falta arreglarse un poco, aunque eso si no le perdonare si te tiene a ti sudando y sudando, aunque pensándolo bien, creo que ha hecho un magnífico trabajo, ahora que te veo bien, tienes un cuerpo de envidia-. Decía Rina, mientras se acercaba a Tomoe y con sus manos iba tomando algunas partes del cuerpo de Tomoe.
-Mira que estilizadas piernas, mira que cintura tan fina, esa cadera sensual, pechos firmes, sedoso y oscuro cabello, y esa mirada de ángel, he de decirte pequeña que siempre me muero de envidia al verte, y con ese cuerpo seguro has de tener más de un pretendiente-. Rio sagazmente Rina.
-Siempre he dicho que exageras Rina-. Concluyo Tomoe.
-Hay mi vida, con esas declaraciones no me extraña el porqué te quiero tanto, tanta simpatía junta, no es posible-. Continúo dramáticamente Rina.
-Ya Rina, solo haces que me sonroje contigo-. Rio la linda Tomoe.
Rina rio junto a Tomoe, y en eso se percato de Kaoru.
-Y tu linda, ¿Quién eres?-. Pregunto Rina intrigada.
-Deja presentarte a mi amiga Kaoru Kamiya, Kaoru ella es Rina Mitsuro, amiga de mi madre y de toda la familia, a lo mejor a excepción de Enishi, pero esa es otra historia.- Comento alegremente la linda chica de piel pálida.
-Mucho gusto, encantada de conocerla-. Exclamo Kaoru, realizando una cortes reverencia a Rina.
-El gusto es mío, encontrar a chicas tan bien educadas y encantadoras en estos tiempos es muy difícil, has de ser una niña especial, como para que Tomoe sea tu amiga-. Termino de decir Rina.
A kaoru no se le ocurrió nada que responder, por lo que se sonrojo un poco, causando una risita esporádica en Rina.
-Oye Rina, ¿No has visto a mama?-. Cambio el tema Tomoe.
-¿A tu madre?, hace poco estaba aquí arreglándole el cabello, creo que fue a ver al malhumorado de tu hermano-. Contesto cortantemente, como si hablar de Enishi le causara frustración.
-Mi hermano no es malhumorado, o al menos no lo era contigo, hasta que lo empezaste a acosar-. Aclaro alegremente Tomoe.
-Hay linda, pero como voy a dejar escapar a semejante hombre-. Dijo ilusionada Rina, con corazones rosas en lugar de ojos.
-Nunca cambiaras Rina, pero bueno, nos vemos, tenemos prisa, hasta luego Rina-. Se despidió Tomoe.
-Adiós señorita Rina-. Dijo Kaoru, siguiendo a su amiga, pero Rina ya no les prestaba atención, ella vagaba ya en sus pensamientos, bailando sola por toda la habitación una especie de vals y decía susurrando- "Enishi, bailemos para toda la eternidad"-.
Ambas chicas subieron de nueva cuenta al ascensor, Tomoe esta vez marco el botón con el numero 35, en el camino Tomoe le conto a Kaoru que a Rina siempre le había gustado su hermano, o al menos desde los 15 años, pero a partir de que Enishi cumplió la mayoría de edad, Rina ha estado haciendo de todo, para que él salga con ella.
Tomoe rio abiertamente, Kaoru no sabía si reír o no.
-Mis padres se divierten a menudo, observando a Rina intentando seducir a Enishi-. Decía una vez mas Tomoe.
Kaoru se imaginaba aquellas escenas, y no sabía cómo los señores Yukishiro podían divertirse ante aquella situación.
El elevador se detuvo en el piso 35, ambas chicas salieron de él, frente a ellas, se encontraron a una bella y alta mujer, de piel pálida y cabello oscuro, vestida elegantemente, conversando con lo que parecía ser una pantalla plana en una puerta gigante de acero.
-Vamos Enishi, deja de trabajar un momento y ven a comer conmigo-. Exclamo con voz angelical la bella mujer.
-Lo siento mama, pero tengo que preparar algunas cosas para mi viaje de mañana y aun me falta demasiado, lo lamento, pero con gusto más tarde cenare con ustedes-. Dijo una persona que aparecía en la pantalla.
-¿Es una promesa?-. Cuestiono la elegante mujer.
-Es una promesa-. Respondió firmemente el chico de la pantalla.
-Bueno, siendo así te dejo, nos vemos más tarde, te quiero hijo-. Se despidió la mujer de piel blanca.
-Y yo a ti mama-. Dijo por última vez Enishi, y la apantalla se apago.
Fue en ese momento cuando la elegante y bella mujer de piel pálida, giro sobre si y se encontró frente a las chicas.
-¡Linda!, ¿Cómo te fue en la universidad?-. Exclamo feliz la dama.
-Bien ma, ¿otra vez Enishi trabaja?-. Pregunto la linda chica de ojos oscuros.
-Así es Tomoe, realmente me preocupa que casi nunca descanse, no es normal, creo que realmente perder ese encuentro lo cambio demasiado, aun cuando intente actuar como siempre, el ya no es el mismo-. Decía tristemente la madre de Tomoe.
-Espero que logre ganar el torneo que se aproxima, estoy segura que eso traerá de nuevo al Enishi que todos queremos ver-. Menciono firme y emocionada Tomoe.
-Eso espero linda, eso espero-. Contesto la madre de Tomoe y se acerco a Kaoru.
-Hola, tú has de ser Kaoru Kamiya, mi hija ha hablado maravillas de ti y de tu madre, mucho gusto, mi nombre es Mei Yukishiro, encantada de conocerte-. Y realizo una cortes reverencia frente a Kaoru.
Kaoru hizo lo mismo y agradeció las buenas palabras, en realidad estaba una vez más sorprendida, la señora Yukishiro era muy parecida a Tomoe, tal pareciera que era la versión mayor de su amiga.
Las tres regresaron al comedor, ahí pidieron comida Árabe al restaurant, e iniciaron una plática muy amena mientras comían.
Kaoru fue cuestionada sobre sus gustos, distracciones, su familia y cosas por demás, por una amigable señora Mei.
-¿Y qué tal Kaoru?, ¿Cómo se porta mi ángel en la escuela?, ella me dice que no tiene novio, pero realmente lo llego a dudar, porque ella es muy hermosa-. Pregunto abiertamente la señora Mei a Kaoru.
-Bueno, en realidad eso es lo mismo que piensa la señorita Rina, pero déjenme decirle señora, que Tomoe no tiene novio o algo parecido, al menos no uno que yo sepa-. Respondio alegremente la joven Kendoka, mientras tomaba con su cubierto un pedazo de carne relleno de piñón y comía.
-Ves ma, te lo dije-. Se levanto enérgicamente Tomoe de su asiento y señalo a su amiga con una cuchara –Mas no puedo decir lo mismo de Kaoru y Kenshin-. Contesto pícaramente Tomoe.
-¿Es verdad linda?, ¿Ken y tu son novios?-. Pregunto sorprendida la señora Yukishiro.
-Eso no es cierto, señora-. Dijo una sonrojada Kaoru a la señora Mei.
-Claro, pero estoy segura que no tardaran-. Continúo diciendo pícaramente la chica de grandes y oscuros ojos.
La señora Yukishiro rió abiertamente y le dijo a una aun más roja Kaoru –Kenshin es un gran chico y estoy segura de que harán una linda pareja-. Termino su comentario la madre de Tomoe.
Kaoru se oculto debajo de la gran mesa en la que se encontraba comiendo, y tanto madre como hija sonrieron enérgicamente ante tal escena.
Acabo la comida, Tomoe se disculpo con su madre, pero necesitaban ir al centro comercial, así que la invito a ir con ellas
La señora Yukishiro vio tentadora la oferta, pero lamentablemente tenía que regresar mas tarde a la oficina y atender ciertos asuntos pendientes, pero eso sí, antes de que se despidieran les pidió que se llevaran a Miko con ellas.
-Tomoe sonrió a su madre, le dio un beso en la mejilla y salió rumbo al ascensor, Kaoru se despidió, agradeció la comida y siguió a su amiga.
Antes de cerrar el elevador, observaron como la señora Yukishiro se despedía alegremente de ambas chicas.
Esta vez Tomoe presiono el botón 24, ambas chicas salieron al piso y se encontraron en una habitación inmensa, pintada totalmente de rojo, con grandes almohadones y juguetes, en el centro dormitaba un pequeño perro pequinés encima de una gigantesca cama en forma de hueso.
-¡Miko!-. Grito enérgicamente Tomoe.
Rápidamente el perro levanto las orejas, abrió los ojos y se puso de pie, corriendo en pequeños pasos hacia la linda Tomoe que lo llamaba.
Al llegar a ella, Tomoe lo levanto y abrazo contra su cuerpo.
-Hola pequeña, ¿Cómo has estado hoy?, ven, vamos a dar un paseo-. Dijo Tomoe sonriendo a el pequeño animal.
-"¿Pequeña?", pero Miko es nombre masculino-. Cuestiono Kaoru a su amiga.
-Sí, lo sé, pero pensábamos que era un cachorro cuando llego con nosotros, es por eso que le pusimos un nombre masculino, pero con el paso de los meses nos percatamos que era hembra, mas ya era tarde para cambiarle el nombre-. Contesto sincera la hermosa chica de piel blanca.
-Te presento a Miko, Miko ella es mi amiga Kaoru-. Dijo Tomoe –Ella es mi perro guardián-.
Kaoru con una gotita tras la cabeza, agradeció que sus padres no supieran que Miko era una pequeña perra pequinés, si no nunca hubiera tenido el permiso de acompañar a Tomoe.
Fue así como Kaoru, Tomoe, Mitsuki y Miko partieron al centro comercial, en el magnífico Ferrari.
Todas ellas ingresaron al centro comercial, iniciando de norte a sur, luego de oeste a este, según había dicho Tomoe, tenía que ir al centro comercial por un encargo, mas Kaoru creyó que solo había dicho eso para que la acompañara.
En todo su recorrido, pasaron una gran cantidad de tiendas, la mayoría de ropa, en donde las tres chicas probaban diversos conjuntos aunque casi siempre la única que compraba era Tomoe, mientras Miko ladraba alegremente, viendo a su ama y sus amigas felices de la vida.
Kaoru no sabía porque Tomoe había mencionado que Miko era su perra guardián, mas lo averiguo al salir de una boutique.
Tres chicos observaban a las chicas y se acercaron a ellas.
-Oigan preciosas, ¿no quieren estar con hombres de verdad que satisfagan todos sus deseos?-.
Las chicas no se inmutaron ante aquel comentario e hicieron como si no hubieran escuchado nada.
Mas los hombres las siguieron, sin darse por vencidos, continuaron lanzando argumentos mordaces y atrevidos.
Tomoe se canso de oír tales basuras, bajo de sus brazos a Miko, le acaricio la cabeza y le susurro –Anda Miko, dales su merecido-.
Miko ladro alegremente ante la caricia y la orden de su hermosa ama, elegantemente con pequeños saltos fue a encarar a aquellos sujetos.
-¿Y esta horrible bola de pelos?-. Dijo un sujeto a Miko
Miko iba muy feliz a su encuentro ante aquellos patanes, las chicas se detuvieron a observar lo que sucedería, uno de los idiotas intento dar una patada a Miko, pero para aumentar las sorpresas de Kaoru, Miko desapareció.
Kaoru intento ver en donde estaba Miko y solo lo logro ver hasta que unos de esos hombres grito.
-Maldito perro del demonio-. Exclamaron enfurecidos los sujetos aquellos, intentando quitarse de encima a Miko.
Siempre intentaban pegarle con fuerza mas cada vez que trataban de contactarle un golpe, Miko desaparecía y aparecía ante sus propios ojos, mordiendo distintas partes de sus cuerpos.
-Cuando termines, nos alcanzas-. Grito Tomoe a su perra guardián, continuando su caminata.
Kaoru y Mitsuki tenían una gotita en la cabeza y siguieron a su amiga, mientras a lo lejos escuchaban unos gritos agudos de dolor.
Minutos más tarde, Miko alcanzo a las chicas en una zapatería, entro elegantemente con sus acostumbrados pequeños saltitos, con rumbo a donde se encontraba su ama.
-Buen trabajo Miko-. Dijo contenta Tomoe, acariciando a su canino.
Kaoru no dijo nada mas, pero se preguntaba qué otras cosas le sorprendería de la vida de Tomoe.
Pasaron un par de horas, el reloj de Kaoru marcaban las 18:00 hrs, ya habían pasado por una gran cantidad de tiendas y compras, especialmente y casi únicamente de Tomoe.
-Vengan, ya nada mas falta una tienda más que quiero visitar-. Exclamo sonriente como siempre la linda Tomoe.
Mitsuki y Kaoru la siguieron, mas en esta ocasión Tomoe no se dirigió a una tienda de ropa o de zapatos, entro a una extraño local llamado "Bizarro", Tomoe les dijo que esperaran afuera con Miko, que no tardaría.
Fue así como Mitsuki, Miko y Kaoru esperaron afuera, estrañadas por la rareza con la que tenia su fachada ese local.
En ese momento Miko empezó a actuar de una forma extraña, salto de los brazos de Kaoru y hecho a correr a rumbo contrario del centro comercial.
-Miko, ¿A dónde vas?, ven acá-. Gritaba Kaoru mientras corria tras la pequeña pequinés.
-Kaoru-. Grito Mitsuki.
-No te preocupes Mitsuki, enseguida regresare, solo deja ir por Miko-. Exclamaba fuertemente Kaoru.
Kaoru recorrió casi todo el centro comercial tras Miko, la pequeña perrita no detenía su paso y se dirigió hacia una zona solitaria, en donde casi no había locales, se dirigió a los baños correspondientes de la zona.
Kaoru observo como Miko entraba en el baño de hombres, tras ella Kaoru entro sin dudar, y poco después una persona salió de un escondite y entro, colocando un anuncio de "descompuesto" en la puerta.
El baño estaba solo, Miko al fin se detuvo, empezó a olfatear y a rasguñar en una pared.
-Miko, ¿Por qué corriste?-. Cuestiono una cansada Kaoru.
-Porque no tenía otra opción, siguió sus instintos, así como yo sigo los míos-. Se escucho una voz bastante molesta y aguda.
Miko empezó a gruñir y Kaoru volteo hacia la persona que exclamo tales palabras
-De nuevo tú Mutaito-. Exclamo secamente Kaoru.
-Claro, ¿a quién esperabas?, recuerda que tu y yo tenemos una cuenta pendiente-. Dijo despóticamente Mutaito.
Miko no pudo aguantar más y salto a morder a Mutaito, pero este idiota, era hábil, y fácilmente le propino un golpe a Miko lanzándolo contra la pared.
-Miko-. Grito preocupada Kaoru.
-No te preocupes por esa creatura, es insignificante, pero soportara el golpe que le propine-. Aclaro Mutaito con su voz altamente desagradable.
-¿Qué le hiciste a Miko como para que viniera aquí?-. Cuestiono seriamente Kaoru a Mutaito.
-Sabes que los perros tienen un excelente sentido del olfato, pueden oler las hormonas de un animal sexualmente activo a varios kilómetros de distancia-. Contesto Mutaito, mientras sostenia un pequeño frasco entre sus manos –Solo consigue un poco de hormonas caninas -. Concluyo orgulloso Mutaito.
-Pero bueno, ese no es el punto, el punto es que gane la última pela que tuvimos y gane el derecho de que seas mía-. Exclamo seriamente el idiota de Mutaito.
-Ni en mis peores pesadillas seré tuya-. Respondió Kaoru adoptando una posición de ataque.
-Niña, has apostado y perdido, paga tu cuenta y resígnate, es lo que pido-. Comento un poco molesto Mutaito.
De pronto una puerta entre ellos se abrió, un chico alto, de cabello oscuro y lacio, con grandes y fríos ojos salió.
Se dirigió a las llaves de agua, lavo sus manos, tomo una hoja de papel para secarlas y exclamo con voz pausada y grave:
-Es increíble cómo ni siquiera en el baño puede existir tranquilidad-. Concluyo el chico, tirando el papel en el bote de basura.
-Cállate insecto y lárgate-. Dijo ya un molesto Mutaito.
-Me temo que no puedo, me parece que tienes intenciones de hacer algo incorrecto, y no puedo permitírtelo-. Dijo fríamente el chico de ojos azules, mirando directamente a los ojos a Mutaito.
-¡Estúpido!-. Grito Mutaito y ataco al chico.
-¡Cuidado!-. Grito Kaoru, sin embargo antes de que terminara de disiparse su voz, el chico de mirada congelante avanzo dos pasos, dejando el pie izquierdo frente a él, movió ligeramente la cabeza hacia la derecha esquivando el golpe de Mutaito, con su brazo izquierdo tomo la frente de su enemigo, cerrando la mano en ella, recogió su brazo izquierdo, extendió el derecho colocándolo en la nuca de Mutaito, giro la cadera y con el pie derecho desestabilizo a su oponente, provocando que este quedara horizontal con respecto al suelo. Quito su mano izquierda de la frente de Mutaito y con la derecha empujo al sujeto, estampándolo en pleno rostro contra el suelo.
-Oye abuelo, Aoshi-Sama ya ha tardado demasiado-. Decía una pequeña niña con el cabello oscuro, largo y suelto, así como también grandes y fieros ojos color esmeralda, de aproximadamente 8 o 9 años de edad.
-No te preocupes Misao, seguro en el baño hay mucha gente o algo así-. Tranquilizaba un hombre mayor con bigote y una pequeña barba adornada con un listón rosa, aquel hombre era de gran estatura y tez morena, el cual sujetaba de la mano a la niña llamada Misao.
-Creo que sería mejor ir a buscarlo-. Continúo diciendo la pequeña Misao.
-Es increíble, ¿A dónde habrá ido Kaoru?-. Decía una chica de piel blanca y finas facciones que pasaba junto al hombre mayor y la niña.
-No lo sé Tomoe, pero ya hemos preguntado por ella y por Miko, y según pasaron por aquí-. Comentaba una linda chica de cabello recogido en una coleta.
El hombre mayor se quedo viendo a las chicas embelesado, cambiando sus ojos grandes y grises por unos grandes corazones rosas.
-Hey Okina que te paa….. ía una Misao cuando fue interrumpida por un fuerte jalón de brazo por parte de su abuelo, el cual la arrastro hasta llegar frente a Tomoe y a Mitsuki.
-Disculpe señoritas, podrían ayudarme, busco los baños mas no los encuentro y es que mi nieta tiene muchas ganas de ir-. Decía un suplicante Okina al par de amigas.
-¡Queeeee!, no tengo ganas, yo solo quiero a Aoshi-sa…-. Fue interrumpida de nueva cuenta por aquel viejo de nombre Okina, tapándole la boca con su mano.
-"¿Los baños?, es cierto, quizás estén ahí"-. Pensó la linda Tomoe –Claro señor, con gusto, por favor síganos-. Contesto cortésmente, mientras ella y Mitsuki marchaban.
Okina asintió embobado, hasta que Misao le mordió la mano y soltó un grito de dolor.
Tomoe y Mitsuki voltearon a ver al hombre mayor y a la niña, ellos solo sonrieron abrazados a las chicas, observando que todo estaba normal, ambas amigas prosiguieron su camino, momento que fue aprovechado por Okina para seguirlas, no sin antes propinarle un coscorrón a la pequeña Misao.
Misao se sobo su cabeza y pensó –"Maldito Okina, ya me las pagara después"-. Y siguió a su abuelo.
Mutaito quedo estampado contra el suelo, Aoshi se aparto un poco de él y lo miro.
Con dificultad Mutaito se levanto, en la frente estaba una marca de sangre y expreso con lentitud –Ella tiene una cuenta que saldar conmigo, no te entrometas-.
-Tienes razón, tengo una cuenta que saldar contigo-. Expreso Kaoru, tan pronto termino de decir esto.
Kaoru velozmente se acerco a Mutaito y le propino un golpe bastante fuerte que lo envió a una de las paredes, lejos de Miko, estrellándolo en ella y quedando inconsciente.
Kaoru con el brazo derecho aun en posición horizontal musito- Estamos a mano, cuenta saldada-.
Aoshi no se impresiono y tampoco se inmuto, se acerco a Miko, lo tomo en sus brazos y se lo entrego a Kaoru.
-Se encuentra bien, solo está un poco lastimado, pero un poco de descanso y estará como antes-. Dijo Aoshi para posteriormente salir del baño.
Kaoru miro a Miko e inmediatamente le siguió, cuando salió del baño se encontraban 4 personas mirándola: 3 chicas y un hombre mayor.
Los cuatro se quedaron estáticos al ver a Kaoru salir del baño de hombres, después de Aoshi.
-¡Tu!-. Exclamo la pequeña Misao mirando a los ojos a Kaoru -¡Acaso eres de esas chicas depravadas que intentan engatusar a Aoshi-Sama-. Acuso Misao, cambiando su rostro por el de un pequeño demonio con afilados dientes, señalando a Kaoru.
-Claro que no, yo solo…-. Intento justificarse Kaoru cuando Aoshi se acerco a la pequeña Misao y la cargo en sus brazos.
-Deja de decir tonterías Misao y vámonos a casa-. Dijo fríamente Aoshi
-Pero, pero-. Repetía Misao mirando en un momento a Aoshi y en otro a Kaoru, como intentando dar validez a su acusación.
Aoshi miro una vez más a Misao, sonriendo ligeramente, y volteo hacia el otro lado, observo por un instante a Tomoe, toda sonrisa que pudiera haber tenido desapareció y camino con Misao en brazos.
- Aoshi-Sama-. Interrumpió la esencia de la escena un susurro de Misao.
-Si Misao, ¿Qué ocurre?-. Pregunto Aoshi.
-¿Puede prometerme una cosa?-. Susurro una vez más la niña de ojos esmeraldas, Aoshi la observo fijamente dándole a entender que la escuchaba atentamente.
-¿Puede prometerme que solo me querrá a mí?-. Dijo una sonrojada Misao
-No puedo-. Dijo cortante Aoshi.
Eso provoco que los ojos de la pequeña Misao se humedecieran hasta el punto de casi llorar.
-No puedo, porque te quiero tanto a ti como quiero a tu abuelo-. Concluyo Aoshi sonriendo abiertamente a la pequeña Misao.
Misao al escuchar esto abrazo del cuello a Aoshi y le dio un beso en la mejilla.
-Pero puedo prometerte que siempre estaré aquí para ti-. Concluyo la promesa Aoshi.
-Si Aoshi-Sama, gracias-. Exclamo una feliz Misao.
-Ahora que te parece si cerramos la promesa con un helado-. Propuso Aoshi a la niña que llevaba en sus brazos.
-Sí, el mío que sea de chocolate, con chispas de chocolate-. Respondió sonriente Misao.
-¿No crees que es mucho chocolate para un cuerpo tan pequeño?-. Cuestiono divertido Aoshi.
-Claro que no, además, tengo que reponerme de todos los helados que el viejo no me ha comprado-. Respondió aun más alegre la pequeña Misao.
-Pero que dices chiquilla, yo te compro muchos helados-. Exclamo Okina indignado, el cual caminaba a un costado de Aoshi.
-No es verdad-. Expreso rotundamente la chiquilla.
-Que si-. Dijo Okita.
-Que no-. Alego Misao.
-Que si…..que no….que si…..que no-.
Kaoru observo aquella escena un tanto extrañada, hasta que fue interrumpida por Mitsuki quien tomo a Miko en sus brazos y pregunto qué había pasado.
-Es una larga historia-. Concluyo Kaoru y miro a Tomoe.
-Él-. Susurro Tomoe. – ¿Sabes quién es?-. Cuestiono Tomoe a su amiga.
-No, no lo sé-. Respondió Kaoru.
-Acabamos de encontrar a Aoshi Shinomori, actual campeón nacional de Kendo-. Musito Tomoe.
-¡Queeeeeeee!, eso significa que él-. Expreso rápidamente Kaoru.
-Él fue quien venció a mi hermano en la final del último campeonato-. Concluyo seriamente Tomoe.
Hola a todos, de nuevo aquí actualizando, primero que nada una disculpa por la tardanza en actualizar, pero bueno ya cumplí por el momento.
Tengo dos noticias una buena y una mala
La más o menos mala: Es que desde hace una semana estoy de vuelta en la verdadera universidad, lo cual entonces impedirá un poco que escriba, así que por favor paciencia.
La buena: A partir del otro capítulo iniciaran las cosas buenas buenas, así que si les ha gustado estos capítulos, espero que les agrade los que vienen, les dejo el titulo del próximo capítulo: "La sombra del lobo", así que imaginen de que tratara.
Bueno ya saben se aceptan comentarios, criticas, sugerencias, etc, etc, etc.
Agradecimientos a todos los que leen esta historia, y doble agradecimiento a quien deja sus reviews.
Rina Bttusai: Honor el que me haces, al leer y comentarme que te gusta lo que escribo, mis más sinceros agradecimientos y saludos.
Setsuma17: Que bueno verte de nuevo por acá, claro que le seguiremos a esta historia, aun hay bastante que escribir.
Angel Zoe: Hola chica linda, ¿Cómo has estado?, como ves, aquí actualizando la historia, no sé si sea lindo, pero si es un gusto poder responderles a ustedes, y bueno, en realidad pienso que aquí todos son los protagonistas, te mentiría si solo pensara que Kenshin y Kaoru son los protagonistas, todos tendrán su espacio, en los capítulos que sigan voy a centrarme en otros personajes, no necesariamente Kenshin o Kaoru, así que espero les agrade. Nos vemos en la próxima.
therisa-oxox: Vaya, hasta haces que me sonroje, tal caso de esclava, bueno, eso es todo un privilegio para mí, y si, lo continuare, solo que ahora me tardare un poco mas, así que nos veremos en futuras ocasiones.
Hasta la próxima, y suerte a todos
