Y aquí les traigo el séptimo capítulo. En este capítulo se explican un poquito las cosas de lo que está sucediendo por ahí y tal vez algunos porqués sean aclarados. Espero que les guste y ¡adelante!
Disclaimer: Basado en la saga de "Las Crónicas de Narnia" de C.S Lewis. El trama y lo demás le pertenece a mi imaginación.
Capitulo Siete
En los tiempos de Caspian Noveno, padre de Caspian Decimo, y en su reinado de Telmar, había un Lord de nombre Bertram, pero este no le era fiel al rey Caspian Noveno. El hombre miraba con ambición el trono de Telmar, y pensaba que con la muerte del rey, y unas cuantas mas sumadas, el trono podía ser suyo.
Pero lo que este Lord no sabía, era que no era el único con planes ambiciosos.
Bertram tenía un compañero, a quien confió sus planes para que le ayudara a quitar a Caspian Noveno del trono, le había prometido cargos importantes si este le ayudaba, pero el Lord le traiciono contándole todo al Lord Miraz. Este compañero era el mismo lord Sopespián, quien tenía estima al rey de Telmar.
Cuando Miraz se entero de esto, sin dudar asesino a Bertram una noche mientras dormía al lado de su esposa, quien también fue asesinada. Ella tenía un hijo de cinco años de edad llamado Ghassân quien fue rescatado por su abuela. La mujer huyo de Telmar junto con su nieto. Vivieron tranquilamente por unos cuantos años hasta que la mujer murió, pero la vieja mujer se encargo de llenar el corazón de Ghassân de envidia y odio hacia Caspian Noveno, esto se debía a que el usurpador de Miraz se había encargado de decirle a la vieja que había sido Noveno quien había asesinado a su hijo, con el pretexto de que el rey se había enterado de los planes maléficos que tenia, que huyera de Telmar, porque tal vez Noveno no se detendría en piedad a ellos dos. Pero lo que realmente paso fue que Miraz tenía los mismos planes que el lord Bertram, y eso, le era un gran inconveniente a su propio egoísmo.
Al pobre de Ghassân, que solo era un niño, hambriento y huérfano, lo agarraron los vendedores de esclavos y fue vendido a un mercader de Tashbaan que era un hombre rico pero a pesar de esto era bueno. Un día cuando Ghassân tenía la edad de quince años, le salvo la vida a su amo cuando estuvo a punto de caer en una de las trampas de sus enemigos. Ya que Ghassân creció siendo un niño muy perspicaz. El hombre le estuvo tan agradecido que le adopto como hijo suyo. Los años siguientes, siendo Ghassân ya un joven, comenzó a aprender la profesión de su padre adoptivo, el hombre le había enseñado sus trucos para comprar y vender mercancías, todo sobre el oficio. Y unos años más tarde, cuando su padre murió, le heredo toda su fortuna. Ghassân siguió con la profesión de su padre adoptivo, comprando y vendiendo mercancías, tanto en tierra como en mar, ampliando su negocio, hasta que se volvió uno de los hombres más ricos de Tashbaan.
Un día entre los días conoció a una joven y bella mujer, llamada Adara. Hija única de un rey llamado Yunan, Ghassân pago una dote bastante considerable por la joven, pidiéndola en matrimonio, y el rey Yunan sabiendo de toda la fortuna de Ghassân acepto y con alegría se celebro una boda de tres días. Pero al paso de los meses, Ghassân con un corazón soberbio se encargo de llenarle la copa del rey de un veneno mortal, llevando al rey a una muerte segura. Y es así como el joven llega a ser rey de Gèrson.
Gèrson. Tierras ubicadas en el noroeste del mapa, pasando el western wild, pasando las montañas. Un país mediano que siempre ha sido gobernado por un rey, llevando una monarquía hereditaria y absoluta. Un país que siempre se ha mantenido neutral en cuanto a guerras levantadas por los países del sur, un país que trataba de mantener la paz en todo su territorio, eso, hasta antes de la muerte del rey.
Era primera hora de la mañana, y el rey Ghassân estaba sentado en el trono de su gran sala real. Había sido avisado que había llegado un hombre muy impaciente esperando hablar con el rey, que era uno de los soldados que el mismo había mandado para traer noticias.
— Su majestad. — pidió uno de los sirvientes haciendo una reverencia. —
El rey asintió con la cabeza.
—Su majestad, he venido de Narnia, soy uno de los soldados de la tropa de espionaje que usted mando, he venido antes porque ha pasado algo de lo que usted debe estar enterado mi rey—
—Dime. —
— El rey Caspian Decimo, hijo del rey Caspian Noveno, el actual rey de Narnia, la tierra habitada por horribles bestias parlantes, y que es gobernada por un demonio en forma de león,— dijo el hombre— ha recibido visitas.— el rey frunció el ceño.
—El día de ayer, llegaron de otro mundo, uno que es redondo, unos reyes y reinas que gobernaron Narnia por quince años, según la historia, después de haber vencido a la bruja blanca, una mujer que se hacía llamar la reina de Narnia y que mantuvo a Narnia por cien años en el hielo. Pero después desaparecieron, y mil trescientos años después volvieron para ayudar al rey Caspian a subir al trono, y estos reyes y reinas de antaño vencieron a Telmar. Dicen que han venido en otras ocasiones, ayudando al mismo rey de Narnia a encontrar a los siete Lores que eran fieles a el Rey Caspian Noveno, y otros niños a quienes les llaman los fieles amigos de Narnia, no son reyes, pero vienen del mismo mundo redondo que los otros, y estos también han ayudado en varias ocasiones, últimamente fueron los que vencieron a Calormen en la batalla que hubo cerca de Archeland. —
El rey se encontraba asombrado, porque jamás había escuchado hablar de esas historias y de un mundo que fuera redondo. Todos los países, poblados, y algunas tierras temían de ese país, de Narnia, porque decían que era habitado por bestias feas, y del gobernador demonio en forma de león, y que también los arboles y el mar estaba bajo ese hechizo.
—Puedes retirarte— dijo Ghassân.
Dicho esto el rey dirigió su mirada a su visir.
Su visir era un hombre viejo. Era alto y delgado, con el rostro surcado de arrugas, su piel era morena como la noche y tenía unos ojos color verde. Su nombre era Hasar Afsanah y trabajaba para el antiguo rey, pero a su muerte, y como fue colaborador de Ghassân, este lo nombro su visir.
—Hasar… tengo en mente muchas ideas, pero si el tal Caspian. — pronuncio este nombre con desprecio. — está gobernando Narnia, necesitare no solo mi ejercito, si no tres veces más.
— Mi querido rey, créame que todas las ciudades vecinas estarán encantadas de pelear a su lado contra Narnia y les prestara su ejército. Tenemos a todo Tashbaan a quien le quedó sed de venganza, a Beruna, El Paramo de Etin, ¿y por qué no? Podemos hacer relaciones con otras ciudades, e incluso romper las alianzas que tiene Narnia. —
— ¿Romper sus alianzas? ¿Con dinero?—
—Efectivamente, o tal vez… usted puede usar otros métodos. — dijo el viejo con una sonrisa llena de dobles intenciones. —
—Podemos obligar a los aliados a romper esas alianzas, los que accedan por un precio, está bien, y los que no… ¿usaremos otros métodos cierto?—
—Así es su majestad. —
—Primero se me ocurre enviar más espías, pero esta vez los quiero dentro del castillo, recluta a varios soldados, quiero que salgan de la ciudad en este mismo momento, con suerte llegaran para el medio día, y envía a dos mensajeros, para que estén yendo y viniendo a traerme noticias. —
— Escucho y obedezco mi rey —
Dicho esto el visir salió de la presencia del rey haciendo una reverencia, y fue a acatar las órdenes del rey.
Los soldados, y los mensajeros que había enviado el rey de Gèrson llegaron a Narnia. Escucharon la noticia de que el rey Caspian había estado reclutando guardias para el castillo de cair Paravel y otras zonas de Narnia. Para su suerte, inmediatamente los soldados fueron al castillo a pedir hablar con el rey para enlistarse. Caspian los recibió y los atendió, los jóvenes soldados se dividieron, uno dijo venir de Archeland, otros dijeron ser de ahí mismo, de Narnia, a lo que Caspian no dudo y los acepto en el castillo. Les dieron para cuidar algunas zonas, de entre ellas las caballerizas, la entrada trasera, las puertas delanteras, el acceso a la playa, y algunos más en la ciudad de Narnia haciendo rondas para proteger a la ciudad.
Una noche, mientras todos cenaban…
—Ya está todo listo para ponernos a bordo del viajero. — anuncio Caspian.
—Genial. — dijo Edmund.
—Es muy emocionante— dijo Jill con una sonrisa de oreja a oreja.
— ¿Y a quien dejaras a cargo?— pregunto Peter.
—A Trumpkin, ya lo había dejado anteriormente, y es excelente, a demás con la seguridad doblada… yo creo que no habrá problema alguno. — explico el joven Rey.
— ¿Y cuando partiremos?— cuestiono Lucy sonriente.
—Mañana en la mañana. — confirmo un Caspian optimista.
—Realmente… ya me había desacostumbrado. — dijo Eustace tocándose su barriga.
—Lleva una bolsa para vomitar. — sugirió Elizabeth.
—O…lleva algún remedio para las nauseas. — compuso Susan.
—O... mejor no vayas. — dijo Edmund con una sonrisa a lo que Lucy quien estaba sentada al lado de su hermano le dio un codazo en las costillas mientras reprimía una sonrisa.
—Cornelius te ayudara, le pediré que te de algo. — dijo Caspian.
—Gracias Caspian, veo que tu y Susan son los únicos amables en esta habitación. — mascullo Eustace.
—Oye, yo soy amable— bufo Edmund.
—Yo también— secundo la hermana de Jill.
—Oh claro Beth, eres tan amable que me echaste agua fría en mi cabeza un día—acuso Eustace.
—Y eso fue porque robaste mi dinero— contrario Elizabeth alzando una ceja.
—Fue culpa de Jill, ella me dijo donde estaba—
—Oye yo no…. – intento decir pole—
— ¡Pero tú lo robaste!— acuso nuevamente la joven.
—Pero Jill también gasto tu dinero—
La joven torno los ojos, sabía que Eustace ya no tenía como defenderse.
—Que mal Eustace, te llevare con el cónsul británico— dijo Edmund en tono burlón y estallo en carcajadas con Lucy—
No muy lejos de ahí, en las puertas traseras de cair Paravel estaban dos guardias, uno en cada esquina, pero estos guardias eran los soldados que había mandado en rey Ghassân.
—Oye Egbert— llamo un guardia al otro—
—Que—
—Yo creo que no habrá mejor oportunidad que esta—
— ¿A qué te refieres Baldwin?—
—Que todos los reyes y reinas, incluyendo a los estos amigos de Narnia, irán en el viajero del alba, no hay mejor oportunidad que esta, todos estarán a bordo ¿te imaginas?—
A Egbert, que era un poco mas humanizado que su compañero, le costaba trabajo dar con los planes maquiavélicos que le cruzaban por la mente de Baldwin.
—Agh, eres tan tonto— dijo el soldado al ver la cara de confusión y el silencio de el otro— ¿Qué pasaría si por alguna razón el barco se descompusiera? y por ahí, en unos mares… ¿se hundiera y todos se ahogaran? Narnia se quedaría sin reyes, y estaría sin gobernantes, entonces es una oportunidad para nuestro rey acabar con Narnia más fácilmente, el estaría feliz—
—Te olvidas de el gobernador más importante, del que dicen que está en forma de león, a Aslan— al decir su nombre sintieron miedo, pero Baldwin que era malo, lo desecho rápidamente de su mente.
—Esos son cuentos de hadas, eso no existe, este es un pueblo que cree en leyendas tontas—
— ¿Y los reyes y reinas de antaño?, ellos están aquí, son parte de las leyendas y sin embargo existen— dijo Egbert.
—Eso… no lo sé, pero son personas… es diferente de algún modo— dijo después de un silencio— Pero... ¿Un león que gobierna Narnia desde el mas allá? Esas son patrañas. Mejor vamos y ayúdame a descomponer ese barco—
— ¿Pero estas de acuerdo que también mueran las reinas? Las jovencitas…son mujeres—dijo el soldado recordando a su madre que siempre le había enseñado a no golpear a una mujer.
—Lo sé, y realmente será una gran pérdida…mujeres jóvenes hermosas, pero son nuestro enemigo, no importa que sean mujeres— decía Baldwin— ¿Pero de qué lado estas?, ¿Acaso no juraste lealtad a nuestro rey?—
—Estoy de tu lado, estoy de tu lado— repitió el joven que no confiaba mucho de su compañero, creía que podía acusarlo de deslealtad y el rey Ghassân podía mandarlo a la horca. Temía por su vida, por eso no se atrevía a decir lo que realmente pensaba, que era que el rey Ghassân era un usurpador—
Después de esto y sin más que decir, los soldados se dirigieron hacia donde estaba anclado el barco, y como también estaba custodiado por soldados, que para suerte de ellos, eran de los suyos, les dijeron lo que pensaban hacer, y los otros, por temer también a la horca, aceptaron y vigilaron que nadie se acercara mientras los otros descomponían el timón por debajo, destornillando algunas cosas, y eso no les iba a permitir viajar muy lejos.
Al día siguiente muy temprano en la mañana todos los jóvenes estaban listos para abordar el barco, y gran parte del pueblo de Narnia se acerco a cair Paravel para despedirlos desde la costa, realmente fue muy agradable, ver desde humanos, hasta bestias parlantes, todos, saludándote con pañuelos que sostenían en sus manos y los agitaban en modo de despedida. El barco abrió su puente para dar paso a los tripulantes, primero algunos ayudantes del castillo metieron las reservas de comida acomodándolas en la bodega de la cocina del barco, después de eso entro la tripulación que constituía por Drinian y las personas que ayudaban a remar. En otros países y ciudades se les llamaría esclavos de las galeras, pero aquí en Narnia a nadie se le obligaba a hacer cosa semejante, todos ayudaban a remar, y a nadie se le golpeaba por ello.
Después entraron los reyes y reinas, y los fieles amigos de Narnia, todos sonriendo y saludando a las personas y animales que se despedían de ellos. Seguido de esto, el ancla se levanto y el barco zarpo con ayuda de el buen aire que había esa mañana soleada, Drinian fue al timón, y los demás se quedaron en la cubierta.
Sentir el viento de Narnia agolpando en tu rostro, con el olor del mar, y las sirenas saltando en el agua saludando, era algo increíble de ver, y difícil de explicar, pero era una sensación maravillosa.
Susan estaba mirando hacia el mar, con los brazos recostados en la orilla del barco.
-Es una linda vista — dijo Caspian quien se acerco a ella y se puso a su izquierda mirando hacia el horizonte
-Una maravillosa — coincidió ella— ¿Tú construiste este navío? — pregunto Susan posando su mirada en Caspian.
-Bueno, no exactamente — sonrió Caspian ahora mirándola— Pero hice los planos y después empezamos a trabajar, estuvo listo en unos cuantos meses—
-Me acorde cuando nosotros viajábamos en "El Resplandor Cristalino".- dijo Susan recordando—hace mucho que no subía uno, eso me recuerda a que ahora eres Caspian Decimo "El Navegante"— insinuó la joven reina con una sonrisa—
—Bueno, así fue después de que viaje hasta el fin del mundo— decía Caspian mirándola — imagino que tus hermanos te contaron—
Susan recordó la carta que había recibido de parte de Lucy y Edmund mientras ella estaba en Estados Unidos con sus padres y Peter. Entonces sintió una chispa de culpabilidad. Cuando ella esperaba con ansias cada invitación de banquetes a los que asistían sus padres, y por consecuente también ellos. Susan estaba entusiasmada con un muchacho en ese entonces, era un soldado y era atractivo, y el parecía mostrar interés en ella. No era que eso fuese raro, pues en realidad los muchachos solían mostrar interés en ella casi todo el tiempo, pero lo que pasaba es que ella no solía mostrar interés en alguno, no hasta que viajo a Narnia por segunda vez. Y eso era lo que a ella le disgustaba, odiaba no tener el control sobre las cosas, y el amor es algo en lo que no puedes tener el control. Entonces el día en que ella recibió la carta de sus hermanos, diciendo que era increíble, que habían visitado Narnia, y sorprendentemente en compañía de Eustace, que habían vivido aventuras grandiosas en compañía de Caspian y que no podían esperar a su regreso para poder contarles detalladamente cada cosa…
Fue entonces cuando ella lo decidió. Había decidido que para poder sobrevivir había que olvidar. Intento olvidar, de verdad lo intento. Había pensado que si esa vez solo sus hermanos menores habían ido, eso significaba que Peter y ella no iban a volver, aunque Peter dijera que no se resignaría, no hasta que Aslan les dijera exactamente el "no volverán jamás". Pero simplemente no podía, siempre, en cada día que pasaba, había algo que le recordaba a Narnia, al ver como Lucy mostraba valentía en algo que ella no podía, o si había problemas en alguna cosa Peter siempre trataba de manejar las cosas, y como Edmund siempre apoyaba a su hermano y trataba de arreglar las cosas. Y los sueños, los sueños siempre estaban presentes, una noche había soñado con el rugido del León, la misma noche en la que ella deseo nunca haber ido a Narnia. Entonces se levanto de golpe, se arrepintió y comenzó a llorar.
—Sí, lo hicieron— dijo Susan y no pudo evitar decirlo con algo de desconsuelo al recordar los días negros— Es solo que… pensé que nosotros ya no volveríamos —agrego ella al ver que en los ojos de Caspian había brillado la tristeza, ella no quería que el volviera a pensar que no quería estar aquí.
—Y eso te disgustaba — dijo el rey más como una pregunta que como una frase normal.
—Por supuesto que me disgustaba — dijo Susan casi sonriendo— A ambos, solo que Peter… el siempre ha sido menos resignado que yo—
—Sí, recuerdo que tus hermanos habían mencionado que tu y Peter estaban en otra ciudad de su mundo— dijo Caspian recordando. Realmente en su mente se había almacenado cualquier información que tuviera que ver con ella.
—Estados Unidos. Está bastante lejos de Inglaterra, donde nosotros vivimos— explico la reina—
—Eso es difícil de imaginar, a ustedes, los reyes de antaño, viviendo en un mundo tan extraño donde son personas normales—dijo el joven rey— Me gustaría poder conocer tu mundo—
—Mi mundo no es divertido en absoluto—negó Susan con la cabeza.
-Si tu estas en el, debe serlo.- dijo Caspian mirándola con esos ojos únicos que él solamente podía tener para ella.
Susan sonrió
—Pero si tú no estás ahí, entonces no lo es—
Peter en el otro extremo de la cubierta, platicando con los demás, cuando volteo a ver a Susan a lo lejos que estaba platicando con Caspian y los dos estaban riendo. Después volteo Edmund. Ambos se miraron con cara de pocos amigos.
Y al ver esto los demás se echaron a reír. Lucy rodo los ojos.
—Están exagerando — dijo Lucy.
—No es cierto —contradijo Edmund.
Ellos habían metido el suficiente armamento para cualquier cosa que pudiera pasar, espadas, arcos, flechas, escudos, y cañones.
Entonces mientras navegaban y como los vientos eran bastantes favorables no había necesidad de remeros, todos descansaban y tomaban agua o un poco de un vino acompañado de pan con mantequilla. Entonces Caspian reto a Peter a un duelo con espada. Claro que era sin lastimarse, pero para ellos era muy divertido. Ellos comenzaron a pelear, haciendo buenos movimientos y tácticas con la espada, pero solamente podías entender si sabias algo de espadachines. A lo que Edmund estaba atento y podía observar los movimientos que hacían cada uno de los dos. La tripulación hacia un semi circulo alrededor de ellos y observaba la pelea, y a veces dando gritos, chiflando y aplaudiendo.
Después de esto, comenzó un viento desfavorable, el viento los guiaba hacia el este y ellos iban al oeste, tuvieron que remar todos, inclusive los reyes.
Drinian estaba a cargo del timón que hacia girar con todas sus fuerzas, pero parecía que este no le respondió.
-¡Rey Caspian!- llamo Drinian con voz fuerte, ya que el viento era demasiado fuerte y sonaba el mar agitado.-
El rey dejo su remo y fue corriendo hacia la proa.
—Majestad, parece que el timón no funciona, no me responde, como si estuviese flojo—
Caspian tomo el timón a respuesta y vio que en efecto, parecía como si estuviese ya desconectado.
En eso el que se encargaba de mirar con el visor, grito:
— ¡Cuidado! ¡Rocas a la vista! ¡Rocas a la vista! —gritaba a todo pulmón.
Caspian volteo a ver a Drinian con desesperación. Tenían que girar y el timón no funcionaba. Iban a estamparse con las rocas, entonces el barco se haría pedazos junto con ellos, pero no quedaba tiempo.
Caspian grito y fue corriendo hacia el frente.
Las jóvenes que estaban en la recamara, ya que no las dejaban salir, salieron por los gritos.
— ¡Drinian el bote! —
— ¡no hay tiempo de soltarlo señor! —
— ¡Inténtalo! —
Dicho esto los dos corrieron hacia donde estaba el bote.
Peter dejo los remos y se puso de pie, Edmund y Eustace le siguieron y miraron a los dos, que estaban sumidos en la desesperación.
— ¡¿Qué pasa Caspian? — llamo Peter.
— ¡Rápido todos sujétense de algo que flote y salten, nos vamos a estrellar!- gritaba Caspian — ¡Peter ayúdame, hay que poner a las chicas en el bote! —
Los remeros estaban bastante asustados, pero obedecieron, agarraron lo primero que encontraron, barriles de madera, algunas tablas donde ponían la comida, o rejas de madera donde estaban las naranjas, y se lanzaron con ellas, pero Caspian, Edmund, Peter y Drinian seguían intentando desatar el bote de las sogas que tenia, y desataron la primera cuerda.
La tripulación se aferraba de lo que tenían sujeto y que hacía que les salvara la vida, pues con las maderas, hacían que flotaran y esto evitaba que se ahogasen.
Las jóvenes corrieron hacia donde estaban sus hermanos.
— ¡Ya no hay tiempo Peter, tenemos que saltar! —grito Susan.
Y como dijo la joven reina, ya no había tiempo. Apenas se sintió un liguero tambaleo, todos los jóvenes voltearon instantáneamente hacia la proa del barco. El viajero había chocado contra las piedras y todo se sacudió.
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¡Oh!. Si. Aquí termina el capitulo siete. Les contare que primero había pensado poner a nuestro enemigo en El Paramo de Etin, pero después lo cambie por Gèrson, al saber que El Paramo de Etin era una tierra habitada por gigantes, y ni modo que la princesa Adara fuera un gigante.
Bueno, espero actualizar pronto, y les agradezco sus comentarios.
Lamento no responder uno por uno como se debe, pero estoy en un ciber y no me queda mucho tiempo. Pero tengan por seguro que a cada una de ustedes las aprecio mucho y que un comentario suyo siempre me saca una sonrisa. Espero que les haya gustado. Que tengan un excelente inicio de semana!
