Falsa Fortaleza
By: Kailey H. S.

El 15 de Febrero, el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería era un hervidero de rumores y cotilleos.

Primeramente, el ataque a la cafetería de Madame Puddifoot. No murió nadie, pero varias figuras encapuchadas habían irrumpido desde todas las puertas posibles y habían causado gran pánico, aparte de haber acabado con el romántico San Valentín que se esperaba.

Les habían cancelado todas las salidas a Hogsmeade hasta nuevo aviso. Albus Dumbledore no quería correr el riesgo de que Lord Voldemort hubiese mandado a alguno de sus hombres a merodear por la zona.

Luego, la noticia de que Blaise Zabini y Adella Moon salían juntos se propago rápidamente. Se rumoraba que Ginny Weasley y Draco Malfoy, respectivamente, los habían dejado, y ellos habían comenzado a salir desde entonces, lo cual no se alejaba de la realidad

Después, estaban las nuevas parejas que no llamaron tanto la atención como la antes nombrada. Roxie y Justin no se quedaron a salvo de los cotilleos.

Y entre los Gryffindor y los Slytherin, se comentaba el hecho de cómo una leona había salido con una serpiente.

–¡ESTAMOS HABLANDO DE ZABINI!. ¡NO ES UN SLYTHERIN CUALQUIERA!

–Si es un Slytherin cualquiera, Ron. Lo mismo hubieses dicho si fuese cualquier otro.

–No es cierto, Gin. Ese Slytherin es el que sale con una chica distinta cada vez –La trato de persuadir Harry con una voz mas suave

–Eso ya lo tenia claro cuando me invito a salir. Además ¿De que se quejan? Tienen aquí la oportunidad perfecta para caerle a puños y en vez de eso me quieren regañar.

–Date cuenta donde te estas parando. No se si lo sabes, pero ¿Tienes idea de la fama que te estas sacando?.

–Ginny no se esta sacando ninguna fama. No la mortifiques –Roxie se acerco y la rodeo con un brazo, mirando al pelirrojo furiosamente –Solo los que quieran hacerle daño le buscarían mala fama.

Roxie sabía que lo que decía no era del todo cierto. Había oído varios comentarios que había tenido que defender con la misma vehemencia que estaba usando ahora.

–Hay quien dice... –Hermione buscaba palabras para expresarse –Que con Ginny se puede salir en busca de diversión...

–Y es que es así. No se que tiene de malo si me atrae la persona con la que salgo, y yo le atraigo a ella

–...Y que se te puede dejar así de fácil –Termino la de ojos olivo

–No hables de lo que no sabes –Se impaciento la hiperactiva –Los que estábamos ahí fuimos testigo de que fue Ginny quien lo dejo. Igual que Malfoy a Moon.

–Por una vez, las chismosas se están limitando a la verdad. Yo lo deje a el porque ya me tenia aburrida

–¿Entonces por que saliste con el?

–Porque no sabía que era tan imbecil.

Los de Slytherin no le pusieron importancia a este hecho, o al menos no tanta. Total, era Blaise Zabini, el que hacia lo que fuera por salir con cualquier chica linda que se le cruzara en frente, siempre que sea sangre limpia.

Solo Draco permanecía con el ceño fruncido ante cada comentario que incluyera a la menor de los Weasley. Si Blaise era un "traidor" el lo era aun mas, por quedarse voluntariamente hablando con la hermanita de uno de sus peores enemigos.

Como si ella no fuese su enemiga.

–¿Piensas que estuvo mal, Draco?

–¿Desde cuando me consultas a mi? Sabes mi opinión al respecto. Ella es una traidora de la sangre.

Y eso pensaba, y eso se recordaba cada vez que se la cruzaba en corredores, en entrenamientos de Quidditch, en el Gran Comedor, en reuniones de prefectos y, desgraciadamente, en sus sueños y pensamientos. Y eso se recordaba cada vez que el fuego invadía sus entrañas, cuando ella sonreía algún chico, cuando le hablaba coquetamente a Harry Potter o a Dorian Dares, cuando Colin Creevey la fotografiaba a escondidas... Fuego. Mucho fuego.

La recordaba como era antes. Como el día que ella hizo referencia a la muerte de su padre la agredió físicamente sin que ella se defendiera. Como siempre se la cruzaba en los pasillos y el dedicaba una frase de odio, ella no hacia mas que callar y erguir un poco mas la cabeza.

Ahora, cuando el atacaba ella contraatacaba con una respuesta que, aparte de inteligente, se atenía a la realidad de una manera exasperante. Eso si no era ella quien le puyaba.

Blaise le había hecho caer en cuenta de que la chica era bella...

–¡Pero es una traidora de sangre, maldita sea!

–Lo entiendo, Draco. Pero no me puedes negar que me salio mejor de lo que esperaba

El rubio vio al moreno como si fuese la primera vez que lo veía. Odiaba eso de pensar en voz alta.

–Si. Tú y Moon están hechos el uno para el otro –Dijo, con tono aburrido, siguiéndole la corriente

–¿Y que me dices de ti, Draco? –Pregunto una chica cuando la atención del de ojos verdes se desvió de ellos

–¿Yo que? –La vio directo a los ojos.

La castaña había logrado obtener cierto atractivo con el paso de los años, pero era un atractivo que no saltaba a la vista de quien no la conociera. Su rostro aun era duro y áspero, pero sus ojos, también castaños, eran atentos y suaves. Casi dulces.

–No estoy insistiendo –Respondió con sinceridad –Lo pregunto porque... –Bajo la voz –Blaise no lo sabe, pero no asististe a la redada.

–¿Y como lo sabes tu? Se supone que las mujeres no...

–Te cubrí. Tenia muchas ganas de participar, y al ver que faltaba alguien llegue yo, tranquilo que solo yo me di cuenta. Pero... Si faltaste fue por algo.

Ginevra Weasley...

–Lo que yo haga y lo que no, es asunto mío.

La prefecta de Slytherin no pareció quedar contenta, pero no insistió. Malfoy siempre había sido así de hermético... Jamás terminaría de conocerlo, aunque dudaba que hubiese comenzado. Ella era una chica muy fuerte, y podía llegar a parecer cruel. Draco le decía a veces que le recordaba a su tía Bellatrix.

Pero las cosas siguieron su curso. El rubio Slytherin y la pelirroja Gryffindor siguieron su vida como si la conversación no hubiese ocurrido. El de la casa de las serpientes se preparaba para su futuro encuentro contra Hufflepuff, tal como la leona se preparaba para el suyo contra Ravenclaw. La temporada de Quidditch solía hacer que todo se borrara de sus pensamientos.

En especial Ginny, que mientras más pasaban los días, mas fuerte se sentía, más confiada y más segura de si misma estaba. Y esta vez, no sentía que estaba fingiendo. Solo se evaporaba todo cada vez que veía al prefecto de Slytherin, y debía aparentar que nada la perturbaba.

Pero todo llega a su fin. Y esta situación llego a su fin de el modo mas inesperado.

Iba abstraída en sus pensamientos al Campo de Quidditch, la primera mañana de Marzo. Era un domingo fresco, que anunciaba a gritos que el invierno llegaba a su fin. Y la chica estaba impaciente por salir del castillo.

Cuando estaba llegando al vestíbulo alguien se unió a su caminata, pero ella no se percato porque las puertas del castillo estaban abiertas, haciendo que se quedase unos instantes admirada por la mañana sin nieve, y sonriendo por la belleza que ante ella se veía.

Entonces el acompañante poso sus ojos grises en la figura extasiada que tenia en ese momento ante el. Parecía una niña pequeña: El cabello encendido peinado en dos trenzas y los ojillos negros brillándole extasiados, enmarcados por aquellas graciosas pecas.

Era bella, para que negar. Y debajo de la cara, había curvas que apreciar. Solo que aquella vez, la joven de quince años se le asemejo a una niña de ocho, solo por la sonrisa que despegaba de sus labios... Quien sabe, el no recordaba haber sonreído de una manera tan espontánea desde hacia mucho tiempo.

Capaz fue por eso que salio parcialmente de su ensimismamiento y siguió caminando junto a ella, con sus ojos grises fijos en el Campo de Quidditch y sin decir una palabra, aun vagando en sus propios pensamientos.

Pero estaba esperando que la Gryffindor empezara con la discusión. Porque eso era lo único que podía haber entre ellos, discusiones. Ni siquiera aquel silencio estaba permitido.

Ella ni se había fijado que alguien estaba a su lado. Disfrutaba de aquellos momentos donde podía estar en silencio, solo consigo misma, y que no viniera nadie a incordiarla con comentarios estupidos.

Pero llegados a un punto, ella noto unos pasos junto a ella y volvió la cabeza para ver a un rubio con las manos en los bolsillos, y completamente ajeno del mundo que le rodeaba, comenzando entonces a temblar y a sentir el aumento de su pulso cardiaco.

Trato de pensar en algún comentario hiriente, solo para distraerse. Pero el silencio ya era demasiado exasperante y solo la ponía más nerviosa

–¿A dónde vas? –Consiguió decir, y se sorprendió a si misma con la naturalidad de sus palabras, y con el hecho de que no era un comentario precisamente ofensivo

–Al Campo de Quidditch. A ver que tanto apesta su nuevo bateador

–Maldito Slytherin de...

Definitivamente, Draco y Ginny fueron traídos al mundo de los vivos.

–Sin malas palabras, Weasley, o me veré obligado a...

–¿Reportarme? Quiero saber que diría McGonagall... "Se le restaran cinco puntos por decir 'mierda', señorita Weasley. Oh, no, ¡Acabo de decir 'mierda'! Que quede claro que fue únicamente para hacerle entender su gravísima falta, porque..."

No pudo continuar y se unió a la risa de el, quien no había notado que se estaba riendo del comentario. Habían llegado ya al campo de Quidditch y llegaron al punto donde el tenia que subir a las gradas y ella encaminarse a los vestuarios, y en ese momento dejaron de caminar.

–Yo particularmente preferiría pensar en que diría Snape: "Weasley, quedas castigada por el uso de la palabra 'mierda'"

Eso hizo que ella frunciera su pequeña nariz, pero opto por seguirle el juego.

–¿Qué me mandaría a hacer?. ¿Una redacción de tres pergaminos de "El uso de las malas palabras: Como usarlas, por que evitarlas y como influyen en la fabricación de pociones"?

Era una escena digna de ser vista: Un rubio y una pelirroja que se habían jurado eterna enemistad, riendo juntos sin causa aparente, mientras hacían comentarios del estilo de los anteriores.

Hubo un momento que ambos olvidaron quien era el otro. Que se vieron a los ojos como si fuese la primera vez que se veían en toda su vida, como si nada mas importara que ese momento.

Ginny, que entendía el carácter distante del Slytherin mejor de lo que el se pudiera imaginar, se sorprendió al notar que el chico había dejado caer su armadura delante de ella. Detrás de ella, se impresiono al encontrar un ser humano con emociones y sentimientos como los de cualquier otro.

El llego a un punto en que su propia risa lo embriago. Lo único que quería era seguir haciendo que su acompañante riera y lo viese a los ojos de una manera que ni siquiera Pansy había logrado... Con una alegría que no solía demostrar y una calidez que no creía en ella.

Entonces ambos pararon de reír, y fue ahí que ocurrió lo inesperado.

El dio un paso hacia ella y luego otro. La chica retrocedió con su mirada fija en esos ojos grises, tratando de intuir sus intenciones. Había sido una estupida por seguirle el juego. Seguro Draco Malfoy la había estado siguiendo para hacerle una broma pesada y ahora lo estaba poniendo en práctica. Y fue allí que tomo la decisión de quedarse parada y no retroceder. Metió la mano en su bolsillo y se hizo con su varita, apretándola fuertemente, con valor. "Por algo soy Gryffindor"

No sospechaba que el no tenia el menor dominio sobre sus impulsos en ese momento; si lo hubiese notado, si que hubiese marchado. El muchacho siguió caminando hacia ella, y cuando la tuvo cerca apoyo una mano en su cintura, que la pelirroja aparto bruscamente.

–Ni se te ocurra tocarme, Draco Malfoy. ¿Qué carajo crees que haces?. ¿Qué quieres? –La voz se le quebró, fracasando en su intento de sonar segura

–No lo se. Es lo mas loco de todo

Sintió arder el fuego en su interior a una temperatura alarmante. Sin más, su mano retomo su posición anterior y la otra la coloco con rapidez en su nuca, notando los temblores de la joven, que a estas alturas de la situación, tenía cada músculo del cuerpo entumecido, sin responder al llamado de pegarle al Slytherin y lanzarle toda clase de maldiciones.

Por ello, el fue mas rápido. La trajo hacia si y choco sus labios con los de ella, dándole dos o tres besos desesperados, que fueron como un intenso respiro después de haber estado ahogado por mucho tiempo, antes de separarse y murmurar con la respiración un poco agitada:

–Creo que esto era lo que quería –sonrió con sorna, se dio la vuelta y emprendió su camino hacia las gradas

Cuando se perdió de la vista de la chica, comenzó a dar puños a la pared. ¿Qué diablos le pasaba? La conversación le había divertido, y luego la había besado, descubriendo que no le desagradaba para nada su sabor a cereza.

Y que quería volver a probarlo.

¡Maldición!. ¡No!. ¡Aquello no era posible!. ¿Qué maldición le había echado para que el la besara así... Con deseo?

Bajo. Ya no tenía ganas de ver la práctica. Cuando paso por el mismo sitio en que había ocurrido todo, ya ella estaba surcando el aire con su escoba.

Ginny era cazadora, junto a Erika y Katie Bell. Erika Bell era la viva copia de su hermana Katie. Estando en segundo año, había conseguido entrar en el equipo, lo cual la llenaba de orgullo.

Habían jugado su primer partido (contra Hufflepuff) con Jack Sloper y Andrew Kirke como bateadores, pero resulto evidente que no eran los mejores golpeadores que habían tenido y el capitán y buscador se había dado a la tarea de conseguir dos nuevos.

Se presentaron muy pocas personas a las pruebas, que resultaron iguales o peores que Sloper y Kirke, a excepción de Dorian Dares. Roxie Spence había logrado convencerlo de que su habilidad para el béisbol le seria útil, lo cual resulto ser cierto.

Kirke había estado con ellos hasta la última sesión de entrenamiento. La tarde anterior, Katie había presionado a Neil Dwight, un compañero de su curso, a que hablara con Harry para entrar al equipo. Y dio resultado.

Este era el primer entrenamiento de Dwight, a una semana para el partido contra Ravenclaw. Pero fue bastante exitoso, y al final, el equipo estaba con los ánimos levantados.

Regresando al castillo, Ron se acerco a su hermana

–¿Qué te pasa, Gin? Estas muy desconcentrada. Te veía en el aire y era como si no estuvieras... Estas pálida...

–Estoy un poco cansada, es todo. ¡No busques excusas para preocuparte en tu cumpleaños! En serio, Ron. Pasas demasiado tiempo preocupándote por mí. Hoy, preocúpate por ti nada más.

–Gracias, hermanita –Ella frunció el entrecejo. Odiaba ser llamada así –Pero... No lo se, estas molesta por algo ¿No?

–¿Qué no estas de acuerdo con las tácticas? Me lo puedes decir –Aseguro el capitán.

–Me parecen excelentes, Harry –Respondió con sinceridad –Aunque creo que Dwight es quien debe cubrir al que tenga la Quaffle y no Dorian

–¡No, no me quites mi trabajo! –Se indigno el segundo nombrado, que había estado oyendo –A todo esto ¿Qué tienes?. ¿Te sientes mal?

Después de negar fingiendo sorpresa, se escabullo hacia donde Katie y Erika conversaban del entrenamiento, y se mantuvo en silencio.

Cada vez que recordaba que Malfoy la había besado y ella no había hecho nada por impedirlo, mas que quedarse estática, le daban unas ganas histéricas de golpear al Slytherin, con todas sus fuerzas hasta dejarlo inconsciente.

Y después, volverlo a besar. Draco era quien le había gustado desde finales de quinto, antes de salir con Dean Thomas, y aunque a veces trataba de que eso no influyera al tomar decisiones, a la hora de la verdad, no se puede tapar el sol con un dedo.

Las noches eran cada vez mas pesadas. Se tenia que encontrar con el en las reuniones de prefectos, antes de las rondas, y nunca lo podía ver a los ojos. Si hubiera podido, se hubiese dado cuenta de que el también le evadía la mirada.

Una noche a la semana, reunión del ED. Por lo menos se ahorraba tener que practicar Encantamientos y Defensa Contra las Artes Oscuras fuera de aquellas sesiones.

Y después de todo eso, terminar tareas y trabajos pendientes, ahora contando con la ayuda de Hermione. No había podido dormir bien los últimos meses, y ahora también se desvelaba pensando en Draco.

–Ginny, no vas a jugar hoy. Punto. –Estaban en el Gran Comedor, el día del partido

–¡Ron, estoy bien, te digo! A ver. Harry es el capitán. Harry ¿Juego o no?

–Bueno... Te ves mal, Ginny, pero no podemos prescindir de nadie aquí...

–Pero... –El pelirrojo vio alrededor en busca de apoyo

–Ron, tú te ves como si hubieses corrido cien kilómetros después de cuatro días en vela. Así que no puedes hablar demasiado

El chico prefirió no responder. El capitán vio el reloj

–Jugadores ¡A la cancha!

Cuando se pararon, aprovecho para decirle a Ginny:

–Tenías razón. Es Hermione.

–¿Qué, te dijo algo?

–No, pero desde que ella no hace más que encerrarse en la biblioteca no hay quien lo anime.

Comentaron mas acerca del caso "Ron y Hermione" de camino al Campo de Quidditch, tema que los llevo, sorprendentemente, a hablar de si mismos. Durante esa conversación, Harry se gano todo el aprecio que había perdido de Ginny.

Le explico que había estado gustando de ella todo lo que iba del curso hasta que ocurrió lo de Blaise, pero que respetaba lo que ella hiciera con su vida, "mientras no sea Malfoy" había cerrado la frase de esa manera, haciendo que el corazón de la chica rebotara desde el estomago hasta la boca a diez mil kilómetros por hora.

La chica simplemente le dijo que su interés por el había desaparecido cuando ella estaba en tercero.

–Pero sabes que siempre has tenido un montón de chicas de todas las casas a tus pies. Hasta una que otra Slytherin. ¿Y ahora quien te interesa?

–¿No te debería preguntar eso yo a ti?. Creo que últimamente estas así por un chico

–Yo pregunte primero. Y no, ahora no me interesa nadie. Dime tú.

–Bueno, si me interesa una persona. Pero no es momento para hablar de eso. Haz los estiramientos y cállate porque ya Ron nos esta viendo raro

La chica sonrió con cierta gratitud hacia el de lentes e hizo los ejercicios indicados, para salir media hora después a la cancha, siendo aclamado el equipo completo, todos con sonrisas de autosatisfacción, enfrentándose a los vestidos de azul.

Ginny y Adella Moon, cazadora de su equipo, cruzaron miradas que decían que ambas recordaban claramente los sucesos de San Valentín. Cho Chang no dejaba de mirar a Harry Potter. Un par de ojos grises no cesaban de examinar a una pelirroja vestida de rojo. Harry le estrecho la mano a Gared Deltawa... Y el partido comenzó.

–Este partido es el primero de los golpeadores de Gryffindor, Dorian Dares y Neil Dwight. A ver que tal les va. Erika Bell se adueña de la Quaffle, escurridiza esta niña, y se la pasa a su hermana... Cuidado con esa Bludger, Katie...

Dorian llego a tiempo para mandar la Bludger hacia un miembro del equipo contrario. Katie le paso la Quaffle a Ginny, que se la devolvió segundos después.

Dos minutos después, habían engañado a Gared, guardameta de Ravenclaw, consiguiendo el primer tanto.

–...Se la pasa a Moon, que se la pasa a Yates... ah, no, la intercepta de nuevo la escurridiza Erika Bell...

'Escurridiza' era poco, pensaba Ginny. Erika no tenía puntería de cazadora, pero si una habilidad impresionante de recuperar la pelota cuando estaba en manos del contrario y alejarse velozmente

–...Y Katie Bell lanza... Por los pelos Ravenclaw se ha salvado del 20 a 0.

Quince minutos después, y tras tres 'falsas alarmas de snitch', se mantenía un 20 a 30, a favor de Ravenclaw. Ginny confiaba en que Harry encontrase la snitch.

–¡GOL DE RAVENCLAW! –Aclamo el comentarista (que resulto ser Dennis Creevey) –Pero... ¡Hey!. ¡El guardameta de los leones fue golpeado por una Bludger en la nuca!. ¡Esta cayendo!

–¡RON!. ¡Maldita sea, tiempo fuera! –Oyó gritar a Harry fuera de si. Estaba volando lo suficientemente bajo como para volar hacia el y sujetarlo mientras los doce jugadores restantes bajaban al campo.

–¡Ron!. ¿Qué te pasa?. ¿Te sientes bien? –Pregunto una voz dulce que resulto ser de Hermione Granger –Ven, vamos a la enfermería

–No, puedo seguir... No me fracture ningún hueso... Solo estoy mareado...

–Si, solo eso –Murmuro la castaña, irónica –Vente ya

El resto del equipo se vio contrariado. Sin guardián...

–Ginny, cubres la meta.

–Pero...

–Hemos jugado en vacaciones con tus hermanos ¿Recuerdas? No lo hacías mal. Ahora volvamos allá arriba. Hermione, ve con Ron. Ya nos veremos después

Se reanudo el partido. La pelirroja sentía su corazón latiéndole a mil por hora, mientras veía como las hermanas Bell se la apañaban entre ellas para meter otro gol, empatando...

Se veía que trataban más que nada de defender su meta, y la ahora guardiana lo agradeció. Pero cuando veía a Adella con una mirada triunfante acercarse, sin Bludgers ni nada que le bloqueara el paso...

–Moon conoce de maniobras, si señores... –Ginny oyó como entonaban el 'A Weasley vamos a coronar'. Malditos Slytherins. Ya se encargaría de castrarlos –...Y ahora no será la excepción. Este va a ser un tiro difícil para la guardiana, y en efecto... ¡NO!. ¡POR MERLIN!. ¡LA HA PARADO!. ¡GINNY WEASLEY PARO EL TIRO!

Su multitud la aclamaba. Le gusto esto de ser guardiana...

El partido se prolongo demasiado. 80 a 40 a favor de Gryffindor, y con un jugador menos. La decepción llego cuando Cho Chang se hizo con la pequeña esfera dorada.

Slytherin iba primero en la Copa de Quidditch, con sus dos partidos ganados, 350 flamantes puntos. Seguía Gryffindor, con 280, luego Ravenclaw, con 230 y por ultimo Hufflepuff con 110.

Esa noche, Harry los reunió a todos en la Sala Común. Ron estaba totalmente recuperado, y llegaba junto a una aliviadísima Hermione. El capitán y la pelirroja se lanzaron miradas cómplices, pero el chico recupero rápidamente su seriedad.

–Ginny y Ron... Van a cambiar posiciones, crean que esto me tomo mucho pensarlo y vamos a tener que entrenar mas de la cuenta, creo. Solo para ver. Hoy nos fue muy bien, a pesar de los inconvenientes y creo que podemos celebrarlo. Fue un buen juego

Fue una celebración pequeña, pero con sabor a derrota. A Ginny le llego una nota de Silas confirmando que estaría en Hogsmeade.

En ese momento, otra nota estaba siendo entregada:

"Draco:

Te escribo para comunicarte que volverás a casa en Pascua. Necesitamos hablar

Te quiere,

NB"

–¿Qué diablos me quiere decir que no me pueda decir en carta? –pensó en voz alta, aunque alegre ante la perspectiva de alejarse de la maldita comadreja, que desde que la había besado no se salía de su cabeza. Si, quería ver a su madre, volver a casa...

Pero si hubiese sabido las noticias que llegarían a sus oídos en esas vacaciones, no lo hubiese querido por nada en el mundo.

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Notas: Alguien pidió más acción, así que deje un regalito que no estaba planeado en la historia original, porque aun es muy pronto. Y con ello, me disculpo también por mi tardanza

El próximo capitulo será de Draco y Narcissa nuevamente. Se habla de Lucius y la leyenda... ¡Hydrus, Perfidia y Mustella de nuevo en acción! n.n. Aparte, Narcissa le dará a Draco algunas noticias importantes...

Como verán, incluí también Quidditch. No visualizo Harry Potter sin la magia del Quidditch. Ahora que Draco y Ginny han dado un primer paso, aparecerán más Harry, Ron, Hermione, Roxie, Luna y Blaise.

Les dejo incógnitas:
¿Cómo reaccionara Draco ante la noticia de que Ginny es descendiente de Mustella?
¿En quien esta interesado Harry ahora que no es Ginny?
¿Qué otras cosas querrá decirle Narcissa a su hijo?

Me despido porque es tarde, es mi último día de vacaciones y debería estar durmiendo (Me quedan 12 horas y media antes de comenzar con la tortura)

¡Se les quiere!. ¡Dejen reviews!