hola..! como están? ups.. me disculpo enteramente por no haber actualizado tan pronto.. había estado falta de inspiración :P pero bueno, cerebro-chan estuvo insistiendo y me hizo leer algo que prendió la chispa y me hizo escribir este capitulo..:3 así que bueno.. después de quien sabe cuanto tiempo espero que disfruten del capitulo y gracias por sus Reviews.. son mi inspiración y mi motivo por continuar la historia..:3 gracias por leer

Y como siempre.. cerebro-chan y yo esperamos que disfruten del capitulo como nosotros disfrutamos el escribirlo...

PD: ese Yashiro es un pillo... :P haha!


Esperanza

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Dorado y verde. Puede que en cierta forma esos colores entraran en una generalización muy grande, pero exactamente ese dorado y ese verde eran únicos para ella. Ya los había visto en una ocasión y fue una de las experiencias más hermosas de toda su infancia por lo que esos colores quedaron completamente grabados en su memoria.

El dorado por unos segundos se fusiono con el amarillo del sol del amanecer. Pero en cuanto su sombra fue suficiente para separar ambos colores la chica no pudo evitar observar más abajo hasta toparse con ese color verde. Alguien dijo algo, pero ella ya no lo escucho. El tiempo para ella se detuvo por unos instantes transportándola al pasado, trayéndole recuerdos al presente.

Después de unos segundos que la joven no sintió, el verde y el dorado se encontraron y en ambos apareció el brillo del reconocimiento, se generó un ambiente en donde únicamente existían esos colores.

-Ah, espero no te moleste. Kuon déjame te presento a su majestad Kyoko-sama.

El ambiente se rompió por completo en cuanto el café se cruzó entre ambos colores. Kuon parpadeo varias veces sin comprender por completo las palabras del chico.

-¿Qué es lo que hace una humana en el bosque… en especial dentro de mi casa?

-bueno, la encontré en el bosque. Estaba perdida y tu padre le ofreció hospedaje aquí…

-ya que has mencionado a mi padre, me dijo que habías hecho bien tu cometido.

-Sí, cumplí con lo que me pediste.

-En serio no sabes cuan agradecido estoy por ello. ¿Podías traérmelo? Me encantaría iniciar con la realización de mi espada.

-Claro no te preocupes, fue todo un placer para mí. Está en mi habitación, regreso en cuanto lo tenga. Bueno, yo me marcho.

Yashiro volteo hacia la joven y en medio de una pequeña inclinación le giño un ojo, después de eso regreso a su posición inicial y camino hacia la salida sin decir nada más dejando el lugar en un silencio incómodo.

-No pensé que habías sobrevivido, ¿Lo conseguiste?

La chica al principio no sabía a qué se refería pero después recordó el momento en que él la había ayudado cuando fue en busca de su dragón.

-Lo conseguí.

Sin decir más el chico asintió y en cierta forma su rostro cambio a uno más amable.

-¿Así que su majestad se encontraba perdida en el bosque?.. No debería parecerme raro…

Kyoko por un momento se sintió ofendida, pero en cuanto observo el rostro risueño del chico sonrió con el aligerando un poco el ambiente.

-Así que realmente eres un príncipe, siempre lo supe.

-¿te refieres a la vez del dragón?

-No, tiempo atrás.

El joven abrió los ojos con en sinónimo de comprensión

-¿así que lo recuerda?

-claro, como olvidarlo.

-hahaha, lo único que yo recuerdo fue la regañiza que me dieron mis padres por ello.

-¿Por qué habrían tus padres regañarlo por ayudar a alguien en aprietos?

-Pues bueno… lo recuerda, es una humana. Somos un mito para los humanos, me regañaron por dejarme ver por un humano; todo el tiempo estuve esperando que lo olvidaras o lo tomaras por un sueño. Pero después de todo, mira. De una u otra forma ha regresado y además mis padres han permitido que se quede.

-Realmente creía que fue un sueño; hasta el día de ayer creí que los elfos eran un simple mito y los encuentros que había tenido antes solo habían sido causados por una ilusión. Y creo que su padre permitió que me quedara por la posición que manejo.

-¿Cuándo la encontró Yashiro?

-no…

La chica bajo la mirada ante el recuerdo. El joven al darse cuenta de las acciones de esta decidió cambiar el tema, tendría tiempo para conocer todos los detalles pues el presionar a una persona a relevarlos no eran una buena opción; en especial si se trataba de mentes tan raras como la de los humanos. Kuon pensaba que un humano vivía tan poco tiempo que nunca era capaz de llegar a una verdadera sabiduría.

-¿Le gustaría ayudarme?

La chica agradecida asintió y sin decir más el joven le indico con la mano hacia dónde dirigirse. Cuando llegaron a fuera de la cabaña entre los arboles el joven tomo a Kyoko por la cintura y la arrastro a la orilla en el límite de la madera donde se observaba el suelo a unos metros más abajo. De un salto bajo a la chica, el impacto que supondría complicado y doloroso fue bastante natural.

-Perdona, pero así es más fácil y divertido¿ no lo cree?

La chica solo sonrió y ambos empezaron a caminar cruzando el pequeño valle libre de árboles en donde la noche anterior había sido la fogata que ahora parecía nunca haber ocurrido tal cosa.

Empezaron a adentrarse en el bosque y regresaron a las primeras cabañas que la chica recordaba haber visto cuando llegaron. El joven elfo se adentró a la casa y para la sorpresa de la chica Yashiro ya los esperaba sentado en el suelo observando aburridamente una flor.

-Tardaste demasiado Kuon

-Lo siento, no iba solo.

Yashiro se levantó en cuando descubrió a la chica y volvió a dar una reverencia.

-Oh, no la había visto. Lo siento mucho. A si, Kuon ahí está el metal te lo dejo pues imagino que tú lo vas a construir solo, ¿cierto?

-Si aunque la jovencita de aquí se quedara conmigo.

Kyoko volvió a observar al joven frente a sí. En cierta forma ya se estaba acostumbrando a su extraña forma de referirse a los demás. La forma que el chico mostraba ante los demás era la de una persona risueña y divertida cosa que hacían a Kyoko sentirse feliz y cómoda. Dando un sentimiento diferente al que le había mostrado en las montañas.

-Entiendo, bueno yo me marcho. Tengo unas tareas que hacer en casa, Kuon te dejo solo y no aburras a tu acompañante.

-No lo haré.

Yashiro sonrió y salió del lugar.

-¿te gustaría observar como forjamos las espadas nosotros los elfos?

La chica asintió realmente interesada, por sus palabras pensó que el proceso sería algo distinto a lo que estaba acostumbrado y desde el inicio pensó que era completamente diferente.

-El metal que le pedí a Yashiro encontrar es un metal especial, hay muy poco en esta isla. Me tomo mucho tiempo descubrir su ubicación.

-¿Cómo fue que lo encontraste?

-No sé si lo sabes, la naturaleza es capaz de transmitir información y energía. Nosotros los elfos somos capaces de utilizar las cosas que nos brinda la naturaleza, un humano también creo que sería capaz de usarlo aunque imagino que ha de ser más complicado para un ser humano que para un elfo. En fin, estuve buscando y este tipo de metal irradia un aura diferente por lo que lo encontré aunque tuve que revisar cada palmo de tierra, centímetro a centímetro.

-¿Por qué crees que sea diferente?

-Bueno, ambas razas tenemos diferentes costumbres. Un elfo desde que nace se le enseña a usar los recursos que nos brinda la naturaleza. El ser humano los emplea de una forma diferente, una forma que no aceptamos del todo.

La princesa se encontraba confundida, realmente desconocía la información que el elfo le daba a medias. Había escuchado en las leyendas que los elfos eran capaces de hacer crecer una flor cantándole, creía que podía ser cierto pero no entendía el proceso que pudiera tener.

Kuon estuvo callado el tiempo que observaba el metal entre sus manos, tenía un hermoso brillo. Después de un tiempo más observándolo camino hasta una de las paredes de la cabaña que parecía ya no ser de madera y de la pared abrió una pequeña puerta que de metal, a la distancia en la que la chica se encontraba podía sentir el calor que salía de aquella abertura y descubrió que era la puerta a un horno. Lo que hizo el joven después ella no fue capaz de apreciarlo pues su cuerpo había tapado sus acciones.

Después de unos cuantos movimientos más el joven se separó cerrando la puerta.

-Valla que hace calor aquí dentro, ¿le parece si salimos en lo que el metal se funde?

El joven no dio espacio a una respuesta y abrió la puerta esperando a que la chica saliera primero. No se alejaron de la cabaña, él se sentó afuera en una raíz que sobresalía del suelo lo suficiente para servir como un asiento y la chica lo siguió.

-Sabes, creo que realmente no me he presentado como es debido y me disculpo por ello. Soy Kuon Hizuri, hijo heredero del rey Kuu Hizuri y la reina Juliena Hizuri de la raza elfica del sur, únicos sobrevivientes de los tiempos oscuros.

La chica frunció el ceño ante tal información pero decidió dejarla a un lado, no creía que merecía escuchar respuestas a preguntas sobre los elfos.

-Yo soy Kyoko Mogami, única heredera….Mis padres fueron los anteriores líderes del pueblo humano: Ryuuji Mogami y Saena Mogami.

-Mogami… ahora entiendo por qué mi padre no tuvo objeción alguna en que permanecieras en el bosque. Comento algo respecto a tus padres y ahora entiendo el verdadero peso de sus palabras. Yo al igual que el resto de mi pueblo lamentamos lo ocurrido. Es un peso muy doloroso el perder a alguien preciado y cercano, debió de ser muy duro para ti. ¿Fue ese el motivo por el que fuiste a buscar una montura?

-Así es.

-Estabas en bastantes aprietos. ¿Acaso eres un imán para los problemas? Siempre que te encuentro estas en algún problema, ya sea por no encontrar una ubicación o porque algún dragón estuviera a punto de devorarte. Pero me alegro que lo consiguieras, ¿Cuál es su nombre?

-Therit

-Que nombre más hermoso… ¿Por qué no está contigo? No es raro que te separes de tu montura, ¿Qué es lo que está haciendo?

-Yo… no se en donde este, por circunstancias me separe de él. Solo espero que no lo dañen…

Las últimas palabras las dijo en un susurro. Realmente estaba preocupada, pero pensaba que no tendría sentido exteriorizar sus problemas, en cierta forma no deseaba que los elfos se enteraran de sus problemas. Recordó al rey cuando la había aceptado solo si ella conseguía seguir protegiéndolos, pero ella ya no tenía esa capacidad por lo que temía la reacción de los elfos.

-A todo esto, espero que no te incordie mi pregunta… ¿Por qué hay algo que me incomoda de ti? Siento salir de ti una energía negativa que no me gusta….Aun recuerdo cuando te encontré aquella vez hace mucho tiempo y tu energía irradiaba bondad y fuerza como una luz muy poderosa, pero ahora esa luz se ha apagado por la oscuridad…

La chica volteo el rostro observando el sol de la lejanía. No sabía a lo que se refería Kuon, podía ser parte de la maldición con la que cargaba o también podía ser causado por su corazón corrompido. Aunque quisiera ocultarlo sentía mucho odio hacia las personas causantes de su sufrimiento y en cierta forma lo que deseaba su corazón era venganza.

-¿Acaso hay demasiado odio en tu corazón, joven princesa?

-No lo sé, tampoco conozco la respuesta a tus dudas. No sé si ha sido la situación o mis sentimientos los que generan aquella energía negativa.

-Entonces es lo mismo realmente ¿no lo cree? Tu situación ha sido lo que te ha hecho tener aquellos sentimientos, ambas cosas son lo mismo. Si no hubiese ocurrido lo que sea que haya ocurrido tú no te sentirías de aquella forma; pero tampoco puedes culpar a tu alrededor pues al final eres tu quien decidió sentirse así. Ignorar o no la situación, eso depende de la persona. Pero…

La joven volteo a ver al chico cuando dejo de hablar, sus ojos brillaban con la luz del sol haciéndolos más intensos al igual que su rostro que adopto un gesto de curiosidad y como si estuviera calculando todas las acciones de la chica.

-La vez que te ayude en las montañas, tus pensamientos se sentían con un profundo odio, pero tu energía seguía siendo bondadosa… ¿Qué fue lo que te paso?

Kuon se levantó de la raíz y se colocó frente a la chica, tomo una de sus manos y la alzo con facilidad haciendo que ella también se parara. Kuon tomo ambas manos de la chica con una sola, en cierta forma inmovilizándola y con la mano libre toco su frente removiendo el cabello naranja de la joven que tenía en el rostro.

A esa altura la joven ya se había asustado un poco y miraba al joven elfico con miedo. La chica observo como Kuon cerraba los ojos y con una voz baja sin perturbar la paz que existía en el resto del bosque empezó a entonar una canción.

La voz sonaba como un rio al correr pero tenía con las palabras pronunciadas una fuerza mortal. La chica se perdió entre las palabras que no entendía y recordó la noche de la maldición. Palabras que hablaban en un mismo idioma aunque cada una con diferentes propósitos.

Igual que aquella vez sitio que su cuerpo se envolvía entre llamas, pero estas no la quemaban. Era un calor soportable que la incitaban a quedarse quieta y disfrutar de la sensación de paz que le brindaban. Podía sentir toda la corriente de esa energía correr desde su frente en donde el joven tenía su mano colocada.

Después de varios minutos que permanecieron en silencio empezó a cambiar algo, la energía cálida y pacifica empezó a llenarse de odio y en cierta forma empezó a quemarla a un grado que no era doloroso. Unos segundos después el joven retiro la mano de la frente de la chica sin soltar aun sus manos, ambos ojos se volvieron a encontrar pero ahora los ojos de él mostraban una convicción mayor a obtener respuestas además de que el odio se había alojado en sus facciones.

-¿Qué te hicieron? ¿Quién te lo hizo? ¿Qué demonios paso?, respóndeme.

La chica sin saber realmente a lo que se refería no dijo nada. El joven cansado de esperar aun teniendo las manos de la chica la volteo dejándola de espaldas sin nunca soltarla. Con la mano que aun tenia libre alzo la blusa que había estado usando que le había prestado Yashiro cuando la había encontrado en el bosque. Con cuidado desato la venda que le rodeaba la espalda, poco a poco la fue retirando hasta la mitad de la espalda de la chica.

-¿Me refiero a quien te hizo esto?

El joven cuidadosamente toco la herida de la chica, siguiendo el contorno desde la punta hacia uno de los lados de la herida. Kuon volteo de nuevo a la princesa y le soltó las manos cuando este sintió que ella ya se sostenía por su cuenta. Más que sorprendida la joven se sentía triste y las lágrimas que había estado guardando, las cuales creyó que su cuerpo sería incapaz de generar empezaron a brotar de sus ojos, se dejó caer al suelo doblando sus rodillas quedando sentada en sus tobillos.

-¿sa..Sabes lo que es?

-Es por eso que sueltas esa energía negativa

Él sintiéndose culpable por el causante de sus lágrimas se arrodillo hasta quedar a la altura de sus ojos dorados.

-¿Quién fue capaz de profanar un cuerpo de esta forma?

-no lo sé.

-¿Por qué lo hicieron? ¿Qué fue lo que paso?

-no.. No lo sé bien. Estaba en casa y yo iba por algo al sótano y fue cuando todo pasó. Me traicionaron. Me traiciono la persona a la que le tenía más confianza. Me llevaron al bosque sin que nadie lo notara, por eso me separe de Therit. Y fue en el bosque donde él apareció y me maldijo…Ahora ya no seré capaz de nunca regresar con mi pueblo… lo intente, pero el dolor fue demasiado para hacerme retroceder.

-¿él?

-un.. Un elfo. Bueno dijo que ya no lo era…

-Emplearon magia oscura y te maldijeron, sea quien sea el culpable esto no se quedara impune. En especial si fue un elfo el causante de todo esto. No te preocupes, yo te ayudare en lo que sea que necesite. Además puede estar tranquila, en los maleficios como en cualquier tipo de magia existe un contra; la naturaleza es energía y nosotros podemos manipularla como deseemos. La maldición es energía negativa resguardada en tu cuerpo a través de la herida que te implicaron, pero sigue siendo energía almacenada, solo hay que descubrir la forma en la que podamos modificar esa energía.

La chica dejo de llorar, por fin desde que había llegado al bosque se sentía realmente segura y el causante de todo era ese elfo de ojos verdes que se convertiría en la luz de su salvación.