"Y que no tiene remedio de ser,lo que no se esperaba".
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CAPÍTULO 7: "Me Gustas tal como Eres"
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La lluvia se precipitaba con mayor fuerza, el cielo se había oscurecido y allí estaban sus amigos mirándolo extrañados, esperando por una explicación por su cambio de apariencia. Akane le tomó la mano y se sentó junto a él en una de las sillas de la cafetería, apoyándolo como de costumbre.
Ambos se miraron entre sí y comenzaron a explicar a sus amigos el porqué se convertía en chica, ambos hacían miles de preguntas y miraban asombrados al pobre chico que se moría de vergüenza, aún permanecía en su forma de mujer.
-Vaya amigo, jamás lo imaginé, es muy extraño, pero al menos no te conviertes en monstruo, tienes una apariencia muy hermosa y angelical –trataba de animarlo, pero el humor de Ranma había decaído, Akane se acercó con una pequeña tetera y lo mojó, el cambió fue rápido ante sus ojos.
– ¿Y hay alguna forma de revertir esta maldición? –preguntó Azumi.
Ranma permanecía cabizbajo
–No lo sabemos, la había, pero… –Akane intentó explicar.
–Akane ya es tarde para todos, las clases comenzaron desde hace rato –se levantó de su silla, todos hicieron lo mismo y se fueron a clases.
Akane lo abrazó tiernamente y le dijo que iría a verlo dar clases al gimnasio donde trabajaba, le besó los labios, de alguna manera quería animarlo.
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Akane acudió al Gimnasio Omogi, entró y observó a su novio, impartiendo clases, se veía tan concentrado, trató de no hacer ningún ruido y se sentó en una banca, había una expresión melancólica en su rostro y eso no le gustaba nada, él no solía ser así, ese no era su Ranma.
–Disculpe profesor –interrumpió –Si no le molesta podríamos hacer una demostración para que sus alumnos observen un combate divertido.
Ranma observó a la chica con su mirada azul tan intensa, le sonrió.
–Está bien, señorita –Akane se cambió y volvió vestida con su gi.
Ambos se saludaron para iniciar el encuentro, inclinando sus cabezas. La chica inició el ataque en combinación de expertas patadas y golpes, el chico le siguió el ritmo. Los alumnos miraban anonadados el espectáculo que tenían en frente, sin duda eran expertos en combate, desde luego Ranma simulaba sus ataques, no lastimaría jamás a su marimacho.
–Bueno chicos, eso es todo por hoy –finalizó la clase. Akane se acercó a él y le besó la mejilla.
–Al menos logré animarte un poco – le sonrió.
–Sí… –le tomó la mano. –Ya estoy acostumbrado a esto, sólo es que allí estaba… en fin no importa… ¿Nos vamos?
–Sí.
Cenaron en casa de la Tía Nodoka, preparó una deliciosa cena, cerdo agridulce con patatas, comieron animadamente compartiendo en familia una animada charla. Hasta que la peliazul se percató del tiempo observando su reloj.
–Bueno creo que es tiempo de que me vaya a casa, ya es muy tarde –se despidió, Ranma la acompañó a su casa, estaba sólo a unas cuantas cuadras de la suya.
Se despidieron en la puerta
–Hasta mañana, que descanses –musitó la chica.
–Hasta mañana.
–Te amo –lo besó tiernamente.
–Yo también Akane, hasta mañana.
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Al día siguiente, como todos los días Ranma recogió a su novia para ir juntos a la universidad, hoy habría un torneo de deportes en una de las explanadas de la facultad de Ranma, así que invitó a Akane, aprovecharía la hora libre.
Azumi y Akane llegaron a la explanada y se sentaron en las gradas de primera fila.
Ranma y su grupo hicieron varias demostraciones de diferentes deportes, además de las artes marciales; solían hacer este tipo de eventos, está vez era el turno del primer semestre. Akane le aplaudía orgullosa a su novio, él la observaba de lejos, de pronto un chico alto y rubio se acercó al centro de la explanada donde estaba Ranma y le vertió una botella de agua, los presentes que eran bastantes, lo miraban atónitos, Ranma no podía creer lo que estaba pasando, nunca en su vida se había visto tan expuesto, ni en sus tiempos en Furinkan, la camiseta que traía era demasiado holgada y sus enormes senos estaban al descubierto… el bullicio de los presentes no se hizo esperar, miles de comentarios que fluían una tras otro, podía escucharlos. Akane lo miraba preocupada, corrió a buscar agua caliente. Ranma seguía siendo observado, como espectáculo de circo, pero parecía no inmutarse, en realidad estaba perplejo, no respondía.
–El gran Ranma Saotome es una nena también –se burló uno de los amigos de Hinomoto, su grupo de amigos comenzó a reírse también.
– ¡Es un fenómeno! –gritaban, burlándose de él.
– ¿De dónde salió este tipo? –murmuraban los presentes.
– ¡Qué horror! ¿Es un error genético o qué?…
– ¿Será travesti?
–Mira sus senos se ven reales…
–Que lastima… estoy confundida será hombre o mujer… ¿habrá algún truco?
Los latigantes comentarios uno a uno eran escuchados por el de la trenza. Un cúmulo de voces unidas emergían, haciendo comentarios poco afortunados sobre su condición. Akane se acercó a él y le tiró agua caliente. Le tomó de la mano.
–Vámonos, no tiene caso seguir aquí Ranma –lo fue conduciendo, pero alguien intervino.
–Akane, no me explico como una chica tan hermosa como tú, puede estar con un depravado como él –Hinomoto hizo su aparición.
– ¡No lo insultes Yamato! –le reprendió la chica.
–Es un fenómeno Akane… –Se giró para quedar frente a Ranma –Oye… ¿Eres hombre o mujer?... o te gusta jugar a ser ambos yo ya no entiendo nada, lo único que me queda claro es que eres un degenerado –el chico bajó la mirada, apretó los puños y salió a toda prisa de allí, Akane lo siguió.
…
Nunca se había sentido tan humillado, estar frente a todos, observándolo como un espécimen, Akane corría tras él, salió de la universidad y llegó hasta un parque, se sentó en una banca para recuperar el aliento. Sus puños estaban tan apretados que amenazaban con sangrar.
Akane finalmente llegó hasta él. Lo miró y se sentó a su lado.
–Ranma…
– ¡Déjame solo, no quiero ver a nadie! –expresó cortante y cabizbajo a la vez.
–No me iré…
–Por favor –le pidió apenas audible. Estaba muy abatido, toda la universidad se enteraría de su maldición o peor aún, lo etiquetarían de algo que no era.
–Entiendo lo que sientes –puso su mano sobre su espalda.
–¡No entiendes!… ¡Nadie puede entender como me siento, tengo que vivir todos los días de mi maldita existencia siendo mitad mujer!
–Ranma no digas eso…
–Vete por favor Akane, por ahora no soy la mejor compañía –sus ojos estaban escondidos entre su fleco –respiró profundo –Quizá lo mejor sea que tú y yo terminemos.
– ¿Qué dices? – su corazón se encogió.
–Quizá yo nunca resuelva mi problema y la verdad no quiero condenarte a las habladurías, yo no soy un hombre completo.
–¡Eres un hombre completo, siempre lo has sido!… Ranma
–No es verdad, tu sabes todas las penurias que he tenido que pasar desde que tengo esta maldición, lo mejor es que busques a alguien normal –su voz casi se quebró.
–¡No lo haré! –dijo determinada.
–¿Acaso quieres vivir con un fenómeno como yo? –la miró casi de soslayo, con sus ojos azules casi sin brillo.
–No me importa… no me importa aunque te transformaras en el insecto más feo, eres Ranma… mi Ranma, el hombre que yo amo y siempre amaré… no me interesa tu apariencia, lo único que yo sé, es que quiero estar siempre a tu lado.
–A…kane –la miró a los ojos, a esos bellos ojos avellana, que ahora estaban cristalinos, soltando varias lágrimas.
La chica le sujetó las manos y se inclinó para quedar frente a él.
–No me importa que piensen los demás, yo te amo y me gustas tal como eres.
Ranma la abrazó fuertemente, como nunca lo había hecho, varias lágrimas se le escaparon, traicionándolo, no pudo contenerlas.
–Nunca vuelvas a decir esas tonterías, a mí nunca me ha importado tu maldición, y nunca me importará bien lo sabes… si sigues en esa actitud jamás volveré a dirigirte la palabra Ranma Saotome.
–Mi hermosa marimacho, gracias… yo también quiero estar a tu lado y te prometo que viviré sólo para hacerte feliz –expresó conmovido por las palabras de la chica.
Se besaron con todo el amor que se puede sentir hacia una persona, con toda la ternura, comprensión y también pasión, el beso se tornó desesperado, él se levantó junto a ella y se siguieron besando, ella le rodeó el cuello con sus brazos y el la atrajo hacia él sujetándola a la cintura, deshaciéndose de cualquier espacio que los separara, sus labios se movían fervorosos como nunca antes, abrieron sus labios explorando nuevos sitios y degustando su sabor, ese beso se prolongó demasiado, sus respiraciones empezaban a ser agitadas, además sentían un calor en su interior que nunca antes habían experimentado, al darse cuenta se separaron.
–Akane…
–Ranma…
Ambos intentando recuperar el aliento.
–Vamos a volver a clases, no es justo que pierdas el día por mi culpa.
–No, porque no pasamos el día juntos, sólo por hoy, olvidémonos de la universidad y de todo ¿sí? –le propuso la chica.
–Está bien ¿A dónde quiere ir señorita?
–Hay sitios que me gustaría recordar contigo –se dirigieron al río que visitaban seguido cuando aún estaban en preparatoria, se recostaron en el pasto, observando las nubes, jugaban a ponerles formas.
–¿Recuerdas como disfrutabas hacerme enojar siempre que pasábamos por aquí? – le decía la chica.
–Sí… ha ha era bastante divertido hacerte enojar, hacías unos gestos tan graciosos –reía divertido.
–Oye –le palmeó el estómago –Me agrada verte sonreír otra vez, ese es el Ranma que yo conozco.
–Ah sí… ¿Cómo es el Ranma que tú conoces?
–Mmm muy muy impertinente, inmaduro, molestón, algo fanfarrón…
–Uhm… cuantas cualidades mencionas sobre mí…
–Ha ha ha…
Pasaron juntos toda la mañana disfrutando como en los viejos tiempos, rieron como nunca.
…
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–¿Ya estar todo listo Abuela? –le preguntó la bella amazona a Cologne.
–Si – expresó la anciana, metódica como siempre.
–¿Crees que funcione en verdad Shampoo? –preguntaba Ukyo.
–Por supuesto, mañana mi Airen dejará a chica fea –una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro.
–Es una lástima que Kodachi no haya podido ayudarnos con el plan, aunque a decir verdad, es mejor así, la batalla sólo quedará entre tú y yo –dijo Ukyo –Shampoo pero ¿Y si Ranma no accede? Después de todo la propuesta es muy peligrosa, ese sitio está muy lejos y para ser honestos hay más cosas importantes que tendría que sacrificar que ganar –dijo la cocinera.
–Calma Ukyo, Airen aceptará no hay nada más importante para él que curarse de maldición, mataremos dos pájaros de un solo tiro, el dejar para siempre a mujer gorila y olvidarse de ser chica para siempre.
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La rosa negra había ganado una beca de gimnasia rítmica profesional en Rusia, había sido admitida en la mejor escuela de gimnasia en el mundo, no pudo desaprovechar la oportunidad y se mudó a estudiar a Moscú.
Sabiendo que algún día en cuanto terminara su educación, regresaría por el amor de su vida, Ranma Saotome, no dejaría que Akane Tendo ni ninguna otra chica lo apartaran de su lado, ella se dedicaría a aprender todo lo necesario para ser una buena esposa, lejos de Japón.
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Kuno extrañaba a la pelirroja y también a Akane, tenía mucho sin verlas, aunque por la universidad, ni siquiera podía darse algo de tiempo libre, su carrera era demasiado demandante, prácticamente sólo tenía contacto con Nabiki que por alguna extraña razón, estaba cursando las mismas materias que él en la misma Universidad, eran buenos amigos, no se podía negar, amigos con conveniencias económicas por supuesto, un puñado de fotos de su hermana estrechaba más esa relación.
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Ranma y Akane pasaron a comer unos deliciosos platos de ramen, conversaron durante horas, aunque al chico le preocupaba un poco la actitud de sus compañeros hacia él, no sabía que iba a ocurrir, después de haber sido descubierto, tendría que aprender a vivir con ello, desde hace años se había esforzado por encontrar una cura a su maldición, pero todos sus intentos habían resultado en vano, a pesar que para el pareciera normal ver esos cambios en su cuerpo prácticamente todos los días, él no se había adaptado ni acostumbrado a vivir con su maldición, en el fondo ese era uno de sus más grandes complejos.
Para Akane la situación de su novio, le preocupaba, porque sabía que sufría por ello, sin embargo estaría siempre a su lado luchando para que el pudiera vivir con ello.
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El doctor Tofu, llevaba varios días muy deprimido, incluso, había cerrado por tres días su consultorio, en realidad se sentía muy solo, y el amar en silencio a Kasumi, parecía ocasionarle grandes conflictos, intentaba acercársele, pero terminaba, electrocutándose, cayéndose estrepitosamente, o diciendo una sarta de incoherencias…
¿Es acaso que tendría que vivir con eso para siempre? sin poder avanzar con la mujer que amaba, destinado al fracaso de jamás saber si sería correspondido o no.
Ese día había despertado con una convicción, iría y le confesaría sus sentimientos a Kasumi, no importaban los resultados, lo único que necesitaba era soltarlo, decírselo y no seguir atado a esa incertidumbre, que ya no lo dejaba en paz.
Sabía que ya no era un niño, era un hombre maduro, que por supuesto quería formar una familia y allanar su soledad, con el amor de una buena mujer, que mejor mujer que la dulce Kasumi, bella, noble e inocente.
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Kasumi regaba el jardín, tarareaba una canción que su madre solía cantar cuando ella era una niña, su semblante era siempre tranquilo y afable. El doctor Tofu la miró desde el umbral de la entrada, apretaba sus manos, sin saber cómo avanzar, pero era ahora o nunca.
Lentamente se fue acercando a ella, una sonrisa bobalicona se dibujó en su rostro, mientras ella lo miró aguardando su cercanía.
–Hola Dr. Tofu, hace días que no lo veía –le saludó amablemente.
–H-hola Kasumi ha ha ha –reía como un tonto mientras se rascaba con ímpetu la cabeza.
–¿Sucede algo? –preguntó al verlo jugando con sus dedos animándose a articular palabra.
–Eh… ahm… yo eeeh… k-kasumi… t-tu…
–¿Sí?
-¿T-tú quisieras s-salir c-conmigo… a-al cine? –dijo nervioso, mientras intentaba mirarla.
–¿Salir al cine?
–S-SÍ
–Claro –le sonrió.
–¿En serio?
–Si doctor. –le afirmó.
El doctor se tropezó con una maseta, fue a dar de boca a ella, intento quitársela de la cabeza y toda la tierra se desperdigó en su ropa.
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Ranma y Akane llegaron al anochecer a la casa de ella, observaron al doctor Tofu cubierto de tierra en todo el cuerpo, les causó algo de gracia, pero aún más asombro de enterarse que saldría a una cita con Kasumi, no se lo podían creer, pero sin duda era una gran noticia.
Cenaron en familia, a decir verdad, Ranma extrañaba los días en los que vivía en esa casa y a pesar de todo era parte de una gran familia, que siempre le acogió con los brazos abiertos a pesar, de todos los acontecimientos poco afortunados.
–Ranma ven, quiero mostrarte algo –su novia lo condujo al tejado.
…
La luna plateada, en su fase de luna llena, parecía estar a unos cuantos metros de ellos, alzaban sus manos como si intentaran tocarla, estaban recostados en el tejado de la casa de la chica.
–Es tan hermosa, hace mucho tiempo que no contemplaba la luna así –decía la peliazul, con el brillo de la luna en sus bellos ojos.
–A veces eres realmente cursi marimacho…
–Ash, y a veces tu eres tan pesado bobo –lo miró enfurecida.
–No te enojes –le pellizco la mejilla.
Akane se sonrojó
–No estoy enojada, ya me acostumbre a tu falta de sensibilidad y romanticismo.
–No es que sea insensible y poco romántico, a los hombres no se nos da ese tipo de cosas como a las mujeres –se defendió.
–Uy el señor machista ya empezó a hablar –rodó los ojos.
–No soy machista, es sólo que…
–Ranma –Akane lo interrumpió.
–¿Sí?
–Eh… no nada.
–Anda dime…
–No.
–Vamos, puedes confiar en mí.
–Quería preguntarte… si tú… ¿eres feliz conmigo? –expresó algo tímida.
El chico miró a las estrellas, era difícil para el expresar sus sentimientos lo hacía en contadas ocasiones, el abrirse era todo un reto, pero a pulso esa marimacho se había ganado su corazón y merecía una buena respuesta.
–Nunca fui tan feliz Akane.
–Ranma… –no pudo evitar acercarse a él y poner su cabeza en el torso del muchacho. Akane era muy tímida, pero había momentos en que su amor por Ranma la dominaba y simplemente dejaba fluir su parte cariñosa y tierna, sobre todo cuando el chico la hacía sentir tan bien.
–Akane… –la acción de la chica lo sorprendió, esa cercanía nunca antes la habían tenido. Pasó su brazo por su hombro, correspondiendo a la chica, depositó un tierno beso en la cabeza de esta.
Escucharon un par de flashazos, se incorporaron rápidamente.
–Oh por favor, por mí no se detengan sigan en lo que estaban –acomodaba su cámara.
–¡NABIKIIIII!
…
…
Al día siguiente afortunadamente era fin de semana, Ranma trabajaba tiempo completo, vería a su novia hasta la noche. Caminaba rumbo al gimnasio del señor Omogi, pero la bicicleta de una amazona se le fue de lleno al rostro.
–Oh no, todo iba tan bien –expresaba con fastidio el de la trenza.
–Hola Airen… Ni Hao –le saludó.
–Adiós Shampoo, no tengo tiempo para charlar contigo y menos por lo que pasó hace varias semanas –empezó a retirarse. Ranma y Akane habían mantenido en secreto su noviazgo, sólo su familia y sus amigos de la universidad conocían de su relación, ninguna de las prometidas habían sido enteradas, aunque ellas se dieron a la tarea de obtener la información, sin hacer sospechar a los implicados.
–Espera Airen, por eso venir a buscarte… Shampoo querer disculparse, no ser mi intención –decía inocente.
–Está bien te disculpo, ahora me voy porque tengo que trabajar.
–Airen mi abuela y yo encontrar cura para tu maldición –el chico se detuvo en seco.
–No puedo creerte, seguro es una más de tus tretas –sonrió de lado.
–No Airen, poder consultar con maestro Hapossai –dijo segura.
El chico empezó a creer lo que Shampoo le decía
– ¿De qué se trata? –preguntó.
–Si quieres averiguar, verme más tarde en el Neko Hanten, allí abuela explicar.
–No, espera Shampoo, hablaré con mi jefe para pedirle las primeras horas, no te muevas, espérame aquí –caminó unas cuadras y entró al gimnasio, pidió a su jefe las dos primeras horas, argumentando que se las repondría después.
El de los ojos azules regresó apurado.
–Vamos al NekoHanten –llegaron al restaurante y se sentaron, allí lo esperaba Cologne.
–Hola yerno me alegra verte, hace mucho que no venías a visitarnos.
–Hola anciana, Shampoo me dijo que usted conoce de un método para curar mi maldición –colocaba sus brazos en la mesa impaciente por información.
–Así es –puso sobre la mesa un viejo libro, bastante empolvado y despastado, por sus hojas y la cubierta de cuero de la pasta, se apreciaba que era bastante antiguo. Hojeó el libro hasta llegar a una página en específico. –Observa estos diagramas, aquí están todas las explicaciones correspondientes para revertir los hechizos de las pozas de Jusenkyo.
–Pero está en chino.
–Naturalmente, fue escrito hace quinientos años, por un estudioso de esos manantiales, cuenta la historia que Shun-Fang Zeng fue el único hombre en lograr deshacer los hechizos de esas pozas, aquí dejó todas las explicaciones, este libro es el único ejemplar, es el que escribió de su puño y letra; lo conseguí hace poco en una tienda de antigüedades en China.
–¿Está hablando en serio?… ¿Qué es lo que dice? Continúe abuela –decía emocionado el chico.
–Este método no es nada sencillo, requiere de mucho tiempo y esfuerzo, se basa en un entrenamiento integral, alejado de cualquier distracción y debe seguirse al pie de la letra.
– ¿De cuánto tiempo se requiere? ¿Dónde debe realizarse?
–Según Shun-Fang Zeng, en unas montañas llamadas Zuen Kin, haciendo el procedimiento como lo marcan los diagramas en la profundidad de esas aisladas montañas, brotarán las aguas de un manantial subterráneo, según dice, tiene la propiedad de curar todo tipo de encantamientos incluso los poderosos hechizos de Jusenkyo, hay varios testimonios de ellos en el libro… pero eso sólo se logrará si el procedimiento es ejecutado correctamente.
–No ha respondido mi pregunta ¿Cuánto tiempo se requiere? –preguntó impaciente.
–No hay tiempo previsto, pero no son semanas Ranma yo calculo que te llevara más de un año.
– ¿Qué dice?... un año es mucho tiempo, debe haber un modo de simplificar el método.
–Desafortunadamente no lo hay…
– "Demonios, un año… no puedo irme a China por tanto tiempo" –pensaba.
CONTINUARÁ…
Muchas gracias por haber leído, muchas gracias a los lectores anónimos y los silenciosos, especialmente a: Litapaz, Quest, Nabikivu, robertoortega, Meyli, Bonita, Paulayjoaqui, Fran y Esmeralda Saotom. Les debo las respuestas, les responderé el próximo capítulo sin falta, mil disculpas y nuevamente les agradezco mucho por cada uno de sus comentarios que me motivan e incentivan para traerles esta historia. Muchas gracias.
La historia empieza a dar giros de aquí en adelante, sucederán nuevas cosas, espero que sigan disfrutándola, me gustaría conocer sus opiniones, quejas, sugerencias. ¿Les gustó? Les mando Muchos saludos y un fuerte abrazo. Hasta pronto.
