Desclaimer: Naruto no me pertenece pero si la idea macabra que me estoy inventando...
Espero que se entienda las cosas que se explican más adelante, cualquier cosa pueden preguntarme ¿si?
~~ X ~~ : Cambio casi de inmediato en un tiempo de 2- 7 años.
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— ¿No quieres que te acompañemos más cerca? — Amigos reales se ofrecieron a llevarla. La mano de Sakura se agitaba en el aire apenas negándose rotundamente, dio media vuelta y caminaba calle arriba.
— ¡Ve directamente a casa, DatteBayo! — Un muchacho rubio de su círculo alzó la voz, atrayendo el desagrado en broma de las demás amistades. Habían ido a jugar por ahí hasta que la oscuridad de la noche les pesaba sobre los hombros oliendo a comida callejera. Estaban del otro lado del río y lo único que ella tenía que hacer era caminar unas pocas cuadras, era un pan comido. No era extraño ver a una kunoichi a las once de la noche por la calle, pero más por ella no se le hacia extraño, cargaba simples kunais o bolsas de plástico llenas de compras ociosas para la casa de sus padres.
Dio la vuelta a la derecha y caminó calle arriba. Débiles luces iluminaron su cansado rostro, no escuchó más que la voz de luciérnagas llamando a otras por puro ambiente. Como el eco de su corazón contra su piel, bamboleo frentico que este contra su pecho, sonaron las pequeñas piedras de concreto que pateó al detenerse de repente.
Algo más que sus bolsas abrazaba y con cautela su espalda baja en donde tiene sus armas. Volteó y a la par de sus cabellos en el aire, analizó la calle vacía. Siguió caminando aunque sus rodillas sufrían el impacto de la poca velocidad aumentada. Afinó su oído, definiendo otro par de pasos perfectamente marcados detrás.
— Yah, si esta es una broma pesada detente. Seré comprensiva si huyes ahora. — Su única voz ahogó sus oídos, aunque seguramente habían otros más. Su estómago se revolvió en molestia ante esa tontería de seguirla a casa para asustarla o protegerla. Ella lo hacía con fines distintos en misiones pero vamos estamos en el mundo ninja donde la mujer igual valía y estaba en igual de condiciones.
Se volvió a echar a andar. ¿Uno de los chicos? ¿la muchacha a la que golpeó hace dos días? Revisaba en su mente en un estado subconsciente.
— No será que... — Se detuvo y recordó a su compañero de equipo golpeado por anbus raíces y armada de valor regresos su vista alzando la voz para que la escucharan.
— ¿Eres el inútil que ha lastimado a Sai? — Con valentía levantó una mano señalando a un punto no fijo, mientras que su otra mano abría su porta shurikens en busca de más que eso. Quien fuese se movió.Una tonelada de de aire respiro e inhalo rápido ante la eminente descarga de adrenalina que empezaba a sufrir analizando los pros y las consecuencias que lentamente y de manera torpe arrastró sus talones hacia atrás, aunque no soportó mucho más el temor que le acariciaba el alma antes de iniciarse a correr por lo que su mente divaga y poder descubrir la identidad al 100%.
Más fuerte que el sonido de sus suelas gastándose contra el gris suelo al intentar arrancar, fue el grito interno en el que se sofoco en sus cuerdas vocales en un desesperado y ahogado gruñido, necesitaba de ayuda. En el transcurso de escaso minutos se mantenía a un ritmo rápido y con pasos agigantados casi haciendo más ruido por la bolsa en su mano y el kunai en la otra no importando se adentra a las afueras de la aldea casi a los suburbios Uchihas, por si fuera poco no era buen momento pero sabia que al entrar en esa área entendería o algo captaría su compañero y la ayudaría de inmediato.
▬▬▬▬ :Flashback
La sangre salía a borbotones del cuerpo de Satomi mientras; el asesino, reía a carcajadas. ¿Cómo describir la escena? Sin duda era horrenda. La menor de la familia se encontraba bajo la cama, con lágrimas en los ojos y sangre en la cara; habían matado a su madre sobre el inmueble en el que se hallaba escondida.
Habían masacrado a las dos personas más importantes de su vida, ¿por qué? Por desacato a uno de los linaje más importantes de Konoha. Los padres de la menor eran parte de la rama secundaria con una ninja de la lluvia; descubrieron el amor que se tenían y la fórmula para erradicar casi en su totalidad una rama pero había más problemas como ser el hermano menor del Heredero Hiashi . Y eso por el momento no entendía.
Dada la negativa de ambos de separarse , así habían acabado. Ella mandada de regreso a la aldea de la lluvia con su hija en el vientre, y él apenas sabia la verdad hasta que tuvo que poner su vida en un forzado matrimonio por el clan; al final el sería asesinado por el ninja del rayo en vez de su gemelo. Nadie los echaría en falta de todas formas. En eso se equivocaban, por supuesto. Sus hijos sí...
Hikari , había nacido el 27 de noviembre de 19XX, siendo la primera y única hija de aquella pareja recién separada. La madre por buscar ese apoyo vuelta "a juntar con un buen ninja" Padre amable que no juzgo a Satomi y su producto. Los meses pasaban y la nueva pareja no buscaban tener descendencia tan rápido pero, aún así, recibieron con los brazos abiertos a aquella pequeña bendición tomándose de gran cariño al padre sustituto.
La menor pronto destacó en ciertos campos, demostrando también el fuerte carácter que la describía. Todo iba bien en la vida de aquella fémina. Sus padres le daban los caprichos que demandaba pero claro, no sin su debido esfuerzo. Le enseñaron que toda recompensa se premiaba después de un fructífero trabajo.
La pequeña, mezcla de los clanes pudo impregnarse bien en el mundo shinobi, Hikari podía ver y presenciando como la guerra avanza a pasos gigantes. Éstos no llegarían al resto del mundo hasta dos/tres años después de la culminación. ¿Cuántos tipos habían muerto? Infinidad de ellos pero, ¿cuál le interesaba a la menor? Ella quería salvar vidas, Ninjutsu aplicado a salvar vidas humanas en combate cuerpo a cuerpo atreves de un núcleo de agua, como el ciclo de la vida llevado el de la médicina. Sus padres estaban orgullosos de que a la menor le hubiese interesado dicho campo, incluso, muchas noches, pasaban horas y horas mostrándole las diferentes partes del cuerpo compañeros la miraban raro cada vez que hablaba sobre la lesión que había tenido tal persona en el "peroné" (hueso de la parte inferior de la pierna), comentando las semanas que tardaría en soldar dicha rotura. La tacharon de "rarita" e, incluso, de diabólica por adivinar el periodo en que la persona estaría con la escayola. -Tampoco era tan difícil...- Mencionaba vagamente al estar en la academia.
Hikari no tenía grandes amistades, siempre comía y jugaba sola, algo preocupante para los profesores y, por supuesto, para sus padres. En un intento para que su retoño socializase, la apuntaron a mas clases de actividades creativas. De hecho, sus compañeros empezaron a acercarse más hacia ella cuando vieron lo artista que estaba hecha. Quedaron impresionados cuando, la profesora de música, quiso que la pequeña cantara una pieza de las que había aprendido. No llegaba bien a las notas, pero eso no supuso ningún problema para desarrollar bien la sinfonía. Todos quisieron hacerse amiga de Hikari; de la noche a la mañana se había vuelto "famosa".
[Justo el año en que todo acabó...]
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La medicina y el canto era todo lo que la pelinegra tenía; ambas cosas le recordaban a aquella pareja inerte: sus padres. Las lágrimas aún salían de sus ojos cuando los sujetos se hubieron ido. Hikari salió de debajo de la cama, observando el sangriento panorama en el que se hallaba. Su madre aún tenía los ojos abiertos. Se acercó a cerrárselos, pensando vagamente que así descansaría en paz. Sus pasos ahora se dirigieron a su padre, contemplando como dejaba escapar su última bocanada de aire. Tomó uno de los kunais ensangrentados que se encontraban en el lugar, señalándose el sector izquierdo de su pecho.
[ Todo se había acabado. ]
Restregó sus lágrimas con el dorso de su manga, apretando el puño de la mano libre con fuerza. ¿De verdad iba a acabar así? ¿Qué ganaría suicidándose? ¿Cómo iba a vengar a su familia sino? ¿Atormentando a esos sujetos con su fantasma? Dejó caer el arma blanca al suelo, grabando a fuego (en su mente) aquella escena, guardando su furia y sed de venganza para más adelante. Ésa escoria se las iba a pagar bien caras. Recordaba los rasgos de ambos miserables pero, intuyendo lo traicionera que podría ser su memoria, decidió darse un tiempo para dibujarlos con carboncillos, añadiendo en un par de hojas más los detalles de sus complementos. Sabía que le iban a servir en un futuro y más que a fin podía y tenia conocimiento en la academia ninja.
— Padre y madre, lo siento. No os preocupéis por mí. Estaré bien. Sé que no os gustará, pero vengaré vuestra muerte. Lo juro. Hasta que no estén muertos, no descansaré.
Hikari escuchó ruidos fuera, entre ellos, una explosión y mucha gente diciendo que se apartara y más al entrar a su vivienda lo cual se le hizo extraño pero quizas los asesinos habian dejado un rastro. Guardó el cuaderno bajo su camisa, yéndose a uno de los visibles rincones de la habitación; no deseaba que la encontraran de pie junto a los cadáveres. No se dio el "lujo" de llorar (más) la muerte de sus padres. Su carácter le instaba a ser fuerte, a afrontar aquello con fuerza (a pesar de ser débil) y a cobrar la venganza que había jurado hacía unos instantes. A pesar de pensar así, su cuerpo se encontraba temblando, aún en shock por el suceso que acababa de presenciar ...
Los servicios médicos se la encontraron así después de 6 horas, llegando más colegas y profesionales anbus donde llegaron a la conclusión (sin preguntarle a la menor) que aquella pobre familia había sido víctima de un brutal asesinato. Hikari quiso aplaudir (con ironía) a los ninjas calificados, pero se encontraba demasiado ocupada con que no le quitasen el cuaderno. Mordió incluso la mano de uno de esos secuaces con tan de no ser separada de ése librillo. Lo consiguió. Los mayores desistieron en querer ver lo que éste contenía ya que pronto la harían dormir.
Los "encargados" se llevaron a una Hikari de 8 años una casa provisional a la que ella huyo a la semana. ¿Qué sería de ella? Sus vecinos se preguntaron al verla llegar y tomar ciertas cosas de su casa en donde por ultima vez la vieron con vida, o ¿eso creyeron ellos?
Hoy era el día en que cumplía diez años, ¿qué hacía pasándolo con gente tan miserable? Observó a todas las personas que había a su alrededor pues después de dos año y llegara a la casa hogar y tener un poco de conflictos con los hombres dandose a respetar, ahora todos la miraban con desprecio y una pizca de miedo. Estaban esperando a que soplase las dichosas velas para comer su trozo de pastel. Era lo único bueno de aquello, ¿verdad? Sólo la habían sacado de su habitación para aquel acto. "Se lo podrían haber ahorrado" pensó. Soltó el dichoso (y silencioso) bufido para apagar aquellos diez palitos, escuchando los desganados aplausos de sus compañeros. El chico con el brazo escayolado la observaba con temor, le dedicó una sonrisa, desviando el susodicho la vista medio tembloroso. Recordó en aquel momento, la satisfacción que le había provocado el romperle el brazo. Algo que no sentía desde hacía dos años.
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Las "Madres" como se hacian llamar el en orfanato donde llegaban miles de niños abandonas por la muerte y la hambruna de la guerra le ofrecieron un trozo de tarta a Hikari, ésta se negó a tomarlo justo en el instante en que un misterioso tipo apareció por la puerta. Frunció el ceño al ser el objeto de observación para dicho sujeto, cogiendo el dichoso plato para meterse (en la boca) una generosa ración de él. Después de eso, todos transcurrió demasiado deprisa. Cuando quiso darse cuenta, se encontraba en camino contiguo del nombrado tío, con sus bolsas en mano haciendo proclamar familiar.
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━ Te voy a hacer la vida imposible. ━ A lo que él contestó.
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━ Conocí a tus padres. Te voy a ayudar a vengarlos. ━
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Saliendo del asqueroso complejo en el que había estado dos años. El pulso de la joven se encontraba acelerado ante las circunstancias en las que se encontraba. Al fin podría entrenarse. Al fin podría llevar a cabo su querida venganza; eso sí, no sin antes ser la mejor en aquello que le enseñaran.
La ahora Hikari, tenía 12 años y, por orden de su "Tío", fue asignada en una misión. Ésta se desenvolvería en Konoha, algo lejos de su entrenamiento. Uno de sus allegados y mayores en rango en la nueva familia quiso mandar a otra persona pero, el mayor su "Padrino" se negó en rotundo, queriendo al fin probar a su pequeña "joya" de la corona. Deseaba ver lo que era capaz de hacer. El ninja no se negó, pero tampoco es que estuviese satisfecho de que, la cría fuese llevada tan rápido al campo de batalla. A Hikari realmente no le importaba, pensaba que, con cada paso que diese, estaría más cerca de su objetivo. De hecho, ni había meditado sobre lo que haría luego de conseguirlo aunque, en la vida que llevaba, era difícil ver un futuro más allá de escasos meses.
La de hebras morenas y largas se dirigió hasta la zona concertada. Lo complejo del caso no era el asesinato, sino los posibles ninjas que también pudiesen ir por la misma persona. La fémina se aseguró de grabar en su memoria dicho dato, pues el moroso al que tocaba matar no sólo le debía a su tío, sino que también había a otras "otros intereses" Por lo que sabía, el tipo vivió hasta ahora con todo tipo de lujos, aquellos que sólo se podía permitir de esta forma. Un alto cargo cayendo tan bajo, penoso. Merecía morir.
No tuvo que esperar demasiado, el sujeto se andaba paseando por aquellos momentos por un lugar, con una amplia sonrisa en sus labios; era su oportunidad. Apuntó sin complicación, lanzando un kunai envenenado en una arteria importante en el cuello, en donde moriría casi al instante. La persona que la supervisaba se encontraba asombrada de su actuación. Se encogió de hombros. No era nada del otro mundo.
Los instantes siguientes fueron decisivos puesto a que, al bajar del punto más alto que por un momento el semblante, vislumbró a cierta persona observando. Esbozó una sonrisa de autosuficiencia, la cual dedicó al asesino del otro lugar agachándose para no ser un punto fácil de encontrar. Por el momento, no deseaba morir. Se escabulló así, viendo el tonto intento de su acompañante por protegerla, donde escaparon casi a los 10 minutos de ir a un velocidad tan rápido que su taijutsu le brindaba.
Justo cuando cumplía catorce años, para Hikari, aquellos siete años se habían hecho más livianos que los dos pasados en el orfanato gracias (en parte) a su hermano Tzuru y de la nueva familia que había adquirido al estar con ese duro entrenamiento y al cuidado de este. Su "tio" (Oyabun) vino a recogerla junto con sus padres adoptivos, despidiéndose antes de irse. Deseo volver a verle al menos una vez más en su vida; esperaba poder cumplirlo. Cierto superior le había llegado a caer en gracia. Justo cuando subió al vehículo, Oyabun le comentó algo sobre cambiar su nombre. La morena lo miró algo confundida. ¿Por qué cambiarlo? En menos de un segundo lo comprendió: necesitaba una nueva identidad. Un nuevo comienzo para no levantar sospechas. El mayor prosiguió, añadiendo que los asesinos de sus padres se habían enterado de que su hija vio todo el percal, creando entonces una mayor motivación para ir en busca de esos desgraciados y acabar con ellos. Los padres de Tzuru la frenaron, comentando la inexperiencia que tenía en el campo; aún quedaban muchas cosas por hacer. Hikari volvió a resignarse; al menos ahora había adquirido bastantes conocimientos. Era hora de ponerlos en práctica.
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La menor soltó un débil suspiro, observando el hogar al que se habían: su antigua casa. Pensó que era una broma de muy mal gusto mas, no tardó mucho en ceder y entrar. La mayoría de las cosas estaban donde hacía 10 años se hallaban, sin polvo, y bien cuidadas. Seguramente aquella pareja había sido la precursora de aquello. Sus andares se pasearon hasta el piano, destapando sus teclas para tocar un par de éstas. Hasta eso se encontraba afinado. Una imperiosa necesidad se apoderó de ella, iniciando una débil triste y algo desconsolada melodía. No sabía ni cómo se sabía aún la partitura; aquello no le traía precisamente buenos recuerdos, sino una sensación de asfixia. Paró en seco cuando el minuto pasó, levantándose de donde se había sentado sin darse cuenta.
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— Esta mierda... No de nuevo. —
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Refiriéndose a la sinfonía que había tocado. Prefería tocar cosas más caóticas; más su estilo. Negó con la cabeza, reprimiéndose de mandar el instrumento lejos de su vista. Rodeó el susodicho, dirigiéndose entonces al segundo piso. Quería ver su habitación. Sobre de la cama, yacía una caja. ¿Sería un regalo? Enarcó una ceja, leyendo una nota en la que ponía "Kim Akyria".
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— ¿Qué es esto?. — El mayor se rehusó a contestarle, inquiriendo con unos de sus dígitos el nombre que decía.
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— [ ¿Este es mi nombre? ]—
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Recibió un afirmativo asentimiento, encogiéndose de hombros tras aquella acción. Se deshizo del papel que cubría el sospechoso bulto en su acolchado inmueble, vislumbrando ropa ninja de Konoha. También había unas pergaminos y diversos kunais y shurikens. "Es hora de que practiques tu nuevo trabajo", dijo el ajeno. ¿Nuevo trabajo? Su vista entonces se centró en los papeles que había sobre de la mesa. Las instancias para ir a Konoha (gracias a la tan buena notas obtenidas en sus entrenamientos y su escuela ninja) y las ubicaciones de los locales en los que trabajaría. Va-ya. El mayor le había labrado un buen presente. Un banda con el emblema de aquel lugar también yacía sobre del escritorio, ¿qué era todo aquello?
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Más tarde, Akyria (Hikari) comprendería el afecto que Oyabun le tenía. No intentaba persuadirla más bien, sino darle el futuro que se merecía. En unos meses se mudaría en la Arena y así entrar a Konoha.
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El matrimonio ayudó a la menor con las pocas pertenencias que tenía, llevándose a la fémina hasta su casa. Tzuru ya no se encontraba en la aldea de la Arena así que, sus padres, pensaron que Akyria podría usar esa habitación. Claro, conservando todos la decoración que el chico dejó en ésta. A ella ya estaba bien. No le importaba, de hecho. Incluso el mismo muchacho comentó su agrado por ésa iniciativa. Tampoco sería mucho tiempo, en unos meses se mudaría al lugar previsto, a un piso independiente al del ajeno. Aquello ya no sentó tan bien. Oyabun y el Chunin Tzuru se negaban en rotundo a que la chica viviera sola, por el peligro que había de que fuesen a por ella y no pudieran protegerla. Oh, vamos. Sabía defenderse y lo tenían bien claro. Seguro que era por otra cosa. ¿Chicos, quizá? Por favor. ¿A caso no dio a conocer su poco agrado por ellos? Pareciera que tuviesen la cabeza en otro lado.
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El entramado se destapó una vez estuvo en el hogar ajeno, enterándose de que, desde el día en que fue rescatada del orfanato, pasó a formar parte de un clan llamada Shira-gumi, siendo Oyabun uno de los jefes más emblemáticos del clan. Dicha persona investigó personalmente el caso de Hikari, acudiendo en su busca. En primera instancia, sólo iba a ofrencerle una educación digna pero, al ver la sed de venganza que ésta traía, prefirió añadirle ciertos entrenamientos extra. Él no era quién para frenar el objetivo de una dama y, menos, de querer unirse al equipo de acción.
Akyria no se sintió en ningún momento estafada, pues era algo que deseaba y, le estaba bien. Mientras nadie obstaculizase su meta, no tendría ningún tipo de problema. Deseaban a alguien más "de confianza" en Konoha y, por eso, Hikari(Akyria) sería enviada allí. Aunque no sólo ése trabajo desarrollaría, Oyabun se había encargado de llenarla con quehaceres algo engorrosos para la fémina pero, tampoco podía quejarse; le había vuelto (de alguna forma) a la vida.
▬▬▬▬ :Flashback.
Su primero trabajo como shinobi de la hoja consistía en cuidar a unos jóvenes ninjas, "Los héroes de la generación" que se enviarían a una casa y ayudar a alguien, un tal "Sasuke Uchiha & Naruto Uzumaki" en algo de casamenteros, eso fue dicho y el expediente se le fue dado ante el nuevo nombramiento del futuro Hokage de la Aldea de la Hoja; podría decir que todo estaba bien más sin embrago los dictámenes que le dio el Rokudaime Hokage era estrictos: Mata a las personas involucradas en unos caso de corrupción en la "casa provisional" "Protege la vida de la princesa Hyuuga y seras liberada y accedida a Jounin".
Sabías y hermosas palabras, la poca acción que tenia era tan deprimente pero al seguir al pelirosa y a los demás era tan aburrido que cuando el cuarto miembro del afamado Equipo 7 fue golpeado fue ella la que pudo detener unos anbus, y sabia de la presencia que ya la había ubicado el heredero Uchiha, ella solo pudo detener y huir a un punto más alto pero sin bajar la guardia con ellos y desde ese incidente con el reporte dado al Copy Ninja su misión se extendía aun más hasta cuidar a todos e investigar.
Por lo que sabia el Uchiha se había marchado a su antigua casa, el equipo 10 y el 8 estaban junto con la rosadita y el rubio.
El ex anbu estaba con ellos y el Equipo de Neji el cejitas y la Kunoichi estaban al extremo sur. Podía localizarlos a todos en un punto en la residencia a si que tenia que hacer un expedición en una hora.
Su caminata nocturna y espionaje a la princesa Byakugan fue detenida ante el aumento de chakra que tuvo la pelirosa. ¿Porque? Su velocidad fue casi de inmediato al lugar exacto en que la chica mantenía pero sabia que no era por ella, si no que era por los "Anbus Raíces" como decía su investigación. Al estar los limites de aldea ye en la entrada del barrio, se dio cuenta que desistieron la busca, algo era seguro. ¿Que tramaban? y más que se dispersaron dejando al más débil en la entrada de este. Su sorpresa fue grande cuando al quitarse su vestimenta, era uno de los clanes de insectos, sus dudas crecían y demandaban más explicaciones no obstante no tenia más información de ellos más que utilizaban insectos y que mejor dar aviso al Hokage.
Tomo el valor de alejarse y más sabiendo que el Uchiha se llevaría una agradable esta noche y más a unas horas de que todos estarían en la susodicha "Casa".
— ¡Que noche! Gracias por darme más trabajo y no matar a alguien de mi aburrimiento, Hokoha estas llenas de secretos y de los peores... —
Con sensualidad se relame los labios en donde sus orbes solo demuestra las ansias de sangre que traía. A su mente solo viene ese encuentro con el ex patriarca hace prácticamente uno meses atrás y más que este supiera y le dijera de su abuela y su madre y la verdad que ya en Konoha empezaba a descubrir y lo que Oyabun le escondía pero con su hermano Tzuru ha podido aclarar de un tiempo para acá. ¿Porque borrar su mente en ciertos delicados momentos? Eso era extraño por parte de su "Tío y su familia".
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Oyabun: Es el (tío que la recoge en orfanato) y la familia de Tzuru son de la familia y del clan; con que ellos se queda una temporalidad de lo que acaba la guerra. Con su hermano adoptivo podemos decir que se lleva bien y tiene el rango de Jounin pero en el tiempo que se maneja cuando ella tiene apenas lo ascendieron, recuerden que el clan es patriarcado, el jefe es de la Aldea pero muchos de los activos vienen de diferentes países, entre esos los de la lluvia, de la hierba y etc.
Kim Akyria: Es nombre nuevo que le dio Oyabun, y Hikari pasa de ser parte del clan como uno de los activos juntos con Tzuru son los que más tiene cercanía y confianza que el resto. En una de sus misiones de campo en las afueras de los limites se encuentra con Hizashi, y le comenta algunas cosas que a la fémina no entendía por un bloque mental que tuvo en su entrenamiento personalizado con los grandes ninjas de su clan y por eso no entiende mucho, además el ex patriarca del clan Hyuuga no le dijo mucho.
Clan Shira-gumi: Su poderes son diversos al no tener mucha descendencia y la escases de los activos posterior a la tercera Guerra ninjas. Los pocos miembros son confidenciales que tienen la barrera de sangre; solo se sabe que Tzuru contiene el poder junto con los ancianos y el patriarca. Su ubicación esta en lo limites del pais de la Lluvia y la Arena.
La vida de Hikari es complicada y si me van a matar pero bueno todo lo que pasa acá tiene tanta relevancia que deben de estar al pendiente que ella por ser de un clan de espías, lo siento que sea algo tarde pero creo que me ha dado mucho bloqueo y llegue en un punto en que no sabia si era bueno apurar ciertos eventos y al hacer eso me quede sin ganas de seguir. Así que, perdón de todo corazón, actualizare cada mes y tengo unos más que actualizar... También esta que quiero darle más sentido a los 3 capítulos y explicar un poco.
Y este cap Va dedicado a mi mejor amiga, te amo boba 3
