Hola! Me alegra mucho por fin regresar con este FanFiction. Les debo una disculpa por desaparecer por tanto tiempo, pero lamentablemente he carecido de tiempo e imaginación para poder continuar la historia. Me avergüenza enormemente el no haber publicado nada en casi dos meses, y mas el hacerlo en este momento. Mi idea principal era publicar una o dos veces a la semana y terminar el fic (muy dramáticamente) el día del estreno de TVD y TO… pero no lo logre.

Jamás seria capaz de dejar una historia inconclusa, dado que en lo personal odio cuando le hacen algo así a una buena historia, y porque amo demasiado a esta idea como para que no vea la luz… Así que pueden estar seguros que sin importar lo que me tarde, jamás dejare una historia. Aun con la encrucijada en la que me dejo este retraso, seguiré con mi idea original y publicare una o tal vez dos veces a la semana, siempre dependiendo de mis tareas ,proyectos, etc, el día en el que caiga… para que mentirme a mi y a ustedes, al prometer un día en especifico cuando soy incapaz de hacerlo? Mejor publico cuando pueda, pero siendo seguro, a que no hacerlo nunca.

Ahora tengan en cuenta que esta historia fue pensada sin tener ningún tráiler, o vistazo de la quinta temporada. Que este FanFiction es, como cada uno de los que publico, de mi entera autoría. Me he decidido por tomar algunas cosas de la temporada, como algunos nombres y apariencias físicas de los personajes nuevos… aunque no serán en absoluto como en la serie. Espero no confundirlos demasiado y que les agrade la historia. Recuerden que sus bonitos comentarios son siempre agradecidos, se les quiere.

Chapter 6: The start of a good Summer.

El verano comenzó muy temprano ese año. El frio se desvanecía y era sustituido por olas intensas de un calor casi infernal, noches cortas, atardeceres largos y amaneceres de infarto, tan bellos que te quitaban el aliento.

Mystic Falls, Virginia era un claro ejemplo de la magnificencia de esta temporada. Pero tristemente la mayoría de la población aprovechaban ese corto lapso de libertad para abandonar el pueblo. Jóvenes en busca de una nueva aventura, familias en busca de descanso y seres sobrenaturales en búsqueda de paz. Una muy merecida paz.

Vampiros, Doppelgangers, hibridos, originales, hombres lobos, cazadores, mediums y fantasmas abandonaron ese verano el pueblo, y esas partidas dejaron a Mystic Falls como un pequeño, veraniego y acogedor pueblito del centro de Virginia. La normalidad flotaba en el aire y le regresaba esa tranquilidad perdida a Mystic Falls.

Una tranquilidad que ese pueblo jamás sentía, jamás había sentido y jamás lo haría. Dado que Mystic Falls, Virginia no era un pueblo normal, común y corriente. Ahí sucedían cosas, cosas que nadie podía explicar.

Esa mañana la primera pareja se marcho.

Un deslumbrante porsche 911 turbo s de un rojo brillante estaba aparcado enfrente de la mansión Lockwood. Y recargada en el capote del auto esperaba una rubia que superaba al auto en belleza.

Vestida con perfectos pantalones negros, una camiseta de tirantes azul marino y tacos blancos, una vestimenta que destacaba su belleza y sus curvas. Tenia la melena rubia y ondulada recogida en un sencillo peinado alto, dejando a la vista su fino cuello y despejando su rostro, oculto por unas grandes gafas de sol.

Rebekah Mikaelson, la deslumbrante vampira original esperaba por primera vez en su vida. Un tanto desesperada por los largos 20 minutos que llevaba afuera esperando por su compañero de viaje. En cualquier otra circunstancia sin dudarlo se habría marchado, claramente yendo primero a presentar sus molestias por hacerla esperar, de una manera tal que el otro jamás olvidaría. Pero ella sabia que esta ocasión era diferente.

Rebekah sabia que esta era su única oportunidad de tener un algo con Matt Donovan. Y estaba segura de que sin importar lo mucho que le fastidiase esperar, no estaba dispuesta a dejar ir esa única oportunidad de tener algo real con Matt, la única persona buena, pura y gentil que conocía en su vida.

Justo en ese momento un joven rubio y de cuerpo atlético, enfundado en unos jeans oscuros gastados, una camiseta gris y unas zapatillas deportivas negras viejas. El joven era guapo, de grandes ojos azules, rostro angelical y una bondad que le rodeaba, reflejada en su mirada clara.

-Pudiste haber tardado mas, no lo crees Matt?- pregunto molesta la rubia mientras se alejaba del capote y le miraba molesta. En parte estaba aliviada de que Matt si saliese de la mansión Lockwood y de saber que si iría a ese viaje, lo demostraba la ligera maleta de lona azul marino que traía tras el brazo.

-Buenos días para ti también- respondió el rubio, esbozando una ligera sonrisa, su tono era calmado y tranquilo, exactamente lo opuesto a lo que sentía en su interior. En parte estaba emocionado, no todos los días se viaja con una guapa vampira original a lo largo y ancho del globo terráqueo solo por diversión y gratis, por lo que estaba bastante dispuesto a aprovecharlo.

-Lo serian si no tardaras tanto, tal vez yo podría tener un mejor…- comenzó la rubia con su queja, interrumpida por los labios del rubio quienes la besaron de una suave, delicada y rápida manera –…humor- termino Rebekah con un hilo de voz y completamente descolocada.

-Espero lo compense- susurro Matt, antes de alejarse hacia la cajuela del porsche, dejando una rápida caricia en la mejilla de la chica.

Rebekah se tomo otros largos segundos en notar que efectivamente Matt la había besado, para como una autómata subirse al asiento del copiloto del auto. Aun se le dificultaba procesarlo.

No era su primer beso, pero si el primero que Matt le daba por voluntad propia. Un beso diferente a todo lo que conocía, puro, inocente y sin una pizca de intenciones sexuales, como a los que ella estaba acostumbrada.

-Rebekah, ¿tienes las llaves?- pregunto Matt un tanto confundido por la apariencia distante y pensativa de la chica. Parecía como si su beso la hubiese afectado, ¿acaso había estado mal?. Había besado a algunas chicas, Elena y Caroline incluidas, y ninguna se había quejado alguna vez de sus habilidades. Estaba seguro de no entrar en la categoría de los hombres que acostumbra la pequeña de los Mikaelson, modelos, adonis, actores, etc. Pero creía no estar tan mal –lo siento- susurro después de un rato sin que la chica reaccionara –fue un reflejo, no debí hacerlo- agrego avergonzado.

Las cavilaciones de Matt se vieron interrumpidas por una cabellera rubia, quien de un rápido movimiento lo atrajo hasta ella, estrello sus labios contra los suyos y se posiciono encima suyo. Los movimientos fueron muy rápidos, y el jamás se lo había esperado, por lo que su reacción fue algo mas bien física de psicológica. Su cuerpo hablo por el mismo.

A causa de la sorpresa entreabrió la boca, dándole entrada libre a la rubia, quien adentro su lengua en esa suave y húmeda cavidad, para segundos después acompañarle su propia lengua, introduciéndose en su boca, saboreando su sabor dulce e inhalando su aroma fresco. Era una lucha entre ambas lenguas, una sutil danza, un sinfín de emociones. Paso sus brazos a ambos lados de la chica, encerrándola entre ellos y pasando sus palmas por su espalda, con movimientos desesperados, hambrientos de ella, de su contacto y su cercanía. Y su anatomía reacciono ante las caricias y la fricción que ejercía Rebekah sentada en su regazo, con las piernas abrazadas a su cintura. Si, eso sentía como la gloria.

-Jamás te arrepientes, Matt- susurro Rebekah entre besos repartidos en su cuello, mientras aumentaba la fricción –haz lo que quieras durante este viaje, tu única obligación es divertirte- volvió a susurrar mientras sus manos abandonaban su cuello, donde estaban entrelazadas a su cuello, y recorrían su pecho –de la manera en la que quieras- susurro contra su oído en un tono sugerente.

-¿Lo que quiera?- volvió a preguntar Matt, mientras la miraba fijamente con ojos brillantes.

-Lo que quieras- le afirmo la rubia mientras besaba la comisura de sus labios.

-Quiero ser libre- susurro entre respingos por las atenciones de Rebekah –quiero por una vez dejar de ser el jodidamente débil humano por el que todos tiene que sacrificarse- dijo mientras sentía como Rebekah bajaba con los besos por su mandíbula –ser capaz de defenderme, de ser alguien sin tener que ser un puto vampiro-afirmo un tanto fuerte –Quiero vivir, Bekah- susurro en un tono firme, siendo sacudido por pequeñas descargas provocadas por el paso de los labios de Rebekah por los puntos sensibles de su cuello.

-Lo serás, Matt- le afirmo la chica mientras dejaba un ultimo beso en la base de su cuello, antes de subir la mirada hasta la suya –lo prometo- volvió a afirmar mientras le sonreía genuinamente.

-Pero…- susurro en un tono ronco Matt, mientras la acercaba a su cuerpo –ahora te quiero a ti…- susurro contra su cuello –quiero arrancarte la ropa a pedazos y hacer cada célula tuya mía, oírte gritar mi nombre- dijo en un tono ronco y profundo mientras la acercaba mas y mas a el, su entrepierna rozando su dura y palpitante anatomía –no solo te quiero, te necesito ya…- dijo contra su oído antes de morder levemente su cuello y posicionar sus manos sobre su espalda baja, descendiendo lentamente hasta su trasero, donde descanso fuertemente sus manos.

-Hazlo- susurro Rebekah tras contener un respingo de placer y sorpresa –pero no aquí, primero salgamos de este decrepito pueblo- y antes de terminar la oración ya estaba de vuelta en su lugar, recostándose contra el asiento mirando al chico fijamente. Matt sintió una intensa sensación de abandono entre sus brazos, pero la supero al oír esa promesa de un algo mas.

-¿Las llaves?- pregunto de nuevo, mientras se acomodaba en el asiento un tanto acalorado. Rebekah apunto al contacto, en donde descansaban las llaves ya puestas. El chico se guardo una carcajada al notar la rapidez y efectividad de la rubia -¿Cuál es nuestro primer destino?- pregunto después de algunos minutos de trayecto y miradas lujuriosas por parte de ambos.

-¿Qué te parecen las vegas?- pregunto con una sonrisa diminuta y un nuevo brillo en la mirada.

-Fabuloso- respondió Matt con una sonrisa parecida.

La promesa de noches alocadas, fiestas toda la noche y libertad total en la ciudad del pecado le sonaba a ambos bastante bien. Al final de cuentas, lo que sucedería en el camino se quedaba en el camino, pensaron antes de salir de salir de primeros en ese día de verano.

(&)

-Ya se ¿qué les parece Montecarlo?- chillo emocionada Caroline desde la parte trasera del Camaro de Damon, esa casi tarde en la que emprendían el viaje -¿O Paris?- sugirió emocionada –cualquier sitio que tenga buenas tiendas y este lo suficientemente lejos de este asqueroso pueblo, es bueno- afirmo con una mueca.

Damon, desde el volante, soltó un largo y fastidioso suspiro. Elena, que estaba sentada a su lado, solo esbozo una pequeña sonrisa mientras besaba su mano.

-Si tiene algún sitio donde pueda tomar alguna clase de dibujo, no me importa que sitio sea- contribuyo Jeremy desde el asiento de atrás, junto con Caroline.

-Casi toda Europa los tiene- agrego Damon, con una sonrisa ladeada –al igual que suculenta ¨comida¨- agrego divertido, provocándole una mueca a Jeremy y una mirada contrariada a Elena.

-Perfecto- chillo Caroline, ignorando el comentario de Damon –siempre quise ir a Europa- agrego sonriente.

-¿Y por que no vas con tu querido hibrido original, Barbie?- le pregunto divertido –así el te podrá mostrar ciertas partes, que yo solo podría con Elena- continuo en su tono de burla –ya sabes… Burdeles, algunos bares y un sitio que…- continuo hasta que los labios de Elena lo interrumpieron.

-No queremos los detalles, Damon- le susurro un tanto sonrojada.

-Argh, Damon- chillo la rubia desde atrás –y pensar que hace unas horas te creí decente- chillo asqueada y con una mueca molesta.

-Solo niegas lo inevitable, Forbes- agrego con una sonrisa mientras acariciaba la mano de Elena –algún día tendrás que aceptarlo, y yo gustoso te ayudare en el proceso- termino con una sonrisa de autosuficiencia, ganándose un puñetazo por detrás de la rubia.

Todo indicio de pelea termino cuando Elena intervino, se pidieron disculpas y dejaron el tema por la paz.

-Lena, ¿tu a donde quieres ir?- le pregunto Damon después de unos minutos, mientras se volteaba a mirarla con una sonrisa.

-Honestamente… donde podamos estar juntos- confeso con un ligero rubor y una sonrisa brillante.

-Suena interesante- acepto el moreno con una sonrisa perfecta en su rostro, dándole un toque que robaba alientos –¿algún sitio en especifico?- pregunto servicial.

-Sorpréndeme- contesto la castaña con una sonrisa, confiaba en el plenamente y sabia que sin importar el lugar, ese verano iba a ser perfecto porque él, Damon Salvatore el hombre de sus sueños, iba a estar con ella.

Damon sonrió, por primera vez en un largo tiempo, feliz con su destino, antes de acelerar y adentrarse mas en la carretera. Ese verano se oía tentador.

Cortito, pero llevo semanas tratando de terminarlo y apenas hoy, a las 2:48 am, en noche de escuela, he podido acabarlo, pronto subiré la segunda parte en New Orleans. Besos y espero no me hayan olvidado.