Hola aquí yo de nuevo con otro capitulo espero les guste...perdón si me taro poquito, gracias por leerme y espero sus reviews, gracias...otra cosa les recomiendo escuchar la canción que pone Genzo para hacer todo mas mágico jijijiji
Nos quedamos en que Genzo se fue tras Kumi corriendo como loco y mientras tanto
En el jeep de Tsubasa:
-Y ahora que – decía Tsubasa
-No sé pero presiento que Genzo tiene mucho que ver- opino Yayoi.
De pronto la pantalla se encendió y marcaba una alerta de Koijiro y de Taro
-Oigan creo que deberíamos bajara ahora que la lluvia se calmó un poco- opino Taro.
-Opino lo mismo ya no soporto un momento más, si sigo escuchando las tonterías de Ryo me volveré loco- dijo con desesperación Koijiro.
-Está bien yo también ya me quiero bajar siento que el short mojado ya está adherido a mi trasero- se quejaba Tsubasa a lo que recibió una mirada de asco por parte de Sanae.
-Que amor no me veas así, es de verdad, mira como está pegado- lo decía mientras se levantaba un poco y jalaba el short.
-¡Vasta Tsubasa deja de hacer eso!- le reclamaba Sanae mientras Tsubasa y Jun se carcajeaban ante la reacción de su amada.
-¡Ash hombres!-dijeron al unísono Sanae y Yayoi.
-¡Ash mujeres!- decía Tsubasa mientras apretaba con sus dedos una mejilla de Sanae con cariño. – Jun podrías pasarme la mochila que esta justamente detrás de ti-.
Jun le paso la mochila y Tsubasa saco una chamarra la cual Sanae identifico de inmediato, era la misma que usaba Tsubasa cuando se despidió hace casi 4 años, aquello le trajo recuerdos, recuerdos que hacían doler un pedacito de su corazón, cuando con una sonrisa despidió a su querido Tsubasa el cual tenía una sonrisa de oreja a oreja impaciente de comenzar a realizar su sueño.
-Póntela nena seguro afuera hace frio y una simple toalla no te cubrirá bien- Tsubasa extendió la chamarra para que Sanae pasara sus brazos, ella estaba sumida en sus pensamientos- Pasa algo Sanae…nena-
-He…no perdona es solo…nada- se puso la chamarra- De verdad no recuerda…pero que digo, cielos es Tsubasa, para el ese día todo era felicidad, de seguro ni recuerda que llevaba puesto cuando partió, todo lo que tenía en la cabeza era subirse a ese tonto avión- sus pensamientos fueron interrumpidos cuando Tsubasa abrió la puerta para que bajara.
Todos bajaron y comenzaron a caminar casi casi correr hacia la entrada de la cabaña ya que aun llovía cuando llegaron al pórtico antes de entrar notaron que cierta pareja venia tomada de la mano.
-Esperen ustedes dos… ¬¬- los paro Yayoi ellos pararon su andar.
-Ahora giren y expliquen- dieron la vuelta mientras todos los miraban esperando que dijeran algo.
-Bueno creo que está claro no muchachos- decía Taro alzando las manos entrelazadas de ambos mientras las mejillas de Azumi se tornaban rosas.
-¡Siiiii! – gritaron todas.
-Vaya ahora este viaje tiene sentido-
-Oigan y donde esta Kumi-
-Eso es largo de contar chicas- comenzó a contarles Yoshiko
-Oigan podrían terminar de maldecir a Wakabayashi adentro muchachas hace frio aquí afuera- se quejaron todos.
Ya adentro las chicas se juntaron como en un tipo de conspiración secreta en la barra de la cocina solo se escuchaban cuchicheos y uno que otro ¿gruñido?...
-No puedo creer todo lo que está diciendo Yoshiko y entre más te escucho más ganas me dan de estrangular a ese Wakabayashi- decía apretando los puños Yayoi.
-Bueno lo mejor es esperar a que ellos hablen y que Genzo suplique el perdón, pero que ni crea que se librara de nosotras nadie se mete con nuestra linda Kumi y se pasea tan campante después-
Mientras en la sala los muchachos las observaban después de meter las cosas.
-Muchachos soy yo o ustedes también pueden ver esa aura homicida alrededor de ellas- les pregunto Ryo, todos asintieron tragando saliva.
-Sera mejor guardar silencio sino queremos ser los blancos de su ira en estos momentos-
-No puedo creer que Genzo haya dicho semejantes idioteces y que aun asi tenga éxito con las mujeres-
-Lo mismo le dije yo antes de que se bajara del jeep-
-Lo que le está pasando a Wakabayashi tiene nombre y es Karma-dijo con seriedad Koijiro.
-Creen que debamos hablar con él, no se… decirle algo- pregunto Ryo
- Ja claro algo como "Genzo eres la mar de la estupidez todo hombre sabe que jamás, jamás, jamás se le habla con la verdad a una mujer hasta que ella misma se dé cuenta de su error y mientras eso sucede debemos ser como retrasados mentales en medio del desierto"- dijo Jun.
-Amen- contestaron todos.
-En lo que a mí respecta Genzo hizo algo muy malo pero que no nos afecta en lo más mínimo asi que, qué más da, que sufra en silencio- aclaro Koijiro.
Tan concentrados estaban profetizando el obscuro por venir de Genzo que no se dieron cuenta cuando las chicas tomaron sus cosas y se dirigían hacia las escaleras.
-¡Oigan! no van a subir a cambiarse- les grito Maki
Todos voltearon y se apresuraron a alcanzarlas…Mientras tanto en algún rincón de la cabaña…Kumi había entrado y subió las escaleras hacia la terraza sentía sus mejillas arder por el tallón que se dio y las nuevas lagrimas tibias que bajaban una tras otra sin parar, se recargo en el barandal del balcón y escondió su cara entre sus brazos, tratando de tranquilizarse.
-No entiendo por qué lo que me dice Genzo me duele tanto…no, si lo se…me duele porque es la verdad, he estado tanto tiempo buscando el amor de alguien, debo de parecer una psicópata, tal vez mi destino es estar en un convento y no he querido ver las señales que obviamente son mandadas, no hay nadie que se haya interesado realmente en mí, solo soy una chica pidiéndole a un chico que la quiera…realmente a todos les he importado un carajo- y nuevas lagrimas brotaban de sus ojos.
-Ya no llores por favor- le dijo Genzo desde la puerta que daba a la terraza.
-A que vienes, acaso te falto decirme algo sobre lo patética que es mi existencia- decía Kumi mientras con su brazo se limpiaba las lágrimas.
- Solo quería asegurarme de que estabas bien... porque... por alguna razón... tiendo... a herir a las mujeres simplemente siendo yo mismo…ya sé que es la segunda vez que lo digo en este día pero podrías perdonarme- decía Genzo acercándose a ella, no podía dejar de ver fijamente esos ojos ámbar que brillaban entre lágrimas, esas mejillas rozadas de tanto tallón, era la imagen más tierna que jamás había visto, pero se sentía de lo peor al saber que él era el causante de ese estado - Sé que a veces soy algo impulsivo, pero mi intención nunca fue hacerte sentir mal…en verdad jamás deseé hacerte daño, no hay forma de explicarte que no tuve la intención de herirte, tú me importas mucho Kumi no sabes cuánto...es solo que– pero fue interrumpido.
-¿Yo… te importo?- dijo Kumi con sorpresa, sus ojos chocaron con los avellana de Genzo y pudo ver sinceridad en ellos, seco de nuevo sus ojos con su brazo…sus ojos brillaban y Genzo quedo perdido jamás había experimentado una sensación similar, sentía ganas de abrazarla de hacer o decir más para que su cara no perdiera esa luz que emanaba con tan solo saber que era importante para él. Los ojos de ambos proyectaban un sinfín de emociones que era difícil descifrar…el delicioso aroma durazno que desprendía Kumi lo inhalo hasta que llego a su cerebro y lo mareo.
-Claro Kumi, me importas- le dijo dedicándole una cálida sonrisa – además creo que no soy el indicado para hablar del amor y las relaciones… ni siquiera sé si soy capaz de enamorarme... no como lo hacen los demás, me acostumbré tanto a guardar mi distancia con las mujeres, y a tener el poder que no sé lo que se siente enamorarme de una de ellas ¿Qué te parece esa confesión?-
- ¿Sabes lo que te pasa? no tienes valor, tienes miedo, miedo de enfrentarte contigo mismo y decir está bien, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tú te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Bueno siento decirte que, ya estás en una jaula, tu mismo la has construido y en ella seguirás vayas a donde vayas, porque no importa donde huyas, siempre acabarás tropezando contigo mismo-.
- Wow…solo dime una cosa, porque si puedes decirme esta dolorosa verdad no te das cuenta que los tipejos con los que sales no te tomaran en serio-.
- Claro que me doy cuenta Genzo, es el sexto sentido de nosotras las mujeres…pero dicen que la vida se compone de oportunidades y en el tema del amor, muchas de las veces es bueno dar una oportunidad o recibirla…pero finalmente eres tú quien decide si das o no la oportunidad a las personas que se presentan en tu vida, yo me concedo esa oportunidad y sé que me arriesgo, pero como dije, tal vez esa persona que aparece en mi vida es la indicada, y si no le doy esa oportunidad puede ser que lo pierda por siempre-.
Genzo estaba hipnotizado con las palabras de Kumi y algo que no podía definir comenzaba a transmitirle cierta calidez era como si al estar junto a ella estuviera en otro mundo donde no existía toda la falsedad y la hipocresía que lo rodeaba cuando salía con chicas, que como Kumi había dicho eran unas completas descerebradas que solo lo buscaban su bien común.
- Sabes desearía que mi vida a veces fuera una película. Nunca tendría que preocuparme de mi cabello o de tener que ir al baño. Y cuando esté más deprimida, un hombre me seguirá por la calle, me dará su corazón y nos besaríamos. Y viviríamos felices para siempre…pero ¿eso no puede ser verdad?- Kumi suspiro.
-Y dime Kumi… a mi ¿me darías esa oportunidad?- tomo su mano entre la suyas y la sintió temblar, seguían con su mirada fija uno del otro solo que ahora los ojos de Kumi se abrieron desmesuradamente ante la pregunta de Genzo.
-Yo…yo…yo- Kumi tartamudeaba sin parar, no estaba preparada para una pregunta así y sobre todo viniendo de Genzo.
-Kumi yo sé que no seré ni tu primer beso, ni tu primer amor o pensamiento, solo quiero ser la persona que te haga reír cuando lo necesites porque tu sonrisa es lo más bonito que tienes. No dejaré que la eches a perder por culpa de quién te hizo daño o a causa de los momentos tristes. Si debo hacerte reír, lo juro, no pararé hasta que lo consiga y pueda ver de nuevo, ese gesto que tanto me gusta, te abrazare y te tendré a mi lado por mucho tiempo, alegrare tus días y en algún futuro si no estamos juntos me recuerdes con una sonrisa en tu rostro- .
Definitivamente había perdido el habla y ¿Cómo no? Después de tremebunda declaración porque eso era ¿no? Y sin anestesia, todos sus sentidos colapsaron.
-Vamos Kumi, dile a tu cerebro, que diga a tu boca que emita algún sonido- se repetía mentalmente y la calidez que sentía su mano entre las de Genzo no ayudaba…lo segundos parecían horas, pero algo había, algo en él, su mirada, su voz que la atraía como si fuera un imán -¿Qué puedes hacer si la persona que te hace llorar tanto es la única capaz de consolarte?- dijo al fin.
-¿Eso es un sí?- pregunto Genzo acercándose un poco más, ella solo asintió con la cabeza mientras lo sentía más cerca y cundo creía que ese beso llegaría, sintió un golpe en su frente, la visera de la gorra de Genzo choco con ella, los dos soltaron una risita; Genzo giro su gorra de modo que la visera quedara hacia atrás.
- Supongo que en la película el hombre entrega su corazón y luego ponen la música- la tomo por la cintura.
-Supones bien- paso sus brazos por su cuello.
Todo de repente comenzó a pasar en cámara lenta, Kumi podía ver cuadro por cuadro lo que estaba pasando, Genzo la abrazo y al sentir su calor con el frió de ella elevo su sensación hasta un límite que jamás creyó nunca sentir, hundió su cara en su pecho e inhalo, su perfume era dulce, volteo hacia arriba y volvieron a mirarse; Genzo paso una mano por su mejilla y la llevo hasta sus labios acariciándolos y después todo se detuvo; puso sus labios contra los de ella en un beso muy lento, suave y tierno, Kumi pudo sentir cada milímetro de los labios de Genzo, nunca nadie la había besado así se dejó llevar, comenzó a mover sus labios con los de el en un ritmo perfecto, la humedad comenzaba a hacerse presente y los sentidos que habían colapsado volvieron más vivos que nunca, su corazón latía como loco, su cuerpo temblaba y algo en su interior hacia que le subiera la temperatura…se separaron y juntaron sus frentes.
-¿Sentiste eso?- dijo un poco agitado Genzo.
-Si- respondió de igual manera y así era, el corazón de Genzo latía a la misma velocidad que el de ella, el brillo de sus ojos era igual.
-Ahora viene la música- Genzo tomo su celular, eligió una canción y "Lat it Down" de Aereosmith comenzó; Tomo a Kumi nuevamente de la cintura la atrajo hacia él y hundió su cara en el cuello de ella, aspirando ese delicioso aroma a durazno, comenzaron a bailar muy lento, Kumi tropezó estaba muy nerviosa, Genzo la apretó un poco más y le dijo al oído.
-Todo va a estar bien…lo prometo-
Un escalofrió la recorrió cuando sintió los labios de Genzo en su cuello subiendo hacia sus labios, era una sensación deliciosa y cuando se volvieron a besar fue mucho mejor, Kumi se atrevió a introducir su lengua en la boca de él, saboreando, conociéndola y recibiendo lo mismo de su parte; Genzo comenzó a empujarla hasta recostarla en un camastro, se miraron, Kumi le quito la gorra a Genzo y acaricio su cabello, después su cara con ambas manos, se levantó un poco para besarlo, con su mano libre la tomo por la nuca y profundizo el beso; a Kumi no le importaba si eso estaba bien o mal, si duraría o terminaría al día siguiente, solo sabía que lo necesitaba, necesitaba ser amada, sentirse mujer y Genzo lo estaba logrando con sus caricias y besos suaves.
-Genzo…yo nunca…-decía con voz cortada.
-No pasara nada que no quieras…tranquila- y volvió a su cuello para pasar a su hombro, beso su clavícula y regreso al cuello, con su mano recorría de la cintura hacia los muslos. Kumi comenzó a sentir algo presionar su abdomen y se sonrojo como semáforo, paso sus manos por la espalda de él tan bien formada y ancha, era desquiciante tenerlo sobre ella, paso sus manos por la cintura de Genzo y lo pego más a ella, necesitaba más, se aventuró a tocar su piel e hizo que él se estremeciera.
-Eres tan hermosa y sabes tan dulce-
Kumi se sintió volar cuando una mano tibia de él se introdujo bajo su blusa y acaricio su espalda, su abdomen y paso por encima de uno de sus senos, se le escapo un gemido que hizo que Genzo buscara su boca con locura, bajo su mano la tomo de la cadera y la junto a él haciendo un contacto más íntimo ahogando un gemido de ambos en sus bocas…se separaron agitados después de eso mirándose con intensidad, sabían que debían parar, no era el lugar más adecuado para lo que sus cuerpos ya les exigían.
-Debemos parar- dijo un agitado Genzo poniendo su frente con la de Kumi.
-Si debemos-.
-Pero quiero que sepas que no me arrepiento de nada-.
-Yo tampoco- decía sonrojada Kumi –pero me gustaría que esperáramos para contarle a los demás-.
-Estoy de acuerdo…pero te advierto que no será por mucho…- paso un dedo por su nariz y sus labios y finalizo con un beso, Kumi asintió sonriendo.
-Vamos a cambiarnos ya bajo mucho la temperatura y no quiero que te enfermes-se levanto y la ayudo a levantarse a ella, se dieron un último beso y entraron a la cabaña de la mano separándose en el pasillo para ir cada quien a su respectivo cuarto.
n_n Lo del short de Tsubasa es una delas características del tacto que tiene mi nada es peor para decir las cosas y la respuesta de Sanae una típica mía.
