Para Abelia la mañana llego radiante, y es que en aquella tierra donde los días pasaban si diferencia unos de otros, ella había aprendido a ver cada nuevo amanecer como un regalo, una suerte de sorpresa la cual descubría siempre con una sonrisa. Pero aquella mañana era diferente, su casa se llenaba de ruidos y voces, cosas que para algunos podrirán pasar desapercibidas o no ser más que ruidos cotidianos. Pero para ella era la música misma de la vida una canción que hablaba de niños, viajeros de otros mundos, amigas inseparables y sobre todo familia. No le gustaba el silencio y aunque imponía el orden y se esmeraba orquestar los trabajos de la granja entre invitados y conocidos, la hacía más que feliz aquel "dulce caos" como ella decía para sí misma.

El Profesor y los tres pequeños unicornios se levantaron tan pronto aparecieron las primeras luces del día. _Y bien, cual es plan. Dijo Rue mientras temblaba de frio. El Profesor bostezo, llamándose los pulmones con el aire frio, que termino de disipar el sueño y lo hiso temblar poniéndolo en la misma condición que Rue. _Bien el plan es este, empezó a decir el profesor. _Clover y Rue buscaran esos insectos y me traerán uno, pero también quiero que se fijen en todo, que plantas comen y cuáles no comen, si se refugian en las hojas de las plantas o en el suelo y cualquier cosa que les llama la atención por insignificante que les parezca. Yo me hare cargo de lo más complicado junto con mi pequeño asistente, señalando con un casco a Tod. _Y como que será eso tan complicado. Pregunto Rue sarcásticamente. El profesor señalo su boca y nariz y dijo: _Voy a oler y probar. Clover entonces le dijo extrañada. _¿Qué piensas conseguir con eso? El Profesor entonces señalo los campos delante ellos y dijo: _ Voy salvar esta cosecha y para eso hare un insecticida con su ayuda. Rue se soltó a reír _Solo para ver si entendí, vas resolver un problema que ni los ponis más viejos han podido resolver, usando tu nariz y tu lengua. _ Y ustedes. Añadió el profesor con una sonrisa. _Estás loco, señalo Rue _Entonces apostemos dijo el Profesor mirándolo a los ojos _Mi locura contra tu razón y el que pierda deberá hacer todo lo el ganador quiera por, digamos... Tres días. Un silencio momentáneo se apodero de todos, el Profesor y Rue se miraron por unos segundos, hasta que como si de un espejo se tratara en la cara de ambos se dibujo una sonrisa cargada con la malicia de aquellos dan por segura la victoria antes de la batalla. _Hecho, dijo Rue. _Bien dijo el Profesor. El grupo entonces se dividió: el de Rue y Clover en dirección de los campos y el Profesor y Tod a la parte de la granja donde Abelia guardaba las plantas medícales y especias.

La mañana avanzo y como era de esperarse la última en darle la bienvenida al nuevo día fue Brisa. Para su sorpresa la casa estaba vacía. Lo extraño es que la mesa esteva servida. Estaba a punto tomar su arco y salir en busca de sus amigos, alentada por repentino temor de que algo malo hubiera pasado, cuando de repente la puerta se abrió y entraron el Profesor y los tres unicornios con expresión de derrota en el rostro. Pero antes de poder preguntar qué ocurría se escucho la voz de Abelia de tras de ellos y por lo que se podía escuchar estaba realmente molesta: _Apostar en mi casa y además mandar a los niños a trabajar sin desayunar y las cuatro de la mañana. En que estaban pensado. Que tienen que decir. El Profesor respondió con una voz apagada. _Lo sentimos no era nuestra intención hacerte enojar. Pero en se instante como si de una metamorfosis se tratara el Profesor estallo en alegría y dijo. _Pero lo conseguí. A lo que los tres unicornios asintieron con la cabeza. Abelia entonces les dijo en un tono dulce. _Se que lo hicieron con buena intención. Pero debe haber orden, que queramos algo no quiere decir que debamos actuar como nos plazca para conseguirlo. Ahora a desayunar.

El desayuno avanzaba con normalidad y el tema de conversación era la supuesta solución para el problema de los bichos que el Profesor había encontrado. _Fue increíble empezó oler y probar todo lo que había y revolver en una cubeta con agua. Contaba Tod emocionado. _ A mí me pareció que estaba loco pero me termine de convencer cuando le di el bicho lo vio y empezó agritar como si hubiera encontrado oro a algo así. Dijo Rue molesto. _Creo que me emocione demasiado. Añadió el Profesor ligeramente avergonzado. Brisa entonces dijo entono de burla: _A fin de cuentas funciono. _Si dijo el Profesor _No estamos seguros. Interrumpió Rue . _Y justo por eso fue que me di cuenta dijo Abelia , que había escuchado gran escándalo que venía de la bodega, provocado por la discusión sobre la eficacia de la formula y el cumplimiento de la apuesta . Debate al que ella puso fin y cuyo desenlace Brisa había acabado de presenciar

Des pues del desayuno Abelia les pidió a los niños que la ayudaran en el campo, el trío de unicornios era agradecido así aceptaron con buen humor ayudarla. Brisa se temía que irse temprano, porque tenía que escoltar a un grupo de unicornios que buscaban gemas en las entrañas de la tierra y cuya gigantesca codicia le molestaba. Algún día los devorara su codicia, pensaba para sí misma.

Abelia no le permitió al Profesor ayudarles porque había que cambiarle las vendas y además le parcia que iba demasiado rápido, después de todo lo habían encontrado bastante mal herido no hacía más de cuatro días. Así que le pidió a Brisa que antes de irse se hiciera cargo de cambiarle las vendas y dejarlo descansado a cualquier costo.

Brisa empezó a cambiarle las vendas al Profesor y no tardo en caer en el asombro. Gran parte de las heridas avían desaparecido sin siquiera dejar cicatriz y las que aun tenía mostraban regeneración extraordinaria. _Eres increíble, te recuperas muy rápido dijo Brisa mientras termina de curarlo. _ No lo soy. Empezó a decir el Profesor. _ Soy lo que se esperaría de cualquier señor del tiempo, entre a la academia, estudie, me regenere y en medio todo esto la guerra estallo. _¿Reganarse? Pregunto Brisa con curiosidad. El Profesor sonrió mientras escudriñaba su reflejo en cubo con agua que estaba cerca de él. _Si te digo que fui un anciano con el cabello blanco y los ojos verdes, me creerías. _No, la verdad no, ni siquiera puedo imaginarlo, respondió Brisa. El Profesor continúo hablado. _A mí también me cuesta aceptarlo pero así fue. Tenía ciento ochenta dos años y… _Eso es imposible interrumpió Brisa. _Déjame terminar por favor contesto el profesor. _ Yo estaba viejo y cansado muy cansado y el momento de cambiar había llegado y tenía miedo, pero sabes quería viajar y conocer el universo y eso me dio el valor para aceptar el cambio así que me regenera en el ser que tu vez ahora. Pero cuando miro atrás a la persona que fui, no lo reconozco, es como si viera un desconocido y algún día eso me pasara a mí, me iré y otro "Profesor" vendrá y yo no será más que un recuerdo. Brisa entonces lo golpeo la espada al Profesor con el casco en un intento por animarlo y dijo: _no tienes que ser tan negativo, no entiendo muy bien lo que me cuentas. Aunque creo que sería algo así como lo del ave fénix. Y por cierto cuántos años tienes y aclárame eso de la regeneración.