P.D.: Los personajes de este Fic le pertenecen a Kishimoto-sensei, yo solo los utilizo para crear historias tan descabelladas como esta.

Advertencia: Este fic contiene Ooc, Au y en un futuro cercano Lemon.

¡PERDONEN LO HORRORES ORTOGRÁFICOS!


Cap. 6 – "Pequeños detalles"

.

.

Porque llegaste a gustarme, lo hiso más difícil.

Bajó las escaleras con rapidez, sus dientes sujetaban lo suficiente aquel pequeño accesorio de su celular en tanto este -el celular- se balanceaba de un lado a otro, cualquiera diría que el pobre aparato terminaría estrellado en unas de las paredes de aquel hotel, pero eso tenía sin cuidado al dueño, ya que este tenía una meta, y esa era: esquivar lo más rápido posible a las personas que ahora se atravesaban en su camino. Era un largo trayecto, es por eso que su respiración comenzaba a entrecortarse, y las pequeñas gotas de sudor comenzaban a hacerse presentes en su frente -A pesar de ser las nueve de la mañana, los rayos solares ya comenzaban a ser un poco más fuertes-

Todo mundo a esa hora ya se encontraba metido en la piscina, bebiendo una soda o comiendo un helado ¡Dios, un helado era lo que necesitaba! Gruñó molesto al ya cruzar el living del hotel, que estaba repleto de personas en traje de baño. Quien lo diría, tan temprano y ya se encontraba corriendo, ¡hasta el mismo se sorprendía! pero había una razón, una importante razón que tenía nombre y apellido, además de que también esa razón era el contenido de ese mensaje que recibió pocos minutos de alguien sumamente especial, tan especial, podría decir qué daría la vida por esa persona.

» Me encuentro en la playa, ven a recogerme… Ahora. «

Que podía decir. Esas simples palabras, lo sorprendieron tanto que al leerlo fue como un balde de agua fría; inesperado e impactante ¿Por qué le hacia las cosas difíciles? ¿No sabía lo que desataría con su presencia? Además siendo un doncel, se encontraba solo en la playa esperándolo ¿Qué no tenía algo de consideración? Empuñó sus manos molesto. No, no tenía consideración… lo conocía como la palma de su mano y estaba seguro que no le importaría los problemas que le podría causar.

Tomó el celular y miro la pantalla, claro sin detenerse –Debió llamarme… –musitó molesto, sus ojos se fijaron en el pequeño colgante de un pequeño zorrito babeado e hizo una mueca –Si él lo ve así, estoy seguro que me mata –suspiró guardando el aparato en el bolsillo de su bermuda. Era extraña su forma de actuar en esos momentos, hasta el mismo lo sabía, pero no podía evitarlo su llegada era imprevista. Al menos le hubiera dado tiempo para acomodar todo e informar a sus compañeros, pero por lo visto seguía siendo impulsivo e inconsciente de sus actos. No es que le disgustara su presencia, o el hecho de que haya ido a buscarlo a la playa. Al contrario, se sentía ansioso, aunque esperaba verlo para fin de año. No podía hacer nada, ya estaba ahí. No lo regresaría de nuevo, ¡eso jamás! Ya había sufrido mucho sin su ausencia, exactamente por ocho años, ahora por fin se reencontrarían.

Podría decir qué las cosas estaban tomando su curso, como siempre debió ser: su vida personal, la banda y su trabajo. Todo se desenvolvía como debía.

Al llegar a la playa, sintió la arena entre sus dedos y la salada y fresca brisa comenzó a mecer su largo cabello anaranjado. Aquel par de rubíes que tenía como ojos buscaban por todo el lugar aquella figura que reconocía atreves fotos y videos. No sabía bien si su respiración estaba irregular por el recorrido que hizo o porque lo vería de nuevo. Un estúpido comportamiento para alguien de veinticinco años, pero desde que conoció a cierto doncel, su forma de actuar… había cambiado drásticamente. Sonrió levemente, ya quería verlo de nuevo, quería probar nuevamente aquel dulce sabor a frutas que tenían esos labios. Echó hacia atrás lo mechones rebeldes que caía en su rostro, en tanto recordaba aquel brillo de esos ojos ónices "Sasuke…" en toda su vida jamás creyó sentir algo así, ese sentimiento de ansiedad, celos; y el causante era él. Pero eso era parte de la vida, tener nuevas experiencias y nuevas emociones…

Le agradaba sentirse así.

Kurama… aquella voz suave y seria lo sacó de sus pensamientos, en seguida una corriente eléctrica recorrió por toda su columna vertebral. Se giró lentamente en tanto tragaba saliva, podía oír el latir de su corazón en la cabeza y se reprendió mentalmente por ello, no debía estar nervioso. No claro que no. Pero por lo visto su cuerpo no oía sus peticiones. Una vez estando frente a frente se encontró con aquellos ojos aguamarina atrayentes qué resaltaban por aquellas largas pestañas, y esa sombra que estaba alrededor de ellos -muchos dirían que era maquillaje, pero era algo de nacimiento-. Una pequeña sonrisa casi imperceptible estaba dibujada en ese níveo rostro y aquel cabello rojo y corto se mecía gracias a la leve brisa que envolvía sus cuerpos. "No ha cambiado en nada…" pensó acercándose al taheño, el cual no despegaba su vista de sus ojos rojizos un tanto rasgados – Llegas tarde. Ya me estaba cansando de esperar –soltó, seriamente cruzándose de brazos.

No es mi culpa que "alguien" haya llegado antes de lo previsto le sonrió de manera cálida pero a la vez burlona–. Pequeño tonto…

Te he dicho qué dejes de decirme así –replicó en tanto inflaba las mejillas, qué ahora tenían aquel dulce color carmín. Un acto muy infantil, pero tierno a los ojos del mayor–Kurama-nii –susurró avergonzado, por la profundidad de esos ojos.

El mencionado sonrió de lado satisfecho, sabía que no había cambiado nada, a pesar de verse prepotente, serio y con aires de grandeza, seguía siendo tierno. Alzó su mano derecha y le revolvió aquel sedoso cabello rojizo, ganándose una mirada de reproche del más chico. Eso hizo que su sonrisa se ensanchara, dándole un escalofríos al de ojos más claro que dio un paso hacia atrás, pero no fue lo suficiente rápido ya que fue abrazado sorpresivamente, haciendo que sus mejillas enrojecieran, pero su ceño no dejaba de estar fruncido.

¡Sueltamente Kurama-nii…! –ordenó al ver que los ojos curiosos de las personas a su alrededor se posaba en ellos–, ¡dije que me sueltes!

Estas grande… – apuntó, sin dejar de abrazarlo– Demasiado grande, mocoso. ¿Sabes lo mucho que te extrañe?

Hmp… –bufó totalmente avergonzado. Ya había olvidado lo que se sentía estar en esos grandes y cálidos brazos. Era un sentimiento nostálgico muy agradable… aunque no lo admitiría abiertamente.

Hablo enserio, antes me llagabas hasta el ombligo –susurró después de soltar una pequeña risilla. En tanto, pegaba su mejilla contra aquellas tersas y sonrojadas del menor.

Cualquiera que los viera, dirían que hacían una tierna pareja y eso incomodaba de sobremanera al pelirrojo. Además, no era normal ese tipo de comportamiento por parte de Kurama.

Lo sé, pero no debes estrangularme ¡además es extraño que estés abrazando a alguien!

¡Que dices! si yo te abrazaba antes todo el tiempo, mocoso –le sonrió de manera burlona mientras lo soltaba–. Eres mi hermano, después de todo tengo todo el derecho –concluyó encogiéndose de hombros.

A pesar que tuviera razón, era realmente vergonzoso y extraño. Tenía años que no se veían, no estaba del todo acostumbrado, tenía ocho años cuando lo vio por última vez, es por eso que no se sentía del todo bien con el contacto reciente, sin decir qué era de esas personas que no le agradaban el contacto físico.

Me haces pasar vergüenza –susurró cruzándose de brazos, en tanto miraba a un costado–. Ya no soy un niño ¿vale? Tengo dieciocho.

Como si eso me importara, además qué aun no cumples los dieciocho, falta cuatro meses para eso –bufó tomándole la mano–. Vamos al hotel te están mirando mucho.

Era cierto, todas las miradas lascivas de los hombres a su alrededor estaban posadas en la delgada figura del doncel pelirrojo. Pero, era algo inevitable su cuerpo realmente atrayente, con la cintura bien definida, largas piernas y glúteos firmes ¿Cómo no quedarse hipnotizado? El contraste que hacia su cabello y su piel, era perfecto, parecía un pequeño ángel- aunque de ángel no tuviera nada-. Eso molestaba sobremanera al peli naranja ¡por Dios, era su hermano! Era normal que no le agradara esas miradas sobre el cuerpo del su pequeño hermanito doncel, es por eso que él se encargaría que nadie se le acercara, ni sus amigos. Nadie.

¡Ves! ¡Aun sigues siendo sobre protector! ¿Qué harás cuando me case?

Buena pregunta.

Por supuesto que castraré a tu esposo antes de la luna de miel –un pequeño tic, se formo en el ojo derecho del menor. ¿En serio? ¿Tan lejos llegaría? Conociéndolo, sabía que si… además esa sonrisa en sus labios, le daba entender que tenía razón.

Eres imposible –suspiró deprimido.

Tu igual… Gaara –le sonrió de lado–. Bien, vamos, tenemos que llegar con los chicos. Además tengo que ir a buscar á alguien y no tengo tiempo –explicó tomándole de la mano y así jalándolo hacia el hotel. Aun no se le había olvidado aquel beso con cierto azabache, es por eso que quería ir a verlo… y quizás las cosas cambiarían. Aun que…–Debemos apurarnos la arena está caliente –esa también era la otra causa de por qué quería llegar al hotel. El sol había calentado lo suficiente la arena y para su mala suerte se encontraba descalzo, es por eso qué estaba apurado.

¡Por qué no te pusiste unos benditos zapatos! –le regañó aun siendo jalado.

¡Estaba durmiendo cuando recibí el masaje!

No mentía, y Gaara lo sabía, ya que el peli-naranja tenía la tendencia de dormir hasta tarde, claro tratándose de fines de semana.

Eso no importa –bufó molesto–, ahora yo tengo arena en mis zapatos.

Ven apurémonos.

¡Es-espera! Los cordones se desataron…

Ni las suplicas, ni los tiernos pucheros, hacían que Kurama detuviera su paso. Además estaba el hecho que este ignoraba completamente al pelirrojo que arrastraba. Tenía muchas cosas en la cabeza, la primera era como haría que sus compañeros no acosaran a su pequeño hermano y la segunda era que le diría a cierto doncel de cabellera azabache, ya que después de la presentación no tuvo ni tiempo de despedirse o al menos aclarar la situación. Tenía en claro que le gustaba -que mas prueba que ese beso- entonces no sería tan difícil, pero por primera vez en su vida sentía esos nervios al estar frente la persona que te gusta, por supuesto qué no los demostraba abiertamente, pero no podía evitar que su corazón latiera tan rápido como la batería de Neji.

¡Kurama-nii…! ¡Oye te estoy hablando! –volvió a quejarse Gaara. Sacándolo de sus pensamientos. Uno de los zapatos comenzaban a llenarse poco a poco de arena haciendo de por sí que perdiera una de sus converse–. ¡Rayos perdí un zapato! Todo por tu culpa. ¡Te mataré!

Siempre dices lo mimo y no haces nada –le sonrió de lado, haciéndolo sonrojar al instante –. Pequeño tonto…

Kurama-nii Oe… para jejeje ¡para! ¡Para Kurama! –el mayor ensanchó su sonrisa, ya había olvidad la última vez en el que Gaara había reído de esa manera. Lo llenaba de satisfacción "Espero que continúes sonriendo de esa manera, hermano… para que puedas olvidar todo eso por lo que pasaste…" pensó sin borrar esa sonrisa en su rostro. Una idea se le vino a la mente, así que detuvo su andar y lo tomo las delgadas muñecas del pelirrojo e hizo que le rodeará con sus brazos su cuello. "Recuperaré el tiempo perdido… Gaara…" –. ¡Qué haces! –aquellas largas piernas se acomodaron instintivamente a cada lado de su cintura, una vez ya estando en su espalda comenzó su andar. Hacia tanto que no hacia eso, solo quería que él se encontrara cómodo y que no tuviera complicaciones algunas–. Kurama... susurró suavemente, llamando la atención del mencionado–. Te eche de menos…

Yo igu…

¡Espera Sasuke! –al escuchar aquel nombre se detuvo y se giro rápidamente con el ceño fruncido, pero solamente vio a lo lejos una figura masculina, la cual le daba la espalda… pero no era nadie conocido, sin mencionar que la gorra que esa persona tenia cubría su cabello, aun así tenía un mal presentimiento… no sabía porque, pero sentía que algo estaba mal.

¿Sucede algo, Kurama-nii?

Hmp… no es nada. – "estoy seguro que alguien estaba llamando a Sasuke…"

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

La leve brisa fresca del mar llego a aquella habitación del hotel, colándose por la pequeña abertura de la ventana, moviendo las cortinas blancas, para después terminar rosando el cuerpo desnudo que se hallaba boca abajo, profundamente dormido el cual gimió de satisfacción al sentir ese contacto fresco en su piel. Las sabana de color melocotón claro, estaban esparcidas en el suelo, al igual que unas prendas de ropa.

Pero eso pasaba a segundo plano para al moreno que estaba apoyado en la puerta, ya que el admiraba aquella hermosa vista y no lo pensaba por la vista del mar que se veía a través del cristal, con aquel cielo azul que se juntaba en el horizonte con el mar. No, en realidad era por aquel joven castaño que se hallaba en la cama, con sus piernas y brazos estirados ocupando todo el espacio que quedaba en la cama. Una imperceptible sonrisa se dibujo en sus labios, a pesar de que la noche anterior alegaba ser un varón y que no tendría sexo con otro hombre, pero el alcohol estuvo de su parte. Ja, ya no veía la hora en que despertara, estaba seguro que la expresión que pondría no tendría precio.

Y ahora que lo pensaba, era la primera vez que lo hacía con un varón, y jamás creyó que haría algo parecido. Pero ese chico guitarrista era un manjar sin duda alguna, esa melena castaña y esos colmillos sobresalientes le hacía ver como un can, travieso y salvaje, un joven único claro está. "Por lo visto serás mi nueva presa, cachorro"

Pasaron alrededor de unos segundos y el menor comenzó a despertar, su cabeza dolía pero al sentir aquella fresca brisa en todo su cuerpo, lo relajaba un poco. "Espera… ¿fresca brisa?" abrió sus ojos como platos. ¿Por qué estaba desnudo? Y ¿Dónde se encontraba? Esa no era su habitación ¿o sí? No, su habitación era de dos camas ya que compartía con Suigetsu… ¿entonces? "Tuve Sexo anoche…" esa era la única conclusión a la que llegaba. Pero ¿con quién lo había hecho? Con un lindo doncel quizás… o una linda chica ¿tal vez? Bueno sea lo que sea, le satisfacía haber tenido una alocada noche de sexo. Intento de levantarse pero había algo que le impedía llevar la acción acabo.

Ese dolor en su trasero.

Comenzó a sudar frío, y como pudo se arrodilló ¿Por qué le dolía tu trasero? No era un simple dolor, como esos de cuando te caes. No, ese dolor era interno. Pero para su sorpresa eso no era lo único que había cambiado en él. En realidad no sabía si llorar o gritar aterrado, sentía como algo se escurría de "ese lugar" y se deslizaba por sus glúteos y se perdía en la sabana que cubría esa cama.

Veo que por fin despertaste… –esas simples palabras lo hicieron que brincara inmediatamente, ¿Qué si se lo esperaba? ¡Quien rayos se esperaría un varón al igual que él parado con solo una bermuda y el pecho descubierto en la entrada de la habitación! ¡Dios! Era un hombre ¡No un doncel! Por otra parte el moreno comenzaba a preocuparse ya que el castaño lo miraba con cara de pánico, aun que ya se esperaba esa reacción, pero no quería que quedara traumado. –Oe… te sientes…

¡T-Tu… bastardo… Que…! –en verdad como le costaba formular una oración coherente, pero ¡jamás creyó eso posible! Él… él… había sido penetrado, violado ¡le había robado su hombría, su masculinidad!

Antes que entres en pánico, déjame decirte que fuiste tú quien me sedujo –sonrió de lado, haciendo que un escalofríos recorriera por el cuerpo del castaño ¿tan bajo había caído? Tenía bien en claro qué no era un donjuán o que al menos las chicas y donceles babearan por él, y para rematar jamás había tenido sexo, bueno solo con una prostituta la cual había robado todos sus ahorros. Pero, jamás había tenido sexo con alguien que se interesara en él. Bajo la mirada, sin cambiar de expresión, estaba seguro que no era doncel ¡es más ni lo parecía! Así que esa opción estaba descartada. No entendía por qué no atraía a chicas lindas o donceles. Quizás por su forma salvaje de ser, bueno eso era un enigma sin resolver. Pero eso no llegaba al caso, tenía un serio problema. Y no sabía cómo resolverlo.

Había perdido su segunda virginidad con un hombre.

¡No! ¡No! ¡No! me niego, no es verdad… ¡No es verdad! no sucedió ¡No! ¡ahg! –desesperado comenzó a jalarse su cabello castaño, su cuerpo temblaba y no de miedo… solo de vergüenza–. No puede estar sucediéndome… –susurró cubriéndose el rostro, se sentía tan, pero tan estúpido… que sentía que lloraría.

Deberías calmarte –preocupado. Así se sentía el moreno, el cual no dudo mucho y se acerco a la cama y se sentó a su lado–. Cálmate…

N-No quiero… – gimoteó, sin mirarlo al rostro – N-No… q-quiero… shff…

Adorable. Era realmente adorable a sus ojos, era como un cachorrito, en parte sentía culpa de ser a causa de su llanto ¡qué demonios! Era el culpable, ya que no hizo nada para detener aquel acto, pero estaba tan cautivado por aquellos orbes oscuros y rasgados y esa sonrisa salvaje que no tuvo tiempo en pensar si estaba bien o mal. Suspiró, a pesar de todo era el responsable, miro a la pequeña mesa donde estaba el desayuno que hace diez minutos le habían traído, tomo el jugo de naranja y se lo acerco.

Tranquilo… ten bebe esto – insistió–, solo es jugo.

Con lagrimas en los ojos y con la punta de la nariz roja, tomo aquel vaso de cristal y bebió todo su contenido sin dejar gota alguna, se sentía extraño ¿Qué haría si sus amigos se enteraran? Siempre había alardeado qué tendría muchas chicas y donceles en su cama, pero ahora él estaba con un varón el cual fue el seme durante el acto carnal, aun que podía decir que era atractivo "¡Que mierda! ¡No pienses en eso! ¡Tú debes dar, no recibir!" se regañó mentalmente, estaba pensando irracionalmente, pero… no podía evitarlo.

¿Te sientes mejor? –El castaño asintió–, que bueno, sé que no te acuerdas de lo de anoche, así que me presento –el menor levanto la vista y sus mejillas estaban algo sonrojadas, claro estaba así por sus pensamientos–. Soy Shino, el hombre que te salvo de que te ahogaras en la piscina.

¿De qué me ahogara?"¡¿Qué rayos sucedió anoche?!"

Es una larga historia, pero ¿te quedas a escucharla? –sugirió con media sonrisa dibujada en su rostro, aumentando el sonrojo del joven.

E-Esta bien… – esas simples palabras, le bastaron para que el mayor ensanchara su sonrisa– por cierto… me llamo Kiba…

Lo sé…

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Pov Sasuke.

En toda mi vida he hecho diferentes cosas, he pasado por situaciones diversas, pero esto…

No puedo hacerlo… –vergonzoso, eso era realmente vergonzoso, tenía algo en claro ¡Jamás me pondría eso! Pero… había dado mi palabra, estaba contra la espada y la pared. No tenía escapatoria alguna. Regresé mis ojos nuevamente a aquel traje de baño en mis manos… es de dos piezas. Frente aquel espejo, mire mi desnudez– ¿Me quedará bien…? –susurré algo sonrojado. Aun no entiendo porque estoy tan inseguro. Pero, mi corazón duele y me recuerda, el momento en el que besé a esa persona, lleve mi mano al pecho ¿Cómo un beso puede ser tan doloroso unas horas después? Aun puedo sentir su tibia textura sobre los míos, y a la vez puedo verlo abrazándolo y sonriéndole a ese doncel. "duele…" él ya tenía a alguien, y yo… solo era… "¡No!" negué repetitivamente "tengo que dejar de pensar en él, tengo qué…" mire nuevamente mi reflejo en el espejo… ¿Por qué tengo esta mirada? Es tan… Soy un tonto… "extraña…"

¡Sasu-chan apúrate que quiero verte hm! –me sobresalte al oír la voz de Deidara, al igual que yo debía ponerse un traje de baño… pero estoy seguro que a él no le molesta eso, ya que él es demasiado positivo en este tipo de cosas–. Por favor, tan solo por un momento deja de pensar en lo que puede o no suceder hm. Me tienes aquí para ti, sabes que te apoyaré y te aconsejaré en todo lo que sea posible, tu hermano también está para protegerte… Aunque pienso qué Itachi es el que necesita protección hm –soltó una pequeña risita–. Por ahora, disfrutemos lo que resta del día, sé que la pasaremos bien hm.

Deidara… era la segunda persona con la cual mas confió plenamente, sonreí levemente dándole la razón y ahora que lo pienso, últimamente él tiene razón en muchas cosas. Debo dejar de darle vueltas al asunto, no es como que él y yo hubiéramos tenido algo… solo ha pasado unos días desde que lo conocí, solo una simple atracción fue lo que sentí. Tome aquellas prendas y las observe por unos segundos, "solo fue un simple beso, no fue nada que me comprometiera" Esa era la verdad – Esta bien, en unos minutos y salgo. – respondí segundos después.

Ok, estaré aquí esperándote hm.

Después de diez minutos-sí, diez minutos- salí de aquel baño ya vestido con ese diminuto traje, de color lavanda el cual resaltaba con mi traslucida piel, ¡definitivamente mataré a esos dos! y es que el bikini no deja mucho a la imaginación; la parte de arriba es un top en dos niveles como si formasen ondas del cual salen unas tiras delgadas para amarrar al cuello, y también se amarra en la espalda. La parte de abajo es una falda en ondas con una pretina delgada que me queda justo en la cadera y lo peor es que apenas me tapa el trasero. ¡Ah, es tan vergonzoso! ¡Juro que cobraré venganza! – Solo si pudiera…-

Esta es… la primera vez que utilizo algo así, es más, si Itachi me viera en estos momentos se arrancaría el cabello pelo por pelo… al igual que mi tío Obito "aun que no estaría mal ver aquella escena… " Sonreí de lado al imaginarme como seria, no es que fuera malo, pero ellos son más que paranoicos. Pero viendo las circunstancias… estoy de su lado, esto es demasiado… siempre me he considerado reservado, pero con esta clase de atuendo ¡ni una monja seria reservada jamás!

Pasando las quejas a segundo plano, debí pensarlo tres veces en aceptar, pero para mi mala suerte ellos insistieron. Mire a mi alrededor el pasillo estaba lleno de donceles y mujeres con atuendo mas diminutos que este ¡no tienen pudor sinceramente! A paso temeroso ¡Sí, temeroso! Y con mis manos intentando de cubrirme, lo que podía mis partes descubiertas, avance entre esas personas ¡Diminuto! ¡Así me siento, Diminuto! Por suerte, ya en la salida me encontré con Deidara el cual estaba recostado en la pared esperándome, mirando algún punto indefinido del techo, mire su traje de baño, era un bikini de dos piezas de color marrón y verde oscuro, la parte de abajo… ¡parecía su ropa interior! Solo que a diferencia de las ropas interiores "normales" la de él era de color marrón y tenía un trozo de tela alrededor de la cadera simulando un volado, este "volado" también era marrón solo q en el borde era de color verde oscuro. Mostraba todo el abdomen, sinceramente no sé cómo puede estar tan tranquilo de la vida si yo estoy que me muero de la vergüenza cuando siento que los chicos me miran, ¡pero él no!, ¡Deidara esta de lo más campante!, y eso que la parte de arriba es un top marrón con líneas verde oscuro al medio, al centro del top tiene un aro de metal por el cual las tiras verdes ingresas y se amarran a su cuello. Su cabello estaba recogido en una cola alta dejando su típico mechón caer en su ojo izquierdo. No puedo negarlo le queda bien, pero aun siento que es vergonzoso y mas para mí.

No basto mucho para que notara mi presencia y al instante al verme; una amplia sonrisa adorno sus labios, y se acerco a mí abrazarme.

¡Te ves increíble hm! Definitivamente serás el centro de atención de todos hm –me dijo mirándome a los ojos y con su mano derecha acomodo un mechón de mi cabello. ¿Ser el centro de atención de todos? ¡Eso es lo menos que quiero! Apuesto que eh deshonrado a cientos de mis ancestros al vestirme así–. Ven, vamos que nos esperan hm.

¡Ahora sí que tengo los nervios a flor de piel! no pude evitar estremecerme al oír esas palabras ¡No quiero que nadie más me vea así! por lo visto el se dio de cuenta y me tomó de la mano y me llevo a rastras hacia la piscina… la cual está repleta de personas… "Maldita sea…" llegamos hasta el otro lado de la piscina, ahí bajo una sobrillas nos esperaba un grupo de cinco personas. "Quiero desaparecer…" pero no podía por Deidara…Aun que si me pongo analizar todo esto es culpa de alguien… y ese alguien es…

Namikaze Naruto.

Si, él es el culpable. Por él me encuentro así, aunque… gracias a él pude olvidar "eso" al comienzo no quería saber nada de nadie, quería estar solo, pero antes de irme me rodeo con sus brazos, apoyando su mentón en mi hombro, para después susúrrame "todo estará bien'ttebayo" quería gritarle que se equivocaba, que nada me sale bien… pero su aliento chocando mi cuello "Cree en mí…" al pronunciar de esas palabras, calmo todos mis sentidos. Me deje arrullar por él, en tanto las pequeñas olas que llegaban a la orilla nos cubrían los pies. Todo el enojo y esa sensación extraña para mí, desapareció enseguida.

Estuvimos así por unos minutos, minutos que fueron eternos para mí, no sabía cómo zafarme ya que estaba totalmente avergonzado, -por no decir sonrojado-. Y Para mi suerte llego Deidara ¿Cómo nos encontró? Quizás coincidencia, ahí fue donde me entere que ambos se conocían, ya qué el primo de Naruto era el novio de mi estimado amigo. ¿Coincidencia? Ya lo creo. Además de que Deidara nos encontró en una situación comprometedora, su rostro en ese instante no era ni de felicidad o sorpresa, solo mataba lentamente al dobe con sus ojos azules. Algo sorpresivo para mí, ya que gracias a esa mirada el dobe me soltó y tomó distancia de mí, la expresión de su cara era todo un caso, de manera que no pude evitar soltar una pequeña risa de ello.

Después de eso, comenzaron a discutir o mejor dicho Deidara regañaba al dobe, diciéndole que yo no era como sus otras aventuritas, algo por lo cual estoy totalmente de acuerdo. A la final, Naruto lo convenció alegando que solo quería ser mi amigo, cosa que no creímos para nada, así que para calmar las cosas nos invitó a la piscina. Aceptamos, además quería tener la mente ocupada. Llegamos allá y nos presento a dos de sus amigos, ambos donceles. Rock Lee, un famoso Modelo, y Uzumaki Nagato, arquitecto de importantes condominios, ¿Qué si los conocía? Era imposible no conocerlos, ya que son destacados en todo, además de que eran realmente hermosos y se notaba ya que eran el centro de admiración de todos aquellos hombres alrededor, sin mencionar que esos trajes de baño también eran los causantes.

Bueno y eso fue todo lo que sucedió, después de eso fuimos convencidos por ellos, es por ello que terminamos en estos… diminutos trajes de baño. Poca ropa y mucha carne ¡quiero más ropa y menos carne! Y todo fue por su culpa, ya que él fue que nos trajo, él fue el de la idea ¡él es el culpable de que todos me estén viendo, como si fuera la ultimo vaso de agua en el desierto! Respiré profundo al ya estar frente de ellos. Había dos varones mas, uno lo reconozco, más que no recuerdo su nombre, el otro bueno ni idea. Sus miradas estaban puestas en nosotros y para ser sincero, la mirada que más me pesaba era la del Namikaze. Era idea mía o me estaba devorando con la mirada…

¡Vez Naga-chan tenía razón! –la voz de Lee me hiso sobresaltar, instintivamente intente de cubrirme, pero era ridículo hacerlo ya que mis manos no cubrían nada–. Sasuke-san te ves realmente lindo, sabía que el lavanda iría con tu tipo de piel.

Al igual que Deidara, hiciste una buena elección escogiendo esos trajes de baño Lee –secundó Nagato con una sonrisa en sus labios rosas, ¿Qué hizo bien? Debe estar bromeando… ¡quiero desaparecer!–. No te preocupes por esos idiotas. Son hombres después de todo –me dijo al darse de cuenta que esas miradas me incomodaban.

¡Nagato!

Ese fue el grito de los tres varones presentes totalmente indignados.

¿Qué? Es cierto, además ustedes piensan con el de abajo, así que no se quejen –nadie pudo haberlo dicho mejor. Deidara, Lee y yo rompimos a reír al ver sus caras avergonzadas las cuales le daban la razón al pelirrojo–. Bueno, como sea. Ven Sasu-chan, te presento a ese par de idiotas que no conoces –me dijo tomándome de los hombros, para ponerme al frente del moreno y pelirrojo–. Él es el novio de Dei-chan; Sasori, mi hermano mayor –el mencionado me sonrió en forma de saludo–, y él es Sai, mejor amigo de Naru-baka, aquí entre-nos los dos son unos pervertidos.

Como siempre dando información demás ¿no? Nagato-chan –la sonrisa de moreno frente mi era realmente extraña, pero no me dio importancia ya que él me tomo sorpresivamente de la mano y me atrajo hacia su pecho –. Es un placer por fin conocerte, Sa-Su-Ke… –estaba demasiado cerca ¡demasiado! Su aliento rosaba mis labios, su mano derecha está en mi cintura ¡la cual esta expuesta! Mis ojos estaban abiertos totalmente. En pocas palabras estaba en shock… pero no paso mucho para que mi cerebro diera clic, y con ambas manos lo empuje, pero gracias a un mal cálculo, me resbale al retroceder y caí en los brazos de Naruto.

¿Te encuentras bien 'ttebayo? – Y… por lo visto jamás tendré suerte–. En serio empiezo a creer que tienes mala suerte –puede ser muy dobe, pero hasta él se da cuenta de mi mala suerte. Pero eso era lo último que me importaba ahora, ya que me encontraba perdido en sus zafiros azules… ahora que lo pienso, parecen al azul del cielo de una mañana de primavera, lo sé, demasiado cursi, pero no puedo evitar de pensar que así es… son tan cautivantes… que…

¡Estúpido Sai! Deja de acosar al primer doncel que veas –voltee al oír el regaño que le dio Nagato, pero no solo eso recibió también un soberano golpe en la cabeza departe de Lee–. ¿Sasu-chan, te encuentras bien?

Emm… sí, sí… esto… –miré que aun me encontraba demasiado cerca del dobe, y lo que digo cerca es que estaba apoyado en su desnudo pecho, mi piel tocaba la suya. Y no tenía que ser un genio para saber que mi rostro estaba como el cabello de Nagato.

¡No tenían que pegarme! –se quejo Sai sobándose donde le habían golpeado–, ¡además en serio quería conocer a Sasuke!

Todos lo miraron con cara de "no te creo ni un carajo" una escena que me recuerda a alguien, pero no recuerdo bien. Miré discretamente a Deidara que estaba a mi lado siendo abrazado por Sasori melosamente, entonces recordé ese alguien "Itachi" creo que le dará un infarto cuando vea a Dei con su novio. Pasando eso a segundo plano, el dobe se acerco a Sai, que por cierto es un reconocido actor de doramas y películas de acción, le rodeo el cuello con su brazo y lo atrajó consigo, de manera amistosa.

Sai eres mi amigo ¿no? –este asintió–. Bueno, vuelves a tocar a Sasuke y te cortaré la manos 'dattebayo.

Un tic nervioso se formo en mi ojo ¿había escuchado bien? ¡Por que no entiende que puedo defenderme yo solo! ¡ahg Maldito animal!–Dobe, puedo defenderme por mi mismo –le reproche con los brazos cruzados y con el ceño fruncido.

Yo no vi que hayas hecho algo cuando te abrazo 'ttebayo. – inquirió acercándoseme a mí al igual que yo: con el ceño fruncido.

Por qué no quise, Usuratonkachi –espeté molesto.

Teme…

Dobe…

Mantuvimos un riña de miradas por unos minutos, los cuales creo que fueron eternos, ya que Deidara nos regaño a ambos con un pequeño coscorrón en la cabeza, bueno el mío no dolió tanto, pero el de Naruto lo dejo fuera de combate. Una vez terminado con las presentaciones, comenzamos a disfrutar lo que restaba de la tarde, bebimos piñas coladas claro con un poco de alcohol, charlamos, jugamos en la piscina, en pocas palabras una experiencia que no creí tener con personas de su tipo "famosas", y eso que yo estoy clasificado en esa categoría, solo que trato de mantenerme al margen. Pero ellos realmente me sorprendieron, y más cierto dobe de cabellera rubia. Creí que pasar tiempo con él seria: estar al lado de alguien presuntuoso y molesto. Pero en realidad es normal, solo con algo de fama subida a la cabeza, pero a fin de cuentas sigue siendo normal; es como un niño chiquito, infantil e hiperactivo, y debo decir que fue realmente satisfactorio pasar la tarde con él y sus amigos.

Una vez que el sol comenzaba a ocultarse, decidimos irnos a nuestras respectivas habitaciones. Nos encontrábamos totalmente agotados, las carreras de ver quién era el más rápido con el dobe me habían dejado molido, -por así decirlo- necesitaba una ducha tibia y una cama realmente cómoda, creo que esta vez no dormiré en el suelo. Apuesto que toco cama y ahí quedo. Me despedí de Naruto y el resto, por lo visto esta noche Dei la pasara con su novio, no quiero imaginar lo que sucederá cuando Itachi se entere, pero bueno eso no me importaba. Oprimí el botón del elevador y espere unos segundos, ahora mi cuerpo estaba cubierto por la camisa que tenia esta mañana la cual me queda un poco grande, así que era conveniente de cubrir mi desnudes, en una mano sostenía una toalla y el resto de mi ropa, enserio ya quería llegar a mi habitación. Pero antes de que se abrieran la puertas, sentí que alguien me jalaba y me giraba, así quedando frente a frente, pero para mi sorpresa, la persona que estaba frente a mi era Naruto el cual poso sus labios suavemente en mi mejilla "Me divertí mucho… espero que descanses bien 'ttebayo" Me susurró segundos después, antes de irse corriendo perdiéndose en los pasillos del lugar.

¿Cómo me encontraba? Incrédulo ¿Por qué? Fue inesperado ¿lo que sucedió fue verdad? Por supuesto.

Llegué a la pent-house que compartía con mi hermano y Sora, las luces estaban apagadas, solo me podía guiar por la luz que se colaba por las cortinas y la del televisor pantalla plana que mostraba las claras imágenes de un zombie devorando despiadadamente a los humanos. Suspiré al ver a la persona que estaba sentada frente viendo esas escenas en tanto comía pizza y helado. Y esa persona era nada más que…Itachi Uchiha. Mi ilustre hermano mayor el cual también tiene algo de mala suerte, en su caso es cuando le gusta alguien, y estoy en un noventa por ciento seguro que el causante de esa depresión, era Deidara. Ahora que lo pienso esto debe ser algo de familia por qué los que conozco, ninguno se ha salvado, lo cual no da tanto alivio que digamos.

Pase frente de él y me senté a su lado. Mala idea. ¿Por qué? Sencillo sus ojos se clavaron como dagas a mí, podía oír sus dientes rechinar y los huesos de sus falanges grujir. ¿Cómo se encontraba? Sumamente furioso, y creo saber por qué. "estúpido bikini"

Donde-te-encontrabas-vestido-así – si fuera cualquier persona hubiera temblado de miedo por el pronunciar de aquellas palabras. Qué suerte que no soy cualquiera. – Uchi-ha Sa-Su-ke…

Ok, que diga mi nombre junto con el apellido quiere decir que si habla enserio… Me recuerda a nuestro padre, el cual si infunde miedo hasta los tuétanos y a pesar que no le gustar lo que le diré, tendré que hacerlo gústeme o no – En la piscina.

¿Con quién?

Namikaze Naruto y Deidara – pude ver como mis últimas palabras lo estremecieron totalmente, su ceño fruncido había desaparecido, pero no mostraba ninguna expresión de sorpresa – también con unos amigos del dobe.

Sabes que tienes prohibido vestir de esa manera, – apuntó con su dedo mis piernas desnudas seriamente. Lo mire sin expresión alguna en mi rosto, queriéndole decir "dime algo que no sepa niisan-baka, yo tampoco estoy muy contento que digamos" Pasaron unos segundos y suspiro, para después pasar hacia atrás aquellos mechones rebeldes que caían sobre su rostro – bueno, al menos estuviste con esa camisa todo el día.

Ojala hubiera sido así…

¡¿Qué?! – exclamo sumamente alterado– Tu… Tu… sabes qué no me digas mas, estoy demasiado frustrado…–se masajeo la sien, en verdad si esta frustrado, se que suele a dramatizar todo el tiempo, - por buenas razones y bueno algunas si son exageradas – pero en estos momentos… creo que él se siente exactamente como yo.

Confundido, dolido y enojado.

Lleve mi vista al frente de así quedando viendo la pantalla sin decir nada, él al igual hiso lo mismo. Solo se podían oír los desgarradores gritos de clemencia que daban los extras de la película al ser mordidos por aquellos especímenes y el sonido de las cucharas golpear nuestros dientes al comer el helado de sabor chocolate amargo, daba un ambiente deprimente. En un lapso de dos horas termino aquella película, me levante del sofá y fui a mi habitación, no teníamos que decir nada, sabíamos con exactitud lo que nos pasaba, no necesitábamos palabras de aliento, somos Uchiha después de todo.

Una vez ya bañado y vestido me dirigí a mi cama, mi cabello escurrían aquellas gotas de agua, estas se perdían en la tela de la camisa que cubría mi pecho, me acosté e intente de dormir. Pero no podía "maldito Namikaze" pensé, cubriéndome los ojos con el antebrazo lleno de frustración ¿Por qué coños se le ocurrió besarme? Y más cuando estoy hecho un lio, aun no supero lo de Kurama y él llega y…

Joder… – susurré sentándome en el borde de la cama, en tanto me tomaba con frustración mi cabello azabache– Debería estar durmiendo…

Era verdad, hace unas horas deseaba tocar cama, y ahora ¡Dios porque me sucede esto! Por suerte mañana ya regresábamos a la ciudad y todo esto acabaría, todo volvería a la normalidad, pero necesitaba dormir. Me levante frustrado, tomé una chaqueta negra y salí de la habitación, sin importar que estuviera descalzo. Itachi estaba profundamente dormido en el suelo de la sala, así que no tuve algún tipo de problema, no es como que me fuera ir a ver con alguien, no claro que no. Salí con cuidado de aquel pent-house para reflexionar de lo que hoy sucedió, quería encontrar una solución para así poder dormir tranquilo y sabia que lugar me ayudaría a pensar. Al llegar a la playa sentí como la brisa fría de la noche chocaba con mis mejillas haciéndolas que se entornaran color carmín, el cielo estaba tapizado por cientos de estrellas y la arena en mis pies descalzos era agradable, sin mencionar que las pequeñas olas que chocaban con la orilla y aquel sonido que producía al instante es realmente agradable. Sin duda alguna el sitio perfecto para pensar, y aclarar mi mente.

Muchas cosas sucedieron en estas "mini" vacaciones, cosas que en realidad no creí que me sucederían en mi vida. Siempre había creído que las emociones eran vánales y que ese sentimiento de "amor" no se aplicaría a mi – Pero por lo visto me equivoque. – ese sentimiento de ansiedad y enojo, tristeza, todo eso es tan nuevo para mí, que… – me desespera…

Es por eso que toda mi vida había tratado de expresado todos mis sentimientos en la música, en las canciones que escribo, para lograr evitaba sentirme así… algo estúpido de mi parte, claro está. Pero ellos cambiaron algo dentro de mí. No, en realidad fue él que hiso el cambio… con su música y su acento, sus ojos…

¿Qué puedo hacer?

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

"Extraño" eso era lo que pensaban los chicos de la banda, sus ojos no daban crédito a lo que miraban, y eso era su amigo que se encontraba sentado a pie de aquella ventana viendo algún punto indefinido del cielo lleno de estrellas. Era realmente preocupante, ya qué Kurama no era de ese tipo de personas que se deprimían tan fácil mente ¿Qué si estaba deprimido? Se notaba a kilómetros, además que aquel bote de helado sobre sus piernas lo delataban ¿Por qué llegar a tal conclusión? Sencillo, Kurama Odia el helado de mantecado. Y que este comiendo uno en esos momentos, significaba que era realmente grave, solo que ninguno se atrevía a preguntarle qué es lo que le sucedía. Es por eso que se encontraban todos reunidos en la mesa mirándolo de lejos, y planeando alguna forma de averiguar qué era lo que tenía a su amigo tan… ido y ver que poder hacer para ayudarle.

Debemos hacer algo…– dijo en susurro Neji mientras destapaba una soda.

Eso ya lo sabemos, solo que es difícil de hablar con él –secundo Pein, a pesar de ser buenos amigos, él cuando se trataba de cosas personales no decía ni una sola palabra y eso era malo – claro para ellos- golpeo con sus dedos la mesa intentando de pensar, se sentían impotentes al no actuar. Y como un rayo de luz de esperanza a su lado paso el pequeño pelirrojo doncel que llevaba un oso de peluche en la mano – Gaara – el mencionado se detuvo y lo miro – tu que estuviste toda la tarde con él sabes lo que le sucede? – era el único as bajo la manga que tenían.

Ni idea. – Tan simple y seco como de costumbre, pensaron todos los varones en la mesa. ¿Por qué era tan difícil?

¿acaso será un clon? –inquirió Suigetsu, ganándose las miradas expectantes de sus amigos – Saben que él odia el helado de mantecado, recuerdan la vez esa que me estrello mi helado contra la acera solo porque le disgustaba el olor.

Todos sus compañeros lo miraron con un pequeño tic nervioso a semejante conclusión –Deja de inventar estupideces Suigetsu, claro que no es un clon. – aun que había una posibilidad que lo fuera.

Pero es extraño ese comportamiento en él – continuo explicando el peli blanco. –además lo de los clones es cierto, ha habido experimentos sobre eso.

Recuérdame no dejarte ver Discovery chanel –gruño Pein masajeándose la sien– debemos hacer algo pronto o comenzara a comer otro pote de helado.

No había ideas, ni sugerencias… Nada, sus mentes no trabajaban nada, sabían que debía hacer algo pronto, después de todo era su amigo y compañero. No quería que pasara por la etapa del artista emo, así sí qué acabaría a la banda justo cuando está en pleno vuelo al éxito.

Por otra parte, los ojos aguamarina del menor analizaba las expresiones de preocupación de aquellos hombre de comportamiento infantil, un leve suspiro abandono sus labios–Son unos idiotas… – todos voltearon a mirar al pequeño pelirojo, que se hallaba de brazos cruzados y con cara de "No bromeo, realmente ustedes son idiotas…" – Pregúntenle y listo.

Todos suspiraron desanimados.

Lo dices como si fuera tan fácil –bufo el peli blanco – Con ustedes dos no se pude tener una conversación decente.

Cosa que era cierto.

Gaara frunció levemente el seño, desacuerdo con eso –preguntar sobre qué tipo de ropa interior utilizo no es una conversación. – Y dicha revelación dejo a todos completamente en blanco. Y más al involucrado que comenzaba a sudar frio por las miradas amenazantes que comenzaban a recaer en él, ya que muy bien habían sido advertidos por Kurama lo que les sucederían si acosaban a su inocente hermano menor, pero por lo visto Suigetsu no habían entendido la gravedad de esas palabras.

¿Eres Idiota? ¡Acaso quieres morir! – le regaño Neji, en tanto Pein le daba un golpe limpio en la cabeza.

Pero… pero solo quería conocer más a Gaa-chan. – se quejo llorando dramáticamente. Si, estaban seguro que se quedarían sin guitarrista muy pronto.

Espera… ¿Gaara donde vas? –pregunto al ver que el menor tomaba dirección donde se encontraba el peli naranja.

Todas las miradas se posaron en el frágil cuerpo de menor, el cual se volteo a mirarlo con una cara de "¿no es obvio?" pero las miradas confundidas del trió, le decía que esas cabezas no procesaban nada– ¿Dónde mas crees? Le iré a preguntar.

Los chicos abrieron completamente sus ojos sorprendidos, ya qué a ninguno se atrevería hacer eso –Pude que funcione– murmuro Suigetsu tomándose el mentón pensativo– ya que dos animales de la misma especie se pueden comunicar entre ellos. – concluyo con una sonrisa en su rostro.

Pero ninguno le dio gracia lo dicho, sin decir que se gano otro golpe en la cabeza.

Enserio tu quieres morir – suspiro Neji.

¿Qué? Solo digo la verdad... – susurro, con algunas lagrimas en sus ojos violetas, mientras se sobaba la zona golpeada.

Ignorando a los extraños amigos de su hermano mayor, Gaara avanzo sin problema alguno. Al igual que ellos se encontraba preocupado, no le agradaba verlo con aquella expresión en el rostro, y no es que la tuviera desde hace unas horas, en realidad fue cuando estaban buscando a los chicos en la piscina… "Quizás sea por eso… aunque no sé si este en lo correcto" es por eso que quería preguntarle y de así ser de ayuda, también para que aquel trió se callara y dejara de decir incoherencias de una vez por todas, suspiro. Sin duda alguna los amigos de Kurama eran extraños.

Al estar ya a su lado, lo contemplo un poco "Kurama es demasiado grande…" pensó viendo los rasgos maduros. Negó repetitivamente, no estaba ahí para mirar que tan grande era su hermano, así que se sentó a su lado, pero este no presto atención a su presencia, así que le jalo levemente aquel suéter naranja oscuro –Niisan…

¿Hm? – Gaara lo miro con un pequeño tic, por semejante respuesta.

No me hagas "hm" – reprocho cruzándose de brazos, sacándole una pequeña sonrisa al mayor – Kurama-nii que sucede, desde que fuimos a la piscina estas así.

Te diste cuenta ¿eh? – La mirada seria de Gaara le daba por hecho que si, una imperceptible sonrisa adorno sus carnosos labios – No te preocupes no es nada estoy bien… solo….

¿solo qué? – le interrumpió.

Solo pensaba… –susurro mirando por la ventana unos segundos, "Además eres muy pequeño para entenderlo… aunque no lo parezcas" regreso la mirada hacia la de su hermano, se notaba que estaba disgustado, ese puchero en sus labios le delataba. Posiblemente a Gaara le faltaba poco para que cumpliera dieciocho, pero a sus ojos seria el pequeño inocente de siempre, es por ello qué, esas clases de cosas aun no debería conciérnale, no por ahora… deberías estar durmiendo. –Le recordó señalando el pijama que llevaba puesta.

Un suspiro abandono los labios de Gaara, como siempre él tenía la habilidad de evadir el tema drásticamente, pero… ya no era un niño y quería explicaciones–Tienes razón, pero tus amigos están preocupados, ya que estas comiendo un helado de mantecado – le señalo.

Kurama abrió sus ojos con sorpresa y miro dicho pote, una mueca de asco se hiso presente en su prostro, para después forzar una sonrisa y encarar a aquello ojos aguamarina que decían "No puedes engañarme" –Emm… Creo que le agarre el gusto. –No era cierto.

No me mientas. – dijo afilando su mirada, Gaara lo sabía.

No te miento – Sonrió tiernamente, en tanto le revolviéndole el cabello – Ve a dormir, mañana tendremos que ir a casa.

¿Qué más podía hacer? Kurama no le diría nada, claro hasta que resolviera las cosas. Lo conocía, a pesar de tener un buen tiempo sin verse, nada cambiaria, ambos un seguían teniendo aquellas cualidades que los destacaban, no le quedaba de otra que esperar... así que sin reprochar Gaara se levanto y abrazo aquel pequeño oso de pelaje achocolatado, un pequeño bostezo abandono de aquellos rosados labios, lo viéndose adorable a aquellos rubíes que tenía su hermano. – ¿Cuando todo esté bien, me dirás todo? – aquellas suaves palabras sorprendiendo al peli naranja, ni el sabia, como serian las cosas, no sabía si "eso" tendría solución, pero no quería preocuparlo con sus estúpidos problemas, sonrió de lado y de un hábil movimiento le tomo la punta de la nariz de forma juguetona, ganándose una mirada fulminante del dueño de esos ojos aguamarina.

Lo prometo, ahora ve.

Dicho eso Gaara tomo dirección a la habitación que compartiría con Kurama, pero antes de abrir la puerta se dio cuenta que el mayor tomaba dirección contraria: ósea la salida. El carraspear de los muchachos que se hallaban en la mesa lo detuvo el andar de Kurama, sacándole en el proceso un pesado suspiro. No tenia cabeza para sermones, quería relajarse y pensar en algunas cosas o bueno en alguna solución, aun que sabía que sus intenciones eran buenas, no las necesitaba, ya que siempre encontraba una solución… "y hablando de soluciones" necesitaba una, pronto, Pensó bajando la mirada… necesitaba algo efectivo.

Adonde iras Kurama-nii…– levanto la mirada del suelo al escuchar la seria y melodiosa voz de Gaara, sonrió forzosamente aun sabiendo que esa sonrisa no engañaría al menor, Ya qué no quería preocuparlo más de la cuenta.

Daré una última vuelta en la playa, ve a dormir – le pidió amablemente – y tu Suigetsu ni te atrevas a entrar a su cuarto – aquellas últimas palabras, sonaron realmente aterradoras que por poco hace que su compañero se hiciera en los panteones ya que cuando Kurama da una advertencia, era realmente de temer. Por otra parte lo primero que dijo si era cierto, no escaparía para hacer una locura o para verse con alguien, solo quería ver el cielo estrellado y componer una canción interesante, además aprovecharía distraerse y olvidar lo que sucedió esa tarde.

¿eh? ¡Pero yo por qué! – las quejas de Suigetsu porque lo incriminaban de algo qué estaba seguro que no aria se hicieron esperar, haciendo que Neji suspiraba aburrido y Pein, decepcionado. En tanto Kurama lo miraba con el seño fruncido, tratándole de decir que no le creía "hora que lo pienso no eh visto la Kiba, me pregunto si no se comportara como Suigetsu" pensó algo preocupado, no quería que su hermanito fuera acosado, ni menos por uno de sus amigos.

Las quejas y un ridículo discurso de que era honorable departe de Suigetsu, ya comenzaban hartar al pelirojo –Solo hazlo, ya vuelvo. – gruño abriendo la puerta y cerrándola de un solo golpe asustando a todos los presentes que miraban perplejos aquella puerta.

Enserio algo le pasa… – susurro después de un largo silencio Neji.

Ajam… – secundo Pein.

Creo saber qué es lo que lo tiene así. – interrumpió de repente Gaara, ganándose la mirada asombrada de los varones.

¿Enserio?

Si…

Posiblemente, no le había dicho que era lo que tenia, pero analizando algunas escenas de la tarde, algo encajaba a la perfección y eso era: aquel doncel de cabellera azabache…

No tenía idea de que hora era, ni quería saberla, en verdad estaba disfrutando esa sensación de la arena cubrir sus pies… pero a pesar de estar en completa tranquilidad no se sentía, tan tranquilo que digamos. Era lógico que debiera sentirse feliz ya que después de tanto tiempo, su hermano había regresado. Pero…

Ver aquella persona que en un abrir y cerrar de ojos se había vuelto importante en su vida, en los brazos de otro hombre. Literalmente, ya que pudo ver con exactitud como las manos del blondo, sujetaban aquella cintura desnuda… en ese instante pudo sentir como un increíble malestar se apoderaba en su cuerpo, aquella opresión en su pecho justo en su corazón, era algo que nunca le había gustado volver a experimentar. Anterior mente había tenido relaciones unas más profundas y serias que las otras, pero ninguna de esas personas había hecho que se deprimiera a tal grado, odiaba el helado de mantecado y cuando estaba en alguna crisis lo comía, hasta el mismo sabía que era realmente grave. Pero no podía evitarlo, esta mañana estaba emocionado por verlo… y en la tarde lo encontró en los brazos de…

Namikaze – susurro ese nombre con desdén, al tiempo que empuñaba sus manos, lo maldecía y con ganas, ese estúpido niño rico, estaba seguro que tenía todo en su vida, mujeres, donceles, dinero… pero justamente Sasuke, el no era como los demás, inteligente y honesto esas cualidades lo caracterizaban. Alguien como él no debía estar con… – Idiota…– pero no podía hacer nada… por lo visto había escogido… por lo visto ese beso delante de todos, no había sido nada… bajo la mirada, para después morder levemente su labio inferior. Ya no podía hacer nada, Sasuke ahora sí que estaba fuera de su alcance…

Eres bueno con todos…Tú no sabes…No puedo decirte mis palabras…cuando te veo...

Los ojos de Kurama se abrieron totalmente al escuchar aquella vos, miro hacia todos los lados en busca del dueño…

Me engaño estúpidamente…este sentimiento permanecerá para siempre…No puedo soportarlo más…"Amor", odio el "Amor"

Sus piernas comenzaron a moverse por sí solas, su mirada buscaba impaciente con aquella poca luz que le brindaba las estrellas, no era mucho pero con eso podía saber donde iba… –Mi corazón te pertenece a ti…¿Qué puedo hacer?...Dime...

Con la respiración agitada, se detuvo a unos paso de él… su cabello se movía con gracia, mientras se agarraba fuertemente el pecho ¿Por qué? ¿Por qué tenía la misma mirada que él…?

Sasuke…

Quería saberlo…

.

.

.

Continuara…