CAPITULO VII
UN DÍA DE FIEBRE
El primer fin de semana no tardo en llegar, aunque para Hermione los días comenzaban a ser todos iguales, La casa estaba todo el tiempo con un horrible ambiente de tensión que Royan se desvivía por eliminar y a veces salía tan mal que solo lograba que la tensión aumentara. La mañana del Sábado Hermione despertó muy temprano, quizás mas de lo normal, el sol apenas comenzaba a lanzar sus primeros rayos a través de la ventana y aunque ella ya no tenía ni una pizca de sueño su cuerpo parecía no querer levantarse. Estiro su mano y tomo el libro que Ginny le había regalado, desde la primera noche que había estado en esa casa había comenzado a leer y pues había resultado aquella lectura más interesante de lo que habría creído, aunque en si era un poco tonta y fantasiosa la historia, por que… ¿Quién vivía de fantasías a los 16 años? Pero eso no importaba mucho. Le gustaba identificarse con aquellas cuatro hermanas que protagonizaban el libro, La pequeña Amy era tan orgullosa como ella, luchaba por sobresalir aunque a veces esos intentos la hacían ver egoísta, Bet era un ángel, era una niña inocente e ingenua, que huía del mundo, Jo era como ella había sido antes de empezar con esas tonterías de la adolescencia, una joven literaria a le que carecía de importancia las apariencias, aunque le hubiese gustado ser tan espontánea como ella, Meg… Meg tenía que aprender a apreciar más lo que tiene y dejar de desear más... já justo lo que ella tenía que hacer… dejar de quejarse y agradecer que había gente que se preocupaba por ella.
Apenas y tomo el libro del buró descubrió que no estaba precisamente con muchas ganas de leer y volvió a dejar el libro en su lugar. Se sentía muy débil, su cuerpo le pesaba más de lo normal y… y…
-¡Achu!... Hay no lo que me faltaba…-Hermione se tapo el rostro con la cobija como si así fuese a despistar a la terrible gripe que ahora le atacaba
Su reloj marcaba las 10:00am… y la cama comenzaba a resultar molesta y sosa… las antes tan apacibles cobijas ahora picaban su cuerpo y la hacían sentirse envuelta en un extraño calor que resultaba repugnante. Se paro tratando de aparentar ante si misma que no se sentía débil, saco de su baúl un pantalón blanco y una blusa amarilla de mangas largas y por ultimo sacó una abrigo café. A pesar de sentirse bastante enferma no cambiaría lo que asta ese día se había vuelto su rutina, saldría daría un paseo por el pueblo, ayudaría a la Señora Martha con sus compras, y iría a admirar el hermoso prendedor de Mariposa que aun brillaba detrás del aparador del la pequeña y rustica tienda para después llegar a casa a comer, platicar con Royan un rato, leer y salir nuevamente a caminar. Ese día no sería diferente…
-Buenos días –Saludo a Royan y Snape que se encontraban ya sentados a la mesa
-¿Le pasa algo Granger? –Preguntó Snape disimulando poco interés –La noto paliducha
-Será por el frió –Dijo ella evasivamente
-¿Hermione enferma? –Preguntó Royan
-¡Claro que no Royan! –Hermione lo miro fieramente pero… hablar con la nariz congestionada no es una buena forma de ocultar una enfermedad como la gripe
Snape la miro con un poco de burla en la mirada
-Bien… Estoy enferma… -Dijo sentándose con enfado -¿Tiene alguna poción que me sirva Doctor Rickman? –Preguntó con enojo en la mirada y por la forma en que Snape la miraba gozaba ver a Hermione tragarse su Orgullo, aunque su sonrisa era… no sé… carecía de ese toque de frialdad que tenían las miradas de Snape cuando gozaba de algo… -Mínimo puede ocultar esa sonrisa de satisfacción no… -Dijo Hermione molesta mientras comenzaba a comer de mala gana
-Veré que puedo hacer… -Dijo Snape sin apartar la sonrisa de sus labios mientras bajaba la mirada para seguir comiendo
El desayuno termino rápido y Royan se ofreció a lavar los platos de los tres ya que el agua helada del grifo no le haría ningún bien a Hermione y al parecer Snape tenía que hacer algo en su despacho. Después De que Snape desapareció detrás de la puerta Hermione se disponía a volver a su habitación cuando el timbre de la puerta la detuvo, Royan desapareció inmediatamente y la joven se dirigió a la puerta.
-Buenos días Jimena
-Buenos días señora Martha ¿Qué se le ofrece?
-Pues yo venía a…
-¿Quién es, Jimena? –Preguntó Snape con un extraño tono burlón en la vos a su espalda
-Este… La Señora Martha –Dijo Hermione un poco desconcertada al escuchar su falso nombre de labios de su profesor
-Venía a traerles este pastel de bienvenida –Dijo ofreciéndole a Hermione una tarta forrada de fresas
-¿Bienvenida? –Preguntó Snape frunciendo el seño
-¡Claro! –Contesto jovial la anciana –Me alegra que aya encontrado por fin una buena muchacha, Haber si ella logra cambiarle ese frió carácter doctor Rickman –Le guiñó un ojo a Hermione
-Con que encontrar una buena muchacha… -Dijo Mirando a la joven como acostumbraba mirarla cuando en clase de pociones preparaba lanzar una pregunta incontestable… (Aunque no para ella)
-Este… Gracias por el pastel –Se apresuró a decir Hermione con una gran sonrojo en su rostro – Nos vemos mañana –Iba a cerrar la puerta rápidamente pero la anciana la detuvo y la miro analizándola -¿Estas enferma Jimena?
-Este si… un poco… pero ya mañana estaré mejor… adiós
-Eso espero –Dijo sonriente la anciana –Cuídela mucho doctor que jovencitas tan lindas y amables como ella pocas
-Si verdad… -Dijo sonriendo con malicia –Pocas…
-Adiós –Dijo Hermione cerrando la puerta casi en las narices de la pobre anciana
Un silencio lleno de tensión se apodero del recibidor… Hermione aun miraba a la puerta y Snape permanecía detrás de ella… incluso Royan seguía sin aparecer aunque observaba todo…
-Este… -Hermione se giro decidida a romper el silencio y actuar con naturalidad –Iré a guardar la tarta –Pero apenas empezó a caminar Snape la detuvo tomándola del brazo
-Con que… ¿Una buena muchacha para mi? –Dijo Snape mirándola inexpresivamente directamente a los ojos lo que hacía que el cuerpo de Hermione temblara
-Ella… Ella lo dedujo… -Dijo Hermione tratando de zafar su brazo con debilidad
-Y usted no se lo negó por lo que veo… -Dijo Snape con el mismo tono inexpresivo y frió mientras la miraba en busca de una respuesta
-Yo… -Hermione odiaba sentirse así, detestaba que la mirara y que la tratara como niña, pero sobretodo odiaba que despertara esas sensaciones en ella, odiaba todo en el, todo… -Mire… –Dijo zafando su brazo con fuerza, colocando la tarta en la mesita y hablando enérgicamente –Ella solo me menciono eso la primera vez que la vi y no tuve oportunidad de desmentirla porque llegó su marido, y ya ni siquiera recordaba que se había quedado con esa idea sino me hubiese apresurado a desmentirla –Hermione hablaba con exaltación y Rápidamente –Además no le parece tonto e incoherente que yo se lo hubiese dicho, a mi no me sirve de nada que la gente crea que soy pareja de un engreído como usted, además que quería que le dijera, "Es mi maestro y he venido por tiempo indefinido a estudiar" ó quizás preferiría que dijéramos la historia de Harry "Mis padres murieron y el me ha acogido" Diga usted que es lo que quieren que crean
-Parece que dejo su inteligencia en el colegio –Dijo Aparentemente sin inmutarse pero con los ojos llenos de oculta furia
-¿Inteligencia? Perdone si me equivoco pero que el profesor aquí es usted, además es difícil disimular cuando no sabes lo que tienes que ocultar
-Mire si cree que esta situación me es placentera quiero decirle que se equivoca –Snape había comenzado a elevar un poco la vos –Deje le informo por si no se ha dado cuenta de que la que esta invadiendo mi casa es usted
-Pues debió decirle a Dumbledore que me mandase con Sirius –Hermione calló de repente y los dos se miraron por un instante
-Quizás eso hubiese sido lo mejor para los dos… -Dijo Snape casi en un susurro que apenas alcanzó a escuchar Hermione y caminó directo a su despacho sin decir nada.
Hermione solo se quedo ahí parada… aun algo acalorada por la discusión y recuperando el aliento que la gripe le permitía, miro unos instantes el despacho de su profesor, le pareció escuchar algo que caía dentro del despacho… Quizás no debió mencionar a Sirius… Sus piernas flaqueaban y su cuerpo temblaba, aunque ya no estaba segura si era por la adrenalina de hacia unos instantes o por la estúpida enfermedad. Pensó en regresar a su habitación pero ahora perecía muy lejana, quería recostarse… el cuerpo le pesaba sobremanera; dio unos pasos vacilantes y se recostó en el pequeño sofá que estaba junto a la chimenea, por un momento pensó encontrarse en la sala común de Gryffindor donde tantas veces estudió recostada frente a la chimenea; Gryffindor… como quisiera estar en Howarts en aquellos momentos, necesitaba hablar con Harry y Ginny, pelearse con Ron, necesitaba asistir a clases y estudiar un poco… si sobretodo estudiar. Su cuerpo caía apesadumbradamente en el Sofá, el calor del Fuego que siempre estaba prendido le enervaba calidamente su cuerpo que aun temblaba.
……………………….
Snape estaba furioso sus manos temblaban, ¿Por qué demonios tenía que mencionar a Sirius? Trato de controlarse y ocultar, como siempre lo hacía, el mar de sentimientos que luchaban en su pecho…
-Quizás eso hubiese sido lo mejor para los dos… -Lo único que quería era terminar con todo eso
Caminó sin mirar a loa joven y entró en su despacho, saco su coraje tirando todo lo que se encontraba en el escritorio y dio un golpe sordo contra la pared. ¿Por qué demonios se sentía de esa manera? Cómo pudo ser tan idiota como para enamorarse de una chiquilla que solo lo veía como el malvado profesor de pociones. Si tan solo pudiera utilizar el pensadero quizás lograría relajarse un poco pero no era posible… sabía perfectamente que no podía utilizar magia… sería demasiado riesgoso…
-Royan ve a Howarts…
-No hablara en serio… -Dijo El Elfo mediante se materializaba a espaldas del profesor
-Hermione no puede permanecer más tiempo aquí, Esto lejos de mejorar seguirá empeorando
-Quizás se equivoque… quizás si mejore
-En lo único que me equivoque fue en aceptar cuidar de ella…
-Claro que no se..
-¡¿Qué acaso no observaste lo que acaba de ocurrir!
-Royan no…
-No se que demonios pensaba Dumbledore cuando la mando a mi cargo, esto puede ser bastante peligroso, Su enfermedad y lo que acaba de ocurrir lo único que harán será debilitar su mente eso solo la hará una presa más fácil… yo lo sabía pero Dumbledore…
-Dumbledore es un nombre muy sabio, haber dicho eso a Royan muchas veces
-Lo sé… pero a veces lo dudo, si tan solo no tuviera esa costumbre de decir las cosas a medias…
-Si Hermione esta aquí, Royan cree que es por que Dumbledore sabe que es lo mejor
-¡¿Qué es lo que quiere! ¡¿Que termine diciéndole lo que siento!
-¡Si!
-Por dios… -Snape se dejo Caer en el sofá detrás de su escritorio –Con esto ella terminara odiándome más… y quizás eso sea lo mejor… -Snape hecho la cabeza para atrás y perdió su mirada en el techo –Has lo que te digo, Ve a Howarts y dile Dumbledore que su plan no esta saliendo bien, que piense en otra cosa pronto
-Pero…
-Obedece Royan
El elfo simplemente desapareció un poco cabizbajo pero sin decir nada más, Snape apoyó sus codos en las rodillas y tapo su rostro con sus manos como tratando de escapar de todo aquello… já quien creería que el gran Severus Snape, el hombre frió y sin corazón se mostrara débil y frágil… esa chiquilla estaba desmoronando poco a poco la gran barrera que el había construido desde pequeño. Y es que… la historia se repetía otra vez y eso era lo que más le asustaba, A su mente le vino la figura de una joven de 16 años, Tenía una mata de cabello Rojo oscuro que le llegaba asta los hombros, y unos ojos almendrados de un verde asombroso, era delgada y poco más baja que el a esa edad, Lily Evans… todo iba por el mismo camino… el amaba a la chica y la chica amaba a su peor enemigo y el perdedor de la historia siempre era el, esta vez sería igual…
Miró el reloj de su escritorio, ya eran las 2:00pm, había pasado poco más de una hora y Royan no regresaba, se puso de pie tomo un frasco con una sustancia amarillenta en el interior y salio de su despacho. Al entrar en la Sala se detuvo un momento ante la imagen que se mostraba ante su rostro, Hermione estaba recostada en el sofá frente a la chimenea completamente dormida y se abrazaba a si misma , Snape sin pensar mucho se acercó a la joven, tocó su frente que estaba un poco elevada en temperatura y con decisión y mucho cuidado la cargó en sus brazos y se dirigió a la habitación de la joven, la recostó lentamente, por un momento solo se quedo ahí parado solo observando a la joven, era tan hermosa. Salió de la habitación se dirigió a la cocina, saco un traste cualquiera lo lleno de agua fría y sacó de un cajón un trapo, volvió a la habitación de la joven, coloco el traste en el buró a lado de la cama, mojo el trapo y se lo colocó en la frente, la joven movió un poco la cabeza y entreabrió los ojos, Snape fingió no prestar atención tomo el frasco que sacó de su despacho lo destapó, levantó un poco el rostro de Hermione de la almohada…
-Vamos… bebe –Dijo al ver el rostro de extrañeza de la joven –No te preocupes no esta en mis planes envenenarte –Dijo con una vos un tanto de burla pero Hermione sonrió y tomo el liquido sin chistar
-Esta amarga –se quejó con debilidad
-¿Acaso quería que la endulzara para usted?
Hermione se recostó nuevamente ignorando el comentario, Snape tapo el frasco y después tomo el trapo de la frente de Hermione lo humedeció nuevamente y lo regreso a su frente
-Gracias –Dijo Hermione casi en un susurro
-¿Te sientes mejor o el veneno ya empezó a hacer efecto? –Pregunto con un leve toque de frialdad
-Me siento mejor –Dijo con vos débil haciendo ver su falta de ganas de discutir –Yo… lo siento… -Dijo mientras perdía su mirada en el techo con pesares y Snape volvía a mojar el trapo –No debí gritarle de esa manera
-Que bueno que lo… -Snape interrumpió su intento de sarcasmo al ver como Hermione cerraba poco a poco sus ojos, coloco lentamente el trapo nuevamente en la frente y dijo con vos serena –Yo también lo siento…
-Valla… -Dijo casi en un susurro aun sin abrir los ojos –El profesor Snape disculpándose…
-No se acostumbre Granger –Dijo Snape observándola
-Sabe… me gusta que me mire… -Hermione entreabrió débilmente los ojos –me gusta lo que siento cuando me mira…
Snape no supo que decir, sabía perfectamente que la poción que Hermione había bebido era para tratar de evitar la vulnerabilidad de la mente de Hermione y evitar que alguien tratase de penetrar en ella, pero… por que decía aquellas cosas, ¿en verdad a Hermione Granger le gustaba que el profesor de Pociones la observará? O era solo una reacción muggle a la fiebre…
Snape tomo nuevamente el trapo y lo volvió a humedecer.
…………………………..
Trato de abrir los ojos pero la luz le lastimaba, aun se sentía algo ensimismada, y su mente parecía hecha un torbellino, se sentía extraña… no hacía mucho que se había despertado de esa misma manera, miro el reloj de su buró: 7:30am bien… ahora se sentía más rara... lo ultimo que recordaba era una acalorada discusión "Pues debió decirle a Dumbledore que me mandase con Sirius" una punzada invadió su cabeza, seguramente debió quedarse dormida en el sofá, pero entonces… ¿Quién la llevo a su habitación? "hay" otra punzada… se incorporo recargando su espalda en la cabecera de su cama, giró si rostro a la puerta entreabierta, a su mente se vino una borrosa imagen de su profesor sentado a lado de ella y… recordó algo húmedo en su frente… ¡Fiebre! La gripe debió haberla debilitado, se quedo dormida en el sofá, Snape la vio y al sentir la alta temperatura la llevo en brazos asta su cuarto (Ignoremos el leve sonrojo de nuestra amiga) y… ¿Estuvo cuidándola todo el día? Eso ya era muy extraño…
-Veo que a despertado –Dijo Snape entrando en la habitación con una charola con alimentos en las manos
Hermione solo asintió. Snape colocó la charola en los pies de Hermione quien observo en sus negros ojos unas pequeñas marcas de ojeras.
-¿Dónde esta Royan?
-Ha ido a Howarts –La vos de Snape era fría y monótona
-Entonces usted estuvo…
-Eso no importa –Le corto secamente –Come
Snape salio de la habitación dejando un poco confusa a Hermione pero una sonrisa no tardó en dibujarse en su rostro
-Quizás esto signifique la pipa de la paz…
…………………………..
-Dumbledore manda a decir a Snape que se alegra mucho de que las cosas estén mejorando…
-Que…
-Espera que su hospitalidad abarque a las pequeñas visitas que recibirá esta noche
-Visitas… Royan que fue exactamente lo que le dijiste a Dumbledore, y por que tardaste tanto en regresar
-Le di totalmente integro su mensaje y el no me contesto de inmediato me pidió que me quedara en el castillo un poco más a que cavilara su respuesta
-mmm…
-¿Cómo esta Hermione?
-Bien… esta en su cuarto desayunado
-¿La ha dejado desayunar sola?
-Si tanto te preocupa ve tú con ella
……………..
-¡¡Hola! –Saludo el elfo -¿Cómo esta Hermione?
-Muy bien Royan –Contestó Hermione sonriente –Aunque… me duele un poco la cabeza
-A Royan le alegra que se encuentre mejor Hermione
-Gracias Royan –De pronto una vocecita en su interior le dijo "ha ido a Howarts" -Royan a que as ido a Howarts
-Nada importante
-Royan…
-Dumbledore tenia un mensaje para mi señor
-¿Qué mensaje?
-Visitas en casa esta noche
-¿Visitas? ¿Quiénes?
-Royan no sabe, Royan ya haber dicho todo el mensaje
-¿Serán de la Orden? –Preguntó Hermione mientras su mente empezaba a guardar una esperanza
-Royan no saber
-¡Tienen que ser de la Orden! –Dijo Hermione Feliz –Además Sirius dijo que vendría a visitarme debes en cuando y ya llevo una semana aquí y no he tenido noticias de el… Eso tiene que ser… ¡Hay que alegría!
Bien oficialmente soy una mentirosa:( sé que le había dicho a uno de ustedes que este capitulo llegaría en 2 o 3 días y… ¡zaz! Que me tardo poco más de una semana y también dije que aquí se definiría más el triangulo y sin darme cuenta lo pospuse para el próximo capitulo u.u perdón! Pero es que empecé este capitulo fácil unas cinco veces y no me gustaba ninguna de hecho lo que seguía después de la discusión, fueron como 10 situaciones distintas pero creo que esta fue la que más me gusto :P y pues quisiera decir que el próximo capitulo será pronto pero como quedamos en que soy una mentirosa… mejor no digo nada :P
Los kiere la linda
Usagui Kou
