Bueno, aquí estoy de nuevo.
Sailor Mercuri: como siempre gracias por tus reviews.
Nelliel: muy amable por tu parte XD me alegra de que te gustara la escena de los patos, me lo pase genial escribiéndola ^^
Bueno, como ya dije, escribo para los que leen. Así que cualquier cosa que no os guste y tal, avisad.
De todas formas hay algunos caps. que creo que editare un poco, porque no los veo bastante pulidos (es lo que tiene escribir desde el atontamiento del insomnio)
CAPITULO 7: leer entre líneas.
La directora McGonagall estaba que echa chispas. Habían perdido un día entero de clases por lo que ya era conocido como el "Incidente Cuac". La directora esta soltando un largo y denso discurso para que el responsable o responsable dieran la cara, salieran a la luz, y afrontaran las consecuencias de tan estúpida e infantil acción, y que si los profesores tenían que realizar una investigación, cuando hallaran a los culpables la cosa sería mucho peor.
Nadie se responsabilizó, y el silencio avergonzado de los estudiantes era amenizado por susurrantes risitas y algún que otro "cuac cuac" por lo bajo. La cena de aquella noche paso sin pena ni gloria, dado que todos hablaban de lo mismo. ¿Quien habría sido el que hizo aparecer a todos aquellos dichosos patos? ¿Porque los patos perseguían a todas las chicas, sin excepción haciéndoles aquella extraña pregunta? ¿Porque la serpiente del cielo formó una gigantesca G? ¿Quién era G? ¿Era la firma del responsable o un mensaje del responsable para otra persona?
Ronald Weasley como siempre, llego a sus propias conclusiones.
-¿No tienes nada que contarnos...G-inny?- le masculló orgulloso de su deducción, y pocos segundos después vio como su hermana se marchaba a grandes zancadas tildándole de idiota para arriba mientras Ron se frotaba la escocida oreja que su hermana le había abofeteado con lo que él creía era violencia innecesaria y gratuita.
-¿A que ha venido eso Ron? ¿Porque crees que tu hermana tiene algo que ver?- Le preguntó Harry
-Bueno, había una G en el cielo, y su nombre empieza por G...-La oreja le palpitaba y le ardía y de pronto, Ron tuvo una revelación- Hermione...tú!
Hermione casi se atraganta con la cena y miro a su amigo con un cruce de pánico, sorpresa y estupefacción
-Tu apellido empieza por G! Granger!- tomó su varita y conjurando un lumus apunto el fogonazo de luz directo a la cara de la castaña- has sido tú, verdad? Tu sabes algo!- y entre estruendosas carcajadas añadió- Confiesa!
Harry, testigo divertido de la situación, conto mentalmente...5...4...3...PLASSSSSS, a lo que suspiro para sus adentros "he pecado de demasiado generoso"
Ron se frotaba la otra oreja, y miraba a Hermione con las pupilas como platos. Entre el pelo rojo como el fuego y las dos orejas como tomates palpitantes, el aspecto de Ron rozaba lo cómicamente extravagante, y miraba como una airada castaña se levantaba con violencia peligrosamente ruborizada y se alejaba a zancadas siguiendo el mismo camino que su hermana pequeña había seguido poco antes
-Pero...si era una broma...ella lo sabia...porque se ha puesto así?- susurro a Harry con miedo de decir algo que le acarreara otra palma abierta estrellándose contra su anatomía.
-Ron...son chicas, vale? Mujeres...no intentes comprenderlas, y sencillamente acéptalas como son.
-Pero...pero...lo de Ginny vale...¿pero porque me ha arreado Hermione?
Harry suspiró de nuevo...pese a todo lo que había pasado, Ron seguía teniendo esa vena infantil y carente de madurez que tanto le agradaba de su amigo. Ron era...simplemente Ron. Era como el recordatorio constante de lo que una vez los había unido, era la voz del niño interior que en su caso...era todo su ser. Y Harry daba gracias a Dios todos los días porque así fuera.
-Ron...son mujeres- Y dejando a su amigo con más preguntas y lleno de dudas, Harry empezó a comer de nuevo satisfecho por su respuesta. Lo había dicho todo, si su amigo no quería comprenderlo...por el estaba bien así. El azabache tenía claro, desde hacia tiempo, que hay cosas que sencillamente...son.
La cabeza de Hermione era un hervidero. Ron nunca sabría lo cerca que había estado de la verdad...Ella era G, pero no G de Granger. Era G de Gorgona. Y Gorgona era una parte de Hermione que Ron y Harry y todos sus demás amigos no conocían, y que ella no les permitiría conocer. Gorgona era su alter ego, su lado oculto...un "yo" que solo el misterioso Áspid conocía.
Y le dolía y le molestaba que Ron hubiera estado, aun inconscientemente tan cerca de desenmascararla. Maldito Ronald...¿porque tenía que abrir su estúpida bocaza? Y de pronto, Hermione se quedo petrificada cuando un pensamiento encajo en su lugar.
Por primera vez en mucho tiempo, tenía algo que era suyo. Y que no había compartido con sus dos mejores amigos. Tenía un secreto, y aunque le molestaba un poco no poder ser sincera...no, eso no era cierto. No es que no pudiera ser sincera, es que no quería serlo. Le gustaban esos encuentros clandestinos a través del sanguine. El extraño y descomunal mensaje de Áspid gritado y "cuaqueando" a los cuatro vientos en el colegio le había hecho sentir única, especial...se había sentido posesiva. Aquello era suyo, era para ella, era un regalo que le habían hecho, y no quería que nadie más lo supiera...¿pero porque? Pero antes de darle más vueltas...tenía cosas que hacer además de los deberes...
Draco termino de cenar con calma. La nueva directora estaba hecha un basilisco, y en ciertos aspectos, tenía motivos más que de sobra para no estar tranquilo. Había hecho una travesura que había colapsado el colegio por todo un día. Si alguien se enteraba que había sido él, supondría la retirada automática de sus privilegios y el ingreso automático en Prisión. Esa mera idea le dio escalofríos.
¿Porque diablos lo había hecho? ¿Porque había sido más importante para el hacer reír a una desconocida anónima que su propia seguridad? Le preocupaban sus propias acciones...le preocupaban las decisiones que estaba tomando. Como la noche anterior.
Distraídamente, Draco se froto el apósito que le cubría la herida del cogote, aun le escocía, y mucho. El nunca había tenido intención de desnudarse delante de Granger, ni de incomodarla. Pero la situación le pareció divertida. Ella estaba tan roja que parecía que fuera a encenderse como una cerilla en cualquier momento, y Draco no pudo resistirse a picarla un poco más, solo por el placer de descubrir si podía hacer que su piel ardiera por combustión espontanea. Tenía la intención solo de juguetear con la goma de su bóxer, hacer un amago de bajárselo y ver qué cara ponía ella. Desde luego (y Draco sonrió al recordar la imagen) La cara de Granger era todo un poema en ese momento.
El solo pretendía que ella le arreara un par de cojinazos, le había parecido divertido ver como ella perdía los papeles de forma tan infantil, y desde luego prefería que ella empuñara una almohada a una varita cada vez que se enfadara con él. Pero por alguna razón que no conseguía comprender, todo se había torcido. Ella le golpeó demasiado fuerte y lo hizo caer, lastimandolo, y ella se le cayó encima, y los dos idiotas entraron sin permiso armando un escándalo...y Draco no recordaba más. Y aun así, lo poco que recordaba estaba muy borroso y confuso.
Lo que si recordaba era la cara de Granger al volver al cuarto. No hacía más que disculparse. Pero en lo concerniente a Draco podía irse al infierno. Había hecho un esfuerzo muy grande para ser amable con ella, de hecho, según él, había sido más que amable. Y por una estúpida broma ella perdió los papeles y el acabo en la enfermería. Al rubio le quedaron claras dos cosas en ese momento: que el año iba a ser muy largo...y que con lo referente a su "compañera" de cuarto...ser enemigos no servía, ser amigos había quedado claramente descartado, así que solo le quedaba una opción. La indiferencia e ignorarse mutuamente. Quizás así...quizás.
Pero había otra mujer que llenaba los pensamientos del rubio, una muy distinta a Granger. Su dulce Gorgona. Alguien capaz con una sola palabra de hacer que Draco se arriesgara a ir a Azkaban provocando un caos en el colegio. Solo por verla sonreír.
Draco había tenido un pequeño plan: Estar atento en el patio para ver a las chicas, y ver si alguna daba alguna...señal. No era que sintiera la necesidad de desenmascarar a su amiga secreta...pero sentía curiosidad. Lo que no había contado, es que no solo Gorgona sonreiría. Todo el puto colegio estaba riendo. Bueno, todos no...a los profesores no les hacía gracia...Y por alguna razón que no podía comprender, ver a Granger en medio de todo el espectáculo que había organizado y orquestado para su Gorgona, le amargo el momento. Granger tenía una expresión extasiada, y reía y giraba bajo la lluvia de chispas iriscentes, después de contemplar la G serpentil con deleite, después de haber perseguido a bandadas de patos como si fuera una cría el día de Navidad.
Que todos los demás disfrutaran del show no le importaba, eran meros espectadores. Pero Granger le sacaba de sus casillas. Ella lo había mandado a la enfermería y le tocaba las narices que estuviera allí, disfrutando como una enana de un regalo que no era para ella.
En fin, pensó. Ella era su carcelera. Si tenían que aguantarse todo el año, la cosa se pondría fea. Pero Draco ya había dado el primer paso. 3 veces. Por el las cosas ya estaban bien como estaban. Si Granger quería algo, que lo pidiera. Draco se había cansado de jugar.
Dando un paseo y recreándose mas de la cuenta en el camino, Draco acabo llevando a la Torre, no se había dado cuenta de que había alargado más de la cuenta el camino a casa ¿estaría intentando sin darse cuenta retrasar el inevitable encaramiento con la castaña? Dudaba que fuera eso, pero desde luego era lo que parecía, así que, con el pomo en la mano, se cuadro, tomo aire, y se puso su mejor mascara de "arrogante malnacido" para entrar en el salón.
Y allí estaba la castaña, sentada en el sillón con las pies sobre el asiento y abrazándose las piernas cara a la chimenea, y giró la cabeza enseguida al oírlo entrar.
-Oye Malfoy, podemos hablar?
-Dudo que haya algo que decir, Granger- dijo quitándose la túnica y colgándola con cuidado en su lugar.
-Malfoy es que no sé como tengo que decirte que lo siento, que fue un accidente, no tendría que haberme puesto como me puse por una tontería,...pero me sacaste de mis casillas...yo no quería hacerte daño...
-Genial Granger, no querías hacerme daño, queda claro- dijo sin darse la vuelta, alisando las arrugas de la túnica y preparándola para que estuviera perfecta para el día siguiente. Aun no le había permitido a la castaña verle la cara, y a Hermione le estaba rompiendo el corazón que él no solo le diera la espalda, si no que tener que mirar a los ojos al apósito que cubría la herida que ella le había hecho.
Hermione exhaló aire con violencia mientras tomaba una decisión. Agarro uno de los cojines del sofá y se quito la bata, quedando solo con el adorable camisón corto amarillo de encaje que Draco le había comprando. Tal y como ella había pensado, le daba un aspecto infantiloide y aniñada. Pero las curvas nacientes que estaba desarrollando contradecían lo que la prenda insinuaba. Era una imagen que habría dejado mudo a cualquiera, y cuando Draco se dio la vuelta para dirigirse a las escaleras, no fue la excepción.
¿Él le había comprado "eso"? Joder, había querido que ella se viera bien por las mañanas, pero no se había dado cuenta que con esa camisola amarilla no es que le alegrara la vista recién despertado, es que era la última imagen que vería antes de irse a dormir, y una vez dormido.
Y allí se quedaron los dos, encarados, hasta que Hermione dio el primer paso y le tiro al pecho el cojín
-Cógelo- le espeto, Y Draco por mera reacción, lo hizo- ahora golpéame con eso hasta que estés satisfecho y acabemos con esto.
Draco, que había decidido no volver a engañarse a sí mismo, se dio cuenta de lo que estaba pasando. O por lo menos, de lo que estaba pasando en su cabeza y en su cuerpo. Hermione Granger no le gustaba, al menos no como persona. Pero en ese instante, cuando la vio con aquella prenda tan inocente y provocadora comprendió que si le gustaba como mujer. Su cuerpo era precioso, y ese deseo se hizo patente cuando un calambrazo le recorrió la espalda, y supo, a ciencia cierta, que quería besarla. No porque la quisiera. No la quería. Pero aquel pelo revuelto, y aquella cara decidida que tanto había odiado años atrás, habían despertado ese instinto mamífero y primitivo. Draco la deseaba y lo sabía. Pero no podía permitir que ella lo supiera.
Tenía que salir de allí, tenía que encerrarse en su cuarto hasta que esa bola de plomo al rojo vivo que tenía en la garganta desapareciera, y hasta que Granger se quitara ese estúpido camisón, y dejara de ser la viva imagen de una fantasía para volver a ser...volver a ser solo Granger.
Pero había un problema...estaba acorralado. Tenía que hacer algo, y rápido, para quitársela de encima y para que no volviera a buscarlo esta noche...y Draco sonrió. Había tenido una idea...aunque podía volver a acabar con la cabeza abierta.
Hermione se lo quedó mirando. Altiva. Y de pronto, el muchacho que hacía unos segundos parecía confundido y sorprendido, de pronto...su expresión cambio, y Hermione contempló con expresión angustiada como los dedos de Malfoy acariciaban el almohadón trazando lentos y lascivos círculos sobre la tela.
-Hasta que quede satisfecho...Granger?- había arrastrado las palabras de forma sinuosa, y al pronunciar su nombre, o bueno, su apellido...la voz del rubio había sonado ronca y gutural. Y lo peor era la forma en la que había sonreído de medio lado, entornando los ojos, y clavando los ojos en ella de forma felino.
-Si...venga...quiero hacer las paces contigo, vale?- Hermione tuvo que tomar aire. La situación no iba como ella había planeado. En ese momento, un Malfoy sonriente con un inocuo almohadón le aterraba más que un escuadrón de dementores.
Y lo peor de todo fue cuando él se le fue acercando, paso a paso...lentamente, sin dejar de mirarla a los ojos...sin dejar de acariciar aquel cojín con aquellas manos de dedos largos que parecían esculpidas en nácar y alabastro...A Hermione empezaba a faltarle el aire. Y aun le falto mas cuando Draco se quedo a un palmo de distancia delante de ella. No pudo evitar mirarle a la cara, casi con miedo. ¿Que estaba haciendo? ¿Porque la miraba así? ¿Que pretendía? ¿Porque le importaba? ¿Porque estaba tan ansiosa por descubrirlo?
Hermione empezaba a arrepentirse de su estúpida idea, pero no podía evitarlo. Quería largarse de allí corriendo, quería quedarse y descubrir que hacia Malfoy, porque si no lo hacia él lo haría ella...pero ¿hacer el que? Estaba confundida, tenerlo tan cerca no iba bien para los procesos cognitivos...
Y Draco se paso el dedo índice de la mano derecha por los labios, mordiéndose el pulpejo de manera juguetona mientras la miraba directamente a los ojos, desafiándola, provocándola directamente. Y Hermione lo comprendió, aquello era una declaración de guerra en toda guerra. Cuando Draco paso la punta de su lengua por la yema del dedo, ladeando la cabeza para permitirla ver mejor, la castaña pensó que las rodillas se le convertirían en gelatina en cualquier momento.
Pero Draco aun no había terminado, y se dio un beso a sí mismo en el dedo, antes de dejar caer la mano, y con un solo movimiento, largo y fluido, se coloco detrás de Hermione, que era incapaz de moverse, y menos al sentir el pecho del muchacho pegado a su espalda. Su piel entro en erupción al sentir ese calor corporal pegado a ella, y su respiración se volvió entrecortada y casi jadeante. Y la cosa empeoró cuando la mano de Malfoy se movió, rozando apenas su mano, su muñeca, subiendo por su antebrazo...no la acariciaba, ni la tocaba, ella solo podía sentir el movimiento de sus dedos erizándole la piel, pero sin tocarla apenas, y esa pálida mano estaba subiendo más,...su codo, su brazo, su hombro...y cuando fue ascendiendo por su cuello Hermione creía que le iba a dar algo.
Pero Draco aun no había terminado, y con un suave toque en el mentón de la castaña, le hizo echar atrás la cabeza, haciendo que ella voluntariamente le expusiera el cuello, y deslizó esa perversa mano por su garganta, su barbilla...hasta llegar a sus labios. Y con el dedo índice de la mano derecha, ese mismo dedo que el se había mordisqueado juguetón, que había rozado con la punta de su lengua y besado, ese mismo que aún conservaba la humedad de su boca, dibujó el contorno de los labios de Hermione, lentamente, como si los perfilara para recordarlos. Y cuando sello la yema contra la boca de la ojimiel, como si con un cuño la marcara como propia, Draco sonrió al sentirla temblar contra su pecho.
Y ahora sí, Draco había terminado. Violenta e inesperadamente dio un paso hacia atrás, haciendo que Hermione perdiera el equilibrio por el repentino cambio, y le arreo a la castaña un cojinazo en el trasero.
Ya tienes lo que querías Granger...ya estoy satisfecho- susurró altanero en su oído. Y acto seguido le toco salir corriendo escaleras arriba mientras se reía a carcajadas, pues acababa de descubrir que sin bien la cabreadísima ojimiel no era capaz de arder por generación espontanea, si era capaz de lanzar cojines, almohadones, tazas, libros y todo lo que pillo por el salón contra un rubio que no hacía más que reír y tratar de salir ileso de la situación. Hasta que se encerró en su cuarto. Joder si había valido la pena arriesgarse a que le abriera la cabeza de nuevo...
Como era costumbre, y con el recuerdo de Granger aun haciéndole reír y sudar gotas frías, tomo el sanguine. Y ahí estaba...Su Gorgona deseándole buenas noches.
Leyó la entrada y la guardo, y Draco se dejo caer en los brazos de Morfeo, releyendo una y otra vez, lo que acababa de leer:
-" Estas loco, ¿lo sabías? Estas como una cabra. Si te llegan a pillar te expulsan seguro...y de todas formas ¿como lo hiciste? No espera...no me lo digas, mejor no quiero saberlo. Pero te has pasado...ha sido demasiado...ha sido precioso. Y tenías razón, ya nunca dudare de que seas real, y también tenias razón en que me has hecho reír. Y llorar, y saltar, y correr tras los patos, y quería gritar...pero aun así te has pasado...ha sido tan...grande, tan excesivo...tan...tan...ha sido tan Áspid...porque no tengo otra palabra para describirlo...Estás loco...y doy gracias por ello porque no te querría de otro modo"
Corregido, leído, disfrutado y editado por Loonydraconian, que todos los trabajos sean tan placenteros como éste. Y si veis algún fallo, tiradme de las orejas, que siempre me han gustado las de Dumbo ^^
