Pasado sin Futuro 7
Dipper se apartó de Will totalmente confundido, su mente creaba imágenes o quizás eran recuerdos, ni él mismo lo sabía.
-Oye, tranquilízate, deberías estar alegre, yo podría llevarte de regreso a donde perteneces- Will lucia demasiado animado para el gusto del castaño.
-No sé dónde estoy, qué hago aquí, cómo llegué aquí y tampoco estoy muy seguro de quién soy- Dipper comenzó a subir el tono de voz conforme hablaba- entonces apareces tú, me dices que estoy muerto luego que no, y finalmente de me dices que tengo una hermana de hace siglos ¡¿cómo demonios quieres que tome eso?! - finalizó con la respiración acelerada.
-Bueno, si lo dices así, cualquier cosa suena terriblemente mal pero mira el lado amable, podrás volver con tu familia, a tu vida normal- Will estaba algo nervioso, era cuestión de tiempo antes de que Dylan se diera cuenta que había encontrado a Dipper.
-¡Estás loco!- gritó exasperado, intentando conectar puntos, usando todo su cerebro para procesar aquello, era demasiado para procesarlo de un solo jalón.
-Si me dejas mostrarte, estoy seguro de que recordaras absolutamente todo. Tus tíos, a tu hermana y a Bill- Murmuraba el demonio azul con timidez y nerviosismo.
Dipper no sabía qué hacer, no sabía cómo responder ante aquella extraña plegaria del chico frente a él. Finalmente soltó un fuerte suspiro, no tenía nada que perder, de cualquier forma, estaba solo en ese desolado pueblo de mala muerte.
-Está bien- asintió Dipper después de un buen rato de quedarse meditando la respuesta. Will lo miró con una sonrisa entusiasta- iré contigo, pero tengo una condición- Ante aquella final palabra del castaño, Will se sorprendió y se quedó pensativo.
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Había pasado media hora intentando llegar a su habitación, claro que con un golpe a cuestas, aquello era la tarea más difícil que hubiera hecho antes, incluso más que el entrenamiento con Wendy, y eso ya era decir mucho.
Después de haber recorrido un buen tramo del pasillo en el que se hallaba, miró a su alrededor y soltó un fuerte bufido de exasperación, ¿cómo pudo haber sido tan torpe? Ella misma se lo había dicho a Bill "No podemos darnos el lujo de perder más gente" ¿y qué hacía ella? Iba y gastaba toda su energía en un hechizo que de cualquier forma no iba a devolverle a su hermano. Es cierto, era la única forma que iba a tener alguna vez de poder hablar con él, de pedirle ayuda. Pero debía dejar de eso ya, Wendy tenía razón por mucho que lo odiara, Dipper estaba muerto y ella seguía ahí, era ella la que debía pelear ahora por liberar a Gravity Falls de un idiota con deseos de poder que había resultado más psicópata y peligroso que el mismo Bill.
Un pequeño gemido salió de sus labios, ni siquiera se había dado cuenta de que estaba llorando, y es que era obvio, dejar ir a la persona con la que naciste, con la que creciste, ese apoyo incondicional de hermanos. Era algo muy difícil de soltar.
Sin embargo, esa tarde lo decidió, dejaría el alma de Dipper descansar y lo vengaría, sin importar nada más. Ella le daría paz al alma de su querido hermano.
-Piensas mucho, estrella fugaz- Bill estaba parado detrás de ella, Mabel suspiró aliviada, no veía las lágrimas en su rostro.
-¿Acaso no te dije que descansaras o te enviaría en camilla de regreso a tu habitación?- reprochó ella.
-En la condición en la que estás dudo mucho que puedas hacerme algo
-¿Eso es un desafío?
-Es probable, anda, te llevaré a…- Bill fue interrumpido por una alarma que resonaba por todo el cuartel. Las sombras estaban cerca de la cabaña.
Mabel intentó erguirse pero su espalda aún dolía demasiado, Bill no la esperó más y la cargo con cuidado, corriendo hacía la sala de vigilancia donde Candy tecleaba mil códigos tan rápido como sus manos se lo permitían. Mabel no dijo nada cuando Bill la cargó, estaba demasiado alterada y agotada como para hacerlo.
-¿Nos han detectado? ¿Han hecho el intento por entrar?- preguntó Bill sin soltar a la castaña.
-No, aún no, justo ahora estoy cerrando todos los circuitos por los que podrían rastrearnos o percibirnos-
-La barrera del tío Ford nos protegerá mientras esas cosas sigan aquí- murmuró Mabel mirando a las sombras a través de los monitores. Esas cosas se movían como si fuesen serpientes, se arrastraban sobre los árboles, peleaban entre ellas por ir delante de la otra.
-No soportará por siempre, Mabel, esa barrera ya está muy vieja, Ford dijo que incluso esa cosa tenía fecha de caducidad- respondió Candy suspirando aliviada de haber "puesto seguro" a todas las entradas.
Ninguno dijo otra palabra, solo se mantenían observando los monitores con atención, la tensión en el ambiente era casi asfixiante ¿por qué aún no se iban esos monstruos? ¿Los habían descubierto? ¿Sería el fin de su pequeña resistencia?
