Aquí os dejo un nuevo capítulo. Espero que os guste.

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling y a W.B.


CAPÍTULO 7: SILENCIO

No hables… silencio!

Es un amor prohibido este que llevo puesto

Te quiero… no entiendo

Como puedo vivir si ya me estoy muriendo

Si no verán tus ojos

Que me perdí por ti, que me morí por ti.

Canción: "Silencio" Banda Sonora de Alma Pirata.

La casa estaba en un silencio sepulcral. Era de noche, una noche de Luna llena. Llevaba casi una semana preparando aquello. Tras la magnífica actuación de Cho el día que le di "veritaserum" no había vuelto a pisar el instituto. No tardé en aplicarme un hechizo para obtener fama, así que en menos que canta un gallo me convertí en la chica más popular del colegio. Y pude volver a vestir como yo quisiera, porque todo lo que yo usaba se convertía en una moda. Me encantaba que me siguieran, que me imitasen, que me adulasen, que todo el mundo me pidiera consejo para todo. Me encantaba ser la chica más popular del colegio. Pero había algo que empañaba esa fantástica felicidad. El motivo de mis desvelos nocturnos se llamaba Draco Malfoy. Un chico rubio, de ojos azules, alto y atlético. Era mi sueño prohibido. Por eso aquella noche había hecho un círculo de velas rojas en el suelo, rojo, el color del amor. Había encendido una barrita de incienso. Estaba sentada en el centro del círculo en posición del Loto. Respirando tranquilamente, emulando a Draco en mi mente. Entonces comencé a decir el hechizo: "Yo te invoco, yo te invoco. Yo soy la reina tú eres la abeja. Como lo deseo así deberá ser". Era un ritual sencillo y esperaba que diera resultados. Apagué las velas y recogí todo para volver a la cama. Me dormí pensando en él.

Me miré en el espejo. Llevaba una camiseta de manga larga de color gris bastante ajustada con unos pantalones vaqueros anchos, un cinto de color negro y las deportivas. Cogí el chaleco de color blanco que tenía encima de la cama, me lo puse, cogí mi bandolera, que volvía a utilizarla y salí de casa. Harry ya no pasaba a recogerme aunque a veces coincidiamos de camino al instituto y charlábamos. Como aquella mañana. Harry pasaba por delante de mi casa cuando yo salía. La complicidad de tiempo atrás se había esfumado delante de mis ojos. Era como si un grueso muro insalvable se hubiese alzado entre los dos. Fuimos charlando de cosas de clase, yo le pregunté por los demás y él me dijo que Ron finalmente había pedido salir a Luna. Yo me alegré profundamente, a pesar de que ellos ya no me hablasen porque me consideraban una traidora. Pero cuando llegamos a la puerta del instituto nos separamos. Lavender ya había acudido a mi porque Cedric le había propuesto que fuesen un fin de semana a la nieve, a esquiar y ella no sabía qué hacer. Pero mi mundo se colapsó cuando él entró por el pasillo. Me encantaba su forma de andar, meneando las caderas. Antes podía mirarle sin temor a que se enterase de que me gustaba, porque él no me veía. Ahora que había dejado de ser invisible echaba de menos poder mirarle ya que si le miraba demasiado, él se daría cuenta. Pero aquella mañana cuando nuestras miradas se encontraron por una fracción de segundo, él me sonrió. Y en lugar de pasar por mi lado como si nada, se detuvo a mi lado apoyándose en la taquilla de al lado.

Esta mañana estás muy guapa, Hermione- dijo mirándome de arriba abajo con descaro.

Gracias- dije intentando controlarme lo máximo posible

Oye, el Sábado celebramos el cumpleaños de Seamus Finnigan, uno del equipo. ¿Te gustaría asistir conmigo?

Bueno… está bien- dije con cierta indiferencia a pesar de que me daba cuenta de que mi hechizo había funcionado.

Lavender se puso como loca cuando Draco se fue. Nos pusimos a hablar y hablar sobre lo que me podría poner para la fiesta de Seamus. Lavender y yo nos pasamos el día entero charlando y charlando sobre la fiesta. Ella por supuesto iría con Cedric Diggory. Esa tarde Lavender insistió en que fuese a su casa para probarme algunos de sus vestidos, pero ninguno iba con mi estilo. Así que decidí que iría de compras. Estaba en casa mirándome en el espejo, estudiando el modelito que me había comprado para la fiesta de Seamus. Constaba de una camiseta blanca de tirantes muy finos con un lazo azul debajo del pecho. Y después una minifalda vaquera un poco deshilachada en el bajo. Pensaba ponerme las botas de tacón alto. Harry entró en mi habitación después de llamar y que yo le dijera que pasase.

Hola- le dije con una sonrisa saliendo de detrás del espejo.

Hola Mimi.

¿Qué te parece?- dije dando una vuelta delante de él.

Que vas medio desnuda.

¡Oh Harry!- dije poniendo los ojos en blanco- eres un anticuado. Es para la fiesta de Seamus Finnigan. Draco me ha invitado a ir con él.

Algo había oído- dijo sombríamente.

¿No te alegras?

¿Debería?

¡Claro que sí! Sabes que llevo colada por Draco años…

Sí lo se, pero antes tenías la cabeza encima de los hombros, ahora lo dudo. Antes jamás te habrías rebajado a exhibirte como un trozo de carne delante de un chico.

¡¡Y qué sabes tú de lo que yo hubiera hecho!!

Te conozco mejor de lo que crees, y sabes que tengo razón. Y también sabes que Draco Malfoy jugará contigo como con las demás.

Él me querrá… en cuanto me conozca se enamorará de mi- estaba empezando a sacarme de mis casillas.

Malfoy no puede querer a nadie a parte de a sí mismo, por supuesto. Mimi… ¡espabila¡Mira en lo que te estás convirtiendo!

¿En qué me estoy convirtiendo, según tú?

En la segunda versión de Cho Chang. Miras a todo el mundo por encima del hombro. Te crees que todos deben adorarte por el mero hecho de existir. Babeas por los rincones por Draco Malfoy. Es repugnante.

¿Acaso no será que estás celoso?

¿Yo? Celoso de ese muñeco Barbie… ¡no me hagas reír, Hermione!

Estás celoso porque estoy enamorada de él y no de ti.

¿Te crees que me gustas? Vaya, estás mucho peor de lo que pensaba. ¡No eres el centro del universo, Hermione Granger!

¡Te odio Harry Potter!

¡Y yo a ti!

Harry se fue de mi habitación. Yo cerré la puerta de un portazo. Me tumbé en la cama aferrándome a la almohada y llorando desesperadamente. No era capaz de entender el por qué no podía alegrarse de que yo fuese feliz. En aquel momento pensé que sería una rabieta más de las muchas que habíamos tenido en nuestra larga amistad. Pero cuando al día siguiente Harry me ignoró deliberadamente empecé a plantearme la posibilidad de que le había perdido para siempre. Y esa idea me desquiciaba.


Bueno... ¿Qué os parece? Hermione una pija insoportable...y Harry loco de celos... ¿Cómo acabará todo esto? Ni yo misma lo se, así que como voy escribiendo sobre la marcha... admito sujerencias... y serán tomadas muy en cuenta. Dejad reviews... porfa.