7. Plan insensato

N/A: Los personajes de Blue Exorcist son obra de Kazue Kato y la finalidad de este relato es solo entretener


Se había prometido a sí mismo no prejuzgar a su hermano hasta que no explicase los motivos que le habían llevado a crear un portal en la Basílica de San Pedro.

Los calificativos de insensato, chalado y egoísta eran los que más acudían a su mente. Debía acallarlos. Además tenía la esperanza, cada vez más remota conforme repasaba todos los datos de que disponía, de que Rin no fuera el autor de aquella blasfemia. Para ambos, criados como católicos, el construir un acceso de Gehenna a Assiah, no podía ser considerado más que un sacrilegio o un acto demoniaco. ¿Pero no era acaso Rin un demonio?

¿O él mismo?

No. No quería seguir pensando en esto.

¿Por qué Nii-san, por qué?

Yukio había enunciado esa pregunta una y otra vez, mientras repasaba los folios donde había estado anotando sus conclusiones, tras horas apartando el sueño nocturno, buscando en el ordenador de su habitación en el colegio mayor toda la información que pudiese encontrar sobre los portales de Gehenna.

Los datos en las webs, foros y blogs de acceso público, eran poco más que comentarios de aficionados al esoterismo y no tenían ninguna base cierta sus teorías. Así que, arriesgándose a ser rastreado, entró en la web del Vaticano y tecleó su antigua clave como usuario a la intranet. Su permiso le daba acceso a todos los documentos de la Cruz Verdadera: incunables, informes de exorcistas algunos de los cuales databan de hacía más de dos mil años. Grabados, fotografías digitales, incluso extractos de novelas de éxito escritas, bajo seudónimo, por exorcistas.

Eran las dos de la madrugada de aquel sábado cuando con el clic de su ratón empezó a seleccionar imágenes de los portales y conforme su cerebro iba empapándose de los distintos patrones de cada uno de ellos, más y más le quedó claro que el portal de San Pedro no era obra ni de Satán ni de ninguno de los ocho reyes.

El nuevo portal tenía semejanzas con los otros: una forma determinada, un color predominante y cenefas, con diferentes elementos que tenían relación con el creador, bordeando todo el portal. Sin embargo, la simpleza de la ejecución denotaba que quien lo había realizado era un demonio muy joven. Aunque solo la sangre de Satán o un descendiente directo podía crear un portal.

Rin.

Aunque aún no había imágenes documentando el portal, Yukio lo había memorizado en su mente y, tal como Shiemi haría horas más tarde, relacionó cada elemento con su hermano: la forma de diamante, los huesos y los colmillos, no, garras. Estaba seguro que habría más componentes que él no había detectado con su rápida ojeada desde la plataforma elevada. Shiemi, su padre, Shura y los miembros de su equipo debían aparecer también, quizá camuflados. Todo aquel que era importante aparecía allí. La forma del portal era la muestra del poder del demonio que lo creaba.

Más datos a tener en cuenta: todos los portales creados por Satán, tenía el azul del poder de sus llamas.

Si Rin crease un portal también sería azul.

Pero no era posible que el dios de Gehenna fuera el autor de del Vaticano. A más poder y edad, los componentes del portal eran más numerosos y enrevesados. Los de Satán eran los más complejos, pero, desafortunadamente, no había una sola imagen real de ningún portal de Satán. Solo recreaciones de algún superviviente.

El humano, exorcista o no, que se encontrase cerca de un portal abierto por el dios de Gehenna pocas veces vivía para contarlo. Satán, a diferencia de sus hijos, que permitían que sus portales fuesen incluso fotografiados, solo gustaba de testimoniar sus apariciones en Assiah dejando cadáveres tras sí.

No había ninguna muestra del último portal creado por Satán hacía cuatro años.

Estaba documentada la aparición en aquella fecha de abril que había quedado por siempre marcada en una lápida.

Encontró esta observación:

"El único testigo superviviente, Rin Okumura, aporta datos imprecisos de la forma del portal haciendo imposible la reconstrucción gráfica del mismo"

Y ahora Rin había creado uno.

¿Por qué?

Tras pasar más de media noche en vela estudiando toda la información que poseía sobre portales, al amanecer, decidió mandar un mensaje a Rin. Desde las cuatro de la madrugada su hermano no se había conectado, así que tras no obtener respuesta, Yukio supuso que estaba durmiendo. Sabía cuanto necesitaba su hermano descansar pero si él había sido el causante de todo aquel incidente, podía pagar un precio muy alto si el Vaticano lo averiguaba. Así que llevado por un presentimiento, se presentó en el piso de Rin.

Nada más entrar notó su presencia en el dormitorio y la tensión por la posibilidad de tener que "colarse" en el Vaticano se diluyó. Al verle dormido, hecho un ovillo, con la boca totalmente abierta y babeando, una sonrisa nostálgica se pintó en el rostro de Yukio al recordar los tiempos de antaño cuando Rin solo era un muchacho problemático que adoraba a su hermano pequeño. Esperaría que despertase para hablar con él.

Nii-san, ¿qué has hecho?

Kuro le miraba con ojos medio dormidos aún acostado en la almohada con una pata sobre la cabeza de Rin.

Yukio tragó saliva por la idea que se le acababa de ocurrir.

No quería volver a hacer nunca más pero sin duda era necesario en aquella circunstancia.

Se concentró.

"Kuro, ¿cuándo tiene que volver Rin al Vaticano?"

El gato dilató las pupilas cuando la pregunta de Yukio llegó a su mente. Sonrió encantado.

"¡Yukio! ¡Qué gusto que vuelvas a utilizar la telepatía!"

"Es por no despertar a Rin, pero por favor no le digas que lo he hecho"

"Claro, claro. Será nuestro secreto".

-"Gracias, Kuro. ¿Hasta cuando le han dado permiso entonces?

"Hasta después del mediodía y menos mal porque se acaba de dormir no hará ni una hora"

Yukio contempló a su dormido hermano lleno de compasión. ¿Debía cargar a su ya lleno de sufrimiento hermano con más dolor?

A punto estuvo de preguntarle a Kuro si Rin había sido el autor del portal pero no quiso poner al familiar en ese apuro. Esperaría.

Se preparó té, buscó una web con apuntes sobre el sistema nervioso con el móvil (no le quedaban más ganas de servir estudiando sobre los portales) y sentado en el sofá se dispuso a esperar que su hermano despertase.

Acababa de leer un artículo sobre los capilares sanguíneos cuando empezó a escuchar como Rin hablaba en sueños y gemía. Estaba teniendo una pesadilla.

Rápidamente fue al dormitorio y descubrió como Rin acaba de ser despertado por las patitas de Kuro. Su hermano estaba incorporándose en la cama secándose el sudor de la frente con el dorso de la mano izquierda cuando le descubrió.

Yukio vio primero su sorpresa y luego como claramente adivinaba qué hacía él allí.

-Te traeré un vaso de agua – se ofreció Yukio tratando de retrasar el momento de empezar la charla por la que él había acudido aquella mañana a ver su hermano.

Al volver se encontró como Rin se había levantado y abierto la ventana para ventilar el dormitorio.

-Deberías intentar volver a dormir – sugirió Yukio mientras le daba el vaso y comprobaba que las ojeras del día anterior no había disminuido ni un centímetro. Rin se bebió el vaso de un trago.

-No, no podría volver a conciliar el sueño sabiendo que me estás esperando para que te explique porqué he creado el portal.

Yukio no podía creer que Rin acabara de soltarlo con tanta naturalidad. Su rostro era todo relajación y no había ni una muestra de tensión, ni tampoco de complicidad ni de nerviosismo.

La última esperanza de que fuese inocente se había esfumado.

-Mephisto me aconsejó que te lanzase lo de la pista del color y seguro que ha sido determinante.

Así era.

Rin soltó una risita, que aunque sonaba igual que la alegría de Rin cuando le ganaba en un acertijo, Yukio lo notó artificial.

-¿Por qué crees que lo he hecho?

Rin se sentó con total parsimonia a los pies de la cama mientras invitaba a su hermano mayor que tomase asiento a su lado.

Yukio se apoyó contra la pared intentando controlar su estado alterado.

-Para verme así como estoy ahora, dejando atrás mi retiro del mundo del exorcismo tras haber pasado toda la noche buscando información, utilizando mis claves, que desde luego Mephisto tendría que haber anulado hace mucho tiempo.

Yukio deducía que no lo había hecho porque sabía que un exorcista lo es para siempre. La llave maestra, las claves. Tentaciones que un demonio como Mephisto, dejaba caer como trocitos de queso para atraer al ratón a la trampa.

Rin, aún en pijama de verano y con el pelo despeinado, tenía un aire de magnificencia del que Yukio sabía que él no era consciente. Cada vez que perdía algo de su inocencia, su aspecto se iba acercando al príncipe demoniaco del que él huía.

-Yukio, ¿crees que he creado ese portal solo porque quería que volvieras? ¿Picar tanto tu curiosidad que reanudaras tu actividad investigadora?- su voz tenía la tonalidad de quien controla totalmente una situación.

-Sí, lo creo. Y es más, aunque me lo niegues, estoy seguro que Mephisto está detrás de esto. Con sus insinuaciones veladas te ha hecho crear ese portal y si está paralizado es porque él lo hizo. Él es el único que puede pararlo. ¿Estaba a tu lado cuando lo creaste?

La diversión con la que Rin escuchaba sus planteamientos le exasperaba.

-¿En qué momento nii-san decidiste escuchar a Mephisto y seguir sus planes?

-Yo no sigo sus planes, y aunque así fuera, dime, ¿de verdad te importa? ¿Te importa que, cómo decirlo, "me una al lado oscuro de la fuerza"?– cuando lanzó una pequeña risita por el guiño a la guerra de las galaxias, una saga que a los dos les gustaba tanto, Yukio vio de nuevo al Rin de su infancia, pero solo fue un instante, enseguida esa inocencia desapareció- No, claro que no. Ya lo hiciste tú, cuando seguiste a Lucifer - ¿Ahora tenía que recordar aquello? No se había disculpado mil veces por dejarse engullir por el miedo y buscar la salida que él pensó la correcta- Casi te pierdo por tu cabezonería de ocultar tus sentimientos. Y cuando creía que te había recuperado te alejas de nuevo apartándote del mundo donde habías crecido. ¿Me críticas por haberme acercado a Mephisto, tú, que le entregaste tu corazón? ¿Cuándo aprenderás Yukio que no puedes seguir huyendo de lo que eres? ¿Cuándo me permitirás que yo te ayude a aceptarlo?

Quien le hablaba no era su querido y botarate hermano mayor, ni aquel otra hora malísimo estudiante, ni el temerario exorcista, sino un demonio orgulloso de su esencia.

-¿Todo esto es por Shiemi, verdad?

Como esperaba, gracias al cielo, Rin torció el gesto con dolor.

-Es por ella, es por ti, es por Shura, es por el viejo.

Aquella respuesta le desconcertó ya totalmente.

-Me he cansado de esperar. El día que enterramos al viejo me prometí derrotar a Satán y vengar su muerte. Han pasado más de cuatro años y no puedo seguir esperando a su siguiente movimiento. Voy a tomar la iniciativa. Sé que estoy preparado para enfrentarme a él.

Y entonces Yukio comprendió.

-¿Quieres abrir el portal para derrotarle?

Rin asintió con total calma.

- Te matará.

-No, lo hará. He madurado, Yukio. No voy a blandir la Kurikara delante de sus flameantes narices nada más aparecer. Le distraeré hasta el momento oportuno, mejor dicho, le distraeremos. Mephisto estará con nosotros. Él le despistará con su labia, tú con tus reproches y yo con mis llamas.

Era lo más absurdo que había oído en mucho tiempo.

Estaba tan anonadado que solo pudo decir.

-¿Mis reproches?

-¡Un poco de distensión, Yukio! Pones tal cara de preocupación. Donde dije "reproches", digo ahora "inteligencia".

A su hermano tanto sufrimiento por la ruptura con Shiemi le había nublado el entendimiento. Aquella idea era la peor que había tenido desde que se puso una peluca rosa para animar a una clase consternada por la traición de Shima. Habría crecido en edad pero seguía siendo el mismo imbécil de siempre.

Contó hasta diez para no gritarle lo idiota que era. Se recolocó las gafas sujetándolas por el puente y, tras respirar hondo, prosiguió:

-¿Así que Mephisto y tú creéis que Satán estará más que dispuesto a un charla familiar con tres de sus hijos?

Rin asintió mostrando esa sonrisa de seguridad que estaba minando cada vez más la paciencia de Yukio.

-A Mephisto ya le han llegado rumores que el dios de Gehenna siente mucha curiosidad en saber por qué he creado esa portal con la ayuda de Mephisto. Satan será el más poderoso pero es curioso como cualquier demonio. No en vano elegimos hacerlo en San Pedro de Roma, la iglesia más importante del catolicismo, con el fin que ese sacrilegio le complaciese.

Cuando más hablase Rin, más le demostraría a Yukio, cómo se le había ido la cabeza. Yukio sabía que no le llevaría a ningún lugar hacerle ver lo equivocado que estaba. Con Rin no servían las palabras sino las acciones.

Puso todo su empeño para que lo iba a decir sonase creíble.

-Yo también odio a Satán, tanto como tú. Y, aunque creo que es una misión suicida, a veces los planes más estúpidos funcionan – hizo una pausa, para generar expectación en su inconsciente hermano- Está bien, cuenta conmigo.

Cuando el rostro de Rin se ilumino con aquella alegría infantil, Yukio tuvo ganas de abofetearle por su estupidez.

-¡Gracias, Yukio!

Se puso en pie y cogió el móvil que estaba en la mesita.

-Avisaré a Mephisto. Tenemos que ultimar contigo el plan – mientras tecleaba decía entre risitas nerviosas- Yo no quería al principio involucrarte, Yukio. No porque no confiara en ti, sino porque has sufrido tanto. El saber que vivir apartado de todo esto te hace feliz... Pero por tu expresión de ahora deduzco que también sabes que solo tras derrotar a Satán seremos libres.

Yukio estaba pensando como quedarse a solas con Mephisto y qué le podía ofrecer a cambio de abortar el plan insensato de Rin. ¿Trabajar para él los fines de semana? Sería duro pero era una oferta que Mephisto sopesaría. Yukio tenía claro que Mephisto había aceptado como válido el plan idiota de Rin solo tenía como fin conseguirle a él, a Yukio. Por eso le había dejado la llave maestra y las claves de su usuario. Un plan para tenerle a su servicio.

Y todo, como siempre, por culpa de la insensatez de Rin.

De repente, tuvo muchas ganas de tomar un vaso de sake. El ritual que seguían los samuráis antes de una batalla donde seguramente no volverían vivos.

Yukio llevaba ya su segundo vaso de sake, cuando el móvil de Rin pitó en el dormitorio. Este, ya con el pantalón y la camisa de uniforme de exorcista puesto, leyó el mensaje de Mephisto con la alegría artificial previa totalmente desaparecida.

Debajo de su propio mensaje,

"El pez ha mordido el anzuelo"

Mephisto le había contestado:

"El horno ya está caliente y la guarnición preparada"

La verdad es que aquel lenguaje en clave le parecía ridículo. Con la guarnición se refería a sus compañeros que eran indispensables en la misión. Le sabía mal exponerles al peligro, pero ellos estaban habituados a la adrenalina de que su vida pendiese de un hilo.

Iba a dejar el móvil cuando una sospecha le hizo responder.

"Shiemi queda fuera de todo esto"

"No seguiré sino utilizas el código. Ella es la sal, quedamos así, ¿recuerdas? La reina de la cocina"

Rin renegó entre dientes. Volvió a escribir.

"Será una elaboración sin sal"

"Por supuesto. Uno tiene que cuidar el corazón"

Rin dejó el móvil moviendo la cabeza por el doble sentido de las palabras de Mephisto.

-Debería estar contento que Yukio se haya tragado todas mis mentiras –le habló a Kuro, quien acostado en la almohada de la cama, había sido testigo mudo de la conversación entre los dos hermanos- Pero me entristece que piense de mí que soy tan idiota para idear una plan tan insensato.

"Yukio confía en ti"

Aquello entristeció a Rin. ¿Seguiría confiando en él cuando el verdadero plan fuese descubierto?

Giró la llave del cajón inferior de la cómoda. Al ver la funda roja donde descansaba la Kurikara, Rin sintió la nostalgia de la lucha.

-No sé si esta noche seguiré en Assiah o mi temeridad me habrá arrastrado a Gehenna, pero te aseguro, papá, que esté donde esté, no descansaré hasta patearle el trasero a Satán.


Notas:

-Como ya habréis deducido la acción de este capítulo es anterior al capítulo seis.

-Os agradezco de todo corazón a todos los que leéis esta historia y cuando me dais la oportunidad, os escribo personalmente para trasmitiros los ánimos que me da vuestro apoyo. Por la caducidad de la contraseña en esta web, a veces nos quedamos deslogados y no sé os han llegado los emails que os enviado a los que habéis alguna review sin estar logados. Si no es llegan, avisadme por favor. Os escribiré mi respuesta en las notas del siguiente capítulo.