La sombra que guía mis pasos
7: Dos pares de parejas volando
-No.
Shigaraki levantó la mirada y la fijó en Sensei.
-Tengo otros planes para ese muchacho, y tú ya has elegido a uno. Es justo que yo también tenga a otro, para nuestros planes.
-Dijiste que dos sería demasiado.
-Los planes han cambiado, Shigaraki. Hay nuevos jugadores en el escenario, y uno de ellos tiene un bono especial que no comprende, pero que nos será muy útil. Uno que entenderás cuando llegues a un nivel de entendimiento superior.
El muchacho se rascó el cuello, sin decir una palabra, con irritación.
-Nos servirá para obtener nuestro objetivo mucho más rápido. Además, aprenderás cosas interesantes, que nadie más sabe en el mundo... salvo un gremio de elegidos. ¿Acaso no te interesa?
La mano cayó y Shigaraki se quedó callado unos momentos.
-¿Qué tiene ese que no tenga el resto?
-Un secreto, Shigaraki. Uno que muy poca gente sabe. Si lo revelamos ahora, perderemos una gran ventaja. Pero cuando esté aquí, lo comprenderás. O, quizás, lo veas durante el festival deportivo. Tengo muchas esperanzas en ellos dos.
.-.
-Deku- el gruñido llegó en el pasillo, poco después del almuerzo -¿Qué demonios crees que estás haciendo?
-Ese... no es mi nombre, Bakugo- Izuku se dio vuelta y lo miró a la cara, serio. Sin fruncir el ceño, sólo con un rostro serio.
-Como sea. ¿Qué crees que haces?
-¿Hacer qué?
-Estar con ese de General.
-Shinsou.
-Ese. ¿Qué te crees que...
Izuku suspiró.
-Bakugo, o lo escupes o me voy.
El rubio levantó las palmas, temblando, y unas pequeñas explosiones empezaron a formarse en ellas.
-Deku...
-Adiós, Bakugo.
Se dio la vuelta y una mano aterrizó en su hombro, pesada, apretando con fuerza.
-¡No te irás hasta que me respondas!
-Haz una pregunta clara, entonces, y suelta- tocó su mano con un dedo.
-¿Por qué te juntas con uno de la General?
-Porque es agradable comer galletitas y hablar de cosas con él.
-¿Hablar? ¿Sabes cuál es su habilidad especial?
-Sí, y él sabe cuál es la mía. Es interesante lo mucho que puedes crecer cuando intercambias ideas de forma civilizada.
-¿Qué es esa...?
-Bakugo Katsuki, o dejas de portarte como un toro embravecido, o me voy- dijo Izuku, con cansancio -Ya pasó la época en la que podías empujarme e insultarme como si nada, y un héroe profesional no puede tener esta actitud.
No le sorprendió la reacción del otro. Lo miró, con una mezcla de aburrimiento y desdén, y cuando se hizo evidente que no iba a calmarse, empezó a retroceder, caminando hacia atrás, en dirección al aula.
-¡No hemos terminado de hablar, Deku!
-Con esa actitud, sí, hemos terminado.
-¡Dek-!
-O paras o te paro. Suficiente daño has hecho ya con tu carácter de mierda en esta vida. ¿O es que se puede ser héroe si matas a alguien y no te afecta en nada?
Casi se mordió la lengua. Casi.
-¿De qué-?
-"Si tanto quieres una habilidad especial, deberías ir al techo y tirarte. Quizás tengas una cuando reencarnes"- lo miró fijo, serio y con el ceño fruncido -¿Qué habría pasado si en verdad me hubiese tirado del techo? ¿Se te habría permitido entrar a Yuuei con una muerte culposa en tu historial?
-No fuiste tan imbécil como para-
-No es imbecilidad. Es una avalancha de cosas que se vienen todas juntas y lo único que quieres es que pare, Bakugo, porque no para y te hundes y no puedes respirar. Te veo y no puedo dejar de pensar cómo manejarías una situación delicada, si no es a los golpes y explosiones. Y eso terminará en gente inocente muerta, Bakugo. Sería irresponsable, amoral y despreciable el no decírtelo.
-¿Por qué-?
-¡PORQUE ALGUIEN TE LO TIENE QUE DECIR, BAKUGO!
El grito resonó por el pasillo, e Izuku sintió que el enojo le subía a la cabeza.
-Porque si no, será cuando estés en el campo, y muera alguien, pero tú no puedes cometer errores, no, porque eres perfecto y el mejor en todo, de seguro es culpa de alguien más- dio un paso hacia él -Y luego sucederá de nuevo, y racionalizarás otra vez, y así sucesivamente. El ser héroe no es sólo ser un perro rabioso buscando villanos que moler a golpes, o a explosiones. Es buscar alternativas no violentas en casos delicados. Y tú no tienes lo que se necesita para ello, saques las notas que saques en los exámenes. Y yo no tengo por qué tolerar tu mierda, BAKUGO.
Lo último lo dijo apretando los dientes. Casi dejó salir su arena, pero lo pensó mejor. No lo merecía. Bakugo no se merecía que usase sus habilidades con él fuera de los ejercicios. No iba a romper las reglas escolares por un acosador con el ego del tamaño del de Endeavour.
-Y Shinsou es mucho más agradable que tú. Al menos podemos mantener una conversación interesante sin que me insulte, me golpee o me empuje. No sé si sabrás lo que es eso, Bakugo, el ser civilizado.
Las palabras le sabían a hielo, y poco a poco enfrió su cabeza. El otro lo miraba, atónito y mudo. Izuku se preguntó por qué le había tomado un intento de suicidio el ver lo patético que era. Se dio la vuelta y continuó caminando, sintiéndose algo más ligero, pero no del todo bien
.-.
Poco después, la clase 1-B declaró la guerra a la clase 1-A.
Shinsou no estaba entre ellos.
.-.
Seis días a la semana, después de clase, Izuku entrenaba en el gimnasio.
Lunes, mércoles y viernes con Shinsou, martes, jueves y sábados con All Migth o Aizawa. Por lo que parecía, el otro muchacho también tenía toda la intención de tener un buen papel en el festival deportivo.
-¿Y cuál es tu idea revolucionaria esta vez, Midoriya?- le preguntó, pasándole una botella con jugo, sentados dentro del gimnasio mientras la lluvia golpeteaba el techo.
-No te vi en la declaración de guerra, Shinsou.
-No me interesan esas tonterías...
-Pero quieres ir a la 1-A.
-Sí.
-No sé si es realmente tan buena como dicen, en comparación con la General, pero si así lo quieres, te ayudaré.
La botella quedó a medio camino de la boca de Shinsou. Un par de ojos, con muchas ojeras, se giraron hacia él.
-¿Traicionarías a...?
-No se trata de traicionar, sino de cooperar.
-Quiero oír cómo giras esto en algo positivo. Suenas como un agente doble.
-Esto no es una película de espías.
-Entonces sigue- dijo, sin sacarle los ojos de encima, bebiendo.
.-.
-¿Crees que funcionaría?
-Si nadie da el ejemplo, nadie lo seguirá. Y leí en algún lado que, si quieres que se haga algo, debes de dar el ejemplo. Hablar es fácil.
-Esquivar la bufanda de Aizawa-sensei es difícil.
-Exacto. Si sale bien, bien. Si no, al menos lo intentamos, y habrá dos festivales más para probar otras cosas.
Shinsou masticó despacio, pensando.
-Sabes, Midoriya, es algo tan loco que podría funcionar- le dijo, sonriendo.
.-.
La puerta de entrada era demasiado pequeña, notó Izuku.
Calculó mentalmente las posibilidades que hubiera un cuello de botella en el punto de partida, y eran altas. Miró a Shinsou, quien le devolvió la mirada, y asintió. Llamó a un par de fantasmas antes que diesen la señal de largada.
-¡COMIENCEN!
Su fantasma le envolvió los pies, y saltó hacia la parte superior de la entrada, rebotando en las paredes. Tras él, un segundo fantasma llevaba a Shinsou en brazos, y al aterrizar en el suelo, resbaló y cayó hacia atrás. Sintió el frío del piso antes de registrar lo que había pasado, y vio a Todoroki Shouto congelando el camino.
-¿Te crees que me detendrás con eso, mitad y mitad?- ladró Bakugo a sus espaldas, acompañado de un coro de explosiones.
Coro que quedó acallado por un entrechocar metálico, frente al grupo.
-Y dale con el reciclaje- dijo alguien que Izuku no reconoció, a sus espaldas.
Los robots de la prueba de ingreso estaban allí, y eran demasiados. Los de cero puntos, gigantescos, esos que Izuku apenas había logrado empezar a detener... Y Todoroki los congeló en un instante.
-Espera- le dijo a Shinsou, cuando su fantasma lo depositó al lado -En cualquier momento...
Con un crujido, uno de los robots comenzó a caer, y luego le siguieron los demás, haciendo retumbar el suelo. Un muchacho que Izuku no conocía casi queda atrapado bajo un pedazo de metal, pero su fantasma lo agarró de la cintura y lo sacó del camino.
-Ahora, por arriba. Je- se le escapó una risita la ver a Shinsou en sus brazos, rodeado de arena, como si fuese una princesa. Tomó impulso y saltó, sosteniendo a Shinsou para que la inercia no le hiciera daño en el cuello o en el resto del cuerpo.
-Midoriya, mierda- dijo entre dientes, observando la altura a la que estaban yendo.
-Calma, no te soltaré- era divertido, en cierta forma, el tener un traje de chica mágica a medio transformar con él -Je, chica mágica- dijo, llegando a la parte superior de los robots. Un coro de explosiones los seguía.
-¿Yo?
-No, yo, tú serías... no sé, pero serías.
Descendieorn del otro lado, y el fantasma de antes tomó a Shinsou y salió disparado hacia delante, tras Todoroki. Izuku sentía el viento en la cara, la adrenalina en el cuepro, y el deseo de llegar juntos, de probar su nueva teoría, de demostrar que había opciones...
Un trozo de metal salió volando hacia ellos e Izuku lo atrapó al vuelo. Parecía una plancha de algo, quizás de revestimiento de los robots. Por el sonido de explosiones que se escuchaba, sabía quién la había lanzado.
-¡DEKU! ¡ERA PARA EL BASTARDO ESE! ¿QUÉ HACES AYUDANDO AL FENÓMENO?
Sí, definitivamente había hecho bien en agarrarla.
Se acercaban a un... ¿precipicio? No, era una serie de plataformas de roca conectadas por cuerdas. Todoroki estaba a medio camino, pero él corría. Izuku y Shinsou podían saltar. Intercambiaron una mirada, y vio una sonrisa nerviosa, pero confiada.
-¡DEKUUU!
-¿Tanto te gusta Midoriya, Bakugo?- preguntó Shinsou, y el rubio paró en seco, mirándolo con furia.
-¿Y a ti qué te importa?
-Ahora, me subes a tu espalda y atraviesas el obstáculo conmigo. Tu objetivo es llevarme a salvo al otro lado. Luego, sal del trance cuando Midoriya y yo estemos a doscientos metros por delante de ti.
El fantasma dejó a Shinsou, y se unió a Izuku, quien empezó a saltar al lado de Bakugo.
-Je- dijo, sonriendo -Debe ser bonito que te carguen, no sólo cuando eres bajo.
-Je, sin duda- dijo Shinsou, y Bakugo empezó a cruzar el obstáculo.
Cuando llegaron al otro lado, Todoroki estaba casi a la salida del campo minado. Demasiado lejos. Izuku sabía que no iban a llegar, así que extendió la mano hacia Shinsou, tomó el trozo de revestimiento, y le ordenó a su fantasma que saltase.
(Por el borde exterior no se podía, lo había leído antes. No pasar por el obstáculo, o pasar por sobre el delimitador en forma de cerca, era descalificación automática.)
-Estás loco- dijo Shinsou, aferrándose al revestimiento junto a Izuku.
-¡Sólo los locos logran cosas imposibles!- gritó, en medio del viento, cuando caían hacia el campo minado.
Sobre una mina.
La explosión los impulsó hacia delante, y con su fantasma protegiéndolos, pasaron por encima de Todoroki.
-¿Tu heladera corre, Todoroki?
-¿Heladera?
-Llega luego que nosotros.
Todoroki dejó de correr, como si hubiese perdido las ganas. A metros de la llegada, que Shinsou y Midoriya atravesaron corriendo, a todo lo que les daban las piernas. Los fantasmas ya se estaban deshaciendo, y sólo entonces el muchahco bicolor pareció reaccionar.
-¡Y el primer puesto es un empate!
-¡Bravo, Shinsou!- Izuku levantó la palma y el otro muchacho chocó los cinco -¡No puedo creer que no nos hayamos hecho pedazos en el camino!
-Creo que ya nos hicieorn pedazos antes, y ahora aprendimos- jadeaba y estaba bañado en sudor, pero sonreía. Izuku se sentía igual.
-¡DEKU!
-Oh, vamos- la sonrisa se le enfrió diez grados al ver a Katsuki yendo hacia ellos, junto con... ¿Todoroki?
-¡¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?! ¿CÓMO TE ATREVES A TRAICIONAR A LA CLASE ENTERA?
-Nadie me sugirió que hiciéramos nada parecido, Bakugo. No rompimos ninguna regla. ¿Y cómo es eso de traición?
-¡EL MITAD Y MITAD PARÓ A METROS DE...!
-Lo sé, Bakugo, no es de tu incumbencia. Estamos segundos, supéralo.
Shinsou pestañeó, sorprendido ante la interrupción de Todoroki. Observó la tabla de posiciones, y vio que Bakugo y él estaban en el segundo puesto, estando Izuku y él mismo en primero. Volvió la mirada hacia el muchacho de pelo bicolor.
-No sé quién eres.
-Shinsou Hitoshi- dijo, extendiendo la mano -clase General.
Todoroki hizo silencio, mirando la mano extendida.
-Esto es una competencia, bicho raro- gruñó Bakugo -¿A quién se le ocurre hacer esto?
-Históricamente, a quienes hacen lo que se consideraba imposible- dijo Izuku, sonriendo -No hay sólo una forma, Todoroki, Bakugo, de lograr lo que se desea.
El rubio parecía a punto de explotar.
-Lo que sí es ilegal es agredirse entre pruebas- dijo Izuku, con voz firme, mirando a Bakugo.
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Cinco millones.
Diez en total, cinco para los dos primeros puestos, para la prueba de caballería.
Izuku empezó a transpirar cuando todas las miradas se clavaron en ellos.
