Harry se despertó a las 4 de la mañana por un siseo que no lograba entender del todo cerca de su oído, buscó a tientas sus gafas y esta vez supo que alguien siseaba su nombre. Tan confundido como estaba y medio somnoliento no captó que era parsel hasta que vio a una serpiente a lo largo de su cama con la cabeza estirada hacia él.

Harry ahogó un grito y se tapo la boca con las manos para no dejarlo salir.

Para Harry fue como si le tiraran un cubo de agua fría, inmediatamente estuvo despierto y sacando su varita de debajo de la almohada sin quitarle la vista de encima, más tarde reconociéndola como la serpiente de Voldemort.

-Nagini- siseó.

-El maesstro tiene un menssaje. Quiere que acudas al bossque a la 1 de la madrugada solo.

-¿Cree que estoy loco? No pienso ir- siseó enfadado.

-El maesstro dijo que en caso de que te niegues tus amigoss serán mi cena- dijo saboreando el aire con su lengua.

A Harry le corrió un escalofrío por toda la espina dorsal y un sudor frío empezó a empapar su cuerpo mientras su corazón latía de forma desenfrenada, como si acabase de deslizarse por una montaña rusa.

-Podría matarte ahora mismo.

-Pero entonces todos beberíais mi veneno en 24 horas. El maesstro está más cerca de lo que cresss. Recuerda a la 1 de la próxima madrugada.

Eso fue lo último que dijo antes de bajar de su cama. Cuando Harry reaccionó, la serpiente no estaba por ningún lado y él fue incapaz de conciliar el sueño. Tuvo que pellizcarse varias veces para saber que no era un sueño, por una vez deseaba que fuera otra pesadilla más de Voldemort.

Voldemort observó con satisfacción como regresaba Nagini. No hacía falta preguntar para saber que traía buenas noticias y una sonrisa se extendió en su rostro, oculta tras el dosel de las camas.

-¿Cómo ha ido?

-El olor del miedo del chico era muy dulce pero creo que irá. ¿Podré comerlo?

-El chico es mío pero habrán otross para ti si tienes paciencia.

-Ssi maesstro. ¿Puedo dormir contigo esta noche?

-No.

-Nunca me dejass- protestó- las mazmorras son muy fríass- dijo bajando de la cama y yendo al bulto de mantas que habían debajo de la misma.

Una hora antes de que empezara el desayuno, Harry incapaz de dar más vueltas en la cama se levantó y se vistió para salir a tomar el aire. Le dejó una nota a Ron, diciéndole que le esperaba en uno de los bancos exteriores del patio que hay cerca del Gran Comedor.

Se sentó con los codos apoyados en las rodillas y sujetando su cabeza con la manos, cabizbajo, pensando en lo que había pasado la noche anterior y en como le esperaba otra noche en vela.

¿Si quería que fuera solo que podía hacer sino hacerlo? se cuestionó Harry. Había amenazado a sus amigos y sabía que cumplía su palabra, no tenía forma de saber donde estaba y cómo la serpiente había conseguido entrar. Sabía que decírselo a Hermione, Ron y a los demás no era una opción, había tardado menos de 1 minuto en rechazar la idea. Sabía que le intentarían convencer de que no fuera e incluso dirían que estaba loco pero sabía que igualmente iría y ellos le seguirían y claramente le ayudarían, trazarían un plan que los pondría en más peligro y no quería hacer eso nunca más. Sus probabilidades de supervivencia claramente estaban reducidas sin el cerebro y el estratega del equipo, él solo era el impulsivo famoso por una estúpida cicatriz. Más tarde pensó en decírselo a Dumbledore pero si lo hacía no le iban a dejar ir y eso nuevamente pondría en peligro a sus amigos, tampoco era una opción.

Harry se revolvió el pelo enérgicamente intentando planear algo que le diera ventaja en el bosque o en un entorno oscuro pero no se le ocurría nada.

Una mano palmeó el hombro de Harry por detrás y un grito salió de su boca antes de que se diera cuenta, se giró alarmado y con los ojos abiertos como platos, con el corazón latiendo frenéticamente, amenazando con escapar de su pecho.

-Matt, que susto me has dado. Estaba pensando en un par de cosas- dijo mientras se ponía una mano en el pecho intentando normalizar su respiración.

-Ya veo, ¿te puedo ayudar?- dijo con una sonrisa.

Harry lo pensó unos instantes. Voldemort no tenía por qué conocer a Matt, seguramente no esperaría que se relacionara con un Slytherin y quizá podría darle algún consejo.

-Yo...a-anoche-titubeó- volví a tener una pesadilla, no es nada importante- dijo cerrando los ojos. No se atrevió, no quería poner a nadie en peligro.

-Tienes mala cara, ¿es Quien-tu-sabes otra vez?

-N-no, que va, fue por Sirius, ya sabes lo del Profeta parece que me afectó más de lo que pensaba- mintió, aunque era una mentira a medias porque si que le había trastocado ese hecho.

-Está bien, ¿vienes al Gran Comedor? Empezarán a servir el desayuno pronto.

-Estoy esperando a Ron, me desperté algo pronto y... le dejé una nota.

-Oh, está bien. Espero contigo- dijo sentándose a su lado.

Voldemort escrutó fijamente a Harry y durante un momento sus ojos conectaron, haciendo que se miraran fijamente. Voldemort siempre le sostenía la mirada, era siempre Harry el que acababa por desviarla. Era irónico que con su aspecto de serpiente nunca bajaba su mirada ante él.

Pero Voldemort ya lo tenía todo planeado para esa noche. Había planeado su encuentro como un juego al estar aburrido en su cuarto, sería el escarmiento perfecto para Potter por pensar que podía vencerlo aunque no planeaba matarlo aún. Y sabía por el aspecto del chico que también lo anticipaba y que había estado pensando en ello pues estaba seguro que había robado su sueño.

Miedo había dicho Nagini, miedo puro era lo que cada poro de su piel expulsaba.

No pudo evitarlo y se sumergió en la cabeza del chico, sin presionar para que no se diera cuenta de su presencia tan solo se quedó dentro estático observando los pensamientos que iban y venían.

¿Cuáles son mis opciones? El expelliarmus, no tengo nada más pero tampoco me sirvió las otras veces. En el cementerio fue por la ayuda de mis seres queridos y el traslador y en el ministerio fue Dumbledore y la orden. Pero no puedo contar con ellos esta vez. ¿Eso es todo lo que tengo? ¿Morir o ser poseído? Pero no puedo morir pero tampoco puedo huir, se lo debo a ellos. Tampoco puedo decírselo a nadie. Tiene que haber algo, maldita sea. Piensa, piensa, piensa. Los centauros... No, no, se mantienen al margen, no puedo contar con eso. Tampoco es buena idea adentrarme en el bosque, no lo conozco demasiado bien.

¡Ah! Aragog, si pudiese llevar a Voldemort quizá podría... no, no tampoco. La mataría, no puedo hacerle eso a Hagrid y probablemente acabaría rodeado entre las arañas y Voldemort. Tampoco es una opción. Maldita sea, ¿no hay nada más? ¿Es aquí donde acaba todo? Solo tengo 16 años... ¿que se supone que haga contra alguien que me supera en poder, experiencia y en edad? Esto es una completa locura.

Voldemort salió de su mente y vio como Harry había vuelto a su posición inicial. Vio llegar a Ron corriendo.

-Hola- dijo Matt.

-Hola Ron- dijo Harry saliendo de sus pensamientos.

-Ah, hola. Umm Harry, ¿estás bien? Tienes mala cara y te has levantado muy pronto.

-Tuve una pesadilla y no me pude dormir otra vez, así que salí a tomar el aire. Vamos a desayunar, me muero de hambre- dijo cambando de tema, centrándose en la comida que sin duda era la perdición de Ron.

Harry estuvo distraído todo el día, cometiendo errores tontos, incapaz de concentrarse en las clases. En pociones a pesar de tener el libro del príncipe mestizo fue incapaz de seguir el ritmo, solo Matt impidió que el caldero volara por los aires, estallara, se derritiera o cualquier otra cosa.

A Voldemort le recordó a la semana que le había provocado las pesadillas a Harry, tenía un comportamiento muy similar, probablemente porque él mismo era el núcleo de todas sus pesadillas y probablemente el encuentro que tuvieran pronto pasaría a formar parte del repertorio. Era la primera vez que veía a Harry antes de uno de sus encuentros, ¿siempre se había puesto tan nervioso? nunca parecía estarlo del todo delante suyo, por lo que se encontraba así mismo observándolo con curiosidad. A sus seguidores siempre les imponía más cuando estaba presente que cuando no lo estaba. Así mismo, si bien había amenazado al chico con matar a sus amigos si no iba solo, no pensó que fuera a hacerle caso, siempre estaba rodeado de ellos y lo más sorprendente es que iba con la idea de morir pero a la vez no se resignaba, seguía considerando alternativas.

Harry tenía que reconocer que Matt estaba siendo muy atento. Aún había algo en sus ojos que le recordaba a algo y le atrapaban pero no tenía porque ser algo malo. Debían ser los nervios por todo lo que le estaba pasando, el estrés le hacía mella. Harry había empezado a considerar a Matt como parte de su grupo. Se mantenía más al margen pero estaba cuando lo necesitaba. Y eso era todo lo que necesitaba de alguien. No quería alguien como los Dursley que estaban con él en la misma habitación sin estarlo realmente, sin preocuparse por él sin dedicar un solo pensamiento a su existencia. Lo había comprobado con Sirius y ahora con Remus, sin estar físicamente con él estaban más cerca que nadie.

Además, estaba siendo muy amable especialmente hoy pero a la vez le daba su espacio, lo cual agradecía enormemente. Sobretodo porque Ron y Hermione no paraban de preguntarle porque lo veían tenso y distraído. Luna también le había dicho que habían muchos nose que a su alrededor embotando su cerebro y confundiéndolo. Pero sus no se que era claramente la visita de Nagini y su próximo encuentro con Voldemort, nada más.

Ese día le estaba resultando a Harry especialmente duro con todos los murmullos sobre haber matado a su propio padrino y las miradas que lo miraban con disgusto y desprecio, con Malfoy riéndose con su sequito en su cara, con lo que tendría que hacer en unas horas por la visita de Nagini.

-¿Vas a ir mañana a Hogsmade?-preguntó Matt- me gustaría pasar por unos libros.

¿Podría él ir? ¿Estaría vivo? Se preguntó Harry mirando hacia el cielo. Harry le había pedido ir al mismo sitio que aquella vez que se había dormido.
Voldemort sin usar la legeremancia supo por la expresión de Harry lo que estaba pensando. Parecía que todo lo que le decían acababa desembocando en el encuentro que tendrían esa noche. El chico estaba sumido en un bucle.

-No se si...pueda- termino de decir nervioso.

-¿Has quedado con alguien?

-No, es que tengo mucho trabajo pendiente.

-No eres el mas aplicado en los deberes, ¿ahora te preocupa?. Si no quieres venir dímelo.

-No es eso, claro que quiero ir contigo pero no se si voy a poder. Mira hoy no he dormido, tengo mucho trabajo atrasado. Pregúntamelo mañana, ¿vale? - dijo intentando sonreír.

Voldemort siguió presionando, viendo como el chico se negaba a darle más detalles sobre lo que ocurría. Quería ver si a pesar de todo se derrumbaría y lo contaría todo. Aunque había comprobado que era un mentiroso horrible, ni Ron ni Hermione se habían tragado su escusa pero con lo cabezota que es se mantenía firme. Más de uno de sus mortífagos ya estaría rogando por su muerte.

-¿Entonces no es porque haya estado leyendo libros de artes oscuras?

-No, claro que no. No tengo problemas con eso, leer libros no te hace malo ni nada.

-Ron lleva unos días distantes por eso. Cada vez que me ve con un libro se aleja.

-El es así, hemos discutido más de una vez por tonterías como esa pero siempre lo arreglamos. Se le pasará y sino díselo a Hermione y lo pondrá en su sitio.

-Creo que podré manejarlo- dijo encogiéndose de hombros.

-Gracias- dijo abrazando sus rodillas y con el rostro volteado a Matt.

-¿Por qué?- preguntó con sus ojos brillando.

-Por distraerme, has hecho que me olvide de algunas cosas por unos momentos. Así que gracias. Tampoco te agradecí por traerme aquella vez aquí. No se como lo hiciste pero casi puedo dormir bien desde entonces, al menos tengo mis propias pesadillas. Son aterradoras pero no tanto como las otras ni tan frecuentes.

-Te ves cansado, ¿Quieres dormir?

-No. Simplemente.. quiero seguir mirando el cielo, hoy se ve especialmente bonito- dijo con una mirada triste.

-Yo lo veo como siempre- dijo Matt y escuchó como respuesta la risita de Harry.

-¿Si pudieras convertirte en un animal cual sería?- preguntó Harry con la vista fija en el cielo.

A Voldemort esa pregunta le pilló por sorpresa. No entendía el giro de los pensamientos de Harry.

-¿Como un animago?- Harry asintió- Una serpiente- Harry se rió.

- A veces me olvido del fuerte honor que tenéis los Slytherin por vuestra casa.

-¿Y tu?- preguntó curioso.

-Mi padre y mi padrino eran animagos. Mi padre era un ciervo y curiosamente mi patronus lo es, mi padrino era un perro enorme pero yo.. si pudiese elegir uno sería un ave, probablemente una lechuza común, nada especial.

-¿Por qué un ave? Eso sería más propio de un Ravenclaw.

-Volar en escoba me hace olvidarme de todo y sentirme libre. El volar por mi mismo debe ser increíble. También podría pasar tiempo con Hedwig, me encantaría entenderla.

-¿Así como el parsel?- nada más hacer la pregunta Harry se tensó.

-¿Como sabes...?

-Los de Slytherin hablan a veces de eso en la sala común. ¿Como es?

-Ah, claro. La verdad, solo me he encontrado con una serpiente amistosa así que a veces preferiría no saber que dicen. Tampoco es algo que los demás vean con buenos ojos, en segundo tuve problemas con eso. ¿No te da miedo?

-No, me resulta muy... interesante.

-En cierta forma lo es- dijo Harry con una sonrisa.