Lo que todos perdimos

capítulo 7 : alianza.

disclaimer: Saint Seiya le pertenece a nuestro borrachín favorito, masami kurumada.

Ikki seguía inmerso en sus pensamientos, no estando seguro si podía contar con Seiya, ó este lo tomará por loco. Sí, él era miembro del famoso equipo A , y todo pero nunca convivió con ellos mucho tiempo, no hasta ahora. Desde que le hizo la promesa a "Shun" aceptó vivir en la mansión y convivir con ellos, pero desde que tiene uso de razón el nunca se quedó con ellos después de sus sangrientas batallas, él siempre se iba a lamerse las heridas a otro lado. Ikki sabía que Seiya es confiable, ¿pero como se lo dice?

- ¿lo viste tú también? - Ikki levantó la mirada y se enfoca en Seiya, no creyendo lo que dijo, ¿Él también?¿Él también que?

- a Shun, ¿tú también lo viste? - Seiya volvió a decir, su voz algo temblorosa, esperando que el Fénix respondiera.

Ikki asintió y Seiya solo suspiró, Ikki no puede determinar si es en alivio ó en exasperación. Ve como el castaño comienza a jugar con sus dedos pulgares, nerviosamente.

- sabes... hoy creí verlo, en la playa- Seiya continuó hablando, observando como Ikki seguía sin decir una palabra - cuando me estaba retirando de la playa, lo vi. Él estaba parado en frente de una casa, creo que jugaba con el teléfono... y luego subió a un carro, sin dejar de ver el teléfono. Vi como se alejaron después de eso.

Seiya vio como el aliento de Ikki se agitaba, y veía como sus manos agarraron con fuerza la tela de su ropa. Aparentemente, Ikki vio algo similar.

- una parte de mi... una parte de mi quiere que ése chico sea él y la otra no.- Seiya volvió a parar, en parte, para ver como Ikki reaccionaba, pero el peliazul seguía mudo - quiero creer que mi mente me engaña, y que el chico que vi por ésos breves segundos, sea solamente alguien parecido y no nuestro Shun.

- no es él. - Ikki finalmente habló.

-¿que?

- yo también lo vi y estoy seguro que no es él, Shun nunca podría lastimar a alguien asi, de una manera emocionalmente fuerte.

Seiya sonrió - tienes razón.

- creo que ambos fuimos víctimas de una mala broma del destino.

ambos tenían la loca intención de quedarse ahí, sentados hasta el anochecer, y de hecho lo hubieran hecho sino fuese por que les sonó el teléfono a ambos, resultando ser un no muy contento Tatsumi. Recordando la fiesta y que los demás los esperaban, decidieron marcharse del lugar, acordado ambos no decir una palabra de lo que ambos vieron ó creyeron ver.

[··········]

Hiroshi podía verlo, podía ver como su amigo, Altaír, se eleva mas y más, pero él no estaba sólo... Altaír estaba...sujetando a alguien.

El sueño cambia y le muestra otra escena, está vez Altaír estaba tirado en el suelo, sangrando por todos lados, su mirada perdida y su respiración casi nula. Hiroshi puede sentir TODO el dolor que su sirviente...no su amigo sufre, es insoportable, su piel arde y tiene un enorme vacío en el pecho. Puede sentir como su cuerpo se empieza a paralizar y como sus párpados se hacen cada vez mas pesados. Finalmente dejó que el cansancio lo venciera y cerró sus ojos.

- te Haz encontrado con un terrible destino ¿no?

éso fue lo último que escucho antes de ser devorado por la oscuridad.

...

...

..

.

Hiroshi se despierta, convierto en sudor y respirando entrecortado, sino fuese por la máscara de oxígeno él probablemente hubiese tenido muchas dificultades.

- ¿que pasa, hijo? ¿Una pesadilla?

Hiroshi asintió, tratando de recuperar el aliento, logrando llamar la atención del doctor en cuanto mencionaron "pesadilla"

- ¿sufre mucho de esto? - pregunta anotando en su libreta.

- frecuentemente, pero ya le dieron medicamentos, han disminuido desde entonces.

El doctor asintió, aunque no estaba totalmente convencido- esta bien, pero tenga cuidado con ésos medicamentos.

- si, doctor. - respondió ella.

- madre... ¿podemos irnos? ¿Ya acabó? - pregunta un agitado Hiroshi

- si, tesoro- dijo sonriendo, agitando el verde cabello de su hijo.

[···········]

Era increíble, ambos en su niñez lo odiaron, en su temprana pubertad lo molestaban y ahora que son adolescentes, viajan tranquilamente en su automóvil sin dirigirle ningún insulto. Seiya era el más impresionado de esto, ya que él sabía todo el odio que Ikki le tenía al mayordomo de los Kido y ahora en frente de sus ojos Ikki, quien juró venganza sobre él y cada que podía maltrataba al calvo esta ahora, teniendo una cálida charla con él. Seiya no sabe de que hablan ni se interesa mucho en ello simplemente siente raro ver a dos personas que se odiaron ser civilizados uno con el otro, aunque lo que si sabe Seiya es la causa de esto, Shun.

- entonces, ¿que a que hora cenaremos? - pregunta Ikki mirando aburrido por la ventana, con los brazos cruzados sobre su pecho.

Tatsumi, quien maneja rueda los ojos y dice en tono divertido - tú solo por la comida llegas, ya hasta pareces Hyoga.

todos ríen, Seiya se sorprendió de sí mismo se acaba de reír de un chiste de Tatsumi.

- ¡hey! ¡Me ofendes!- exclamó, fingiendo indignación, para luego volver a preguntar - y entonces, ¿a que hora cenaremos?

- después de la misa de las diez, tú ya sabes que esos niños fueron criados bajo creencias cristianas.

- hmmp - refunfuño Ikki - que tarde, ya tendré mucha hambre para entonces.

- bueno, puedes quedarte conmigo y kiki en el salón principal mientras acaba la ceremonia, ya sabes que kiki tiene raíces diferentes y prefiere conservarse así, por memoria a su maestro.

- sí, me quedaré con ustedes.

Y la conversación entre ellos dos siguió y siguió, impotandoles poco que Seiya estaba tan callado como tumba, simplemente escuchando. Internamente, él sonrió, Shun en verdad hacía

milagros, unió su familia incluso estando muerto. Aunque cabe resaltar que Ikki siempre a sido así, cualquiera que salvase a su hermanito tendría su gratitud, y cualquier que se atreviera a ponerle un dedo malicioso encima, tendría la mas dolorosa muerte.

Tatsumi tiene eso, la gratitud. Fue el el único que estuvo ahí para Shun cuando mas los necesitó y ellos fallaron, fue el quién sufrió la irá pública, tachandolo de asesino y pedófilo, fue el quién tuvo que ir a reclamar los pedazos de tela ensangrentada y retazos de carne y cabello que encontraron.

Fue él, el verdadero amigo de Shun, y ellos eran solamente traidores.

[···········]

Ya había caído la noche en Japón, para la mayoría de la población era un día normal, si había localidades que tomaban la noche de Navidad con un enfoque más romántico y comercial que religioso en si, para la familia de Hiroshi no era la excepción, hoy era un día normal.

La nieve había comenzado a caer hace poco, comenzando a cubrir todo con su blancura helada. Hiroshi, con su suéter favorito (el tipo universitario) con el gorro puesto y una gran bufanda estaba jugando con los copos que estaban danzando en el viento de invierno. Fenrir su perro estaba a su lado jugando con él y ambos protegidos bajo la intensa mirada de Altaír, todo parecía tranquilo, su madre le dijo que esperará afuera en lo que ella se arregla para visitar al señor Solo.

- Altaír, ¿aún sientes miedo? - pregunta Hiroshi, quien ya cansado del juego se tira en la nieve.

- su merced, la señora se pondrá furiosa si lo ve cubierto de nieve. - regaño amablemente el sirviente, causando que el implicado se levantará rápidamente.

- lo siento... pero, por favor, Altaír, no evadas mí pregunta.

- si, aún tengo miedo, este hombre no me causa buena espina.

- Hiroshi, Altaír...

ambos se sobresamtaron oír la voz de Rumiko, quien estaba ya elegantemente vestida y lista para salir, Hiroshi corrió a abrazarla.

- ¿ya estás lista? ¿Puede ir Fenrir?

Rumiko rió y abrazó a su hijo de vuelta - ¡claro! Altaír, vamos.

- si, mi señora.

rápidamente todos subieron al coche, ajustando los cinturones, Rumiko como siempre iba en el asiento del copiloto, mientras que Hiroshi junto Fenrir atrás. Para Hiroshi la vista era grandiosa, era la primera vez que veía nevar, bueno quizás no la primera pero al tener amnesia, todo es nuevo. El viaje fue relativamente largó, Hiroshi se quedó dormido y milagrosamente no tuvo pesadillas, al llegar al lugar se les fue otorgado acceso al parqueo privado del señor Solo.

Ya estando parqueados, Rumiko salió del auto, ordenando a su sirviente cuidar de su hijo, quien sigue durmiendo profundamente. Además le ordenó no salir hasta que ella se lo ordenará. Altaír asintió, jurando obediencia.

- además, Altaír - ella dijo en un tono bastante serio - sí mi hijo sigue durmiendo para cuando te llamé... no lo despierte, te traes al perro.

- si, mi señora.

Satisfecha, Rumiko siguió sonriente al sirviente del los solo. A pesar del frío ella vestía un vestido con escote, que resaltó su figura, y que apenas era cubierto por su cabello. Todos los sirvientes ya la conocen, pues ella trabaja para el mítico Julián Solo.

finalmente los sirvientes la guiaron al estudio privado, donde Julián le esperaba, visiblemente feliz. Rumiko tenía ya varios años trabajando como asistente personal del señor Solo en una de sus compañías, además de ser la vocera de Julián.

- ¡Rumiko! - saludó Julián, quien se dirigió a saludar seguido por Sorrento.

- señor Julián.

-¿como Haz estado? ¿Cómo esta tú hijo?

internamente, Rumiko sonrió, Julián pregunta precisamente lo que ella quería- exactamente por éso vine, joven Julián.

- ¿ah, si?- dijo él - por favor, siéntate.

Los tres se sentaron, aunque Sorrento observa cuidadosamente a Rumiko, no sabe por que pero en el transcurso de unos meses ella le a dado escalofríos, cosa rara pues antes de eso la chica siempre le dio igual.

- joven Julián, he venido a agradecer el enorme apoyo que he tenido de su parte- hizo una pausa, para dedicarle una pequeña sonrisa al empresario - usted que consiguió que a mi hijo le aceptarán en el hospital de la función graude.

Julián sonrió amablemente y puso su mano sobre la de Rumiko - era lo mínimo que podía hacer por ti, siendo tan leal.

- aún así muchas gracias, joven.- susurra, con una voz que le dan mas escalofríos a Sorrento, quien la observa fríamente - prometo pagarle.

- no, no te preocupes, un aliado mío, el señor Tatsumi me hizo el gran favor. No tienes que pagar nada - Julián se negó rotundamente, dando una de sus características sonrisas. - él siempre me ha dado su apoyo, incluso antes de que él se hiciese cargo de la función.

Rumiko alzó una ceja, y fingiendo lo mejor que pudo inocencia, pregunta - ah, ¿no siempre fue él quien dirigió la Fundación?

Julián negó con la cabeza - no, antes de él dirigió la señorita Saori kido.

- ohhh, ¿y que la detuvo de seguir dirigiendo? - ésa pregunta puso en alerta a Sorrento, é incluso impresionó a Julián.

- ohhh... pues... tuvo sus motivos personales.

Rumiko asintió, pero Julián podía decir que ella no estaba convencida con su respuesta. Ella cerró sus ojos por un momento, dejando caer incómodo silencio entre ellos, hasta que finalmente ella los abrió, poniendo una mirada que asusta no sólo a Julián sino a su general marino.

- sí, entiendo. - rió maliciosamente - debe ser difícil dirigir una compañía y ser un dios a la vez, aunque debo decir que tú lo haces muy bien, Julián... ó debería decir, Poseidón.

Ambos, Julián y Sorrento sintieron el suelo caerse a pedazos abajo de ellos, la sorpresa era evidente en la cara de ambos, pero mas en Julián. Su cara pasa de ser una de completar sorpresa a una de completo terror. Sorrento puede decir que incluso su amo esta a punto de desmayarse, así que se forzó a si mismo de salir de su estado de sorpresa, encendiendo su cosmos.

Rumiko aparta su vista de Julián, quien no sale de su asombro para dirigirse a Sorrento quien se ve listo para atacar. Sonriendo de manera casi siniestra, enciende su cosmos también, necesitando solamente una mirada para hacer que el poderoso general marino vuele por los aires.

- que grosero - se quejó ella, mirando a Sorrento con total desagrado - estaba hablando con tú amo, no contigo. Creo que Poseidón necesita aprender a como educar a sus vasallos.

- ¡M- maldita! - Sorrento maldijo, tratando de ponerse de pié - ¿quien eres?

ignorando completamente a Sorrento, Rumiko volvió a dirigir su total atención a Julián.

- dime, joven recipiente. ¿Sigues teniendo miedo de tu otra mitad?

-yo... yo... - Julián comenzó a balbucear - no... te equivocas... yo.

Julián no pudo terminar de hablar, pues Rumiko le da tremenda bofetada que casi hace que caiga al suelo.

- habla correctamente, niño - ella siseo furiosa - ¿acaso tengo cara de querer jugar?

rápidamente Julián hizo un intento de huir, para auxiliar a su amigo, pero Rumiko fue mas rápida y lo detuvo, esta vez sosteniendolo firmemente del cuello.

- ¡señor Julián!- grito desesperado Sorrento, quien se paró rápidamente , pero justo cuando iba a atacar a Rumiko, un perro del tamaño de un lobo lo atacó, tumbandolo al suelo.

- AHHHH - grito este es agonía cuando el animal clavó sus colmillos en el hombro del general marino. La sangre pronto emergió de la herida, deleitando a la bestia quien apretó aún mas sus mandíbulas.

- s- se...ñor... j- ju..- Sorrento jadeaba, estaba perdiendo la consciencia, pero ¿¡ Por que!? ¡El es un general marino! El ha soportado heridas más grandes que estás, a no ser... a no ser que este no sea un perro normal.

Julián por su parte no la está pasando mejor, teniendo su cuello apretado por una loca que conoce su secreto, teniendo a su guardián y amigo siendo destrozado por un perro, sintiendo como el agarre de esa mujer se hace cada vez más inhumanamente apretado. Prácticamente Julián puede oír el crujir de su tráquea, el ardor de sus pulmones que ruegan por oxígeno y los puntos negros y blancos que empiezan a adornar su visión. Sí... el está muriendo, muy a la distancia puede oír a Poseidón prácticamente aterrorizado, ordenando que le dejé tomar control de su cuerpo para salvarse a si mismo, pero Julián no puede, su cuerpo se niega a obedecer. Cuando estaba a punto de perder la conciencia... ó la vida, Rumiko lo soltó, dejando que finalmente sus pulmones se llenarán de maravilloso oxígeno.

- ahora sabes que no estoy jugando mocoso insolente- dijo Rumiko, tan calmada, como si no hubiese intentado matarlo minutos atrás

tosiendo y tratando de recuperarse Julián mira a la mujer seriamente- ¿Q- quien... de- monios...Eres?

- eso no te incumbe aún, recipiente.

- maldita. - insulto, ya enojado, listo para tomar prestado el poco poder que puede de Poseidón - te arrepentirás...

tan pronto como esos insultos dejaron los labios de Julián, hizo que el perro que sostiene a un apenas consiente Sorrento lo apretara aún mas, haciendo que Julián pudiera oír como los dientes del animal partian el hueso. La respuesta fue inmediata, Sorrento dio un alarido de dolor que Julián seguramente no olvidará fácilmente.

- ¡PARA! ¡PARA POR FAVOR! - Julián grito, todo su enojo pronto olvidado.

Una expresión de pura victoria atravesó el rostro de Rumiko, quien con un chasquido de sus dedos ordenó al perro soltar a su presa. Tan pronto ocurrió eso, Julián corrió donde su sangrante amigo yacía, e hizo un intento de parar el dangrado.

- dime... ¿que buscas conmigo?- dijo Julián, en un tono totalmente sumiso no queriendo otro ataque a su amigo o a su persona, aunque muy adentro Poseidón se retuerce de rabia.

- durante la batalla en los campos Elíseos, los caballeros de Atena estuvieron a nada de ser asesinados... sino hubiese sido por que recibieron las armaduras doradas.- la mujer cerró sus ojos, su tono de voz denota tanto enojo como tristeza.

Sorrento en su estado de semi inconsciencia recuerda ese momento, particularmente por que Julián había obtenido usar los poderes de su amo aunque este siguiera encerrado. Puede sentir como Julián se pone tenso, como sí esté supiera que es lo que va a pasar, posiblemente Poseidón lo sepa.

- lo que quiero saber es... ¿quien?- pregunta ella mirando directamente a Julián - ¿quien fue? ¿¡ Quién demonios fue!? ¿¡Fuiste tú!? Ó ¿El gusano de Poseidón?

la mujer estaba hecha una furia, se podía observar como un aura amenazadora surge de ella, incluso Poseidón empieza a sentirse nervioso.

- ohhh ya veo... fue el deseo de ambos- afirmó, con una mirada de maníaco y una sonrisa aun peor.- tu sólo tuviste suerte, suerte de que el miserable de Poseidón siempre fuera un imbécil traidor y de que esa vez accedió a tus súplicas de ayudar a los BASTARDOS ESOS Y A LA PERRA DE ATENA

La mujer se abrazó a si misma y comenzó a tararear desquiciadamente - sabes... a Zeus no le hizo nada de gracia tu broma, Poseidón.

Rumiko se acercó a Julián y herido Sorrento, cuya herida no paraba de sangrar, se puso de rodillas frente a él y musito

- vamos sabandija cobarde, responde.

finalmente, Julián cerró sus ojos y asintió, después de un momento los abrió y se pudo observar que tenía la mirada perdida, fue ahí Donde Rumiko pudo sentir la presencia del dios de los mares. Lentamente se puso de pié ayudando al aturdido de Sorrento que estaba a nada de colapsar, con mucho cuidado puso a su amigo en un asiento para luego dirigirse a la mujer que había invadido su hogar.

- ¿que tiene que ver mi hermano en esto? Y si tanto le urgió hablar conmigo ¿por que envió a una loca y no a Hermes?

- cuidado con tú lengua, Poseidón.-ella advirtió, con su cara totalmente vacía - como tú familiar te recuerdo que no eres el único que puede tener recipientes humanos para jugar a ser Rey.

Con éso Poseidón empezó a analizar todos las posibles e incluso los posibles candidatos que pudieran ocupar ese cuerpo para los servicios de su hermano mayor, varios nombres recorrieron su cabeza pero aun así no pudo determinar quien se oculte en la carne de esta mortal. Lo único que sabía era que estaba en desventaja, ya que quien quiere que fuera el que esta frente a él no tiene nada que perder, pues el cuerpo de él o ella esta a salvo en el Olimpo, en cambio él... su cuerpo nunca fue el mejor y Julián es su única opinión, si muriera quedaría condenado a vivir en una vasija para siempre.

¿quién pudiera ser? Bueno, lo que necesita él ahora es pensar bien cada movimiento, de repente una idea cruza su cabeza, será que...

- no soy Hades, sí es lo que tanto estás pensando... - Ella responde, comi si hubiera leído su preocupada mente

- entonces... olvidalo, no me importa quien seas. Lo que quiero saber es... ¿por que mi hermano esta metido en esto? - pregunta tratando así de ganar tiempo o información que le beneficie - a el nunca le importó esta roca, por eso nos dejó a Hades y a mí habitarla.

Rumiko alzó una ceja - ¿nunca le importó... ?

- nunca- reafirmó -POR eso nunca hizo nada cuando intenté inundar o cuando Hades trató de traer la noche eterna.

posteriormente la mujer frente a él suspira frustrada - ¿¡acaso no lo ves!? Las intenciones de Zeus son claras.

Poseidón se estaba poniendo cada vez mas nervioso, y asustado. Quien fuera el que este ahí sabe jugar bien sus cartas, ya que no ha dicho una sola palabra que lo o la relacionen con Zeus,

puede ser cualquiera de sus hijos ó sobrinos ó incluso amantes. Ni siquiera puede determinar sí es mujer o hombre, ya que el lenguaje corporal que usa es complejo, en momentos puede ser delicado y de gestos dulces y en otros de lo mas varonil y bélico que puede haber. Frustrado se esta quedando sin opciones, solamente le queda oír lo que este mensajero esta por hablar.

Rumiko por su parte esta de lo mas complacida con el tormento de Poseidón, quien esta totalmente a su merced, no tiene poder, no tiene soldados, esta completamente a su merced. Riéndose mientras juega con su castaño cabello, ella le dice en un tono de lo mas burlesco.

- ¡vaya! Sí que eres tonto, no me sorprende que Atena siempre te engañe-Poseidón gruñó irritado - primero, te encierra en una vasija y pierdes tú cuerpo.

Rumiko se acerca y le da un golpecito con la punta de su dedo a Poseidón en la frente, lo cual irritó aún mas al susodicho - y segundo, eres engañado por un mortal, que exitosamente te llegó a manipular.

Sorrento hizo un intento por atacar a la mujer, pero la pérdida de sangre le evita pensar correctamente, además de sospechar que la mordida del perro se ha infectado de alguna manera.

- pero, Zeus siendo tan bondadoso ha ofrecido perdón para ti, Poseidón.

esta vez le tocó a Poseidón reír de manera alocada, - Zeus, ¿bondadoso? Jajaja ¿estamos hablando del mismo Zeus?

Rumiko alzó una ceja, indignada - ¿acaso crees que me envió aquí a jugar? Perdona, pero yo no soy Eris.

se observaron el uno al otro por un largo rato, hasta que finalmente Poseidón habló.

-¿cuál es la propuesta?

- tienes que ayudarme a proteger a Hades.

- ¿Qué?

- sí, tu hermanito sobrevivió a tú pequeño sabotaje, bueno a medias, ya que al igual que tú, ahora depende totalmente de su recipiente.

- ¿¡Andrómeda!? Pero... tanto Hades como Andrómeda están muertos.

Rumiko hizo un movimiento con la mano, para que segundos después aparece Altaír junto con Hiroshi en brazos, que mas que parecer dormido, parece inconciente, como drogado. Sorrento, quien es el primero en salir de su asombro.

- ¡tú! - acusó, Sorrento apuntando con su dedo débilmente hacia Altaír - Kanon, te Haz vendido otra vez.

Altaír haciendo casó omiso a Sorrento, y con una mirada, pregunta por más ordenes a su ama. Rumiko, con una moción de la mano le indicó acomodara al Chico en el sofá, lo cual Altaír hizo cuidadosamente.

Poseidón observa a su hermano tendido en el sofá, piensa en como se ve de frágil su hermano en esta forma. Riendo para si mismo, se acerca, ciertamente nunca pudo entender por que su hermano siempre elegía recipientes tan frágiles, aún recuerda a su última morada, aquel artista, amigo de Atena y el Pegaso de la época. Si, el también elige recipientes inusuales, ya que solo toma cuerpo de los varones de la familia solo pero al menos tenía asegurado una vida cómoda, económicamente hablando.

- a- Andrómeda... sh- Shun, pero... ¿como? - Sorrento pregunta

- pronto les explicaré todo, tan pronto cuando aceptes la propuesta de Zeus, Poseidón.

-mi hermano planea destituir la tierra ¿no? - Poseidón dijo en voz baja, sin dejar de ver a su hermano que duerme frente a él.

Rumiko negó con la cabeza - no, simplemente cambiar el régimen. - sorprendentemente el tono era tranquilo y casi gentil- Atena ha llegado demasiado lejos, Poseidón. Tú mas que nadie lo sabe, además de no sólo desafiar a su padre sino permitir que sus mascotas levanten puño contra los dioses.

Poseidón bajo su mirada, apartandola brevemente de su hermano - ¿que pasará con nosotros, con Hades, con Eris...? - pregunta suavemente, dedicando una mirada a Sorrento.- ¿que pasará con mis hombres con los de Hades? E incluso ¿que pasará con Abel?

Rumiko camino hacia él, poniendo una mano en su hombro - Poseidón, tú y Hades juntó con sus respectivos hombres estarán a salvo y serán restaurados, Zeus se encargará de eso.

- ¿y la tierra?

- Atena será la única desterrada, nuestra misión es eliminar a TODA su orden, después de ello será enviada al Olimpo, luego de eso Zeus mandará a alguno de nosotros para reemplazarla.

- ayuda a Sorrento por favor. - pidió Poseidón, tanto su lado divino como su lado humano agarró gran cariño por el flautista - en esta forma no puedo hacer nada, aceptó tú propuesta, sólo dime que debo hacer.

- s- se...ñ..or ju.. - Sorrento intento hablar, pero finalmente cayó inconsciente.

- por favor... ayudelo, y dime por supuesto cuidaré a mi hermano.

- sabía decisión, Poseidón.

Rumiko entonces le dio una orden silenciosa a Altaír, quien sacó una pequeña botella de entre su ropa, entregandosela a Poseidón.

- es una de las mejores pociones hechas por las musas del Olimpo.

Poseidón solo asintió, aunque fruncio ligeramente el ceño, su mensajero seguía sin darle la mínima pista de su identidad, no usó sus poderes, sólo elevó un poco su cosmos, lo cual le recordó...

- elevaste tú cosmos. - dijo afirmando.

Rumiko volvió a ver s Poseidón e hizo una mueca - sí, ¿que pasas

- quiere decir que acabaste de revelar nuestra posición.

Poseidón afirmó, recordando que todos los dioses sin excepción pueden sentir el cosmos de otro, no importa la distancia.

Ella sólo rió levemente - ¿acaso me crees idiota? Si acaso lo Olvidaste Hades puede levantar un campo de energía, eso nos ha estado ocultando de la vista de Atena.

una vez más Poseidón miró a u inconsciente hermano, suspirando volteó su mirada a Altaír.

- ¿que hace él aquí? Él es UNO de los mios - dijo Poseidón en tono neutral, apuntando a Altaír.

- te recuerdo, Poseidón, que el joven aquí NUNCA fue parte de tu orden, ni siquiera la de Atena, él es mío.

- ¿cuando empezamos? - pregunta Poseidón, observando al enorme perro que sigue ahí vigilando. ¡Demonios! Varios de sus colegas utilizan perros, así que sigue sin poder averiguar con quien habla.

- ¿madre? - pregunta, un recién despertado Hiroshi

- justo ahora.