Esta historia no tuvo tanto público como creí xD eso me pasa por borrarlo y volverlo a subir. Anyway, no quería dejar a los que leen tras la sombra sin el final así que espero que les guste :3 muchas gracias a quienes dejaron review durante esta re-subida.

Disclaimer: Bleach y sus personajes son propiedad de Tite Kubo. Lily Johnson nos pertenece a MikoBicho-chan y a mí.

El arcoíris color rosa

Capítulo 7: Nunca es tarde para volver a empezar

Sin saber cómo el tiempo había pasado muy rápido, lo atribuía a ese viejo dicho que dice que cuando uno está enamorado el tiempo pasa en un parpadeo. Sin embargo eso no le molestaba, el tiempo junto a ella era el mejor, mientras supiera que aún le quedaba más estaba satisfecho. Pero aún así, nueve meses… ¿Cómo no se había dado cuenta?

Dejó sus pensamientos de lado cuando escuchó una suave risa prevenir de la persona que "dormía" a su lado. Volvió a concentrarse en la realidad y observó sonriente a la chica que lo miraba con amor y cariño cargados en su mirada chocolate.

— ¿Qué tanto piensas?— interrogó ella sin apartar su mirada de él, sintiendo pronto cómo Toushiro comenzaba a acariciar sus finos cabellos negros violáceos.

—En que me gusta despertar a tu lado— contestó sin poder borrar la sonrisa de su rostro. Viendo cómo un tenue tinte rojo se apoderaba de las mejillas de Momo, haciéndola lucir más adorable de lo que ya era.

—Deja de decir esas cosas— habló apenada la chica antes de acercarse a él y depositar un suave beso en sus labios. —Es hora de levantarnos, tengo clase y tú debes trabajar.

—Ni me lo recuerdes— comentó algo fastidiado Hitsugaya pegándola a él parar inhalar su aroma a melocotón, tratando de recuperar el sueño que ya había perdido. —Quedémonos un rato más…— le susurró a su oído haciendo que se estremeciera.

—No creo que sea conveniente— la chica durazno se abrazó fuerte a él, tampoco quería levantarse —Debo rendir un examen hoy…no puedo llegar tarde— más bien que un comentario fue una queja.

El chico de cabellos blancos sonrió burlón aún con sus orbes cerrados, a veces Hinamori resultaba ser muy vaga.

Ambos se levantaron después de unos minutos abrazados, Hitsugaya se fue a darse un baño y Hinamori simplemente se cambió y peinó antes de bajar a preparar el desayuno de ambos. Era increíble que hubieran perdido tanto tiempo de aquella paz que sentían al despertar al lado de la persona que amaban tan solo por cobardía, por errores, bueno, por muchas cosas.

Pero ahora Momo estaba sumamente feliz, y no simplemente porque estaba de novia de Toushiro sino porque sabía que él quería estar con ella por el resto de sus días.

Había salido temprano de la universidad, no quiso quedarse con sus compañeras para ir por algo de tomar o ir al cine porque sabía que si se apresuraba podía llegar y sorprender a Toushiro con una gran cena de aniversario. Ya estaban por cumplir los nueve meses de novios ¡todo un record! Por lo menos así lo veía ella cada vez que cumplían un aniversario. Estaba tan emocionada porque llegara el de un año, puesto que Hitsugaya le había dicho que tenía una sorpresa para ella.

Llegó a su casa sin mucho problema y por un momento se le quedó contemplando, un departamento que no sabía si llamarlo así porque era todo un piso de uno de los edificios del barrio más lujoso de todo Tokio. Pero eso no era lo que le importaba, lo que sí era que ese lugar no era una simple casa, era un hogar.

A paso rápido fue hasta el cuarto que compartían para buscar qué ponerse, ¿un vestido, ropa casual? En tanto ajetreo para buscar la vestimenta adecuada vio cómo una pequeña cajita de color rojo salía disparada y quedaba en su cama. Su corazón se detuvo por un momento y para cuando quiso darse cuenta ya lo tenía entre manos.

"¿Podría ser…?" se preguntó sintiendo cómo su corazón latía apresuradamente mientras ella iba abriendo la pequeña caja lentamente y cuando comenzó a divisar la estructura circular, el ruido de la puerta principal abriéndose hizo que el paquete se le fuera de las manos y comenzara a hacer malabares para atraparlo y ocultarlo tras de sí.

¿Hinamori?— dijo un extrañado Hitsugaya que ingresaba al cuarto —Qué raro que estés aquí tan temprano— comentó observando el nerviosismo de la chica, — ¿Te sucede algo?— ella negó de cabeza. — ¿Qué tienes ahí?— preguntó comenzando a acercarse.

¡No vengas!— gritó sin poder evitarlo y él se detuvo obediente pero reclamando una respuesta con su mirada —Es… ¡es tu regalo de aniversario! No puedes verlo— mintió, y que forma de mentir ¡ni siquiera tenía un regalo escondido para darle!

Él respondió un desconfiado "está bien" antes de irse al baño, al oír la puerta de ese cuarto cerrarse Hinamori suspiró aliviada y puso el paquete enfrente suyo. Tal vez no lo había visto bien pero capaz eso era lo mejor. Que fuera una sorpresa. Por ende lo puso en donde se suponía lo había encontrado, ya encontraría una forma para que Toushiro no se diera cuenta de su mentira.

Sonrió al pensar que eso sólo había pasado hacía unos días y que él aún no había preguntado por ese misterioso regalo, una alarmante interrogación surgió en su cabeza ¿se habría dado cuenta? Salió de sus pensamientos al sentir cómo era apartada de enfrente de la cocina donde se dio cuenta que todo se estaba quemando.

— ¡Hinamori!— Toushiro pronunció su nombre en forma de regaño y ella no pudo evitar sentirse como una niña.

Después del desfortunio de quemar todo el desayuno, ambos optaron por conseguir su primer comida del día fuera. Y vaya que fue la sorpresa que les tomó encontrarse con las amigas de Hinamori en una cafetería cercana a su casa.

— ¡Hina-chan!— la saludó eufóricamente Inoue, mientras que Rukia le saludaba con señas y una sonrisa, y los masculinos presentes con una seña de cabeza. — ¡Siéntense con nosotros, será divertido, será una triple cita!

—Eso suena divertido— apoyó un poco desconcertada la chica durazno tomando asiento en el lugar que les habían dejado Ichigo y Rukia. —Ven, Shiro-chan— animó a su novio que aún parecía no entender mucho.

¿Y quién lo culparía? A las féminas sólo las conocía de vista y a los otros al único que reconocía era a Kurosaki. Por lo que alegando un "iré por nuestro desayuno" desapareció por unos momentos. Dándole una oportunidad a Momo de indagar qué sucedía, que ella supiera Orihime no salía con nadie, y no se hablaba con Rukia desde que esta había comenzado a salir con Ichigo.

—Si no les molesta…— la durazno llamó la atención de todo el grupo — ¿Qué hacen todos ustedes juntos?

Rukia y Orihime se miraron y rieron nerviosas, tan felices estaban que se habían olvidado comentarles las buenas nuevas a su amiga de cabello negro violáceo.

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"¡Kya! Shiro-chan, Inoue-chan está saliendo con Ishida-kun, ¿no es grandioso? Además con eso se arregló con Rukia-chan porque dice que le dolía estar peleada con ella y que al conocer a Ishida-kun logró olvidar a Kurosaki-kun". Las palabras de su novia lo distrajeron un poco, siempre que estaba aburrido en el trabajo terminaba recordando alguna cosa que Hinamori le contaba. Sin embargo, mucho no le importaba aquello en lo que pensaba, después de todo no estaba muy familiarizado con todos ellos.

— ¡Buenos días, jefe!— saludó una radiante Rangiku ingresando en el lugar cargando una montaña de papeleo.

Pronto Toushiro se levantó a ayudarla y reprenderla — ¡Tonta! Te di vacaciones, ¿qué haces aquí y más haciendo fuerza?— espetó un poco molesto el chico de cabellos blancos.

No lo admitía pero era demasiado obvio que se preocupaba por Matsumoto, y más ahora que ella estaba embarazada de seis meses ¡no debía hacer sobre esfuerzos!

—No sea exagerado, estoy embarazada no inválida— dijo una molesta rubia a quien pronto se le comenzaron a llenar los ojos de lágrimas. — ¡Usted es tan lindo conmigo!— y así los papeles cayeron al suelo, porque al terminar de decir eso la rubia comenzó a abrazar mortalmente a su jefe y amigo. Ah, los cambios de humor…

Mientras Toushiro era asfixiado un joven de cabellos negros entró en el lugar leyendo algunos informes del progreso de la empresa que compartía con su amigo, sin percatarse de que su socio estaba tomando un color azul y una rubia lloraba a mares. Sí que andaba despistado ese día, puesto que lo único que leía era sus propios pensamientos, de seguro si alguien le preguntaba no sabría contestar cómo había llegado a ese lugar si su oficina quedaba del otro lado.

Pasados unos minutos, Rangiku soltó a Toushiro quien se sostuvo de su escritorio y comenzó a recuperar el aire perdido mientras que la rubia se acercaba curiosa a ver qué tenía tan concentrado a Kusaka. Leyó el encabezado de ese informe, nada muy importante, por lo que decidió sacudir un poco al chico para hacerlo reaccionar.

—Ah, Rangiku-san, ¿qué tal tu bebé?— preguntó un sonriente Kusaka, observando detrás de la mujer cómo su amigo seguía tratando de regular su respiración. —Toushiro, ¿qué te sucede?

—Tú estás muy despistado— acotó la de orbes celestes mirándolo como si fuera sospechoso de un crimen. — ¿Qué te sucede?

— ¿Acaso no es obvio?— cuestionó el chico de cabello blanco comenzando a juntar el papeleo que se había caído al suelo, —Está pensando en Kurosaki, mañana vuelve de ese mini torneo de soccer que se dio en el país, ¿me equivoco?

Kusaka sonrió al ver que su amigo lo conocía muy bien y rápidamente asintió, pero ninguno estaba preparado para el nuevo salto de humor de Matsumoto, quien pegó el grito en el cielo que su hijo le estaba haciendo perder sus habilidades intuitivas. Sonrieron forzadamente y la rubia se fue del cuarto para llamar a Gin y contarle la situación.

—Lo lamento por Ichimaru— bromeó el de orbes violeta volviéndose a su amigo — ¿Qué tal todo con Hinamori-chan?

— ¿Chan?— cuestionó con la clara intención de matar a su amigo con la mirada, más este continuó sonriendo como siempre hacía, suspiró resignado. —Bien, como siempre— respondió neutral, sonriendo interiormente. — ¿Y Kurosaki?

—Está muy emocionada por la boda de su hermano con Rukia-chan— habló tirándose encima del sillón de su amigo, ignorando su típico "¿Acaso no tienes trabajo que hacer?" —Y porque ya solo me falta que me califiques para dar la nota de pasantía y al fin recibirme y convertirme en tu socio.

Al decir aquello giró su cabeza hacia atrás para ver la reacción del prodigio, quien ni se había inmutado y seguía llenando los papeles. Al parecer aquella noticia ya era vieja. Dio una pequeña risa antes de cubrir sus ojos con su antebrazo y que todo quedara en silencio. ¿Qué habría sido si Toushiro no se hubiese empeñado tanto en conseguir a Hinamori? Había muchas cosas que no hubiesen sucedido, la más importante: su relación con Karin. De no haber sido porque su amigo le demostró que lo único que salía de callar era el sufrimiento…él jamás se habría atrevido a confesársele a la chica. Otra cosa, no sería su socio si esa tarde Toushiro no hubiese sido el que cerrara el contrato con los negociantes chinos. Y muchas cosas más, que por el momento no recordaba.

Pero de algo estaba seguro, lo que su amigo tenía con la chica durazno había sido favorable para muchos.

—Kusaka…— con pereza descubrió uno de sus ojos para notar a su amigo a su lado, emanando un aura tenebrosa — ¿…no tienes trabajo que hacer?

Él volvió a cubrir su ojo y como si fuera un niño que no quiere ir a la escuela se volteó para darle la espalda a su amigo —Cinco minutos más, mami…

— ¡Kusaka ya te vas a cumplir con tu trabajo!

Tras varios minutos de insistencia y del típico drama de "que mal amigo eres", el joven Sojiro salió hacia su oficina a llenar el molesto papeleo.

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Finalmente la noche había llegado y eso sólo significaba volver a casa, su parte favorita después de despertar. Después de todo en ambas estaba Momo. Llegó y estacionó su auto en un espacio del garaje subterráneo para luego subir hasta el último piso, donde vivía. Al llegar notó a una emocionada Hinamori sacudiendo un pedazo de papel, dejándolo sin palabras al decirle que era de Lily, esa niña no había dado señales de vida desde que se había marchado.

"Queridos Hit y Mori:
¿Sabían que sería interesante hacer un club de fans HitMori? ¡Hasta pega! Pero creo que mejor sería HitsuHina. Yo sería la primera postulante en esto. O muy probable la única miembro. Les envío esta carta para contarles un poco sobre mí, no sé si aún me recuerdan, después de todo ya han pasado nueve meses…
Al volver a casa me encontré con mi mamá, ella dijo estar muy preocupada y por todos lados del país me estaban buscando. Me puse muy triste al verla tan preocupada…pero no te preocupes Hit, no le dije que tú fuiste el que me secuestró"

En esa parte de la carta Toushiro puso una cara fea, haciendo que Hinamori riera antes de continuar leyendo.

"Nos hemos mudado al estado de Dakota del Norte, el hermano de mi mamá vive allí así que cuando mi papá la dejó ella tomó sus valijas y se fue a vivir a ese lugar, y claro que yo me fui con ella, ni loca me iba a donde mi padre ¿pueden creer que tenía otra familia por ahí escondida? Yo no, me decepcionó eso de él"

Hinamori y Hitsugaya intercambiaron miradas de preocupación.

"Pero hey, que por algo pasan las cosas ¡conocí a un chico súper sexy!" el chico suspiró cansado y Momo se alegró al leerlo, "Sólo les mando esta carta para agradecerles por todo y para enviarles las fotos que te prometí Hina-chan, los quiero y espero volver a verlos algún día. A ustedes y a Karin, Ran, Ino, Ruk y a todos los demás.
Cuídense y no usen protección que ya están grandecitos y quiero sobrinos.
¡Un abrazo desde USA!
Atte: Lily Jhonson"

Al terminar ambos estaban algo sonrojados y él trató de hacerse el desentendido con el único tema que les había llamado la atención de toda la carta.

—Un club HitsuHina, qué ridícula idea ¿No?— dijo tratando de romper el ambiente incómodo que se había formado, si bien ellos no eran ningunos castos el pensar en tener un hijo intencionalmente los hacía poner nerviosos.

—No, yo creo que es…una idea muy original— dio su opinión algo triste, no sabía cómo tocar el tema así que lo dijo directamente, pero sin mirarlo — ¿Tú quieres niños, Shiro-chan?

El joven revolvió sus cabellos con algo de nerviosismo, maldita Lily y sus estúpidas cartas oportunistas.

—Sí, claro— vio cómo Momo se giraba sorprendida —Pero eso no quiere decir ahora, no quiero presionarte ni nada— comentó sin apartar su mirada seria de ella, no iba a estar comportándose como un idiota en un tema tan serio.

—Tener un hijo contigo…— susurró la chica apoyándose de la pared que había detrás suyo, ¿qué dudas podía tener si ya sabía que él quería casarse con ella? Aún con eso le resultaba muy bochornoso su pedido — ¡Es lo que más deseo!— dijo cerrando sus ojos y agachando su rostro sonrojado.

El lugar quedó en silencio por unos segundos, hasta que Hitsugaya se levantó de la silla donde se encontraba y fuera hasta ella para besarla con pasión. La idea de tener un hijo con ella, no le desagradaba en lo más mínimo. Un bebe, sería la materialización del amor que entre ellos existía, y sería lo que más amase en todo el mundo junto con la futura madre, claro.

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Nuevamente el tiempo se le había ido de las manos, no supo cómo fueron que transcurrieron tres meses. Tal vez mucho trabajo. Eso era lo que trataba de descifrar mientras acomodaba la corbata de su traje para la boda de Kurosaki con Kuchiki. Momo entró en el cuarto interrumpiéndolo y enseñándole su vestimenta, unos zapatos de taco alto color durazno y un vestido que le llegaba hasta un poco encima de sus rodillas, del mismo color que sus zapatos. Tenía un suave maquillaje sobre su rostro, con lo cual lograba resaltar su belleza.

—Estás hermosa— dijo yendo a donde ella y comenzando a besar su cuello.

—Shiro-chan…— susurró ella acariciando la cabeza del chico —…no hay tiempo para eso— finalizó separándolo completamente, riendo al ver la cara de enojado que ponía él. — ¡Apresúrate!

Llegaron temprano a la boda de Ichigo y Rukia. Bien llegaron, Hinamori fue a saludar a Rukia y a las damas de honor, Orihime, Yachiru y las hermanas de Ichigo. Por su parte, Toushiro se encontró con Kusaka y fue arrastrado a felicitar a Ichigo, además de encontrar a todos los padrinos: Abarai, Kuchiki y Kusaka no contaba porque fue el que lo había llevado hasta allí. El torpe del de cabello naranja estaba muy tranquilo para estar a punto de casarse, tal vez así debería ser ¿entonces por qué estaba tan nervioso por lo que haría cuando esta finalizara?

En el cuarto de las mujeres todas estaban contemplando con ensueño a Rukia, quien vestía un fino velo que aparecía desde entremedio de su cabello, el cual estaba recogido, y caía hasta la parte acampanada de su vestido; guantes en sus brazos que cubrían sus manos hasta la altura de sus codos y el vestido…el más hermoso que ella había usado en su vida. Era blanco, el torso iba pegado a su cuerpo y cuando llegaba a la cintura este se abría quedando como el de una princesa, en el medio de ambos cortes había un par de rosas blancas hechas de tela. Las mangas de este eran dos gruesas tiras que caían a unos costados de sus brazos. Estaba preciosa.

— ¡Estás hermosa, Ruki-Ruki-chan!— dijo Yachiru con estrellas en vez de ojos.

— ¡Eres la novia perfecta!— gritó Inoue enjuagando algunas lágrimas de emoción junto con Yuzu.

— ¡Felicidades Rukia-chan!— festejó también Hinamori, sintiendo que su noticia mejor se las contaría cuando Rukia volviera de la luna de miel, no quería opacar la boda de su amiga.

— ¡Rukia-chan, ya es hora!— avisó Karin ingresando en el lugar, viendo cómo Rukia sonreía abiertamente e inhalaba una gran cantidad de aire para serenarse y comenzar su camino hacia el altar.

Al salir, todas vieron cómo se encontraba con su hermano, ya que él la llevaría al altar, y lo abrazaba antes de tomar su brazo para comenzar el camino que indicaba otro paso en su vida. Estaba a solo unos minutos de convertirse en una Kurosaki.

La boda comenzó en silencio más cuando los novios dieron el sí y se besaron la iglesia fue inundada de gritos de felicidades. La mayoría de los que eran los amigos de la pareja salieron rápidamente afuera del lugar y se pararon a unos lados de la escalera esperando a los novios que se tomaron su tiempo para salir y ser bañados por una lluvia de arroz, bajo la cual Rukia besó a Ichigo y este correspondió antes de tomarla por la cintura y elevarla en el aire.

El primer baile de los novios fue junto a la canción de D-tecnofile UVERworld, cosa que extrañó a más de uno puesto que esa canción no era bailable. Pero ellos estaban felices de escuchar su canción mientras se mecían al ritmo de un vals invisible. Luego de aquello ellos volvieron a ser los mismos y comenzaron a pelear porque Ichigo no había ido a las clases de baile y por ende le había pisado más de una vez a Rukia. Quien tenía las pruebas en su ex pulcro vestido.

Ignorando esa pelea, un chico de orbes turquesa miraba muy seriamente una cajita que ocultaba tras el saco de su traje. ¿Sería correcto hacerlo allí? Es decir, ya lo había planeado pero aún sentía dudas. Sabía que Momo no le diría que no, pero… ¡aun con eso era difícil! Suspiró cansado observando cómo la chica, dueña de cada minuto de su tiempo, se acercaba muy sonriente, junto a la novia y sus amigas. Que bien, más desafíos. Pensó antes de armarse de valor y detener el paso de todas las féminas.

—Momo…— dijo tomando su mano y sintiendo cómo sus mejillas se coloreaban. —Momo, yo…quería decirte que para mí tu eres la persona más importante en este mundo, te amo y aunque no se si vayas a aceptar…— en ese momento puso una rodilla en tierra y todas las féminas gritaron emocionadas.

— ¡Paren la música!— gritó Rukia a todo pulmón, quedando muy pendiente de su amiga y su novio. Al igual que todos los presentes luego de tremendo grito.

Toushiro sudó frío pero al ver la mirada cristalina de Hinamori y la sonrisa que ella poseía sintió que todo a su alrededor se desvaneció, al igual que todas sus dudas.

—Hinamori Momo…

— ¿Sí?— preguntó ella débilmente, sentía que en cualquier momento se desmayaría.

— ¿Quieres casarte conmigo?

—Sí, ¡sí quiero!— gritó emocionada sintiendo cómo su dedo era capturado por algo circular y frío. —Es hermoso, ¡Te amo, Shiro-chan!

El chico se levantó y recibió con los brazos abiertos a Hinamori, quien se le tiró encima y comenzó a besarlo. En el fondo aplausos resonaron y la primera felicitación fue de nada más y nada menos que de la única mujer embarazada entre toda aquella multitud de personas.

— ¡Felicidades!— gritó Rangiku siendo la primera en reaccionar, siendo coreada por todos los invitados. Conocidos o no, allí había un tema que debía celebrarse.

Los novios dejaron de pelear y se acercaron a animar en su decisión a la pareja. Y mientras todos estaban sonrientes y hablando animadamente, sucedió algo que ninguno de los presentes esperaba ese día. Aunque si de sorpresas se trataba…ya iban bastantes.

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Una muy histérica, y no para menos, asustada y gritona futura madre entró en la sala de emergencias del hospital más cercano a la recepción de bodas. Rangiku fue cargada por Ichimaru, quien parecía muy tranquilo pero la verdad se estaba muriendo de los nervios porque dentro de unas horas sería padre, y Kusaka, quien estaba un poco asustado por los gritos que daba la rubia. Pero no estaban solos, Rukia, Ichigo, Inoue, Ishida, Yachiru, Hanataro, Momo, Toushiro, Karin, Yuzu y Jinta iban con ellos.

Pronto se acercaron a la recepción y pidieron un cuarto, y he ahí una gran lección que recibió la enfermera detrás del gran escritorio: nunca digas "debe llenar esto primero", a Rukia Kuchiki. Encolerada, la señora Kurosaki aventó la planilla hacia detrás suyo, siendo esquivada por Toushiro y dando justo en la frente de Ichigo. Quien lo pasó por alto debido a la situación.

— ¡Me vale un cuerno su estúpido formulario, si no veo un bebé sano demandaré este hospital!— se interpuso entre todo el ajetreo la recién casada, que parecía estar más nerviosa que la futura madre.

Después de que aquel ángel se convirtiera en demonio, y todos los hombres presentes comenzaran a amenazarla de muerte, la mujer pidió una silla de ruedas para la futura mamá y se la llevaron a la sala de parto. Según los médicos, les sorprendía que ese niño aún no hubiera nacido. Con la rubia entraron el padre del bebé y Momo, quien en ese momento se enteró que sería la madrina del niño.

Tras varias horas de espera un médico apareció informándoles a todos los "familiares" de Rangiku Ichimaru que ya podían pasar a ver al niño. Atropellándose, las féminas, ingresaron al cuarto y observaron maravilladas al niño de orbes celestes brillante y cabello rubio. Sonrieron enternecidas y la exuberante mujer habló, haciendo notar su cansancio.

—Saluden a Ichimaru Ken.

Gin se apresuró a tomar a su hijo en brazos y enseñárselo a los presentes, Ichigo, Toushiro y Kusaka se miraron y al volver la mirada al bebé sonrieron, mientras que Hanataro interrogaba a Gin de cómo se sentía. Un niño. Algo que futuramente ellos tendrían en sus brazos. Las chicas abrazaron a Rangiku, quien estaba más feliz que nunca ¡hasta más feliz de cuando Gin le pidió casamiento! Este momento quedaría en su memoria para siempre.

—Ahora es su turno— les susurró la rubia a las últimas dos que la abrazaron, las cuales se miraron entre sí sorprendidas.

— ¿Tú estás…?— dijeron al unísono Rukia y Momo sin dejar de mirarse. — ¡Yo también!— gritaron emocionadas soltando a Rangiku y abrazándose entre ellas. Dejando algo desconcertados a los presentes. — ¿Les decimos, Hinamori-chan?— preguntó una decidida Kurosaki, viendo como su amiga asentía.

Se tomaron de la mano y voltearon a ver a su marido y novio. Inspiraron hondo y lo soltaron fuerte pero sin llegar a gritar por el bien del recién nacido.

— ¡Estoy embarazada!

Y para cuando se quisieron dar cuenta Ichigo estaba desmayado en el piso y Toushiro tenía la mandíbula junto al Kurosaki. Ambas chicas se abrazaron una última vez antes de ir con su pareja, a despertarla o simplemente a abrazarla para sacarla de su trance. Definitivamente ese era el día más feliz en la vida de la mayoría de los presentes.

Y ese momento, ese que tanto había esperado, por el que había luchado con todas sus fuerzas. Desapareció.

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Sintiendo el dolor debido al golpe, abrió sus ojos y se ayudó con sus brazos para tratar de levantarse, y al verse enredado entre las sábanas las quitó bruscamente para finalmente estar libre. Miró a su alrededor, era su primera casa, todo estaba "como siempre".

— ¿Un sueño?— cuestionó en voz alta, volteando para poder usar su cama como respaldo. Bufó sonoramente y pasó una mano por sus cabellos antes de llevarla hacia su reloj y fijarse la hora. Con razón había sido tan largo ¿desde cuándo él dormía hasta las cinco de la tarde? —Todo fue un sueño…— volvió a decir con algo de frustración, ¡todo su esfuerzo y felicidad fue un maldito sueño!

Un persistente golpeteo en su puerta lo ayudó a distraerse, se levantó y vio curioso como su guitarra yacía al lado de su escritorio e ignorando por un momento el llamado en la entrada, se acercó al instrumento y pasó sus dedos por sus cuerdas.

—Se supone que yo te había vendido— habló algo turbado al no saber en qué día estaba o en qué era, o en qué maldita dimensión.

— ¡Toushiro, abre la puerta!— gritó una fémina queriendo tirar a patadas la entrada.

Esa voz, al menos encontraría respuestas sinceras. Se acercó presuroso y abrió sin mucho ánimo. Sí, quería respuestas pero no quería los gritos de la chica de cabellos negros cuando acababa de despertar. Karin, ingresó en el lugar seguida de Kusaka y ambos vieron cómo su amigo acababa de levantarse. Se miraron primero entre ellos y luego posaron su vista en el joven prodigio, no era propio de él estar con esa pinta en aquel horario.

—Ah poco y comenzaste a beber— dijo Karin en tono de reproche, bufando mientras levantaba los platos de la cena, que su amigo de cabellos blancos parecía haber olvidado en la mesa la noche anterior. —Eres un descuidado— le retó obviando el hecho de que él parecía perdido.

¡Ella se veía como la joven que…! Bueno, como la joven que conoció y no como la mujer que había ido de dama de honor a la boda de Kurosaki y Kuchiki. Se reprendió mentalmente, pero claro que iba a verse así, si lo de él fue solo un sueño.

El chico de orbes violeta miraba de lo más divertido cómo su amigo parecía estar más perdido que un turista en algún país al que visita. Sin embargo, estaba algo preocupado por él. ¿Sería que Momo había cancelado el ir a verlo esa noche y él se había emborrachado enserio? Mas sus dudas quedaron en sólo la primera pregunta puesto que luego Toushiro encendió el televisor y como si fuera lo más extraño del mundo gritó que no podía ser posible que fuera la tarde del veinte de julio del dos mil once. En ese momento, cuando él estaba gritando incoherencias sobre algo como "me inventé mitad de mi vida", la gemela menor Kurosaki sacó medio cuerpo de la cocina, mostrando que tenía los guantes para lavar platos –estaba limpiando el chiquero que era allí-; exigiendo una explicación con la mirada a Kusaka, quien negaba con la cabeza pero se veía que estaba gozando el momento.

—Toushiro, cálmate— dijo una vez parada la risa — ¿Acaso tuviste un sueño de hoy?— el prodigio recordó que no estaba solo en su casa por lo que giró, quitando sus manos de sus cabellos, y miró a sus amigos que estaban esperando una respuesta.

Se perdería varias horas más de esa tarde…

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Una muy enfadada Rangiku llegó al edificio donde su amigo vivía, era increíble que justo cuando estaba por acordar que llegaría a la mañana siguiente su dichosa laptop venía a infectarse. Por suerte tenía a Gin, no le había avisado que iría pero si no estaba ella sabía dónde él escondía una llave para entrar. Mas no fue necesario usarla puesto que el hombre cara de zorro se encontraba allí, la recibió con una cara de sorprendido que se hubiese tomado tiempo de sacarle una foto pero estaba ocupada. Su jefe la mataría si llegaba a cancelar el viaje, o al menos eso creía.

—Gin, ¿me prestas tu laptop?— preguntó entusiasta una vez adentro.

—La estoy usando— le cortó él —Pero te la dejo en cinco minutos— dijo yendo hasta la cocina para buscarle a la rubia algo para beber. Volviendo con una larga copa y una botella de sake, la cual desapareció en cuanto entró en el campo visual de ella.

El de cabello lila se volvió a perder en la cocina, donde terminaba de escribir el e-mail para la chica que estaba en el otro cuarto. Ya tenía todo organizado, primero: la enviaba a USA para que conozca a un tipo extremadamente desagradable –admitía que su juego se le había salido de las manos y necesitaba desilusionarla-, segundo: ella volvía triste y él la confortaba; tercero: la conquistaba y ella jamás se enteraría de que él…

—No lo puedo creer, tenía razón— habló una voz a sus espaldas, congelándolo por un momento. Volteándose en cuanto sintió el valor suficiente, encontrado en los orbes celestes una mirada de furia, y como esta, apretaba fuertemente su celular contra su oído —Tenías razón, Toushiro…

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El chico de cabellos blancos hacía rato que había terminado de contar su pequeño "delirio" a sus amigos y estos se marcharon para organizar la última presentación de la banda del chico. Si bien, no quería correr con la misma suerte no estaba seguro si hacer esas llamadas sería lo correcto. Si sólo fue un sueño lo suyo quedaría como un idiota, pero si tenía razón…podría dejar sus sueños para las noches y vivir lo que su subconsciente deseaba.

Por lo que, respirando profundo, hizo lo que a esa misma hora recordaba haber hecho.

¿Hola?— Se quedó paralizado, su voz sonaba mejor en la realidad. —Shiro-chan, ¿eres tú?

—No es Shiro-chan— le retó escuchándola reír, su risa también era más angelical —Momo…quería invitarte a mi última presentación, la última de mi banda ¿recuerdas que era hoy?

Claro, ahí estaré, no te preocupes Shiro-chan ¡lo prometo!

Sonrió para sí mismo, le gustaría eso y a la vez no. Si ella no iba se iba a sentir más desdichado aún de cuando estaba soñando, pero si iba entonces sería porque Grimmjow era un maldito afortunado y lo sabía apreciar.

—Adiós, Hinamori.

¿Eh? Ah, adiós Shi…— pero fue tarde, él ya había colgado. —Qué raro— comentó observando la pantalla de su celular, mientras que unos fuertes brazos la rodeaban —Ya, Grimm— dijo riendo al sentir como su novio comenzaba a besar su cuello, eso siempre le indicaba que él tenía ganas de ella pero no podía evitar que aquello le diera risa.

Hitsugaya golpeó el aparato contra su frente, el sólo pensar que ella aún seguía en los brazos del vándalo pantera le provocaba un gusto amargo en su boca. Pero no podía hacer más por esperar y desear que el destino se apiadara de su desafortunada vida. Si tan solo hubiera despertado un par de años antes ella estaría con él. Gritó tratando de liberar su alma, pero era inútil y finalmente desistió, creyendo que si ayudaba a alguien más entonces el karma le daría lo que él estaba esperando.

— ¿Jefecito lindo?

Gruñó al escuchar cómo su secretaria lo estaba llamando, y esta simplemente se rió. "Descarada", pensó.

—Matsumoto, ¿dónde estás?— preguntó usando su hombro para tener el teléfono y así sacar algo dulce qué comer de la nevera. Karin le había hecho una cena pero no tenía ganas de algo salado al despertar. Escuchó paciente toda la travesía que le había relatado Rangiku hasta que contestó su pregunta —Perfecto, ¿está con su computadora?— ella le dio la afirmativa —Ve y mira lo que hace…— cerró la nevera y tomó un trago largo de leche —Ah, tonta, te digo que vayas ahora. Es una orden— dijo fríamente, odiaba cuando la rubia se ponía de terca y no le hacía caso.

Después de varios minutos en silencio, se acercó hacia la ventana de la cocina y la abrió para que el viento le ayudara a pasar esos eternos minutos de silencio. Porque la forma más rápida de que el karma le devuelva algo, y de saber si los sueños podían ser premoniciones, era por medio de algo que había cambiado la historia ese mismo día. Un insignificante detalle, que la mayoría no conocía. Si no fuera porque Matsumoto se había "Shinso", él jamás hubiese tocado América.

—No lo puedo creer— no supo porqué sintió un rayo de esperanza y todos "los momentos felices" vinieron a su memoria —Tenías razón, Toushiro…— y le cortó, no esperaba más, tan solo que Ichimaru no fuera sacado de camilla de su propio hogar.

Y por primera vez desde hacía mucho tiempo, su pecho se llenó de una inmensa paz.

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—Esta canción, quiero dedicársela a mi mejor amiga— dijo recorriendo el lugar con su mirada, buscándola, sin resultado alguno. El mismo dolor que antes lo invadió pero esta vez, sabía que iba a ser recompensado.

Todas las miradas estaban posadas en él, esperando a que comenzara y preguntándose por qué no lo hacía, cosa que se reprendió. Nuevamente había tardado pero esta vez por andar en las nubes.

—Toushiro— lo llamó por lo bajo Kusaka.

—Disconnected, de The Red Jumpsuit Apparatus— dijo mirando de reojo a sus compañeros que intercambiaron mirada y asintieron. Fue muy arriesgada su movida, puesto que eso no era lo que habían ensayado, pero no tenía motivos ya para cantar My World de SR-71.

Su voz resonaba en todo el lugar, mientras unos aplausos se hicieron presentes, las miradas de los demás miembros de la banda se fijaban en la figura de su vocalista y guitarrista. Se veía que le había sentado bien dormir a Toushiro ya que le ponía bastante sentimiento a la canción, y el público lo notaba y les aplaudían por ello. La última, tal vez fue la mejor de sus presentaciones.

Nuevamente el dueño del lugar en persona les entregó el dinero y agradeció por sus servicios, esa noche el lugar se había llenado y habían ganado bastante en la barra y publicidad. Sin embargo, a diferencia de su sueño, Hitsugaya fue el que recibió el dinero y luego lo repartió entre los tres. Kurosaki Ichigo se despidió y se fue junto a sus hermanas mientras que Hitsugaya y Kusaka terminaban de guardar sus instrumentos y conversaban sobre el desfortunio de Rangiku. La pobre había llamado a Sojiro para que la fuera a buscar a un bar que quedaba cerca de la casa de Ichimaru.

—Ya se le pasará— dijo mostrándose sereno el joven prodigio, recordando al bebé rubio de brillantes ojos celestes —Digo, Ichimaru la pudo enamorar dos veces, seguro con una disculpa se arreglan— comentó encogiéndose de hombros al sentir la inquisidora mirada de detective que su amigo le estaba dando.

—Te creo, oye…ya que estás de tarotista hoy— se burló Kusaka viendo como Toushiro lo miraba con una gotita de sudor, en todo caso era adivinador — ¿Cuándo sería apropiado decirle a Karin que la quiero?— preguntó abiertamente, mirándolo expectante.

—Hace un año— contestó el de cabellos blancos seriamente, antes de que se miraran y rieran.

Finalmente se separaron, Hitsugaya para su casa y Kusaka para el bar en que se suponía que se encontraba la rubia exuberante. La noche ya se cernía sobre la cabeza de todos los habitantes de Tokio, la fresca brisa golpeaba el rostro de los que caminaban o golpeaban los autos para tratar de invadirlos, mientras sus dueños iban a casa baja la luz de la luna en un cielo despejado de nubes.

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Su cuerpo chocó contra la pared más cercana, mientras sus labios eran capturados por los de su amado, por segunda vez en esa noche su novio parecía querer poseer su cuerpo y ella no se iba a quejar, hasta que recordó algo que la hizo detener cualquier contacto, cosa que molestó al hombre que tenía enfrente suyo devorando su cuello.

—No, no, no…no me digas que se hizo tarde— dijo apartándolo y tomando el reloj que se encontraba en la mesita de luz, sus ojos mostraron horror al ver que marcaba las once de la noche.

— ¿Acaso creíste que era de tarde? Momo, para cuando tu amiguito estaba jugando a ser cantante yo te estaba mostrando lo que era el cielo— dijo seductoramente abrazándola por detrás pero ella volvió a separarlo.

—Debo disculparme ¡Cómo es posible que se me haya olvidado!— gritó frustrada comenzando a cambiarse mientras el hombre de aspecto pantera y mirada de malo encendía un cigarrillo —Adiós mi amor— dijo dándole un beso en su mejilla para luego salir disparada al hogar de su mejor amigo.

Se retaba mentalmente, ella había prometido asistir esta vez y en vez de eso se quedó con su novio haciendo el amor. Sus mejillas se tiñeron de rojo al recordar aquello, en el momento era algo placentero pero después vergonzoso, pronto su mirada se ensombreció ¿por qué le dolía saber que el hombre con el que había estado no era él? Siempre se repetía que amaba a Grimmjow pero cada vez que lo afirmaba su corazón se oprimía, y no entendía por qué. No creía posible seguir enamorada de su mejor amigo, eso era sólo su antigua ilusión de adolescente ¿Verdad?

Si era así ¿por qué cada vez que hacía eso con Grimmjow veía el rostro de Toushiro? ¿Por qué cada "te amo" de su novio lo escuchaba con la voz de su mejor amigo?

Llegó con su respiración sumamente agitada, debido a que había corrido al apartamento de su amigo, era un alivio que quedara cerca del de su novio. Dejando todas sus preguntas de lado tocó la puerta decidida, seguramente su Shiro-chan la reprendería por no haber ido y por aparecerse a esa hora, pero extrañamente nadie abrió. Nuevamente insistió, preocupada, para luego escuchar un par de pasos acercarse y finalmente alguien abrió la puerta. Sin pensarlo dos veces, se tiró a los brazos de ese alguien.

— ¿Qué haces aquí?— preguntó con indiferencia una voz muy conocida.

—Yo…lo siento mucho, Shiro-chan— confesó aguando sus ojos, por alguna razón estaba muy aliviada de encontrarlo allí —es que…yo…bueno, solo…lo siento— dijo cabizbaja.

Toushiro sonrió sólo en el tiempo en que ella no lo miraba, y su expresión fría y seria volvió a su rostro cuando ella lo miró. Suspiró sonoramente y se corrió a un lado para que ella ingresara, luego cerró la puerta y encendió las luces.

—No te preocupes, no estoy enojado— aclaró viendo cómo a ella se le iluminaban los ojos y sonreía ampliamente —Pero me debes una cena— no había olvidado que Grimmjow usó el tiempo en que Momo se fue y volvió del aeropuerto para engañarla. No quería que ella sufriera, pero creía que si tenía razón era mejor que se enterara ahora y no cuando fuera tarde.

— ¡Claro que sí! ¿Qué tienes para cocinar o quieres ir a comer afuera?— la chica durazno calló al ver que él estaba con su ropa de dormir — ¡Ah, no puedes quedarte así! Vete a cambiar— prácticamente le ordenó mientras le empujaba —Te prepararé algo con lo que sea que tengas.

Tras varias horas metida en la casa de su amigo, cenando, viendo una película, riendo junto a él, recordando cuanto lo amaba, había vuelto a "su hogar". No sabía por qué no quería subir, pero Toushiro había sido muy claro. Ella debía volver o Grimmjow se enojaría, le encantaba lo considerado que era su amigo de cabellos blancos mas hubiese preferido quedarse a dormir con él. Después de todo, el mal presentimiento que la embargaba aumentaba con cada piso que subía. Hasta que llegó, piso nueve, habitación seiscientos nueve "A". Debía entrar, pero no quería.

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Sin haber querido se había quedado dormido en el sofá de su apartamento, se suponía que esperaría a que Momo "volviera" pero el que no lo hubiera hecho le hacía creer que en definitiva, los sueños no se cumplían. Tal fue su tristeza que se había acomodado en aquel mueble y había pensado en todo lo que había "vivido" con ella, y que por desgracia no podría tener, quedándose dormido a mitad del recuerdo.

Mas el ruido de las gotas del fregadero, las manecillas del reloj de pared y el viento colándose por la ventana se vieron tapados por un muy suave golpeteo en la puerta. El joven prodigio se despertó y maldijo a todo el mundo por no darse cuenta que existía un aparatito llamado timbre, pero cuando abrió la puerta se sorprendió al volver a caer en la realidad y ver a Hinamori con las mejillas cubiertas de lágrimas y los ojos muy hinchados de tanto llorar.

—Shiro…Shiro-chan…Grimm…él me…él…— y sin más Hinamori se tiró a sus brazos a llorar desconsoladamente. Y antes de que pudiera cerrar la puerta, divisó a una chica de cabellos naranja y orbes grisáceos estaba parada a tan solo unos metros de ellos, la reconoció al instante. Era la que sería la mejor amiga de Momo: Inoue Orihime.

—Cálmate, Hinamori— debía actuar, fingir que estaba confundido aunque en realidad su sangre ardía en ira por no haberse equivocado, estaba enojado consigo mismo pero más con el idiota de Grimmjow — ¿Qué sucedió?— pero la chica no dejaba de llorar — ¿Vienes con Momo?— preguntó a la joven que estaba detrás de la chica durazno y esta asintió débilmente —Pasa.

Luego de que Momo se calmara y la otra chica también se desahogara y presentara, Toushiro fue a darle la paliza que siempre deseo al maldito afortunado de Grimmjow. Pero antes de que el sol saliera y la chica de cabellos naranja se fuera le avisó que estaba preparando una fiesta de disfraces para el próximo Halloween y que llevara a todas las personas que conociera. Esto no solo desconcertó a la chica de orbes grisáceos, sino que también le extrañó a Momo.

— ¿Desde cuándo te gustan las fiestas, Shiro-chan?— cuestionó en voz alta, ya que una vez Inoue se fue, ella se preparó para dormir en la casa de su amigo.

—Sólo me dieron ganas de hacer una— contestó él sin mucho interés.

Y esperando día a día, Halloween llegó. Los tres meses que quedaban para esa fiesta le habían servido para organizar la fiesta tal cual recordaba Lily la había hecho. Muchas veces se cuestionó que si su sueño no fue un sueño ¿dónde diablos estaba Lily? ¿Estaría bien? ¿Su hermano estaría vivo? ¿Ella también habría soñado lo mismo? En verdad, no saber de ella era un dolor de cabeza.

Pero decidió olvidarla, porque no todo fue como él lo soñó. No, no todo fue lo mismo. Esa chica de nombre Orihime Inoue no se separó de Rukia cuando esta se puso de novia con Ichigo, más bien podía arriesgarse a decir que fue ella la que se esmeró para que estos se confesaran; aunque sí conoció a Ishida Uryuu por medio de su fiesta de disfraces, lo último que supo de ella fue que estaba saliendo con el cuatro ojos.

La prima hiperactiva de Rukia conoció a ese chico Hanataro no de su escuela sino en un concurso de artes marciales, claro que él no competía, simplemente estaba de paso en ese lugar y el destino hizo de las suyas. La amiga de la chica de cabello rosa se mudó lejos al fracasar el matrimonio de sus padres, según su fuente, ella se fue con sus tíos Madarame Ikkaku y Madarame Nemu, y allí conoció a un chico pervertido que terminó siendo su novio luego de algunos meses. Pero ahora todos estaban allí, en la fiesta que se suponía que no sería tan aglomerada, cosa que no fue así, puesto que estaba más llena de lo que "recordaba".

¿Y cómo él sabía todo eso? No porque lo había presenciado sino porque en su "imaginación", y para su desgracia realidad, Hinamori había tomado esa costumbre de Matsumoto sobre saber de la vida de los demás. Algo verdaderamente innecesario para él. Hablando de Matsumoto, al inicio de la fiesta había anunciado que tenía una relación con Gin, se puso feliz por ella. Kusaka y Karin, ellos…digamos que cambiaría las sábanas de su cuarto, o tal vez las quemaría, bien terminara esa fiesta. Y que no se preocupara por su membrecía como socio en su empresa, ya haría que se gane ese puesto.

Y Hinamori, bueno a ella sólo le había cambiado el corte de cabello. Aún no se terminaba por acostumbrar a ese tipo de largo, corto hasta un poco debajo de sus orejas, el cual era sujetado a un costado por un broche cuadrado de distintas tonalidades rosas. Pero no importaba como ella luciera, para él siempre estaría hermosa. Y más a la luz de la luna…

En el balcón donde "probó" por primera vez sus labios encontró a la chica durazno. Bañada por la luz de la luna, vestida de Caperucita Roja. Quedó hipnotizado en ella, su figura, su aroma, su sonrisa. Todo era perfecto. Sin pensarlo dos veces se acercó a ella para cumplir aquello que en realidad no había pasado nunca.

Hinamori no entendía el comportamiento de Toushiro, hacía tiempo que estaba muy raro ¿sería porque él gustaba de ella y estaba feliz porque Grimmjow le había dejado el camino libre? Su sonrisa de ilusión cambió a una de desagrado al siquiera pensar ese nombre ¡lo detestaba! ¿y quién no odiaría a esa persona que dice quererte y luego se va con otra? Sin embargo ahora había algo más que le tenía los pelos de punta ¡la actitud de Toushiro! Sobretodo el que él supiera lo que sucedería o que se conociera los nombres de las personas que ella iba conociendo, siempre le decía que ya se lo había dicho y eso la confundía más. O ella era muy olvidadiza o él era un adivino. Lo más lógico era lo primero.

— ¿Shiro-chan?— preguntó volteándose rápidamente al sentirse acechada, notando que había acertado mas no podía decir que no se sorprendió al sentir cómo él la aprisionaba con sus brazos y la pegaba a su cuerpo.

—No es Shiro-chan, es Hitsugaya— dijo él antes de besarla.

Los orbes chocolate se abrieron de par en par, sus mejillas se colorearon instantáneamente y su corazón se aceleró al punto de que creía que le iba a agarrar un ataque. Su sueño se había hecho realidad, tanto tiempo esperándolo y finalmente él le correspondía. Claro que jamás se lo había dicho pero aún así ella siempre estuvo esperando el momento en que él hiciera algo como eso. Sus ojos comenzaron a cerrarse, ocultando tras sus párpados el brillo que ahora poseían y pronto sus brazos rodearon el cuello de Hitsugaya para luego enredar sus dedos en el blanquecino cabello.

Hitsugaya sintió cómo ella le correspondía y no tardó en aumentar la intensidad de ese beso, recorriendo cada centímetro de la boca de la chica durazno. Su corazón latía rápidamente y podría asegurar que era mejor de lo que soñó. Lo que ahora sentía, lo que ella le transmitía era mil veces mejor "de lo que fue". Cuando necesitaron aire se separaron y se sonrieron sin parar de mirarse.

—Te amo, Moja-camas— dijo burlón haciendo que ella tratara de fruncir su ceño sin mucho éxito.

—Yo también te amo, Shiro-chan…

Su momento de magia se rompió al escuchar el tremendo grito "El lobo feroz se está comiendo a Caperucita Roja". Hitsugaya retuvo una risa al ver lo apenada que se había puesto Momo por ese comentario. Sí, definitivamente la realidad era mejor que los sueños. Los dos entraron donde los demás, que comenzaron a mirarlos como bichos raros al principio pero al notar sus manos juntas una entusiasmada Rangiku alzó su copa –la botella entera- de sake para gritar un "Felicidades por la nueva pareja". Y el lugar estalló en aplausos y felicitaciones. Ellos simplemente se miraron y sonrieron, ¿pero eso era suficiente a Rangiku? ¡Claro que no!

Por eso, todos rieron al ver que esta embestía a su jefe "por error" con sus dos grandes y seductoras armas mortales, y el arquitecto caía como una tabla sobre Momo y esta le atrapaba pero curiosamente, sus labios quedaron unidos en el beso que todos querían presenciar.

— ¡Matsumoto!

Porque a veces lo único que necesitamos para no hacer las cosas más complicadas es un empujoncito. Una motivación que nos recuerde que nunca es tarde para volver a empezar.

El arcoíris color rosa.

Fin.

Espero que les haya gustado…verán, en el principio –las primeras escenas, antes de que Shiro despertara- puse todas las escenas seguidas, sin mucho detalle y no explicando mucho porque quería dar la impresión de que todo pasaba rápido. ¡Gracias por haber leído este fic! espero que no quieran matarme por este final *rie nerviosa*

¡Cuídense y nos estaremos leyendo!

OMAKAGE:

En un puesto de diario, en California, una chica de ojos verde jade y cabello rojizo se detuvo a ver una noticia que salía en la parte de "Noticias del mundo" de uno de los tantos periódicos. Se acercó y lo compró, curiosa comenzó a leer el nombre que salía en el encabezado, "Las compañías Hitsugaya han llegado al puesto número uno en el área de arquitectura mundial".

— ¿Qué tienes, hermana?— preguntó un niño de diez años que iba de su mano.

—Nada, Tim— contestó sonriéndole al pequeño —Sólo que creí que lo conocía, seguramente lo soñé— agregó riendo al ver que en las referencias decía que eso se llevó a cabo en Japón y ella jamás había estado allí. —Be my bad boy, be my men, be my weekend lover but don't be my friend…

— ¡Lily, no cantes!— se quejó el niño al ver cómo toda la gente se daba vuelta o se reía por lo desafinada que era la chica.

Y así ambos comenzaron a alejarse hacia su destino, ella debía ir a verse con su novio pero en vez de eso decidió aceptar el consejo de su amiga y lo dejó. Por teléfono, le daba mala espina ir hasta donde él. Y ahora que ya no estaba atada a nadie, llevaba a su hermanito a un parque que quedaba cerca de su casa. La vida no podía ser más tranquila para ella.

—Mira hermana, un arcoíris.

Observó con la misma emoción que su hermano aquel semicírculo que poseía diversos colores, sonrió. "Al final todo fue un sueño…me alegro, el arcoíris color rosa nunca existió". Y mientras ella pensaba, caminando de la mano de su hermano y mirando el arcoíris, una mujer cubierta por una capa negra sonreía. Sí, un sueño…

¿Me dejan un último review? :3

¡Ja-ne!