Clarke levantó la vista cuando vio a Lexa acercándose. La nadadora había estado en el gimnasio de la universidad. Lincoln le había contado que esos días habían hecho un plan de entrenamiento bastante suave por el hombro, que ya se estaba recuperando y parecía que llegaría en óptimas condiciones a Arizona. Notaba un cambio en la morena. Parecía no estar cómoda con los entrenamientos suaves, y de hecho, parecía algo estresada. Por su puesto que este estrés, cuando alguna chica se le acercaba a hablar, desaparecía.
Ahora estaba duchada y vestía con unos vaqueros rotos, una camiseta blanca amplia y en su muñeca tenía una correa de cuero. Su pelo largo estaba algo húmedo y le estaba sonriendo.
Clarke tragó hondo.
-A veces me pregunto si no te aburres de mirarme, luego recuerdo que si fuese por mí… podría mirarme todo el día.
Clarke puso una mueca de desagrado.
-¿Hemos terminado?-Le preguntó poniéndose de pie.
-Bueno, mi día aún no termina-Ladeó la cabeza-¿Quieres acompañarme a un lugar?
Clarke la miró desconfiada.
-¿Qué lugar?
-Ya lo verás cuando lleguemos-Respondió sosteniendo su bolso en su hombro, caminando hacia la puerta.
Clarke fue tras ella un poco en contra de su voluntad. Odiaba sentirse como una de esas chicas que perseguían a Lexa por todas partes, pero la realidad era que estar con ella en su día a día era parte del proyecto.
Caminaron hasta el auto de Lexa, Clarke no tenía ni idea de que marca era pero era muy bonito y olía a ella. Un olor al que la rubia se estaba comenzando a acostumbrar y que tenía que aceptar que le gustaba mucho y no tenía idea de porqué.
La vio colocándose las gafas de sol mientras se miraba en el espejo retrovisor y sonrió.
-En promedio… ¿Cuántas horas al día te miras al espejo?
Lexa encendió el auto y la miró divertida.
-Dímelo tú. Has estado mirándome por más de una semana.
Clarke se sonrojó un poco ante esa declaración.
-Porque es necesario, no porque quiera-Le aclaró y Lexa sonrió ampliamente mirando hacia atrás para poner el auto en marcha de retroceso.
Clarke se dio cuenta de lo bonita que era su sonrisa de verdad.
-No he dicho lo contrario, pequeña-Movió la palanca para ponerse en marcha-Pero se supone que los psicólogos son muy observadores y todo eso.
-Te gusta que te miren ¿verdad?
-¿A ti no?
-La verdad es que no. Me pone nerviosa.
-Bueno, eso depende también de quien te mire.
-A ti te da igual, te gusta que todos te miren.
-Por supuesto.
-Voy a terminar colocando en los resultados que eres una narcisista sin remedio.
Lexa puso un poco de música y siguió sonriendo.
-¿Solo porque tengo una autoestima adecuada soy narcisista?
Clarke rio irónica.
-¿Adecuada? Perdona, pero la tuya está por encima de eso.
-Pues mejor ¿no?-Se encogió de hombros-No es mi culpa haber nacido con esta cara. Además, es lo que atrae a las chicas.
-¿Tu cara?-Lexa negó.
-La actitud-Clarke se fijó en su brazo mientras Lexa ponía los cambios. No era un brazo grueso, sino más bien definido y en forma. Y era sexy. ¿Por qué demonios estaba pensando en que los brazos de Lexa eran sexys?, no tenía ni idea-Verás. La gente piensa que hay que ser guapo para ligar, pero en realidad no es así.
-Y lo dices tú ¿no?-Volvió a reír Clarke-Que eres muy fea…-Lexa sonrió mirándola de reojo.
-Entonces sí que piensas que soy guapa…-Clarke apartó la vista.
-Bueno, obviamente no eres fea.
Lexa rio divertida.
-Creo que es la primera vez que me dicen algo así.
-Porque estás acostumbrada a que te alaben. Pero conmigo ni lo sueñes.
-¿Y a ti, Clarke? ¿Te alaban?
-No tengo groupies como tú.
-No me refiero a eso-Volvió a cambiar la velocidad-Me refiero a que a todas las chicas les gusta que le digan lo guapas y fantásticas que son. Créeme, lo sé.
-¿Me estás contando una de tus técnicas para ligar?
-Depende-La miró de forma significativa-¿Estas interesada en ligar con chicas?
-La verdad es que no.
-¿Prefieres ligar con niñatos como el de la otra noche?
-¿Finn?
-No recuerdo su nombre.
-No estaba ligando con él. La verdad es que ahora mismo no me interesa ligar con nadie.
-¿Por qué?
-Porque no…-La miró-¿A ti que es lo que te gusta de ligar con todas?
Lexa sonrió a medias. Las gafas la hacían ver interesante.
-No lo sé. El reto supongo…
Clarke rio.
-¿Cuál reto? Si las miras y ya caen rendidas. Pobres idiotas.
-Tienes razón, en realidad lo hago por el sexo-Admitió-Me encanta el sexo, eso es todo-Se detuvo y la miró-¿A ti no?-Clarke se sonrojó mucho-¿Te has sonrojado?-Rio.
-Mi vida sexual no te incumbe, Lexa.
Lexa no pudo evitar mirar su cuello mientras Clarke miraba por la ventanilla. Estaba teniendo cada vez más problemas para poder controlar sus pensamientos. Y cuando se sonrojaba y su piel tomaba ese torno carmesí, ella casi podía imaginarse pasando su nariz por esa blanca piel. Probablemente Clarke contendría la respiración y luego dejaría escapar un suave gemido cuando ella sacara su lengua y saboreara su piel…
¿Qué le estaba pasando? Se suponía que Clarke no le atraía, la verdad es que era demasiado inocente y virginal para su gusto… pero con cada día que pasaba junto a ella, sentía que no había sabido apreciar la belleza de la pequeña rubia antes. La verdad era una chica preciosa… y muy sexy.
-¿Lexa?-La morena agradeció tener las gafas de sol puestas. Ya que sus ojos se habían ido a su escote sin disimulo.
Estaba comenzando a pensar que Clarke había comenzado a usar esas camisetas a propósito. Pero claro, estaban en verano, tampoco podía culparla por querer ir fresca.
Ella podía pensar una forma en la que podría ir aún más fresca… y era estando sin ropa.
-¡Lexa!
-¿Qué?
-Te he preguntado si hemos llegado.
-Sí, hemos llegado. No tienes que gritar-Se bajó del auto y Clarke frunció el ceño.
-¿Qué hacemos aquí?
-¿Tu qué crees?
Clarke la siguió hasta el interior de la tienda de tatuajes. Siempre había querido entrar en una. En realidad, uno de sus deseos secretos era tatuarse. Pero era demasiado cobarde para si quiera atreverse a pisar un lugar así.
Sin embargo, allí estaba.
-Lexa, cariño-La saludó una chica que tenía tatuados ambos brazos por completo y Clarke no pudo evitar admirar las figuras-Pensé que te habías arrepentido.
Lexa le dio un abrazo amistoso.
-No me arrepiento nunca de las decisiones que tomo, Lesley. Excepto porque aquella noche en Omaha. De eso me arrepentiré toda la vida-Rio. La chica miró a la rubia que estaba allí de pie y se veía algo perdida.
-¿Tu chica?-Le susurró y Lexa rio.
-¿Desde cuando tengo una chica, Les?-Respondió la morena y Lesley le dio la razón-Clarke, esta es Lesley, la mejor artista de San Diego.
-Ah venga, me sonrojas-Clarke la saludó amablemente.
-Bueno, comencemos…
-¿Lexa?-La aludida se giró y vio a una chica alta mirándola con asombro y molestia a la vez.
-Oh mierda-Murmuró para sí misma-¿Cuál era su nombre?-Sonrió forzadamente-Hola…-La chica se acercó enseguida a ella y sin medir fuerza le dio una fuerte cachetada.
Clarke abrió la boca sorprendida pero terminó riendo.
-Así que ibas a llamarme ¿no? Mentirosa-Le pegó en el pecho y Lexa la cogió de los brazos para que se calmara.
-Oye, bonita, cálmate…-Miró alrededor. La tienda no estaba llena pero había un par de personas mirando con curiosidad. Lexa solo esperaba que nadie la reconociera.
-¿Qué me calme? ¡¿Qué me calme?! ¿Cómo pudiste hacerme eso, Lexa? Luego de las noches que pasamos, de las promesas que hiciste…
-Eh, eh. Yo no le hago promesas a nadie.
-¿Te acuerdas al menos de mi nombre?
-Por supuesto-La chica alzó una ceja esperando a que lo dijera-¿Bárbara? ¿Alice?
La chica gruñó frustrada y le pegó en el brazo.
-¡Soy Gina!-Bramó-Eres lo peor que me ha pasado en la vida-Lexa se paralizó cuando vio que había empezado a llorar-Entraste a mi vida y me desbastaste, Lexa Woods…
-Oh no, no llores… nunca sé qué hacer cuando las mujeres lloran-Se mordió el labio y se acercó de forma incomoda rodeándola con sus brazos-Hey, oye… la pasamos bien ¿no?. Si no te llamé es porque he estado muy ocupada… entrenando para el mundial y todo eso…
-Es que… yo solo quería estar contigo… yo… nadie me ha tocado como tú lo hiciste…
-No pasa nada. Ya está-Lexa la atrajo más a su cuerpo-Siento no haberte llamado, pero ya sabes que yo no estoy en relaciones, cariño. No me gustan. Y te lo dije en todo momento.
-Yo no quería una relación, solo te quería a ti-Siguió llorando.
-Oye…-Se separó y la cogió suavemente de los hombros-¿Has venido a tatuarte?
La chica asintió secándose las lágrimas.
-Había venido a tatuarme "Lexa Woods, Jódete"-Lexa tragó hondo.
-Creo que es mejor si escogemos algo mejor-Gina rio entre lágrimas-Venga, escoge y sale a mi cuenta.
-¿De verdad?
-De verdad. Tómalo como un regalo de despedida.
-¿Despedida?
-Lo siento, bonita. Pero ya te lo he dicho… no me gustan las relaciones.
Gina parecía abatida pero finalmente se calmó.
Cuando se giró notó que Clarke estaba llorando, pero de la risa.
-¿Qué tal la mejilla?-Le preguntó la rubia y Lexa la miró furibunda.
.-Me alegra que te diviertas a mi costa, pequeña.
-Lo siento pero por un momento pensé que estaba viendo un capítulo de "The L Word".
Lexa la miró con interés.
-¿Has visto "The L Word"?
-Puede…
-Vaya, vaya…
Se miraron divertidas y Lexa por fin se sentó para hacerse su tatuaje. Clarke notó que de vez en cuando ponía alguna mueca de molestia, pero no parecía estarle doliendo demasiado. Eran unos símbolos separados por un pequeño espacio.
-¿Duele?-Le preguntó mientras la tatuadora hacía su trabajo?
-¿Me darías la mano si te digo que sí?-Preguntó picara-Porque en ese caso duele horrores-Lesley rio por lo bajo.
-No cuela-Le respondió la rubia.
-Había que intentarlo-Clarke se dio la vuelta e intentó que Lexa no la viera sonriendo.
-¿Quién es?-Preguntó Lesley en un susurro.
-Es… mi psicóloga personal.
-¿No es un poco joven?-Lexa rio.
-Sí, lo es.
-Es guapa.
-No es lo que piensas, Les.
-Oh, venga. ¿Lexa Woods no está interesada en una adorable y sexy rubia? No me lo creo.
-Clarke es diferente-Murmuró mirándola merodear por la tienda.
Lesley se detuvo.
-¿Qué has dicho?
-Que no es…-Era verdad… ¿Qué coño estaba diciendo?-Olvídalo-Se miró el brazo distraída.
-Ay Alexandra… creo que alguien ha captado por fin toda tu atención.
-No digas tonterías.
-Bueno…-Regresó a su labor-Algún día tenía que suceder-La miró a los ojos-El amor siempre llega, Lex.
-Deja de alucinar y termina con mi dolor-Le respondió Lexa furibunda.
Clarke por su parte estaba mirando algunos dibujos que estaban en la pared.
-¿Buscas algo especial?-Preguntó un chico que estaba quitándose unos guantes azules.
-No, yo no…
El chico sonrió.
-Déjame adivinar… solo miras por curiosidad-Clarke se encogió de hombros-¿No hay ninguno que te guste?
Clarke se fijó en un símbolo celta que estaba mezclado con una rosa. Le parecía tan bonito…
-Quizás otro día-Le dijo al chico y regresó con Lexa que ya tenía su nuevo y flamante tatuaje.
-¿Y?-Preguntó la morena.
La verdad era que le quedaba muy bien. ¿Y que no quedaría bien sobre esos definidos brazos?
-Está bien-Dijo Clarke sin demasiada emoción.
Salieron de allí, Lexa con una sonrisa de oreja a oreja y Clarke aun divertida por lo ocurrido con la chica.
-¡Lexa!-Justamente Gina salió y la morena se giró justo a tiempo para recibir un beso en los labios-Adiós-Le dijo luego.
Y cuando estuvieron en el auto Clarke no pudo evitar preguntar:
-Enserio, ¿Qué coño les haces?
Lexa la miró.
-Cuando quieras averiguarlo solo dímelo y te lo mostraré-Le guiñó un ojo y Clarke se estremeció por el sonido de sus palabras.
Por un momento la imagen de Lexa cerca de su rostro, sonriéndole seductoramente y acercando sus labios a los suyos la hizo tragar hondo.
-¿Clarke?
-¿Ah?
-Te he preguntado si te apetece comer algo-Puso el auto en marcha-Hoy me siento generosa.
Finalmente terminaron comiendo en un sitio de moda en San Diego en donde servían comida un tanto exótica. Aunque por suerte también servían una hamburguesa común y corriente y unas papas.
Lexa miraba orgullosa su tatuaje mientras que las miradas femeninas y masculinas ibas siempre sobre ella. Clarke se dijo que estaba claro que eso no le afectaba. Pero se preguntaba si todas esas miradas sobre ella, no incrementarían la presión con la que tenía que vivir a veces.
-Espera a que Anya lo vea-Rio Lexa dándole un sorbo a su té helado a través de la pajita, mientras esperaban la comida-Se va a mori-Pasó los dedos por el papel film que debía mantener allí un rato más.
-¿Quién es Anya?
-Mi representante-Le dio otro sorbo y Clarke miro sus labios. Lexa pareció notarlo porque le sonrió.
¿Por qué su sonrisa la estaba afectando últimamente?
Antes solía odiar esa sonrisa. Ahora… sentía cosa extrañas. Mierda, había sido mala idea haber aceptado ir a comer con ella. Pero tenía curiosidad sobre su dieta y sobre su día a día en general.
-¿Odia los tatuajes?
-Anya odia todo lo que no venda mi imagen. Cuando decidí salir del closet casi le da un ataque, por suerte mis patrocinadores no tuvieron ningún problema. Digamos que, hemos cambiado un poco la estrategia-Puso cara pensativa-Bueno, supongo que un tatuaje le va de maravilla a mi imagen de chica mala ¿no?. Además luego vendrá uno para la espalda-Levantó ambas cejas.
Clarke le dio un sorbo a su agua con gas.
-¿Eso no te hace sentir aún más presión, Lexa? Todo el tema de la imagen o los patrocinadores…
-Oh si-Asintió-Pero estoy acostumbrada, pequeña.
-De todas formas, aunque lo estés, supongo que a veces sentirás que te supera.
Lexa la miró de forma penetrante.
-Supongo que si-Clarke hizo unas anotaciones-¿No podemos tener una conversación normal sin que anotes cosas?
-No estamos en una cita, Lexa. Ya sabes para lo que estoy aquí-Levantó la vista y la vio sonriendo divertida.
-¿Te gustaría ir a una cita conmigo, pequeña Griffin?-Susurró colocando ambos codos sobre la mesa, para acercarse más y mirarla de esa forma que hacía que el corazón de Clarke latiera con fuerza.
-Ya te dije que no me…
-…gustan las chicas-Asintió-Pero también te dije que no lo sabrías hasta que lo probaras.
-Si voy a probarlo no va a ser contigo, Lexa.
-¿Por qué no?-Su voz se escuchaba raposa-¿Te da miedo de que te guste?
Clarke decidió seguirle el juego y acercó su rostro.
-¿Y qué tal si es a ti la que te gusta?-Clarke notó que Lexa miraba sus labios y luego sonreía.
-A mí ya me gustan.
-Hablaba de que puedo gustarte yo.
-¿Quién dice que ya no lo hagas?
Clarke sintió que su corazón dejaba de latir y que unas cosquillas invadían su estómago ante esa declaración.
Escucharon el carraspeo del camarero que traía sus platos y Clarke intentó calmarse. Lexa solo estaba jugando, solo estaba intentando meterse bajo su piel… no podía dejarla. Apostaba que la morena ni siquiera solía ir a citas.
Miró la comida de la morena y abrió los ojos como platos.
-¿Te vas a comer todo eso?
Allí había de todo: carbohidratos, proteínas, verduras… no podía creer que alguien pudiera comerse todo eso.
-Tu mírame-Sonrió la morena comenzando a devorar mientras Clarke intentaba aun calmarse y hacia hueco para su pequeña hamburguesa.
Estaba disfrutando de sus papas cuando el móvil de Lexa comenzó a sonar. Clarke pensó que la morena haría lo de siempre: miraría quien era y decidiría que no valía la pena contestar. Probablemente lo hacía con la mayoría de "sus chicas". Pero la vio frunciendo el ceño con preocupación y contestar enseguida.
-¿Hola?... sí, soy yo, dígame, Doctor Jaha-Lexa dejó el tenedor a un lado limpiándose las manos mientras escuchaba a su interlocutor-No, no… voy saliendo hacia allí ahora mismo-Se puso de pie sacando un montón de billetes para dejarlos sobre la mesa.
-¿Lexa?-Pero la morena ya estaba caminando hacia la salida.
Clarke miró la comida a medio terminar y se levantó llevándose las papas para el camino. Se subió al auto y vio que Lexa estaba algo alterada.
-¿Qué pasa?-Preguntó pero la morena puso el auto en marcha sin decir una palabra, así que Clarke no quiso presionarla.
Se concentró en sus anotaciones y notó que Lexa iba a una gran velocidad, esquivando autos mientras su ceño seguía fruncido.
No fue hasta que estuvieron delante de un gran edificio cuando Lexa apretó con fuerza el volante y luego se giró para ver a Clarke.
-Puedes quedarte en el auto si quieres. Sin embargo, no voy a impedir que vengas conmigo… solo te pido discreción con lo que estás a punto de ver, Clarke. Esta es una parte de mi vida que no suelo mostrarle a nadie.
Clarke asintió seria y la siguió dentro del lugar. No sabía por qué se la estaba mostrando a ella. Esperaba que no fuese solo por el proyecto… esperaba que fuese porque Lexa estaba comenzando a confiar en ella.
"Clínica de salud mental y de larga estancia San Diego CA"
Pudo leer en el letrero y se sintió intrigada.
Lexa caminó por los pasillos como si supiera el camino de memoria y llegaron hasta una zona en la que una puerta de metal dividía el pasillo.
-Woods… Gabrielle Woods-Anunció al hombre que estaba allí y este asintió, Clarke fue tras ella pero el hombre la detuvo-Está bien, David, viene conmigo-La miró de reojo. Parecía preocupada y estresada a partes iguales.
Llegaron hasta una puerta desde donde se escuchaban gritos.
Lexa entró sin dudar y la vio hablando con un hombre de color, que vestía una bata blanca y parecía estarle explicando algunas cosas. Una mujer estaba en el fondo, intentando golpear su cabeza con la ventana mientras dos enfermeras trataban de impedir que se hiciera daño.
-Señora Woods, por favor… -Decía una de las mujeres.
Y entonces Clarke lo entendió.
Esa era la madre de Lexa. La recordaba por la fotografía, aunque ahora estaba algo diferente.
La mujer era igual de alta y esbelta, y no parecía mayor de los cuarenta años. Su pelo estaba lleno de canas pero era largo y sedoso. Y Clarke pudo ver exactamente de quien había heredado su belleza.
No podía ver su cara porque estaba de espaldas a la puerta, pero escuchó al doctor decir que se había roto la frente y que no habían podido curarla aun.
-¡Me lo ha dicho! ¡Me lo ha dicho!-Exclamaba la mujer intentando soltarse del agarre de las enfermeras.
-Mamá…-Lexa se acercó enseguida-Mamá soy yo, Lexa-Las enfermeras se apartaron-Mamá, mírame…-Intentó cogerla del brazo pero Gabrielle le dio un manotazo-¡Mamá!-La cogió de los hombros.
-Alexandra me ha dicho que estaría allí afuera, en la ventana, ella…
-Mamá, estoy aquí… mírame, aquí-Le habló con firmeza pero con un tono de voz que Clarke no le había escuchado en todos esos días. Era una mezcla de cariño, con dolor… un dolor muy intrínseco que si no era los suficiente agudo, no serias capaz de escuchar.
Pero que estaba allí. Clarke podía palparlo. Ese dolor que te consume en silencio… que te destroza desde adentro hasta que sale a la superficie y es demasiado tarde.
-Ella… ella…
-Mamá-Repitió-Estoy aquí, tu hija está aquí.
-¡No!-Intentó pegarse otra vez contra la ventana pero Lexa la abrazó con sus fuertes brazos-¡Lexa! ¡Lexa!-Gritaba y lloraba, hasta que se quedó si fuerza.
Clarke podía ver la desesperación en el rostro de la nadadora, pero se mantuvo firme. La vio tragando hondo y cerrando los ojos.
-Shhh-Le susurró-Estoy aquí, mamá… estoy aquí.
-¿Lexa?-Grabrielle se separó mirándola y Lexa asintió, pasando sus dedos por la herida que tenía en la frente-Lexa los hombres… los hombres…-Señaló.
-Está bien, mamá. Los hombres ya no están.
-¿Te hicieron daño?
-No, no me hicieron daño, estoy bien.
-Bien… bien. Deberías ir a vestirte, pronto tienes práctica. No querrás llegar tarde. Te haré tu merienda.
Clarke sintió ganas de apartar la vista. Aquello era demasiado personal… era un lado de Lexa que nunca imaginó… que nunca pensó ver. Mirarla observando a su madre con tanto amor… hacía que le doliera el pecho.
-Por supuesto. Pero antes dejarás que esta señorita te cure la frente ¿sí?
La mujer asintió un poco más calmada sentándose sobre la cama que estaba también manchada de sangre. Lexa se acuclilló junto a ella sosteniéndole la mano mientras la enfermera hacía su trabajo.
-A veces es la única que puede calmarla-Le comentó la otra enfermera a Clarke, que seguía en la puerta.
-¿Tiene ataques muy seguido?
-No, y generalmente no son tan fuertes-Siguió susurrando-Pero es lo que tiene esta enfermedad ¿sabes? Te va consumiendo…
Clarke estuvo muy tentada a preguntar que enfermedad era. Aunque por supuesto que ya se hacía una idea. Pero le pareció una falta de respeto para Lexa y su intimidad, así que no lo hizo.
Siguió observando como esa engreída y odiosa nadadora, besaba con cariño la mano de su madre mientras le hablaba en un tono calmado y amoroso. Haciéndola reír un poco.
La mirada de Gabrielle se veía perdida por momentos. Como si estuviera allí solo físicamente. Pero eso no detenía a Lexa que seguía allí calmándola con suaves caricias sobre su mano.
-Listo-Anunció la enfermera que había estado cuidándola-Has sido muy valiente, Gabrielle.
La mujer se quedó allí sentada y la rubia se dio cuenta de que su mano temblaba, no lo había notado antes. Lexa cogió ambas manos y dejó otro beso.
-Mamá…-Pero parecía haberse perdido en su propio mundo. Lexa miró al doctor-¿Qué ha pasado con la medicación?
-Hemos tenido que cambiarla, pero ya hemos dado con la dosis adecuada, no te preocupes.
La nadadora se puso de pie, el cambio en su expresión fue evidente.
-¿Qué no me preocupe? Vengo y encuentro a mi madre con sangre en la frente…
-Ha sido un accidente.
-Pago una cantidad enorme de dinero para que la cuidéis porque yo no puedo hacerlo por mi profesión y por la universidad-Sus ojos estaban llenos de furia, pero Clarke también podía notar el miedo.
-Señorita, Woods-Comenzó a decir el doctor, cuyo apellido era "Jaha" ya que lo ponía en la bata-Cuidamos a todos nuestros pacientes porque sabemos que sus familiares dejan una gran responsabilidad en nuestras manos, pero tiene que entender que estas cosas a veces ocurren… usted misma sabe cómo suelen ser los ataques de su madre.
Lexa cogió aire intentando calmarse.
-Hacia mucho que no tenía alucinaciones…
-Generalmente estas se dan al inicio de la enfermedad, pero a veces aparecen luego. Tomaremos medidas.
-No quiero que la mantengan sedada, no les pago para eso.
-No será el caso. Pero comprenderá que en este caso es necesario-La morena asintió-Gracias por venir, ha sido de mucha ayuda.
Miraron a Gabrielle que estaba recostada luego de que le inyectaran algo para calmarla.
-¿Va a seguir pasando?
-Me temo que sí.
-¿Cuántos años más le quedan…?-Su voz se quebró.
-No lo sé, Lexa. Esta enfermedad tiene una esperanza de vida de unos cinco o seis años… pueden ser mas-Lexa asintió otra vez y se acercó a la cama.
Gabrielle la miró somnolienta.
-Volveré luego ¿sí? Se buena…-La mujer pestañeó y luego se quedó dormida.
Lexa salió de allí sin mirar a Clarke y esta no supo que hacer más que seguirla.
Cuando salieron Lexa se subió sobre el capó del auto con la mandíbula apretada.
-Joder, daría lo que fuera por un cigarro ahora mismo.
Clarke se abrazó a si misma mirando su precioso perfil. Todo había sido muy intenso, pero definitivamente luego de ver todo eso, no podía evitar mirar a Lexa de forma diferente. Al final no tenía la vida tan perfecta que ella creía… y tampoco era alguien egoísta y sin corazón.
Lexa Woods seguía siendo una caja de sorpresas.
-¿Estás bien?-Le susurró sentándose a su lado.
-Siento que hayas tenido que ver eso-Le respondió aun mirando al frente.
Clarke negó.
-No tienes que disculparte por nada.
Estuvieron así en silencio durante unos minutos. Clarke solo quería que se sintiera acompañada. Ni siquiera quería preguntarle cosas, como buena estudiante de psicología. Sabía que Lexa debía estar sintiendo muchas cosas y debía dejar que procesara todo.
-Tiene Demencia con Cuerpo de Lewy-La escuchó decir de repente-Es una enfermedad degenerativa de la mente…
-Sé lo que es-Asintió Clarke-Oye, no tienes que contarme nada. No esta vez. Lo entiendo.
Y la morena se sobresaltó cuando sintió la mano de Clarke sobre la suya. Sus dedos eran pequeños pero cálidos. Sintió su corazón latir de prisa al ver ambas manos juntas y al sentir su roce.
Levantó la vista y vio a Clarke mirándola con un entendimiento que nunca esperó encontrar. Podía perderse en ese azul para siempre. Podía dejar que la rubia la mirara de esa forma durante toda su vida y sería algo fantástico…
-No siento vergüenza-Dijo-Solo… es muy difícil. Por eso no te lo conté…
-Está bien, Lexa. Lo entiendo, de verdad-Clarke apartó su mano y Lexa se sorprendió al darse cuenta de que ya echaba de menos su contacto.
¿Qué le estaba haciendo esa pequeña rubia?
Deseaba su contacto, deseaba su mirada… deseaba tantas cosas.
Se quedaron un rato más allí en silencio, hasta que Lexa fue capaz de conducir y llevar a Clarke a casa.
Costia tuvo ciertos problemas para coordinar a la hora de introducir la llave de casa, pero finalmente lo había logrado. Luego de que acabara su turno en el videoclub, había decidido salir con algunos amigos que hacía mucho no veía… y había terminado bastante perjudicada. En realidad había descubierto que estando borracha no tenía que pensar en según qué cosas. Lo cual era lo único que quería.
No había visto a Lexa desde la pelea en la fiesta y no sabía que hacer. Era demasiado orgullosa como para ir a disculparse y obviamente Lexa tampoco lo haría. No tendría porque. Bueno, quizás borracha como estaba ahora sí que sería capaz… pero ya estaba en casa y lo único que quería era tirarse en la cama. Ya hablaría con la morena y la camelaría con sexo oral.
O no…
Estaba subiendo las escaleras cuando escuchó voces.
-Yo que sé, fue un día algo extraño-Estaba diciendo Clarke a Raven.
-Te has ido por muchas horas.
-Ya…
En ese momento Jake entró con algunos papeles en la mano.
-Hola, cariño-Saludó a Clarke-¿Cómo va ese proyecto?
-Fantástico -Costia puso los ojos en blanco y entonces Abby también apareció.
-¿Necesitas algo? ¿Dinero… lo que sea?
-Estoy bien, mamá. Pero en unos días viajaré con Lexa a Arizona. Tiene una competencia allí. Raven vendrá conmigo.
-Me parece bien, pero cuídate mucho ¿vale?-Le dijo Abby con preocupación-Por cierto Jake, ¿Costia ha llegado?
-No lo sé ¿Has visto a tu hermana?
-No…
Jake bufó.
-Siempre hace lo mismo. ¿Qué le cuesta hacer una llamada telefónica?
-Es una irresponsable.
-Mamá…-Intentó decir Clarke.
-¿Qué? Sabes muy bien como es.
-¿Alguna vez os habéis parado a pensar porque Costia es así?-La rubia mayor se dejó caer en las escaleras para escuchar aquello-Costia os ha necesitado mucho más que yo y ni siquiera os habéis dado cuenta…
-¿De qué estás hablando, Clarke?
-De que también es vuestra hija y en lugar de llamarla irresponsable, podríais incentivarla como hacéis conmigo.
-Tú no necesitas que te incentivemos. Lo haces por ti sola.
-Pues hacerlo con ella. Porque es muy inteligente y lo sabéis. Simplemente no ha tomado las mejores decisiones…-Suspiró-Quizás deberíais pensar vosotros porque. Vamos, Rae-Costia se puso de pie y subió a toda prisa antes de ser descubierta.
Entró en su habitación con todo dándole vueltas y se tumbó sobre la cama, preguntándose si todo había sido producto de la borrachera o si ella de verdad había escuchado a su hermana menor diciendo esas cosas y… defendiéndola.
Parece que Lexa es mas de lo que parece y va dejandole ver mas cosas a Clarke... ¿Creen que a la rubia se le esta derritiendo un poco el corazón? ¿Y Lexa porque comienza a sentirse mas cómoda a su lado? Espero que hayan disfrutado de este capitulo, creo que es de los que mas me ha gustado escribir.
Como siempre déjenme saber que les parece en la cajita de comentarios.
Y si pudiera tener un minuto de su tiempo, quería pedirles que pasaran por el twitter que voy a dejarles abajo. Es una iniciativa que han comenzado dos personas muy importantes para mi y que me tiene muy conmovida. No voy a dar muchos detalles para que lo vean allí:
Twitter: BilleteParaJuno
Y como siempre mi twt: ButtonUpJuno
¡Nos vemos en el próximo!
