Para las personas que les gusta este fic y dejan review se los agradezco de corazón y prepárense que esto ya casi termina, yo tanteo que serán 3 capítulos como máximo y ya, que por cierto ya casi los termino sólo me hace falta algunos retoques y que mi hermana me de el visto bueno, bien sin más por el momento disfruten la lectura y nos vemos en los demás capítulos.
Antes que nada este es un Universo alterno de Sailor Moon, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, aquí Haruka es HOMBRE lo digo desde el principio para que las personas que tienen preferencia por la pareja de Haruka y Michiru mujeres no gasten su tiempo leyendo este fic y después se molesten y me molesten por no haberlo dicho antes. u.u ¬.¬
Bien siguiente punto importantisimo: Ninguno de los personajes que se mencionan durante la historia me pertencen, si no a sus respectivos autores; Este texto es exclusivamente hecho de un fan dirigidos a más fan, no persivo ningún ingreso económico por lo que hago y tampoco lo deseo, espero que les guste la historia y cualquier duda o aclaración en mi perfil están los correos en los que se pueden comunicar. Disfruten de la lectura xD.
Mía
Capitulo 7
Haruka permaneció frío y distante durante el resto del día; pasó la tarde encerrado en su estudio después de darle a Michiru una información que tenía que resumir en unas cuantas notas para llamar después a la Sra. Tsukino. Durante la cena no mejoraron las cosas; cada vez que levantaba la mirada y veía los ojos inexpresivos de Haruka, se sentía como si le estuvieran clavando un puñal en las entrañas.
El día siguiente amaneció más fresco, y a medida que fue avanzando, la temperatura fue bajando todavía más. Por la tarde tenían que acudir a las celebraciones de la boda, y Michiru habría dado cualquier cosa por no tener que ir. Todavía estaba pensando en una excusa cuando Haruka entró en la pequeña habitación situada en la parte trasera de la casa en la que ella estaba trabajando.
-¿Ya estas lista?
Michiru levantó la mirada, y al verlo le dio un vuelco el corazón. Haruka iba vestido de forma sencilla, pero elegante. Llevaba unos pantalones negros de algodón con una camisa azul de manga larga y una chaqueta color café oscuro.
-¿De verdad quieres que vaya? -le preguntó vacilante-. No lo digo para iniciar una discusión de nuevo -añadió precipitadamente al verlo fruncir el ceño-, pero no conozco a nadie, y ni siquiera voy a entender lo que está pasando...
Haruka la miró detenidamente y al cabo de unos segundos, se relajó visiblemente, cruzó la habitación y se sentó en el escritorio.
-Ayer, el sacerdote fue a casa de la novia a celebrar una pequeña ceremonia que incluía una oración y la explicación de los votos del matrimonio -le contó-. Hoy se celebra este compromiso con dos fiestas, una para los hombres y otra para las mujeres -se dio cuenta del pánico que se reflejaba en los grandes ojos de la aguamarina-, pero no te preocupes, estarán contigo Sara y sus hijas, y también Saya.
La compañía de esta última no la tranquilizaba para nada.
-Bailaremos y comeremos, y la mayor parte de los hombres beberán tal cantidad de alcohol que terminarán teniendo problemas. Al final de la noche hará falta alguien con la mente sobria. En cuanto a la novia, en este pueblo se tiene la tradición de cubrirla con velos y ropas; después comenzarán a llegar los amigos del novio a la casa, en este caso el primo de Saya y pedirán su mano, pero ella los rechazará hasta que le entreguen un regalo a su familia. ¿Lo has entendido?
Michiru asintió lentamente, mientras sus sentidos absorbían el delicioso aroma de Haruka.
-El novio sube después al tejado de la casa y rompe un cántaro de barro para alejar al mal y atraer la buena fortuna, debido a esta tradición ahí es cuando se han retrasado muchas lunas de miel, cuando desafortunadamente se cruzan entre los novios unos cuantos huesos rotos -añadió secamente, con una sombra de diversión en los ojos-, y al final, la novia es conducida a su nueva casa, a su dormitorio, donde espera la llegada de su marido. Y entonces... Bueno, supongo que eres capaz de imaginar que ocurre después -añadió burlón. Michiru asintió sonrojada y Haruka sonrió-. Estarás estupendamente, te va a gustar, te lo prometo -alargó la mano y le acarició la mejilla-. Sara te cuidará hasta que vuelva contigo.
En otro momento, aquella frase habría tenido un significado diferente, pensó Michiru mientras lo seguía hacia el vehículo lentamente. Pero las circunstancias no podía cambiarlas, así que era consciente de que tras aquellas palabras, sólo había la educada consideración que cualquier anfitrión tendría hacia su huésped. Y ella tenía que dominar aquel sentimiento que había estado creciendo últimamente en su interior, el deseo de tener a alguien en quien poder apoyarse, alguien que la protegiera, que la amara. Se regañó a sí misma enfadad. ¿Alguien? ¿Por qué se engañaba a sí misma? Era Haruka el hombre que aparecía en sus sueños, pero sólo por aquella extraña atracción fisíca que sentían el uno por el otro. No tenía que darle ninguna importancia a aquel sentimiento.
Para su propio asombro, durante las siguientes horas Michiru se lo pasó en grande. Sara y sus hijas permanecieron pegadas a ella como obedientes centinelas, y las mujeres del pueblo le abrieron totalmente sus corazones, dándole una bienvenida tan calurosa que se emocionó. La fiesta se celebró al aire libre. La novia estaba radiante y preciosa. Cuando más tarde la guiaron hacia su casa, estaba tan pendiente de su marido que se olvidó de todo lo que le rodeaba. Al verla, a Michiru se le llenaron los ojos de lágrimas.
Saya no apareció por la fiesta hasta el último minuto prácticamente, justo antes de que los amigos del novio llegaran a la casa de la novia y Michiru intentó apartar de su mente la idea de que había estado esperando hasta que los hombres fueran a hacer acto de presencia.
-¡Hola, Michiru! -la saludó Saya con una voz tan fría como el hielo y abierta hostilidad en la mirada-. Así que al final has venido.
-Sí -Michiru la observó con cuidado, con la sensación de que al no estar Haruka presente, Saya no iba a tener ningún inconveniente en decir todo lo que quería decirle. Había escogido aquél momento para hablar con Michiru sin correr el riesgo de que nadie la oyera. El resto de las invitadas estaban tan emocionadas con la fiesta que aunque entendieran japonés, no les pondrían atención.
-Me preguntaba si lo harías -Saya se alisó suavemente el ajustado vestido de seda que llevaba-. Tú eres una de las ejecutivas que trabaja en la compañía japonesa con la que Haruka tiene algunos acuerdos, ¿Eres una de las directoras quizá? -inquirió mirándola con los ojos entrecerrados.
-No exactamente.
-¿No? ¿Qué eres entonces? ¿Una ayudante personal? ¿Una secretaria?
-Simplemente soy una de las personas que participan en el proyecto -le explicó Michiru prudentemente-. Eso es todo -miró a su alrededor, buscando a Sara y a sus hijas con la mirada, pero estás estaban totalmente concentradas en una charla con las amigas de la novia. "¡Maldita sea!", se dijo Michiru. No tenía ninguna gana de discutir con Saya. De hecho, sí podía evitarlo, no quería tener ningún contacto con ella.
-¿Eso es todo? -era tanto el amargo desprecio que se advertía en su voz que Michiru no podía ignorarlo-. Crees que soy tonta, ¿verdad? -entrecerró los ojos todavía más
-¿adivinaste? -pensó de inmediato Michiru pero evito decirlo en voz alta (ñ_ñ).
-Pues bien no soy ninguna estúpida, tengo mucha experiencia y entiendo algo de ese tipo de cosas. Haruka nunca ha traído a ninguna mujer a esta casa. ¿Por qué te ha traído a ti?
-¿Y por qué no se lo preguntas a él? -contestó Michiru fríamente-. Y no he dudado ni por un segundo que tienes experiencia en este tipo de cosas, Saya.
-Bien, lo haré -sacudió ligeramente la cabeza-. Eso es exactamente lo que pensaba hacer -miraba a Michiru como si la odiara.
-Genial -Michiru la observó fríamente, con un semblante muy serio-. Supongo que lo verás por aquí de un momento a otro, y ahora si me perdonas... -se alejó de ella y se acercó hasta donde estaba Sara. Sí Saya pensaba que se iba dejar enredar en una discusión de ese tipo, estaba loca. ¡No estaba para nada dispuesta a rebajarse tanto!
Cuando Haruka se reunió con ellas unos momentos después, Saya se aferró a él como una lapa (Persona demasiado insistente y pesada, de la que es difícil librarse; fuente: el diccionario). Michiru continúo hablando y riendo con el resto de los invitados con aparente normalidad, pero en todo momento se sentía como si estuviera presenciando un partido, un partido dolorosamente triste. No encontraba un nombre para describir ese sentimiento que la consumía, pero reconocía que el enfado era uno de sus ingredientes; también formaba parte de él la hiriente humillación de saber los cerca que había estado de caer en los brazos de Haruka en cuanto él le había susurrado al oído cuatro palabras de amor.
-¿No me vas a invitar a tomar una copa en tu casa? -le preguntó Saya a Haruka con una provocativa sonrisa, cuando los recién casados se quedaron solos en su casa y los invitados comenzaron a marcharse.
-Claro -por un momento, Michiru creyó haber escuchado cierta irritación en la educada voz de Haruka, pero deshechó inmediatamente aquella impresión. Debían de haber sido imaginaciones suyas-. ¿Has venido en coche?
-Tengo el auto allí detrás -miró a Haruka con ojos brillantes-. ¿Te importaría conducir por mí? Ya es de noche, y está comenzando a llover...
-Claro que no. Ralph puede llevar mi vehículo, además, íbamos a ir muy apretados si tuviéramos que volver los seis en él. Michiru, ¿quieres venir con nosotros? -más que una pregunta, era un orden, que hizo que Michiru se revelara de inmediato ya había tenido tiempo suficiente de estar junto a Saya y no creía que fuera posible seguir comportándose diplomaticamentecon ella por más tiempo.
-No te preocupes -esbozó una sonrisa educada, consciente de que retarlo abiertamente delante de Saya y de los invitados podría ponerlos a todos en una situación incómoda-. Sara estaba explicándome el significado de la ceremonia, de modo que me iré con ella. Nos vemos en casa.
Antes de que Haruka tuviera tiempo de reaccionar, se acercó a Ralph y Sara, que estaban esperando al lado del vehículo. Le dijo a Ralph que Haruka quería verlo y luego le explicó a Sara:
-Va a tener que conducir él y Haruka tiene que darle las llaves -volteó hacia atrás y se encontró en la distancia con la mirada de Haruka. En cuanto Ralph regresó con las llaves, se subieron al auto, y Michiru no volvió a mirar atrás.
Al llegar a la casa, corrió a su habitación con tanta rapidez que parecía como alma que llevaba el diablo. Cerró la puerta, dejó sus ropas hechas un montoncito en el suelo y se metió bajo la regadera con los ojos cerrados y el corazón latiendole violentamente en el pecho. ¡Lo odiaba! ¿Cómo podía permitir que Saya revoloteara a su alrededor con tanto descaro?. Oyó que estaban tocando a la puerta del dormitorio, pero eso no le hizo salir más rápido del baño. Estuvo ignorando los golpes hasta que pensó que de verdad era una emergencia; se enrolló una toalla alrededor de la cabeza, agarró la bata y la amarró con dedos temblorosos.
-¿Quién es?
-Abre la puerta Michiru -oyó que decía Haruka con voz severa.
-¿Por qué? -a través de la puerta podía escuchar la respiración de Haruka, alterada por la furia, y el corazón comenzó a latirle a toda velocidad. Estaba aterrada.
-Michiru, no tengo intención de hablar contigo a través de la puerta. Abre inmediatamente.
-No -se oyó desafiarlo con un miedo aun mayor-. Acabo de darme una ducha y estoy preparándome para irme a dormir. No he...
Cuando la puerta se abrió y Haruka interrumpió en la habitación, ella se quedó literalmente paralizada por el miedo. Con los ojos abiertos de par en par, se enfrentó a la mirada de Haruka; Michiru jamás lo había visto tan furioso.
-Haruka...
-Nada de Haruka -le contestó, gruñendo entre dientes-. No creo que haya alguien en toda la casa, que no me haya oído tocar la puerta.
-¿Dónde está Saya?
-¿Dónde demonios crees que está? -refunfuñó suavemente-. En el primer piso, esperando que te reúnas con nosotros para tomar una copa, no sé a qué estas jugando, pero te estas pasando de la raya.
-No voy a bajar, Haruka.
La incredulidad inicial fue seguida de un violento ataque de coraje. Michiru lo vio cerrar los ojos un instante, tomar aire y bajar la cabeza antes de volverla a levantar para observar atentamente el rostro de ella-. ¿Por qué? -sólo fue una palabra, pero era imposible pronunciarla con mayor fríaldad.
-Porque no quiero -jamás le daría la satisfacción de poder sospechar siquiera que estaba celosa. Entre otras cosas, se dijo a sí misma, porque no lo estaba.
-Michiru, nadie ha conseguido nunca hacerme enojar hasta este punto -dijo Haruka lentamente-, y aunque estoy intentando, por el bien de ambos, estar tranquilo, estás logrando que me sea verdaderamente difícil; Así que vas a vestirte ahora mismo, si no quieres que lo haga yo por ti.
-No voy a hacerlo -retrocedió inconscientemente unos pasos hasta toparse con el borde de la cama mientras hablaba, a pesar de la inseguridad que sentía por dentro, no iba a darse por vencida-. No puedes obligarme.
-Michiru, obligarte a bajar sería el menor de mis problemas -repuso Haruka con voz ronca, había avanzado unos cuantos pasos hacia ella y estaban a muy poca distancia el uno del otro-. No tengo ni la menor idea de qué significa todo esto, pero te sugiero que no sigas.
-No estarás satisfecho hasta que me destroces, ¿verdad? -mientras hablaba , la toalla que sujetaba su cabello, comenzó a caerse, dejándolo completamente libre enmarcado su rostro por aquellos rizos aguamarinos. Cuando Haruka lo vio su mirada se endureció más y su reacción no se hizo esperar.
La arrojó en la cama con tanta fuerza que la bata se le abrió, dejando su desnudez al descubierto, antes de que pudiera tomar ambos lados de la bata para cubrirse Haruka ya estaba con ella en la cama. Fue consciente de dos cosas: la primera, en el rostro de Haruka se reflejaban sentimientos tan contradictorios como la furia y el deseo, y la segunda, su traicionero cuerpo parecía haber revivido en cuanto Haruka había acercado los labios a su rostro.
-Michiru -murmuró Haruka contra su rostro; su estado era evidente, rozaba con labios ardientes la piel de Michiru y, sorprendiéndose a sí misma descubrió que la pasión de Haruka había sido capaz una vez más, de hacer efecto en ella.
Quería a Haruka, quería sus manos, su cuerpo... quería que fuera él, el primer hombre con el que hiciera el amor. El primero y el único. Quería hacer el amor con él porque lo amaba.
Aquel pensamiento la dejó de hielo, Haruka estaba tan atrapado en su deseo que no lo noto. Aquel era el motivo, comprendió Michiru, por el que ver a Saya junto a él, intentando seducirlo con cada una de sus miradas, con cada movimiento, la hería tan intensamente. No era sólo deseo físico lo que la había hecho sentir que había algo que la unía a aquel hombre desde la primera vez que había posado sus ojos sobre él.
Las mujeres de su pasado, la habían estado atormentando durante las últimas semanas hasta convertirla en una persona que ella apenas reconocía. Por las mejillas de Michiru comenzaron a correr lágrimas. Cerro los ojos con fuerza y sintió que Haruka se tensaba, dejaba de acariciarla y se apartaba de ella.
-¿Michiru? -le preguntó cuando se levantó de la cama con un semblante de dolor en la cara. Pero ella no era capaz de moverse, ni siquiera podía abrir los ojos-. No llores -soltó un suspiro que duró unos segundos, y salió de la habitación, cerrando suavemente la puerta tras él.
Y Michiru se quedó sola. Más sola de lo que había estado nunca.
Conti... (No es cierto sigue sigue...)
-¿Michiru? -en cuanto Haruka había salido de la habitación, ella se había enrollado en las sabanas como si quisiera protegerse del mundo. Había permanecido acostada, vencida por su tristeza, durante unos minutos, pero en cuanto volvió a oír la voz de Haruka al otro lado de la puerta se levantó de un salto-. He enviado a Saya a su casa, y ahora creo que debería hablar contigo. No voy a tocarte, te lo prometo -enmudeció un instante-. No tienes nada que temer.
Michiru tuvo que recuperar la respiración antes de contestar.
-Entra.
Haruka no encendió la luz, cosa que ella agradeció, pero se acercó lentamente hasta la cama.
-No puedo decir nada que justifique lo que he hecho, nada en absoluto, y pedirte que me perdones por haber traicionado las normas de la hospitalidad podría parecerte otro insulto.
Michiru escuchaba su voz, era fría y firme, mientras ella sentía una débil sensación de incredulidad. ¿Por qué estaba Haruka tan preocupado?
-Necesito estar aquí algunos días, y también te necesito a ti para que te ocupes de los asuntos relacionados con Skyner. Pero si crees que no puedes quedarte, si quieres volver inmediatamente a la ciudad, puedo arreglar todo para que te vayas -Michiru se mordió el labio inferior en la oscuridad, Haruka le daba la sensación de ser tan frío, tan distante... -eres tú la que decides. Lo único que puedo decirte es que si decides quedarte, no volverá a ocurrir nada como lo que ha ocurrido esta noche. Te doy mi palabra. Piénsalo, y hazme saber tu respuesta mañana por la mañana, a no ser que ya la hayas tomado.
Michiru continuó en silencio durante algunos segundos, y respondió:
-Te lo diré mañana por la mañana -pese al estado en el que se encontraba, su voz sonó sorprendentemente normal.
-Muy bien -se hizo un tenso silencio, como si Haruka quisiera decir algo más, pero al momento Michiru lo oyó cruzar la habitación y salir cerrando la puerta tras de él.
Michiru sólo había podido distinguir su sombra en la habitación, ni siquiera había podido adivinar su expresión, pero aun así, le habría gustado poder tocarlo. Se sentía muy débil. Aquel pensamiento le fastidió un poco, pero no lo suficiente para herirla. Todos sus sentidos, todos sus sentimientos estaban atrapados en el descubrimiento que esa misma noche acababa de hacer sobre sí misma. Estaba enamorada de Haruka.
Continuara...? Pronto lo sabrán (ñ_ñ)
Sólo como dato adicional les informo que esta historia ya la tenía desde hace algunos años pero apenas en este año me anime a subirla, esa es la razón de que las actualizaciones han sido tan continuas, en lo personal lo decidí hacer así porque me fastidia leer alguna historia muy interesante y que no este terminada (ñ_ñ) siempre he sido impaciente. Bien sin mas de momento nos vemos.
Saludos.
