LA ATLÁNTIDA

Por: Ivanov Shinigami

Capitulo 7: Traición

Un atlante de piel morena, ojos verdes como esmeraldas y pareo color sangre estaba sentado en el lugar favorito del futuro soberano del imperio perdido, Duoramie, el único hijo varón del emperador, idéntico a la emperatriz Helen que siglos antes había sido absorbida por una enorme estrella que había aparecido en el centro de la ciudad cuando fueron atacados por la enorme ola enviada por los celosos dioses.

Siempre se pregunto ese extraño incidente, que había sido eso?, por que la emperatriz había desaparecido sin dejar rastro?, pero la respuesta estaba mas lejos que la misma pregunta.

Después de la catástrofe, había quedado huérfano, sus padres habían desaparecido al igual que su hermana mayor Catherine, seguramente ya estaban muertos, estaba completamente solo... aun recordaba ese horrible día, a pesar del paso del tiempo, parecía como si hubiera sido ayer...

(Flash Back)

Un pequeño atlante estaba sentado en un rincón del templo asustado y llorando, estaba completamente sucio y herido, con ligeros raspones y cortaduras, abrazando sus piernas y escondiendo su carita sucia, además de que estaba lastimado y su cristal apenas brillaba, sus enormes ojos esmeraldas estaban completamente llenos de lagrimas, que seria de el ahora que nadie de sus seres queridos estaba?, lo único que recordaba era a su hermana mayor empujándolo hacia el circulo de poder que se formaba al centro de la ciudad, parecido a un campo de energía, mientras que las aguas cubrían sin protección alguna a sus padres y a su hermana quien le brindaba una sonrisa cálida mientras que le murmuraba "ne frolep po atreloc ototo...(vas a estar bien hermanito...)", mientras que el se hundía al fondo del océano completamente solo...

Pero una temblorosa y tibia manita toco su rostro empapado en lagrimas de tristeza levantándolo levemente haciendo que saliera de su transe mientras murmuraba débilmente...

- do deni molec solatemlos?, motre lopre tuy? (por que estas llorando?, estas perdido?) – le pregunto un pequeño de piel blanca como la nieve, cabello color castaño el cual le llagaba a los hombros, una carita sucia y unos ojos amatistas bellos, bestia con ropas blancas y finas pero al mismo tiempo sucias y rotas por la catástrofe.

Por un momento el chico de ojos verdes pensó que era un mensajero de los dioses al ver a tan hermosa criatura, todo a su alrededor se nublo como si lo único que viera fueran esos ojos amatistas, jamás había visto a un ser tan hermoso como el, pero al ver detenidamente su mejilla reconoció el símbolo de la familia real, todo se aclaro y dijo en tono molesto.

- IE KA LOPER HOLEGH, LETURES WUOPL!!! (NO ES ASUNTO TUYO, DEJAME SOLO!!!) – respondió violentamente el moreno apartando las manitas del ojivioleta volviendo a llorar en su antigua posición.

- fruyto mfioid delop seto ne (tomare eso como un si) – dijo el pequeño sonriendo dulcemente mientras se sentaba a un lado del ojiverde en la misma posición– adone, wa motre lopre tuy, ie dorpras to me papo et me mochi joler trial houdfrt jeoi et ie lo mu protres... (sabes, yo también estoy perdido, no encuentro a mi papá y mi mama entro en la estrella brillante que alumbro el cielo y ya no salió...) – dijo el ojivioleta dejando ver unas lagrimas.

El ojiverde solo pudo mirar al pequeño que lloraba en silencio.

- mol fruys... et me glope long... ie kolipa jiles wulmox silon friopla quou... ei jokis fazulx... (mis padres... y mi hermana mayor... no pudieron entrara al campo de energía... no pude ayudarlos...) – decía el ojiverde con la voz quebrada recordando lo sucedido.

Así se quedaron los dos pequeños por largo rato, ninguno decía nada, solo así, sentados juntos, acompañándose en su pena...

Nuevamente el moreno volvió a mirar el paisaje destruido por las turbias aguas del inmenso océano, padres buscando a sus hijos, hermanos buscándose entre si, hijos buscando a sus padres, todo era tristeza, melancolía e ira, hasta que el ojivioleta hablo.

- adone, no degendem alamar, furetose akerru do deto de glore, irama tre papo mo retiru, futre sujiber guytsa et jikoc, ne burat nijuga, ne hijuy olow, pre we yi malai fila de Zeck, gurety jiramen a we no joge pla yi ihcadomot, eme ne gretur to kirat we butrel u ne butrel se lupol molack minert, derw huyert sefu poty fulamnd, hi ne dretil notra guy, siko do mer ka nilom et do we per cruitas mord fall, de ma we moleter mit severemat, be frolo we per fallest imolerdad, moleter fea, demo prefe mil dom saburet gre pars grolemoc surimet, ne gretyn aserrien du we moc fro dirt, ge na derstuc, derstuc nolter molitu et fredas, her mos dimun trevas miretonde u nostre gole dum zever mo mer grati... ne mer frilo... (sabes, ya no me puedo mover, estoy demasiado exhausto como para hacerlo, he estado buscando a mi padre por horas, me duelen mis pies y el cuerpo, pero todo fue mi culpa, no debí soltarlo, ni a el ni a Zeck, pensé que era mas fuerte, que aunque la ciudad se destruyera y yo estuviera lastimado seguiría buscándolo en donde fuera, pero ya no me puedo mover, caí del templo en donde estábamos por que me solté y perdí la sensibilidad de las piernas, camine un poco pero ya no puedo sostenerme en pie, definitivamente soy un tonto, siempre olvido que no soy resistente, pero bueno, en algún momento me voy a poder mover, o alguien va a venir a buscarme... eso espero.) – decía melancólicamente el chico de ojos amatistas mientras subía sus rodillas en posición de feto y colocaba su cabeza dentro de ellas dejando ver mas lagrimas perladas.

El ojiverde miro con tristeza al ojivioleta, "siempre ahí alguien peor que tu, por eso debes de ayudar a ese alguien, por que tal vez se convierta en la persona mas importante para ti", recordaba esas palabras dichas con ternura por parte de su hermana mayor.

- pre we yi fila de gurety jiramen mul... (la persona mas importante para mi...) – murmuraba sin perder la vista en el ojivioleta.

- nani? (que?) – dijo el pequeño de ojos violetas mirando desconcertado al moreno.

- mer plomit serio, ertoi mi Lope with molpil jiuyth jilneso teruo nojujo, mer plomit done ru et jopum kilore dogu (no digas eso, estoy seguro de que tu padre aun te esta buscando, ven yo te cargare y te llevare con el) – dijo el moreno levantándose de su antigua posición.

- hon toni? (de verdad?) – le dijo el ojivioleta con mirada esperanzada y una enorme sonrisa.

- has (si) – dijo el moreno sonriendo mientras le extendía su mano para que se levantara.

- otagira… (Gracias...) – le respondió alegremente mientras tomaba su mano con suavidad.

- veji to lop yuoikos, ge ruhbasfi et meli Gubert cilopas kilas berot weren tolika to papo lo friun liajd (sube a mis hombros, te cargare y así podrás buscar mejor a tu padre sin que te lastimes) -

- hai, otagira (si, gracias) – dijo el pequeño de ojos amatistas con una enorme sonrisa.

Cargo al pequeño sobre sus hombros para que no se lastimara mas de lo que estaba, era una gran ventaja que estuviera alto, el chico bonito le llagaba a los hombros, así que fue fácil cargarlo, caminaron por largo rato buscando y buscando, pero no encontraban a nadie, el moreno tenia sus pies rojos, agrietados y sangrantes de tanto caminar, pero no se daba por vencido, seguía caminando aun que con mas lentitud, pero no se dejaría vencer. El chico bonito no dejaba de gritar el nombre de su padre mientras el ojiverde lo cargaba con mucha fortaleza. Caminaron una gran distancia, había ruinas y llantos por doquier, la vela de la esperanza comenzaba a apagarse, no había rastros del padre del ojivioleta, llegaron a un lugar donde lo único que se apreciaba era las ruinas del palacio, tal vez estaría ahí, ya habían recorrido toda la ciudad, si no los encontraban ahí, seguramente estarían muertos, pero para su mala suerte el moreno cayo al suelo de rodillas, ya no pudo más, sus pies estaban exhaustos y débiles, trato de levantarse pero sus piernas no le obedecían, bajo al pequeño de ojos violetas con cuidado y se sentó en el piso.

- ani voku jajie, dai yo bo? (que te pasa, estas bien?) – pregunto el chico bonito preocupado por el ojiverde.

- loper huio biru teruyo (mis piernas no responden) – le dijo el moreno sobando sus pies ensangrentados.

- quicadi efu mirto silanco, ger sadurt et frop kidash noma hi, gomene… (todo es culpa mía, fui egoísta y solo pensé en mi, lo lamento…) – dijo el pequeño comenzando a llorar mientras tocaba dulcemente las piernas del moreno.

- joge pla yil, ihcadomot eme ne gretur to, kirat we (no te preocupes, en algún momento me volveré a mover, no pasa nada, tranquilo) – decía el moreno sobando la cabeza del chico bonito para tranquilizarlo.

Ambos se quedaron en esa posición largo rato, cuando de pronto…

- Duoramie? – dijo una voz ronca y sorprendida a lo lejos.

- papo? (papa?) – dijo el pequeño levantando su carita llena de lagrimas buscando al dueño de esa voz.

- thu kas gulerp? (lo has escuchado?) – pregunto el moreno.

- hai, eme papo, liyu frtom (si, es papa, estoy seguro) – dijo contento el pequeño.

- ikuyo (vamos) – dijo el ojiverde levantándose con esfuerza.

- demo juy gretonm (pero tus piernas) – de dijo el chico bonito tratando de detenerlo.

- ie tei yo bo lop der kurum (no te preocupes un intento mas) – le dijo sonriendo mientras le estiraba la mano para poder cargarlo.

- otagira (gracias) – dijo el chico de ojos amatistas tomando la mano del moreno.

Volvió a cargar al pequeño príncipe y camino un poco entre los escombros, las pequeñas piedras perforaban sus desnudos pies como agujas, sus piernas dolían, dolían mucho, pero no se daría por vencido, ya estaban muy cerca, subió una pequeña torre en ruinas y pudo ver una silueta familiar, era el emperador de la Atlántida, estaba junto con Zeck, se general y mano derecha.

- PAPO!!! – grito el pequeño para llamar la atención del soberano.

- Duoramie!!! – grito el hombre con emoción mientras corría donde estaba su pequeño.

El ojivioleta extendió los brazos para que el hombre lo tomara dulcemente y lo cargara, ambos se abrazaron con sumo cariño y el hombre comenzó a llorar dándole gracias a los dioses.

El moreno se sentó exhausto después de que el mayor cargo al ojivioleta, se sentía feliz por que pudo ayudar al chico bonito, se había sentido útil, ahora solo quería descansar, se recargo en la pared, ya no podía mover ni un dedo.

El chico bonito dejo de abrazar a su padre y le dijo lo que el moreno había echo por el, el mayor se sorprendió, observo al ojiverde y miro que sus pies estaban sangrando, su cara estaba sucia y estaba exhausto, era delgado pero fuerte, como era posible que un niño de su edad y tamaño caminara por toda la ciudad sin descanso y cargando a su hijo?, era increíble, se acerco a el y le dijo.

- guro de mo namae? (cual es tu nombre?) – pregunto el soberano.

- Trowakadash… - respondió el pequeño en susurros.

- no Trowakadash, joge pla yi lilam nuru he ihcadomot, eme ne gretur to kirat we butrel yuremabu dope (bien Trowakadash, siempre te voy a estar agradecido por haber salvado a mi hijo, además de que voy a estar en deuda contigo pequeño) – le dijo el emperador sobando la cabeza del moreno con ternura.

- ie do devemant… (no se preocupe majestad…) – murmuraba el chico de ojos esmeralda.

El soberano sonrió ante esa palabra de humildad del moreno, le ordeno a Zeck que lo cargara, por su fortaleza y buen corazón seria entrenado como un guerrero.

Los años pasaban como gotas de agua en la lluvia, Trowakadash era entrenado duramente día y noche, si iba a proteger la ciudad tendría que ser un guerrero fuerte, tenaz y valiente, Duo constantemente lo visitaba para animarlo, el le llamaba Trowa de cariño, además de que decía que era mas corto se escuchaba con mas fuerza. Duo siempre le dijo que iba a estar en deuda con Trowa por haberlo ayudado desde niños y que jamás terminaría de pagarle esa enorme deuda.

El ojivioleta siempre estuvo a su lado, lo animaba cuando no podía, lo curaba de sus heridas, le mostraba lo que Zeck le enseñaba, lo ayudo a sacar sus alas, estaba con el en las buenas y en las malas estaba con el, a veces Duo pasaba mas tiempo con el que en sus deberes reales, lo cual provocaba el disgusto del emperador, lo protegía… al pasar de los años… sin darse cuenta… Duo se había convertido en la persona mas importante para el…

Al fin lo había comprendido, estaría cerca del chico bonito hasta obtener el verdadero valor de decirle lo que siente. Siempre estaría para el…

(Fin del Flash Back)

- no se en que momento te comencé a amar tanto… - dijo mientas una lagrima rodaba por su mejilla.

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Hilde no dejaba de mirar con curiosidad a Heero, lo hacia de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha, su cara era de asombro, duda, miedo, pero lo que mas le dominaba era la alegría de ver a un dougen por primera vez.

- vaya Duo, es increíble... – decía la chica sin dejar de moverse alrededor del ojiazul.

- Hilde, creo que es suficiente... – dijo el chico bonito moviendo sus manos en señal de que parara, Heero estaba comenzando a ver a Hilde como lo hacia con Trowa, una mirada muy asesina.

- es que es increíble ver a un dougen real, yo pensaba que eran mito – decía la chica sin dejar de ver con curiosidad al ojiazul que comenzaba a molestarse.

- lo se Hilde, pero creo que puede ayudarnos a restaurar la ciudad revelando los secretos escondidos en el "lago" – decía Duo felizmente.

- lo llevaras ahí? – dijo la chica sorprendida – pero Duo, no será peligroso para un dougen? – replico preocupada.

- no lo creo, además estoy seguro que Heero sabe... – dijo el ojivioleta sonriendo ampliamente.

"saber que?" – peso el ojiazul intrigado.

- bueno, pero prométeme que estarás bien Duo – le dijo la chica tocando sus manos ligeramente mientras sus enormes ojos azules miraban al chico bonito con preocupación.

- lo prometo Hilde – dijo Duo sobando la cabeza de Hilde con ternura.

- eso me mantendrá mas tranquila – dijo la chica sonriendo – bueno Heero, como eres nuevo en la ciudad, permíteme hacerte un banquete digno de un invitado si? – decía la chica mirándolo esperanzada para que aceptara.

- hn... – dijo el ojiazul mirándola fríamente.

- acepta Heero, Hilde es una de las pocas mujeres que conozco que cocina delicioso – decía el ojivioleta tratando de convencer al ojiazul.

- por favor – le volvió a suplicar la chica.

- esta bien – dijo el ojiazul convencido.

- yahoooo!!! – Grito la chica emocionada – entonces vamos de una vez.

- no, antes tengo algo que enseñarle a Heero "eso"... – dijo el ojivioleta guiñándole el ojo a Hilde.

- "eso?... a que se refiere con eso?... que es "eso"?..." – pensaba el chico de ojos cobalto una y otra vez.

- Ho entiendo, entonces me marcho lo mas pronto posible, los espero al anochecer – decía la chica abriendo ampliamente sus alas.

- pero Hilde, no crees que seria correcto invitar a los amigos de Heero? – pregunto el chico bonito a la ojiazul antes de que partiera.

- QUEE?!!, quieres decir que hay mas como el? – dijo la chica sorprendida mientras señalaba a Heero.

- esto... si – dijo el ojivioleta sonriendo nerviosamente.

- wooow!!! Entonces esta noche haré un festín – dijo sonriendo emocionada mientras comenzaba a tomar vuelo – los estaré esperando y no lleguen tarde Duo, nos veremos Heero – dijo y se fue.

Ambos solo contemplaron como la chica del pareo azul volaba graciosamente por el cielo dirigiéndose a su destino. Duo solo pudo bajar la mirada con tristeza.

- Duo?... – murmuro Heero al verlo, si hace unos segundos estaba contento, por que estaba triste ahora?.

- siempre me he preguntado, que se sentirá volar?... – dijo el ojivioleta melancólicamente.

- Duo... – le dijo el ojiazul tristemente.

Ahora recordaba que Duo era el único atlante sin alas, siempre veía a los demás volando alegremente mientras que el solo los contemplaba desde el suelo, sin duda eso era muy frustrante para el chico de ojos amatistas, ver como todos los de mas vuelan con regocijo mientras que el como futuro soberano no se despegaba ni un milímetro de la tierra, seguramente seria una gran carga para el, por ello buscaba desesperadamente una solución para salvar lo que quedaba de su pueblo...

- he? A... no me hagas caso, jejeje – dijo Duo saliendo de su trance mental mientras sonreía ampliamente.

Pero Heero aun seguía preocupado por su reacción anterior.

- bueno, ahora ven quiero mostrarte algo – dijo el ojivioleta caminando sobre la maleza.

- adonde vamos? – pregunto el ojiazul inquieto mientras lo seguía.

- es un secreto, lo sabrás cuando lleguemos – dijo el chico bonito guiñándole en ojo.

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Sus dos enormes ojos azules no dejaban de contemplar la enorme ciudad que juraba estaba muerta, desde que le habían comentado acerca de la investigación sobre el imperio perdido, lo vio como algo muy insignificante, realidad o mito? Se decía una y otra vez, de que servia ir a una ciudad en ruinas si lo único que habría ahí era nada?... pero no podía rechazar la tentadora oferta, necesitaba el dinero, después de haber sido relevado por el ejercito no tuvo mas remedio que aceptar la oferta del noble señor Winner, acompañaría al señor Lowe a encontrar el libro que los llevaría a la Atlántida, pensó que solo seria algo fácil y aburrido, pero cuando encontraron el libro sus palabras callaron, después de escuchar la traducción del señor Lowe, ahí estaba la respuesta a todos sus problemas... en ese simple librito...

Sonrió al recordarlo, después de todo no seria una perdida de tiempo visitar la ciudad perdida...

- general todo esta preparado, los soldados están listos – decía una chica de ojos avellanados y cabello recogido mientras saludaba a su superior.

- bien Lady, por que esta noche el "cristal" será nuestro – le decía a la chica sacando un trozo de papel que contenía un extraño dibujo e inscripciones, sonrió maliciosamente.

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El futuro soberano y el dougen iban sobre la espesa maleza, solo plantas y ramas se observaban, parecía que no tenía fin.

- apropósito, puedes regresarme el libro? – pregunto Heero, si quería ayudar al chico bonito, necesitaba el libro de una u otra forma.

- si, pero cuando regresemos, Zeck lo tiene y créeme no será fácil quitárselo – dijo el ojivioleta sin detenerse.

- de que se trata todo esto? – pregunto Heero con inquietud.

- ya te lo dije es sorpresa – dijo Duo sonriendo con diversión.

- mmmm – dijo el ojiazul en señal de enfado.

- jaja, tu solo camina no preguntes – contesto el ojivioleta mirando levemente al ojiazul.

- mh… - fue la fría respuesta del chico de ojos cobalto.

Ambos seguían avanzando, pero en silencio, ya llevaban un rato así, Duo era una persona alegre, no soportaba en silencio, así es que pregunto.

- aun falta un poco, quieres preguntar algo mas? – decía Duo sin detenerse, el silencio comenzaba a matarlo.

- si… - respondió secamente Heero, típico de el.

- bien ahora dime... – dijo Duo divertido, por fin había roto el silencio.

- veras, recuerdo que el libro comenzaba a hablar con respecto a una leyenda en particular, dice que poseían una fuente de energía de algún tipo, tu... – dijo deteniéndose para sacar un pedazo de papel con letras atlánticas para explicarle con detalle a Duo.

- de... de verdad entiendes eso?... – dijo el ojivioleta interrumpiendo a Heero, se detuvo de repente mientras veía maravillado el papel que Heero tenia en sus manos.

- si, soy un lingüista, ese es mi trabajo, ahora yo... – dijo extendiendo el pedazo de papel.

- esto... aquí... esto lo entiendes?... – decía Duo impresionado arrebatándole el papel y ponérselo justo en el rostro.

- si, ya te lo dije soy lingüista... – dijo Heero tomando el papel de las manos de Duo con una mirada fría – al igual que tu… oh no lo entiendes?...

- claro que no, esos conocimientos murieron para mi junto con los sabios que los sabían, solo mi padre los sabe, pero por su larga edad sus ojos ya son débiles y viejos, no puede enseñarme mas, además de que por alguna extraña razón los prohibió, pero muéstrame!!!... – le dijo el ojivioleta maravillado.

- Atruantiste lewiquen shibu cudem alemba... – decía Heero.

- Atlántida esta llena de una poderosa energía... – Duo traducía.

- po lier fi negar doru boreni frodem parsetu dodemas lere su... - decía Heero.

- la fe de su gente hace que su corazón no se extinga... jeje... – Duo traducía.

- de que te ríes? – dijo Heero en tono muy serio.

- de tu acento – le dijo el ojivioleta divertido.

- mi acento? – pregunto curioso el ojiazul.

- si, es tosco, pero se entiende, jeje, ahora ven quiero mostrarte algo mas, sigamos... – dijo el chico bonito volviendo a abrir la maleza.

Ambos chicos siguieron caminando hasta que Duo se detuvo en seco.

- he aquí lo que te quería mostrar – dijo el ojivioleta abriendo los matorrales.

Heero vio con asombro aquello que el trenzado le enseñaba con tanta felicidad, era un lago muy hermoso, con árboles grandes y blancos, la luz del sol hacia que ese lugar se viera hermoso, el agua era pura y cristalina, los árboles se reflejaban el ella como un espejo.

- que es este lugar? – pregunto el ojiazul maravillado por el lugar.

- es mi refugio de meditación y escondite perfecto, no siquiera Trowa lo conoce, ahora solo tu y yo – dijo sonriéndole ampliamente.

- es hermoso – dijo el chico de ojos cobalto maravillado mientras se sentaba en el césped cerca del lago.

- háblame de tus acompañantes, su hechicera, tiene nombre de numero? – pregunto Duo sentándose junto a Heero.

- no es hechicera, se llama Sally y es medico...

- que hace? – pregunto curioso.

- ella cura...

- a... sacerdotisa...

- no, es doctora...

- y tiene nombre de numero? – dijo sin entender.

- no, de quien tu hablas es de la cocinera, la señora Noventa...

- entonces su doctora es la cocinera...

- no... No se si sepa cocinar pero... hayyy (suspiro), no me entiendes?

- estas confundiéndome... – dijo Duo rascando su cabeza.

- esto va a ser una larga conversación – decía Heero comenzando a sacar de portafolio su cuaderno, mientras Duo lo miraba sin entenderlo.

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Mientras tanto, en las ruinas del imperio perdido.

- todo esta listo señor – le informaba Lady Une.

- excelente Lady, es hora de ir por nuestro premio – decía Treize a los demás soldados mientras tomaba su revólver.

De pronto volando en el cielo apareció un atlante quien bajaba poco a poco, Treize rápidamente ordeno a sus hombres que escondieran las armas, al principio pensó que había escuchado todo, lo capturarían y tomarían como rehén, pero cuando bajo era todo lo contrario.

- vengo de parte del príncipe Duoramie, ordena que se les haga una invitación a comer – dijo el chico con respeto.

- es un honor poder asistir – dijo Treize con amabilidad.

- síganme, los guiare – dijo el atlante volando bajo para que pudieran seguirlo.

- pero general, esto hace que el plan se atrase – decía Lady con preocupación.

- al contrario mi querida Lady, esto nos facilita muchas cosas – decía el ojiazul confiado.

- pero general?...

- tranquila, mira nos están llevando directo con el príncipe, que mejor rehén que el?, nos están ahorrando el trabajo sucio – dijo con una enorme sonrisa.

- entiendo general – dijo Lady sonriendo de igual forma.

Todos seguían al atlante que los dirigía a su tesoro…

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Rumbo a casa de Hilde.

Ambos jóvenes iban caminando por las pequeñas comunidades pesqueras, la casa de Hilde no estaba muy lejos, ya había mandado a varios atlantes para que fueran por los dougen que acompañaban a Heero que fueran a donde ellos estaban, aunque la rubia esa no la soportara, tenia que invitarlo, lo cortes era una virtud de el. Heero le enseñaba a Duo sobre sus acompañantes y a lo que se dedicaban, el ojivioleta tardo un poco en asimilarlo, pero pudo comprender lo que Heero de decía con paciencia.

- haber si entendí, su cocinera no es doctora, su cocinera se apellida Noventa y no es un numero, su doctora no sabe cocinar, Relena es muy insoportable pero tienen que aguantarla por que es su superior, Treize no es su rey, Lady Une es una molestia, Quatre es lindo, pero no se llama lindo y el animal que cava llamado Wufei no es un topo... – decía Duo con dificultad.

- exacto... – decía Heero aliviado.

- oí eso Yuy – dijo una voz detrás de ellos haciéndolos voltear.

Un chico de rasgos orientales con cara de enfado acompañado de un chico rubio risueño se dirigía hacia ellos.

- no soy un animal Yuy – le decía el chino molesto.

- uh… - contesto secamente el ojiazul mientras se seguía de largo ignorando al chino.

- no me ignores Yuy!!! – gritaba enfadado el chino detrás de el.

Duo no sabia que había sucedido, estaba platicando muy bien con el ojiazul y de pronto este se tornaba frió y serio, su cara tenia un enorme signo de interrogación.

- jaja, no cabe duda que lo extrañaba – decía el rubio entre risas.

- he? – pregunto el ojivioleta desconcertado.

- disculpa, no me he presentado, soy Quatre Raberba Winner, mucho gusto – decía cortésmente mientras estiraba su mano.

- amm yo soy Duoramie, el gusto es mío – decía correspondiéndole al saludo.

En casa de Hilde.

- bienvenidos a mi casa, mi nombre es Hildegar, pero todos me dicen Hilde – dijo la chica sonriendo ampliamente.

- mucho gusto – dijo el rubio cortésmente – yo soy Quatre Rabeaba Winner – dijo sonriendo.

- Qua… que? – dijo la chica sin entender.

- dime solo Quatre – dijo el rubio.

- eres muy lindo – dijo la chica sobando la cabeza del rubio como a un niño.

- gracias – dijo Quatre ruborizado.

- el se ve muy serio – le dijo la chica al rubio en un susurro mientras dirigía la mirada hacia Wufei.

- el es Chang Wufei – dijo el rubio presentando a Wufei.

- hn… - dijo el oriental en un gruñido.

- tu no eres lindo – le dijo la chica secamente.

- pues tú podrías ser mi tataratataratataratataratataratataratataratataratataratataraabuela – dijo el chino molesto.

- Wufei!!! – dijo el rubio con molestia.

- por lo menos tengo modales y soy linda – dijo la chica sonriendo ampliamente.

Todos rieron ante el comentario de la chica.

Era una cabaña sencilla pero muy acogedora, grande, con capacidad de 20 personas o más, una mesa redondo y banquillos de madera tallados a mano, al fondo una enorme chimenea que hacia que el lugar se calentara.

- siéntense en un momento les sirvo – dijo la ojiazul mientras corría hacia la que parecía ser una cocina.

- yo te ayudo Hil – dijo el ojivioleta corriendo hacia donde estaba ella.

- oye Heero, hay algo que quiero preguntarte – dijo el rubio en un susurro.

Heero asintió esperando la pregunta de Quatre.

- por que el no tiene alas? – dijo el rubio curioso.

- es verdad Yuy también te quería hacer la misma pregunta – dijo el chino interesado.

(Flash Back)

- no quiero ser grosero, pero... porque tu no tienes alas?... – pregunto extrañado

- PORQUE NO PUEDO TENERLAS AUN YA!... – grito muy molesto - ho... perdóname, no quise gritarte – se disculpo, no era su culpa preguntar - solo... mmm...

- si no quieres decirme lo entenderé

- no, no es tu culpa, es que... me siento inútil... – dijo agachando su cabeza – cuando cumplimos la mayoría de edad, las alas tienden a salir, pero conmigo es diferente, cada vez que lo intento, termino inconsciente, según Zeck, aun me falta entrenamiento, pero yo no lo creo...

- por que dices eso?...

- llevo mucho tiempo intentándolo, pero creo que mi destino es jamás tenerlas...

(Fin del Flash Back)

- no lo se, no me lo ha dicho – dijo el ojiazul seriamente recordando las duras palabras del ojivioleta.

- Ho, entiendo – dijo el chico de cabellos dorados apenado.

- hn… - gruño en descontento el chino.

- Duo no puede tener alas – dijo la ojiazul de repente.

Todos voltearon sorprendidos a ver a la chica quien estaba parada detrás de ellos.

- pero Duo… - dijo el ojiazul alarmado, ya había visto como se ponía en chico bonito ante el tema.

- no te preocupes, Duo no esta, lo mande por unas cosas al puerto – dijo la chica suspirando con tristeza - el no puede tenerlas… - repitió la chica con tristeza.

- es que he visto a la mayoría de los atlantes con ellas, que pensé que no había excepciones, disculpa si me entrometí – dijo el rubio sintiéndose apenado.

- no es eso, verán… Duo ha sufrido mucho desde que su madre desapareció en la inundación - dijo la chica sentándose junto con ellos.

- desapareció? – pregunto el chino intrigado.

- te refieres a la estrella que vio Duo en el cielo – dijo Heero recordando lo que el ojivioleta le había dicho.

(Flash Back)

- porque razón la ciudad se convirtió en esto?... – en eso Duo se detuvo de golpe.

- se dice que los dioses envidiaban la Atlántida porque era un imperio que solo adoraba al dios Atlas, pensaban que nosotros los superaríamos, por eso enviaron una enorme ola y nos pusieron aquí, solo recuerdo que el cielo se obscureció y los guerreros guiaban a la gente hacia el centro de ciudad, después en el cielo había una luz, parecida a una estrella, mi padre dice que mi madre entro en ella... jamás volví a verla... – dijo tristemente.

- ho... un segundo, lo viviste y aun lo recuerdas?... eso es imposible, porque podrías tener mas de noventa siglos de edad...

- pues... si... – dijo deteniéndose y rascando su cabeza.

(Fin del Flash Back)

- así es... – dijo la chica fríamente.

- estrella – dijo el chino interesado.

- verán, se dice que los dioses envidiaban la Atlántida porque era un imperio que solo adoraba al dios Atlas además de que era prospero, tranquilo y rico en tradiciones, pensaban que nosotros los superaríamos, por eso celaron la ciudad, enviaron una enorme ola y terminamos así – dijo la chica con tristeza, ella también recordaba el cruel incidente.

- pero que fue lo que los salvo? – pregunto Heero.

- solo recuerdo que una enorme estrella brillaba al centro de la ciudad, de repente saco como un escudo de energía o algo parecido, los cristales brillaron como nunca antes, cubrió una parte de la ciudad, pero otra no, pocos atlantes logramos corres al centro para salvarnos, muchos murieron, los leviatanes nos ayudaron pero no basto, el poder de la ola era inmenso – dijo la chica comenzando a llorar.

- lo sentimos Hilde, no queríamos incomodarte – dijo Quatre apenado.

- no se preocupen, lo que me duele es que Duo no puede tener sus alas, por alguna razón algo se lo impide, cada vez que lo intenta…

- termina inconsciente… - termino Heero.

- ya lo sabias – dijo Hilde sorprendida.

- Duo me contó pero no me dio una verdadera razón.

- es triste, Duo siempre le pregunta lo mismo a Zeck, por que no puedo?, siempre se lo pregunta – decía la chica con tristeza.

- me lelke serop Hilde (ya están aquí Hilde) – dijo la voz del atlante que enviaron con los dougen.

- sheri mopler (que pasen) – dijo la chica limpiando sus lágrimas rápidamente – bienvenidos – dijo levantándose rápidamente del lugar en el que estaba y saludando a todos.

- Duo… - susurro Heero con tristeza.

Afuera de la cabaña, todos los dougen iban entrando poco a poco a la cabaña de la ojiazul, varios de ellos soldados y mercenarios. Cerca de ahí, el ojivioleta había escuchado la conversación de Hilde con los demás, se sentía triste, tiro el mandado de Hilde y salio corriendo del lugar con lagrimas en sus ojos, no quería estar ahí, se sentía triste y herido, todos sentían lastima por el. No quería eso, no lo deseaba, la lastima era para los débiles y el no era débil, tenia buen corazón y amaba a su pueblo tanto como su padre.

Una entrometida rubio lo vio salir corriendo del lugar llorando, sonrió para si misma, seguramente algo había pasado, lo seguiría para ver que tramaba. Se disculpo con el general, sabia su plan desde el principio, lo único que quería era adueñarse de Heero, desde que lo vio en el barco ese fue su único motivo, miro al ojivioleta, estaba en la maleza, al principio sintió miedo de entrar, que tal si aparecía una serpiente venenosa o algo peor, pero se arriesgo, mantendría vigilado al príncipe para que el plan marchara viento en popa.

Llego hasta su refugio, solo ahí se sentía seguro, solo en ese lugar podría desbordar sus verdaderos sentimientos, odio, tristeza, miedo, ansiedad, ira, todos ellos estaban escritos en ese lugar tan especial para el, se sentó a orillas de lago para tratar de aclarar sus pensamientos.

Después de espinarse con hiedras, golpearse con ramas y pisar cosas extrañas, encontró un hermoso lago con un paisaje igualmente bello, donde el ojivioleta estaba sentado.

- que bueno que apareciste, quería hablar contigo príncipe... – decía la rubia malévolamente mientras salía de entre los matorrales.

- ha, tu... – dijo Duo secamente mientras la veía fríamente, lo había seguido hasta su escondite secreto – no quiero ser grosero contigo, pero... no deseo hablar con nadie en este momento y menos con dougen como tu... – dijo con furia volviendo a la posición anterior.

- dougen?, jaja bueno, no me importa como me llames, solo te quiero decir que te prohíbo acercarte a mi Heero... – dijo la chica con voz amenazante.

- disculpa?, en primer lugar, creo que tu no eres nadie para prohibirme algo sea lo que sea y en segundo lugar Heero no te pertenece... – dijo el ojivioleta levantándose de su lugar con mucha rabia, por que las palabras de la rubia lo alteraban tanto?.

- eres insoportable, además eso a ti no te consta, pero a pesar de eso, me caes bien y te diré algo, sabes por que Heero te trata tan bien?, por que esta siempre a tu lado? Y por que constantemente te hace preguntas sobre tu mundo?, es solo por interés, por que crees que estamos aquí?, el solo te esta utilizando para hacernos ricos y gracias a ti lo esta logrando mas rápido de lo que creíamos, además, que otro interés tendría Heero en alguien como tu?, mírate, no tienes alas como los demás hermosos atlantes, no puedes volar, eres defectuoso, eres alguien inservible e insignificante, tu eres basura, Heero lo único que siente por ti es lastima, o acaso pensaste que el esta enamorado de ti y me dejaría?. Hooo!!! Que lindo de tu parte pensarlo pero no es así, solo te ve como una linda mascota, jajaja. – dijo la rubia riendo en señal de burla.

- ES MENTIRA!!! – grito el chico bonito con furia.

- bueno, si tu así lo crees, entonces yo no tengo por que sacarte de tu idea, jaja, solo quería que lo supieras para que no te crearas ilusiones, o no ya te las habías echo, que tierno de tu parte, pero lamento que eso no sea así, Heero solo me quiere a mi y a nadie mas, metete eso bien en la cabeza. – decía la rubia con furia y voz amenazante.

- y si estas tan segura de ello, por que vienes a decírmelo, o acaso temes que te lo quite?, esta bien, te diré algo por que me caes bien, si estas tan segura de que Heero es tuyo, no debes temer de que un atlante sin alas, inservible e insignificante como yo te lo vaya a quitar o si?, o de seguro lo pensaste, que lindo de tu parte pensarlo... – decía Duo burlándose de la chica con las mismas palabras que ella había dicho.

- estúpido... de una vez te digo, si te acercas a Heero te matare yo misma, lo entiendes? – le dijo la chica colocándole un cuchillo en el cuello de Duo amenazantemente.

- y yo solo te advierto – dijo el chico botito tomando la mano de la chica mientras comenzaba a apretarla - inténtalo si puedes, no creas que por ser una mujer voy a tener compasión por ti, conozco a las de tu calaña, tal vez no seamos del mismo mundo pero la esencia de arpías como tu es la misma, además de que tal vez el que muera no sea yo... – dijo apretándola a tal grado que la chica soltó el cuchillo.

- me estas amenazando estúpido?!!! – dijo la chica soltándose de su agarre y sobando su mano por el dolor.

- tómalo como quieras... no me interesa lo que creas o pienses... – dijo Duo viéndola con desprecio.

- solo piénsalo príncipe, a el no le interesa y jamás le interesara tu corazón o lo que sientes por el, no le importas, solo eres un lindo juguete con el cual Heero juega a su antojo cuando quiere y como quiere... solo piénsalo... – dijo la chica caminando nuevamente sobre la maleza para dirigirse a la cabaña.

Duo quedo desconcentrado ante las crueles palabras de la chica, acaso eran verdad, Heero solo lo estaba utilizando, ahora que lo pensaba fríamente, el solo se la pasaba preguntándole cosas de la Atlántida, nada de lo que a el le gustaba ni nada por el estilo, pero el también le preguntaba acerca de su mundo.

- NOO!!! – grito agarrando su cabeza.

No podía creerlo, todas las mentiras que había dicho esa chica no eran verdaderas, como había sido posible que Heero se prestara a tal juego, o si?...

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En casa de Hilde…

- Duo ha tardado demasiado – dijo la chica preocupada.

- tal vez paso por alguien más – decía Quatre para tranquilizar a la chica.

- no lo creo, Duo no haría una cosa así – decía sin dejar de mirar la entrada.

- Hilde, encontré esto en la entrada – decía uno de los atlantes con toda la comida en sus brazos.

- eso era lo que le encargue a Duo!!! – dijo la chica sorprendida mientras agarraba toda la comida.

- estaba en la entrada tirada, no vi al príncipe ahí – dijo el atlante alarmado.

- búsquenlo, búsquenlo por favor – decía la chica desesperada.

- creo saber donde esta – dijo Heero muy seguro.

- iré con tigo – dijo Hilde con desesperación

- será mejor que te quedes, podría estar equivocado y Duo regresaría en cualquier momento – dijo Heero antes de salir corriendo.

"donde estas?" – pensó mientras bajaba las escaleras de la cabaña.

- Heero!! – le dijo la chica rubia jalándolo por el brazo.

- Relena… - dijo sorprendido ante la acción de la chica.

- vamos a dentro Heero – dijo la chica jalándolo hacia la cabaña.

- no… suélteme por favor… - dijo fríamente.

- vamos Heero dejemos las formalidades, aun no te has dado cuenta? – dijo la chica melancólicamente.

- usted es mi superior, le suplico que me suelte – dijo el ojiazul tratando de safarse pero sin lastimar a la chica.

- no Heero no quiero!!!, me gustas, me gustas mucho, no quiero que vayas con esa basura sin alas, no es nada, es un error que pronto será borrado –dijo la chica soltándolo y gritándole con furia.

- de que habla? – dijo el ojiazul molesto por el comentario.

- del príncipe que piensas ir a buscar – dijo la chica moleta.

- Duo? – dijo Heero entendiendo las palabras de la chica.

- el no es nadie Heero, es un sujeto absurdo y patético, lo único que se puede sentir por el es lastima no amor – dijo la chica con mas furia.

- no la hable así – dijo Heero en tono molesto.

- tienes razón se merece eso y mas!!! – decía la chica gritando a todo pulmón.

- suficiente… - dijo el ojiazul calmadamente.

- es un don nadie…

- basta…

- es inservible…

- basta…

- innecesario…

- basta…

- no puede ser amado por nadie!!!

- RELENA!!! – grito Heero apretándola por los hombros y gritándole con severidad.

- Heero?... – dijo la chica con temor.

- que derecho tienes para hablarle así?, te crees tan importante para hacerlo?, el es mucho mejor que tu, eres insoportable, fastidiosa, egoísta y caprichosa, una persona como tu es la que no merece ser amada… - le dijo Heero soltándola basura lentamente.

- Heero… - dijo la chica en un susurro ante las duras palabras del ojiazul.

- déjame en paz!!! – dijo molesto el chico de ojos cobalto caminando hacia la maleza para buscar al chico bonito.

- maldita basura!!! – gritaba Relena con odio – lamentaras haberte interpuesto entre mi amado Heero y yo, lo juro – decía la chica entrando a la cabaña para informarle a su superior.

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Camino nuevamente sobre la maleza, a pesar de que ya había recorrido el camino una sola vez, aun recordaba como era y hacia donde lo llevaba. Aun estaba irritado por culpa de Relena, pero por que le había respondido a la chica con tal enojo?, por que había reaccionado así?. Tiempo después, llego a su destino, el hermoso lago que horas antes había visto, solo que ahora de noche, pero estaba igualmente hermoso. Camino unos cuantos metros cuando escucho ruidos extraños.

Se percato de la presencia de otra persona, pensó que era esa chiquilla fastidiosa que lo había seguido después de la discusión que habían tenido minutos antes, pero no, no era Relena, pudo percibir un ligero aroma muy dulce como el de... y lo vio... si era el... estaba agachado admirando su rostro bello reflejado en el agua clara del manantial, por un momento fue como si todo a su alrededor se desvaneciera para permitirle admirarlo solo a el... su largo cabello color castaño caía a sus lados como una cascada brillante de cristal, que se encontraba haciendo por ahí solo?.

- Duo… - dijo el ojiazul para llamar la atención del chico bonito.

- mmm?... – dijo Duo saliendo de si trance - hola Heero… – decía el chico bonito sonriendo dulcemente mientras miraba al ojiazul.

Su maravillosa voz sonó de golpe obligándolo a ruborizarse, trato de recuperarse y aun así continuo observándolo, y es que semejante belleza no podía ser desapercibida. Fue acercándose, atraído por el atlante de ojos amatistas...

- Hilde esta preocupada por ti Duo.

- es que quise venir a tomar el fresco.

Algo le decía que ese no era el único motivo...

- te topaste con Relena – dijo el ojiazul sospechando.

- no… ni siquiera la conozco – dijo el ojivioleta desinteresadamente.

- uh… - dijo el ojiazul en un suspiro.

En la mente de Duo, seguían las palabras crueles de Relena, que propósito tenían?, por que se las había dicho de ese modo?, era Heero… por el esa rubia terca había enfurecido, debía admitir que era apuesto, pero no era para el, sus mundos y ellos mismos eran diferentes, pero y si Heero quisiera… pero en que demonios pensaba!!!, sacudió violentamente su cabeza, como podía pensar en algo así?, Heero quedarse seria absurdo, y si esa chica decía la verdad?, si solo Heero estaba con el por interés?, todo era tan confuso…

- estas bien? – pregunto el ojiazul preocupado mirándolo.

- he?... si, no es nada jeje – dijo el chico bonito riendo nerviosamente.

La mirada de Heero era muy perturbadora, esos ojos fríos pero a la vez llenos de calidez hacían que se derritiera en un instante, no lo soportaba, como alguien con tan bella mirada podía ser una persona llena de intereses y conveniencias, esa rubia era una mentiroso, estaba celosa por que el pasaba mas tiempo con Heero que ella, eso era, Relena mentía…

- ven conmigo Heero – le dijo Duo repentinamente tomándolo de la mano.

- a donde vamos? – dijo el ojiazul sorprendido.

- es un secreto… - dijo el ojivioleta guiñándole el ojo.

Ambos caminaron hacia el otro lado del lago, ahí habitaban pequeñas luciérnagas y restos de murales. Heero estaba fascinado, como un mundo tan hermoso había sido aniquilado?, probablemente el dicho de tan bello que mata era verdad.

- oye, puedo preguntara mas? – le dijo Heero a Duo.

- dime... – dijo Duo tocando a las luciérnagas que aparecían poco a poco.

- que significan todas esas marcas en tu cuerpo? – le pregunto Heero señalando sus tatuajes.

- son marcas de nacimiento... – dijo el ojivioleta mostrándoselas.

- marcas de nacimiento? – dijo Heero sorprendido.

- si, veras, cuando un atlante nace, no se les notan, pero a medida en que van creciendo estas van apareciendo y se van marcando con el transcurso de los siglos, cada marca es diferente aunque se vean iguales, pero en el caso de los soberanos o futuros reyes, nacemos con una marca en particular en la mejilla – le dijo señalado su mejilla – por eso nos distinguimos de los demás atlantes – le sonrió.

- y por que el Leviatán también las posee? – pregunto Heero curioso.

- como ellos también son parte de nosotros, es normal que las posean, pero en ellos el caso es un poco diferente, ya que cuando muestran su verdadero poder, estas brillan intensamente. – dijo sonriendo ampliamente.

- ya veo... y los cristales, como los obtienen? – pregunto Heero interesado.

- eso se lo tendrás que preguntar a mi padre, el es el único que sabe su procedencia, como yo todavía no soy rey, lo ignoro, solo se que cuando un atlante nace, se le es entregado personalmente por el emperador. – dijo tocando su cristal.

- y cuando mueren?

- eso también tendrás que preguntárselo a el – le dijo sonriendo – aun que dudo mucho que te lo diga, he intentado de todo para hacer que el me lo diga, pero nada resulta - dijo frustrado.

- mmm... – dijo en descontento el ojiazul.

- mira es aquí... – dijo el chico bonito señalando el lugar.

- sabes Duo, solo esperábamos encontrar ruinas olvidadas y vasijas de cerámica, pero nos llevamos la sorpresa de encontrar una cultura que creíamos muerta que aun existe. – dijo Heero comenzando a recorrer el lugar.

- ya no hay alegría, nuestro pueblo sobrevive, pero su cultura decae, somos una roca azotada por las olas, con el paso de los años se desgasta un poco de nosotros... – decía Duo tristemente.

- ya veo... – decía Heero.

- por eso pensé en pedir tu ayuda, te traje a este lugar por que hay un mural aquí, lleno de escritura y pintura...

- bueno, déjame ver... – dijo Heero encendiendo su linterna para ver mejor el mural.

- er... pero... Heero... – dijo Duo tratando de detenerlo.

- descuida lo resolveré en unos minutos – dijo Heero sin despegar la vista del mural.

- pero… - decía el chico bonito.

- ya te dije que no te… preocu… - dijo Heero quedando boquiabierto mientras volteaba a ver al ojivioleta.

Duo lentamente se quitaba su pareo negro, dejando ver perfectamente sus piernas blancas, traía una prenda debajo del pareo en forma de calzón, el cual lucia sumamente sexy, Heero quedo atónito ante tal monumento de belleza.

- Duo, que... que haces?... – dijo entre suspiros mientras su rostro estaba completamente ruborizado.

- sabes nadar no es cierto?... - dijo Duo caminando hacia el lago.

- ha... yo... yo... a si... – dijo Heero en un susurro.

- que bueno, por que tenemos que recorrer una gran distancia. – dijo Duo entrando al lago por completo.

Heero lentamente se desvistió, solo quedando con su ropa interior e introduciéndose al lago.

- pero esta muy oscuro y mi linterna no es para el agua – dijo Heero mirando al ojivioleta.

- no te preocupes… mira… - dijo el ojivioleta mientras pronunciaba una breve oración y su cristal comenzaba a brillar.

Heero miro asombrado la acción de Duo, no cabía duda de que los atlantes eran unos seres maravillosos.

- ahora vamos – dijo el chico bonito entendiendo su mano para que Heero la tomara.

Heero tomo tímidamente la mano de Duo ruborizándose más de lo que estaba. Ambos se zambulleron por el lago, pasaron una enorme caberla, acompañada de plantas marinas y animales acuáticos, al pasar la caverna, estaba un enorme escudo que hacia una especie de bomba de aire bajo el agua, nadaron lo mas rápido que pudieron para llegar a el y tomar tan bocanada de aire.

- estas bien Heero? – le pregunto Duo.

- si... – dijo escupiendo un poco de agua.

- me alegra que no te hayas ahogado, ahora sígueme... – dijo Duo volviendo a zambullirse.

Llegaron a un mural enorme, seguramente pertenecía a una pared de algún templo, Duo tomo su cristal y comenzó a alumbrarlo, Heero tardo un poco en leerlo para después regresar al escudo a respirar.

- increíble, es la historia de la Atlántida... – dijo el ojiazul impresionado.

- pero... la luz que vi, la estrella en el centro de la ciudad donde mi madre entro, ahí abajo que dice sobre ella? – pregunto Duo desesperado.

- ahora no lo se, pero aguarda, abajo. – dijo Heero zambulléndose nuevamente seguido por Duo.

Heero siguió leyendo el mural y llego a una parte donde quedo completamente sorprendido y regresando rápidamente al escudo.

- sorprendente... el corazón de la Atlántida...

- que? – pregunto el chico bonito sin comprender.

- el corazón de la Atlántida, de eso trata el fragmento de la leyenda, es un cristal...

- no comprendo... – dijo Duo sin entender.

- veras, lo que da vida, a ti, a tu pueblo y a todo este lugar, a la Atlántida, es el corazón, el puede restaurar tu mundo...

- eso es genial... y donde esta ahora?... – dijo Duo emocionado.

- no lo se, algo tan importante debería estar en el diario pero... el fragmento que falta... – dijo Heero frustrado.

- estoy seguro de que padre sabrá algo, volvamos... – dijo el chico bonito zambulléndose.

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En la superficie del lago.

Heero fue el primero en llegar a la superficie del lago para tomar aire, al estirar la mano sintió una bota que no era de el, levanto la cabeza y vio a Treize con todos sus soldados atrás de el armados.

- se divirtieron tórtolos? – dijo Treize en tono divertido.

- que sucede? – pregunto Duo saliendo del agua y tapando su delgado cuerpo con su pareo negro.

- para que las armas?, que es lo que busca?... – dijo Heero saliendo igualmente del lado, haciendo que Duo se colocara detrás de el.

- eso me gusta de ti Heero, eres muy listo, veras solo es una cosa simple y sencilla, el cristal...

- no es un cristal, es su fuente de vida... – dijo Heero furioso.

- no me engañes Heero, lo he visto... – dice mostrándole la hoja faltante del diario...

- el corazón de la Atlántida... – dijo Heero con temor.

- veras, yo te habría dicho antes, pero era una situación un poco complicada y bueno, ya estas enterado, solo quería saber si eres uno de nosotros, tienes mucho potencial Heero, no lo desperdicies... – dijo Treize malévolamente.

- vete al diablo... – dijo Heero con furia.

- sabia que dirías eso – dijo chasqueando los dedos.

Uno de los soldados tomo a Duo por el cabello arrastrándolo lejos del alcanza de Heero, Duo golpea al soldado y se libera de su feroz agarre del soldado y lucha con los otros que tratan de auxiliarlo, pero Treize le dispara en el hombro rozándolo, haciendo que cayera al suelo y varios soldados lo tomaran por el brazo evitando que se mueva.

- DUO!!!

- agh... – dice Duo tocando su brazo y cayendo de rodillas al piso.

- tranquilícese su majestad, es demasiado lindo como para matarlo... odiaría tener que hacerlo – dijo Treize acariciando el rostro de Duo con cierto aire pervertido mientras relamía sus labios.

- que pretendes estúpido dougen... – dijo Duo safandose y mirándolo con sus ojos tornados color morados por el odio.

- dougen?, je, no se que signifique pero en tu voz se oye hermoso, no tienes por que enojarte conmigo, Heero nos guió hasta el tesoro... díselo Heero – dijo el ojiazul riendo cínicamente mientras miraba a Heero humilladamente.

- no es verdad!!! – dijo Heero con furia.

- tu?... – dijo el chico de ojos amatistas mirando con sorpresa e ira al ojiazul.

(Flash Back)

- que bueno que apareciste, quería hablar contigo príncipe... – decía la rubia malévolamente.

- ha, tu... – dijo Duo secamente mientras la veía fríamente – no quiero ser grosero contigo, pero... no deseo hablar con dougens como tu...

- dougen?, jaja bueno, no me importa como me llames, solo te quiero decir que te prohíbo acercarte a mi Heero...

- disculpa?, en primer lugar, creo que tu no eres nadie para prohibirme algo sea lo que sea y en segundo lugar Heero no te pertenece...

- eres insoportable, además eso a ti no te consta, pero a pesar de eso, me caes bien y te diré algo, sabes por que Heero te trata tan bien?, por que esta siempre a tu lado? Y por que constantemente te hace preguntas sobre tu mundo?, es solo por interés, por que crees que estamos aquí?, el solo te esta utilizando para hacernos ricos y gracias a ti lo esta logrando mas rápido de lo que creíamos, además, que otro interés tendría Heero en alguien como tu?, mírate, no tienes alas como los demás hermosos atlantes, eres alguien inservible e insignificante, comparada conmigo tu eres basura, o acaso pensaste que el esta enamorado de ti y me dejaría? Jajaja. Que lindo de tu parte pero no es así, jajaja.

- ES MENTIRA!!!

- bueno, si tu así lo crees, entonces yo no tengo por que sacarte de tu idea, jaja, solo quería que lo supieras para que no te crearas ilusiones, o no ya te las habías echo, que tierno de tu parte, pero lamento que eso no sea así, Heero solo me quiere a mi y a nadie mas, metete eso bien en la cabeza.

- y si estas tan segura de ello, por que vienes a decírmelo, o acaso temes que te lo quite?, esta bien, te diré algo por que me caes bien, si estas tan segura de que Heero es tuyo, no debes temer de que un atlante inservible e insignificante como yo te lo vaya a quitar o si?, o de seguro lo pensaste, que lindo de tu parte...

- estúpido... de una vez te digo, si te acercas a Heero te matare yo misma, lo entiendes?

- y yo solo te advierto, inténtalo si puedes... por que tal vez el que muera no sea yo...

- me estas amenazando estúpido?!!!

- tómalo como quieras... no me interesa lo que creas o pienses...

- solo piénsalo príncipe, a el no le interesa y jamás le interesara tu corazón o lo que sientes por el, no le importas, solo eres un lindo juguete con el cual Heero juega a su antojo... solo piénsalo...

(Fin del Flash Back)

- entonces... era cierto... – dijo el ojivioleta bajando la cabeza decepcionado mientras unas cuantas cálidas lagrimas caían absorbiéndose en el piso.

- vaya, vaya, parece que mi querido Heero solo te uso, te lo dije... – le susurro Relena al oído - idiota!!! – le dijo la rubia con rabia dándole una cachetada al chico bonito, haciendo que su mano se marcara en su mejilla.

- déjalo Relena!!! – le grito - no Duo, no es lo que parece... escúchame!!! – decía Heero tratando de que el ojivioleta reaccionara.

- no quiero escucharte... – dijo el chico bonito mostrando sus perladas lagrimas mientras lo miraba con furia.

- muchachos, llévenselo... – ordeno Treize.

- maldito, no sabes con lo que te estas metiendo – dijo Heero con rabia.

- claro que lo se, es un cristal grande, brillante y nos hará ricos a todos... – decía Treize sonriendo ampliamente.

- cree que es un diamante, yo pensé que era una batería pero ambos estábamos equivocados, es su fuente de vida, ese cristal mantiene vivas a estas personas, morirán si se los quita... – decía Heero airado pero tales palabras no surtían efecto en su superior.

- eso cambia todo, querida Lady Une, usted que dice?...

- ahora que lo se, duplicaría el precio... – decía la chica.

- yo pediría el triple...

- no lo hagan... – suplicaba Heero.

- por favor Heero se realista, si se devolvieran todos los artículos encontrados al museo no se ganaría nada, piénsalo de este modo, le estamos haciendo un favor a la arqueología para que todos esos artículos no saturen al museo, así es que te lo preguntare una vez mas, bienes o no?...

- no... –dijo rotundamente.

- tengo que aceptar que me decepcionas, eres un idealista igual que tu padre, hazte un favor Heero y no seas como el, yo se que tu eres mas listo...

Heero solo lo ve fríamente.

- detesto que las negociaciones no tengan éxito... – truena los dedos nuevamente.

Todos preparan sus armas...

- intentare otra cosa... – le dice a Heero mientras le da un puñetazo en la cara y lo deja inconsciente.

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En el palacio.

El emperador estaba inquieto, su cristal y corazón decían que algo andaba mal.

- Zeck!!! – llamo al chico de cabellos platinados.

- se veremant? (majestad) – dijo Zeck haciendo una reverencia.

- ja der tiupo lo Duo, esuy preolber (ve a buscar a Duo, estoy preocupado) – dijo sin dejar de apretar el cristal.

- hai, se veremant (si majestad) – dijo levantándose para salir del templo.

En ese momento una explosión rompió la puerta de la entrada, todos se sobresaltaron, hasta que el humo se disperso y reconocieron una silueta.

- DUO!!! – grito Zeck.

- dígales que suelten las armas... alteza… – dice Lady Une amenazando a Duo con un arma.

- lerna unampus (dejen las armas) – dijo el emperador.

- registren todo... – les ordena Lady a los soldados.

- he… dormilón, despierta – le dice Treize a Heero golpeándolo suavemente en la mejilla.

- mm... auch... – dice levantándose del suelo y sobando su mejilla.

- bien Heero, ahora dime donde esta el cristal... – decía Treize tomando de la camisa amenazantemente a Heero.

- no lo se… - dijo Heero.

- claro que lo sabes, tienes el libro, tu solo tradúcelo y yo haré el resto… - decía el general comenzando a estresarse.

- ya le dije que no lo se, no lo dice… - dijo Heero.

- no me hagas enojar, tiene que haber un indicio o algo así...

- pues no lo hay, solo dice que el corazón de la Atlántida esta ante los ojos de su rey...

- pienso que nuestro querido amigo el rey puede ayudarnos con esto, ahora dígame, donde esta el cristal que busco?... – dijo tomando al rey por el cuello.

- solos se destruirán… acabaran con su misma raza por su soberbia y egoísmo...

- tal vez no fui lo bastante claro… - dijo Treize golpeándolo en el estomago.

En eso el emperador cae al suelo...

- weno clunek!!! – dice Duo furioso...

- por favor emperador evitémonos esto, yo soy de corazón blando y muy paciente, pero en esta situación esa paciencia ya se me esta agotando, así es que dígame donde esta lo que busco? – dice sentándose en el trono y sacando su pistola.

- truan for lero ne… nober sa le ome!!! (Jamás te lo diré… aun que me mates!!!) – dijo el rey furioso.

- papo... (padre...) – dijo Duo asustado por las palabras de su padre.

- Heero podrías decirme que dijo?... – dijo jalando el gatillo de la pistola.

- que... que jamás se lo dirá... ni aunque lo mate... – dijo Heero preocupado por las palabras del rey.

- bien, haremos esto mas fácil... – dijo apuntando su arma en la cabeza del rey – contare hasta diez majestad y si su actitud sigue así, posiblemente concederé su deseo... uno... dos... tres...

- IE IADA!!! (NO LO HAGAS!!!) – gritaba Duo.

- cuatro... cinco...

- PAPO!!! PAPO!!! DURENGEM!!!... DURENGEM!!!... (PADRE!!! PADRE!!! DISELO... DÍSELO!!!)

- seis... siete... ocho...

- ie Duo... wa truán frenom we jiler gromanp to lofre... truán... mere teruc lores mochi…truem Duo we… urettihsia… (no Duo... yo jamás dejare que eso vuelva a la ciudad... jamás... no quiero perderte como tu madre... eres mi mayor orgullo hijo... solo recuerda Duo que... te amo...)

- mere teruc ru lores mochi, PAPO? (perderme como mi madre, papá?)

- mmm... – dijo el rey mostrado una dulce sonrisa.

- ...nueve...

- papo!!!... – gritaba Duo con desesperación mientras que se jalaba para soltarse del agarre del soldado que lo custodiaba pero sin conseguirlo, sus lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas.

- ...diez...

- ¡¡¡PPPAAAAPPPOOO!!!!

El disparo se escucho en todo el lugar haciendo un eco ensordecedor…

Contunuara…

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N/A: Palabras dulces de un conejo n-n...

Konichiwa!!!

T.T GOMEN NASAI T.T, GOMEN NASAI T.T, GOMEN NASAI... T.T (Ivanov esta agachada abrazando sus piernas en un rincón oscuro...otra vez...)

De nada sirve que me siga lamentando verdad?, (Ivanov detrás de su escritorio asomándose levemente), es que de verdad no es mi culpa lo juro, si por mi fuera los fics los actualizaría cada semana, de verdad, pero verán, como sabrán Yoru no estaba muy bien de estado, pero lo que paso en estos meses empeoro, Yoru YA NO QUISO PRENDER!!!, para nada de los nada, tardo meses así, y yo días sin poder escribir, llore mucho, lo único que podía hacer era escribir los fics en mi cuaderno mágico, jajaja nunca falla, Oo? eto... gomen, continuo, pero gracias a mi grandioso padre quien llevo a Yoru a un hospital de computadoras he regresado, y ahora es pasar los fics a la maquina, pero pienso apurarme por que ya los deje muy abandonados vale?...

Pero no los decepcionare lo prometo jeje.

Oh si, por lo de N/A, es que en mi horóscopo chino soy conejo jejeje...

Ahora a contestar reviews… n-n

Keysie Maxwell – lamento la larga tardanza jeje, muchas gracias por esperar, la próxima no tardare tanto gracias por leer y escribir.

Dark: lamento la larga tardanza, no aun no he muerto, hierva mala nunca muere jeje, Hee-koi hace lo que puede, pero parece que esta cansado de tanto ajetreo igual que yo jejeje, gracias por leer y escribir.

Bueno es todo, lo que me queda por decir es lo de siempre...

Dudas, criticas, comentarios, jito matazos, naranjazos, ladrillazos y todo lo que termine en zos es bien recibido... no me enojo... todo menos virus ya saben ¬¬U...

Dejen reviews porfis, porfis, mientras mas dejen mas rápido subo el otro cap (chantaje ¬¬) jejeje n-n, no de verdad, es una estimulación para mi, lo juro jeje.

Matta ne!!!

Propaganda: lean Si Volviera a mi, Los Templarios y Water Kiss n-n. Chuus!!! (Besos!!!).