Disclaimer: Rachel & Quinn no me pertenecen.


Una casualidad

Indicó al taxista que se detuviera frente a aquel hotel. El mismo en el que Rachel se hospedó con sus padres, en uno de sus viajes a la ciudad. Fue su regalo en uno de sus cumpleaños, un magnifico hotel y entradas para uno de los musicales en cartelera, el que ella eligiera. La morena sonrió por el recuerdo.

¿Vienes? – preguntó Kensi fuera del taxi, sacando a la morena de sus recuerdos

Eh… ve tu, mejor te espero aquí

Rachel, la cena es aquí, en el restaurante del hotel

¿Estas de broma? Es imposible conseguir mesa aquí. Hay lista de espera de meses

Lo sé - sonrió - ¡Vamos! – dijo tendiéndole su mano para ayudarla a bajar

¿Tu amiga es alguna estrella de Hollywood o algo así y no me lo has dicho? – indagó curiosa, el hotel era uno de los mas caros de la ciudad. Kensi soltó una carcajada

Oye Rachel… - habló dubitativa – Eh… mi amiga no sabe nada de lo que te he dicho ¿ya sabes? Mi plan para que consiga un acuerdo

¿Cómo que no sabe nada?

No, prefiero que te conozca antes y después yo le cuento, no creo que tenga problema…

Esto esta dejando de gustarme Ken. Además deberías haberme avisado que la cena era en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad… me habría vestido mejor – señaló haciendo referencia a su atuendo. Unos simples jeans, una blusa azul con un escote bastante pronunciado y unos zapatos en el mismo color con unos cuantos centímetros de tacón

Tranquila. Probablemente, Quinn se habría burlado de nosotras si venimos con vestidos súper elegantes

Llegaban casi cuarenta y cinco minutos tarde, Quinn iba a perder la paciencia muy pronto. Odiaba la impuntualidad de su amiga, pero nunca había tardado tanto. Marcó el número de su móvil pero la llamada fue rechazada. Un minuto después su amiga se presentaba frente a ella.

Tanto me necesitas que no eres capaz de esperar ni… ¡uf! Cuarenta y cinco minutos tarde ¡mi record! – exclamó abrazando a la rubia tras consultar su reloj

Estaba a punto de irme – confesó la chica

Rachel observó la interacción entre las dos chicas desde detrás de la rubia. Inevitablemente al escuchar su voz miles de imágenes se abrieron camino en su mente. No podía ser. Pero aquella voz, aquella forma de moverse ¿Y si era? Su corazón se aceleró anticipando la imagen de la chica. Sus dudas iban a resolverse pronto. Muy pronto.

Lo sé y lo siento – se disculpó por llegar tarde – pero esta vez no ha sido solo culpa mía. Espero que no te importe pero he invitado a alguien…

¿Steve? – preguntó sonriendo. Le causaba gracia y ternura por igual, que sus amigos no pudieran pasar mucho tiempo separados, a pesar de llevar juntos años

No, ha salido con sus amigos – le informó con desgana. Hizo una seña a la morena para que terminara de acercarse a ellas – Es una amiga, la conozco desde que llegue aquí y… - Quinn se giraba a medida que su amiga hablaba y la sonrisa que antes presidia su rostro, era sustituida por sorpresa e incredulidad

¿Rachel?

Hola Quinn - sonrió timidamente

Las dos ex compañeras, ahora convertidas en mujeres adultas, se saludaron fríamente bajo la atenta y confusa mirada de Kensi. Sus amigas, a las que llevaba tiempo queriendo presentar, porque estaba convencida de que eran almas gemelas, al igual que ella y Steve ¿Ya se conocía? Aquello se ponía interesante.

Supongo que sobran las presentaciones – interrumpió el silencio que las había invadido - ¿Alguien que me lo explique? – pidió sonriendo. Al contrario que las otras dos, tanto Quinn como Rachel se mantenían muy serias

Tomaron asiento en la mesa donde, rápidamente y tras un gesto de Quinn, uno de los camarero había añadido una silla y la cubertería necesaria. Intercambiaron miradas curiosas hasta que, otra vez, Kensi tomo la palabra.

¿Y bien? – sonrió uniendo sus manos - ¿Quién empieza?

No hay nada que contar – espetó Quinn adelantandose a la actriz – Nos conocemos y punto – añadió ganándose una extraña mirada de amiga. Hacia mucho tiempo que no la veía comportarse así, tan brusca, tan fría

¿Rachel?

Fuimos juntas al instituto – resumió la morena – ¿Tu amiga no era de Canadá? – preguntó ignorando a Quinn, de todas formas a la rubia no parecía hacerle mucha gracia su presencia allí

¡Oh! Quinn vive en Canadá, pero estudió en Yale y nació en Lima ¿No te lo había dicho?

No

Estoy casi segura que te lo había mencionado. Entonces… ¿erais amigas?

No

Más o menos – contestó Rachel al tiempo que Quinn lo negaba rotundamente

La tensión aumentó de pronto y Kensi supo que era mejor no seguir indagando, al menos por el momento. Más tarde lo haría con cada una y por separado.

La intervención del camarero para tomarles nota y posteriormente traerles su cena, ayudó a relajar el ambiente. Aun así, la cena transcurrió entre silencios incomodos, banalidades varias e infructuosos intentos por parte de Kensi, de mejorar la noche. La castaña empezó a pensar que, a lo mejor, sus amigas no iban a ser almas gemelas como ella y su chico.

No puedo más – se dio por vencida apartando el plato con la mitad del postre sin acabar

A Jean Paul no le va a hacer ninguna gracia saber que no te has comido su postre especial- le recordó con burla Quinn – El pobre esta tan enamorado…

Eso dice él…

¿Quién es Jean Paul? – indagó Rachel en un intento por incluirse en la conversación. Quinn prácticamente la había ignorado durante toda la noche y Kensi… la pobre había tenido que dividirse entre ambas

El chef del hotel, no entiendo porque, pero esta enamorado de ella – la rubia contestó con rapidez aprovechando para seguir picando a su amiga

A Steve no tiene que hacerle mucha gracia ¿no? – sonrió Rachel viendo a su amiga sonrojarse

Lo cierto era que el joven chef había intentado salir con ella cada vez que iba a visitar a Quinn al hotel, incluso se tomaba la molestia de salir de su templo sagrado, para saludarla o servirle él mismo su nuevo plato. Era guapo, era simpático y tenía un acento francés realmente sexy pero… no era Steve.

¡Eso es lo mejor de todo! Él – dijo riendo refiriendo a su amigo – se muere por la comida de Jean Paul, incluso intento convencerla para que se aprovechase de su enamoramiento y le diese la receta de alguna de sus tartas – confesó avergonzando a la castaña, que en ese momento no sabia donde meterse

¡No! ¿Es cierto? – preguntó aunque por la reacción de la chica debía ser verdad

En mi defensa diré que no lo hice, ni lo pienso hacer. En defensa de Steve…

No puedes decir nada para defenderle… no tiene remedio – intervino Quinn antes de que pudiera defender a su novio

Tengo que estar de acuerdo con ella. Lo siento – Rachel se disculpó en cuanto la chica la miró buscando ayuda

Kensi bufó por la falta de solidaridad de sus amigas, pero por otro lado aliarse contra ella había hecho desaparecer la tensión y eliminar la incomodidad que habían sufrido toda la noche. Era ahora o nunca. Tenía que hablar con Quinn de su plan. La rubia parecía más relajada que al inicio de la noche, más receptiva.

Quinn, necesito que me prestes algún vestido – buscó una excusa para salir del restaurante y poder hablar con tranquilidad

¿Qué tipo de vestido?

No sé… Steve quiere llevarme a un sitio romántico en nuestra próxima cita

Podemos subir y ves lo que tengo si quieres

Claro – aceptó de inmediato y sonrió, ojala el resto fuese tan sencillo como aquello

Quinn y Kensi se adelantaron mientras Rachel caminaba detrás y en silencio. Su posición le daba una perspectiva diferente de las cosas. Pudo observar con detalle a Quinn y después de casi diez años, comprobó que la rubia seguía pareciéndole una de las chicas más guapas que había visto en su vida. Se obligó a apartar esos pensamientos de su cabeza y se centró en la forma en que Quinn trataba a Kensi, tan diferente a como la había tratado a ella a pesar de conocerse hace años. Por un momento sintió algo extraño ¿envidia quizás? Apartó ese sentimiento también y se concentró en la rubia, solo en ella.

Quinn había cambiado ¿para bien o para mal? No podía decirlo pero había algo distinto en ella. La altivez con la que siempre caminó por los pasillos de McKinley ya no estaba. No pretendía tener la atención de todos, no intencionadamente, porque por su belleza siempre atraería las miradas de la gente, eso era inevitable.

Su forma de vestir también era diferente, aparentemente la ex capitana de las Cheerio había dejado atrás los vestiditos de flores. Aquella noche llevaba unos sencillos pantalones negros y ajustados, botines del mismo color y una blusa de media manga roja, que dejaba al descubierto uno de sus hombros. Y su pelo… su pelo seguía siendo corto y rubio, con un aire desenfadado y rebelde aquella noche, pero que Rachel había visto de tantas formas que estaba segura que podría ser completamente diferente a la mañana siguiente.

Echó un vistazo rápido, de arriba abajo, a la rubia y sonrió. No tenia ni idea de que había hecho Quinn, pero fuese lo que fuese le sentaba de maravilla. ¡Oh, oh! Su vista se detuvo en un lugar en concreto, su culo. Definitivamente le estaba yendo muy bien con lo que hiciese, y ese pantalón le sentaba genial. ¡Estupendo! Ahora estaba babeando con la retaguardia de la rubia. Se obligó a apartar sus ojos de ahí y subió su mirada, para su sorpresa Kensi la miraba divertida ¡Mierda! La había pillado admirando la anatomía de Quinn, la misma chica con la que había intentado prepararle una cita en múltiples ocasiones y ella se había negado. La misma chica que, sin saberlo, ya conocía.

Eh… Kensi – llamó a la chica deteniendo su paso – Mejor te espero aquí ¿si?

¿Qué dices? Tienes que ver las vistas desde la última planta. ¡Son increíbles! – aseguró tirando de ella

¿Te alojas en la última planta? Creía que no estaba disponible – dijo confusa. Según tenia entendido la ultima planta del hotel eran dos viviendas con dueño

Y no lo esta – Kensi contestó por Quinn - La rubita aquí presente es… - la chica dejo de hablar en cuanto sintió el codazo de su amiga en un costado, para que no hablara de más. Hecho que no pasó desapercibido para Rachel

No esta disponible porque estoy yo en ella – fue escueta una vez dentro del ascensor

Tuvo que reconocerlo, las vistas eran increíbles, tal y como Kensi le había dicho. Los altos edificios de Manhattan, las calles abarrotadas de gente, las luces de la ciudad… Pero Rachel no pudo evitar prestar más atención al interior del lugar. Frio. Eso era lo que le transmitía. Mucho blanco en la decoración, lo que para ella le daba un aspecto clínico, claro que sus gustos eran mas… coloridos, menos sofisticados. La falta de fotos familiares, recuerdos, algo que hiciera parecer que allí vivía alguien, no ayudaban a cambiar esa frialdad. Con Kensi y Quinn encerradas en uno de los dos cuartos de aquella enorme suite, tuvo tiempo de pensar e inspeccionar todo a su alrededor. Cuanto más tiempo estaba allí más frio le resultaba todo.

¿Y estos? – preguntó sacando dos vestido del armario. Uno azul, corto y sin tirantes. El otro negro, con un solo tirante y de largo hasta la rodilla más o menos.

No – negó tratando de pensar como hablar lo que tenia que hablar con ella

Kensi ¿seguro que quieres un vestido? Porque te he sacado como diez y nada

Exagerada, solo llevamos… seis – dijo después de contarlos – y no es mi culpa que ninguno me convenza

Oye ¿no se supone que tu tenias un plan para mi problema? - ¡bingo! La rubia se encargó de sacar el tema por ella

A decir verdad tengo la solución para tu problema – le informó con una sonrisa

Adelante… ilumíname – se burló sentándose y dejando el armario libre para que su amiga buscare en él

Rachel se hará pasar por tu novia ¡Lo tengo! – exclamó sacando un vestido del fondo

¡¿Qué? ¡No! – gritó Quinn

La reacción de la rubia fue tan clara y tan explosiva que sobresalto a Rachel, que permanecía en el salón, y las tres estaban seguras que si alguien hubiera pasado por aquel pasillo en aquel momento, también lo habría oído.


Capítulo un poco más largo que los anteriores xD
Se han encontrado y parece que Quinn no esta muy dispuesta a llevar el plan de su amiga adelante.

Gracias por seguir la historia.

Saludos :)