¡Un caluroso web-saludo a todas mis queridas lectoras y lectores, entre ellos, algunos ánonimos n_n!

Espero que estén disfrutando de las vacaciones... Se rumora que empezaría las clases luego del 4 de Octubre. Me gustaría aprovechar ese tiempo en adelantar parte de mis fiics.

Okeii, me destaqué escribiendo este cap o.o 18 mil palabras y 50 págs en word! Debo confesar que éste ha sido el primer y extensivo cap que he escrito en toda mi fuck y corta vida XD!

Sii, finalmente pude terminarlo ayer (: "Sacrifiqué" 12 horas de mis vacaciones y escribir cómo poseída xD! Hahaha! El resultado valió la pena y he de decir que adoré este cap ^^ Por fin se involucran más escenas Lemmon y quise escribir partes dejándolas bien en claro.

Gracias por leerme y espero sus futuros Reviews para "medio-orientarme" y no salirme de la trama.

Ah, por cierto... Todavía no sabría decirles cuáles serían los caps en donde podrían estar los POV de Matt y Sora, aún estoy escribiendo parte de sus acnécdotas -.- pero eso ya es seguro: Tarde o temprano, lo leerán.

Ah, sii! Sugiero que lean el cap cuando tengan un buen tiempo libre o no tengan nada que hacer (?) XD! Bueno, no sé en cuánto tiempo tardarían de leerlo. Así que espero que lo disfruten! ñ.ñ Incluí nuevos personajes ((Que son necesarios, porque jamás los hubiera colocado por gusto (?)) y la historia dará un giro de 180 grados...

Sin más preámbulos, me despido para continuar de leer el Manga de Tsubasa Reservoir Chronicles :B

Take care and read U! ;)

xox


DISCLAIMER: Digimon 01 y 02 con todos sus personajes, no me pertenecen. Tengo entendido que son de Toei Animation, la historia sí es mía. No quise crear personajes secundarios innecesarios, de modo que utilicé un último recurso: Recurrir a algunos de los personajes de las otras Sagas Digimons. La persona que haya visto los animes de Digimon 03 y 04 sabrá de lo que estoy hablando y no tendrá problemas a la hora de imaginar los personajes (:

ADVERTENCIAS: Cómo bien les había advertido antes (Léase cap. 1) Quise que el Michi tuviera escenas fuertes de Lemmon que con el tiempo perfeccionarè (L).(L) y el lenguaje verbal no es apto para personas que no estén acostumbradas a oír palabrotas, así que no se extrañen por eso ^^

Labios Compartidos

Summary: Nos encontramos. Aún lo recuerdo y me parece increíble cómo terminamos de nuestros problemas. El no te quiere, y ella no me ama. Pero, igual. No habrá manera de separarnos…


Respuestas al Review anterior -Adoro a mis queridos lectores ;)!

Aiko Amitie: Hey, hey! Mil gracias por leer xP jeje, quise dejarlo hasta ahí para continuar mejor el desarrollo de hacer "Lo correcto" en este cap. Uyy, a mí tmb me cae mal Sora -.- Ni se diga...; Hahaha! Muchas gracias por tu apoyo, y cada vez que visito tu país comienzo a adorarlo más y más (: he estado visitando Cali y Bucaramanga... AMÉ la comidaa (L)! ¿Sabes? Los "Dedos" en Venezuela se le llaman "Tequeños" y cuando le pedí a la vendedora que me diera un refresco y 2 Tequeños me miraba con cara de WTF? ._. y de no ser porque tenía una amiga colombiana que me corregía y enseñaba las costumbres y las frases coloquiales, no sé que sería de mí (?) XD! Tengo una obsesión con el refresco Manzanita de la marca.. Postobón, creo que se llamaba x3 Y el cheetos sabe más a queso que la propia harina... Aww, ojalá en Venezuela fuera así xDD Gracias a Dios, terminé mis clases en la tarde y pasé de año... Si vuelven a inscribirme en la mañana (Dios quieraa!) así si tendría más chance de actualizar x3 Besos, y espero que disfrutes el cap n_n!

Ren-Tohsaka: Sii, a mí tmb me ha pasado eso! x3 Haha, me alegro enorme que hayas decidido a leer mi fic y a mandarme un Review! ;) Aquí está la continuación... Enjoy it!

CrisMatsumoto20: ¡Hi, Hi! (: Que geneal que te haya gustado mi fic y la historia x3 Precisamente decidí escribirlo porque no había mucho Michi que leer =/ Lamentablemente, en este cap. Tai no hará tantas imprudencias estando borracho, pero ni siquiera he subido la mitad del Fic y queda mucho por delante ;) Ayy, sii... Se pasó de desgraciado el Sorato ¬¬ Hahaha! Arigatto por tu paciencia, he aquì el cap :D xox!

digimon4ever99: Hahaha! A mí tmb me encantó escribir esa parte x3! Me alegra en serio que te guste y me hayas enviado un Review :D Enjoy!

AlexandraEAC: Muchísimas gracias por leer n.n! Espero que te guste el cap! Suerte con tu Michi, tienes mi apoyo! ;) xox

Aiko Iwakura: AMÉ tu review, en serio! :D Fue todo lo que necesitè para terminar el cap xDD y me inspiré escribiendo para que tengas tmb una geneal lectura x3! De verdad me alegro que te haya gustado y pss... Trataré de no tardarme tanto con las actualizaciones x3 y sii... Gomene por la demora ._. A veces uno pierde la noción del tiempo desde la última actualización... Y yo WTF! El tiempo pasa volando XD! Escribí demasiados hermosos momentos en este cap para tu deleite :B espero tu opinión! ;) y cualquier sugerencia o algo por el estilo, avísame n.n! Saludos from Venezuela. Xoxo!

erika: Holaa! Agradezco que me hayas leído y tmb tu Review :D aquí está el cap, espero que lo disfrutes. Besos!


Cap. 7: Lados Compartidos, Caminos Diferentes.


Tenía miedo de enfrentarlo, sabía que lo estaba postergando. Estaba buscando cualquier pretexto para evitar hablar con él. Sacudí la cabeza, reprimiendo mis lágrimas; lo más probable es que haya venido con Sora -Una mueca de desprecio invadió mi rostro al sólo hecho de pensar en su nombre. Miré a mi alrededor y a simple vista todos disfrutaban de la fiesta; gente felízmente bailando con sus parejas, devorando sus labios cómo si fueran la última vez que se verían. Y fue sólo cuestión de segundos para que mis pensamientos regresaran a Tai.

Despúes de haberme alejado de Kari, me debatía entre hacer lo correcto o no: ¡Tenía tantas dudas que necesitaba desahogarme con algo!

Atormentada, caminé apresurosa a la mesa de las bebidas, agarré la primera copa pulcra que vi y enseguida empecé a llenarla de ponche -que bien sabía yo, estaba repleta de alcohol. Bebí el contenido de un sólo sorbo, no muy satisfecha, volví a llenarla de nuevo, repitiendo la acción una y otra vez. Me empezaba a sentir mareada, pero no le dí mucha importancia, el alcohol definitivamente no era compatible conmigo, aunque lo cierto es que realmente quería alejarme de la realidad por un tiempo.

En cierto modo, con el alcohol me sentía más segura, soportando mejor el peso de mis emociones y de la fastidiosa culpa. Con el alcohol me sentía un poco más dispuesta a soportar las discusiones. Era el alcohol con el que podía llegar a defenderme y a valerme de mí misma, sin ayuda de nadie. Pero claro, toda acción produce reacción. Y las consecuencias de tomar en exceso, más los tontos actos que hacía estando ebria, los pagaba muy caro al día siguiente.

Mis manos comenzaron a temblar y de reojo pude observar a un grupo de amigos cuchichear y mirarme con detenimiento. Dos de ellos eran chicas, una rubia y otra de cabello pelirrojo o posiblemente de un llamativo color castaño. De lejos no distinguía bien el color de la segunda chica y eso, sinceramente, me tenía sin cuidado. Serví nuevamente mi copa, dispuesta a marcharme de allí. No encontraba una explicación lógica o razonable del porqué ese cuarteto de individuos no dejaba de mirarme sin pudor, con algo de... ¿Lástima?; sacudí mis pensamientos, entre ellos destacaba la palabra "Decepción" ¿Acaso ellos, de una manera u otra estarían decepcionados de mí? Esto último me impactaba. A simple vista noté que no los conocía, aunque hice un pequeño esfuerzo de mi parte en hacerlo, porque la chica rubia... Me era conocida. Pude observar a sus compañeros caminar lentamente hacia mí, con cautela... Tanteando el terreno.

Tomé algo más de vino mientras retrocedía unos pocos pasos hacia atrás, probablemente todos sean fans de Matt y tal vez me odien porque estoy con él o porque ya se dieron cuenta de quién era en realidad la "gran" Mimi Tachikawa; una cobarde que vivía de mentiras y que se refugiaba en el alcohol.

Una Perdedora -Recalcó mi conciencia y jadeé entre horrorizada y sorprendida: ¿Así me veía yo misma? ¿Tan bajo había caído? ¿Desde cuanfo tenía tanta baja de autoestima?

Por primera vez en mi vida, quería llorar... Sin que Matt o Tai fueran la causa. Tenía cierta certeza de que la culpable de todo... Era yo; siempre había sido yo. Porque, ¿En donde quedó el Respeto? ¿A donde había olvidado mi Dignidad? Me acostaba con Taichi para querer estar con Yamato... Sentí mis lágrimas deslizandose en mi rostro, ¡Me siento ahora cómo una Ramera! ¡Una Puta, una Regalada! Sea cuál fuese el motivo, no podía permitirme ser tratada así; por ambos, por todos. No hay nada más rápido y letal que los chismes y estaba plenamente convencida que más de una persona sabía de mi infidelidad hacia Yamato.

Y era tanta la concentración, tanta mi ensoñación que ni cuenta me di cuando tenía a la chica rubia enfrente. Nos miramos por unos segundos, hasta que rompió el silencio:

-Mimi -Mis ojos se abrieron de pura sorpresa al oír mi nombre en un tono cómo maternal, preocupado:-. Por favor, no tomes alcohol -Quitó cuidadosamente mi copa de mi mano libre y la depositó en la mesa. La miré espantada, aunque sin detenerla. Pude ver la indesición en su rostro, pero finalmente habló:-. Esto... ¿Te encuentras bien?

Vi cómo sus ojos verdes no dejaban de posarse en mí, insistente, preocupada. Abrí la boca sorprendida para instantáneamente volver a cerrarla; la inspeccionaba minuciosamente para cerciorarme de haberla visto en alguna parte: La chica vestía más casual, más deportiva; con unos Converse blancos con cuerdas amarillas y un conjunto de chaleco y jeans apretados hasta el tobillo de un color morado pálido. Su camisa era blanca, con un Digimon parecido a Agumón del que precisamente ahora, no recuerdo el nombre.

Me sobresalté de repente, ¿Acaso ella y sus amigos también eran Niños Elegidos? Ésa pregunta me la respondí casi al mismo tiempo de haberla formulado: Era probable. En el Digi-Mundo todo era probable.

Ya la palabra "Imposible" ahora nos resultaba tan lejana, casi al punto de que no existía; tanto para ellos (Los Digimons) cómo para nosotros.

Desvié su mirada para posarla nuevamente en sus amigos, todos me veían de manera expectante, cómo si estuvieran aguardando mi respuesta. Me sorprendí al notar cómo los dos únicos chicos del grupo traían las típicas gafas de aviador que usaba Tai y de las cuales porta con orgullo Davis. Ése era el emblema definitivo del "Líder" del equipo, por lo que especulaba que ambos podrían ser Líderes y sólo vendrían a la fiesta de Yamato para pasar un buen rato con sus novias… Pero, no estoy segura. Jamás los había visto en el Instituto y de haberlos visto, de seguro ni me importara; tenía entendido que sólo se colaban los estudiantes del Instituto Odaiba y una que otra celebridad y manager en la fiesta, y precisamente ellos no podrían ser la excepción: Una de esas especulaciones mías debía de ser cierta.

Pude fijarme que el color de cabello de ambos "Líderes" era marrón chocolate; aunque el de menor tamaño y edad (Porque a simple vista se veía que aparentaba unos escasos 13 años ), me miraba asustado. Probablemente se habría dado cuenta que llevaba mirándolo más de la cuenta, pero no por eso aparté la mirada: Me llamaba la atención el hermoso y saludable cabello marrón bronce que tenía. El otro joven, quién ahora se percataba un poco de la situación ahora me miraba aburrido, su cabello era rebeldemente oscuro y supe enseguida mediante sus gestos y lenguaje corporal que él era el típico chico aventurero, deportista. Ese tipo de personas que no podrían quedarse quietas en mismo sitio por mucho que se lo rogaran.

Maldije por lo bajo, pues volvió a recordarme a Tai. Me pregunté si acaso esto era un castigo por mi falta de tacto hacia él a la hora de nuestras peleas y discusiones; comenzaba realmente a creer que todo era mi culpa y quería redimirme de mis acciones, hacer algo bueno por mí… Por ambos.

Al lado de los chicos, en sitio algo apartado, estaba la integrante que más destacaba debido a su ropa: La pelirroja chica. Vestía cómo una especie de punketa, pero traía pulseras y accesorios góticos y cómo traía el cabello agarrado en una coleta, pude apreciar mejor sus facciones: Me miraba con el ceño fruncido, exasperada y rápidamente recordé a regañadientes que todos (Y sobretodo la rubia) esperaban mi respuesta.

La miré largamente, analizándola. ¿Qué querría de mí?

-Perdona, pero no te conozco –Solté con serenidad mientras veía cómo poco a poco se entristecía. No sabía porqué, pero me sentía culpable por eso. Si sabe mi nombre y se preocupaba por mí, era evidente que la conocí en el pasado; el problema era precisamente que no lo recordaba-. En realidad, creo haberte visto antes… Pero no estoy segura –Argumenté para hacerle sentir un poco mejor, y tal parece que funcionó, pues levantó la mirada curiosa-. Pero… No te conozco, ni a ti ni a tus amigos –Puntualicé dando claras muestras de rechazo hacia ellos. Realmente no tenía ganas de hablar con nadie, estaba en uno de mis peores momentos.

Me observó sorprendida, dando a entender que percibió el trasfondo de mi reacción y fugazmente desvié la mirada. Sencillamente era la verdad, no la conocía. Aunque al mismo tiempo me alegró un poco: Tenía la certeza que ni ella ni sus acompañantes eran realmente fans de los Teen Wolf. De ser así ya me hubieran insultado y descargando su furia a punta de golpes y cachetadas al percatarse de que la "Gran" Mimi Tachikawa, la "Afortunada" chica que ha sido novia del guitarrista y cantante principal de la banda, era nada más que una mentirosa y un vil fraude: Me sentía cómo lo peor que hay en este planeta.

-Oh, vaya –Respondió recuperando su radiante sonrisa-. Está bien, no voy a preocuparme por eso-. Finalmente soltó mi aprisionado brazo y me ofreció su mano-. Hoy en día nadie tiene tan buena memoria, no los culpo por eso –Soltó una pequeña risa y acto seguido se aclaró la garganta-. ¿Porqué no empezamos de nuevo? Hola, mi nombre es Zoe Orimoto, ¿Y el tuyo?

Me sentí tan desconcertada que no sabía en que pensar. Miré su mano extendida sintiéndome un poco más insegura: ¿A que juega esta chica? ¿Qué quiere exactamente de mí?

Y debió de ver tanta inseguridad en mi rostro, pues me observó con tristeza.

-No voy a hacerte nada malo –Aseguró aún con la mano extendida-. Yo sólo… Quiero decir, mis amigos y yo queremos ayudarte.

-¿Y exactamente en que quieres ayudarme? –Inquirí bruscamente fulminándola ahora con la mirada-. No conoces nada de mí, y yo sencillamente… No te conozco –No controlaba mi lengua y cada vez me enojaba más conmigo misma: Estaba siendo injusta al pagar mis frustraciones con ella-. No sé que pretendes, pero sencillamente no me interesa –Solté con resentimiento ahora recordando cómo las personas fingían ser mis amigos sólo para obtener algo de mí, cualquier cosa. Todo era por interés y todo el tiempo me sentía dolida por esa aptitud hacia mí.

En el fondo, sabía que estaba comportándome de forma grosera, porque ésa no era yo, al menos antes no lo era. Tan sólo quería protegerme de todo; de las personas que me harían daño, de los hombres que sólo buscarían mi cuerpo… Evitar aunque fuese una primera vez, la desilusión. Porque me asustaba conocer personas, me asustaba la idea de sincerarme con todos y que a la final, terminen usando todo eso en tu contra. Desde los 13 años sentía que mis relaciones interpersonales con todos empeoraba más y más… Y era la verdad, no me equivocaba.

Volví a mirarla, albergando una especie de esperanza en ella: No sé que querría de mí ni en que exactamente quería ayudarme. A simple vista la tal Zoe era muy hermosa y desprendía total confianza y seguridad: Ambas cualidades que actualmente me faltaban y que quería recuperar a toda costa. Su rostro estaba pasible, y había bajado la mano; pero no por eso dejaba de mirarme. Segundos después, pude ver cómo la pelirroja chica se impacientaba y finalmente decidió caminar hacia nosotras, raramente me sentí un poco cohibida e intimidada; al juzgar por su fruncido rostro y sus puños crispados, parecía una chica colérica, de carácter fuerte y decidido y con toda la total intención de querer golpear a alguien en cualquier momento.

-¿Todo bien, Zoe? –Preguntó en voz gélida, no pudiendo contener un estremecimiento de mi parte, me miraba con rabia, aumentando mis deseos de querer desaparecer de allí. Comprendí enseguida y era lógico que ambas siendo amigas se defendieran.

Amigas.

No pude evitar pensar en Yolei y en Kari. Y de repente… Todo encajó para mí. Me sorprendí horrorizada al percatarme de algo: ¡Yo nunca había tenido amigas! Al menos, ¡No por mi propia cuenta! ¿Desde cuando no me esforzaba en trabar amistad con alguien? ¿Cuándo fue la última vez que salí con un grupo de personas distinto con el que me llevaba siempre? Recordé enseguida que si no fuera porque me presentaron a Kari y a Yolei ¡Jamás las hubiera conocido por mí misma! ¿Importaba realmente todo eso? La verdad, para mí si lo era porque me daba a entender que ni siquiera podía relacionarme con personas de una manera normal y civilizada. Definitivamente, mi actual comportamiento no era normal y digno de mí; de modo que quería cambiar mi conducta y aptitud a toda costa.

Porque… ¿Con quién podría contar a la hora de los problemas? Vale, con mi familia, pero aparte de ellos… ¿Con quién más? Algo muy esencial en la vida de un ser humano eran las relaciones interpersonales, y yo fallaba seriamente en ellas. Quería mantenerlas, demostrarme a mí misma tantas cosas… Por primera vez deseaba algo más allá aparte de ropa y maquillaje: Tan sólo deseaba ser normal. Deseaba disfrutar mi adolescencia y estar bien conmigo misma y sentirme plenamente confiada y segura. Ya me estaba cabreando en serio de ser siempre la superficial y que a la hora de la verdad, nadie me tomara en serio.

Analicé por un instante: Sólo con Sora y con Michael podrían decirse que han sido para mí las dos únicas personas con las que he podido relacionarme amistosamente, sin ayuda de nadie. Pero siendo sincera, Michael ahora no estaba en Japón y Sora… Es un caso aparte.

En mis tiempos cómo Niña Elegida era diferente: Pude relacionarme con Palmón y gracias a ella, he aprendido un montón de cosas; pude conocerme realmente y trataba de cambiar mis defectos con virtudes; ahí fue cuando me empezó a llamar la atención Yamato, puesto que era muy apuesto y estudiaba en el mismo Instituto que el mío. Me empecé a llevar de maravilla con Takeru y consolidamos mejor nuestra amistad, trataba de pasar tiempo con Izzy albergando la esperanza de aprender algo de él, puesto que era y sigue siendo el más inteligente de mi curso, aunque la mayoría de las veces me parecía un chico algo excéntrico y demasiado intelectual para mí, así que nos llevábamos por ratos.

Con el Superior Joe todo eran risas y buenos momentos, nos cuidábamos mutuamente y congeniaba más y más con él, al punto de que por algunos instantes llegó a gustarme. Pero realmente no era el tipo de chico por el que daría mi vida, así que lo dejé pasar, cómo muchos prospectos más. Esperaba a mi hermoso Príncipe y ciertamente tenía unos exigentes gustos al respecto.

Sora era mi mejor amiga… O al menos eso creía hasta hace 4 años atrás. Realmente –y muchas personas conocen lo sólida que fue nuestra amistad-. Nos llevábamos increíble, compartíamos juntas… Éramos totalmente inseparables. Y todavía me parece increíble que mi antigua confidente y compañera de aventuras haya caído tan bajo al traicionarme de ésa forma.

Con Taichi… Todo era distinto. Al principio no nos llevábamos por nuestros evidentes y distintos comportamientos, pero luego le encontré su atractivo: Realmente tenía cierta estima por los chicos malos y activos, de modo que fue inevitable mi atracción por él. Pero siempre juré que él y Sora acabarían juntos, de modo que por estúpida me creí tal cosa y también lo dejé pasar a él por el momento. Jamás hubiese imaginado –Ni aún en mis locas fantasías-. Que él chico con el que menos me relacionaba –Por no decir prácticamente casi nada-. Terminara siendo mi mejor amigo, mi apoyo incondicional y… Mi comprensivo amante. La vida realmente te agarra por sorpresa y nunca sabes con exactitud que pasará el día de mañana, así que lo mejor que uno debe hacer es no negarse a las oportunidades y menos aferrarse a cosas banales.

Gracias a él, conocí a Hikari, mi segunda mejor amiga y gran confidente; al principio tuve la loca idea de que si me acercaba más a ella podría gustarle de cierta forma a su hermano y haría todo más fácil; pero después de conocerla mejor me olvidé por completo de eso y sentía que ganaba algo mucho mejor: Una real y verdadera amiga.

De modo que puedo deducir con total seguridad, es que: aparte de todos ellos y de algunos nuevos Niños Elegidos, no quise relacionarme con más nadie y oh vaya, que gran error cometí. La mayoría de ellos se irían a la Universidad dentro de pocos meses, y prácticamente… Me quedaría sola. Kari y Yolei tienen pensado cambiarse de Instituto y… ¿En donde quedo yo? No podía depender de ellas, también tenía que ampliar mi círculo de Amistades en ése tipo de casos.

-Sí, todo bien –Murmuró finalmente Zoe, trayéndome al presente y preguntándome cuánto tiempo había pasado mientras repasaba parte de mi pasado.

La pelirroja asintió y le tomó del brazo murmurándole cosas que ni alcancé a oír, pero que Zoe asentía decaídamente. Se dieron la vuelta y empezaron a caminar lejos de mí, ya marchándose de mi vista.

Comprendí mi situación: Era ahora o nunca. Sentía una nueva oportunidad de relacionarme con un grupo de personas dispuesto a querer mi bien, amistades sin malas intenciones… Eso era lo que realmente buscaba. La traición de Sora me dolía en el alma, y francamente aún no lo había aceptado y asimilado del todo. Quería demostrarle con firmeza que conmigo nadie se juega y que puedo llegar a ser independiente de ella, tener mejores amigas que en verdad valgan la pena.

-¡Espera! –Le detuve convencida, sabía lo que quería y me negaba a perder otra oportunidad.

Ambas se dieron lentamente la vuelta, sorprendidas. Aunque luego Zoe me miró algo esperanzada:

-¿Sí? ¿Ocurre algo? –Preguntó en tono dulce, pero enseguida vi cómo su amiga me taladraba con la mirada, en guardia. Sacudí la cabeza, después tendría que hacer las paces con ella.

-Lamento mi anterior comportamiento, discúlpame si realmente te ofendí con mis respuestas, en verdad lo siento –La miré fijamente a los ojos, incapaz de mentir-. Si supieras… Hoy no ha sido mi mejor día y… Bueno, pues… Yo… Ehh… -Balbuceé ahora insegura, realmente hacer nuevos amigos se me complicaba y ya ni sabía por donde continuar.

Aunque eso no supuso problema para ella, pues aceptó mi disculpa y empezamos a charlar. Me confesó que en realidad ella era Italo-Americana y luego se mudó a Japón, por lo que entendía a la perfección lo incómodo y angustiante que a veces era hacer nuevos amigos, pero que de algún tiempo fue perfeccionando esa técnica y que ahora no se tomaba tan en serio algún tipo de rechazo amistoso.

-Caray, ojalá fuera tan desenvuelta cómo tú, desprendes mucha confianza –La halagué mientras tomábamos ponche, esta vez sin alcohol.

-No, que va. Todavía me falta mucho que aprender, pero aún así, gracias –Murmuró tímidamente. El semblante de su amiga era digno de una asesina, de modo que agregué con rapidez:

-Por cierto, soy Mimi Tachikawa. Realmente estoy apenada contigo, Zoe y con tus amigos. No debí ser tan grosera, realmente no sé que me pasó –Murmuré apenada y ambas sonrieron en sorpresa, sinceramente, la otra chica se veía mil veces mejor con una sonrisa en su rostro, su aptitud era muy intimidante.

-A decir verdad, eso ya lo sabía. Les he hablado a mis amigos mucho de ti, para nosotros… Eres famosa –Admitió Zoe pasándose el brazo por la cabeza.

Me sentí querida y admirada.

-¿Famosa? –Repetí halagada-. ¿Porqué me habrían de considerar…?

-Haz hecho mucho por los Digimons –Cortó la pelirroja-. Y que no se te suban los humos a la cabeza, tampoco es gran cosa.

-¡Rika! –Exclamó apenada Zoe, pegándole en las costillas-. ¡Compórtate, por favor! Sé amable –Le reprendió señalándonos. Tal aptitud me recordó enseguida a una madre regañando a su hija.

Sonreí ante tal comparación.

La pelirroja –Ahora, llamada Rika-. Frunció el ceño mientras miraba a todas partes menos a mi persona. Zoe se rindió ante su aptitud.

-Pérdonala, ella siempre es así –Se excusó avergonzada-. Normalmente no es tan grosera –La fulminó con la mirada, para luego encogerse de hombros-.

Pero, ya ves…

-No vale, está bien, tranquila –Le sonreí para infundirle ánimo-. Me parece que aún se está comportando así por la forma en que te traté, así que… Es mi culpa –Reconocí de inmediato. Rika levantó la mirada y me miró curiosa.

Zoe asintió y llamó al par de olvidados amigos que tenía a su espalda. Caminaron con cautela para luego detenerse uno a cada lado de ella.

-Ellos son mis mejores amigos, espero que puedan llevarse muy bien –Sonrío algo tímida mientras bajaba la mirada.

Detecté cierto tono de angustia en su voz y supe que en realidad ella estaba sincerándose conmigo y compartiendo incluso hasta sus propios amigos. Le agradecí en silencio, su comportamiento era digno de admirar.

-De hecho, soy tu novio, Zoe…-Comenzó a protestar el atlético chico mayor y enseguida la aludida se sonrojó terriblemente murmurando un "¡Cállate, por favor!" y en seguida me recordó a mí misma estando con Tai.

Rika y ambos chicos rieron, haciendo sentir más abornochada a Zoe, pero enseguida el chico recuperó su seriedad y miró con cariño a su novia.

-Un placer, mi nombre es Takuya Kanbara –Se presentó mirándome amable. Rehuí de su mirada porque… ¡Maldita sea! Volvió a recordarme a Tai.

-Uh-uh… El placer es todo mío –Logré articular al cabo de unos segundos.

Takuya asintió y le dio un par de palmadas al último y el menor integrante de todos infundiéndole ánimos.

-Esto… Yo… -Comenzó el chico apenado y en seguida lo adoré debido a su tierno y sensible carácter y su voz aguda cómo de bebé-. Me llamo Takato Matsuki –Se agarró la muñeca izquierda con la otra mano y miró al suelo-. M-mucho gusto.

-Hola, Takato. El gusto es todo mío, y gracias a todos ustedes por brindarme su amistad –Les sonreí sintiéndome más a gusto con ellos.

-¿Bromeas? ¡Hace tiempo que queríamos conocerte! –Bramó Takuya entusiasta-. Zoe y yo estamos en el mismo año que tú y a veces coincidíamos en algunas de tus clases.

-¿De verdad? ¡Eso no lo sabía! ¿Porqué no quisieron hablarme? ¡Tenía la impresión de haberlos visto en alguna parte, pero no recordaba en donde! –Solté de improviso, lamenté haber perdido tiempo en no conocerlos.

-¡Lo hicimos! Bueno, en realidad yo lo hice –Confesó Zoe-. ¿Recuerdas cuando tenías 11 años y te fuiste a vivir a América? –Asentí sorprendida-. Bueno, Mimi… No sé si realmente recuerdas esos días, pero yo era la niña con la que solías hablar antes, durante y después del vuelo. Y cuando regresabas una que otra vez a Japón, volvíamos a reencontrarnos… Charlábamos de cosas tan triviales que en realidad no tuvimos tiempo ni de decir nuestros nombres ni de intercambiar números o e-mails para ponernos en contacto…; cuando definitivamente regresé a quedarme a vivir en Odaiba y resulté ser una Niña Elegida, pude enterarme de los acontecimientos que hicieron los primeros y Legendarios Niños Elegidos… Entre esos, estabas tú –Me dedicó una amable sonrisa-. Y vaya sorpresa me llevé…; Jamás me lo hubiera imaginado, pero me alegró más que nunca de haberte conocido.

Me llevó más de un par de minutos asimilar la situación. De pronto, recordé de improviso.

-¡OMG! ¡Es verdad, eres tú! –Exclamé sorprendida y radiante de felicidad-. Pero… ¡Cuánto has crecido! ¡Y mira tu cabello! ¡Está más hermoso que nunca!

Me sentía tonta al hacerle ese tipo de cumplidos, pero me re-encontraba con una antigua conocida de la infancia y muy poco me importaba la reacción de sus presentes amigos; era súper claro que yo no podía reprimir mis emociones.

Luego de eso, pude mejor entablar conversaciones con Zoe y sus amigos. Ya no me cabía la mejor duda: Podía querer fácilmente a estos chicos, llegar a ser excelentes amigos. También tenían sus Digimons y realmente me sentía súper bien, puesto que ya no tenía modo alguno de mentirles: El Digimundo era nuestro más grande secreto y por primera vez en tanto tiempo, sentí una paz enorme al comprobar que todavía soy capaz de mantener la verdad y no engañarme vilmente (Ni engañar a otros) con mentiras.

-¡Oh vamos, Rika! ¡También puedes hablarle de algo! –Protestó Takuya entre risas, pero la aludida no dio muestras de realmente escucharlo, puesto que desde que empecé a hablar con sus amigos, sólo me miraba de vez en vez y volteaba para otra parte con los brazos cruzados.

-Rika… -Empezó Zoe malhumorada.

Tal reacción pareció suficiente cómo para que la mirara y finalmente se dignara a hablarme:

-Bien, la mayoría de la gente me conoce cómo la "Reina de los Digimons" –Alardeó completamente segura de sí misma. Me dio un poco de celos su aptitud, daría lo que fuera por ser tan segura…

-La… ¿"Reina de los Digimons"? –Repetí tontamente, puesto que intuía que esperaba una respuesta parecida para demostrar aún más mi interés.

Rika asintió y vi cómo Takuya le murmuraba algo a Zoe y ella, avergonzada me dirigió una mirada de disculpa y ambos se alejaron un poco de nosotros. El menor y más tímido del grupo, Takato, se colocó al lado de Rika mientras ella empezaba a jugar un poco con sus pulseras de púas, para luego mirarme:

-Sí, así me llaman –Esbozó una ladina sonrisa-. Fuimos escogidos Niños Elegidos de otra manera menos tradicional… Por medio de cartas.

-¿Cartas?

-Más bien, cartas de juegos –Completó Takato mientras hacía todo lo posible por no tartamudear. ¡Me pareció tan adorable!

-Sí, ya sabes… Cartas de Digimons. Obviamente, muchos son los llamados, y muy poco son los Escogidos. De modo que yo, siendo la mejor en ese terreno… Resulté ganando.

-Vaya –Exhalé sorprendida-. Nunca me lo hubiera imaginado… Quiero decir, que hubiera otras formas de resultar Niños Elegidos…

-¡Y-yo creé a mi Digimon! –Saltó apresuroso Takato, Rika sólo pudo rodar ojos. Esperé algunos segundos para ver si él decía algo más, pero se mantuvo callado. Luego me di cuenta que él sólo quería aclarar eso desde un principio.

-Ahh, oh, entiendo –Balbuceé tontamente y Rika me lanzó una mirada de desconfianza. Tragué pesado, ¡Ya le pedí perdón! ¿Porqué no deja de mirarme así? -. Oh vaya, Takato… ¡Es increíble! ¡No sabía que se podía hacer tal cosa! ¡Sorprendente! –Exclamé lo suficiente para animarlo.

Se sonrojó y murmuró un tímido "Gracias"

-Oye, ¿Puedo hacerte una pregunta? –Inquirió bruscamente Rika y ya supe en ese momento que la pregunta no me gustaría. Respiré hondamente y esbocé una sonrisa: Me ganaría su amistad al costo que fuera.

-¿Sí, dime?

-¿Desde cuando te pintas el cabello?

Aquella simple pregunta me desconcertó un poco. A simple vista uno podría jurar que Rika era la típica "Bad girl" a la que no le importaba ese tipo de cosas tan banales. Y es que ciertamente, no traía maquillaje pero tenía un rostro muy hermoso sin él, no le hacía falta, al igual que a mí; pero siempre me echo para… Ya saben, mejorar las imperfecciones (Que muchos juran que no tengo, pero es que ellos no me ven a la hora de despertarme) y por la mera costumbre.

-Ah pues, empecé a pintarme el cabello a los 12.

Sus finas (Casi inexistentes) cejas se arquearon en total sorpresa. Cómo Takato era un chico, miraba a otra parte; hombres… No estaría de más que aprendieran consejos de nosotras.

-¿A los 12? ¿Has estado arruinando tu cabello desde los 12?

Ya sabía yo…

Trataba de no mostrar mi enojo. Violencia genera más violencia y ciertamente no era el tipo de persona acostumbrada para ello.

-No he estado arruinando mi cabello –Repliqué con toda la amabilidad del mundo, pero comencé a fruncir el ceño y eso pareció motivarla más.

-¿Ah, no? ¿Cuál es tu color natural?

-¿Eh? –No estaba segura a donde ella quería llegar.

-Tu color natural del cabello, ¿Cuál es? –Volvió a preguntar sin alterarse.

-Ahh, pues… Castaño claro –Respondí haciendo memoria. Desde los 12 años siempre me pintaba el cabello de rosa y ya no recordaba con exactitud cómo lucía mi cabello de antes.

Rika arqueó las cejas.

-Tu respuesta debió ser: "Castaño Miel" ¿Qué acaso no sabes diferenciar entre un color u otro?

Me sentí tan avergonzada y a la vez quería ahorcarla.

-¡Claro que sí sé diferenciarlos! ¡Llevo 4 años en este negocio, y no voy a permitir que una mocosa cómo tú me diga que es lo que debo o no debo hacer, muchas gracias!

Sentí tanta rabia… ¡Era increíble que me trate así! ¡Apenas empezábamos a conocernos! Rika se mostró impasible mientras que Takato le daba señas a Takuya y Zoe para que se acercaran.

Finalmente, esbozó una pequeña sonrisa.

-¿Ves que tan sencillo es aprender a defenderse?

-¿Qué…?

-¿Ocurre algo? –Pregunta Zoe apoyando su brazo en mi hombro.

Rika le dirigió una mirada cómplice.

-Nada, sólo que ciertas cosas cambiarán… Sólo es cuestión de tiempo –Guiñó el ojo y yo no supe que WTF estaban hablando.

-¿Saben? Es descortés mantener conversaciones secretas entre terceras personas… -Comenté tratando de aligerar el ambiente.

Mi comentario debió ser muy chistoso, puesto que todos comenzaron a reírse.

-Vamos, Mimi… Sé divertida –Aconsejó Takuya-. No debes tomarte las cosas tan en serio, no es nada grave.

Su aptitud despreocupada comenzaba a contagiarme por completo.

-¡Oigan! –Exclamó de repente Zoe-. ¿Se saben el chiste del Agumón y Piyomón?

Comencé a sentirme más segura, era sorprendente conocer nuevas personas.

(Tai)

-Vamos amigo, déjame ayudarte… -Ofreció Davis.

-No –Gruñí-. Déjame solo.

-Sería una vil mentira si te dijéramos que sí –Espetó Izzy, buscando algo de alcohol en su mochila-. Ya es hora de medir tus acciones, estás demente –Trató de bromear mientras trabajaba en mi lastimosa mano. El hedor del alcohol me repugnaba bastante y el dolor que sentía cuando me lo rociaban en la herida no tenía precio, pero luego recordé que un simple corte en la palma no era nada en comparación a otro tipo de dolor.

Mimi –Empezó nuevamente mi preocupación de verla segura y protegerla.

¿Porqué me preocupaba tanto por ella?

¿Porqué me sacrificaba en algunas cosas?

La Quiero… Pero, ¿Qué tan fuerte son mis sentimientos hacia ella?

-Ya está, sólo faltaría vendarte la herida –Concluyó Izzy.

-Déjalo, puedo hacerlo yo –Y antes de protestar, le quité la venda de la mano y mientras me miraba al espejo, comencé a cubrirme toscamente la herida.

Había pasado cómo 20 minutos del pequeño incidente y no habíamos salido del baño. Todavía me tambaleaba ligeramente, pero estaba consciente: Gracias a que digerí mayor cantidad de agua, pude mantenerme sobrio. O mejor dicho, Davis no paraba de ofrecerme agua. Quería hablar con la Princesita, que me explicara que carajo pasaba y porqué estaba en los brazos del mariquita de Matt.

Esbocé una gran sonrisa, ¡Cuánto pagaría por ver a Sora llorando por él! Oh, diablos… Definitivamente, eso no tendría precio. Me pregunté si en serio las mujeres son capaces de hacer cualquier cosa estando despechadas buscando venganza… Con un poco de suerte, podría ver a ambos pelearse delante de todos los invitados.

-¿De que te ríes, camarada? ¡Sabes que es de mala educación reírse de chistes que no son contados! –Bromeó Davis mejorando su entusiasmo.

Sacudí la cabeza.

-Descuida, no es tan importante. Imagino cosas que serían geniales si pasaran… Nada más.

Dicho esto, encaminé la marcha hasta la puerta, unos cuántos destellos de luces iluminaron mi rostro, por poco me quedo ciego; música estridente… Diversa variedad de comida y personas que ni conozco: Recordé bruscamente que estaba en una fiesta.

¿Qué digo? ¡Adoro las fiestas! Pero sólo el hecho de que esta es una fiesta… Organizada por él… Me dan nauseas y unas increíbles ganas de golpearlo.

-Ah, aquí estas –Murmuró interfiriendo en mi camino.

Arqueé las cejas: De seguro que lo invoqué.

-¿Qué quieres, Ishida? –Inquirí bruscamente. Ya ni nos hablábamos, vivíamos en diferentes mundos. Nuestras conversaciones se limitaban en nuestras novias, en los problemas del Digi-Mundo y en las tareas.

Se veía cansado, afeminadamente vestido y cansado. Me pregunté si tendría problemas para conciliar el sueño, o si estaba lo suficiente ebrio cómo para verse así.

-¿Has visto a Mimi?

El sólo hecho de haberme preguntado precisamente eso incrementó más mis ganas de darle un puñetazo; inconscientemente troné mis dedos, dispuesto para la pelea, pero el aclaramiento de garganta que hizo Izzy me recordó que aún no tenía permiso de golpearlo… Todavía.

Mimi y yo teníamos una serie de tratos: Entre esos estaba todo el derecho de golpear cuánto quisiera a la pareja del otro cuando terminaran. El problema era que el afeminado y la princesa aún no habían roto. Pero yo, Tai Kamiya… Juro solemnemente que mis intenciones no serán buenas para separarlos.

-No, no la he visto.

-Ahh, está bien. Bueno, disfruta de la fiesta - Agachó la mirada y estaba dispuesto a irse, pero no pude contenerme:

-Caray, Matt… ¿Cómo es posible que ella, siendo tu novia no sepas ni en donde está? –Sonreí fúnebre-. ¿O es que ya hay problemas entre ustedes?

Entrecerró los ojos, cayendo en mi juego: Si al menos no puedo matarlo a golpes, entonces me conformaré con hacerle la noche imposible.

-De eso, nada. Mimi y yo somos muy felices…

Bufé ruidosamente.

-Sí, claro… No lo dudo. ¿Entonces, porqué la abandonaste en su Aniversario ayer, eh? –Lo taladré con la mirada-. Y hablando de ayer, ¿Qué hacías con mi novia anoche?

Retrocedió incrédulo. Su rostro mostraba sorpresa y algo de…Temor. Sonreí para mis adentros, éste juego se acabaría tarde o temprano y muy pronto cortaría triunfalmente con Sora.

-¿Q-qué pregunta es ésa? ¡Sora es mi mejor amiga! ¿Qué crees que le haría?

-¡Pues, no lo sé! –Exploté finalmente-. Anda, dímelo tú… ¿Coquetearle, besarle… Llevándola a la cama?

Sus ojos se endurecieron. Era más que seguro que había dado en el blanco, pero por algún motivo desconocido, no quería revelarlo. ¿Por qué ambos se empeñaban en engañarnos? ¿No era más fácil cortar con nosotros? ¿O es que eran lo suficientemente cobardes cómo para enfrentarnos?

Izzy y Davis todavía estaban expectantes detrás de mi espalda, dudando entre intervenir o no, les dirigí una mirada en donde quedaba bien en claro que no quería intervenciones: Era ahora o nunca

-No sé de que me hablas, Tai –Intentó serenarse, pero detecté cierta nota de vacilación en su voz-. Realmente… ¿Crees que engañaría a Mimi, a mi novia? –Sonrió burlón-. Mimi es mil veces mejor que ella… ¿Porqué tendría que engañarla?

Okay, esa historia ni de huelga de hambre me la trago. ¡Cuánto daría para que Sora escuchara esas palabras! ¡Pero que desgraciado es Matt! Mimi no es ningún juguete y a partir de ahora, la protegeré más que nunca.

-No creo en tus palabras, ya creo que ni valen,Yamato –Espeté con veneno.

-¡No me llames Yamato, idiota! –Bramó acercándose más hacia mi rostro. Y si vuelve a acercarse tratando de intimidarme, le patearé su casi inexistente trasero…

-¡Maldito mentiroso! ¡Hijo de puta, no te vuelvas a acercar más a Mimi! –Empecé a estrangularlo ya perdiendo el control.

Mis amigos trataban de liberarlo, pero era inútil.

Poco a poco, el rostro de Ishida estaba del rojo al morado y me golpeaba la cara y los hombros para mofarse de mi agarre.

¿Mimi me perdonaría si logro eliminar a Matt? Mmm, aunque… Si llegara a matarlo, no podría disfrutar de ella estando yo en prisión…

-¡Tai Yagami! –Exclamó aterrorizada mi noviecita-. ¿Q-qué crees que h-haces? ¡Suéltalo en este instante! –Se acercó a nosotros intentando separarnos y pude ver con gran satisfacción su húmedo rostro y sus ojos hinchados.

Sonreí macabramente: Había llorado. Y mucho.

Y sin más retiré con gran satisfacción mis manos de su cuello para contemplar las salvajes marcas que le había dejado. Matt respiraba cómo un pez afuera del agua y sus ojos estaban llorosos, pero eso no dio motivo para que no me dedicara una mirada gélida.

Sora empezó a cotorrearme qué cómo era posible que hiciera semejante escena, que pude haberlo matado, que era su mejor amigo y bla bla bla bla.

-Déjalo, Sora… Ya me las pagará –Prometió el rubio y arqueé las cejas: Que lo intentara a ver.

-¡Y tú no me estés hablando! –Gruñó ella-. ¡Eres un patán! ¿Cómo pudiste?

Mi sonrisa se ensanchó. Caray, ¡Era hermoso verlos pelear!

-¿S-Sora? –Se extrañó Matt tratando de mantener un tono jovial-. ¿De que hablas?

Mi novia se enrojeció de la rabia.

-No te hagas el tonto, hablo del "Espectáculo" que hiciste hace unos momentos…

-¿Espectáculo? –Su cara de incredulidad aumentó y supe que se estaba haciendo el loco.

-¡Sí, espectáculo! –Chilló-. ¡Sacaste a bailar a Mimi y…! –Se calló bruscamente al percatarse otra vez de mi presencia.

Fruncí el ceño. Caray, sí que hay personas bobas a la hora de engañar…

-¿Y…? –Alentó Matt triunfante. Concluí que esto también era un tipo de venganza para ella.

-N-no tienes derecho –Murmuró apenada.

Estaba realmente sopesando la grandiosa oportunidad de dejarla, pero me vine interrumpido por Matt:

-Oh, perdona… ¿Dices que no tengo derecho de bailar con mi propia Novia ? ¿Es eso lo que estas tratando de decirme?

Sora levantó la mirada con los ojos cristalinos, pero con el ceño fruncido.

Me pareció el momento de intervenir:

-¿Es eso cierto, primor? –Actué cómo un novio preocupado-. Eso me daría a entender que estas celosa… Dime, ¿Tienes algo que contarme? –Esto último inquirí con furia.

Pude verla indecisa.

-N-no, ¿De que hablas, amor? –Intentó esbozar una sonrisa, pero la mostró temblorosa-. Sabes que te amo, de eso no hay duda –Se lanzó a mis brazos y la rodeé con los míos. Pude ver la mirada asesina de Matt y eso me animó a seguirle el juego.

-Entonces… ¿Porqué estas celosa de lo que hagan nuestros mejores amigos? –Inquirí mientras le acariciaba el cabello-. Ellos son novios, sabes que tienen todo el derecho de hacer lo que les plazca… -Concluí tratando sin éxito de creerme esas palabras para mí.

-Lo sé, amor… Perdóname –Dicho esto empezó a llorar descontroladamente.

La mirada de Matt se suavizó y pude ver algo de culpa en ella.

-¡Hermano! –Exclamó T.K acercándonos. Se detuvo en seco al ver a Sora llorar-. Ahh… ¿Se encuentra bien?

Matt se encogió de hombros, ahora despreocupado.

-¿Qué tal,T.K? ¿Va todo bien? –Le dirigió una sonrisa.

-Sí. Acabo de ver a Mimi –Murmuró alegre y yo me paralicé-. ¿Qué crees? ¡Ha hecho nuevos amigos!

Tal noticia nos tomó realmente por sorpresa. Volteé para ver a Davis y a Izzy, pero ya no estaban detrás de mí. Miré al frente y los localicé sentados en un sofá rojo con Yolei y Kari. Mi hermana se secaba las lágrimas con el torso de su mano.

-¿Mimi? ¿Amigos? –Inquirió incrédulo-. ¿Qué tipo de amigos?

El traidor se encogió de hombros.

-No lo sé, sólo sé que son 4 (2 chicos y 2 chicas) son Niños Elegidos y estudian en nuestra prepa.

Matt asimiló la situación por un instante.

-¡Oh, se me olvidaba! –Recordó de repente-. ¿Dónde está ella, TK? Satome me llamó y me pidió que la buscara…

-¿Le ocurrió algo a la Sra. Tachikawa? –No pude evitar preguntar-. ¿Pasó algo malo?

Ambos hermanos me miraron por un instante. Matt se debatía entre contarme o no.

-La verdad, sí. Su papá llegó hace unos minutos a la casa, todo golpeado y herido. Le robaron todo el dinero que había ganado en los bares y su salario del trabajo –Se encogió de hombros, aunque se veía preocupado-. Mimi siempre le ha dicho que no se la viva apostando, trae problemas… Ya ves.

-No puede ser… -Negué apenado. Mimi sufriría mucho si se entera.

-Si llegas a verla antes que yo, te agradecería si le dijeras –Me miró de reojo-. Me parece que ella tiene más afinidad contigo… Y son mejores amigos, así que eso no supone ningún problema.

Asentí pensando en lo que tendría que decirle.

-Bueno, yo… Voy a buscarla –Declaré.

Sora se apartó de mí.

-¿P-puedo acompañarte? –Murmuró débilmente-. Después de todo, es mi mejor amiga…

Antes de que pudiera contestar, Matt volvió a replicar:

-No. Tenemos que hablar, Sora –Se cruzó de brazos.

Ella lo miró esperanzada.

Les dirigí una última mirada a ambos y juré venganza.

Caminé un par de zancadas y T.K me detuvo.

-Discúlpate con Kari –Espetó-. Ella no tiene la culpa de nada, fui yo el de la idea de venir hasta acá.

Rodé ojos.

-No voy a disculparme con ella, y mucho menos si tú me lo pides –Desafié-. ¿Quién te crees que eres al pedirme algo así?

-¡Soy su novio! –Afirmó con furia.

-¡Me vale un cuerno! ¡Todos los Ishidas son iguales, aléjate de mi hermana!

Ese comentario pareció ofenderle.

-Escúchame bien: Yo jamás, jamás engañaría a Kari.

Bufé.

-Primera etapa: Negación…

T.K levantó el puño, dispuesto a golpearme y no me moví ni un cm. Si llegara a tocarme, lo lamentaría con ganas…

Kari pareció darse cuenta de la situación.

-¡Hermano, T.K! ¿Qué ocurre?

Bajó el puño rápidamente al percatarse de su presencia y de su angustiosa mirada.

-Ehh, nada… Cielo, sólo estábamos… Ehh –Tartamudeaba apenado y decidí ayudarle.

-Sólo me quería golpear, Kari. Nada grave, ya sabes –Me encogí de hombros-. No deberías tener a un novio patán cómo él. Después de todo, se apellida Ishida…

-Hermano… -Murmuró llorosa, le sequé un par de lágrimas.

-Ya, hablaremos en la casa. Tengo que buscar a Mimi, ¿La has visto?

Pareció alegrarse de dirigirle por fin la palabra sin dejo de enojo.

-Sí, la última vez que la vi, estaba bebiendo en esa esquina –Y señaló a donde creía que estaba.

Asentí.

-Okey, estaba… ¿Bebiendo? –Grité de improviso. Ambos se sobresaltaron-. Con permiso… -Murmuré rabioso.

Maldita sea, ¿Qué esa mujer no aprende a controlarse de una jodida vez?

(Mimi)

Encontramos un buen sitio para sentarnos y hablar a gusto. Cada vez me convencía más que había hecho la elección correcta al estar junto a ellos. Nos llevábamos increíble, y ya Rika no me parecía tan mal persona.

-Y dime, Mimi… ¿Tienes novio? –Ronroneó con entusiasmo Zoe.

Me sonrojé.

-Bueno… Sí, pero…

-…No te gusta tanto cómo tu mejor amigo –Completó Rika a la vez que tomó un sorbo de su cerveza.

-¡Rika! –Exclamó Zoe avergonzada y Takuya estalló en risas.

Fue inevitable reírme: Había acertado. Rika tenía un don increíble para sonsacar información y descubrir la verdad.

Sin embargo, mi mente revoloteaba. Si en serio me gusta Tai… ¿Cómo es posible que aún me guste Matt?

Pero, ¿Qué digo? ¡A Matt es el que quiero! ¡Empecé a tener algo con Tai por venganza! ¿Cómo puede ser posible que terminara gustándome igual –o incluso más que mi propio novio?

-¿Estas b-bien, Mimi? –Preguntó tímidamente Takato y lo miré con ternura. Cuando tenga mi propio hijo, espero que sea igual de adorable que él.

-Sí, claro… Por supuesto –Esbocé una sonrisa-. Y tienes razón, Rika: Me gusta mi mejor amigo, pero no puedo terminar con mi novio.

Arqueó las cejas y me miraron expectantes.

-¿Y porqué no puedes terminar con él? –Rompió el silencio Zoe-. ¿Te tiene amenazada? ¿Te maltrata? ¡Denúncialo a la policía!

Me reí pese a que hablaba en serio. Aunque imaginarme la escena de "¡Auxilio, policía! Mi novio me engaña con mi mejor amiga" debe ser divertido…

-No, que va –Negué con la cabeza-. No es eso, es sólo que mi novio me engaña con mi mejor amiga…

Y al parecer, activé las "Palabras Mágicas", puesto que los 4 se atragantaron de cerveza y me miraron cómo si fuese la primera vez que lo hicieran: Zoe se quedó con la boca abierta, y Rika frunció el ceño, preparándose para pelear:

-¿Dices que… Tu mejor amiga se revuelca cómo la propia puta en la cama con tu novio? –Inquirió con la voz más inexpresiva que pudo y se me heló la sangre de tan sólo oírla.

-Ehh, sí. Pero está bien. Ya estoy acostumbrada… -Murmuré débilmente. Hablar de eso me era más difícil que ninguna otra cosa.

Rika golpeó con furia la mesa y yo me sobresalté.

-¡Maldita sea, eso no está bien! –Gruñó y vi cómo Zoe asentía temblorosa. Takuya y Takato nos miraban impasibles, sin ánimo alguno de intervenir-. ¿Qué "Está bien"? –Remedó sarcástica-. ¿Porqué dices que está bien? ¿Qué acaso no te valoras cómo mujer? ¿Cómo es posible que estés acostumbrada a semejante falta de respeto?

-Rika… -Habló Zoe con voz gélida y ésta finalmente se calló-. Conozco a Mimi y sé que tal vez pudo tener sus razones para permitirlo. Ella no es ése tipo de personas, Rika. Ella es cómo nosotras.

Le agradecí en silencio a Zoe por sus palabras y eso pareció calmar un poco a su amiga.

-Y ahora, Mimi… Por favor, cuéntanos la historia –Pidió con sus expresivos ojos verdes-. Queremos ayudarte, en lo que sea. Para eso son los amigos,¿No?

Miré sus rostros, los chicos asentían y Rika no parpadeaba. Su total atención me alentó a confiar ciegamente en ellos.

Les conté de todo: De cómo comenzó la apuesta, de mis anteriores relaciones interpersonales, de cómo me hice novia de Matt y cómo me empezó a gustar Tai… De todo. Rika fruncía el ceño cuando comencé a narrarle cómo fue exactamente que me traicionó la que se hacía llamar "Mi mejor amiga"

-Entonces… ¿Ella empezó todo esto? –Preguntó Zoe incapaz de creerlo.

Me encogí de hombros.

-En realidad, le debo demasiado a Tai, el fue quién tuvo el Valor de decírmelo; Obviamente yo no le creí a la primera, pero… -Me interrumpí al recordar esas escenas con total nitidez.

-¿Y? ¿Qué pasó? –Apremió Zoe-. Por favor, no pares. Es increíble que te haya pasado algo así…

Asentí de acuerdo.

-Bueno… -Murmuré avergonzada-. Taichi siempre ha sido muy impulsivo en todo lo que hace, de modo que cuando no obtiene lo que se propone, lo consigue a la fuerza… -Rika arqueó las cejas en protesta y me apresuré a aclarar-. No, no, a pesar de todo, él siempre ha sido una buena persona y yo lo conozco… -Sonreí tontamente-. En fin, ése día recuerdo que peleábamos de costumbre, me dijo que terminara con Matt, que ése desgraciado lo único que quería era hacerme sufrir y hacerme la vida miserable…

-Sí, estoy de acuerdo –Asintió Rika-. Me cae bien tu amigo…

Sonreí ladinamente.

-Luego me enfurecí con él y es que no tenía mucho sentido, el sólo era mi amigo y siempre le agradecí cuando me protegía. Pero esa vez fue diferente… Recuerdo que estábamos en mi cuarto, mis padres no estaban –Puntualicé y mis nuevos amigos con cara de pícaros, ya se imaginaban lo que venía-. Y en un impulso, así sin más… Me-me besó –Sentía mis mejillas arder de tan sólo recordarlo y comencé a añorar esos tiempos-. Me sentía en las nubes, y a la vez muy confundida… Hacía un par de años que anhelaba sus labios y ahora viene a hacer mis deseos realidad; teníamos en ese entonces 12 años –Aclaré viendo sus confundidos rostros-. Lo rodeé con mis brazos, puesto que no quería detenerlo y siguió con lo suyo; perdí la noción del tiempo y cuando me di cuenta de lo que realmente estábamos haciendo, ya nos encontrábamos metidos en la cama, semi-desnudos y enfrascados en nuestra burbuja de ensoñación. A partir de ese momento, lo deseaba y lo quería más que nunca y supe que me volvería adicta a sus labios y habilidosas manos –Me enrojecí recordando y tomé un poco de ponche antes de proseguir-. Me miró a los ojos y me dijo "Siempre te quise, pero fui un idiota y nunca fui capaz de decírtelo" –Rika esbozó una enorme sonrisa y Zoe chilló de satisfacción un "Aww!"-. Mi corazón se derritió en ese momento –Esbocé una tonta sonrisa y me importó muy poco si ya empezaba a decir puras cursilerías-. Y tan sólo pude articular un "Yo también" porque enseguida devoró mis labios y volvió a mordisquearme el cuello. Cómo no había nadie más, pude permitirme gemir sin remordimientos; todo lo que hacía se sentía endemoniadamente bien y ni siquiera me sentí culpable por traicionar a Matt, es más… ¡Ni siquiera se me pasó por la mente! –Exclamé feliz-. Y ahora que lo recuerdo… Cada vez que me acuesto con él, ni siquiera pienso en Matt, porque sé que en realidad él es un cabrón que se acuesta con mi puta mejor amiga.

-¡Mimi! –Exclamó Zoe entre risas y nos reímos. Zoe pareció sentirse satisfecha.

-Y luego… ¿Sucedió algo más? –Preguntó animado Takuya y me avergoncé por saber que él también había escuchado mi relato.

-Pues, sí –Murmuré-. Luego de lo de anoche, amanecimos acurrucados en mi cama. Eran las 10:30am y me despertó con un beso en la coronilla. Olvidé cerrar las cortinas anoche y el sol del día me pegó en toda la cara –Hice una mueca recordando esa molesta sensación-. Se reía de mí, puesto que había colocado según él "Una cara muy graciosa" –Hice gestos de comillas en mis dedos, todos me miraban contentos-. Me aparté de él mientras le pegaba con la almohada diciéndole que yo no era ninguna payasa –Reí al recordarlo-. Y en un abrir y cerrar de ojos, me quitó la almohada y se abalanzó hacia mí. Cómo estábamos, ehh… Desnudos –Me sonrojé con fuerza-. Pude notar con firmeza su "Entusiasmo" en mi entrepierna…

Los chicos soltaron alaridos de burla mientras que Zoe estaba igual o más roja que yo. Rika parecía más interesada:

-¿Entonces, volvieron a hacerlo?

Asentí penosa.

Takuya estalló en risas y pude ver a Takato más alegre.

-Bueno, entonces no resultaste salir embarazada –Tanteó Rika.

Negué.

-Todavía no me había desarrollado del todo, a los 13 años fue cuando me vino la regla –Afirmé mientras recordaba-. Y cómo sólo me dura 3 días… -Me encogí de hombros.

Ambas chicas se quejaron en protesta.

-¡Ahh! ¡Que suertuda! ¡La mía me tarda 5 días! –Se quejó Zoe.

-A mí me tarda por 6, y no me quejo de ello, Zoe –Esbozó una sonrisa-. Así que tuviste tu primera relación sexual a los 12… Que interesante.

-¡Rika! –Exclamó malhumorada.

Se encogió de hombros.

-¿Qué? Sólo quiero averiguar… Nada más.

Sacudió la cabeza y proseguí:

-Y así fue cómo pasó… Ya llevamos 4 años en esto –Me entristecí de repente-. Y cada vez que estamos juntos, me confundo más… I Mean, lo quiero. Pero Matt es cómo… Una sombra, un fantasma –Gesticulé con mis manos-. Y así también es con Matt, no puedo dejar de pensar en Tai… Me volveré loca –Suspiré dando por terminado mi relato.

Al cabo de unos segundos, Rika habló:

-No es locura, es sólo la culpa –Concluyó sabiamente-. La culpa puede llegar a ser una gran molestia, lo sé. Lo mejor que debes hacer… Es tomar una decisión –Me miró bruscamente-. Sólo decide con quién quieres estar y te ahorrarás muchas cosas.

-Es que ya he tomado mis decisiones –Comenté desanimada-. Y ninguna ha sido la correcta, siempre escojo lo peor.

Se incorporó con fuerza.

-¿Vas a dejar que otros elijan por ti? –Inquirió desafiante.

La miré asustada: Me recuerda a Tai cuando se enoja conmigo.

-Ahh, yo…

-¡Rika! –Se incorporó Zoe exasperada-. Déjala ya… Contrólate.

La taladró con la mirada y me pregunté cómo es que Zoe la tolera y no le tenga tanto miedo.

Y no faltó mucho para que me incorporara de sorpresa, puesto que Tai ya se encontraba al lado de ella.

-Hola –Saludó y Zoe se paralizó al verlo. Rika dio muestras de genuino interés. Tai se extrañó al ver a Takuya y a Takato; habrá pensando lo mismo que yo: Se parecen mucho.

-Hola, ¿Buscas a alguien? –Se atrevió a preguntar Rika y mi corazón latía con fuerza. Hablando del Rey de Roma…

-De hecho, sí –Hizo una mueca para luego relajarse-. ¿Son tus amigos, Mimi?

Su respuesta me extrañó, pero aún más su calmada aptitud… Él no es así. Bueno, en la mayoría de las veces no.

Asentí con cuidado, asintió en respuesta.

-Bueno, gracias por cuidarla esta noche –Les dirigió a todos una sonrisa que el grupo aceptó con gusto-. Me llamo Tai Kamiya y…

Se interrumpió al oír las estridentes risas de Takuya. A Zoe le brillaron los ojos, Takato sonreía cómo un hermoso bebé y la cara de Rika era de pura ironía.

-Sí, ya lo sabemos, gracias. Mimi se ha pasado casi toda la noche contándonos de ti…

La fulminé con la mirada y alzó su cerveza en señal de un brindis para luego beberse un buen sorbo. Taichi me comía con la mirada y traía una cara pícara; para mí eso no era muy buena señal.

-Oh, vaya. Mejor así, me ahorraría entonces el porqué tengo que llevármela.

Me sonrojé con fuerza y me sentí un poco indignada. ¿A que cree que juega?

Zoe soltó una risita y Takuya asintió animado, Rika parecía más que divertida.

-Bien, entonces ya no hay nada que se pueda hacer… Adelante, toda tuya –Concluyó.

La sonrisa de mi amigo se ensanchó y estuve a punto de decirle a Rika que midiera sus palabras; puesto que Taichi todo lo toma tan literal.

-Ven aquí, Mimi –Me extendió su mano izquierda mientras me miraba con ternura-. Nos vamos.

-¿A-a donde? –Pregunté desconfiada. Estábamos "peleados" y todavía teníamos tantas cosas de que hablar… Quería hablarle de tantas cosas.

-A tu casa, ¿A donde más? –Se encogió travieso de hombros y mis nuevos amigos lanzaron miradas pícaras. Takuya se destornillaba de la risa.

Me mordí el labio. Ciertamente haber recordado lo que hacíamos juntos en mi cama empezó gradualmente a excitarme. Mmm, no me molestaría en nada pasar el domingo juntos…

-De acuerdo –Murmuré mientras tomaba su mano. Miré su otra mano y solté un grito: La tenía vendada-. ¿Q-qué le pasó a tu…?

-Un tonto incidente –Aclaró-. Bien, despídete de tus amigos, yo esperaré.

Asentí contenta y me despedí de todos. Zoe me abrazó e intercambiamos e-mails y números de teléfono, lo mismo hice con Takuya, quién me abrazó con fuerza y me murmuró divertido: "Ya sabes… Usa protección" ; de la vergüenza que tenía, me despedí torpemente de Takato, quién ya estaba más confiado y animado. Al principio dudé en abrazar a Rika, pero antes de pensar en otra cosa, me apremió:

-No te preocupes por esas cosas, ve –Aseguró con la sonrisa en alto-. Ya nos veremos el lunes… Cuídate –Dicho esto, me ofreció su mano y no dudé en estrecharla.

Inconscientemente –O por la libre costumbre que tenía cuando estábamos solos-, entrelacé la mano de Tai con la mía y empezamos a andar. Me despedí con la mano cuando estábamos cerca de la salida. Me sentía tan feliz… Había hecho nuevos amigos y al parecer Tai no estaba molesto conmigo, y era tanta mi felicidad, que si tenía motivos para despreciarlo, ahora eso quedó en el pasado.

Miré disimuladamente nuestras manos unidas, contemplándolas. Me sentía tan acostumbrada a su calor y a su presencia que ya no me abornochaba, era completamente natural para mí.

Miré alrededor, todavía había mucha gente bailando y pasando un buen rato. No hubo rastros de mis antiguos acompañantes ni mucho menos de mi novio; por lo que regresé mi vista al frente.

Tai soltó mi mano y ya empezaba a protestar, pero me di cuenta que sólo quería que primero pasara yo a la salida; me sentí cómo una dama y… La culpa me invadió al recordar cómo bailaba con Yamato y me decía que Taichi no era ningún caballero. Sentí rabia de mí misma, ¿Porqué no valoraba lo que mi mejor amigo hacía por mí? Debería darme vergüenza…

-Entonces… ¿La pasaste bien, verdad? –Sonrió ladinamente y yo buscaba desesperadamente agarrar nuevamente su mano.

-S-sí, ¿Cuándo llegaste a la fiesta? –No pude evitar preguntar, ya temiendo lo peor.

-Pues… Fíjate que llegué casi al mismo tiempo en el que tu novio te sacó a bailar.

Tomamos el ascensor y me estrujaba los cesos para ver que contestarle. Nos vi reflejados en el espejo, mi aspecto no lucía tan mal; sólo se me había caído un poco el maquillaje y mi cabello estaba un poco alborotado, pero pasable. De pronto recordé uno de los primeros comentarios de Rika y finalmente le di la razón: Ese tinte en realidad parecía maltratar mi cabello… Y ya me estaba cansando del rosa.

Mientras imaginaba que color de cabello se vería mejor en mí –Que no fuese mi cabello natural-, vi reflejado el rostro de Tai… Lucía claramente preocupado y con una mueca de dolor en su rostro.

-¿Q-que tienes? –Exclamé asustada, odiaba verlo triste y haría lo que fuera para que volviera a sonreír.

Me miró largamente, y sin más lo abracé con fuerza. Me conmovió vernos a nosotros así, abrazados y quise quedarme así con él, para toda la vida.

-Nada, no es nada –Negó de manera muy poco convincente.

-Claro que sí, a mí no me engañas –Murmuré mientras me separaba un poco de él para mirarlo a los ojos-. Te conozco, Taichi…

Y me alegró reconocer que así era: Lo conozco perfectamente. Era una gran ventaja y era maravilloso haberle conocido de todas las formas humanas posibles.

El ascensor se abrió para nosotros y a regañadientes lo solté para salirnos, algunas personas del hotel nos miraban curiosas, por lo que pude sonreír un poco.

-¿Prefieres irte en taxi, o caminando? –Ofreció decaído.

-Prefiero que me digas que demonios te ocurre –Espeté-. ¡Habla, dime algo!

Desvió mi mirada y mi indignación subía alentada.

¿Porqué a los hombres les cuesta hablar de sus sentimientos?

De pronto, sentí que me faltaba algo: ¿En donde está mi…?

-¡Mimi! –Exclamó Yolei corriendo a nuestro lado-. ¡Por poco te olvidas de esto!

Agradecida, tomé mi bolso y mi chaqueta; le murmuré por debajito:

-Oye, ¿Qué le pasa a Tai?

-¿A Tai? –Se extrañó-. Que yo sepa, nada. ¿Qué podría pasarle? La última vez que lo vi estaba normal…

-Pues, ya ves, ahora no –Repliqué-. Dime, ¿Tuvo algo que ver con Sora? Porque si es así, regreso hasta allá arriba y…

-No, no, que va –Negó frenéticamente-. Desde que llegaron a la fiesta, no se han vuelto a ver; dudo mucho que sea eso.

Su respuesta no me convenció del todo, pero tuve que creerle de momento.

-Vale, está bien –Suspiré resignada-. Un placer verte hoy, Yolei. Nos vemos en clases…

-Ahh, ¿No podríamos salir mañana con los chicos? –Preguntó desanimada.

-No, creo que no saldré mañana –Mentí-. Ya sabes, tarea…

-¿Tarea? Pero, ¡Mimi…!

-Tengo mis razones, ¿Ok? –Traté de no sonar tan brusca, pero no lo logré-. Ahora… Adiós. Cuídate.

Y así sin más me marché con Tai. No habíamos avanzado ni cuatro pasos hasta que volvió a repetirme.

-¿Taxi o a pie?

Fruncí el ceño.

-¿Me vas a decir finalmente que es lo que te pasa?

Pareció meditarlo.

-No, no hay tiempo.

-Pues en ese caso, elijo irnos a pie y sacarás un tiempo para explicarme –Porfié.

Rechinó los dientes y pude saborear mi victoria en silencio. Miré la hora: 10:58pm, mientras empezábamos a andar, me preguntaba el porqué quería ir a mi casa, pero no quise preguntárselo. Y… ¿Si quería pasar la noche conmigo? Volví a sonrojarme, mi madre no tendría problemas… Y mi padre sólo replicaría si habría olvidado su cepillo dental…; mis padres lo adoraban con locura y nunca nos han negado nada: Si queríamos salir a alguna parte sin que nadie se entere, ellos guardarían el secreto, si quería invitarlo a comer a mi casa y que pase unas horas en ella, ellos estarían encantados; y si también quería quedarme una que otra noche en casa de Tai…; luego se me vino la idea a la cabeza de que también esto podría ser una confabulación de mis padres para que mi mejor amigo y yo quedáramos juntos. Fruncí el ceño, tenía bastante sentido…

-Te quiero –Soltó de repente y si no fuera porque sujetó con fuerza mi mano, ya me hubiera quedado atrás-. Sabes que es así, y que jamás le diría esto a nadie, ni siquiera a ella se lo digo sinceramente… Todo contigo es especial y diferente, por eso te quiero.

-Taichi… -Murmuré entre lágrimas mientras buscaba su mirada-. Y-yo también te quiero, Taichi. P-perdóname –Me aferré a su brazo y enterré mi cara en él. Me acarició con el cabello con su mano sana, sin dejar de caminar.

No paraba de sollozar… ¡Estaba tan contenta, y a la vez preocupada! Por fin me había confesado sus sentimientos y yo… Yo no supe que hacer. Me daba miedo arriesgarme, aún sabiendo que el que no arriesga no gana… Y yo no quería perder. No quería perderlo.

Mientras meditaba y me hundía más en mis pensamientos todavía apoyada en su brazo, prosiguió:

-No espero que me contestes que lo dejarás o algo parecido, no. Soy tu mejor amigo y nunca debí tratarte así… No tengo derecho, no soy tu novio –Soltó con resentimiento y quise replicarle que por mí podía serlo; ¡Odiaba que me hablara de ésa manera!-. Haré lo te plazca… Porque te quiero, porque te adoro –No hizo falta mirarlo a la cara, pues ya sabía que se estaba ruborizando-. Lo que sí te voy a exigir es que no juegues con los sentimientos de los demás, Mimi. En especial, los míos –Puntualizó-. Si supieras cuántas ganas tuve de matar a tu novio esta noche…

-Ya, no digas más –Me separé de él maravillada y nos detuvimos en medio de la casi desierta calle-. ¿Me darías un pequeño tiempo para decidirme con quién quiero estar? –Le supliqué mientras tomaba sus manos entre las mías.

La luz de la luna nos iluminaba y vi por un segundo el cielo estampado de estrellas; totalmente hermoso.

-Sí, claro –Aceptó mientras bajaba la mirada.

Le tomé la barbilla, obligado a mirarme mientras determinaba el tiempo necesario para poder estar con él: Quería aprender a ser una gran persona y una maravillosa novia, mejorar un poco en mis estudios y probar mi suerte en la música; si llegara a cumplir todo eso en mi determinado tiempo… Ya nadie podría detenerme, estaríamos libres y satisfechos de nuestra prometida venganza.

Toqué su rostro con delicadeza, cerró sus ojos ante mi tacto y quise besarlo…

Pero, el tiempo siempre había sido un gran problema para nosotros…

¿Podemos transformar algo que estaba en contra, a nuestro favor?

Quise averiguarlo.

Me quería… ¡Realmente me quería! ¿Cómo algo tan maravilloso podía llegar a ser posible en mi vida?

Si en verdad me quiere, si en verdad logra esperarme por el tiempo que le diga…

Abrió los ojos y se metió mi pulgar en su boca. Gemí mientras sentía su lengua y empezaba a chuparlo lascivamente. Fugazmente recordé que la paciencia no era la principal virtud de mi amante, por lo que comenzaba a retirar mi dedo mientras le aseguraba que ya había decidido el tiempo de mi petición.

-Y bueno… ¿Qué me dices? –Sonrío melancólicamente-. Necesito saberlo cuánto antes.

Asentí.

-¿De veras que me prometerás que estarás conmigo durante ese tiempo? ¿Qué me querrás siempre a tu lado? –Insistí poniéndole más énfasis en lo segundo-. ¿Qué, aunque, hipotéticamente cambie por completo mi aptitud y mi apariencia… No me dejarás por nadie más? ¡Prométemelo, por favor! –Supliqué al borde de las lágrimas.

Me miró con sorpresa, dándose cuenta de lo intensa que estaba siendo al querer que me prometiera todo eso, pero… Las promesas son deudas, y Taichi es tan valeroso y le importa demasiado su honor cómo para no cumplirlas… Luego me arrepentí de ello; ¿Qué tal si sólo se queda conmigo por pura lástima y para cumplir únicamente con su palabra?

-¿Cuánto tiempo? –Preguntó haciéndose el interesado.

Asentí y que fuera lo que Dios quiera de nosotros:

-2 meses.

-…

Al principio, temí su violenta reacción. Pero sólo soltó mi mano y me miró perplejo, desvié la mirada; pues ni yo podía aguantar tanto tiempo pero quise asegurar primero mi futuro y mi mejorar mi persona, después podré estar con él sin temor alguno.

Inhaló y exhaló varias veces; comprendí que ése era el nuevo modo para intentar tranquilizarse y yo le agradecí en silencio por ello: No tenía duda de que estaba haciendo lo mejor de su parte para mejorar su tosco carácter.

-Oye, ¿2 meses? –Trató de bromear con el tiempo, pero luego supo que no podía-. Vale, está bien… 2 meses –Asintió con pesar.

-P-perdón –Murmuré débilmente-. Pero, en serio necesito algo de tiempo, yo…

-No estoy dispuesto a replicar eso –Aseguró con una temblorosa sonrisa y supe que a pesar de todo, hablaba en serio-. Lo que sí espero es que cumplas tu palabra… Que decidas con quién quieres estar en cuestión de 2 meses. A cambio yo cumpliré con dejarte tranquila y no reclamarte nada hasta después de los 2 meses, sí es que aún no has sabido elegir –Arqueó las cejas.

-¿Insinúas que no sé lo quiero, incluso después de 2 meses? –Ronroneé mientras lo miraba de arriba abajo. Eso pareció encenderlo.

-Puede ser –Admitió mientras se acercaba más a mí-. En 2 meses suelen pasar muchas cosas…

-…Pero eso no cambiará lo que siento por ti –Completé sonrojada, intentando mantener el mismo tono sexy de antes.

Su mirada se tornó triunfante y asintió. Me mareé dulcemente con su cercanía, y abrí la boca para fundirme en sus labios… Pero se apartó de mí. Cuando quise protestar, señaló una solitaria banca y fuimos a sentarnos en ella. Instantáneamente crucé las piernas y erguí mi postura cuando me sentaba, meras costumbres. En cambio, mi acompañante se desparramó en la silla con los brazos abiertos y apoyados en cada extremo de la banca y con las piernas algo separadas; sonreí animada: ¿Cómo es que me pudo gustar alguien tan diferente a lo que siempre creí que sería mi futuro "Príncipe"?

Rápidamente, Taichi volteó en mi dirección y me sonrío de esa manera que siempre hace cuando plantea hacer cosas malas y excitantes conmigo.

Me rodeó con su brazo, y empezó a acercarme más a él. Coloqué la chaqueta en medio de nosotros, y el bolso encima de mis piernas. Eso pareció animarle más, porque no dejaba de reír de esa manera.

-¿T-Taichi? –Murmuré apenada y a la vez ansiosa por sus atenciones.

-De modo, que encontraste alguna manera para hablarles a tus nuevos amigos de mí, ¿Eh? –Acercó su rostro al mío y quise encontrarnos en una habitación.

-En c-cierto modo, sí. Querían escuchar nuestra historia… -Empezó a acariciarme la pierna y ahogué un gemido mientras repartía besos por mi cuello y mi mejilla.

-Y… ¿Les contaste todo? ¿Les contaste todo lo que hacíamos? –Ronroneó seductor mientras me daba la vuelta y buscaba sus labios, pero no me dejaba: A cambio de eso, nos acercó mucho más y ahora tenía la chaqueta debajo de nuestras piernas.

-Bueno… No exactamente todo –Balbuceé-. No podía contarles…

Asintió de acuerdo.

-Por supuesto, Mimi… La privacidad de parejas no debería de contarse, queda sólo entre ellos, ¿Sabes? –Asentí mientras subía la mano hasta mi vientre y empezó haciendo circulitos entre sus dedos, sentía mis zonas tensarse ante su tacto y quise más; comencé a respirar agitadamente-. ¿Y aún a sabiendas, lo hiciste? –Su voz se tornó divertida y ronca-. Caray, debería castigarte por ello.

Y dicho esto, desabotonó con increíble rapidez y agilidad mi jean y metió la mano en mi femineidad, acariciándola, haciendo fricción entre ella y su mano; llevándome al paraíso y a la locura.

Besó mi oreja, y juré vengarme por provocarme así en una calle semi-desierta, donde podían vernos algunas personas y que nos multen por hacer tales cosas en público; pero no había remedio: A Tai le excitaba hacerlo en público y yo no podía resistirme ni negarme cuando ya empezaba con lo suyo.

Me encontré gimiendo bajito, restregándome en su mano y supe porqué se alegró cuando coloqué el bolso encima de mis piernas: A simple vista, tapaba sus verdaderas intenciones y de lejos la gente nos vería y no dirían nada, puesto que era un sencillo engaño; pero uno de mis problemas en la cama era que yo gritaba mucho, demasiado y gemía cómo una desquiciada. A Taichi le encantaba esa "Energía" de mi parte, pero a mí seriamente me avergonzaba. Porque él podría aprovecharse de eso cuando quisiera, y precisamente es adonde en éste momento se aprovechaba cruelmente de ese tipo de cosas.

-T-Taichi… Supliqué jadeando-. Depravado… ¿No te puedes esperar hasta llegar a mi c-casa? –Gemí con fuerza mientras enterraba un dedo en mí. Lo miré con furia y a la vez con placer mientras que sentía el paraíso con tan sólo uno de sus dedos.

-La verdad, creo que no. He esperado mucho –Y enterró otro de sus dedos y yo grité de placer. Una pareja de ancianos nos miraba curiosos y Tai tuvo que besarme para callarme mientras ellos seguían charlando y caminando ajenos a nuestra actividad.

Le mordí la lengua y gimió mientras me enterraba otro. Solté sus labios comenzar a desbotonar su camisa y acariciarlo, mientras que con la otra mano jalaba con fuerza su cabello.

Con su mano disponible, comenzó a desbotonar mi camisa y acarició mi par con detenimiento; me follaba con sus 3 dedos y me frotaba una y otra vez para sentirlos por completo.

-C-con que esto es l-la guerra, ¿V-verdad? –Inquirí mientras controlaba mis escandalosos gemidos. Deje de jalar su cabello para observar un enorme y llamativo bulto en sus pantalones. Sonriéndole con mala intención, dirigí mi mano y empecé a desbrocharle el pantalón.

Conseguí lo que quería: Dejó de follarme con sus dedos y soltó un ronco gemido al liberar y agarrar su erección. Me excité aún más que no traía bóxers.

-E-eres un sucio pervertido –Regañé mientras gemía-. ¿En donde dejaste tu ropa interior? –Pregunté mientras empezaba a masturbarlo.

Me mordí el labio al verlo gozar así en mis manos, que deseé tanto hacerle una mamada. Me sonrojé al pensar en ese tipo de cosas, pero luego recordé que yo lo quería más que a nadie y que sólo él tendría el privilegio de conocer mi más oscuras intenciones y pensamientos; volví a masturbarlo con más fuerza, su semen era tan abundante, que se me estaba resbalando la mano.

-Mimi -Gimió mientras estiraba la cabeza para atrás-. Mimi…

Me estimulaba oírlo gemir así y solté un aullido de placer cuando reanudó mi follada con los dedos. Me mordí el labio con suma fuerza mientras trataba de hacerle la paja más rápida e intensa que jamás había tenido. Necesitaba una cama urgente para montarme en él y aplacar mi propio ardor y multiplicar mi placer. Necesitaba que me follara cuánto antes.

Finalmente, habíamos llegado juntos al tan buscado orgasmo. Me arrecosté en su hombro, completamente feliz mientras sacaba con cuidado mi ahora pegajosa mano. Levanté la mirada y pude verlo sonreír con los ojos cerrados; nuestras respiraciones trataban de tranquilizarse y poco a poco sacó sus dedos dentro de mí. Estaba tan acostumbrada a tener sus dedos y su hermosa polla en mi vagina que ya el dolor era casi inexistente –Por no decir nada-, para mí.

Poco a poco llevó sus 3 dedos y empezó a lamerlos descaradamente uno por uno mirándome "Hentaimente" gemí mientras contemplaba la escena.

Se abrochó el pantalón y me jaló a sus labios, el bolso finalmente se me cayó de las piernas y –Cómo si no pesara-, me levantó del asiento y me sentó encima de su herramienta.

-Pudiste haber hecho esto antes –Le reclamé necesitada mientras me acomodaba mejor.

Me regaló una de sus sonrisas acusadoras.

-Creí que no te gustaba hacerlo en público…

-¿Pensaste que de alguna manera, me iba a detener sólo por eso? –Confesé besándolo.

Al cabo de unos minutos, dijo:

-No, sabía que no.

Sonreímos mientras nos apretábamos entre sí.

-Oye Mimi… ¿Ves ése árbol que está allí? –Señalo detrás de nosotros. Miré al frente: Era un árbol enorme, frondoso y tenía algunas manzanas encima.

Asentí sintiendo de repente un familiar bulto debajo de mí.

-Pues, que bien. Porque te follaré ahí hasta cansarme…

(Tai)

Ya era más de medianoche y miré nuestras manos unidas con una sonrisa boba en mi cara.

Esa follada que tuvimos detrás del árbol no tuvo precio… Fue increíblemente excitante y Mimi estuvo más que de acuerdo.

Aún no había podido decirle la verdad, el porqué había estado tan impasible cuando salíamos de la fiesta: Ella todavía no sabe que le ha pasado a su padre.

Faltaba poco para llegar a su casa, y mi chica se había puesto más alegre y parlanchina que de costumbre; pero mi preocupación por su futura reacción disminuía cuando la oía hablar de Nosotros. A partir de ahora me incluiría en sus planes y ya no me dejaría de lado por su novio, sí, quise creer que todo podría ser así.

-Mimi, hay algo que quiero decirte –Solté de pronto y se calló abruptamente.

-¿Qué, todavía tienes más cosas que contarme? –Ronroneó mientras me besaba la mejilla. Disfruté esa muestra de afecto cómo de ninguna otra.

-Sigo siendo tu mejor amigo –Tanteé inseguro-. Bueno, soy tu amante y tu mejor amigo –Aclaré mientras llegábamos a la puerta de su casa-. Por lo tanto hay algo que quiero confesarte.

Y antes de decirle algo, la puerta de su casa se abrió revelando a su llorosa madre. Mimi corrió a su lado, llorando preocupada y la Sra. Tachikawa señaló adentro de su casa, explicándole lo ocurrido.

Me dirigió una angustiosa mirada y yo asentí decaído: La Sra. Tachikawa me acogió cómo costumbre en su casa y empezó a reclamarme:

-¿Tú sabías de esto? –Acusó entre lágrimas.

Me dolía el pecho, ya sabía yo que la paz y lo bueno casi nunca duraba y dentro de pocos minutos estaría afuera de su casa, furiosa y dolida conmigo; y lo peor de todo es que me lo merecía. No quería atormentarla en el camino con semejante noticia, no quería asustarla. Quería su bien y quise protegerla, por lo que sin duda confesé mis sentimientos y la hice reír durante todo el trayecto.

La Sra. Tachikawa le dijo que llamó a Matt poco después de la primera llamada que le hizo contándole el incidente y que le dijo que estaba realmente ocupado y que me encargó cuidarla y decirle las cosas; gracias a Dios se aclaró ese pequeño malentendido antes de que las cosas pasaran a mayores.

-Ya lo curé, cielo. Estuvo delirando desde que llegó, pero ya curé sus heridas –Comentó su madre mientras nuevas lágrimas le deslizaban por el rostro. Mimi se acercó a su padre, tendido en un sofá rosa y aún traía el uniforme del trabajo, pero su pecho estaba al descubierto y se veían morados y salvajes puñaladas bien marcadas.

Aquello fue demasiado para Mimi, quién se arrodilló en el suelo tomando su mano.

-¡S-son unos desgraciados! ¿Cómo pudieron hacerle algo así? –Se derrumbó en llanto y crucé la habitación para arrodillarme junto a ella. Me abrazó en el acto y yo la estreché entre mis brazos, acariciando su cabello.

-¿Llamaste a la policía, mamá? –Preguntó esperanzada.

Satome Tachikawa asintió frenéticamente.

-Ya presenté los cargos, pero no me aseguraron nada –Le tembló el labio-. Mimi, sé buena chica y sube a darte un baño, ¿Sí? Necesitas relajarte, cariño.

No tenía ganas de replicar con su mamá, de modo que se separó de mí y sin pensar me agradeció con un largo beso. Le correspondí preocupado mientras seguía acariciándole el cabello, me abrazó con fuerza y se incorporó.

Cuando cayó en cuenta de lo que había hecho, quiso explicarle a su madre la anterior escena, pero ella, con una temblorosa sonrisa y sentada en una mecedora hizo un ademán con la mano, restándole importancia.

-Ya, ya. Siempre lo supe.

Mi amiga rodó ojos maravillada y salió de la sala. Escuché cómo subía las escaleras y cerraba de un suave portazo su habitación.

Aproveché la ocasión para disculparme:

-Sra. Tachikawa –Me incorporé de inmediato-. Lo lamento, en serio. Y discúlpeme por retrasar a Mimi en su trayecto a casa, realmente no tenía derecho –Pasé mi brazo detrás de mi cabeza. Me sentía completamente apenado.

Me miró por unos instantes, y caminó hacia mí.

-No te disculpes, Tai. No hay nada que perdonar –Esbozó una sonrisa-. Gracias a ti por haberla entretenido un rato, ya sabes cómo se pone mi hija con los problemas –Suspiró cansada-. Te agradezco mucho el haberla traído a casa.

Asentí agradecido y vi cómo ella bostezaba: Se veía trasnochada.

-¿Le preparo un té, Sra. Tachikawa? –Ofrecí preocupado.

-No, no, muchas gracias –Parecía avergonzada-. ¿Sabes? Mi hija es tan afortunada de haberte tenido cómo amigo –Empezó nostálgica y yo comencé a sonrojarme-. Siempre supe que eras tú, Taichi-Kun. Siempre supe que serías el Elegido en el corazón de mi hija…

Me tomó por los hombros y desvié la mirada hacia el suelo, intentando que me tragara. Me halagaba que en el fondo hubiese querido que fuera yo el novio de su hija, pero tales palabras me avergonzaban por completo. Estaba adquiriendo mayor compromiso cada vez más.

Mimi bajó rápidamente las escaleras con su bata de baño rosa y el cabello húmedo. Imaginé que se habría bañado cómo mínimo 2 veces ése día, porque ella era de las personas que duraban horas y horas en el baño y una ducha exprés no estaba en su lista: Sólo era para casos de emergencia y precisamente éste era uno de ellos.

Su mamá se desilusionó al verla igual de preocupada; la idea era que se tranquilizara, y no que sus preocupaciones aumentaran, de modo que caminó a la cocina.

-¿Alguien quiere té? –Ofreció dedicándome una afectada sonrisa y asentí de inmediato.

-Yo también quiero. Y mamá, deberías al menos colocarte tu pijama –Regañó preocupada-. ¿O es que acaso pensabas buscar a mi papá otra vez en la calle?

-N-no, ¿Cómo crees? –Sonrío temblorosa la Sra. Tachikawa dando a entender que sí había estado a punto de hacerlo. Mimi soltó un bufido de indignación y me señaló el otro sofá rosa que estaba al frente del sitio de su padre. Le obedecí sentándome a su lado.

Suspiró cansada, removiéndose el cabello con su mano mientras subía sus piernas al mueble. No sabía realmente que decirle, no era muy bueno en ese tipo de situaciones. Pero estaba con ella, a su lado; quería dejarle bien en claro que cuando me necesitara, allí estaría.

-Gracias, en serio –Murmuró con una sonrisa triste mientras veía a su padre.

Odiaba, realmente odiaba y me entristecía ver a mi mejor amiga así. Si tan sólo yo… ¡Maldita sea! Cómo me gustaría matar a esos infelices delincuentes…

-No te eches la culpa –Acusó mientras entrelazaba nuestras manos-. La culpa fue mía, no debí salir…

-No seas ridícula –Murmuré apretando más su mano-. Tú no tuviste la culpa de nada, nadie es adivino para predecir algo así. Tan sólo pasó –Aseguré tratando de encontrar palabras que no lleguen a lastimarle tanto, pero se lanzó llorando a mis brazos. La rodeé enseguida con ellos.

La Sra. Tachikawa llegó con una elegante bandeja de plata y 3 tacitas de porcelana con rosas alrededor. La colocó en medio de la mesa y resignado, agarré la delicada taza con adornos y bebí de un sorbo.

-¡Aucht! –Aullé mientras maldecía y colocaba la taza donde en momento antes estaba. Me había quemado seriamente la lengua.

Mimi no pudo evitar reír mientras que la Sra. Tachikawa se disculpaba y decía: "Lo siento, querido… ¡Olvidé decir que el té estaba muy caliente!"

Pero me alegré escuchar nuevamente su risa, que olvidé ese pequeño incidente. Y cuando me besó con cariño mientras que su madre buscaba la azúcar alivió por completo mi ardiente dolor.

-Taichi-Kun, ¿Porqué no te quedas a dormir con nosotros? –Murmuró sonriente su madre mientras se servía 3 cubitos de azúcar.

-Ahh –Articulé inseguro-. De hecho, yo… -Pero me vi interrumpido con un delicado apretón de Mimi en mi brazo.

-Quédate –Pidió suplicante y fue todo lo que se necesitó para convencerme.

Su madre nos sonrió y exclamó contenta:

-¡Cuando se despierten, les haré un buen desayuno!

Iba a replicar que no era necesario, que podía irme cómo de costumbre todas las mañanas, pero Mimi me recostó en el sofá y empezó a besarme agradecida.

Jugaba con la tira de su bata, siendo consciente que si la tiraba con fuerza, podía desnudarla… Pero de pronto recordé que estaba en la sala, con su padre medio consciente al frente y con su comprensiva madre en la cocina que luego me avergoncé de mis propios pensamientos y alejé la mano de allí.

Mimi rompió el beso, sonriéndome y dándose cuenta de lo que estaba pensando, y sin más volvió a tomar mi mano y la colocó en medio de sus senos.

Gemí mientras trataba de liberarme, pero no me dejaba:

-Que esto sea cómo castigo del parque…

-Eso fue diferente –Sonreí mientras la besaba-. No había conocidos, pero aquí están tus padres y hacer ése tipo de cosas delante de ellos…

-Ya, tranquilo –Me perdí en el brillo de su mirada-. Mis padres te adoran, y después de todo… A mi madre nunca le importó lo que hacíamos o dejábamos hacer en mi cuarto.

Sonreí culpable, mientras me sentía cada vez más completo a su lado.

-¿Tú lo sabías, verdad? –Acusó contenta-. ¡Y no quisiste decírmelo!

-Bueno, en realidad… Tenía mis razones –Me incorporé hasta quedar sentados y con ella encima. Le acaricié el cabello mientras me besaba el dorso de la mano. Perdimos la noción del tiempo mirándonos.

-Bueno, será mejor que vayan a dormir –Ordenó contenta su madre con sus manos a cada lado de la cintura-. Aunque no los culpo si quisieran realizar otra cosa antes de irse a dormir…

-¡Mamá! –Exclamó avergonzada y solté una carcajada; adoraba esa extraña y particular familia.

Nos incorporamos mientras le dedicábamos una última mirada a su padre. Apreté su mano cuando ya veía sus facciones tristes, de modo que me agradeció en silencio y abrazó a su madre.

-Te quiero, mamá –Murmuró y su progenitora derramaba silenciosas lágrimas de alegría.

-Yo te quiero más, hijita. Que descanses –Dicho esto, le dio la bendición con la mano y luego se apartó más para las escaleras.

-Ehh… ¿Le ayudo con algo, Sra. Tachikawa? –Ofrecí mientras que por alguna razón no dejaba de mirarme-. ¿A lavar los platos, tal vez?

Mimi se reía mientras me empujaba hacia su sonriente madre hasta encontrarme frente a ella.

-Bueno, te daré la bendición –Concluyó al cabo de unos minutos.

Mi cara ardía de vergüenza.

-N-no es necesario… Y-yo…

Sin embargo, no me negué cuando ella levantaba la mano y hacía la cruz en mi pecho y hombros; la bendición era una forma muy especial de demostrarle a la familia lo poderoso y fuerte que era el vínculo familiar y su mera protección. Lo que deducía entonces que ya con eso era aceptado en la familia.

La señora que ahora sería entonces mi futura suegra me abrazó con fuerza deseándome muy buenas noches. Cuando me separé de ella me sentía cómo un poco más adulto y responsable y le deseé también feliz noche.

-¿Te ayudamos a subir a papá a la habitación, mamá?

-No, hijita, tranquila –Le sonrió despreocupada-. Buscaré una almohada y pasaré la noche con tu padre, me necesita y me parece que en la sala tengo más acceso al teléfono y a las medicinas por si alguna emergencia.

Asintió.

-Avísanos si ocurre algo, cualquier cosa, ¿Vale?

-Sí, está bien –Murmuró su madre y Mimi entrecerró los ojos; era obvio que no le diría para no preocuparla más de la cuenta.

Resignada, subió las escaleras tomada de mi mano. Abrió su puerta y nos adentramos en su habitación. La enorme cama Queen que tenía encima de ositos de felpa, su laptop cargándose en una esquina, revistas de moda esparcidas en un rincón, la sencilla biblioteca que tenía al lado de su de la puerta de su baño secreto… Me contentó saber que nada había cambiado desde la última vez que estuve aquí. Comencé a pasearme de un lado a otro mientras la veía encender el aire acondicionado y acomodar la cama, su rostro reflejaba alegría, tranquilidad; me acerqué y la tomé de la cintura, se estremeció al haberle agarrado el trasero y me besó la mejilla.

Quise besarla, pero me detuvo con la mano. Confundido, esperé a que terminara de arreglar la cama y lanzar sus peluches a un lado del suelo, luego fue al baño y estuve a punto de seguirla cuando regresó cerrando la puerta y con una bata azul entre sus brazos: La reconocí de inmediato.

-La he lavado siempre que puedo –Confesó sonrojada y me pareció la imagen más hermosa que jamás haya visto-. Tiene tu aroma y.. Bueno, ya la necesitas –Murmuró extendiéndomela mientras caminaba un par de pasos.

La tomé perdido entre los recuerdos y no pude sonreír de una manera estúpida, pero que Mimi interpretó para bien.

-Ahora, me harás un Strip-Tease por no haber usado tu ropa interior hoy –Hizo un puchero a la vez que se aguantaba las ganas de reír.

Mis ojos brillaron maliciosos.

-¿Sabes? Sí en verdad querías que me desnudara, bien podrías haberlo dicho antes… Sabes que no tengo problema en hacerlo –Lancé la bata en la cama y empecé a quitarme la camisa. Mimi se mordió el labio y supe que muy poco dormiríamos esa noche…

-Ven aquí –Ordené y me obedeció enseguida-. Quiero que estés bien cómoda y relajada en tu cama. Te haré el amor para que descanses…

Se puso roja cómo un tomate.

-¡T-Taichi! –Exclamó aturdida-. Ya van dos veces, Taichi…

Me encogí de hombros.

-Sé que te encanta y también sé que te mueres para que te lo haga otra vez –Ronroneé mientras que por fin pude liberar ese hermoso cuerpo de su anterior prenda.

Me la comía con la mirada y ella no reparó en taparse: Ya no le avergonzaba que la viera tal cuál cómo Dios la había traído al mundo. Tomé su mano y empecé a besarla; me ayudó a tirar de mi pantalón resbalándome entre las piernas para quedar atrapados en mis tobillos. Mimi contempló con ternura mi herramienta y fue todo lo que necesité para arrastrarla a la cama.

La estimulé con mis manos, acariciándola todo cuánto a mi paso, gemía dulcemente mientras me acariciaba mi cabello y mi espalda, bajé hasta su vientre y deposité mil besos allí; besando esa tersa piel y lamiéndola, oí el coro de los ángeles al escucharla murmurar mi nombre.

Me incorporé para contemplarla, mis ojos brillaron de felicidad. Ella es más de lo que pedí en mi vida y siempre estaré con ella siempre y cuando me necesite.

-¿Te tomaste la anticonceptiva hoy? –Inquirí mientras le besaba la mano. Un bebé todavía no estaba en nuestros planes, pero estaba seguro de que más adelante lo desearía.

Asintió contenta mientras suspiraba. Entrelacé nuestras manos y comencé a introducirme poco a poco en ella, pese a la corta preparación, me embriagué de su calor y estrechez de su cueva; la sensación fue realmente estimulante y empecé a penetrarla.

Sus gemidos no se hicieron esperar y me sentía a gusto en su cuerpo, en su cama, en su casa, con ella.

Acunó mi trasero entre sus piernas y supe que en ése momento, debía aumentar la velocidad.

-Sí, sí… -Gimió mientras se revolvía entre las sábanas-. ¡Oh, Taichi…! Dame más, más…

No me percataba de que ya comenzaba a sudar, pero aumenté más mis embestidas, entrando y saliendo todo lo que podía mientras hacía escasas pausas para besarla.

La quiero.

De verdad la quiero. Y quiero comprobar que tanto puedo demostrarle mi cariño y esperarla por 2 putos meses.

Porque me di cuenta y me encaré bruscamente con la verdad, porque aún tenía la esperanza de recuperarla, porque en realidad nunca amé a Sora y ahora de tan sólo pensar en ella me produce asco y lástima.

-Sí… Ya casi llego, ya casi –Gimió relajada y no me permití descansar de mi actividad.

-Y llegarás –Prometí sonriéndole-. Cómo siempre lo has hecho desde nuestra primera vez…

Abrió los ojos y se sonrojó apenada, pude reírme mientras que una gota de sudor resbalaba de mi cara y le cayó en su seno; buscó la gota derramada y se la llevó a la boca. Gemí mientras pensaba en cuánto más podía querer más a esta mujer y devoré sus labios.

Definitivamente quería plasmar mi marca, mi sello personal si pudiese. Ishida podría tocarla, estar con ella… Incluso besarla. Pero Mimi jamás se entregaría a él cómo lo hace conmigo, jamás tendría otro hombre en la cama que no fuese yo.

Jamás dejaría que alguien probase sus labios… Esos Labios que por el momento eran compartidos.


No es por nada, pero amé mi cap (?)

Hahaha! x3

¿Qué tal escribí el Lemmon? :D Vale, aún me falta un montón de cosas para mejorarlo... Poco a poco se logra (:

Cómo la mayoría de las veces, uno comete ciertos "horrores" ortográficos a la hora de subir fics... Gomene ._. Cuando pueda leeré otra vez el cap, y si consigo que me comí una palabra, sílaba, vocal o acento... Lo corregiré de inmediato xD

Este es el cap más largo que he escrito en toda mi corta vida y aún no me lo creo o.o

XD XD!

Hey! Si tienes Twitter, avísame para seguirte :D

See U soon y espero sus opiniones n_n!

Byee!


P.D: Avísenme si me pasé de "Empalagosa" con el Michi en el cap =/

P.D 2: Aunque creo que a la mayoría no le importará eso...

P.D 3: Mmm, hace rato encargué una Pizza y aún no ha llegado -.-

P.D 4: ¿Y porqué escribí la pósdata anterior? o.o

P.D 5: ¡Menos mal que era "Servicio inmediato" para Pizzas! Pss, será invisible porque yo no la veo! ¬¬

Hahaha!

Okay, ya en serio... See U! (;