Capitulo 7: La gran sorpresa La chica me seguía observándome con miedo en sus ojos, mientras el círculo me rodeaba y empezaba a recitar un hechizo el cual no necesitaba necesariamente el fuego en mi cuerpo. Cuando el hechizo estaba por terminar se escucho una pequeña y suave voz viniendo de la recamara de la joven albina -¿Mami...?"- inmediatamente la joven corrió hacia el borde del lugar y salto, para sujetarse de la misma orilla usándola para columpiarse y poder entrar en la habitación con la que emitía esa voz, cancele el hechizo y el círculo desapareció. Corrí tras de ella y al llegar a la orilla me agache y mire hacia la ventana, ahí estaba la pequeña de pie en medio de la habitación donde todo comenzó. Repentinamente escuche a su madre gritarle con desesperación -¡Katherine, a la cama, no es el momento...!- ya para ese momento mi curiosidad no aguanto más y baje por la orilla entre por la ventana, mire a la pequeña chica y la compare con su madre eran muy parecidas la una de la otra (bueno son madre e hija es casi obvio) mire a la joven albina a los ojos y le pregunte con una voz muy calmada -¿Qué edad tiene tu hija? – la chica al escucharme se puso entre su hija y yo mirándome con los mismo ojos de enojo que tenía hace unos momentos. Su hija corrió a esconderse bajo la cama de ella al ver la tensa situación -¡Aléjate de ella! ¡La pelea es conmigo...!- dicho eso tenso nuevamente las manos para sacar sus garras nuevamente me miro y dijo -No lo repetiré...- con una voz de enojo y cansancio. Ya en ese momento mis ganas de luchar se habían acabado totalmente, apreté mis manos fuerte mientras trataba de recordar el porqué toda esta pelea había comenzado, pero no pude volver a tener ese ánimo después de ver tan tierna escena madre e hija suspire y dije aunque para mi mismo porque no puedo resistirme a las familias- mire al suelo y relaje mis manos mientras estiraba el cuello para relajarme y respiraba profundo, la mire a los ojos y le dije -bien no les haré nada a ninguna de las 2... No quiero que un niño quede sin familia- al escuchar esto la muchacha empezó a relajar sus manos hasta que las garras se retrajeron completamente y abandono su posición defensiva hasta estar en una posición más calmada. Repentinamente la pequeña hija de la joven salió desde debajo de la cama y corrió hacia los brazos de su madre, la cual la abrazo y levanto. Esta acaricio el rostro de su pequeña hija y le dijo con una voz tranquilizadora -Descuida amor... Todo está bien... – seguido de eso me miro a mi y dijo algo que me sorprendió bastante y a la vez me hizo sentir bien conmigo mismo -...gracias...- eso me dejo muy sorprendido, pero entre sorpresa y sorpresa aproveche el momento de tranquilidad para colocar uno de mis dedos en la frente de la joven albina y mande una ola de calor que recorrió su cuerpo quedándose solo en las zonas donde habían heridas tampoco fue tan grande como para generarle un cambio de temperatura muy duro. Una vez que mi calor ubico sus heridas estas empezaron a cauterizarse y cerrarse, puesto que no eran muy profundas ni peligrosas estas sanaron rápidamente aunque igual genero un sentimiento de quemadura en ella una vez sus heridas curadas le di una suave sonrisa y le dije –no me lo agradezcas gatita- esta se asusto al notar que sus heridas desaparecían, pero luego de terminado el proceso se calmo y su pequeña hija me miro con sus inocentes ojos, esta dijo con su suave voz –Gracias- y repentinamente se inclino hacia mí y me dio un pequeño abrazo en forma de gracias, pero la madre al ver eso susurro -Oh... Kat, no...- la verdad no sé que me sorprendió mas, pero la pequeña niña era bastante tierna inclusive con un desconoció al ver su reacción solo atine a decir -De nada pequeña- entre risitas y un poco de vergüenza, luego mire a la chica albina y con una suave sonrisa le dije -Tienes una hija muy tierna- con una suave risa. Luego de eso vendría una imagen que se quedaría conmigo mucho tiempo, la joven albina sonrió, por algo que le dije y sin sarcasmo… es bastante linda sonriendo, la pequeña niña se sonrojo y riendo un poco escondió su rostro en el pecho de su madre a lo que ella me respondió -Lo sé... Ella es muy cariñosa- una vez dicho eso reí un poco y camine hacia la misma ventana por la que entre y me senté en el marco de la misma para verlas a ambas antes de retirarme del lugar - Bueno nos veremos gatita en otro momento. Me quedare en la ciudad un par de días o quizás más, cuida a tu hija- no sé si fue prudente decirle eso, pero que más importa al menos ya hable con ella como una persona normal. Antes de salir le di una sonrisa suave y dije -Adiós minina- antes de siquiera emitir alguna palabra ella arqueo una ceja y camino hacia mí con su hija aun en brazos -Siento lo de la pelea. A veces soy un poco... Muy ruda- repentinamente beso mi mejilla y susurro -Gracias, flamita- a lo cual su hija repitió la última palabra que dijo su madre pero con su suave voz -¡Flamita!- grito ella mientras reía leve y me saludaba con su pequeña mano, la joven albina me miro sonriendo y dijo -Prometo portarme bien... Temporalmente- seguido de eso pude notar que mi sonrojo era notorio, pero no podía hacer mucho la verdad ese momento me gusto bastante, pero para no parecer tan estúpido respondí -Eso me basta... por ahora- rei leve y mientras trataba de concentrar un poco de energía calórica en mis pies, fue difícil, pero creo que el efecto de la droga había pasado un poco, reuni lo suficiente como para irme así que me deje caer y mientras estaba en el aire libere la energía en forma de una pequeña explosión la cual me alejo lo bastante como para llegar a un parque cercano y caer bien, pero ahora que estoy solo me acabo de dar cuenta… no le pregunte el nombre ¡que idiota soy! Creo que tendré que esperar a verla de nuevo y preguntarle… espera un periódico con una imagen… -¡es ella! Supongo que es conocida... Eh espera… gata negra... Supongo que eso me sirve por ahora- mientras decía eso una leve sonrisa se formaba en mi rostro.
