Disclaimer: los personajes no me perteneces, ésta corta trama si.
Las frases en cursiva son conversaciones en la lejanía o telefónicas.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos.
La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee Cullen Swan.
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7. EL BAILE.
- Vamos, Nessie, vas a llegar tarde! Y Jacob lleva ya una hora esperándote! Y está con Emmett! – gritó mamá desde el jardín.
- Ya voy! – dije sacando la cabeza por la ventana.
Había llegado uno de los días más emocionantes de mi vida. Jacob iba a llevarme al baile de graduación. Si, ya me he graduado, y en unos meses iré a la universidad. He tenido que esperar un año, ya que mi cuerpo ha cambiado como si hubieran pasado tres años, para que todos me consideren mayor de edad.
Nos habíamos mudado a Canadá, donde cursé el último curso de instituto. Y hacía un año que no veía a Jacob. Un año eterno, aunque hablábamos cada día por teléfono. En ese momento, me encontraba en mi dormitorio, dejando que la abuela Esme me peinara y me maquillara.
- Renesmee, deja de moverte.
- Lo siento abuela, pero es que Emmett está con Jacob, y me temo lo peor. "Seguro que le está dando la charla."
Emmett sabía que Jacob y yo habíamos quedado en que, cuando yo fuera mayor, las cosas entre nosotros cambiarían, y yo pensaba hacer algo al respecto esa misma noche. Por ello, temía que Emmett le diera la charla que, en todo caso, tenía que darle a mi padre. "Ésta noche, la amistad va a terminar."
- Lista! Estás preciosa, cariño.
- Gracias abuela. Vamos.
Cogí a mi abuela de la mano y fuimos directamente al jardín donde, efectivamente, Emmett le estaba diciendo a Jacob que tuviera mucho cuidadito con lo que hacía conmigo.
- Emmett, deja de molestar a mi pareja de baile. – dije apareciendo a su lado.
Tanto mi madre, como mi tío, se me quedaron mirando con los ojos bien abiertos, mientras que Jacob se había quedado con la boca abierta. No pude evitar sonreír ante esa imagen. Mi cuerpo había cambiado bastante en un año. Él también estaba algo distinto. Se había cortado el pelo y estaba más cachas. "No voy a poder estar a su lado sin lanzarme a su cuello."
- Vamos? – dijo tendiendo su mano, la tomé sin dudarlo y nos marchamos hacia mi coche.
Jacob se puso al volante y yo le fui guiando hacia el instituto. Me di cuenta de que no dejaba de mirarme de reojo, y en alguna ocasión le vi mirarme las piernas.
Llevaba un vestido largo, de color blanco, con una apertura desde el muslo, dejando una de mis piernas al descubierto.
Sonreí al pensar que Jacob empezara a mirarme como una mujer, y no como a su amiga, aunque me sonrojé al pensar en ello. Yo no había podido olvidar mis sentimientos hacia él, al contrario, aun le amaba más, pero no sabía que era lo que Jacob pensaba respecto a ello.
- Ya hemos llegado. – la voz de Jacob me hizo reaccionar.
Abrí la puerta del coche, pero no llegué a salir. Jacob ya estaba a mi lado, tomando mi mano, y me ayudó a salir del coche. Desde el aparcamiento, ya se podía oír la música que venía del gimnasio. Fuimos hacia allí y, en la puerta, nos encontramos con mi amiga Helen y su novio Frank. Les presenté a Jacob y entramos los cuatro al gimnasio.
- Al final te han dejado decorarlo. – le dije a Helen. Ella había sido la encargada de la decoración, pero en el último momento la habían destituido de su cargo.
- Si. Alysson… bueno, digamos que tuvo un accidente. Se cayó sobre mi puño. – dijo soltando una risita.
- Mira que eres mala.
- Bueno… Jacob está muy bueno. – dijo mirándole de arriba a bajo.
Jacob estaba un poco alejado de nosotras, hablando con Frank.
- Lo se.
- Vas a decírselo?
- Si, cuando acabe el baile. Llevo demasiado tiempo esperando.
- Bueno, por los ojos con los que te mira, creo que vas a triunfar.
- Espero. – miré hacia donde miraba y le di un codazo. – deja de mirarle el culo!
- Mirar no hace daño.
- Vete a bailar con Frank y tuércete un tobillo por mi. – dije sonriendo, yendo hacia Jacob.
- La confianza da asco! – gritó Helen por encima de la música, riendo.
Le lancé un beso en el aire y también reí. Cogí a Jacob de la mano y le pregunté si quería bailar y, como respuesta, tiró de mí hacia la pista de baile. Bailamos durante toda la noche. Bailé con Frank, mientras que Jacob bailó un rato con Helen.
El gimnasio se vació bastante, quedándonos solos unos cuantos. La música estaba más baja y pudimos hablar un rato los cuatro, sentados en las escaleras del escenario. Nos habíamos graduado esa misma mañana y Helen se marchaba al día siguiente a la universidad. Iba a echarla mucho de menos. En un año se ganó mi confianza y mi corazón.
- Te llamaré en cuanto llegue, vale? – dije cuando me abracé a ella, llorando.
- Como no lo hagas, te vas a enterar.
- Pobre de mí. Sabes que te quiero mucho, verdad?
- Yo también. Vamos, te acompañamos al coche.
Frank y Jacob nos siguieron hasta el coche de Helen. Tuvieron que separarnos entre los dos porque aun seguíamos abrazadas. Cuando mis amigos se marcharon me di la vuelta y me abracé a Jacob. Cuanto odiaba separarme de mis amigos. Y en unas horas, también tendría que separarme de Jacob.
- Vayamos al coche. – dijo Jacob, que me cogió de la mano y me llevó a mi coche. Abrió la puerta del copiloto, para que yo entrara, pero la cerré y entré al asiento trasero.
- Hablemos. – dije dejándole un sitio a mi lado.
Jacob no parecía estar muy seguro, pero acabó cediendo.
- Como estás? – dijo con mis manos entre las suyas.
- Mal. Estoy cansada de hacer amigos y tener que alejarme de ellos. Estela, Claudia, Fred, tú y ahora Helen.
- Yo nunca voy a alejarme de ti.
- Hemos estado un año sin vernos. Helen me ayudó mucho a no pensar en el dolor que me causaba tu ausencia. Te vas mañana, y voy a sufrir el doble. Voy a estar sola, otra vez. – había empezado a llorar de nuevo, y el sentir el contacto de su piel, aun me dolió más. Aparté mi mano e intenté mantenerme distante, pero no lo conseguí.
- Renesmee, yo…
- Calla. Quiero probar una cosa. – dije poniendo un dedo sobre sus labios.
Acerqué lentamente mi rostro al suyo, cerré los ojos y acaricié sus labios con los míos, dándole breves besos. Poco a poco, me fui poniendo a horcajadas sobre él, por lo que tuve que levantar mi vestido hasta casi la cintura. Jacob no se movía, pero como tampoco se resistía, continué con lo mío.
Rodeé su cuello con mis brazos, profundicé un beso que solo estaba dando yo, pasando mi lengua por sus labios, que se abrieron levemente y empezaron a moverse al mismo ritmo de los míos. "Al fin reacciona."
Bajé una de mis manos por su espalda, hasta su cintura, buscando el botón de sus pantalones. La reacción no se hizo esperar. Detuvo mi mano cuando bajaba su cremallera, pero no dejó de besarme, lo que me confundió bastante.
- Jacob…
- Nessie, te quiero.
- Yo también.
- Pero no podemos hacer esto.
- Porqué? – dije abandonando sus labios, mirándole a los ojos. – Que te dijo Emmett?
- Que no te tocara, pero no lo digo por eso.
- Que te dijo mi padre?
- Lo mismo, pero tampoco lo digo por eso.
- Entonces?
Sentí sus brazos rodeando mi cintura, acercándome más a él, poniéndome aun más nerviosa de lo que estaba.
- Mañana me voy, y no quiero que hoy hagamos algo y no nos volvamos a ver en un tiempo. No lo soportaría.
- Mirándolo de esa forma… - me deshice de su abrazo y volví a sentarme en el asiento. – Volvemos a casa?
- Vale.
Salí del coche y me senté en el asiento del conductor, me quité los tacones y arranqué el coche sin dar tiempo a que Jacob se cambiara de asiento.
Conduje a toda la velocidad que el coche me permitió, llegando a casa el mitad de tiempo que había tardado Jacob en llevarme al instituto. Aparqué el coche de mala manera y me fui hacia la casa, dejando atrás a la familia, que me miraron sorprendidos, y me fui directa a mi dormitorio.
No quería comportarme de esa forma, pero el corazón no obedecía a la cabeza, y me comportaba como una idiota. Jacob tenía razón. Si esa noche hubiera pasado algo, no hubiera dejado que Jacob se marchara. No podría soportarlo.
Oí como Jacob entraba en la casa y subía por las escaleras. Me tumbé en la cama, sin cambiarme de ropa, y me cubrí la cabeza con la almohada.
Los pasos de Jacob se detuvieron a pocos metros de mí, delante de mi puerta, y pronto oí dos pares de pasos más.
- Que ha pasado? – Emmett parecía enfadado.
- Un mal entendido. Nessie está muy afectada por la marcha de su mejor amiga y, bueno, no he sabido estar a su lado como ella necesita. Lo siento.
- Seguro.
- Emmett, relájate. Yo hablaré con él. – la voz de mi padre sonaba calmado, lo cual no presagiaba nada bueno.
- Vale. – Emmett se marchó, bajando las escaleras, y presté más atención a lo que sucedía en el pasillo.
- Veten, Jacob. Vuelve a casa.
- Pero no puedo marcharme sin aclarar las cosas. – el dolor en la voz de Jacob hizo que sintiera una punzada de dolor en el corazón.
- Tranquilo, os veréis pronto.
- Pero…
- Vete.
- De acuerdo.
Los pasos fueron de nuevo hacia el piso de abajo. Me levanté de la cama y fui hacia la ventana. Jacob miró hacia mi ventana y me sonrió con tristeza. No podía dejarle marchar creyendo que estaba enfadada con él.
- Espera!!
Recogí los bajos del vestido, para no pisármelo, y salté por la ventana. Aterricé cerca de Jacob y recorrí la distancia que nos separaba, corriendo. Salté a sus brazos, con mis piernas rodeando su cintura, y le abracé con fuerza.
- Me alegro de que hayas venido. Perdóname. – susurré en su oído, aunque sabía que no era el único que oía mis palabras.
- Gracias. Tus palabras hacen que me vaya más tranquilo. Adiós, Renesmee. Nos vemos pronto.
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Hola!!
Que tal va?
Bueno, otro capítulo llegó.
Debo decir que solo quedan tres capítulos.
Nos leemos pronto.
Besitos.
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Livia Scofield Miller.
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