Hola a todos! Gracias a quienes leen el fic y gracias por sus reviews, Green y Phillyel. Saludos! :)
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Capitulo 6
Lágrimas.
Las cosas estaban muy tensas, Castiel parecía haberse vuelto aún más frío desde la discusión que tuvieron y Dean se sentía muy mal cuando percibía el enfado, la ira y el deseo de herir cada vez que le dirigía la palabra. El moreno no solo era borde, le gritaba, despreciaba cada cosa que hacía y lo trataba muy mal, sino que también, sus costumbres estaban empeorando y su alma perdía el brillo. Dean se sentía muy mal, los sentimientos de Castiel y sus acciones, lo hacían estar mal, como si su alma se fuera apagando junto con la del moreno.
Esa tarde no fue la excepción, el rubio preparó la cena pero el humano pasó de él para prepararse un emparedado y beber una cerveza.
-Cas… eso no te alimenta-no recibió respuesta- Por favor… tienes que comer bien- pidió tristemente- Cas…-
El moreno se marchó sin siquiera mirarlo. Dean escuchó el ruido de la puerta y fue hasta la sala de estar para recostarse sobre el sillón, le dolía la indiferencia del menor y lo que estaba percibiendo.
Los siguientes días no fueron mejores para el ángel, se sentía muy desganado y se pasaba gran parte del día recostado sobre el sillón, de vez en cuando lloraba sin poder evitarlo y se sentía muy triste. Escuchó el ruido de la puerta y unos pasos se acercaron pero no fue a Castiel a quien vio, sino a Balthazar.
-¿Dean?- se acercó para acariciar el cabello del ángel- ¿Qué tienes?-
-Balthy…-
-¿Qué está ocurriendo? Recibí un mensaje de Castiel diciendo que viniera-
-Cas no está…- respondió bajito- Ayer no llegó a dormir…-
-¿Qué te ocurre, Dean?- se arrodilló a su lado mientras dejaba una mano sobre su frente- ¿Te sientes mal? ¿Te duele algo?-
-No lo sé… Balthy… no sé porque me siento así…-
-¿Que sientes?-
-Estoy muy triste… no puedo dejar de llorar… y me siento cansado…-
-¿Estás enfermo?-
-Eso no es posible… soy un ángel, Balthy…-
-Dean-
-Creo… que los sentimientos de Cas… me están afectando más de lo que esperaba- el humano acarició su cabeza despacio.
-¿Qué puedo hacer para ayudarte?-
-Nada, Balthy… ya se me pasará- mintió el ángel.
-No quiero verte así, Dean… deberías volver al cielo… Cassie no quiere ayuda y tampoco puedo permitir que te lastimes al intentar ayudarlo-
-No me iré… no puedo dejarlo solo…-
-Dean-
-¿Me… puedes abrazar?-
Balthazar se sentó sobre el sillón para ayudarle a Dean a incorporarse un poco y abrazarlo con fuerza. El ángel se sintió un poco mejor ante la calidez y los sentimientos que percibía del mayor, y cerró los ojos para dormitar.
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Gabriel estaba llegando a su departamento cuando su teléfono sonó y leyó el texto que le envió su hermano mayor. Dejó sus cosas en la sala de estar y rápidamente fue hasta el estacionamiento para conducir a casa de Castiel. No sabía detalles pero algo le ocurría a Dean. El castaño no podía creer que un ángel estuviera junto a su hermano, al principio pensó que era una broma de Balthazar pero la seriedad en sus palabras le demostraron lo contrario. Cuando conoció al ángel, le parecía una buena persona e incluso se alegró de estar recibiendo algo de ayuda divina con su hermanito menor. Dean era un chico bastante sensible, aún cuando parecía ocultarlo bajo una sonrisa y curiosidad. Era cosa de mirarlo para saber lo mucho que se preocupaba por Castiel.
Gabriel estacionó afuera de la casa y antes de entrar, vio a un chico en la esquina que miraba hacia la ventana, se acercó con cautela.
-¿Se te perdió algo?- el desconocido dio un respingo antes de voltearse- ¿Necesitas algo, chico?- preguntó mirando al más alto.
-Yo…-
-¿Eres amigo de mi hermano?-
-¿Tú hermano? ¿Eres el hermano de Castiel?-
-Sí, ¿Quién eres?-
-Yo…-
Gabriel miró con diversión como el alto se hacia un lio intentado explicarse. No pudo seguir conteniendo la risa, tenía una vaga idea de quién podía ser ese chico, así que le ahorró el problema de explicarse.
-¿Eres un ángel?- el desconocido se quedó en silencio- Está bien, lo sé todo, debes ser uno de los hermanos de Dean… ¿Podría ser que seas Sam?-
-¿Eh? ¿Cómo sabes mi nombre?-
-Dean nos ha hablado de ti, eres tal como dijo-
-¿Cómo dijo?- repitió a modo de pregunta.
-Que eres adorable, gigantón- el ángel desvió la mirada un poco avergonzado- ¿Vienes a verlo?-
-Sentí algo extraño…-
-Balthy me mandó un texto, me pidió que viniera porque Dean no está bien-
-¿Qué le ocurre?- preguntó preocupado.
-No lo sé pero vamos a averiguarlo, ven-
Gabriel abrió la reja para luego tocar el timbre, Balthazar les abrió al cabo de unos segundos y se quedó mirando al desconocido. Luego de hacer una pequeña presentación, fueron hasta la sala de estar, en donde Dean seguía recostado sobre el sillón. Sam se apresuró en arrodillarse a su lado para tomarle una mano mientras con la otra, acariciaba su cabello despacio.
-Dean-
-Mmm…- el rubio abrió los ojos despacio- ¿Sammy…?-
-Sí hermanito-
-¿Qué… haces aquí…? Te pueden…-
-Dean…- el más alto lo abrazó con fuerza.
Gabriel iba a decir algo cuando vio como unos hilos de luz blanca salían de la espalda de Sam. El par de hermanos retrocedió unos pasos cuando vieron materializarse las alas del ángel, acomodó al rubio en sus brazos para sentarse y ambos fueron cubiertos por las alas blancas de Sam. Gabriel y Balthazar tuvieron que darse la vuelta mientras mantenían los ojos cerrados cuando una luz blanca inundó el cuarto.
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Sam no podía creer como estaba su hermano mayor, no era ni la sombra del rubio alegre que siempre lo molestaba y le hacía bromas pesadas. Usó parte de su gracia para ayudar a Dean. Sentía tanta rabia al pensar que se encontraba de esa manera a causa de Castiel, ese humano solo lastimaba a su hermano. Volvió a ocultar sus alas y miró a Dean llorando.
-Sammy…-
-Ya basta, Dean… déjalo de una vez- pidió afirmando su cabeza en el pecho del mayor- Por favor regresemos al cielo… no quiero que sigas sufriendo…-
Dean iba a decir algo pero entonces la puerta se abrió y a los pocos segundos apareció Castiel en el umbral de la puerta. Sam lo miró fijamente y no pudo controlarse, ese humano era la causa del malestar del rubio.
-¿Quién eres tú y que haces en mi casa?- preguntó el menor correspondiendo su mirada.
-No te lo mereces- fue hasta Castiel tomándolo por la camisa y dejándolo contra la pared mientras lloraba- ¡No te mereces la preocupación de Dean!-
-¡No me toques!- el moreno lo apartó furioso- ¿Crees que me importa? ¡Por mí, llévatelo al cielo y que no vuelva a joderme de nuevo!-
Sam estaba por golpearlo cuando escuchó unos sollozos y se giró a mirar a su hermano que estaba acurrucado sobre el sillón mientras lloraba. El castaño enfureció en el acto y se volteó a Castiel con la intención de darle su merecido pero Gabriel se le adelantó y abofeteó al menor.
-¡Gabe!- gritó Balthazar.
-¡¿Hasta cuándo seguirás con esta mierda?!-
-Gabriel…- murmuró el menor mirándolo.
-Puedo permitir que nos trates con desprecio y te de lo mismo lo que Balthy y yo te digamos pero Dean no merece que lo trates de esa manera, no puedes tratar así a la única persona que aún tiene fe en que volverás a ser el niño dulce e inocente que solías ser-
-Gabe- dijo el mayor de los hermanos.
-¡Es la verdad, Balthy! Ambos lo sabemos, Cas no es ni la sombra de nuestro niño, te has vuelto un ser frío, vicioso y que poco a poco se está destruyendo a sí mismo… y por más que nos duela, ya no podemos ayudarte pero… confiaba en que Dean podría tocar tu alma y que volvieras… pero no… ni siquiera un ángel puede conseguir ese milagro- terminó diciendo mientras lloraba- ¿Sabes que más, Cas? Haz lo que quieras, no volveré a intentar que entres en razón, no voy a juzgarte ni regañarte, si esto es lo que quieres, pues bien, hazlo pero luego te arrepentirás porque cuando necesites ayuda y te des cuenta de tu error, será muy tarde… estarás completamente solo y será únicamente tu culpa. Balthy, vámonos, no tenemos nada que hacer aquí-
-Sí…-
-Sam- el ángel lo miró- Ayúdame con Dean, llevémoslo al auto, no puede seguir en esta casa o se enfermará-
Sam asintió para ir hacia su hermano pero el rubio se negó a marcharse. Al castaño no le quedó más opción que tomarlo en brazos contra su voluntad.
-¡Bájame, Sammy! No me iré, no dejaré a Cas, ¡Yo quiero estar con Cas!- gritó desesperado mientras lloraba.
-No Dean, se acabó, no dejaré que sigas lastimándote de esta manera, terminaras enfermándote si sigues en este ambiente, apenas te sientas mejor regresaremos al cielo-
-¡No!- el rubio intentó liberarse pero Sam tenía más fuerza en ese momento- ¡Cas!- gritó llamando al menor sin dejar de llorar- ¡Cas! ¡Yo quiero estar contigo! ¡Cas! ¡No quiero dejarte solo! ¡No dejes que me lleven! ¡Cas!- el moreno lo miró fijamente y se dio la vuelta.
-Nunca debiste venir, Dean, jamás te quise en mi casa, ni en mi vida-
Sam vio como ese frío humano se marchaba al segundo piso y optó por adormecer al rubio para llevarlo hasta el auto. Jamás había percibido tanta tristeza por parte de Dean, ni siquiera cuando "él" lo traicionó hace tanto tiempo y fue desterrado del cielo. Se prometió a si mismo que no permitiría que el rubio volviera a estar así de triste y cumpliría su palabra, comenzando por alejarlo de Castiel, aún cuando Dean lo odiara por eso pero lo hacía por su bien.
