OTRO CAP. ESPERO LO DISFRUTEN. Y SIGAN PENDIENTES. :)
Sigo recostada no sé por cuanto tiempo, no me quiero despegar de su pecho y dejar de escuchar el latir de su corazón, pero mi cuello ya se está quejando y me tengo que enderezar. Miro a la habitación y me asomo a una ventanita, estoy mirando el atardecer, mmm he pasado como una hora o más recostada en Peeta, volteo a mirarlo, y esto hace que se me forme una sonrisa en los labios; ahora vuelvo a mirar el atardecer y pienso que a Peeta le encantaría verlo también.
-mmm disculpe – volteo a ver a la voz del médico con el que hable anteriormente, el entra a la habitación con una enfermera.
-si ¿qué sucede? – pregunto mientras me acerco a la camilla, y coloco mi mano encima del hombro de Peeta. Estando predispuesta por si lo quieren alejar de mi lado.
- oh no sucede nada, señorita Everdeen, simplemente vamos a cambiar vendas, no es necesario que salga – dice el medio y prosigue a juagar sus manos con desinfectante… yo lo miro un instante y después a su ayudante, "mmm no es necesario que salga, como si pensara irme".
Me siento en la silla de al lado de la camilla y espero a que terminen de cambiar las vendas y realizar diagnósticos o lo que hagan cuando sacan sus libretas a apuntar quien sabe que cosas.
-muy bien, ya terminamos. Señorita Everdeen, ¿piensa quedarse a dormir? – "¿Qué tipo de pregunta es esa?, por supuesto que si".
- si, claro.- simplemente respondo, el doctor da media vuelta y sale por la puerta con la enfermera.
- mandare a alguien a que te traiga algún cobertor, y quizás algo de comer- y con eso nos vuelve a dejar solos, en la calma de la habitación.
Vuelvo a voltear a la única persona que importa acá, hago una rápida revisión del trabajo con las vendas, ahora volteo a la mesita del lado, y veo un frasco con pastillas y una nota, la recojo y leo "suministrar al paciente, al momento en que despierte". Vuelvo a dejar en la mesita la nota al lado de las pastillas, y giro a la puerta ya que alguien ha tocado suavemente, al abrirla me encuentro con la recepcionista de esta tarde.
-hola de nuevo, Katniss, el doctor me pidió que le trajera esto – dijo entregándome unas mantas y un plato con fruta – si necesita algo por favor háganoslo saber.
-gracias- sonrió un poco y cierro la puerta detrás de mí, me como de apoco la fruta y después dejo el plato encima de una mesa.
A continuación, acerco un poco más la silla a la camilla, me quito las botas, coloco mi mano encima de la de Peeta, le doy un pequeño beso, y después recuesto mi cabeza a la horilla del colchón y me hecho el cobertor encima. Voy cerrando poco a poco los ojos, y al poco tiempo me voy quedando dormida.
OoOoOoOoOoOoOoOOoOoOoOoOoOOOOoOoOo
Me despierto, pero no sobresaltada; alguien está "peinando" mi cabello, se siente tan bien, que vuelvo a cerrar los ojos. Tan solo me tomo dos segundo para reaccionar y recordar en donde estoy y que fue lo que paso.
Me reincorporo de inmediato, y veo a Peeta, tiene los ojos entre abiertos, al parecer se ha acabado de despertar de la anestesia, llevo mi mano hacia su rostro y lo levanto un poco para que quedemos frente a frente.
-¿Katniss? – él dice tan suave mi nombre que apenas logro escucharlo; puedo verle el rostro ya que hay un poco de luz de una pantalla al lado y una lamparilla al lado de la silla.
-Peeta –susurro, el me dedica una de sus hermosas sonrisas. Después se va desvaneciendo poco a poco. Se lo que viene a continuación.
-Katniss, ¿Te he hecho daño?, ¿he dañado a alguien?- esos hermosos ojos azules que hace rato no veía, ahora reflejan vergüenza y miedo.
- claro que no, no tienes por qué preocuparte, has aprendido a controlar tus recuerdos, y….
- Katniss, ¿he herido a alguien? – vuelve a preguntar.
-no has dañado a nadie, pero te has causado muchas heridas tú mismo- al parecer esa respuesta lo relaja, "Peeta prefiere hacerse daño a si mismo que a los demás". Nos quedamos en silencio, no hace falta decir o recordar los hechos de ayer.
Siento como Peeta juega con mi cabello, sus manos están un poco heladas, las cojo entre las mías y le doy un poco de calor. Peeta me mira fijamente, y yo no puedo alejar mi mirada de él. Como si eso fuera un imán me voy acercando a él, lentamente, hasta que siento que nuestros labios se unen, pareciera como si no nos hubiéramos besado en años, nuestro amor y necesidad por el otro es más fuerte que cualquier otra cosa.
Detesto el oxígeno, siempre interfiere con estos momentos, Peeta y yo nos separamos, ahora estamos sonriendo ambos.
-Katniss, tengo que preguntar ….
-¿Qué sucede' , ¿hay algo mal? – pongo cara seria, para escuchar sea cual sea su cuestión, estoy preparada.
-Gale me estaba vendando, ¿real o no real? – Peeta se sorprende, cuando me da un ataque de risa, me controlo de apoco, viendo en su rostro confusión, al parecer no es una broma, respiro a fondo para recobrar aire y poder hablar, y me seco unas cuantas lagrimas que he dejado escapar.
-no real, Pero el doctor que te atendió tiene un extraño parentesco con el- sigo teniendo una gran sonrisa, Peeta sonríe y suelta una pequeña risa entendiendo mi ataque anterior.
-ya que me recordaste al doctor, el dejo unas pastillas, necesito que las tomes- digo, mientras cojo las pastillas de la mesita; saco una y se la entregó a Peeta, y después me devuelvo por un vaso con agua; le enderezo un poco la cabeza, hasta que se la trague.
Me siento otra vez en la silla del lado, y paso suavemente mi mano por su rostro.
-¿Cómo te sientes? – pregunto después de un rato.
-estoy bien, siempre y cuando tu estés conmigo – nos estamos sonriendo tanto, que parece que mis labios ya no pueden volver a la normalidad, con esa sonrisa vuelvo a recostar mi cabeza, al lado de la suya, y con su mano rodeando la mía. Siento que he vuelto a la vida.
