Siento muchísimo no haber actualizado en tanto tiempo!!!!!

De verdad, pero he tenido un importante bajón de inspiración. Creo que ya estoy recuperada, así que intentaré actualizar un poco más rápido.

Lo siento de veras!! Agradezco mucho los reviews que me habéis dejado n.n y me alegro de que os guste la historia.

Gracias por leer y disfrutad!!

Escarmiento para cierto club

Desde que Alex había perdonado a Sirius, ambos pasaban muchísimo tiempo juntos; no solo con los merodeadores, si no paseando a solas por el lago, jugando al quidditch o simplemente mirando el fuego en silencio, cosa rarísima para Sirius. Todo el mundo empezaba a decir que salían juntos, y se empezaban a hacer apuestas para ver cuanto duraban, pero ellos dos no se daban por aludidos. Y sus amigos sabían que aún cuando se querían mucho, necesitaban darse tiempo para adaptarse de nuevo al otro.

La joven ya se había integrado completamente con los merodeadores; cada vez se hacían más comunes las partidas de ajedrez contra Remus o las tardes de quidditch con Angie, James y Sirius, o las veladas leyendo tranquilamente con Lily y Remus mientras los otros tres se dedicaban a montar escándalo por vaya usted a saber quién.

Sí, octubre transcurría en una apacible rutina que rodeaba el castillo. Los merodeadores hacían lo posible por romperla, haciendo bromas a los Slytherin, en especial a cierto moreno de pelo graso; aunque cada vez eran menos crueles y más esporádicas, ya que las miradas desaprobadoras de Lily y Alex hacían milagros. Todo parecía tranquilo y nada perturbaba la paz… hasta que Alex decidió que se iba a vengar de aquellas niñas del club de fans que había disuelto el merodeador hace apenas una semana.

Lily y Angie miraron divertidas como la castaña llevaba un cuadernito siempre encima en el que iba apuntando algo que, a pesar de las continuas preguntas de sus amigos, nunca revelaba. Y cuando en una de esas, los merodeadores lo cogieron y lo abrieron emocionados por saber que apuntaba, se llevaron una enorme decepción al ver que estaba escrito en griego antiguo, por lo que no podían ni descifrar las letras.

En serio, Alex, qué llevas allí? – preguntó una noche Angie sentándose en la cama de su prima.

Eso, a nosotras nos lo puedes contar. – añadió Lily, la castaña cerró los doseles a su alrededor y puso un hechizo de silencio al ver como las otras dos oían atentamente, intentando captar algo.

Bueno, digamos que es algo que va a hacer que el club de fans de Sirius, sobre todo la "junta directiva" pase muy mal año. – la sonrisa malvada de Alex les dio escalofríos a las otras dos, sabiendo que lo que les pasase a esas chicas no iba a ser muy bueno.

Aquella noche, Alex salió del cuarto con disimulo y se dedicó a ir una por una a las chicas que tenía recogidas en la libreta, aquella primera broma iba dirigida a todas las participantes del club, así que había conseguido una lista con todos los nombres, los cursos, las casas y había averiguado la contraseña de las casas. Avanzaba con sigilo, como un lince por el bosque, sin un solo ruido. Era como una sombra, pero invisibles para ella, tres chicos observaron atónitos como se metía en la sala común de Hufflepuff.

Esa era Alex?

Eso parece – susurró Remus

Pero… bueno, no parece del tipo de chica que se meta en líos. – añadió James.

Bueno, mañana en el desayuno le pregunto.

Si, los merodeadores, sintiéndose con gula de madrugada, habían decidido dar un paseo bajo la capa invisible de James hasta las cocinas. Cuando volvían percibieron a la chica, de allí su conversación. Así que los merodeadores se fueron hasta su cuarto y tras un banquete de dulces se quedaron profundamente dormidos. Horas más tarde, Alex caía exhausta en su cama, dejando preparada en su mesilla de noche una poción de descanso, para estar en plenas condiciones el día siguiente, después de todo… no se quería perder su propia broma.

Al día siguiente, Alex se despertó tipo zombie al sonido de su despertador. Lo apagó y se tomó de inmediato la poción que había hecho el día anterior. Con una sonrisa, se asomó a sus dos compañeras de cuarto, ambas miembros del club de fans y no pudo evitar una carcajada. Despertó a Lily y a Angie y ambas, viéndola con esa expresión, adivinaron que algo había hecho, así que no pusieron mucha resistencia a esperar con ella abajo en la sala común. Alex esperó a los chicos, que bajaron un poco más tarde, aunque de todas formas temprano para lo que eran ellos – desde que Sirius se despertaba él solo por las mañanas, se agilizaba mucho el salir del cuarto – y con una sonrisa que puso sobre aviso a los merodeadores, agitó su varita con un movimiento seco.

Cinco, cuatro, tres – comenzó a contar ella lentamente – dos… uno.

AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El grito resonó por todo el castillo, despertando a los durmientes, y dando un susto de muerte a los que estaban ya despiertos. Agudo, horrorizado, espantado y escandaloso, aquel chillido de decenas de voces femeninas gritando al unísono puso en pie al castillo de inmediato. Los cinco amigos miraron a Alex, esperando una explicación, pero ella solo sonrió aún más ampliamente. Se oyeron pasos en las escaleras y en forma de tromba, entraron a la sala común de Griffindor todas las chicas de la casa que eran miembros del club de fans. Al verlas, los demás no pudieron más que echarse a reír a carcajadas, mientras ellas, al verse unas a otras, gritaban aún más fuerte y se ponían aún más histéricas.

Los merodeadores se revolcaban de risa por el suelo mientras que Lily y Angie lloraban de las carcajadas y Alex lo miraba todo con una inmensa sonrisa de satisfacción.

Eso les pasa por brujas.

Las risas redoblaron. Todas las fans habían sido convertidas en la típica bruja de cuento muggle: pelo gris, estropajoso y erizado, piel verde, grandes narices con verrugas, numerosas arrugas, andar encorvado y contrahecho y uñas largas, negras y repugnantes. Además, todas vestían con semejantes harapos y retales de tela negra que acentuaban igualmente el efecto.

Lise comenzó a reír y, apoyada en sus dos amigas, se fueron hacia el comedor, cruzándose con la profesora McGonnagal que les preguntó alarmada qué pasaba, ellas solo pudieron reír, y señalaron el hueco que dejaba el retrato, por el que salían los merodeadores también muertos de risa. La profesora entró y al ver la escena dejó salir un estridente chillido. Los seis amigos se dirigieron al comedor y se sentaron a intentar desayunar. Cosa imposible cuando vieron como entraban las demás chicas del club; Sirius no pudo dejar de notarlo.

Eh! Es mi club de fans – dijo divertido.

Oh, sí – comentó despreocupadamente Alex – que coincidencia, no?

Sí, y también es una coincidencia que nosotros te viésemos anoche deambulando por los pasillos. – comentó Remus con una gran sonrisa.

De verdad? Asombroso – añadió la castaña.

Con esto casi sobrepasas a los merodeadores

Prongs!!!!!! Eso es una blasfemia!!!

Cierto… por eso he dicho casi. Te falta todavía, querida.

Ya… vosotros esperad.

Dios, Alex, no me había reído tanto en mi vida – dijo Lily – Ha sido una broma fantástica.

Eh! A nosotros nunca nos has dicho eso!!

Ves? Las mías son mejores – exclamó la castaña sacándole la lengua al de gafas, mientras Sirius reía y le pasaba un brazo por los hombros.

El desayuno transcurrió con tranquilidad, prácticamente sin profesores, puesto que la mayoría estaban intentando quitarles el hechizo a las alumnas, pero sin resultado. Era una poción que no se iría hasta pasadas veinticuatro horas, y así se iba a quedar. Salieron tranquilamente del comedor y se encontraron con las chicas de Griffindor, que venían acompañadas de su directora de casa.

TÚ!! – rugió Sophie.

La verdad es que da un poco de miedo – susurró James a Lily, que soltó una risita.

SÉ QUE HAS SIDO TÚ, ZORRA ASQUER…!!!!!!!

Señorita Sullivan!!! – exclamó McGonnagal escandalizada – Contrólese!!

Ha sido ella, profesora!!!! Lo sé!!!

Porqué iba la señorita Sillen a hacerles tal cosa?

PORQUE ESTÁ CELOSA!!!

Profesora, - interrumpió Alex – le aseguro que no tengo nada que ver. Y no quisiera parecer irrespetuosa, pero es que si no me voy ahora no llegaré a clase, y el profesor Slughorn...

Es cierto, puede irse, señorita Sillen. Estoy segura que…

CÓMO??!!! HA SIDO ELLA!!!!

SEÑORITA SULLIVAN, NO ME GRITE!!! – rugió la profesora – La señorita Sillen no tiene ningún motivo para hacerles esto, y además jamás haría algo así. Cálmese y vaya a sus clases.

La profesora se fue, llevando a Sophie del brazo. Mientras los seis amigos se iban hacia el aula de pociones. James y Sirius se inclinaron ante la joven, que rió y les hizo levantarse de inmediato. Remus dijo jocoso:

Chapeau!

Ha sido fantástico, Alex, parecía que no habías roto un plato en tu vida.

Claro… lleva practicando desde pequeña! Así nunca la pillaban cuando robábamos dulces de la cocina!! – exclamó su prima.