Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.


La luz del sol llegaba extrañamente pálida a la mansión Hyuga.

Neji se paseaba por los pasillos, mentón alto, ojos severos, paso seguro y posición erguida. Sus pasos no hacían ni el mínimo sonido en el suave y brillante piso de madera, en parte se estaba esforzando para lograrlo, pues al doblar en la esquina del pasillo, pudo divisar que el Dojo en donde entrenaba con su prima se encontraba ya ocupado, de seguro era ella y pensó en sorprenderla un poco.

Era raro, hace muy poco tiempo Neji jamás hubiese pensado en hacer una "broma", aunque fuera tan mínima como simplemente sorprender a alguien con la guardia baja, pero vamos, que desde que había visto tantos progresos en el entrenamiento de Hinata, se había puesto de muy buen humor.

O quizás Lee le estaba pegando sus mañas. Quién sabe.

Pudo divisar entonces el menudo cuerpo de su prima, estaba de espaldas a él, y parecía estar vendando sus muñecas con delicadeza y elegancia, típico de Hinata. Y aunque la veía todos los días, no podía evitar sorprenderse de cómo su prima se estaba convirtiendo en toda una mujer.

Alcanzó las puertas del Dojo, posó su mirada en la azulada cabellera de ella, que ya alcanzaba sus escápulas, y las comisuras de sus finos labios se curvaron levemente hacia arriba.

—Hinata-sama —murmuró, y esperó que ella se sobresaltara o algo parecido, pero nada de eso ocurrió, ella ni siquiera volteó a verlo. Su ceño se frunció notablemente y dio otro paso más en su dirección. —¿Lista para entrenar, Hinata-sama?

Entonces giró su cabeza, para poder verlo por encima de su hombro, y clavó su perlada mirada en la de él.

Habían sido dos ocasiones en las que Neji pudo ver como la dulce y gentil mirada de Hinata se había transformado por completo: La primera cuando pelearon en los exámenes chuunin –y Dios sabe que él intentaba no recordar demasiado aquellos días –, cuando la inseguridad fue reemplazada por la fortaleza y fiereza, luego de que Naruto la animara gritando como energúmeno. La segunda fue cuando le pidió que la ayudara a entrenar, en ese momento sus ojos expelían una determinación tan fuerte que él ni siquiera pudo dudar al responderle que sí lo haría.

Pero esta vez era diferente e… inusual. En los suaves ojos femeninos pudo distinguir el desprecio y el resentimiento. Lo sabía porque él mismo cargo esa expresión en su propia mirada por mucho tiempo –hasta que Naruto le pateó el trasero –y la reconocería en cualquier persona, no obstante, reconocerla en los que alguna vez fueron los gentiles ojos de su prima, fue chocante.

Tragó saliva pesadamente. Un sensación extraña se estancó en su pecho, como oprimiéndole el corazón, y el pulso le ascendió tanto que lograba sentirlo cerca de sus oídos.

—¿Hinata-sama? —se atrevió a preguntar.

—La heredera Hyuga entrenando con un Bouke —La voz de Hinata se escuchó fuerte, clara, sin balbuceos, pero también llena de ese tono soberbio y cruel, él cual lamentablemente él había usado alguna vez con ella —, si es una broma Neji, es una muy mala.

¿Venganza? Pensó con pavor… ¿Hinata estaba vengándose de él? ¿Ahora? ¿Pero por qué ahora? No tenía sentido.

—Hinata-sama —se obligó a sí mismo a congelar su voz para dirigirse a ella, algo que no hacía desde hacia mucho tiempo y que tampoco le apetecía hacer. —. No comprendo que…

Sus palabras se cortaron de súbito al ver como las pequeñas y blancas manos de Hinata comenzaban a moverse a un ágil ritmo que nunca antes pensó que ella pudiese dominar, formaba sellos con una rapidez incluso superior a la de él, pero fue el último sello el que lo dejó completamente mudo…

Aquel sello lo reconocía de antes, lo había visto en las manos de Hiashi Hyuga justo antes de que su padre cayera al piso, agarrándose la cabeza con ambas manos y gritando de dolor y desesperación…

Lo había visto en las manos de Hiashi Hyuga cuando él intentó atacar a Hinata de una manera más ruda que antes, justo antes de que un dolor agudo invadiera su cabeza…

Lanzó un alarido cuando lo sintió, como mil agujas penetrando por sus ojos y su frente, abriéndose camino entre la piel, carne y huesos hasta detenerse en el centro de su cabeza y estancarse ahí, justo paralelamente a su sello maldito. Se llevó las manos a la cabeza como un acto reflejo, se arrancó la banda para lograr tocar su frente, en un intento inútil y desesperado de que eso pudiera calmar el intenso dolor.

Entonces Neji Hyuga despertó.

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Hinata fue la primera en darse cuenta de que Neji había abierto los ojos, solo un poquito, y apenas los abrió su seño se frunció y volvió a cerrarlos, emitiendo al tiempo un sonoro quejido que parecía expresar dolor.

—Hinata-sama… —masculló con voz pastosa. —Hinata-sama…

Ella se posicionó en el campo de visión de él de inmediato y tomó una de sus grandes manos entre las suyas, apretándola levemente para hacerle saber a Neji que ella se encontraba ahí con él. —Neji-niisan…

Afuera el viento pegaba fuerte y frío, Kiba hacía guardia, bajo la luz de la luna, junto a un muy crecido Akamaru. Dentro de la tienda Shino se mantenía sentado al estilo indio cerca de Neji y Hinata, esta última se encontraba arrodillada junto al saco de dormir donde yacía su primo inconsciente y sudoroso, hacia al menos dos horas luego de terminar la misión.

—Hinata-sama… —se volvió a quejar Neji, al parecer aún estaba bajo el sopor de la inconciencia.

—Mis Kikaichus pudieron extraer la cantidad de veneno suficiente para que Neji no muriera —explicó Shino. —. Pero quizás haya quedado una ínfima parte que esté provocando alucinaciones y otros malestares en tu primo.

—Él recibió los senbon con veneno en mi lugar —murmuró Hinata —yo debería estar así… no él.

—No es nada grave. —replicó Shino con tranquilidad. —. Mañana por la mañana estará bien.

A pesar de que confiaba en Shino, la Hyuga no podía evitar sentirse angustiada al ver a Neji postrado y delirando de aquella forma. Neji era fuerte y jamás hubiera caído en algo así, todo fue culpa de su propia debilidad… Neji siempre se estaba preocupando de ella… ¡y ni siquiera pudo darle unos primeros auxilios correctos! Si no hubiese sido por Shino, Neji estaría en peores condiciones, incluso cercanas a la muerte, y eso la aterraba de una manera tan intensa que su corazón parecía ser oprimido por unas fuerzas invisibles.

Shino se levantó de su lugar justo a tiempo, sin si quiera dar una excusa, se dirigió fuera de la tienda, cuando Neji se incorporó de súbito y asió los brazos de Hinata con fuerza, viéndola a los ojos con una mirada confusa.

—¿Hinata-sama? —su voz salió inusualmente quebrada. —Hinata… —murmuró, bajando la cabeza con pesar.

Hinata lo observó completamente desconcertada, sintiendo la presión de sus fuertes manos apresando sus brazos, transmitiéndole un calor que, definitivamente, no era del todo normal. —¿Niisan? —le preguntó cautelosamente, pues al parecer Shino tenía razón, se encontraba aún delicado debido al veneno en su sistema.

—Dudé de usted Hinata-sama —habló Neji, tan bajito que ella apenas le escuchó bien. Sus finas cejas se fruncieron en un gesto de confusión. —Aún me duele mucho… —volvió a decir, y una de sus manos se elevó hasta su frente, masajeándola.

—¿Qué te duele exactamente Neji-niisan? —le preguntó ansiosamente. —, quizás pueda intentar…

—La marca —respondió secamente.

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Lo primero que se encontró al poder abrir los ojos completamente, fue la preocupada y blanquecina mirada de ella, pudo también divisar al chico Aburame levantándose y saliendo de la tienda en la que se encontraban. El viento golpeó fuertemente las paredes de la carpa, haciéndole sonar estruendosamente.

Oh, todo había sido un sueño, aunque tampoco estaba demasiado seguro de que había despertado del todo, aún la cabeza la daba vueltas, veía borroso y la zona de los ojos y la frente le punzaba dolorosamente, como si la cruel y fría Hinata del sueño siguiera concertando el jutsu.

Pero justo frente a él tenía a la pequeña y dulce Hinata Hyuga de siempre, su Hinata-sama. Algo en su confundida cabeza le decía que quizás, aquella chica de aspecto angelical frente a él, no era más que una ilusión que su mente creaba para mitigar el dolor que aguijoneaba el centro de su cerebro.

Así que tuvo que cerciorarse con sus propias manos, tocarla y sentirla bajo su tacto. Posó sus manos en los antebrazos de la chica, los presionó con fuerza, con su piel ardiente, y no pudo evitar sentir alivio ante la frescura de su blanca y tersa piel.

—Hinata-sama —su voz se escuchó ridículo, probó de nuevo —Hinata…

—¿Niisan?

—Dudé de usted —se maldijo internamente, su subconsciente había juntado sus peores miedos en una pesadilla. Pero el dolor había sido tan vivido… tanto que aún le dolía. —Aún me duele mucho…

—¿Qué te duele exactamente, Neji-niisan? —escuchó la voz de su prima, pero le pareció demasiado lejana —quizás yo pueda intentar…

—La marca —le respondió.

Los rosados y delicados labios de ella se abrieron lentamente "Oh", y todo quedó en silencio por un buen rato.

No se habían separado aún, y la piel de Hinata bajo las manos de Neji ya se había tornado tibia.

—Shino dijo que…que el veneno hacía delirar… —dijo ella, no muy convencida.

El cabello se le pegaba a la cara debido al exceso de sudor, pero no le importó, dejó caer su cabeza en el hueco del cuello de su prima, en un intentó de anestesiarse a sí mismo con el suave aroma de violetas y sudor que expelía la piel y el cabello de ella.

Funcionó. El dolor se desvanecía, arrastrándose bajo el umbral, desapareciendo como si nunca hubiese estado en realidad ahí. Respiró mas tranquilamente.

Luego de un rato fue que ella terminó enredándolo en sus brazos, convirtiendo sus torpes posturas corporales en un abrazo estrecho y cálido. El ritmo de su respiración calma también le calmó a él y ya no hubo rastro del pavor de la pesadilla pasada.

Ah, el subconsciente podía ser un arma de doble filo.

—Neji-niisan —murmuró ella, tomándolo de las mejillas e incorporándolo levemente, hasta quedar uno frente al otro, mirándose ambos a los ojos, de color idéntico, del otro. Sus pequeños dedos subieron suavemente por sus mejillas, palpando con cuidado, hasta alcanzar su frente y con delicadeza delineó cada línea de la marca de maldición Hyuga. Aquello se sintió como un vaso de agua en medio del desierto, su tacto era suave y fresco, apaciguaba el ardiente calor de su propia piel, otorgándole alivio. —Yo jamás…

Ella jamás activaría la marca, lo sabía, por eso la interrumpió. —Lo sé.

Y cerró los ojos cuando sintió los tibios y suaves labios de ella posándose en el centro de su frente.


Hooola, ayer estaba estudiando y bueno, terminé, me iba a dormir pero no pude porque la idea daba vueltas en mi cabeza, y terminé durmiendome a las 2 AM, terrible, soy una irresponsable.

No sé si me gustó, creo que ya todos sufrieron por tanto NejiHina unilateral, este momento me pareció kawaii y quise escarbar de mejor manera en los miedos de Neji y en lo mucho que se quieren ambos ¿Lo hice bien?

En fin, les cuento algo horrible? Estoy obligada a cursar deportivo, si, y mi condición fisica apesta, digo, apenas duré 2 con 15 en el test naveta, no soy una chica deportiva :v

Saludos lectores, creo que respondí los reviews por interno, ahora se me hace más comodo, pero si no les agrade que les deje un mp me avisan y no lo hago, uno nunca sabe, a veces siento que las molesto con mis mp... si, soy un poco paranoica xD