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Quásar
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Después de haber entrenado toda la mañana, Camus e Isaac regresan a casa, al entrar Camus contempla con decepción que el plato con comida que le dejó a Hyoga, para que desayunara, está intacto, pues el pequeño rubio sigue sin tener hambre.
Aún está lastimado y no puede salir a entrenar, pero más que el daño físico, a Camus le preocupa el daño psicológico que el ataque del oso dejó en Hyoga, pues se ha vuelto muy retraído, prácticamente no se levanta de la cama a menos que se lo ordenen. Tampoco ha vuelto a jugar. Ya no platica con Isaac, las únicas palabras que el peliverde le logra sacar son puros monosílabos.
Ni siquiera ha querido mirar la ropa que le trajo ese día.
Camus resopló molesto por recordar que ese día en que el oso lo atacó, Hyoga había cumplido tres meses de haber llegado, por eso había salido a comprarle ropa.
No había querido hacerlo antes, pese a que lo necesitaba; era como si no quisiera encariñarse con él, pero lo consideraba normal, los aprendices no suelen durarle tanto tiempo. Hasta antes de Isaac ninguno había durado siquiera tres meses. Eso también es natural, pocos niños tienen tanta resistencia, la mayoría se enfermaban y caían en cama a las primeras semanas; otros no perdían oportunidad y en cuanto se les dejó solos escaparon; y otros lloraban todo el tiempo, ni siquiera se esforzaban por terminar los ejercicios. Por ello los tres primeros meses determinan si el niño tiene el carácter necesario.
Y ese día Hyoga había cumplido exactamente los tres meses. Como el pequeño rubio había puesto todo su empeño, Camus pensó que tenía muchas posibilidades de sobrellevar el duro entrenamiento. Hyoga es obediente, muy prudente y aunque no tiene un carácter aventurero y retador del peligro; consideró que tenía mucho valor. Además entre ambos niños hay mucha química, la sensatez de Hyoga le va bien con el arrojo de Isaac, pues gracias a eso el peliverde medita si sus fuerzas son suficientes antes de meterse en problemas y el carácter atrevido de Isaac hacía que Hyoga intentara probar sus capacidades continuamente. Por ello consideraba que para ambos niños, la presencia del otro incrementaba sus posibilidades de sobrevivir a los seis años de entrenamiento y a los peligros de Siberia.
Pero ahora todo se ha echado a perder, todos sus planes y esperanzas murieron cuando ese oso atacó a Hyoga, pues más que el daño físico, el daño emocional que le infligió lo ha sumergido en un estado de profunda apatía a tal punto ya está considerando seriamente en abandonar al niño en algún pueblo, pues ya no tiene lo que se necesita para continuar. Ya no tiene ímpetu, ni motivación, ni el arrojo que le permitió soportar estos tres primeros meses.
Camus observa como a base de ruegos Isaac logra que Hyoga se levante y coma con ellos, y le alegra, no estaba de humor para ordenárselo como las veces anteriores. Isaac devora su comida, Hyoga inapetente la mueve de un lado al otro del plato, come pero muy poco.
Después, durante las clases teóricas que les da, Hyoga sigue ausente, ni siquiera intenta resolver las operaciones de matemáticas; cuando antes trabajaba con diligencia.
A lo largo del día la actitud de Hyoga termina convenciendo a Camus de que ese niño ya no sirve como aprendiz. Si no es capaz de recuperarse de esto definitivamente no está hecho para soportar los rigores de una vida como caballero de Atena. Quizás el ataque del oso fue lo mejor que pudo pasar para demostrarle que estaba equivocado con respecto a este niño.
¿Qué pasará cuando el brazo sane y ya no encuentre escusas para dejarlo en la cabaña? ¿Tendrá que ponerlo a entrenar a base de regaños y amenazas? Con su apatía sólo conseguirá meterse en aprietos y al primer peligro sucumbirá. Como está no cree que tenga voluntad para planear un escape.
Este niño que ya no sirve tiene como único destino la muerte.
¿Por qué le duele pensar en esto? Es lo normal.
El día termina y manda a los pequeños a dormir. Hace lo mismo y se retira a su habitación, pero las horas pasan y pasan y no logra conciliar el sueño, pues una idea no deja de dominar su mente. Deshacerse de Hyoga. Debería dejarlo abandonado en algún pueblo cercano, alguno con orfanato. En estas tierras tan hostiles donde pocos niños sobreviven no faltara quien quiera recogerlo. Eso es lo mejor a que muera durante su adiestramiento, pues si eso sucede podría echar a perder a Isaac.
Isaac ya se ha encariñado en demasía con Hyoga, si muere le afectara intensamente. No importa lo dotado que es, ni lo avanzado que está, en su mente y espíritu aun es un niño, y lo que le ha pasado a Hyoga, esa apatía y desesperanza, fácilmente le puede suceder a él. En cambio si abandona a Hyoga, Isaac se entristecería unos días pero terminaría por aceptarlo.
Seguro de su decisión Camus se levanta. Ambos niños duermen profundo, Isaac por lo cansado que está. Hyoga porque las medicinas para el dolor lo adormecen. Con cuidado de no hacer ruido y despertar al peliverde, el acuariano toma al rubio, lo envuelve en las mantas y sale llevándolo en brazos.
Esto es lo mejor, se repite, después de todo por la medicina Hyoga no se despertará hasta la mañana, para entonces ya lo habrá dejado en el orfanato del pueblo. Así no habrá ni explicaciones, ni despedidas, ni lágrimas.
Sale bajo el resguardo de la noche, una de viento particularmente fuerte, así que Camus trata de protegerlo del frío, al acurrucarlo mejor entre sus brazos se pierde contemplando al durmiente niño. Luce tan sereno, con sus cabellitos dorados enmarcando su rostro infantil.
Y de pronto al caballero le parece que no está cargando a un niño sino a una estrella, que resplandece con suave y cálida luz. Por lo que sonríe con tristeza ante la revelación, este lucero no es poderoso, con cualquier cosa podría consumirse y desaparecer. Es tan pequeñito e insignificante que ante el rugido de un oso se ha eclipsado.
Así que se regaña así mismo por perderse en la contemplación, da un paso, luego otro y otro, pero cada paso es una lucha para despegar el siguiente pie y ponerlo adelante, pareciera que sus piernas se niegan a avanzar, a pesar de todas las órdenes que les da.
El corazón mismo le grita que vuelva sobre sus pasos. Y el clima no está dispuesto a hacerle fácil el trayecto al pueblo, pues el viento ha empezado a soplar en su contra con gran ímpetu.
Así que vuelve a contemplar al pequeñito rubio que está en sus brazos para concentrarse en el duce resplandor que emana, pareciera que ilumina al mundo con otro color.
Se siente confundido, este niño no debería de convertirse en caballero pues no debería de haber uno que resplandeciera tan suavemente, con esta inocencia sucumbiría ante cualquier viento enemigo, si lo retiene lo sentenciará a un destino fatal, sin embargo, no quiere renunciar a él.
Mira hacia atrás, todavía puede ver su cabaña. Si regresara ahora mismo toda esta tontería que se anido en su mente de abandonar a este niño quedaría como un mal recuerdo, un mal sueño. Nada le garantiza que abandonarlo sea la mejor opción ¿Y si en el orfanato son malos con él? Por lo que sabe en el anterior orfanato donde estuvo no dejaron de gritarle y golpearlo. Basta recordar su carita asustada ya que cada que lo corregía, Hyoga pensaba que iba a recibir un golpe.
¿Por qué se preocupa tanto por el destino de este niño? Qué más da si se muere en el entrenamiento o si lo tratan mal en un orfanato. Es lo normal, así de ruda y cruel es la vida, sea donde sea que esté, Hyoga va a tener que luchar por forjarse un destino con sus propias fuerzas o resignarse al sufrimiento y a la muerte.
Ahora se regaña, no está pensando con la cabeza, ha dejado que los sentimientos lo dominen. Hyoga se le ha metido en el corazón, a tal punto que ahora tiene miedo de que algo malo le pase. Ha tomado la decisión de abandonarlo con base al miedo que siente. Nuevamente vuelve a contemplar al niño en sus brazos, está totalmente ajeno a la discusión interna que sostiene con respecto a su destino. ¿Abandonarlo o no?
Su deber como caballero es entrenarlo, pase lo que pase, aun si corre el riesgo de morir. La muerte sólo significa que no es apto, no es elegible, no tiene potencial como guerrero.
Da un paso hacia la cabaña, luego otro y otro, para su sorpresa sus pies con facilidad se encaminan al regreso. Deposita al chiquillo rubio en su cama y lo arropa con delicadeza. Isaac sigue durmiendo, está extenuado por tanto entrenamiento, así que no se dio cuenta cuando se lo llevó ni cuando lo devolvió.
Mira de nuevo a Hyoga, ahora que lo ha traído de regreso puede compararlos, el rubio no es como Isaac quien es una luz fuerte y decidida, pareciera inextinguible. Pasará por estos seis años y se convertirá en un caballero poderoso. En cambio, la ternura de la luz Hyoga no la considera apta para un guerrero.
Frustrado por lo que acaba de suceder, el caballero dorado regresa a su habitación, pero de nueva cuenta no logra conciliar el sueño. La discusión en su mente aun continua, una voz está regañándolo por su tibio proceder de querer abandonar al niño y no cumplir más con su obligación para con Atena. La otra le reclama la debilidad de su corazón por no haber tenido el valor de abandonarlo porque ya se encariño con él. El único acuerdo entre ambas es que lo acusan por ser tan emocional. Insisten en abandonarlo, insisten en dejarlo continuar. Lo único seguro es que su corazón no puede dejar a ese niño a la deriva de un futuro incierto, ve peligros en ambas opciones y pareciera que la que la voz que insiste en dejarlo continuar salió victoriosa únicamente porque aquí, él puede protegerlo.
Camus se revuelve entre las sabanas, un maestro no debería encariñarse con sus alumnos.
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Tres días después…
Tras una mañana de entrenamientos, Camus e Isaac regresan a la cabaña, y nuevamente el caballero dorado descubre que el plato del desayuno que le dejó a Hyoga sigue intacto.
Resopló fastidiado y de inmediato se puso a buscar el glosario de astronomía que ha estado estudiando. Necesitaba leer algo para sacarse de la cabeza al rubio y poder volver a funcionar.
*Quasar: A simple vista parecen estrellas pequeñas y débiles, pero cuando son vistas con un radiotelescopio se descubre que la energía que producen es comparable al de toda una galaxia.
-¡Maestro, Hyoga no está!
-¿Qué?
-¡Hyoga no está, ya lo busque por la casa y no lo encuentro!
-Ha de estar afuera. –Dijo Camus, levantándose para salir a buscarlo.
-¡Él no saldría! ¡Desde lo del oso tiene mucho miedo a salir!
Al escucharlo Camus cerró los ojos y molesto apretó la manija de la puerta antes de girarla. Ese niño rubio le es demasiado problemático.
-Si no está dentro de la casa por lógica tiene que estar afuera. –Le contestó. Y de pronto, como por un chispazo de iluminación, a causa de lo revelado por Isaac, Camus supo dónde podía encontrarlo.
Salió, dio la vuelta a la cabaña y atrás de la pila de leña encontró un pequeñito rubio agazapado. La nieve en sus hombros le reveló que ya llevaba largo rato allí. Se había obligado a enfrentar su miedo y estar aquí, donde el oso lo atacó.
Cuando el niño levantó la mirada, Camus se topó con unos ojitos muy asustados, enrojecidos por haber estado llorando. Nuevamente se sintió ante una estrellita de tenue resplandor. ¿Cómo va a luchar contra otras fuertes y decididas?
Lo tomó en brazos y sintió como el tembloroso niño se aferraba a su cuello. Camus suspiró aceptando la realidad, Hyoga es una estrella pequeñita, de esas que apenas y se notan en un cielo rebosante de estrellas de inmenso brillo. Pero al menos se enfrenta a su destino con valentía. Pues Hyoga necesitó de todo su valor para volver él sólo a este lugar.
Tras calmar a Isaac, que se había asustado al no encontrar a su amigo, Camus metió a Hyoga en su cama. El pequeño rubio se hizo ovillo bajo las mantas escondiéndose totalmente. Por lo que lo dejó y se fue a preparar la comida. Como le había ordenado a Isaac el dejar solo a Hyoga, el pequeño peliverde se quedó con él en la cocina.
-¿Hyoga está bien?
-No Isaac, lo mejor es dejarlo solo, necesita calmarse. Como bien has dicho, le da miedo salir.
-¿Está decepcionado de él por tener miedo? –Le preguntó preocupado por notarlo algo molesto.
-Todos los seres humanos tienen miedo Isaac, incluso yo, nadie se salva de eso. El que sientan miedo no me decepciona. El que no lo enfrenten, eso sí me decepcionaría.
-A Hyoga le da mucho miedo salir porque no quiere toparse con otro oso.
-No puede vivir encerrado.
-Aunque lo entiende, tiene miedo. Yo le digo que no debería, que es muy fuerte y con el entrenamiento se volverá aún más. Si pudo herir a un oso, ya entrenado saldrán huyendo de él, como el oso salió huyendo de usted. Por eso me he estado ejercitando con más ahínco.
-¿Te dijo que hirió al oso? –Ahora recuerda que estaba ensangrentado del ojo.
-No, yo lo vi, cuando lo escuche gritar me asome por la ventana, el oso le mordió el brazo y Hyoga tomó un palo y se lo encajó en el ojo. Entonces salí corriendo a ayudarlo. Pero al principio me paralice. –Admitió con mucha vergüenza. -Ya no me volverá a pasar, voy a practicar más, mucho más.
-Es normal que el miedo te haya paralizado Isaac, aun eres joven y te falta mucho por aprender. Sin embargo, me alegra que pienses así, un caballero debe de entrenar, no sólo su cuerpo, sino también su mente para poder enfrentar las situaciones de peligro. Felizmente veo que lo has entendido y que por eso has puesto más empeño estos días. Anda ve por Hyoga mientras sirvo la comida.
Camus contempla a Hyoga quien se está esforzando por comer, aunque aún sigue moviendo su comida de un lado para otro, al menos está comiendo más que los días anteriores. Quizás sólo sea cuestión de tiempo para que el chiquillo vuelva a ser como antes.
Camus vuelve a su libro
Quásar: A simple vista parecen estrellas pequeñas y débiles, pero cuando son vistas con un radiotelescopio se descubre que la energía que producen es comparable al de toda una galaxia.
Tras leerlo mira a Hyoga esperanzado, porque la luz que este pequeño emite es muy débil.
Sin embargo, si hirió a un oso quizás este niño lo sorprenda como los quásares sorprenden a los astrónomos.
Ojala Hyoga, seas como un Quásar,
ojala no me haya equivocado al dejarte seguir,
no me gustaría que aquí se te selle un destino de muerte.
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Notas de la autora
Sí, el fic dice terminado, aunque realmente este no es el fin. Como tenía varios escritos que no habían visto la luz se me ocurrió juntarlos en este fic aunque no contaran una historia en su conjunto, por eso no tiene nombre y se exhibe con el de los protagonistas.
Como sea, las ideas que tenía se me han agotado y me pareció pertinente ponerle fin. Eso no significa que ya no va a haber más capítulos, ya que en cualquier momento al estar trabajando en los otros fics alguna idea nacerá para este. Pero como no tengo proyectado un final y tampoco una continuación, pues decidí ponerle la marquita de terminado.
Las aventuras de Hyoga como aprendiz seguirán algún día según lo determinen las musas pero dado que no sabré cual será el último capítulo que escriba (puede que sea este aunque no lo creo) mejor le pongo la marca de terminado.
Muchas gracias por leer y sobre todo por comentar. Y gracias especiales a Smily90, Mbyja mimbi y Delian por sus buenos deseos. Afortunadamente mi mamá cada día está mejor.
Y ahora Camus, por tu participación sentimentaloide en "Soul of Gold" estás castigado, te toca contestar la correspondencia.
Camus: Ya voy, ya voy. Querida Fabiola Bambrila claro que soy muy exigente con mis alumnos, aspiro a que sean mucho mejores de lo que yo soy. El camino como caballero es sumamente duro y difícil, así que aunque me duele ser estricto con ellos sé que es lo mejor. Smily90 te prometo cuidar con más ahínco a Hyoga con lo pequeñito que es me derrite el corazón y me da miedo que algo le pase, así que estaré ojo avizor. Mbyja mimbi que bueno que te gusto tanto el capítulo anterior, sí, efectivamente las cosas que pasamos mis alumnos y yo son fascinantes. Espero que las musas sean propicias y nos sea posible narrarte otra historia. Delian dulzura, claro que este fic tiene escenas hermosas dignas de ser vistas, digo soy tan atractivo y galán que cada escena donde salgo destila hermosura por mi sola presencia (risas). Ese oso malvado no volverá a acercarse al tierno Hyoga. Isaac y yo lo vamos a cuidar mucho y pronto Hyoga se volverá fuerte y podrá cuidarse solo. Muchas gracias por leer y si pueden defiéndanme de la autora ya que no está contenta con mi participación en "Soul of Gold" ¿A ustedes qué les pareció?
Autora: No creo que a alguien le haya gustado tu proceder.
Camus: Que no entiendes que soy un hombre confundido y con muchos arrepentimientos. Me han revivido demasiadas veces, una en hades, otra frente al muro de los lamentos, otra en la película de Efebo-Abel y ahora en "Soul of Gold". Me siento como alma en pena que no alcanza el eterno descanso, por eso intente redimir mis pecados. Además que no pregonas que lo que más te gusta de mí es que a pesar de lo mucho que lucho termino cediendo a mis sentimientos.
Autora: Querido Camuchis, no es el que te hayas unido a los guerreros de Asgard traicionando a Milo y a tus compañeros dorados lo que me tiene enojada. Tampoco es el hecho que queriendo redimirte del pecado que cometiste en contra de Surt te dominara lo sentimental. Al contrario me gusto que al verte de nuevo con vida decidieras hacerte responsable del daño irreparable que cometiste y resolvieras pelear por él. No es eso lo que me tiene molesta.
Camus: ¿Entonces qué fue?
Autora: El que usaras la armadura de acuario para asuntos personales. Que no te enseñaron que la armadura nunca debe ser usada con fines egoístas. Sólo puede ser usada para la justicia y tú violaste las sagradas leyes de Atena pues luchaste a favor del mal, aunque fuera por Surt has cometido un crimen imperdonable. Como vas Hyoga va a tener que enseñarte cómo se comporta un caballero de Atena porque de plano haz dado mal ejemplo.
Camus: Pero, pero "sould of gold" no es canonico.
Autora: Es lo único que te salva, sin embargo ya veremos que dicen los fans. Díganme queridos lectores que les ha parecido "soul of Gold" en lo personal me tiene fascinada. La pelea de Shaka me pareció gloriosa de principio a fin (y eso que no soy su fan porque siempre me desespera el ególatra virgo) Mascara de la muerte y Afrodita me súper encantaron, Milo me arranco carcajadas, parecía novia ardida reclamándole a Camus su traición (que quieren esos dos siempre me activan mi neurona yaoi). En serio que quiero saber que opinan, porque este anime me ha tocado el corazón.
