Un poco atrasado pero feliz inicio de año para todas ustedes! Deseando que todos sus propósitos y metas sean realizadas.
Aquí vengo de nuevo con un nuevo capítulo esperando sea de su agrado.
Este capítulo está dedicado a las siguientes estrellitas:
Mary Malfoy Mellark, Pauli Jean Malfoy, LaChicaRiddle, Tata XOXO, SallyElizabethHR, MartinaLecuona, RAKL Gt, SALESIA, redeginori, y Candice Saint-Just.
Fantasmitas lectoras anímense a dejar su review!
Ya saben: HP es de JKR de nadie más. La historia y personajes añadidos son completamente míos, prohibida su reproducción en otras plataformas.
¡Enjoy!
Xxxx
Capítulo VII.- Si juegas con fuego…
-Si preguntas por ella, créeme no la hemos visto –Blaise ni siquiera levantó la vista del libro de transformaciones que leía.
-¿No se supone que eres su guardaespaldas o algo así?
-¿Qué es lo que quieres Malfoy? –Nott quien se encontraba en la misma mesa que Zabini suspiró bastante fastidiado- ¿te diste cuenta que ser un cabrón con Bennett no produce ningún resultado satisfactorio?
-Jódete Nott.
-Con esa actitud Maia no te dará ni la hora –el moreno comenzó a reírse- sabes que Nott tiene razón.
-Tengo cosas demasiado importantes como para ponerme a perseguir a una mocosa traicionera que…
-¿Y entonces por qué te afecta tanto? –Blaise lo cuestionó- tú has dicho que solo es una mestiza insignificante, bueno, ¿Por qué entonces haces rabietas cuando esa mestiza insignificante te ha mandado al demonio?
-No lo sé… -Draco se desplomó en la silla frente a él, estaba furioso, cansado de toda la situación que ocurría con Maia, no tenía ni idea del porqué le afectaba tanto el rechazo de esa chica- no sé qué me ocurre con ella, pensé que solo era un gusto, un capricho. Pero con el paso de los días… siento como si doliera su rechazo. Me siento como un demente… hay algo que me ocurre con esa chica, no puedo describirlo, solo lo siento.
Tanto Zabini como Nott se miraron asombrados, jamás habían visto al "gran" Draco Malfoy sentirse vulnerable ante el rencor de una chica. Theodore había visto algo parecido cuando Granger le rompió la nariz en tercero. Dejó su libro a un lado y lo miró detenidamente, Draco llevaba varios días sin dormir, sus marcadas ojeras revelaban que el "príncipe" de Slytherin no la pasaba bien al tocar almohada.
-No estás demente –Nott lo interrumpió- también lo he llegado a sentir. Es como una especie de fuerza… los muggles lo llaman gravedad. Te atrapa y te hace querer orbitar cerca de ella.
-Te impide alejarte –Blaise continuó- quizás su sangre mágica es demasiado poderosa, aun teniendo como madre a una impura. No me extrañaría que la sangresucia Granger por eso esté pegada a ella.
-¿Se llevan bien? –preguntó con desagrado el chico Malfoy.
-De maravilla. Es… como si se conocieran de toda la vida –Zabini contestó- un poco escalofriante a mi parecer.
-Si no quieres perderla… vas a tener que aceptar su amistad con Granger.
-¿No ves lo que soy Nott? ¿O quieres que me arremangue la túnica para que puedas ver mi brazo?- susurró lo más bajo posible- tenemos una misión, ¡joder! yo tengo que cumplirla o ese maldito le hará algo a mis padres. No puedo perder mi valioso tiempo en arreglar las cosas con esa mocosa.
-Es tu elección Malfoy, no la de tus padres, no la del Lord… tuya.
-Si por mi fuera me hubiera arrancado la piel hace mucho y huido de este jodido lugar, pero no puedo.
-Silencio… -interrumpió Blaise- alguien viene.
Maia caminaba sin levantar la vista del enorme libro que se encontraba leyendo, llegó hasta la mesa y con un movimiento de su mano, la silla le hizo espacio para que pudiera tomar asiento. Los libros que levitaban tras de ella se acomodaron silenciosamente a su lado. Acomodó su varita dentro del extraño moño que se había hecho en la cabeza, había adoptado esa manía de su tía Luna, y prosiguió con su lectura.
-Ahí tienes tu oportunidad –Nott habló- mira Malfoy, hace mucho que dejé de llamarte amigo, pero aun siento una especie de respeto por chica me ha demostrado en tan poco tiempo que puedo confiar en ella, aunque sea un 40%. Me agrada y me duele verla sufrir por tu causa. No hagas que pierda ese poco respeto que te tengo y deja de joderla. Arregla lo que sea que tienes con ella o si no, me veré en la penosa situación de sacarte esos preciosos ojos plata de los que tanto alardeas, si vuelvo a verla llorar por tu culpa. ¿Estamos?
Draco se levantó de su asiento bastante enfadado y se dirigió a donde Maia se encontraba, absorta en su lectura. Miró por encima de su hombro y observó que la rubia leía algo sobre los viajeros en el tiempo. -Extraño –pensó el chico.
-¿Puedo sentarme?
-Desafortunadamente la biblioteca es un espacio público, así que si, el príncipe Draco Malfoy puede sentarse donde guste.
-Maia… yo. Mira en verdad… no sé ni cómo comenzar esta conversación… ¿podrías? ¡Por Salazar quieres bajar el jodido libro de tu rostro! Intento disculparme ¿sí?
-Tu madre te ha enseñado maravillosos modales Malfoy –la chica decidió cerrar su libro- tienes mi atención por cinco minutos, tengo trabajo de aritmancia que hacer.
-Lamento haberte llamado mestiza inmunda.
-No me avergüenzo de que mi madre sea hija de muggles –respondió mordaz la chica- no eres el primero que me insulta Malfoy, pero me ha dolido más tu ofensa que la de los estudiantes que lo hicieron desde que ingresé al colegio. ¿Por qué? No tengo la menor idea. Pero si lo que quieres es una disculpa, estás disculpado. Pero el perdón, no sé si pueda dártelo un día.
-Maia entiéndeme.
-¿Entender que Malfoy? Qué tus padres te han criado bajo esas estúpidas normas donde tienes que hacer sentir inferior a los mestizos o hijos de muggles. ¡Oh pobre niño bonito! Él no tiene la culpa de que sus papis le inculcaran odiar a quien no es sangre pura.
-Con mis padres no te metas…
-Por supuesto, ellos no tienen la culpa tampoco, porque fueron sus padres, y los padres de ellos. Todas esas generaciones de elitistas sangre pura que se regordean por no mezclarse con muggle, sus descendientes o mestizos. Eso me ha quedado muy en claro Malfoy. Pero ¿te gusta esa vida? Humillar a quien no es de sangre pura, es una bajeza. ¿Por qué lo haces? Ellos no se meten en tu vida, ¿Por qué tienes tú que meterte en la de ellos?
-Ya suenas como a la impura de tu amiga Granger.
-¿Por qué la odias tanto Malfoy? –Los ojos de Maia estaban llorosos- por qué de entre todos los hijos de muggles que hay en el colegio te empeñas en joder la vida de Granger. Es una buena chica, inteligente, agradable. Ayuda a los chicos que tienen problemas con sus clases, gana puntos para su casa sin problema. ¿Es envidia acaso?
-Tú no entiendes nada…
-Déjame entenderte… por favor –Maia tomó las manos de Draco para infundirle confianza. El rubio la miraba asombrado, esa chica quería ayudarlo, aun cuando él había sido un completo asno con ella. Draco la miró a los ojos… su mirada fue cálida, reconfortante, le recordaba a alguien muy familiar… ¿Cómo era posible? – no voy a presionarte, pero estaré aquí para ti cuando lo necesites.
-¿Por qué lo haces?
-Te contaré algo personal –Maia suspiró- Mi padre tomó una mala elección hace muchos años y no hay día que no se arrepienta de lo que hizo, se dejó llevar por las ideas de grandeza que tiene cierto personaje… y casi muere en la guerra. ¿Sabes que lo ha mantenido cuerdo todos estos años? El amor. El amor es lo que le ha permitido pasar página Draco, mi padre se refugió en los sentimientos por mi mamá. Una hija de muggles que no se fijó en su pasado, que vivía en el presente y añoraba un futuro a su lado. Y por supuesto yo. Soy la luz de su vida, o eso es lo que me ha repetido hasta el cansancio.
No me importa el pasado de papá, se equivocó, sí, pero decidió cambiar por nosotras.
Él siempre dice quecada uno debe tomar sus propias decisiones, aun cuando el mundo quiera que hagas lo contrario. Nadie puede decirte que hacer o no Draco.
-Ese discurso no hará que yo cambie de opinión rápidamente.
-Lo sé, pero al menos te he dejado el beneficio de la duda –le sonrió la rubia- ahora si me disculpas tengo tarea en equipo y Jasper ya viene –señaló a un chico de Ravenclaw que caminaba hacia ellos- ¿me has entregado la pipa de la paz entonces Draco?
-¿Pipa? ¿De qué estás hablando?
-Olvídalo –rio la chica- te veo en un rato compañero. Hola Jasper ¿trajiste el libro que te ped…?
Draco se alejó de la mesa. Se sentía un poco confuso, era la primera disculpa que había pedido en su vida, extraña, difícil y llena de dudas… había algo en esa conversación que no entendía del todo, ¿el padre de Maia era un mortífago? ¿Cómo era posible? Su nombre no le sonaba… "Bennett". Él conocía a la mayoría de los integrantes del "clan" del Lord tenebroso. Por eso le hacia una especie de ruido que un ex mortífago estuviera casado con una sangresucia. Un leve impacto lo hizo regresar a la realidad.
-¡Auch!
-¿Es que no te fijas? –Gruñó el rubio- y hazte a un lado impura, invades mi espacio personal.
-Disculpe su majestad, pero aún con todo el dinero que te sale por el culo, el pasillo del colegio no es de tu propiedad.
-Vaya Granger, me sorprende tu vocabulario… pensé que eras de las que se azotaban con una fusta en la espalda cada que pronunciaban una mala palabra.
-¿Tú como sabes lo que es una fusta? –preguntó asombrada la castaña.
-Sé muy bien cómo se usan inmunda. Cuando la guerra termine y ustedes los sangresucias sean utilizados como esclavos, prometo que utilizaré contigo las de mi uso personal.Siéntete privilegiada.
-Eres un maldito enfermo Malfoy.
-Todo un halago viniendo de ti Granger.
-Ahórrate todas tus palabras y hazte a un lado, necesito pasar –la castaña intentó hacerlo a un lado, pero un fuerte agarre en su brazo le impidió continuar. Draco Malfoy la sujetaba duramente- ¿Quién te crees que eres maldito niñato?
-Escúchame bien Granger –Draco la empujó hasta uno de los recovecos del enorme pasillo. Estaban tan escondidos, que quien caminara por ahí jamás habría visto a Draco Malfoy y Hermione Granger estar tan cerca el uno del otro- no me gusta repetir así que grábatelo las veces que sean necesarias… aléjate de Maia. No quiero verte cerca de esa chica. ¿Logras entenderlo sangresucia?
-¿Tú estás demente? Tienes un grave problema de personalidad Malfoy, así que seré muy clara: no vas a obligarla a tener como amigos a los que tú decides. Maia es una chica de nuestra edad y gracias a Merlín que no es pariente consanguínea tuya, por lo que no puedes decirle que hacer. Y mucho menos a mí. ¿Está claro? O te lo explico con manzanitas hurón.
-Mira estúpida, yo soy un maldito sangre pura…
-Eso me tiene sin cuidado Malfoy. Maia es mi amiga, ella me brindó su amistad. En cambio tú eres un jodido cabrón que lo único que ha hecho es lastimarla. ¡No me mires así! Claro que sé de lo que hablo. La he escuchado llorar por culpa tuya, tiene los ojos hinchados de las muchas lágrimas que ha desperdiciado en ti. ¡La estás jodiendo idiota! Y yo no pienso permitir que lastimes a mi amiga- una inesperada bofetada giró el rostro del Slytherin. Hermione estaba más que sorprendida, no supo en que momento su cuerpo decidió tomar el control- Malfoy yo… no sé cómo…
Nuestro cuerpo produce una hormona llamada adrenalina,cuya concentración en la sangre causa aceleraciones de todos los procesos involuntarios; Draco no tuvo ni tiempo de pensar en las consecuencias de sus actos, porque en cuestión de segundos, su cuerpo se había aferrado, como si de su vida dependiese, de Hermione Granger y la besó. La Gryffindor quien al principio se había resistido al beso de su archienemigo, abrió sus labios, dejándolo pasar.
¡Maldita sea! Jamás había sido besada de esa forma tan animal, tan primitiva, como ahora lo hacía Malfoy. Devoraba, chupaba, mordía, los carnosos labios de ese jodido chico, que tanto la había atormentado desde su ingreso al colegio.
Las manos de Draco quien en un principio la sujetaban del rostro comenzaron a descender por su cuello, hombros, bajando lentamente por sus pechos, apretándolos, tocando por encima de su uniforme y descubriendo en el camino, que esa maldita sangresucia, tenía unas perfectas tetas.
Un gemido exhaló de los labios de la leona, Draco restregó su cuerpo duro y formado por los arduos entrenamientos de Quiddicht contra el cuerpo menudo y frágil de la castaña. Su boca atacó su cuello, olía exquisitamente bien, canela.
Su erección dolía, necesitaba sacarla, liberarla de esa jodida prisión llamada pantalones; sus manos comenzaron a descender por el trasero de la chica. ¡Quién hubiera imaginado que esa mojigata tendría un culo de maravilla! Cuando sus manos intentaron colarse debajo de la falda de la chica, Hermione lo empujó de un tirón.
-¡No! –la chica se llevó una mano al rostro- ¡Merlín bendito! ¿Qué he hecho? –comenzó a alisar su uniforme- esto es un error… un jodido error.
-No pensabas lo mismo hace unos minutos inmunda.
-¡Solo cállate! No vuelvas… ¡nunca! Esto jamás debió pasar Malfoy.
-Estoy de acuerdo Granger.
-No te acerques ni un centímetro a mi Malfoy, ¡en lo que resta de tu vida! –la chica le pegó con su hombro tratando de alejarse lo más posible de él.
-Eso lo veremos sangresucia… -Draco desarregló su cabello y caminó con una enorme sonrisa hasta su sala común… quizás este día no eran tan horrible como pensaba.
…
.
-Ammm… -Maia respiró profundamente, necesitaba saber de su madre, llevaba gran parte de la tarde encerrada en la biblioteca y no la había visto. Así que tuvo que recurrir a otra persona y él, era el único que podía ayudarla- hola.
-Hola –respondió un extrañado Harry.
-Lamento molestarte… Potter, pero estoy buscando a Hermione, ¿sabes dónde se encuentra? No ha venido a la biblioteca en toda la tarde. Es extraño… se supone que este es su lugar Zen.
-Yo tampoco la he visto ahora que lo dices… -Harry frunció el ceño- vine a la biblioteca en su búsqueda y tuve que apañármelas yo solo –suspiró el moreno mientras observaba la pila de libros frente a él- es cierto, no nos hemos presentado formalmente… mi nombre es Harry, Harry Potter. Pero supongo que lo has escuchado mucho últimamente… de la boca del profesor de pociones… cuando me baja puntos.
-Un gusto señor Potter. Soy Maia Bennett, llámame Maia. ¿Necesitas ayuda? –la rubia señaló la pila de libros.
-Pensé que la necesitaría pero hasta el momento voy bien… ¿no quieres sentarte? Tengo la esperanza de que Hermione aparezca en algún momento.
-Claro –sonrió la Slytherin- pero no quiero interrumpirte.
-Oh no te preocupes, voy a tomarme un descanso, creo que lo merezco.
-¿Cuánto tiempo llevas en la biblioteca?
-Unos cuarenta y cinco minutos más o menos –le contestó el pelinegro con una sonrisa, haciendo reír levemente a la rubia.
-Eres muy gracioso Potter. Quién lo diría.
-¿Pensaste que era un engreído y mimado como…?
-¿Cómo Draco? –Completó ella- no, ¡por Merlín!, el mundo no hubiera resistido a dos Draco Malfoy. Pero tu reputación de héroe y salvador del mundo mágico te precede Potter, lo lamento.
-A veces me hubiera gustado ser un chico normal –suspiró el pelinegro- con una infancia normal: una madre que me obligara a despertar temprano los domingos y un padre que me aconsejara no ingerir ningún tipo de droga… ser Harry Potter es demasiado peso… oh lo siento acabo de conocerte y ya te estoy fastidiando con mi melodramática vida.
-No para nada… -le sonrió la rubia- es interesante escucharte. Incluso me siento honrada de que compartas un pedazo de tu vida conmigo. Mi tía Lu…cy dice que a veces los extraños pueden ser un mejor medio para desahogar nuestros sentimientos, somos más objetivos y unos perfectos escuchas.
-Entonces eres la indicada para ser mi oyente…
Harry comenzó a relatarle a Maia una parte, de lo que pasaba por su cabeza. El pelinegro no sabía porque se sentía en confianza al relatarle cosas que ni siquiera a Hermione o mucho menos a Ron, podía confiarle.
La hizo reír con anécdotas sobre Snape y sus infinitos castigos; los juegos contra Slytherin fue otro de los temas, Maia le había contado que le gustaba mucho el Quiddichtt y que su padrino le había enseñado a volar en escoba desde muy pequeña, Harry la había invitado a un pequeño partido con algunos chicos de otras casas y la rubia aceptó más que gustosa.
Maia no pudo platicarle mucho, pero fue muy buena escuchando; las anécdotas de Harry y sus aventuras al mundo mágico eran maravillosas, tuvo que fingir sorpresa en algunas, ya que la versión adulta de su padrino Harry ya se la había comentado unos años antes.
El reloj de pulsera alertó a la chica, ya la cena estaba servida desde hacía unos diez minutos. El chico que vivió y Maia caminaron rápidamente hasta el gran comedor.
-¿Te parece si entras tu primero? –Harry sugirió- no lo digo con afán de ofenderte, es solo que Hermione me ha contado sobre cómo te tratan los Slytherin por el solo hecho de ser su amiga… no quisiera meterte en problemas, por entrar platicando tan campantemente al lado de Harry Potter.
-La verdad no me importaría.
-Ella también me advirtió de eso –sonrió el azabache- anda ve, yo entraré cinco minutos después.
-De acuerdo. Provecho Potter, nos vemos en clase.
-Hasta luego Bennett.
Maia le sonrió y caminó tranquilamente hasta su mesa, la verdad se moría de hambre, pero no había querido cortar el rollo con su padrino, extrañaba mucho platicar con él además de sus amorosos abrazos… pero se vería demasiado sospechoso que una chica de Slytherin abrazara al famoso Harry Potter. La rubia refunfuñando encontró su mirada con la de Draco, él ya le había apartado un lugar.
-¿Dónde estabas? La cena tiene tiempo que ha sido servida.
-La biblioteca –contestó la chica como si nada- cuando estoy entre libros me desconecto de la realidad. Mi madre me ha reñido por eso bastantes veces, así que no me sermonees tú también.
-Te dije que ahí estaba –Theodore habló- Malfoy estaba por ir a buscarte Bennett, pero le he dicho que yo te había visto en la biblioteca, sola… sin plagas de impuras… incluso me pareció ver a Potter por ahí pero ustedes ni se conocen ¿cierto?
-No tenemos el gusto.
-Mucho mejor entonces –Draco interrumpió- Potter es otra plaga de la que te tienes que alejar Maia.
-Que Merlín se apiade de mi alma –susurró la chica.
-¿Qué has dicho?
-Que me gustaría un poco de pudín –sonrió con inocencia la chica.
-Pensé que me perdería la cena –Pansy llegó a la mesa junto con Blaise-tuvimos que ir a la lechucería.
-¿Todo bien? –preguntó Theodore.
-Afirmativo- le sonrió Blaise y se sentó a su lado- muero de hambre.
-Disculpa… -la voz chillona de Pansy hizo levantar su mirada- estás en mi asiento.
-¿Yo?
-¿Ves a alguna otra rubia artificial sentada al lado de Draco? –Pansy estaba bastante fastidiada.
-No y eso es bastante gratificante –le sonrió Maia- ah te refieres a mi… ¿éste lugar dice tu nombre? ¿No? ¡Qué pena! Entonces estás haciendo todo un espectáculo en el comedor.
-Escúchame bien mocosa…
-Pansy… cállate y siéntate donde encuentres un lugar –Draco gruñó- todo el colegio está pendiente de la escenita que estás montando –la pelinegra bufó bastante molesta y fue a sentarse al lado de una de las gemelas Carrow.
-Yo no soy rubia artificial –gruñó Maia- los genes de mi padre son muy dominantes.
-Nunca pensamos que lo fueras –le sonrió Blaise.
Maia se sentía tranquila, había hecho las paces con su padre, todavía pensaba que el Draco de dieciséis era un cabrón hijo de papi, pero al menos ya lo toleraba un poco más. Como si de un reflejo se tratara, la rubia alzó la mirada de su plato, su madre venia entrando al comedor.
Hermione lucía extraña, un tanto nerviosa. A Maia se le hizo muy extraño ver tan diferente a su madre. La Slytherin instintivamente volteó a observar a Draco que se encontraba a su lado, éste, mantenía un contacto visual con su madre.
La chica Granger también pudo sentirlo y cuando se sentó en la mesa designada a los leones, su mirada enseguida se cruzó con la del rubio.
-¿Maia podrías pasarme la cesta de pan? –Blaise la interrumpió de sus pensamientos.
-Claro –la rubia encontró la cesta del lado de Draco, se estiró un poco para poder alcanzarla. Un familiar aroma se desprendía de la camisa de su padre… canela…
Maia abrió los ojos muy asombrada… pequeños flashes de ese rompecabezas estaban siendo armados:
Su madre había desaparecido de la biblioteca hace horas, Draco también se encontraba en ese lugar… Hermione lucía muy extraña al entrar al comedor, casi nerviosa, miraba al rubio entre una mezcla de enojo y vergüenza… su padre emanaba la loción de canela que Maia reconoce desde bebé… y Draco… Draco tiene unos pequeños y leves arañazos rosas sobre su níveo cuello.
Los cabos sueltos ¡estaban siendo atados!
-¡Salazar bendito! –exclamó la rubia. Los ojos de Draco enseguida se cruzaron con los de la chica… ¡Maia sabía lo de Granger y él!
Y antes de lo que cualquiera de los dos se hubiese imaginado… Maia se desmayó… en el gran comedor.
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Espero no haber fallado en mi promesa de que los capítulos comenzarían a ponerse más y más interesantes. ¡Tenemos un momento dramione! Qué manera de festejar el inicio del 2016.
Como se los dije, maia no es el personaje principal, solo es una premisa, ella va a tratar de unirlos a su manera así que en cada capitulo Draco y Hermione comenzarán a a tener mas protagonismo.
Muchas gracias por todo chicas, de corazón agradezco su fidelidad con esta historia y que me animen a seguir escribiendo.
Como buena noticia, después de 7 meses de esclavitud al fin tendré vacaciones! 2 semanas, pero algo es algo, espero que ese tiempo pueda yo escribir algunos capis. La próxima actu espero que no tarde, pero debo entregar trabajos pendientes para poder irme y relajarme totalmente.
Saludos y amor, MeL.
