Capítulo 7: Es solo desolación juvenil.

A pesar de ser un público inquieto, Luna Loud había logrado su objetivo de cautivarlos con cada uno de sus acordes, el escenario temblaba con la vibración del bajo y algunas tarimas se rompían con solo pisarlas, así que tanto bajista como guitarrista no podían moverse mucho.

Habían pasado ya las tres horas y la joven tenía todavía en su mente la canción Mr. Brightside con la que había marcado un bis dedicándola a los organizadores de la fiesta, los ánimos estaban apagándose y era hora de emprender la retirada si quería alcanzar a Lori y Leni en el centro comercial.

-¿Es de ustedes esa camioneta plateada con negro?- Preguntó un chico que se acercó a la banda.

-Así es amigo.- respondió Chunk secando un poco el sudor de su frente.

-Pueden estacionarla junto al chi… escenario- continuó el chico.

-¡Genial, eso hará más fácil subir los instrumentos de nuevo!- dijo Chunk.

-Ustedes dos, regresaré rápido, cuiden las cosas y si pueden quisiera algunas bolsas de papas de esa mesa.- dijo Chunk señalando la mesa antes de caminar hacia la camioneta.

-Luna, eres la encargada oficial de las sodas en este momento, y ¡Mi contrato dice que tengo derecho a una de naranja!- gritó Tabby dando una serie de golpecitos a la espalda de Luna.

-¡De acuerdo, de acuerdo!-respondió la joven Loud y se dirigió a la mesa de bocadillos.

Sabiendo que no cenaría ese día, Luna tomó varias bolsas de papas, mientras se metía una rebanada de pizza a la boca y luchaba por tomar varias latas de soda con una sola mano.

-¡Déjanos ayudarte!- gritó el chico de gorra morada que había molestado a Tabby, quien estaba rodeado de cuatro chicos más.

-¡Tu presentación fue excelente!- le dijo a Luna mientras le alcanzaba las latas.

La joven devoró su trozo de pizza para lograr responderle.

-¡Gracias amigo, son un gran público!-

-¿Qué te parece si celebramos?- el chico metió la mano a la piscina inflable con hielo, escarbando debajo de los trozos de escarcha y extrayendo de ahí una lata de cerveza.

-¿Tienen edad para beber?- preguntó Luna, mirando la lata con desconfianza.

-Es solo una, además es para celebrar ¿No es así chicos? – dijo el adolescente de gorra morada tomando de la cintura a Luna con fuerza mientras sus amigos asentían.

La chica Loud sintió un vacío en su estómago. Buscaba con la mirada a Tabby o a Chunk, pero la primera estaba ocupada ahuyentando a un grupo de chicas que quería tocar los instrumentos y el segundo debía estar aparcando la camioneta.

-¡Luna Loud viniste por bocadillos! No comas las donas rellenas, algún graciosillo pensó que sería buena idea usar pasta dental como nuevo sabor.- Duncan se acercaba sosteniendo una lata de soda y un trozo de pizza en la otra.

-Chicos, necesito hablar con esta señorita acerca de ciertos negocios, a ustedes no les importa ¿Cierto?- dijo Duncan tomando a Luna de la mano y colocándola junto a él.

- ¿Y este sujeto quién es?- uno de los chicos se acercaba amenazante.

-Soy Duncan Dean, representante de Silver Stars y llamaron para contratarlos así que debo hablar con ella y los otros integrantes. Además no creo que los otros chicos tomen muy bien una riña si la fiesta está bastante animada… en especial si alguien tiene la brillante idea de llamar a la policía…- Duncan miraba la lata de cerveza y al chico mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. Los demás retrocedieron un poco.

-No tardaré mucho.- Duncan y Luna avanzaron alejándose del grupo poco a poco.

-No voltees a mirarlos y finge que estás muy interesada en lo que digo amor- susurró el joven colocando su brazo sobre el hombro de la rockera.

Una vez lo suficientemente lejos y fingiendo una charla de negocios, ambos rodearon el viejo chiquero para volver a entrar por el lado derecho del escenario improvisado.

-Escucha Luna, quizás mentí para quitarte a esos tipos fastidiosos, pero en realidad unos amigos quieren contratarlos.- dijo Duncan quien había retirado su mano del hombro de Luna.

Chunk y Tabby los miraron llegar.

-Y hablando de los reyes de roma. Le comentaba a Luna de otra presentación…-

-Si es en otro lugar en medio de la nada como este y con un escenario improvisado, olvídalo.- Respondió Chunk.

-Les debo una disculpa chicos. Sé que este es uno de los peores lugares para tocar, pero tenía que saber si realmente estarían comprometidos con una presentación y más aún, si su amor a la música de rock era tan fuerte como para no dejarse intimidar por un público y escenario difíciles.- contestó Duncan.

-¿Hablas en serio? ¿Una prueba y nos mandaste a este lugar?- dijo Tabby mientras golpeaba en el suelo fuertemente con su pierna izquierda, lo que causó que la tarima donde estaba parada se hiciese pedazos.

-Es un seguro de inversionista y representante si quieren la versión corta. En fin, el siguiente es un garaje en Jefferson 145 y Del Valle, en la zona residencial de Royal Woods, el club campestre Tetherby queda cerca y el lugar es mucho mejor que este.- terminó Duncan.

-¿Nos darías tiempo para pensarlo?- habló Luna al notar cierta desconfianza en las miradas de Chunk y Tabby.

-¡Claro amor, tienes mi número! Ah y esto es su pago. Ahora, lo que sea que decidan, avísenme antes de la siguiente semana.- Duncan le entregó un sobre a Luna y se despidió de Silver Stars caminando nuevamente a la casa vieja.

Luna, Tabby y Chunk, subieron los instrumentos a la camioneta y se dirigieron de nuevo al centro comercial Royal Woods. Dentro del sobre, había un pequeño fajo de billetes unidos con una cinta de papel y una pegatina del banco Royal Woods. Eran cuatrocientos cincuenta dólares.

Chunk y Tabby peleaban por dejar una canción en la radio mientras que Luna repartía el pago en tres partes iguales.

-¡Ciento cincuenta para cada uno, nada mal¡- dijo Luna entregando su tajada respectiva a cada uno.

La carretera estaba vacía. El camino rural que de día estaba lleno de vida, por la noche cobraba un aspecto lúgubre y solitario, solo las luces de los faros de la camioneta iluminaban el abismo al frente.

-Escuchen chicas. No creo que sea buena idea continuar con este sujeto.- Dijo Chunk.

-¿De qué hablas Chunk?-respondió Tabby.

-Seré franco con ambas, Chunk no confía en el sujeto y ustedes dos son muy importantes para mí, como para dejar que un tercero nos arruine. ¡Además nos hizo tocar en un chiquero! El puede meterse sus pruebas por…- se detuvo el baterista antes de estallar.

-¡Pero el confió en nosotros Chunk y yo confío en el!- respondió Luna.

-Luna, se que sus intenciones parecen buenas… pero tengo mis dudas- Chunk se detuvo en el primer semáforo que marcaba la entrada a la ciudad mientras hablaba.

-¿Y si aceptamos un último contrato con él?- dijo Tabby y prosiguió. –Ya saben, si nos presenta en otro lugar como el chiquero, se acabó la sociedad.-

Luna asentía con la cabeza y abría sus ojos como enormes platos.

-Bueno, Chunk intentó disuadirlas, pero será la última vez.- dijo el corpulento baterista antes de empezar a bajar la velocidad en la entrada del centro comercial Royal Woods.

Luna bajó de la camioneta, no sin antes dejar pegada en sus paredes, aquella pegatina que había venido en el fajo de billetes y se despidió de sus amigos, para dirigirse a otra camioneta que había permanecido esperándola por casi dos horas.

-¿Qué tal tu concierto hermanita?- preguntó Lori arrancando a Vanzilla.

-No fue un desastre total, pero Chunk no confía en nuestro representante, quiero convencerlo de lo contrario- respondió Luna.

- No han tenido mucho tiempo de conocerse, ¿Has intentado poner a uno en los zapatos del otro?- dijo Lori.

-¿Calzan del mismo número?- preguntó Leni mirando a sus dos hermanas quienes a su vez la miraban confundidas.

-El punto es que, quiero que se lleven bien. Hoy antes de tocar me sentía realmente tensa.-

-Literalmente vas a tener que estar tensa. Entra en la caja grande que está atrás y no hagas ruido, te escabulliremos a casa.- ordeno Lori y Luna buscó entre las bolsas de ropa y zapatos de sus hermanas mayores, una enorme caja vacía y se metió dentro.

En medio de la oscuridad, Luna escuchaba apagarse al motor de Vanxilla apagarse, así como Leni hablar por su celular; después de unos segundos, la voz de Lynn y Luan ofreciendo ayuda; de pronto movimientos súbito y forcejeos hasta que todo paró por completo y terminó con la caja abierta en la habitación de sus hermanas mayores.

-Lisa está fingiendo ser tú en estos momentos y esta recostada en tu cama. Mamá y papá creen que no te sientes bien y que no tenías ganas de cenar.- dijo Lynn ayudando a Luna a salir.

-¡Queremos detalles de cómo te fue!- dijo Lola corriendo a sentarse junto a la enorme caja.

Luna comenzó a contar a sus hermanas el chiquero escenario, el concierto y la prueba, así como los chicos que se habían puesto pesados con ella, algo que se mantenía muy fresco en su memoria.