Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! No me pertenecen.
Conversación.
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1886.
La primera vez que ella tuvo literalmente una conversación con él fue cuando este pregunto más bien demando; el saber donde estaba Reborn y el estúpido herbívoro.
Haru claro esta que titubeo y tal vez sintió un escalofrió recorrer su cuerpo delgado.
El muchacho mantenía los ojos clavados en ella y parecía no querer irse a menos de tener una respuesta satisfactoria. Al parecer el décimo jefe de la mafia estaba implicado, o quizás el pequeño bebé le tendió una trampa lo cual parecía ser lo más acertado ya que el guardián de la nube buscaba primero a Reborn y luego a Tsunayoshi.
Miura no supo que hacer exactamente, Gokudera le había amenazado que si decía algo él mismo se encargaría de ella, y claro, como cualquier persona sensata, ella no dijo nada al muchacho.
Lo cual ahora llevaba a ese espeso y tenso momento en las que miradas se cruzaban, los dedos de las manos temblorosas y el sudor bajando por la frente.
"Puede que...que...no sé" titubeo nerviosa, él alzó la ceja de forma interrogativa mientras se sentaba en la silla blanca de la habitación del herbívoro, ya que la madre de este abrió la puerta y lo invito a esperar a su hijo, Hibari titubeo segundos antes de entrar y sentarse en la silla mirando el desordenado y sucio que tenia la habitación el chico, cuando espero exactamente cuarenta y tres minutos, ya cansado de esperar se levanto e intento abrir la puerta pero esta se abrió ante sus narices, de ahí entro la muchacha.
Esa chica que le había saludado.
"Oh" soltó en un suspiro Hibari mientras gruñía y rodaba los ojos. No esperaba ver de nuevo a esa chica, menos aún en la habitación del herbívoro patético.
"Esta es la habitación de Tsuna-san." susurro Haru, él asintió restando la importancia de dar una explicación a la chica. "Y él no esta." volvió a susurrar poniendo un mechón de pelo marrón tras su oreja. Él asintió por segunda vez y miro con más cautela a su alrededor, tal vez sentiría la presencia de los herbívoros y podría hacer lo que quería hacer.
"Lo sé." mascullo, la chica asintió preparada para marcharse. "Quedate."
"¿C-Cómo?"
"Quedate hasta que el herbívoro regrese, es aburrido." gruño Hibari poniendo su pálida mano en su barbilla. Haru rió con nerviosismo palpable, luego se sonrojo, y al final empalideció.
"Haru tiene que marcharse..." intento irse por la tangente.
"¿Algo importante?"
"¡No!"
"Bien, quedate."
Se miraron mutuamente antes de que Hibari formara una mueca que se suponía que era una sonrisa.
"¿No fuiste tu la herbívora que me saludo para conocerme?" preguntó con sorna, ella asintió sonrojada. "¿Por qué?"
"Tsuna-san y Gokudera-kun dijeron que Hibari-san era un monstruo desalmando, bueno...Gokduera-kun..." titubeo ligeramente para luego sacudir la cabeza con enfado. "¡Yo no lo creo! Entonces Hibari-san me hubiera golpeado el día que le salude, sin embargo no lo hizo. No es tan malo..." Escucho la ronca y burlesca risa del guardián de la nube.
"No te lo golpee porque no suelo golpear a cosas débiles." concluyó después de reírse en su cara.
La chica enrojeció y mordió su labio.
"Pero la próxima tal vez te golpee, Miura." se levanto con calma de la silla y abrió la puerta de la habitación del décimo, de soslayo clavo sus ojos grises en la chica. "Dile a Tsunayoshi que se prepare, le morderé hasta la muerte."
Antes de que una replica se escuchara de sus labios o unas palabras, la sonrisa afloro en sus labios. De forma más involuntaria la risa escapo de su boca.
"Pero si hasta a recordado el apellido de Haru." murmuro sonriendo, acariciándose el brazo.
N/A; Decir que gracias a dios tengo tiempo para mis continuaciones. Espero que sea de vuestro agrado, luego subiré las demás continuaciones de mis otras historias. Sin mas, decir; ¡Tened buen día! Y, ¡Ganamos, España!
