Hola (: Pues aquí nuevo capítulo, gracias luzefragilistico vaniap0211 Isalyr Gabuoo JoeTub y guests por sus reviews (Nunca les había mencionado por sus users) y también gracias por leer a los que no dejan reviews haha (?). Ya saben si no les gusta algo les agradecería que me lo hagan saber.
P.D: Amo que odien a Robert, me divierto escribiéndolo.
NINGUNO DE LOS PERSONAJES DE VICTORIOUS ME PERTENECEN.
Definitivamente podría acostumbrarme a esto, a ella expresando sus sentimientos hacia mí, supongo que no son precisamente los que quiero de ella pero son lo máximo que puedo conseguir, sólo por ahora con un poco de suerte podría avanzar más pero mejor y para no arruinarlo creo que estoy bien. No puedo quitarme la sonrisa de la cara, tiene ya un buen rato que me hicieron llegar su carta.
Por lo que me dijo en el mensajero su prometido hizo una escenita, pero bueno dijeron que al final no puso más resistencia y no me he olvidado de él he estado pensado en una venganza que parezca no intencional, no me molestaría romperle la cara yo misma sin importarme quien se enterase seguramente el tipo ese no sabe nada sobre como pelear o si quiera defenderse, la tendría fácil pues soy un as en eso pero no quiero que Victoria me vea como una mala persona, tal vez lo soy pero ella no tiene por darse cuenta. Así que mi plan consistía a juzgar la situación entraremos en guerra y pues si mi padre no quiere que perdamos deberá reclutar a todos los hombres no esenciales para que peleen, no sé a qué se dedica pero puedo inventarle a mi padre que lo conozco y es muy bueno en las batallas y no dudará en enviarlo al frente y entonces sí, adiós para siempre.
No supe a qué hora me quedé dormida, dormí feliz era obvio todo iba por un buen camino. Ya me habían venido a despertar algunas personas de la servidumbre pero era obvio que las ignoré, dormía aún plácidamente hasta que me despertó una voz que conocía perfectamente.
− "…Me gusta que me visites y puedes hacerlo cuantas veces gustes..."-Estaba citando la carta de Victoria.- Vaya, que cursilería tenemos aquí.
− Roger ¿Qué demonios haces aquí?
− Uy alguien amaneció de malas, que raro pensé que estarías feliz, digo recibiendo cartas tan halagadoras.-Se burló.- Cualquiera amanecería feliz.
− Exacto cualquiera, me confundes ¿De dónde la sacaste? Te juro que si estuviste husmeando mis cosas te mat…
− Tranquila, que esto.- Señalando la carta- Lo tenías a lado de tu almohada, creo que te dormiste leyéndola Jadelyn… Eres tan cursi.
− Cállate, sólo que llegó ya tarde y pues me quedé dormida sin darme cuenta.
− Si claro- Vaciló- Ahora dime ¿Qué es lo que pretendes eh?-Dijo cambiando el tono de voz a uno más serio.
− Nada o bueno ¿De qué hablas?- Genial, ahora Roger ya sospechaba.
− No te hagas ¡La carta!
− Nada, es sólo una amiga me cayó bien y pues…
− No finjas, es obvio
− ¿Qué es obvio? Roger no te entiendo
− ¡Es obvio que le dijiste a tu amor prohibido del pueblo que usará el nombre de esa muchachita para que no supiéramos quien es!-Creía que Roger era un poco menos ingenuo pero bueno, mejor para mí.
− Estás loco, vete de mi cuarto en seguida bajo al comedor.
− Más te vale ¡Pícara!- Y se fue de mi habitación sonriendo como si hubiera resuelto el misterio del año, ahora no sé si mantener la historia que él cree pero lo mejor sería que no, es posible que conociéndolo cuando le responda la carta a Victoria sea capaz de seguir al mensajero y darse una gran sorpresa cuando se percate que si es en realidad a Victoria a quien le escribo. Porque ahí si tendríamos un problema. También había otro pequeño detalle, tengo que hacer algo con el padre de Victoria para que la dejen salir. Bajé a desayunar con mala cara agradeciendo que nadie me haya dirija la palabra no estaba para nada de buen humor, eso significaba que me iba a ir muy bien en mi clase de combate, no hay nada mejor para pelear que coraje.
Y así fue, hoy practicamos con espada y es lo mejor para poder desquitarte ya que usas todo tu cuerpo, no sólo los brazos, puedes lanzar patadas ¡Ah! Puedes hacer de todo, sé que no es raro que mi entrenador me felicite por mi desempeño, pero hoy no sólo fue él si no algunos de los supuestos caballeros "expertos" que también se acercaron a mí, se siente bien ser la mejor y que elogien pero no me gusta que se me acerque tanta gente y menos que me den palmadas en la espalda, y todo por el enojo de la impotencia de no poder acercarme más a Victoria sin ser tan obvia o sin causarle problemas. El resto del día pasó muy rápido y me la pasé encerrada tratando de hacer la carta con la respuesta de Victoria pero nada me gustaba, todo o sonaba muy atrevido o demasiado seco, nada merecía la pena que ella lo leyera, como era ya muy tarde como para enviar la respuesta decidí que mejor la visitaría mañana, dijo que no le molestaba y pues ¿Por qué no? Darle una pequeña sorpresa en compensación de la carta que no le haría llegar.
Desperté sin muchas ganas, pero después de unos segundos me levanté de un solo salto pues ya había bastante luz de sol, eso era malo muy malo seguramente Victoria ya estaba a punto de salir hacia su trabajo o quizás ya estuviera allá, así que apenas me vestí con uno de esos trajes que van por debajo de una armadura pero uno hecho para una mujer, yo misma lo había mandado a hacer, no son nada comunes obviamente. Tome a mi querido corcel y salí casi volando para allá, escuche a mi madre decir algo sobre la visita de nuevo de Beck pero qué lástima que hoy no me encontraría. Llegué a su casa tiempo después, definitivamente cabalgar a toda prisa por esa colina que hay que subir para llegar aquí debe ser muy cansado, por eso decidí tomar mi tiempo y no forzar a mi caballo, no quería lastimarlo. No se veía mucha actividad adentro de la casa y parece que nadie notó que había llegado alguien porque nadie salió a recibirme, me acerqué a la puerta y la toqué sutilmente. Me abrió la señora Vega.
− Oh vaya que sorpresa, Princesa buenos días- Saludó cortésmente haciendo una pequeña reverencia- ¿Qué puedo hacer por usted?
− Buenos días… Quería saber si no se encontraba su hija, Victoria.
− Oh no, ya tiene un bien rato que se fue a trabajar.
− Entiendo, perdón por la molestia- Di media vuelta y me dirigí a mi caballo para marcharme, de cierta forma me sentí apenada por venir en vano. Estaba a punto de marcharme pero decidí bajarme del caballo pues el que no arriesga no gana ¿Cierto? Así que me dirigí de vuelta a su casa y volví a tocar.
− Disculpe de nuevo Señora Vega pero ¿Dónde trabaja su hija?
− En el molino…- Y se quedó callada, no quería decirme donde estaba pero lástima que tiene qué porque soy la princesa ¡Lástima!
− ¿Dónde queda?
− Pues como a un kilometro por ese camino, es como granero, grande y de color rojo.
− Gracias- Y de nuevo de dirigí a mi caballo, esta vez no me detuve para nada pero porque mi objetivo ya era otro, seguí estando medio empinado el camino por lo que no me fui muy rápido además tampoco quería que Victoria me escuchara llegar, prefería darle un pequeño susto. Al fin llegue, en efecto era muy grande, según yo ahí es donde se cosecha la comida, juntas semillas y blah blah, caminé muy silenciosamente hacia la ventana más próxima y me asomé un poco y allí estaba ella, sentada viendo no se qué en una canasta, en un extremo había otro hombre parado, pero enseguida salió por una puerta trasera. Era mi señal, debía entrar ahora que estaba sola y podía espantarla un poco. Abrí la puerta por donde había salido el hombre que estaba a espaldas de Victoria, me fui acercando agachada sin hacer ruido, ya un poco más cerca pude verle mejor, se ve bien aún trabajando se ve bien… Esperen ¿Soné insolente? Bah, bueno aun trabajando luce fresca, me pregunto si pensará algo parecido cuando me ve… Ya estaba prácticamente a centímetros de ella cuando grite.
− ¡Hey!- Y salí de un salto por su espalda.
− ¡¿Pero qué rayos?!- Se levantó a toda prisa por el susto tirando la canasta que tenía en las piernas y con ella cientos de semillas quedaron regadas por todo el piso- Oh Jade, eres tú.
− Así es ¿Sorprendida? –Dije alzando una ceja.
− Pues claro ¿Cómo supiste donde trabajaba?
− Es obvio, te espío.-Dije sonriente, pero parece que a ella no le dio mucha gracia- Mentira, fui a buscarte a tu casa pero tu mamá me dijo que no estabas y pues sólo le pregunté donde podía encontrar y bueno heme aquí-Expliqué.
− Es un placer tenerte aquí Jade, gracias por venir
− ¿Me estás pidiendo que me vaya Victoria? Si acabo de llegar que descortés de tu parte…- Traté de sonar divertida pero en serio no quería irme.
− Bu-Bueno es sólo que si me gusta pasar tiempo contigo pero-Miro las semillas regadas- Ahora tengo un poco de trabajo extra.
− ¿Eso? Pues pide que las tiren y ya, hagamos algo.
− ¡No! Eso sería trágico, no puedo tirar el trabajo de meses, no es tan fácil sabes…
− Pf.-Bufé molesta porque al parecer si había venido en vano.
− Además quiero hacer todo bien para que me dejen volver a salir contigo Jade- Dijo dulcemente agachándose para recoger el desastre que para empezar yo había provocado.
− En ese caso déjame ayudarte- Me agache a un costado de ella empezando a levantar semilla por semilla, que horror me ensuciaría las manos pero bueno, es por ella.
− No, no puedes hacer eso- Tomó mi mano fuertemente, levantándome del piso- No te dejaré que trabajes… T-Tú no debes hacer eso.
− ¿Me estás diciendo inútil Tori?- Incluso en mis pensamientos me refiero a ella como "Victoria" pero tenía que bajar un poco la rudeza de esa frase… Me estoy volviendo tan dulce ¡Agh!
− N-No para nada es sólo que no quiero que trabajes… Eres la princesa
− Para con eso, no por eso soy más valiosa que tú-Definitivamente quería a Victoria, yo jamás en mis 5 sentidos me hubiese puesto a la par de un pueblerino.
− Eres muy dulce Jade
− Bueno basta de parloteo, hay que recoger esto. Yo también quiero que te dejen salir conmigo.
− Jaja sí, me imagino- Me sonrió mirando mis ojos.
− Bueno pero tienes que soltarme primero- Aún me tenía agarrada del brazo.
− Oh disculpa, lo olvidé- Me soltó delicadamente. Nos volvimos al piso para empezar una ardua tarea que podría extenderse por un buen rato, así que me dispuse a aprovechar cada segundo platicando, conociéndola si quiera un poco más.
Jade en serio que me tomó por sorpresa, ayer me decepcioné un poco cuando no me llegó ninguna respuesta a la carta pensé que se pudo haber enojado por algo que escribí, gracias al cielo que no fue así. Sí, me espanto mucho la forma en que tuvo que hacerse notar, pero también me divirtió mucho es una chica en mi opinión bastante atrevida y no sabía que fuera tan humilde, con ese aspecto rudo que tiene no se le nota sé que es muy amable pues me lo ha demostrado pero de eso a tirarse al piso y ponerse a recoger semillas, se me hace muy lindo de su parte. Mientras recogíamos platicábamos de cualquier cosa, yo no tengo mucho que contar sobre mí, no tengo la vida más interesante del mundo pero ella tendría muchas cosas que compartir y yo con gusto la escucharía. Tenía temas de conversación bastante peculiares, que no te imaginarías que vinieran exactamente de una princesa.
− ¿Te gusta el combate?
− ¿Combate? ¿Con armas y esas cosas?
− Ahá, peleas y competencias… Ya sabes
− Pues nunca me lo había puesto a pensar, digo no es un tema que aunque me interese pueda practicar
− Yo lo práctico- Wow, es una chica bastante interesante.
− ¿En serio? Cuéntame.
− Pues desde que soy pequeña lo práctico, según lo que dice mi padre siempre me ha gustado aún cuando mi madre oponía, él siempre me apoyó…-Y así empezó a platicarme su historia, del amor que le tiene a combatir, parece ser que ella es la mejor en eso, le creo pues está en buena forma y me imagino que su actitud desafiante le ayuda mucho a intimidar al oponente, me gustaría verle algún día combatir o algo por el estilo aunque no me agradaría que la lastimasen o algo parecido y se lo hice saber.
− ¿No es algo peligroso todo eso?
− Para ellos, por supuesto que sí- No puede evitar alardear en cuando tiene la oportunidad, no sé porque pero no me molesta.- Para mí, claro que no al principio si me lastimé un par de veces pero es parte de la emoción que tiene ¿Sabes? Si no, no sabrías en qué fallas
− Debes ser muy buena entonces
− La mejor- Nos quedamos viendo a los ojos por medio minuto, se sintió como si no hubiese transcurrido el tiempo, como sí nada más estuviese pasando allí, me sonrió y rompió el contacto visual para concentrase en las ya muy escasas semillas que había. Pensaba que sus ojos eran completamente azules, pero no, eran una combinación entre azul con un poco de verde irónicamente como color Jade, quizás por eso le pusieron ese nombre por esos ojos con ese bello color, combinaban perfecto. Terminamos al fin de recoger todo nos tardamos tal vez un par de horas, ahora tenía que revisar todas las cosechas que habían llegado esta mañana y seguramente los comerciantes del pueblo vendrían por ellos en cualquier momento y yo aún no las tenía ni contadas ni separadas, definitivamente me metería en problemas con mi padre.
− Acabamos- Dijo sacudiendo sus peculiares vestimentas, era algo raro no verla con vestido si no con su "traje de combate" como ella lo había llamado, quizás sólo lo quiere presumir.- Ya es algo tarde ¿Gustas que te lleve a tu casa?
− Me encantaría pero aún queda bastante trabajo que hacer…
− ¿Aún? Pero si ya llevas todo el día aquí además va a oscurecer en poco rato
− Por eso mismo necesito apurarme, vendrán a buscar su mercancía…
− Te ayudo- Me interrumpió.
− Ya has hecho bastante Jade y te lo agradezco, no quiero que pienses que me aprovecho de tu amabilidad.
− ¿De qué hablas? Sé que no lo haces, vamos, déjame ayudarte así terminas más rápido y puedo llevarte a salvo a tu casa.
− Puedo caminar, no está tan lejos...
− Pero estará oscuro…
− Pero llevo una vela…
− Pero es peligroso…
− ¿No me dejarás verdad?-Pregunté divertida por sus insistencias.
− ¿Lo adivinaste tú sola?- Dijo riéndose.
− ¡Oye! No seas grosera jaja, vamos hay mucho trabajo que hacer.- Y nos pusimos a separar los productos, a contar etc. Aún no acabamos pero los comerciantes fueron llegando de a uno por sus productos y eso nos daba tiempo de poder apuntar correctamente todo. Tenerla allí ayudando, haciéndome reír con sus bromas pesadas era lo mejor del mundo, hacia que el tiempo se pasara volando. Cuando al fin se fue el último cliente ya estaba oscuro, es muy raro que yo me vaya del trabajo en la noche agradezco a Jade que se quedara para acompañarme de regreso, pues el camino si es muy oscuro.
− Va de nuevo ¿Gustas que te lleve a tu casa? Si es que ya terminamos claro.
− Esta vez aceptaré muchas gracias.
− Gracias al cielo.- Nos dirigimos hacia la puerta, apagamos las velas del molino y salimos- Mi chico lleva aquí horas, debiste estar muy aburrido ¿No es así muchacho?-Le dijo a su caballo, que a juzgar por su tono de voz creo que lo trata mejor que a muchas personas, se ve algo tierna haciendo eso.
− Tienes una relación muy estrecha con él eh.
− Claro, es mi amigo, mi único amigo.
− Uy, gracias por lo que me toca a mí.
− ¿Celosa? Jaja es un chiste, tú Victoria eres mi amiga…
− Jade… Tú si eres mi única amiga.- Fui sincera con ella, nunca había tenido algo así.
− Pues encantada… De ser la única en tu vida- Sonó algo extraño pero supongo que así se expresa ella- ¿Habías viajado antes a caballo?
− De pequeña, pero no recuerdo que fuera tan grande…
− Mi chico es un pomeriano, no un caballo normal- Dijo subiéndose a él- Ven, te ayudo-Me extendió su mano para ayudarme a subir, sí que era un caballo enorme.
− Bueno, él está entrenado para ser, así que yo que tú me sujetaba muy fuerte.- Apenas me tomé fuerte de su cintura salió disparado, tenía razón de no haberme agarrado hubiese salido volando. Estaba muy oscuro a penas la luna iluminaba el camino, no era mucho trayecto pero si se veía tenebroso, los árboles aún costado que parecían sus cortezas tener un rostro… Estar con Jade hacia que se me quitara el miedo, me sentía protegida ni esa tremenda y espesa oscuridad podía asustarme estando ahí con ella, todo era simplemente perfecto. Ya sabía que cabalgaba con mucha destreza pero una cosa es verla de lejos y otra muy diferente estar ahí, es muy buena. Llegamos a mi casa, estaban cenando juzgando por las luces que se veían desde afuera. Ella bajó de un salto rápido para ayudarme a bajar, diciéndome dónde pisar exactamente, en mi defensa debo decir que es más difícil todo sobre un caballo cuando vistes un vestido largo.
− Servida Tori
− Muchas gracias Jade, por todo el día de hoy me la pasé muy bien
− Cuando quieras- Me sonrió ampliamente.- Recuerda que pronto te haré llegar un carta con la fecha de cuando iremos al concierto que me debes.
− Bueno creo que debo entrar, me espera un gran regaño y con gusto la recibiré.
− Claro, suerte con eso- Se acercó y me abrazó… No me lo esperaba para nada pero se sentía bien y se lo correspondí.- Gracias a ti Tori-Me susurró al oído y me estremecí por completo. Nos separamos, pude ver sus profundos ojos azules atentamente de nuevo, hasta que dio media vuelta a sus talones montándose a su caballo, me volteo a ver.
− ¿Qué esperas Tori? Entra ya.- Yo seguía como estatua ahí, en la entrada de micasa.
− C-Claro, que descanses Jade.
Igualmente, nos vemos Tori.- Entre a mi casa, y cuando cerré la puerta detrás de mi pude escuchar como corría su caballo, por una rendija de la ventana pude ver como se la tragaba la oscuridad… Me atrevo a decir que apenas se fue comencé a extrañarla.
