Mobile Suit Gundam Wing
The Last Battle
Quien puede predecir el inicio de una batalla...reconoce la línea que divide la vida de la muerte…y conoce el riesgo de que en cualquier momento puede cruzar esa línea…
El hecho de todo soldado con honor es…que debe decidir sabiamente cuando flaquear y morir con dignidad…
Chapter 6
Cautivo
En el espacio se encontraba un trasbordador espacial en su rumbo. Dentro de la gigantesca nave se encontraban a bordo Heero y Duo.
Heero…ya estamos llegando a las coordenadas que indicaste. – dice el trenzado.
¿Cuándo veremos la base? – pregunta Heero.
Solo faltan unos minutos de aquí.
De acuerdo.
Oye Heero… ¿estás seguro que quieres hacer esto?
¿Te estas arrepintiendo?
¿Yo?...claro que no pero…Heero…sería mucho mejor si tuviéramos más ayuda.
No te preocupes. Solo debemos entrar a la base e inspeccionarla. Si hacemos lo que yo digo no habrá ningún problema.
Eso es lo que temo. – dice Duo en un tono algo nervioso.
El transbordador sigue su curso hacia la base espacial. Cuando llegan al perímetro de la base, una transmisión les llega a ambos.
Identificación de los tripulantes. – dice una voz enviada desde la base.
Aquí habla el trasbordador de carga. Número 10-20-45. permiso para pasar. – dice Heero con mucha naturalidad.
Verificando solicitud. – dice la voz y se cancela la transmisión momentáneamente.
Heero… ¿tú crees que ellos sean tan tontos para dejarnos pasar así como así?
No lo sé.
Mientras tanto, en el centro de control de la base se encontraban operando el personal de turno. De pronto uno de los operarios recibe una transmisión.
Aquí hablo desde el centro de control. ¿cuál es el mensaje?
Habla entrada de la base. Un trasbordador no identificado solicita permiso para entrar a la base. Espero respuesta.
Capitán. Hay un trasbordador no identificado. – dice el operador.
¿Un trasbordador? – dice una voz femenina – ¡Mostar imagen! – ordena la mujer e inmediatamente la gran pantalla muestra el vehículo espacial.
¿Les permito el paso? – pregunta el operador.
Será mejor acabar con ellos, Capitán. Podrían ser intrusos. – dice otro operador.
No…- replica la mujer. Sus labios reflejan una elegante sonrisa. – Déjenlos pasar.
Pero… ¿y si intentan hacer algo?
No intentarán hacer nada porque nosotros no se lo permitiremos. Envíen algunos Tauros. ¡Ahora! – ordena la mujer.
¡Sí! – dice el operador y se dispone a ejecutar la orden.
"Lo más probable…es que sea él…" – piensa la mujer – "perfecto" – ella sonríe.
En el trasbordador, ambos jóvenes estaban esperando la respuesta cuando la transmisión se reanuda.
Permiso concedido. – Dice la voz – Favor entrar por la entrada principal de carga. - De pronto las luces de aterrizaje se encienden indicando la entrada. – Transmisión finalizada.
Es extraño… – dice Duo –…esos tipos deben tramar algo.
Eso no importa. Por el momento debemos hacer lo que ellos dicen. – dice Heero.
De acuerdo. Como tú digas.
El vehículo espacial sigue las luces de la entrada. Las enormes compuestas de la entrada se abren dejándolos pasar. Dentro de la base había un largo recorrido. Las luces no estaban encendidas. Los jóvenes pilotos no podían ver nada.
Las luces no están encendidas y no veo absolutamente nada. – dice Duo algo enfadado.
Quieres calmarte.- dice Heero con su peculiar tranquilidad.
¿Te crees muy calmado, cierto?...ahora te pregunto… ¿qué pasaría si de pronto ellos quisieran atacarnos¡Eh!
Lo más lógico es responderles con lo mismo… ¿no crees?
Tu como siempre de arriesgado y jugando a ser el héroe…a veces pienso que eres una persona demasiado extraña. – dice Duo con su tono sarcástico a pesar de su impaciencia.
Tú también eres especial, Duo. – dice heero en el mismo sentido.
¡Ja ja! Gracias por el cumplido pero sabes muy bien a lo que me refiero. Deberías ser menos impulsivo. Así nos evitaríamos problemas y nos llevaríamos mejor.
¿Qué es eso? – pregunta Heero interrumpiendo al trenzado.
¿Qué cosa? – dice Duo y mira hacia la pantalla. Él observa unas sombras acercándose. – Podrían ser…demonios…
Las luces se encienden poco a poco a lo largo de la trayectoria y la luz muestra a cinco Mobile Suits, específicamente Tauros, pero más avanzados.
¿Qué son esos? – pregunta Duo.
Son nuevos modelos de mobile suits. – dice heero en un tono molesto.- Tauros…para ser exacto.
Ja…que conveniente…- dice el trenzado con una sonrisa nerviosa.
Los tauros apuntan hacia el trasbordador.
¡Deténganse! – Dice uno de los soldados que comandaban los Mechas.- Son intrusos y no tienen permitido el paso.
Era una trampa…ya estamos acostumbrados a esos tratos. – dice Duo.
¡Ataquen! – ordena el soldado y los tauros empiezan a abrir fuego contra el vehículo. Ambos jóvenes no podían mantenerse de pie por el movimiento brusco que provocaban los disparos.
¿Qué hacemos! – grita Duo.
¡Saldremos de aquí! – dice Heero y empieza a pilotear el trasbordador.
Los tauros seguían atacando y el vehículo espacial, con gran esfuerzo, da un giro rápido de 180º y emprende el escape por el camino que conduce a la entrada de la base.
¡No permitan que escapen¡Cierren todas las compuertas¡Ahora! – Ordena el soldado líder y los mobile suits persiguen el vehículo.
Con gran velocidad, el trasbordador volaba hacia la entrada pero Duo nota que una mala jugada les esperaba a ambos.
¡Heero…se están cerrando las compuertas¡si no llegamos antes…estaremos atrapados!
El joven soldado no necesitó mucho tiempo para pensar en lo que debía hacer para salir de esa.
¡Duo¡Acciona las turbinas hasta el punto máximo! – le dice Heero el voz alta y firme.
¿Qué¿Qué intentas hacer ahora? – de pronto la idea se le viene a la mente. - ¡Estas loco! Si hacemos eso nos chocaremos contra la compuerta y volaremos en pedazos.
¡Solo hazlo! – Grita Heero con enfado.
Duo se sorprende por un momento ante la reacción urgente de su amigo e inmediatamente enciende las turbinas a toda potencia.
¡Sujétate! – dice heero y aumenta la velocidad del vehículo.
¡Disparen! – ordena el soldado y los tauros disparan hacia el vehículo. Este se acerca a la entraba pero los disparos ya estaban deteriorando la maquinaria.
¡Malditos! – exclama Duo sujetándose de uno de los puestos mientras que Heero trataba de mantener el control del vehículo con gran esfuerzo.
La compuerta se estaba cerrando poco a poco delante de sus ojos.
¡Heero…demonios…haz algo…! – le grita Duo.
En medio de la adrenalina del momento, el joven soldado decide hacer una maniobra muy peligrosa pero que parecía ser la única solución de escapatoria. Heero inclina hacia abajo el transbordador rozándolo contra la superficie del suelo de hierro haciendo surgir enormes chispas por el camino. Finalmente el vehículo logra pasar rápidamente por debajo de la compuerta, saliendo de la base. Los tauros que los seguían persiguiendo, no se percatan del hecho y chocan contra la compuerta cerrada provocando el siniestro.
Capitán...cinco mobile suits han sido destruidos en la entrada de la base. – dice el operador.
¿Qué?- exclama la joven con aparente naturalidad.
Al parecer el transbordador pudo salir antes que las compuestas principales se cerraran. – prosiguió el hombre.
¿Será posible que sea ese joven? – se pregunta la mujer para sí misma en voz baja.
¿Qué hacemos ahora, Capitán? Esperamos sus órdenes.
La joven se queda pensativa por un rato y luego hace reflejar una expresión casi pícara y astuta a la vez.
Envíen refuerzos. No permitan que escapen. Los quiero con vida.
¿Vivos?
¡Sí!... ¿algún problema con la orden?
¡No¡Capitán!
El transbordador, luego de aquella emboscada, logra salir de esa y ahora estaba de vuelta al espacio.
¡Ja! Debo reconocer que eres un tipo que puede volver loco a cualquiera. – dice Duo reponiéndose del susto. – Ya veo por que eres tan reservado. Guardas todas tus energías para los momentos más críticos.
¿Quieres guardar silencio y ayudarme con esto? – dice Heero seriamente.
¡Ah…lo siento, señor!... ¿no puedo hacer un comentario? – dice duo en un tono burlón mientras se acercaba a su compañero. - ¿Cuál es el problema?
Los niveles de energía del transbordador están bajos.
Y… ¿qué hay con eso?
…El vehículo no se moverá hasta cargue la energía.
¿Qué!
De pronto, varias compuertas de aquella base se abres y surgen varios mobile suits. En total eran diez modelos nuevos de tauros.
Heero…parece ser que ellos no quieren terminar la fiesta...- dice el trenzado mirando seriamente los Mechas.
Lo único que puedo hacer es enfrentarlos.- dice Heero y se levanta del puesto.
¿Qué?... ¿irás tú solo?
Tú trata de recargar la energía del transbordador. ¿Dónde se encuentran los mobile suits?
Se encuentran en la compuerta de atrás. Oye…Heero… ¿estás seguro de ir tú solo…?...es muy peligroso.
Solo los distraeré mientras resuelves el problema…- dice Heero y empieza a correr.
¡Oye!... ¡Heero…espera!... – grita Duo pero el soldado no lo escucha. Él suspira expresando enojo. – Ese tipo no escucha razones… ¿por qué siento que esto será un completo fracaso?
Los mobile suits acechaban el transbordador. La compuerta inferior del vehículo espacial se empieza a abrir y sale de el un modelo antiguo de tauros. Heero se encontraba dentro de la cabina del suit.
Solo voy a advertirte una cosa…- dice Duo desde la transmisión hacia la cabina. - …Si llega a pasarte algo…Ni pienses que voy a ir por ti… ¿entendiste?
Solo haz tu parte y no te preocupes por mí.
No seas estúpido. No me preocupo por ti. Me preocupo por mi propia seguridad. Más te vale que no los acerques a mí o no saldré de esta.
Entonces déjame hacer esto a mi manera.
Heero cancela la transmisión y procede a pilotear el suit. Los tauros se acercan al piloto.
¿Qué es eso? – pregunta uno de los soldados adversarios.
Es un mobile suit. – le responde otro.
¡Ja!...solo es un juguete. No podrá con nosotros.
Además es un modelo antiguo.
¡Vamos¡atrápenlo!
Los tauros vuelan a gran velocidad hacia el suit. Heero, el soldado que no había participado en una nueva pelea espacial por mucho tiempo, los esperaba. El mantenía sus azulados ojos cerrados y su cabeza permanecía baja, calculando el momento, manteniéndose alerta.
"No esperaba volver a enfrentarme en un campo de batalla". – rápidamente, como un halcón listo para atrapar su presa, el joven soldado abre sus ojos, alzando esa neutral mirada y reflejando una expresión astuta en su rostro, confiada. Él enciende las turbinas y el suit empieza a volar con gran rapidez hacia los contrincantes.
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En otro lado del espacio, volaba un avión espacial. Los jóvenes, Maki y Trowa, permanecían a bordo de la nave. Maki permanecía sentada en uno de los puestos del avión. Ella contemplaba el espacio a través de la mediana ventanilla que estaba justo a su lado. Su reflejo en el vidrio mostraba a una joven fascinada ante el espectáculo de estrellas que presenciaban sus verdosos ojos. Una pequeña sonrisa sale de sus delicados labios. Disfrutaba del momento.
Es muy hermoso el espacio. Tiene cierto encanto y misterio… ¿no lo crees…? – la joven mira a Trowa quien mantenía una mirada distante, pensativa. - ¿qué te pasa? Te noto muy pensativo. ¿sucede algo?
No. No es nada…solo…que hay muchas cosas en que pensar y de hablar…
¿En qué¿Qué cosas te preocupan?
Para empezar…está esa nueva organización, mi decisión de volver a la batalla y la idea de que las colonias espaciales y la Tierra vuelvan a enfrentarse entre sí.
Entiendo… - dice la joven bajando la mirada tristemente.
Y…también estás tú…
Al oír las serenas palabras del joven, ella alza la mirada de golpe, sorprendida ante la última frase de su amigo. Es como si él tratara de decirle algo. El joven la mira por un momento con mirada serena.
Maki…Maki ¿por qué tú…?
¡señorita Fuomenquer! – interrumpe un piloto del avión.
¿Pasa algo? – pregunta Maki reponiendo su sorpresa y tomando una actitud serena.
El radal captó la presencia de varios mobile suit concentrados en las coordenadas 22-11-98 orbita Sur.
¿Dijiste orbita Sur? – Dice Maki sorprendida.
¿Qué sucede? – pregunta Trowa.
En esas coordenadas se encuentra…la base de Sanford.
Será mejor dirigirnos a allá.
A la orden – dice el piloto y corre hacia la cabina de vuelo... Trowa lo sigue junto con Maki.
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Un tauro dispara con su cañón hacia el suit de Heero, pero este lo esquiva rápidamente y ataca con su propio cañón, evitando que este sea destruido y el piloto muera. Otros dos tauros intentan atacarlo de nuevo pero vuelve a evadirlos y se dirige hacia ellos. Heero utiliza los dos cañones con los que cuenta para inmovilizar a los suits al mismo tiempo. De repente aparece otro suit detrás de él y lo ataca desprevenidamente. El suit de Heero empieza a deteriorase por los disparos y él empieza a sentir dolor desde la cabina.
¡Heero¡Resiste! – Duo sigue tratando de hacer que le transbordador recupere la energía perdida. - ¡Vamos¡estúpida máquina¡debes recuperar tu energía!- la imagen del nivel de energía del vehículo mostraba que lentamente se recargaba la energía. – esto va a tardar mucho tiempo. No creo que Heero aguante mucho.
Con gran esfuerzo, el joven soldado se aleja del ataque del suit y empieza a volar alrededor de éste. Él apunta con su cañón hacia el suit pero antes de poder disparar, otro suit lo noquea impidiendo atacar.
¡Maldición! – exclama Heero con algo de cólera.
Los dos suits apuntan a suit de heero al mismo tiempo y disparan, sin embargo, Heero esquiva una vez más el simultáneo ataque y dispara con el cañón a uno de los suits y rápidamente le dispara al otro.
¡Capitán! Ese suit está acabando con los refuerzos a una increíble velocidad. No puedo creer que ese piloto halla inmovilizado a cinco de nuestros suits.
No cabe duda.- dice la mujer. – Ese piloto puede ser uno de los ex – pilotos Gundam. ¡traten de acorralarlo¡pero saben muy bien que no pueden matarlo!
¡Heero¡Tienes que volver al transbordador! – le dice Duo.
¿La energía ha sido cargada?
No. Solo se ha cargado la mitad de la energía pérdida.
Entonces debo quedarme.
Heero. Tú solo no podrás con ellos. Voy a ayudarte.
Tú solo quédate en el transbordador.
¿Quieres dejar tu maldito orgullo? Con esa aptitud…lo único que conseguirás es que des un paso al otro mundo.
Tengo que irme…- dice Heero y cancela la transmisión haciendo caso omiso a las palabras de su amigo.
¡Diablos, Heero!
El suit de Heero empieza a volar alejándose de los otros mobile suits. Estos lo siguen persiguiendo. Heero hace que el suit mire hacia ellos y apunta con el cañón. Uno de los suit dispara hacia ese cañón, reventando el brazo izquierdo del Mecha. Rápidamente Heero apunta con el cañón derecho y le dispara inmovilizándolo. Los otros cuatro suits le dispara pero heero logra esquivarlos y se les aleja. Dos de los suits se adelantan y alcanzan a Heero. El suit de heero se detiene. Él observa que en ambos lados hay un mobile suit apuntando hacia él. Los dos suits abren el fuego simultáneamente. El soldado no decide hacer nada, permanece quieto, esperando hasta que el ataque llegue hacia él. Reacciona y hace volar el suit verticalmente hacia arriba y los ataques se intercambian hacia lo suits, dejándolos paralizados, mas no destruidos. Al estar arriba, el joven soldado no se da cuenta que detrás de él había otros dos suits.
¡Heero…cuidado! – grita Duo.
Heero mira hacia atrás y ve a los dos suits. Estos disparan al mismo tiempo y el ataque choca contra las piernas biónicas del suit, y estos se destruyen completamente. Dentro de la cabina ya estaba empezando deteriorarse aún más y Heero ya no podía mover el suit.
¡Demonios! – exclama Duo y empieza a correr hacia la compuerta trasera.
Los mobile suits ya se acercaban al joven piloto. Inútilmente, él trataba de hacer mover el brazo derecho del Mecha pero este ya no respondía. Estaba atrapado, y en ese momento solo podía esperar dos cosas: ser capturado o ser destruido por el enemigo. No le gustaba la última idea, pero sabía que en cualquier momento podía estar expuesto morir, como podría pasar en ese momento en ese instante. El solo mantenía una mirada intensa hacia sus contrincantes, quienes se disponían a apuntar contra él, y muy posiblemente acabar con su vida.
De repente aparece otro mobile suit volando hacia ellos. El suit misterioso apunta hacia un de los tauros y dispara, inmovilizándolo.
Duo… ¿Qué estas haciendo aquí? – dice Heero con enojo.
Tenía que ayudarte, en estos momentos no es buena que uno de los dos muera. – el suit de Duo apunta hacia el ultimo suit, dispara y lo paraliza, evitando destruirlo. – Con este ya son diez. Te dije que no podrías con todos Heero. ¿Por qué nunca me haces caso, imbecil?– Heero no siente deseos de responderle ni mucho menos de pelear con el trenzado. – bueno…eso no importa ahora. Debemos regresar al transbordador. La energía ya debió haberse cargado. – de pronto la expresión del trenzado cambia a un de sorpresa.
¿Qué pasa? – pregunta Heero.
Esos miserables no se rinden. – dice Duo con expresión de desagrado.
De la base Sanford, habían salido otros 15 tauros. Todos empezaron a acechar a los dos viejos suits, rodeándolos.
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El avión espacial se estaba acercando a las coordenadas de la base.
¡Ahí es, señorita Fuomenquer! – dice el piloto.
¡Déjame ver en la pantalla! – dice ella con urgencia.
La enorme pantalla muestra a la base Sanford y luego muestra a varios mobile suits rodeando a otros dos más.
Parecen los nuevos modelos de mobile suits. – dice Trowa.
Pero los que están en el centro son dos versiones son viejos modelos. ¿Por qué? – dice Maki. – debemos comunicarnos con ellos.
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Heero… ¿Qué propones ahora?...Tú ya no estás en condiciones de pelear y…créeme que con este suit tan convencional…no podré con tantos.
Vete de aquí. – dice Heero.
¿Qué?
Que te vayas de aquí – repite el soldado con firmeza.
Y… ¿qué pasará contigo?
No me pasará nada. Al parecer quieren capturarnos. Si nos quisieran matar…ya lo hubiesen hecho. Es mejor que tú te vayas. Después podrás venir por mí.
Pero…
Solo haz lo que te digo.
Duo refleja una expresión de rabia hacia su amigo pero luego decide ceder.
Esta bien. Pero no vayas a cometer una locura más adelante.
Heero asiente con la cabeza para hacerle entender a Duo que escuchó el mensaje. Sin pensarlo más, Duo hace que su mobile suit despegue, apartándose rápidamente de los tauros enemigos.
¡Ese mobile suit se está escapando! – dice el operador.
Dejen que se vaya… - dice la Capitana.
¿Qué?... pero… ¿Por qué?
Para mí no representa ningún peligro. Lo único que tiene que hacer es capturar al piloto que se encuentra en la cabina del suit afectado. Es una orden.
¡Sí!
Los tauros rodean al suit de Heero al mismo tiempo que se acercaban a él. El joven soldado cierra sus ojos por un momento, resignado ante la situación, pero con cierta inquietud. De cierta forma, esto lo esperaba, y no pone ninguna resistencia a ello. Los tauros toman el suit y lo llevan a la base Sanford. Duo se encuentra a salvo del problema, pero con rabia y con inevitable impotencia de ayudarlo, observaba la escena.
Esos malditos no se van a salir con la suya. Solo debo encontrar la manera de rescatar a ese tonto. ¿Eh? – el trenzado nota que una transmisión le está llegando. - ¿qué es eso?
Duo… ¿eres tú?
¿Quién es?... ¡espera!… esa voz yo la conozco…tú debes ser… - la imagen se establece y aparece el rostro de alguien muy familiar para él. - ¿Trowa?... ¿Eres tú, Trowa?
No me imaginé que estuvieses aquí. – dice el chico de copete con su reconocible serenidad.
¡Ni yo tan poco¡Que sorpresa verte de nuevo, viejo amigo!
Lo mismo digo.
Pero… ¿qué demonios estás haciendo aquí? Acaso… ¿estas por la misma razón que nosotros?
¿Dices nosotros?
Ah…sí…aún no lo sabes…
Duo…creo que es mejor que vengas con nosotros. Un avión está al frente tuyo. Por favor…sube.
¿Qué? – dice el trenzado observando el avión espacial que se le acercaba.
Después de un rato, Duo llega al avión espacial y se reúne con Trowa y la joven Maki. Los tres jóvenes se encontraban en la cabina de pasajeros. Duo permanecía sentado en uno de los puesto, descansando. Trowa permanecía de pie y Maki, igual que Duo permanecía sentada escuchando la conversación.
Ya veo…-dice Trowa –… Con que Heero ha sido capturado.
Así es… - afirma Duo – El muy tonto creyó poder derrotar a todos esos tauros pero…ellos eran más que nosotros y sus suits eran más especializados…en consecuencia… - el trenzado en medio de la rabia que estaba sintiendo poco a poco, decide calmarse y no terminar la frase.
Al parecer…ustedes tienen los mismos objetivos que nosotros. – dice Maki uniéndose a la conversación. - ¿Cómo se enteraron de todo esto? Quiero decir…sobre la organización y todo lo demás.
Es una historia muy larga…- dice Duo -…nosotros conseguimos mucha información sobre Sanford pero…durante ese lapso de tiempo…una persona corrió peligro y ahora no sabemos como se encuentra.
¿Te refieres a esa mujer llamada Relena? – dice Trowa.
¿Ah? Tú lo sabes… ¿Pero…cómo?
El suceso fue informado en todos los canales televisivos. – dice Maki.
Ah…ya veo...creo que esa chica es bastante popular¿no creen? – dice el trenzado con una aleve sonrisa.
¿Quieres decir que tú y Heero estuvieron en el momento del atentado? – pregunta Trowa.
No solo eso. Pudimos hablar con ella unos minutos antes. Según Heero… esa organización quiso matar a Relena.
Pues al parecer…tu amigo tiene razón. – dice Maki.
¿Por qué lo dices?
Ayer reportaron que el Presidente Mundial y varios políticos desaparecieron sin dejar rastro.- le responde ella.
¿Qué?
Lo más probable es que ellos en este momento estén muertos. Sin líderes que gobiernen, la Tierra y las colonias podrían estar expuestos a una nueva batalla. – dice Trowa.
Sanford es el culpable. – dice Duo.
Nosotros también creemos lo mismo. – dice Maki.- Talvez por eso quisieron matar a la Viceministro Darlian.
Solo espero que esa chica se encuentre bien.- dice Duo preocupado.
Duo…- le dice Trowa - ¿Heero también está enterado de esto¿Cómo se encuentra?
Ah…bueno…tú sabes lo extraño que es ese sujeto…él se ha mantenido sereno al respecto…pero sé que esto lo ha afectado de alguna forma.
Entiendo…ambos sabemos que Heero es una persona que no demuestra debilidad ante las circunstancias; pero de alguna manera…esa chica ha sido la única persona que ha sabido manejar la conducta de Heero.
Recuerdo que una vez dijiste algo similar sobre ellos. ¿Tú crees que esa chica haya podido cambiar a Heero?
No lo sé. No me guata indagar sobre ese tipo de cosas. Pero en estos momentos…Heero debe sentir por lo menos una gran preocupación por ella.
Y… ¿ahora que vamos a hacer?
En estos momentos nos dirigimos a mi base espacial.- dice Maki – Anteriormente nos comunicamos con los pilotos Quatre Winner y Wu fei Chang. Ellos ya deben estar en la base.
Saben… - dice duo. – creo que deberíamos pensar en hacer hago por encontrar a Relena.
No te preocupes por ella. – dice Maki – Ya nos encargamos de ese asunto. Aún no sabemos si ella está con vida…pero si lo está…seguramente Sanford se enterará y tratarán de rematarla para callarla. Nosotros llegaremos antes de que eso suceda.
Y… ¿Quiénes están encargados de esa misión?
Es un secreto.- dice ella con una linda sonrisa que hace que Duo se confunda pero empiece a sentir simpatía por la chica. – Bueno…voy a ir a la cabina de vuelo con los pilotos para indicarles las coordenadas de la base. Los dejo solos para que conversen libremente. Mucho gusto en conocerte Duo Maxwell. – Maki abre la compuerta y sale.
¡El gusto es todo mío! – le grita Duo para que ella lo escuche. Luego, el trenzado recupera su buen humor y mira a Trowa de una manera pícara.
¿Por qué me miras de esa manera? – dice Trowa sentándose en un puesto al lado del trenzado.
Oye…Trowa…que chica más linda la que conseguiste. ¿pensaste que me iba a quedar callado al respecto¿de donde la sacaste? – dice duo el voz baja.
¿Maki?...bueno…ella es una vieja amiga que conocí hace varios años. Estuvimos trabajando juntos en la construcción del Heavyarms en ese entonces. Ella fue la que me informó sobre Sanford y todo lo demás. Además, ella es ingeniera mecánica especializada en la construcción de mobile suits. Así que será de muy gran ayuda para nosotros.
Que buen currículo para una chica tan delicada. Debe ser muy inteligente. ¿estás seguro de que solo es una amiga? Porque es muy preciosa y también debe ser una chica muy adinerada. ¿Este avión es de ella?
Sí. Hasta donde se…ella pertenece a una familia rica. Y…sí…ella es una chica con bastantes cualidades…pero…si estas preguntando que si entre ella y yo tenemos una relación no laboral…no es así…pues siempre nos hemos tratado como buenos amigos. Además tenía tiempo de no verla…
Trowa…guarda silencio…- dice Duo ante la gran formalidad con la que hablaba su amigo- …Solo estaba bromeando…no tienes que ser tan formal en ese tema. Por eso digo que yo soy el único chico normal en este grupo de extraños. Por cierto… ¿Es verdad que volveremos a ver a los otros chicos?
Así es. Solo faltabas tú y Heero pero debido a las circunstancias, creo que se nos facilitó más la búsqueda para encontrarlos.
Ahora que lo dices…Heero debe estar dentro de esa base. Quien sabe que diablos estará pasando con él.
Por ahora no podemos hacer nada.- dice Trowa.- Heero tendrá que arreglárselas mientras intentamos rescatarlo.
Conociendo a Heero…él es capaz de cometer una locura más en su lista de hazañas como siempre.
Eso sería normal en él. Por eso es que aún sigue con vida.
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Él se encontraba encerrado en un sitio completamente oscuro. No podía ver nada. Solo sabía que estaba sentado sobre algo, parecía una silla. Sus manos estaban esposadas por detrás del espaldar de éste. El podía sentir los pasos de varias personas acercándose hacia ese lugar, donde él se encontraba. Los escuchaba venir. El sonido de los pasos desaparece y ahora se encontraba en un silencio absoluto. De pronto, las luces del lugar se encienden y él entrecierra sus ojos al recibir la reacción violenta de la luz después de ver la oscuridad por tanto tiempo. Él trata de reponer su vista y ve que estaba encerrado en un cuarto reforzado con paredes de acero. No había ventanas y él se encontraba en todo el centro del cuarto. Al frente de él había una gran compuerta. Él mira hacia su derecha y luego a su izquierda, hacia arriba, inspeccionando el lugar. Él trata de mirar hacia atrás, hacia sus manos y trata de quitarse las esposas, pero el intento le hacia doler los brazos que rodeaban el espaldar de la silla metálica. De pronto la compuerta se abre y aparecen varios soldados rodeándolo. Él observa que la fondo de la entrada, detrás de todos esos uniformado, había una sombra.
Tú bebes ser él líder… ¿o me equivoco? – dice el joven soldado con gran calma.
La sombra empieza a caminar hacia adentro del cuarto y los soldados le abren paso. Poco a poco la luz hace reflejar a la sombra mostrando una figura muy esbelta. No era un hombre. Él hace reflejar una mirada aún más intensa.
No te equivocas. – afirma una dulce voz femenina.
La sombra finalmente se muestra y el joven soldado ve antes sus ojos a una mujer. Una joven de casi su misma edad. Una chica de cabellos semiondulados largos y castaños, recogidos formando una larga cola. Era de tez blanca y tenía unos claros y cristalinos ojos grises. Llevaba un atuendo militar pero con toques más informales: una chaqueta corta de color verde por encima de una blusa cuello tortuga color negro y unos pantalones del mismo color de la chaqueta que mostraba en medio de varios pliegues su buena figura. Todo acompañado de unas botas negras de largo mediano y tacón bajo.
¿Una mujer? – él joven soldado alza un poco sus cejas al ver a la chica.
¿Te sorprende? En esta Era no debe ser extraño que una mujer maneje grandes organizaciones como esta. – dice la chica cruzando sus brazos y reflejando una imponente mirada hacia su rehén. – Además…ustedes los hombres no son los únicos que pueden estar dentro de una batalla. Una mujer también puede tener un espíritu guerreo, solo es cuestión de mantenerlos firmes en nuestras determinaciones. No es un pensamiento feminista. Solo…me gusta valer mis derechos como ser humano. ¿no lo crees?
Aquellas palabras de la joven hacen reflejar una leve sonrisa en el rostro del soldado.
Tienes razón…pero me pregunto…cuales serán tus propias determinaciones.
La joven mujer también sonríe.
¡Todos pueden retirarse! – ordena la joven. – Quiero hablar a solas con este hombre.- los soldados se retiran rápidamente y cierran las compuertas. – Sabes…me caes bien. – dice la joven. – Tienes una manera muy sabia de pensar.
Lo mismo digo. Tal vez por eso comandas una base como ésta.
Gracias – dice la joven.- Son uno de mis tantas cualidades. Creo que fuiste muy osado al tratar de venir hasta aquí. Te pudieron haber matado si yo hubiese querido.
Acaso…debo agradecértelo.
No. Claro que no.
¿Y por qué no lo hiciste?
Digamos que no quise que murieras sin antes escuchar algo que tengo que decirte.
Pues sea lo que sea…no me interesa.
¡Vaya! Eres un chico bastante tosco. Exactamente la personalidad que yo esperaba.
¿Esperabas?
Tú debes ser el famoso Heero Yui. Ex – piloto de esos magníficos suits llamados Gundams. Permíteme presentarme…mi nombre es Jolei Rowland. Créeme…es un gusto conocerte.
Jolei…al parecer me tienen muy bien estudiado. ¿No es así?
Solo se lo básico de tu vida. Se que fuiste entrenado para la Operación Meteoro. Un soldado de buen rango con muchas capacidades en diferentes campos. Se puede decir también que cumples el concepto de "soldado perfecto"
¿Soldado perfecto?
Así es. Aquel soldado que no posee sentimientos sino que se encuentra concentrado de rendir en el campo de batalla. Aquel que no le teme a la muerte y que sabe tomar el control de cualquier situación. ¿estoy en lo cierto?
Es una manera muy breve de describirme. Pero…ese es tu propio concepto…
Mmm…que modesto…pero…hay algo que no me queda claro. ¿hace cuanto tiempo que llevas ese nombre contigo?
¿Nombre?
Heero yui no es tu verdadero nombre. ¿o sí?
Y eso que tiene que ver.
Nada…solo que siempre he tenido la curiosidad de conocer tu verdadero nombre. - ella se acerca al joven soldado y se mantiene frete a él. - ¿podrías decirme tu verdadero nombre?
Heero guarda silencio por un momento. Él cierra sus ojos y sonríe.
Jamás he tenido la necesidad de decir mi verdadero nombre a nadie. ¿Qué te hace pensar que puedo decírtelo?
Jolei se agacha a la altura del joven y se miran frente a frente. Él nota el cambio en la mirada gris de aquella extraña mujer. Era seria e intensa.
Porque yo he sido la primera persona que te lo ha preguntado. – le responde en voz baja.
¿Eh? – exclama Heero algo sorprendido ante las palabras de la chica.
Apuesto a que nadie se ha tomado la molestia de preguntar quien eres en realidad, cual es tu verdadero nombre, tus raíces o si alguna vez tuviste padres, hermanos, familia u otras personas que alguna vez amaste; que hiciste en tu vida pasada antes de ser el soldado que eres ahora. ¿no es así?
Heero no responde. Era más de lo que él esperaba escuchar. Las palabras de esa chica fueron intensas y directas. Él mira hacia otro lado para evitar su mirada. Ella se levanta, se endereza y mantiene su firme mirada.
…Apuesto a que no. – dice ella.
¿Qué pretendes al decirme todo esto? – dice Heero algo molesto.
Lo único que hago es abrirte los ojos. Quiero que te des cuenta de que tú no le importas a nadie y que solo estás sacrificando tu vida por personas que no se merecen que las ayudes. Después de todo debo ayudar a la persona que hace uso del nombre de una persona que fue cercana a mí.
¿Un persona cercana a ti? Entonces…quien eres en realidad. No eres una simple mujer.
¡Exacto! – ella pone su mano derecha en su cadena. – Mi verdadero nombre es Jolei Yui. Para servirte.
Entonces…tú bebes ser un familiar directo de Heero Yui.
Su nieta para ser exacto. ¿No te perece cómico este encuentro?
¿Por qué me tienes aquí¿Acaso deseas vengarte de mí por haber usado de mala manera el nombre de tu abuelo?
Él escucha la risa de la joven después de decir eso. Aquella risa era tierna pero mostraba algo de vanidad.
Tú y yo sabemos que esa sería una razón muy estúpida. En primer lugar esto no es una venganza ya que has hecho que le nombre de mi abuelo se mantenga viviente todo este tiempo. Y te lo agradezco. La razón por la que te hice venir hasta aquí es que tenía deseos de conocer al Heero Yui de esta época.
¿De esta…época? – él no podía comprender la actitud de esa mujer.
Mi abuelo fue un gran hombre. Nunca lo conocí pero siempre me contaron que él una vez hizo que entre las colonias y la Tierra hubiera paz. – la voz de la chica sonaba serena. No expresaba tristeza ni rabia al hablar de un recuerdo tan triste. –…De alguna manera él hizo leyenda en todo el espacio. Tú también lo estás haciendo…
¿Qué?
He oído de tus grandes hazañas y créeme…estoy sorprendida de tu gran habilidad como piloto. Por eso te he observado por mucho tiempo y al fin…pude conocerte. Después de lo sucedido con Colmillo Blanco, la base espacial Libra y la Fundación Barton, supe que tú eras el indicado para entrar a nuestra Fundación.
¿A tu organización¿te refieres a Sanford?
¡Vaya! Parece que ya nos conoces. ¡Claro! Tú ya pudiste presenciar una de nuestras muchas acciones aquella noche en el palacio.
El joven soldado comprendía la indirecta de la joven mujer. Ella se refería a la noche de la fiesta en la cual, Relena fue gravemente herida y de la cual, aún no sabe nada.
Claro que…-continuaba la joven - …el plan no resultó como yo hubiese querido.
Ustedes fueron los que cometieron el atentado. – dice Heero en un tono serio.
¿Te refieres al ataque contra la Viceministro de Relaciones Exteriores¡Oh! Parece que ya la conocías. Bueno…para tu tranquilidad…esa chica sigue con vida desafortunadamente. Es una lastima…pues tendremos que buscarla de nuevo y asegurarnos de callarla esta vez y para siempre.
"Relena sigue con vida" – piensa Heero.
Al igual que esa mujer…ya nos hemos encargado de eliminar muchos políticos que solamente son un estorbo para nuestros planes.
¿Qué vas a hacer conmigo? Acaso vas a matarme.
Claro que no…ya que tú te has convertido por tiempo indefinido en mi invitado de honor. Me gustaría que te quedaras, tengo muchos deseos de conocerte.
Al parecer tu invitado no está recibiendo un buen trato.
¿Lo dices por tus manos esposadas? Oh! Lo siento tanto. A veces mis hombres exageran con mis órdenes. ¿qué podría hacer para compensar este mal trato? – por un momento ella, de forma juguetona se queda pensativa. - ¡Ya se¿Te gustan los bailes? Por que a mí me encantan. En estos momentos voy a regresar a mi colonia natal para estar en una gran celebración. Me encantaría que también me acompañaras. Después de todo, creo que en esa colonia también tú naciste. – ella nota que en la mirada del joven mostraba gran desconfianza. – No me mires de esa manera. No tengo deseos de matarte, ya te lo dije.
De pronto la compuerta se abre y aparecen tres soldados.
Desaten al piloto. – ordena la joven.
Pero si hacemos eso, él podría intentar hacer algo en nuestra contra.
Él no intentará hacer nada porque no tiene necesidad de hacerlo. ¡Ahora…desátenlo!
Los soldados se dirigen al supuesto rehén y lo desatan de las esposas. Heero se levanta frotándose sus muñecas. Sentía un leve dolor pero no era de gran importancia. Los hombres lo sujetan de ambos brazos para llevárselo.
No. – Los detiene la mujer con firme voz.- ¡déjenlo! No hay necesidad de tratarlo bruscamente, él es mi invitado y exige respeto. No lo olviden.
¡Sí Capitán! – responden en uníoslo.
Necesito que en este mismo momento preparen un avión espacial. Partiremos a la colonia X1-8-999. Vámonos.
Jolei empieza a caminar hacia la salida y Heero la sigue teniendo a sus espaldas los desconfiados soldados. Él mantenía una mirada intensa mientras observaba detenidamente a la joven que estaba delante de él.
"Al parecer esa chica no desea matarme. Creo que lo mejor es seguirle su propio juego mientras encuentro una manera de escapar. Esa mujer es extraña. Siento como si ella estuviera guardando una impresión diferente a lo que ella expresa. No lo se…pero lo mejor es permanecer alerta, si quiero salir de aquí".
Te vas a divertir, Heero Yui – dice la chica sin mirarlo y manteniendo una leve sonrisa. – Te lo aseguro.
Ambos jóvenes, acompañados con los uniformados salen del cuarto de acero. La compuerta se cierra dejando el lugar completamente solo y las luces se apagan dejando todo en completa oscuridad, tal y como estuvo desde un principio, antes de que el soldado se convirtiera en el cautivo de esa base.
